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Alfredo Álamo (Página 205)

Sherlock Holmes, de Guy Ritchie

AutorAlfredo Álamo el 28 de agosto de 2009 en Noticias

Downey-Holmes

Sherlock Holmes, el más famoso detective de todos los tiempos, va a tener una nueva adaptación al cine que llegará a los Estados Unidos el 25 de Diciembre y a España unas semanas después, el 15 de Enero del 2010.

La figura de Holmes es, casi con toda seguridad, la que más veces ha sido llevada al cine, con más de doscientas adaptaciones. Sin embargo, tras ver el tráiler que nos ofrece el director Guy Ritchie, surgen preguntas sobre la película.

Hay que tener en cuenta que la imagen de Holmes clásica que a todos nos viene a la mente es la del gran Basil Rathbone, el cual protagonizó doce películas entre 1939 y 1946, las primeras en situar al detective en el entorno victoriano de las novelas. A partir de Rathbone, la estética holmesiana, y también la del doctor Watson, queda definida y las películas siguientes aceptan la caracterización del personaje. A destacar también la serie de la BBC sobre Sherlock Holmes, que incide más en algunos aspectos oscuros del detective, pero que apenas cambia la imagen formal.

Por eso, ver a Robert Downey Jr. como Holmes y a Jude Law como Watson provoca una extraña sensación, como si nos hubieran intercambiado los papeles. No tendria por qué ser así, si hablamos de un Holmes joven como es el caso, en plenitud física, que Watson sea más alto que él tampoco influye demasiado y además, no ha más que verlo, representa al Watson joven, mujeriego y algo jugador.

Pero es que la película es de Guy Ritchie (Lock&Stock, Snatch, Revolver, Rockanrolla) así que hay que tener clara una cosa: ritmo, carreras, cámara lenta y más ritmo. Así de claro. Holmes sale en las imágenes peleando como una fiera, con bastones, a boxeo y con una especie de arte marcial (el Bartitsu). Que nadie se lleve las manos a la cabeza: en los libros de Doyle, Holmes hace todas esas cosas (vale, no es un aspecto principal, pero lo hace).

Sinceramente, dudo que los amantes de las películas de Rathbone puedan con esta película de Ritchie, pero a aquellos que no les importen las revisiones de un mito y disfrutan con la peculiar manera de hacer cine del director escocés, desde luego que se lo van pasar de primera.

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Los hombres de paja, de Michael Marshall

AutorAlfredo Álamo el 23 de agosto de 2009 en Reseñas

Los hombres de paja

El primer libro que leí de Michael Marshall fue una novela de ciencia ficción, un género para el cual firma con su nombre completo: Michael Marshall Smith, llamada Clones. A mi me gustó bastante, aunque reconozco que era algo tramposa y muchos aficionados al género no comparten mi opinión, así que desde entonces considero a Michael Marshall como un autor al que seguirle la pista.

Mientras picoteaba en la caseta de Negra y Criminal en la Semana Negra me quedé con su última novela: Los hombres de paja, editada por Random House en su sello dedicado a la novela negra Roja y Negra. Como tenía un largo trayecto para volver a casa, me hice fuerte en la butaca del tren y empecé a leer la primera novela negrocriminal de Marshall que caía en mis manos.

Los hombres de paja empieza con una gran masacre americana, un recuerdo de la famosa Columbine, donde ya se nos deja claro que la lectura del libro no va a ser complaciente ni agradable. En Los hombres de paja se habla del mal, del mal casi absoluto, a medio camino entre las novelas de Connelly y de Connolly, moviéndose en un territorio ambiguo que podría llegar a ser pesado si no fuera por el estilo escogido por Marshall para escribir.

Por momentos, la historia se convierte en una novela Hard-Boiled, en una auténtica sinfonía de tiros, persecuciones, personajes sin alma, desesperación, más tiros, conspiraciones, muertos -muchos muertos-; un auténtico road-book norteamericano lleno de venganza y odio.

La novela se lee de manera fluida, tiene pocos lugares comunes y supone una bocanada de aire fresco tras cierta sobredosis de autores nórdicos, espeluznantes en los crímenes pero que en ocasiones pecan de demasiada reflexión y de un tempo a veces demasiado lento.

