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Post patrocinado: El placer de escribir. Curso de escritura creativa

AutorAlfredo Álamo el 10 de septiembre de 2012 en Noticias

El placer de escribir - Curso de escritura creativa

Quién no lleva algo que contar en su interior, una historia, un cuento, un poema… cada vez son más los que encuentran en la escritura una pasión y que pasan las horas redactando, revisando y puliendo sus textos. Muchos de ellos acuden a cursos creativos, pero la mayoría, muchas veces por falta de tiempo o por no poder desplazarse, no pueden acceder a un asesoramiento profesional.

Con el curso por fascículos El placer de escribir todo el mundo podrá tener acceso a un mundo entero de lecciones, ejercicios y consejos con los que aprender nuevas técnicas, compartir la pasión por la escritura y disfrutar con cada pequeña mejora.

El curso está elaborado por profesionales de la escritura y su objetivo es enseñar a manejar las diversas técnicas narrativas, construir un estilo personal, aprender de los grandes autores, cuáles son sus influencias y sus secretos, a través no sólo de los clásicos fascículos, sino de una nueva iniciativa 2.0 que transforma completamente la manera de aprendizaje. Estamos hablando de la web www.elplacerdeescribir.com, una red social para escritores donde podrán poner en común sus experiencias y relatos, además de encontrar material extra para cada lección y sus ejercicios prácticos.

Sin embargo, lo que es realmente revolucionario es la posibilidad de contar con un servicio de corrección personalizado, apenas por un ligero sobrecoste en la suscripción, con el que auténticos profesionales aconsejarán al nuevo escritor en su camino hacia el mundo editorial.

Además, existe la posibilidad de participar en el II Premio Literario Planeta DeAgostini, que cuenta con 10.000 euros en premios y en el que los ganadores podrán ver su obra publicada, un excelente oportunidad para darse a conocer.

Sin duda, El placer de escribir se muestra como una alternativa excelente a los cursillos tradicionales, que ofrece no sólo un amplio abanico de herramientas multimedia sino la posibilidad de una atención personalizada y el acceso a un premio de grandes posibilidades.

Ríos de Londres, de Ben Aaronovitch

AutorAlfredo Álamo el 8 de septiembre de 2012 en Reseñas

Ríos de Londres - Ben Aaronovitch

Ben Aaronovitch, autor inglés que hasta hace poco era desconocido para el gran público, aunque había escrito dos guiones para la popular serie de ciencia ficción Doctor Who, además de para otros programas menos conocidos, logra, con su primera novela totalmente suya, Ríos de Londres, dar el salto al mercado internacional tras un notable éxito en su país de origen.

Ríos de Londres es una fantasía urbana en la que Aaranovitch mezcla de manera muy acertada la narrativa criminal con la literatura fantástica. A través de una serie de asesinatos el joven oficial de la Policía Metropolitana de Londres, Peter Grant, descubre poco a poco el mundo de la magia y de los mitos que viven en la capital inglesa. Bajo el mando del Inspector Nightingale, el último de los magos que trabajan en la policía, Grant aprenderá tanto magia como viejos secretos, pactos y algo de trabajo policial.

En Ríos de Londres se aprecia una influencia clara, por no decir notable, de Neil Gaiman, aunque es cierto que Aaronovitch es capaz de crear unos personajes característicos y a nivel de estilo y desarrollo no siguen el mismo camino. El aspecto cínico de Grant frente al universo sobrenatural se debe más a otros magos de novela negra como el Harry Dresden de Jim Butcher. La diferencia: el auténtico sabor londinense de la narración.

Ríos de Londres es un libro muy entretenido y crea un mundo interesante, rico en mitos que entresaca tanto de historias tradicionales inglesas como de su propia imaginación. Tal ha sido el éxito de este libro en Inglaterra que en apenas dos años desde su lanzamiento ya han sido publicados dos libros más, Moon Over Soho y Wishpers Underground. Sin duda alguna, una excelente muestra de su creciente popularidad.