Los hombres de paja es el primer libro de una prometida trilogía y termina con final un tanto abrupto después de la descarga de adrenalina. Quizá por ese motivo se incluye el primer capítulo de su continuación, para quitarnos un poco el mono.

A señalar la sorprendente mala corrección del libro, con faltas ortográficas demasiado dolorosas a la vista como para no mencionarlo. En una editorial como Random House -y con lo que cuesta una novedad- es algo que nunca debería suceder.

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Dorian Gray, de Oliver Parker

AutorAlfredo Álamo el 21 de agosto de 2009 en Noticias

Dorian

Bien, nueva adaptación victoriana que se nos viene encima, en este caso con la adaptación de todo un clásico de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, oda y castigo al narcisismo mal entendido.

Siguiendo el esquema mefistotélico del libro, Dorian Gray es un joven que -bueno, voy a poner la palabra Spoiler aquí por si alguien no sabe de qué va el libro- SPOILER: que vende su alma al diablo para permanecer siempre perfecto, joven para siempre, y que todo lo que le pasa es trasladado a un cuadro que Dorian Gray guarda en el desván de su casa. FIN DEL SPOILER

No es la primera vez que se adapta la novela, o al personaje, destacable la versión de 1945 protagonizada por George Sanders, aunque la verdad es que hace bastante tiempo -si descartamos su aparición en La liga de los hombres extraordinarios– que no se ha recuperado para el gran público.

Del tráiler podemos decir que nos presenta, como es habitual de un tiempo a esta parte, una estética oscura y unos esplendorosos planos digitales del Londres victoriano, y parece prometer más sexo de lo que nos habían ofrecido hasta ahora, una especie de trama social, planos demasiado cortos y movimientos de cámara mareantes.

En cuanto a los actores, tenemos a Ben Barnes (Las crónicas de Narnia) como Dorian Gray, a Colin Firth (La importancia de llamarse Ernesto, La última legión, El paciente inglés…) como Lord Henry Wotton y a Rebecca Hall (Vicky Cristina Barcelona, El Prestigio) como Emily Wotton. El director, Oliver Parker, ha realizado varias películas menores entre las que cabría destacar una adaptación de Otelo y otra de La importancia de llamarse Ernesto.

Sin más dilación, aquí os dejamos el tráiler de Dorian Gray, prevista para otoño de este año, pero sin fecha fija de estreno.

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Autores de renombre y ciencia-ficción

AutorAlfredo Álamo el 20 de agosto de 2009 en Divulgación

CF Pulp

El término Ciencia Ficción es posiblemente uno de los estigmas más dolorosos que se puede imponer a fuego en los lomos (literarios) de algunos autores de renombre. La existencia de una ciencia ficción pulp con mucho éxito popular, de escasa calidad y muchas veces en el límite de las reglas ortográficas, ha condicionado toda aquella novela que pudiera entrar en el enorme cul-de-sac en que el término del género se ha convertido.

Así pues, con la sacrosanta regla genérica en la mano, es ciencia ficción La mano izquierda de la Oscuridad y la novela romántica de viajes en el tiempo El highlander inmortal, siendo posiblemente los dos libros más diferentes que se pudieran comparar. Así, para muchos escritores, y editores asustadizos, el hecho de escribir ciencia ficción era, instantáneamente, pasar a escribir novelas sobre dinosaurios parlantes del espacio exterior que acosan a amazonas de abundantes pechos enamoradas de viajeros nazis del espacio.

De esa forma surgió el extraño concepto de “lo mío no es ciencia ficción, que es mala, lo mío es otra cosa igual que la ciencia ficción, pero en bueno”. Agarrados a ese paradigma como a una biblia frente a una horda de vampiros sedientos de sangre, nos encontramos a algunos excelentes escritores de nuestro tiempo.

Primo Levi, por ejemplo, publicó un libro de cuentos de literatura fantástica, me atrevería a decir que varios de ellos entran dentro de la ciencia-ficción, bajo el seudónimo de Damiano Malabaila. Al parecer, un superviviente de un campo de concentración no podía escribir sobre cosas imaginarias, eso le restaría validez a su testimonio sobre los campos, al parecer. Según él no era ciencia ficción “si por ciencia ficción se entiende futurismo, la fantasía futurista barata. Estas historias son más posibles que muchas otras”. Vamos, que es lo mismo que decir que no es ciencia ficción si la ciencia ficción es un gamusino verde borracho dentro de un saco de arpillera.

Otra gran escritora de nuestro tiempo que se tiró al monte armada de un fusil para defenderse de los aficionados de ciencia ficción que se atrevieron a premiarla con el Arthur C. Clarke y nominarla al Premio Nébula, es Margaret Atwood, que llegó a declararse ofendida por considerar su obra como ciencia ficción, una obra, El cuento de la criada, distópica de connotaciones sociales en la línea de muchas otras obras -buenas obras- de género. Del mismo modo que Levi, opinaba que si la ciencia ficción era “calamares hablando en el espacio” su obra no era ciencia ficción. A la anterior comparación anterior del gamusino verde me remito.

Canopus

En dirección contraria, sin frenos y tocando el claxón para que Levi y Atwood se aparten del camino, tenemos a la Premio Nobel Doriss Lessing, autora de una serie de novelas de ciencia ficción (Canopus en Argos) a la que no le duelen prendas en reconocer que lo suyo era ciencia ficción de verdad y que dentro del género se encuentran algunas de las obras sobre la sociedad moderna más interesantes. Lástima que la incursión de Lessing en el género sea menor en su carrera. (Diablos, el libro de Atwood es mucho mejor que los de Lessing)

¿Qué tenemos más? Una novela de corte post-apocalíptico como La carretera de Cormac McCarthy tampoco entraba en el género. Vaya. Nunca me abandones, de Ishiguro, tampoco. ¿Por? Porque el concepto de lo que es la ciencia ficción se reduce de nuevo a la literatura pulp y al cine para adolescentes. Y entonces claro, si eso es cf, lo suyo no lo es, de ninguna de las maneras.

Después de todo, también es cierto, ¿acaso tiene alguna importancia? Puede que sólo para los que no se indignan cuando les conceden algún premio de nombre ignoto y entienden que la literatura sólo debería dividirse entre buena y mala, y que todo lo demás, como se suele decir, es tontería.

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Lunar Park, de Bret Easton Ellis

AutorAlfredo Álamo el 18 de agosto de 2009 en Reseñas

Lunar park

Bret Easton Ellis es un tipo listo, o al menos lo parece.

Después de lograr el éxito de su vida con American Psycho y entrar en el top ten de los autores mejor pagados -además de ganar una buena cantidad de dinero con los derechos de la película y, supongo, de su espantosa secuela– había pasado un poco de puntillas por el mercado editorial, al menos el europeo, con Glamourama, que no llegó al mismo nivel de superventas que su anterior libro -lo que no quiere decir que no vendiera una barbaridad-.

Lo cierto es que Glamourama era una especie de continuación de American Psycho, quizá una repetición de la misma plantilla pasada al mundo de la fama y los modelos. A mi me gustó bastante, pero Ellis me tiene atrapado desde que leí Menos que cero. Cosas de la edad, supongo.

Lunar Park es a la vez un buen libro y un monumento a su propio ego. Ellis construye una realidad paralela a la nuestra en la que se mezcla realidad y ficción a partes iguales a la hora de crearse un escenario perfecto para una historia típica de fantasmas, solo que al pasarla por el tamiz de su propia vida nos deja una novela más que diga, menos impactante que American Psycho, pero mucho más madura a la hora de narrar.

En Lunar Park, Ellis está casado con una actriz llamada Jayne Dennis. Además tiene una hija, Robby, y una hijastra, Sarah. El escritor está en proceso de desintoxicación por drogas y alcohol, aunque lo hace más o menos a su propia manera. La historia gira en torno a una maldición o embrujo que ronda la casa en la que vive la familia y a una muñeca en forma de pájaro -un Terby, vamos, una especie de Furby– que es poseído en diversas ocasiones.

Mientras Ellis mantiene que la casa está embrujada, su familia no lo cree y lo achacan todo al abuso de drogas y alcohol, abuso, por otra parte, más que cierto. Digamos que Lunar Park es la clásica historia de fantasmas pasada por el estilo de Ellis. Me gustaría poner un ejemplo televisivo: Lunar Park es Poltergeist mezclado con Californication.