Tanto por su estilo agradable y su naturalidad al incorporar elementos fantásticos, Ríos de Londres se convierte en una novela capaz de agradar tanto a lectores de género como a aquellos que busquen una buena trama envuelta en un escenario original. Recomendable.

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Baldomero Espartero, cazador de vampiros

AutorJuan Manuel Santiago el 7 de septiembre de 2012 en Divulgación

Historias naturales - Joan Perucho

Tal vez las legiones de lectores y espectadores que aguardan la llegada de Abraham Lincoln, cazador de vampiros como otro soplo de aire fresco y originalidad procedente del impecable tándem que forman Seth Grahame-Smith y Quirk Books (ya saben: el autor y los editores de Orgullo y prejuicio y zombis, respectivamente) consideren como el no va más de la originalidad el hecho de mezclar la guerra de Secesión (y, en general, la literatura e historia decimonónicas) con uno de los pesos pesados indiscutibles del género de terror: los vampiros. La imagen de un Abe Lincoln emancipando esclavos a golpe de patada voladora, y ristra de ajos en mano, resulta muy sugerente, y seguro que a más de uno se le ocurre el súmmum de la originalidad: trasplantar la idea a la historia de España. ¿Cómo no lo he visto antes?, se lamentará más de uno en cuanto lea estas líneas.

Pues a ver, la idea es buena, pero lamentamos comunicar que no es en absoluto novedosa, como demuestra Flux, de Fernando Royuela, uno de los mejores relatos de Steampunk, la antología retrofuturista seleccionada por Félix J. Palma. Cierto es que Royuela se deja llevar por las implicaciones ucrónicas y steampunks de la historia, pero los elementos clave están allí: aúna, y lo hace muy bien, la parafernalia fantástica y la primera guerra carlista. Allí donde los otros relatos destacables de esta antología (Gringo Clint, de Fernando Marías, London Gardens, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, y Dynevor Road, de Luis Manuel Ruiz) juegan a recrear tópicos y convenciones anglosajones de la literatura decimonónica, Royuela nos traslada a un episodio de la historia de España, lo que, curiosamente, destaca la originalidad del relato, en vez de conseguir que el lector se identifique con el escenario.

Las guerras carlistas simbolizan la lucha entre liberalismo y absolutismo o, lo que es lo mismo, prefiguran el pulso entre progreso y reacción que caracterizó todo el siglo XIX español. Fueron nuestra guerra de Secesión, aunque dividida en tres episodios y prolongada por espacio de cuarenta años, y nos proporcionaron un repertorio de héroes, próceres, espadones y villanos que llevaron las riendas de la vida política española durante los siguientes años. ¿Qué tendría, pues, de extraño que en medio de aquel caos tuvieran lugar acontecimientos oscuros y proliferaran criaturas malignas? ¿Por qué no mezclar la historia de la España decimonónica con las novelas de vampiros? Pues bien, eso es lo que hizo, nada menos que en 1960, uno de los escritores españoles más singulares del siglo XX: Joan Perucho. Las historias naturales hace aparecer a personajes históricos a diestro y siniestro (los generales Prim, O’Donnell y Espartero, o la escritora George Sand, por ejemplo), y nos proporciona una línea argumental basada en una premisa fantástica: la misteriosa enfermedad que hizo que el general Cabrera no pudiera culminar la ofensiva carlista que iba a arrancar de la sierra del Maestrazgo para adentrarse en Cataluña fue, en realidad, un intento de vampirización perpetrado por un siniestro noble y su creadora, húngara ella. Perucho desgrana los acontecimientos con admirable precisión histórica, a la par que traza maravillosas descripciones de las tareas científicas que realiza el protagonista, el enamoradizo naturalista Antonio de Montpalau.