Al final es un libro difícil de recomendar por inclasificable. Para seguidores de Ellis es una pieza indispensable, pero quizá sea demasiado autorreferencial y de género para mucha gente. Lo cierto es que es un buen libro, que tampoco intenta cambiar nada en la historia de la literatura, se lee de manera agradecida y a mi me hizo pasar un rato de lo más entretenido.

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Rechazo de un premio

AutorAlfredo Álamo el 15 de agosto de 2009 en Noticias

Goytisolo

Leo en El País un artículo de opinión de Juan Goytisolo en el que explica sus razones para rechazar el Premio Internacional de Literatura, un premio otorgado con la financiación de la Yamahiriya Libia Popular Democrática, vamos, el gobierno libio en manos de Muammar al-Gadaffi.

Las razones esgrimidas por Goytisolo para rechazar el premio, pese al respeto que muestra al jurado que decidió darle el honor y los 150.000 euros que conlleva el galardón, por una cuestión ética, ya que Goytisolo se ha posicionado en contra de los regímenes, tanto dictatoriales como de apariencia democrática, que, según el, hacen que el mundo árabe sea incapaz de avanzar de acuerdo a los tiempos que corren.

Goytisolo ha dicho “Gracias pero no” y de esa forma afianza su postura pública y ética. Sin embargo, al leer los comentarios a la noticia, tanto el propio periódico como en otros medios, surgen varias preguntas recurrentes. ¿No podía haber aceptado el premio y donado esa cantidad de dinero a una obra benéfica? Otros incluso van más allá y opinan que esos 150.000 euros deberían haber terminado en manos de grupos opositores a Gadafi. Los hay, claro, que simplemente acusan a Goytisolo de vanidoso…

En mi opinión, ha hecho lo correcto. El hecho, el simple gesto de aceptar el premio haría que su nombre fuera relacionado para siempre en todas las enciclopedias, wikis o bases de datos, con independencia de qué hiciera luego con el premio, dotando de reconocimiento o validez a la institución que lo organiza, algo que, por lo dicho, no quería que sucediese.

¿Y vosotros? ¿Qué hubierais hecho?

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Alfred Hitchcock presenta…

AutorAlfredo Álamo el 14 de agosto de 2009 en Divulgación

Psycho

Aprovechando las fechas, ayer habría cumplido 110 años el genio del suspense, y que los viernes toca hablar de cine y literatura, creo que no estaría de más dedicarle unas líneas a Alfred Hitchcock.

Hitchcok fue el maestro dentro del género de intriga y suspense durante gran parte del siglo XX, obras como Con la muerte en los talones, Rebeca, La soga, Psicosis o Los pájaros, son verdaderas obras maestras que son capaces, hoy en día, de mantenernos pegados al asiento.

Para comenzar a hablar de la relación de Hitchcock con la literatura nada mejor que una de sus más celebradas, y copiadas, películas: Psicosis. El director inglés se basó en la novela homónima de Robert Bloch, escritor ganador de premios como el Hugo o el Bram Stoker, que se inspiró en el serial killer Ed Gein para crear al personaje que luego encarnaría Anthony Perkins.

Otra gran novela que luego Hitchcock lanzaría al éxito es Rebeca, basada en la obra de Daphne du Maurier, escritora que siempre le dio vueltas a los personajes femeninos cargados de misoginia y cierta perversidad. Yo destacaría dentro de su obra El manzano, una recopilación de relatos de lo más interesante.

Topaz es otra obra basada en un libro, en este caso del escritor americano Leon Uris, y que se adentraba en el mundo de la guerra fría, la alianza ruso-cubana y un baile de espías que Hitchcok no logró convertir en uno de sus mejores trabajos, también bastante limitado por imposiciones desde la Universal.

Tres investigadores

Pero la relación de Hitchcock con la literatura no se limitan a la adaptación de libros para sus películas -o la escritura de sus guiones, que en ocasiones raya a gran altura-, su nombre aparece también en distintos títulos, incluso como personaje de ficción.