¿Cómo? ¿Qué el lector no conoce esta novela? ¡Pecado mortal! ¡Pero si figura en el canon occidental de Harold Bloom! Ya puede encargársela a su librero habitual… si consigue encontrarla, claro está. A ver, no es que Las historias naturales esté descatalogada; de hecho, hay al menos dos ediciones en el mercado, pero apenas quedan ejemplares disponibles. Y es una lástima, porque el efecto arrastre de Abraham Lincoln, cazador de vampiros, unido a la moda retrofuturista y steampunk que nos invade, podría asegurarle una vida comercial razonable.

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Música en los libros

AutorGabriella Campbell el 6 de septiembre de 2012 en Divulgación

Música y libros

A lo mejor es porque todas las artes van unidas, y en cierto modo son facetas de una sola expresión de estética y mucho más, o a lo mejor es porque muchos amantes de lo literario son también amantes de otras disciplinas artísticas, pero lo cierto es que la música tiene un papel fundamental en muchos libros. Ya sea en forma de cita, al principio, antes de entrar siquiera en el texto, donde el autor nos marca el tempo y el ambiente de la novela, su sonido, al insertar un extracto de la letra de una canción; o como prólogo reverente de poema, unas líneas que introducen la cadencia cuando se trabaja con verso o con prosa poética. Muchos textos acaban marcados por esta aparición, ya sea como inicio o desperdigado a lo largo del libro. Si se trata, además, de una pieza musical muy reconocible, es fácil para el lector entrar en una comunión auditiva con la creación literaria.

Uno de los ejemplos más obvios de acompañamiento musical que dan cuerpo a una novela es el cúmulo de temas de rock and roll de los 50 y de los 60 de Christine, de Stephen King (que realiza una aparición estelar como banda sonora en la adaptación al cine de John Carpenter). Para otras obras, la música va más allá, convirtiéndose en tema central, como ocurre con Nocturnos: Cinco historias de música y crepúsculo de Kazuo Ishiguro, un conjunto de relatos donde aparece una y otra vez lo musical como fuerza predominante en la vida de los protagonistas (al igual que ocurre con su novela Los inconsolables, cuyo personaje principal es pianista profesional). La vida de Michael Holme, protagonista de Una música constante, de Vikram Seth, está definida por su profesión como violinista, y por la música que lo acompaña de manera continua; y si pensamos en el violín no podemos dejar de pensar en la afición por este instrumento de Sherlock Holmes, que Conan Doyle nos retrata como un músico de gran habilidad y que en Estudio en escarlata toca tanto a Mendelssohn (el favorito de Watson) como sus propias composiciones.

La música también puede ser un excelente telón de fondo para el misterio, como demuestra la autora británica de suspense Ruth Rendell con Algunos mienten, otros mueren, donde el cadáver del crimen que hay que resolver aparece en un concierto de rock. Todo queda, como siempre, en manos del Inspector Wexford. Y si añadimos a la intriga y al misterio un oscuro aire gótico y romántico obtenemos la novela de Gastón Leroux El fantasma de la ópera, que se mueve en un universo musical propio, coordinado por la voz de su protagonista, la bella Christine, y la manipulación del genial compositor que vive bajo la ópera. La música omnipresente de esta obra cobra aún más importancia al asociarse a una serie de adaptaciones de éxito en el mundo del teatro, del musical y de la televisión.

¿Qué otros libros podéis añadir que tengan la música como tema principal, o donde la música juegue un papel extraordinario? ¿Cuáles son las bandas sonoras de vuestras obras favoritas? Esperamos vuestras aportaciones, como siempre, en los comentarios.

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¿Por qué pirateamos?

AutorGabriella Campbell el 5 de septiembre de 2012 en Opinión

Pirata leyendo

Para aquellos que no la conozcáis, la red social Reddit es uno de los recopiladores de enlaces más importantes del mundo (para que os hagáis una idea, es una especie de Menéame estadounidense gigante). También posee una de las comunidades más grandes de foros, donde se conversa acerca de todo tipo de temas, desde religión a sexualidad pasando por humor (es una de las mayores responsables de propagar los famosos memes de internet). Hace poco alguien planteó una pregunta que a muchos nos incumbe: quería saber qué razones hay detrás de la piratería de libros. El hilo en cuestión ascendió con rapidez a los primeros puestos de popularidad, y se ha convertido en una referencia para muchos blogs y publicaciones virtuales, que ven estas respuestas de usuarios como una guía más que interesante para editores y grandes marcas de edición. Las razones principales que aducían los usuarios de internet que pirateaban libros eran las siguientes:

  • 1. Se piratean versiones digitales de libros que el usuario ya tiene en papel.
  • 2. El usuario solo piratea obras que ya no están en circulación o no están disponibles de forma legal.
  • 3. El usuario disfruta de la lectura pero no tiene dinero para comprar libros (la respuesta en concreto era “soy pobre y me gusta leer, pero no puedo piratear comida, así que pirateo todo lo demás).
  • 4. Los libros que el usuario busca no están disponibles en bibliotecas.
  • 5. El usuario solo piratea libros de texto que necesita para estudiar y que no se puede permitir por su elevado precio.
  • 6. Algún usuario admite que si el libro digital cuesta más que su versión en papel lo piratea simplemente por fastidio.
  • 7. La piratería permite al usuario probar libros en los que no se gastaría el dinero.

Todas estas razones podrían resumirse en ciertas características comunes: se trata ante todo de comodidad y de dinero. Sin embargo, muchos de los involucrados aseguraban que con frecuencia acababan comprándose libros que habían pirateado, libros que de otra forma ni se habrían planteado adquirir.

Más allá de la ética del comportamiento pirata, de la descarga ilegal, estos comentarios deberían ser puntos de partida para la industria del libro, que con frecuencia se centra en el aspecto dinero y olvida la parte relativa a la comodidad. Un usuario siempre preferirá un ebook legal, bien maquetado, a una copia que en muchas ocasiones es de mala calidad y ofrece una experiencia de lectura horrible, pero recurrirá a la piratería si no sabe lo suficiente acerca del libro (no sabe si merece la pena comprarlo), si este no está disponible de manera fácil y accesible, o si tiene un precio prohibitivo. De todo esto ya habló Alfredo Álamo en otro artículo de Lecturalia. Alfredo también mencionó un punto fundamental, desde la perspectiva del escritor, que los usuarios de Reddit también apuntaron: el autor puede marcar la diferencia si, en vez de enojarse y descargar su ira contra los piratas, aprovecha la existencia de copias ilegales para promocionar su obra, dialogando con los usuarios, dándoles información sobre su libro, explicándoles su postura y realizando buenas ofertas para que se interesen por la compra de su obra. Esta comienza a ser la actitud de algunos escritores, que sin juzgar el comportamiento del usuario pirata directamente le piden su opinión acerca del libro, creando un diálogo público que puede ser muy positivo para el escritor, que se asegura una presencia virtual y establece una relación con sus lectores extraordinaria, incluso con aquellos que no han pagado por su libro, relaciones que, tarde o temprano, pueden acabar traduciéndose en ventas.

Desde el cariño: las vendettas literarias

AutorJuan Manuel Santiago el 4 de septiembre de 2012 en Divulgación

Confesiones de un chef

En crudo. La cara oculta de la gastronomía y Confesiones de un chef confirman a Anthony Bourdain como la némesis de los cocineros endiosados que pululan por un hábitat sobrado de egos. Bourdain pone al descubierto las miserias de una profesión en la que los connoisseurs y, claro está, los propietarios de restaurantes con estrellas Michelin lo consideran un arribista. Sin embargo, donde a Bourdain le falta genio culinario le sobran mala leche y dotes como escritor. Pero ¿cuán fiable es su texto? ¿Debemos aceptarlo como la verdad sobre un mundo, el de la alta cocina, en el que (nunca mejor dicho) vuelan los cuchillos o, por el contrario, es una visión sesgada que toleramos y aceptamos porque, a diferencia de los chefs reconocidos, Bourdain escribe bien? Este ajuste de cuentas ¿lo convierte en un chivato vengativo digno de aparecer en la Historia natural de la infamia, de Jorge Luis Borges, o en un cachondo mental a quien hacerle la ola? Es más, ¿resulta original esta manera de proceder?