Tal es el caso de la serie juvenil Alfred Hitchcock y los tres investigadores, en la que el director aparecía como un importante personaje secundario. Al morir Hitchcock, no volvió a aparecer en los libros y hasta se cambió el título a la serie para pasar a ser simplemente Los tres investigadores.

También, si se tiene cierta edad, podemos recordar una serie de antologías de bolsillo, de cuando se vendían a puñados en los kioskos, con la reconocible silueta de Hitchcock en la portada. Son los famosos libritos de “Alfred Hitchcock presenta”, aprovechando el gran tirón de la serie de televisión del mismo nombre. De todas formas, el director sólo ponía el nombre y ni siquiera escribía las introducciones, pero el efecto psicológico sobre el lector era exactamente el mismo.

El único relato como tal escrito por Hitchcok fue The Murder of Monty Woolley, una cuento publicado en la revista Look en el que se jugaba con los lectores en distintas fotos para averiguar quién era el asesino en cuestión.

Claro que también hay otro buen montón de libros sobre el propio director, su vida, su carrera y su visión sobre el cine. A destacar los libros del también director de cine François Truffaut, uno basado en conversaciones y el otro directamente de análisis. Para los amantes del cine, también acaba de salir un libro escrito por Guillermo del Toro que habla sobre la figura del gran maestro y en el que analiza varias de sus técnicas.

Con todo, tan sólo es una pequeña parte de lo que podríamos contar de uno de los directores de cine que, con toda seguridad, más ha influido en la novela de misterio y suspense actuales.

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La Donna Leon que no amaba a los Larsson suecos

AutorAlfredo Álamo el 12 de agosto de 2009 en Opinión

Donna Leon

La escritora americana Donna Leon, residente en Venecia desde hace más de viente años, está en la Universidad Menéndez Pelayo impartiendo parte del curso Escribiendo novela policíaca.

Donna Leon lleva mucho tiempo escribiendo policial y tiene a sus espaldas una serie de libros, la del Comisario Brunetti, que ha tenido mucho éxito fuera de Italia -no es que allí no triunfe, es que Leon no deja que se publiquen sus novelas, al parece por preservar su propio anonimato (o para que los italianos no le busquen las cosquillas de la documentación, que también podría ser)- y ha dejado algunas declaraciones que merecen la pena el comentario.

Por de pronto opina que la ecuación de investigación, asesino descubierto y castigo ya no funciona, que en la sociedad actual ya nadie espera el castigo (al menos de los ricos). A eso cabría preguntar si Donna Leon hace diferencia entre la novela negra social y la novela enigma tipo Agatha Christie que, en realidad, es la que ella practica. En la novela negra hace muchísimo tiempo que sucede lo que comenta la escritora, posiblemente desde antes de su primer libro, y quizás ahora suceda lo mismo en las novelas enigma, donde lo importante es más resolver el puzzle que las motivaciones, o la situación social, descritas en la trama. Renovarse o morir, supongo

Luego, para redondearlo, se suelta un poco contra Larsson ahora que el sueco no se puede defender y comenta que

Leí el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres, y pensé que era patológicamente malo, principalmente porque su actitud es un agravio al amor humano, a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos o fuera de límites, no hay pasión en el libro, tan sólo pasión por violencia o por venganza

La verdad es que Larsson no es, a mi juicio, un grande de la novela negra -en todo caso es un escritor normal con una gran capacidad para el ritmo– y entiendo que, dentro del mismo género, Donna Leon y él estén en puntos opuestos de cómo trabajar. Lo cierto, también, es que Donna Leon, en mi opinión totalmente subjetiva, no es tampoco una escritora para tirar cohetes y se centra en un tipo de novela que se rige por esquemas similares y, aunque ha ido mejorando, sigue escribiendo novelas para pasar el fin de semana algo entretenido y poco más.

Descartar que el odio y la venganza son dos emociones viscerales que la mayor parte del género humano lleva dentro a flor de piel en muchas ocasiones es desconocer de tal modo la naturaleza humana que da que pensar a la hora de analizar los personajes creados por Leon. Lo curioso es que no se queja de la violencia, se lamenta de que falta pasión. Quizás es que es no capaz de ver esa pasión tan cruda y seca expuesta desde el punto de vista nórdico.