La respuesta es, evidentemente, que no. Como comprobó el pobre Lucio Sergio Catilina, nada te salvará del juicio lapidario de la historia si esta se escribe con plumas tan afiladas como las de Marco Tulio Cicerón y Cayo Salustio Crispo. Hasta el estudiante más lerdo de historia de Roma o de lengua latina sabe que las Catilinarias y La conjuración de Catilina son una ristra vergonzosa de atrocidades inventadas e imposibles de contrastar, pero ¿acaso importa? ¡Están tan bien escritas…! Y total, a Catilina ya le dan un poco igual los daños morales que pueda sufrir su imagen.

Que quede claro: Cicerón y Salustio se pasaron con Catilina porque este militaba en el bando contrario, mientras que Bourdain se ceba con sus competidores por dos motivos diferentes, y más prosaicos: han puesto en duda su profesionalidad como cocinero, y escribe tan bien que puede permitírselo. He aquí un rasgo definitorio de las vendettas literarias: quienes las perpetran saben que el resto del mundo dará por buenas sus versiones, o bien por su calidad literaria intrínseca o bien porque son más chulos que un ocho o bien por pura psicología aplicada: venderás más cuanto más famoso sea el blanco de tus iras. No es lo mismo permitirse la pequeña maldad de dar la localización exacta (ciudad, calle, número, piso y letra) donde se celebra una fiesta llena de drogas y sexo en el turbulento mundillo de la crítica musical retratado por Juan Sardá en Dinámica de los cuerpos eléctricos que tirar por elevación, como hace Arturo Pérez-Reverte en Territorio comanche, y proporcionar los nombres de todos y cada uno de los corresponsales de TVE con quienes salió tarifando cuando cubría la guerra de los Balcanes, como si de la letanía nocturna de Arya Stark se tratase.

No nos engañemos: lo que da morbo son los objetivos reconocibles. Intuimos que Happiness, de Will Ferguson, es la venganza de un currito resentido con el sector editorial, pero lo que desata nuestras carcajadas es cómo destroza al arquetipo de autor odioso de libro de autoayuda, una especie de Carlos Castaneda que parece salido de una película de los hermanos Coen o de Terry Gilliam. Pero a Ferguson le falta algo: el glamur de la chick lit. Y eso es lo que aporta Lauren Weisberger en El diablo viste de Prada. Anna Wintour, la editora jefa de Vogue, debe de estar arrepintiéndose de todas las vejaciones a las que sometió a su joven y mangoneable asistenta. ¿Existe, pues, la justicia poética que nos pone a todos en nuestro sitio? A juzgar por el éxito de El diablo viste de Prada, sí, pero, si nos ceñimos al estrepitoso fracaso de la continuación, Cómo ser lo más de Nueva York, tal vez no. Lo cual nos lleva a lo que decíamos más arriba: para vengarse en condiciones hay que poder permitírselo.

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La afilada lengua de Gore Vidal

AutorGabriella Campbell el 3 de septiembre de 2012 en Divulgación

Gore Vidal

No hace mucho que se nos fue Gore Vidal, el escritor estadounidense conocido por sus ensayos, novelas, guiones y obras de teatro, pero sobre todo por sus ingeniosas frases y aforismos. Aquí hemos querido realizar un pequeño homenaje reuniendo lo mejor de Vidal: las expresiones más sugerentes, provocativas y críticas.

Vidal no era nada compasivo con escritores o artistas que consideraba dignos de desprecio y ridiculización. Así, dijo de la sociedad estadounidense en general:

La sociedad americana, tanto la literaria como la profana, tiende a carecer de humor. ¿Qué otra cultura podría haber producido a alguien como Ernest Hemingway y no haber visto el chiste?

De Andy Warhol afirmó que era el único genio que he conocido con un coeficiente intelectual de 60. Y de sus compatriotas se quejaba amargamente:

Todo el mundo se queja, preguntándose dónde están nuestros grandes escritores. A mí lo que me parece más lamentable es otra cosa: ¿Dónde están los lectores?

Era también muy crítico para con el sistema democrático y con la política de su tiempo:

Conforme las sociedades se vuelven más decadentes, el lenguaje también decae. Las palabras se usan para disfrazar, no para iluminar, liberas una ciudad al destruirla. Las palabras se usan para confundir, de modo que al llegar las elecciones el pueblo votará contra sus propios intereses; El cincuenta por ciento del pueblo no votará, y un cincuenta por ciento no lee los periódicos. Esperemos que se trate del mismo cincuenta por ciento”; “Las figuras públicas de hoy en día ya no pueden escribir sus propios discursos y libros, y hay cierta evidencia de que tampoco pueden leerlos; “Cualquier americano que desee presentarse como candidato a la presidencia debería, por definición, ser inhabilitado automáticamente para ello”; o “Se supone que la democracia tiene que darte una sensación de libertad, como poder elegir entre Analgésico X y Analgésico Y. Pero ambos son solo aspirina”.

Tenía asimismo mucho que decir del mundo de la crítica:

Se trata de un tipo de crítica literaria que parece hacerse cada vez más popular: el soltar opiniones como si fueran hechos, y tratar los hechos como si fueran opiniones.

Y del universo de la escritura en general:

Escribe algo, aunque solo sea una nota de suicidio; En cualquier caso, como si fuéramos sacerdotes que han olvidado el significado de las oraciones que rezan, durante mucho tiempo seguiremos escribiendo libros y hablando de libros, fingiendo que no nos damos cuenta de que la iglesia está vacía y que los creyentes se han marchado a otros lugares para adorar a otros dioses, tal vez en silencio o con nuevas palabras.

Para él, el lenguaje y la literatura estaban vinculados por completo a la historia y a la política:

De hecho, los franceses, que son los que más leen y teorizan, se hicieron tan adictos a la experimentación política que en los dos siglos que han pasado desde nuestra sosa revolución ellos han producido de manera exuberante un directorio, un consulado, dos imperios, tres restauraciones de la monarquía y cinco repúblicas. Eso es lo que pasa cuando te tomas demasiado en serio la palabra escrita.

Otras citas son, simplemente, hermosas:

Sin excepción, los ornitólogos son altos, esbeltos y barbudos, de modo que puedan permanecer inmóviles durante horas, haciéndose pasar por amables árboles mientras observan a los pájaros.

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La química de la muerte, de Simon Beckett

AutorRaquel Vallés el 1 de septiembre de 2012 en Reseñas

La química de la muerte - Simon Beckett

La química de la muerte de Simon Beckett es la primera novela protagonizada por el antropólogo forense David Hunter al que seguirían Entre las cenizas y El susurro de los muertos, a la espera de que se traduzca en castellano The Calling of the Grave.

Hace tres años, David Hunter respondió a una demanda de trabajo como médico generalista en un pequeño pueblo de Inglaterra con la esperanza de que el trabajo fuera lo suficientemente diferente y Manham estuviese lo suficientemente lejos, para poder dejar atrás Londres y su ocupación como antropólogo forense. Porque Hunter está huyendo de su anterior vida, sacudido por la pérdida en un accidente de su mujer y su hija, una pérdida que le ha hecho perder la capacidad de distanciarse de los cuerpos a los que ha de investigar.