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The death of Bunny Munro: Nick Cave juega con su último libro

AutorAlfredo Álamo el 11 de agosto de 2009 en Noticias

Death of Bunny

A estas alturas de la literatura es más que normal pensar que está todo, o casi todo inventado. Y es cierto, pocos márgenes quedan para la originalidad en el mundo editorial aunque siempre están aquellos que tratan de utilizar las nuevas herramientas a su alcance para tratar de atraer a más público.

Leo en The Guardian que Enhanced editions -responsables de la divertida web de Bookseer y del experimento social llamado The Golden Book– prepara una edición adaptada para los iPhones/iPods de The death of Bunny Munro y que llevará aparejada una serie de novedades frente a lo que viene normalmente con los ebooks.

De entrada anuncia cosas que ya eran normales en otros lectores, como el scroll de lectura o el cambio de fuentes, y anuncia facilidades para navegar por el libro y poner marcas o tomar notas. Hasta ahí nada sorprendente. Es con la intervención del autor, Nick Cave, cantante con más de tres décadas a sus espaldas tocando los Bad seeds, que ha grabado el audiolibro correspondiente y con el que se podrá cambiar de la lectura normal a la leída con un solo botón. Además, por si fuera poco, ha compuesto junto a Warren Ellis, escritor y guionista, una banda sonora completa dedicada a la novela, también integrada en el ebook.

Sin duda, el libro aumenta en valor con estos añadidos multimedia, también parece que existiría una cierta integración con redes sociales, y es una apuesta por el uso complementario de la tecnología disponible, pero sólo puede tener esa importancia si hablamos de gente muy especial, como es el propio Nick Cave. Está claro que los audiolibros y bandas sonoras darán más interés a los libros, pero ¿merecerá la pena si no hay un toque tan personal o de calidad?

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El ascenso de la lectura en los dispositivos móviles

AutorAlfredo Álamo el 10 de agosto de 2009 en Noticias

Lector ebook iPod

Mientras, al parecer, una inmensa mayoría de lectores se muestra algo más que escéptica frente a la llegada de los libros electrónicos y los nuevos lectores de e-tinta, por no hablar de un mercado editorial todavía confiado en que el proceso de cambio tecnológico parece lento y que no será, en absoluto, como el proceso por el que pasó la música con la aparición de los reproductores de MP3, nos van llegando noticias que, por lo menos, indican otras tendencias menos conservadoras.

Flurry, una empresa dedicada a analizar el uso de aplicaciones en dispositivos móviles, ha presentado un interesante informe en el que se dan datos sobre el incremento de aplicaciones para e-books, y los propios e-books, en los gadgets de Apple, iPhone e iPod touch.

El dato es más que interesante: En la categoría de e-books se ha detectado un aumento de un 300% de Abril a Julio, lo que sitúa a esa categoría con un 14% del total, siendo sólo superada por la de Juegos con un 19%. Eso, según el estudio, son tres millones de usuarios activos de e-books a través de los iPod/iPhone tan sólo en los Estados Unidos.

A tener en cuenta que la pantalla de estos dispositivos es sensiblemente menor que la de los e-readers actuales y, además, la pantalla sobre la que se lee es retroalimentada, es decir, proyecta luz igual que un monitor.

¿Qué quiere decir esto? ¿Es el iPod el lector de libros del futuro? No, en un iPod se puede leer durante un buen rato, pero la lectura se hace algo pesada si nos pasamos. Sin embargo, para trayectos cortos –metro, autobús, sentado en una sala de espera– resulta útil y cómodo. Lo mismo se aplica a otros gadgets de última generación, como los móviles con sistema operativo Android y que tengan una buena pantalla.

Personalmente, uso de forma habitual un iPod y he leído libros enteros en la pantalla sin ningún problema, eso sí, como ya he dicho, en periodos cortos de tiempo. Las generaciones digitales están más que acostumbradas a las pantallas de ordenador y a las de los móviles, pensar que no las van a usar para leer libros -y el sector juvenil del libro es superventas-, es comenzar a perder un mercado: ellos serán los primeros en buscarse la vida para encontrar esos e-books que las editoriales se resisten a poner en el mercado a un precio razonable.

Vía: Twitter jorge_acosta