La pequeña comunidad de Manham continúa considerándolo un forastero a pesar de la buena acogida que le da su contratista Henry Maitland, médico de toda la vida del pueblo. Henry se vio obligado a pedir ayuda para llevar adelante la consulta tras quedar confinado en una silla de ruedas a consecuencia de un accidente de tráfico que le costó la vida a su mujer; se siente, de alguna forma, unido a Hunter y lo acoge como a un hijo.

Poco a poco, parece que David Hunter ha conseguido su objetivo de dejar su vida atrás pero, como buenos lectores de novela enigma que somos, sabemos que no puede ser así ya que el pasado siempre llama a la puerta, esta vez en la forma de un sádico asesino de mujeres que aterroriza Manham convirtiendo la tranquila población en el centro de atención de la prensa y de la policía a nivel nacional. David Hunter conjura sus fantasmas para ayudar a la policía, mientras intenta sobrellevar un clima enrarecido que se va apoderando del pueblo.

Lo mejor de libro es la caracterización de los personajes que, si bien son un poco típicos en algunos aspectos (el cura intransigente, el cazador furtivo,…) están muy bien dibujados; el autor aprovecha los lugares comunes reconocibles por el lector para ir un poco más allá y conseguir unos personajes sólidos. La historia discurre con facilidad y tras los correspondientes giros argumentales y dilemas personales, logra dar un final convincente.

La especialidad forense de David Hunter es el estudio de la descomposición del cuerpo humano, así que en algunas ocasiones las descripciones explícitas pueden ser un poco desagradables; nada que no hayamos visto en la televisión en los últimos años.

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Difícil de leer

AutorGabriella Campbell el 31 de agosto de 2012 en Divulgación

Lectura difícil

El Publishers Weekly ofreció hace poco una lista de libros que consideraba los más difíciles de leer. Se trataba de una selección realizada por Emily Colette Wilkinson y Garth Risk Hallberg, que llevan una sección especializada en la web de crítica The Millions, dedicada a comentar y analizar los libros que más trabajo les han dado como lectores, estudiantes o profesionales. Para ellos, los libros más difíciles eran El bosque de la noche, de Djuna Barnes; Historia de una bañera, de Jonathan Swift; La fenomenología del espíritu, de Hegel; Al faro, de Virginia Woolf; Clarissa, de Samuel Richardson; Finnegans Wake, de James Joyce; El ser y el tiempo, de Heidegger; La reina de las hadas de Edmund Spenser; Ser norteamericanos, de Gertrude Stein; y Mujeres y hombres de Joseph McElroy.

Más allá de su anglocentrismo (si nos ponemos a analizar las grandes obras de la historia literaria de nuestro país seguro que también damos con unas cuantas de lectura muy compleja; La voluntad de Azorín, por ejemplo, no es una obra que uno suela llevarse a leer a la playa), la lista es, por supuesto, subjetiva, y se basa en un amplio surtido de factores. Un libro no es difícil solo porque sea muy largo, o muy denso, o porque está repleto de palabras cuyo significado desconocemos. A veces la dificultad está en su tema, en su recursividad, incluso en su estructura. Y tal vez su dificultad surja del reto, de lo que todavía no hemos conseguido, ya que tendemos a considerar complicadas aquellas obras que no hemos terminado. Aquellos que hemos finalizado son ya desafíos alcanzados, y si fueron lentos, arduos y cuesta arriba no lo recordamos, debido a su característica de obra derrotada. Para mí, e imagino que para muchos, el libro difícil es aquel que he tomado una y otra vez y que nunca he sido capaz de terminar. La diferencia entre un libro difícil y un libro que no merece la pena es precisamente esa: que con el libro difícil lo seguimos intentando. En otras ocasiones, respondemos a una recomendación de personas cuyo criterio respetamos; es por esta razón por la que empiezo una y otra vez Rayuela, El cuarteto de Alejandría y La crítica de la razón pura, si bien terminan, por lo general, regresando a la estantería. Lo siento, Cortázar, y lo siento, Durrell, pero sospecho que a estas alturas debería abandonar vuestras obras. Esos son mis libros difíciles, las obras cuya prosa me cansa y aturde, cuya forma no termina de casar con la estética que busco y disfruto. Con Kant, sin embargo, lo seguiré intentando. El valor del contenido es suficiente como para intentar superar la barrera de lo espeso y en ocasiones indescifrable.

¿Cuáles son vuestros libros difíciles, aquellos que habéis intentado leer pero que os han superado? ¿Cómo diferenciáis entre libros difíciles pero meritorios y aquellos que simplemente no nos llenan, ni ahora ni nunca? Esperamos vuestras aportaciones, como siempre, en los comentarios.

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AutorGabriella Campbell el 30 de agosto de 2012 en Noticias

James Patterson

Ya os hemos hablado de los autores que han pasado del millón de ventas, de aquellos que venden sus libros como rosquillas, ya sea en formato tradicional o digital. Con toda seguridad esas ventas numerosas están proporcionando sus bonitas cantidades correspondientes a sus escritores. Pero no hay nada como el cine y la televisión para terminar de llenar las arcas de un autor superventas.

La revista Forbes publicó hace poco la lista de autores que más dinero están haciendo este año. Las mayores novedades frente a años anteriores están sobre todo en el peso de la venta digital y en el hecho de que son las escritoras las que arrasan en conjunto, si bien algunas, como Suzanne Collins, todavía no figuraban en esa lista ya que no se habían estimado todavía los ingresos percibidos por la adaptación al cine de sus libros. El primer par de puestos sigue perteneciendo a autores masculinos, pero el trío Collins-Rowling-James parece dispuesto a comerse el mundo, si no lo ha hecho ya, con obras que parecen de obligada presencia en el hogar medio: Los juegos del hambre, la saga Harry Potter y Cincuenta sombras de Grey (bueno, este tal vez no esté en la estantería del salón, pero sí en el dormitorio).

El ganador absoluto es James Patterson, que, a diferencia de los siguientes de la lista, obtiene casi todas sus ganancias solo de sus libros (teniendo en cuenta que en el 2011 sacó catorce libros, tampoco es de extrañar). Patterson es el superescritor indiscutible, que con unos ingresos estimados de 94 millones de dólares (unos 76 millones de euros, nada menos) le saca una ventaja abismal al segundo de la lista, Stephen King. En el caso de Suzanne Collins y J. K. Rowling, los mayores beneficios provienen de las adaptaciones al cine de sus historias, de forma parecida a lo que le ocurre a George R. R. Martin, que entra este año en la lista de los 100 que más dinero le están sacando a su pluma gracias al éxito de la serie de Juego de tronos del canal estadounidense HBO. Collins obtuvo 1,5 millones de dólares por la cesión de sus derechos para la adaptación al cine (sin contar con los porcentajes que le corresponden por ventas de entradas); pero E. L. James ha cedido los suyos por 5 millones, lo que nos da a entender que una adaptación de Cincuenta sombras de Grey será una inversión nada desdeñable. Y qué decir de Rowling, que volverá a la lista de los más vendidos con toda seguridad en cuanto aparezca su primera novela para adultos, The Casual Vacancy, que le ha valido un anticipo de 8 millones de dólares. Tampoco parece hacerle mucha falta ese dinero ahora mismo, si recordamos que dio en el clavo al guardarse para ella los derechos de publicación en formato digital de sus libros, con lo que su web Pottermore le ha suministrado más de 4 millones de dólares en ventas solo en su primer mes.

El suspense, el terror y la literatura romántica siguen en cabeza por ahora, ¿pero por cuánto tiempo? La literatura juvenil y la erótica para amas de casa parecen dispuestas a quedarse con la porción más jugosa del mercado. O tal vez se trate solo de modas pasajeras que en un par de años se verán sustituidas por otras, mientras los gigantes favoritos se mantienen, imperturbables.

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