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Alfredo Álamo (Página 137)

No confíes en Peter Pan, de John Verdon: Un nuevo y sangriento puzle

AutorAlfredo Álamo el 5 de noviembre de 2013 en Reseñas

No confíes en Peter Pan

John Verdon es un autor cuyo éxito en Estados Unidos va en aumento a cada libro que publica. Sin embargo, habría que destacar un dato curioso: su acogida en el mercado español es superior y corresponde a todo un superventas hasta tal punto que su nuevo libro, No confíes en Peter Pan, aparecerá mucho más tarde en su país de origen, algo que sucede en muy pocas ocasiones.

Verdon, publicista durante años antes de dedicarse a la literatura, sigue con su personaje fetiche en No confíes en Peter Pan, el detective de homicidios retirado David Gurney, quien se ve envuelto una vez más en una trama llena de mentiras, equívocos y misterios que sólo él puede resolver, pese a que en su última aventura, Deja en paz al diablo, estuvo a punto de morir.

Aquí su sinopsis oficial:

Han pasado cuatro meses desde que David Gurney resolvió el caso del Buen Pastor y las consecuencias han sido terribles: se perdieron vidas y hubo carreras profesionales afectadas.
Uno de los que más ha sufrido ha sido Jack Hardwick, que violó la normativa por ayudar a Gurney. Los superiores de Hardwick pensaron que despidiéndole arreglaban todos sus problemas. En realidad, se buscaron un enemigo acérrimo.

Ahora, Hardwick se propone demostrar la ineptitud de sus antiguos empleadores presentando pruebas que sirvan para revisar algunas condenas muy sonadas. Empieza con el caso Spalter, un rico empresario y promotor asesinado en el funeral de su madre. Su infiel esposa Kay fue condenada a cadena perpetua pero Hardwick está seguro de que a la mujer le hizo la cama un detective corrupto y quiere que Gurney le ayude a probarlo.

Muy pronto Gurney se encuentra enfrentándose a un fiscal sin escrúpulos, un detective completamente corrupto, un jefe mafioso extrañamente amable y un famoso criminal griego, Petros Panikos, Peter Pan, un hombre menudo que esconde un insaciable apetito por el asesinato. Todo por alguien que, después de todo, puede que sea realmente culpable…

En No confíes en Peter Pan, Verdon profundiza más en la figura de Hardwick, dejando claro que bajo esa apariencia de tipo duro y fanfarrón hay un detective inteligente que, aunque no quiere verse involucrado más de lo necesario, todavía conserva el interés por hacer justicia. De la misma manera que en sus anteriores novelas, Gurney se enfrentará a un asesino fuera de lo normal, capaz de pasar desapercibido y carente del más mínimo freno moral a la hora de lograr sus objetivos. Además, la situación personal de Gurney con su esposa Madeleine sigue deteriorándose debido a la obsesión del detective por ponerse en primera línea de tiro de psicópatas y asesinos.

No confíes en Peter Pan es la cuarta entrega de las novelas de John Verdon y mantiene el mismo estilo dedicado a la resolución de puzles con especial atención al proceso analítico del protagonista, que a algunos lectores puede parecerles demasiado exhaustivo aunque sea un libro más ligero de leer que algunos de sus antecesores, como Deja en paz al diablo. En esta ocasión sí que recomendaría leer la serie en su orden original, ya que No confíes en Peter Pan es una continuación directa de las anteriores aventuras de David Gurney.

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Los autores de best-sellers se pasan a la literatura juvenil

AutorAlfredo Álamo el 1 de noviembre de 2013 en Divulgación

Theodore Boone

Es un hecho que los libros dedicados a un público juvenil, o de jóvenes adultos, han experimentado en los últimos años una tendencia al alza dentro ya no sólo del mercado en castellano, sino en el mundo entero. Fruto de este éxito hemos asistido a la publicación de cientos de nuevos títulos y al surgimiento de fenómenos exclusivos, como el de la autora autopublicada y superventas internacional Amanda Hocking. Por eso no es de extrañar que algunos escritores, verdaderas leyendas del best-seller para adultos, hayan decidido dar un paso hacia delante y adentrarse dentro de la literatura juvenil. Hoy voy a poneros tres claros ejemplos.

El primero responde más a la búsqueda de las editoriales por colocar un buen libro juvenil que atraiga las miradas de los adultos que a un verdadero interés del autor, ya que El secreto de los Estudios Kellerman es una de las primeras novelas de Ken Follett, publicada en 1976 y que permanecía inédita hasta ahora en castellano. En su momento Follett la firmó bajó el seudónimo de Martin Martinsen y con el título de The Mystery Hideout. Que nadie espere una obra monumental al estilo de las últimas novelas río de Follett sino una clásica historia de investigación con un par de jóvenes que acaban de iniciar una peculiar amistad.

El segundo sí que corresponde a una producción nueva del autor, en este caso John Grisham, que no renuncia, sin embargo, a sus historias de abogados, ya que la serie de Theodore Boone tiene como protagonista a un joven de trece años -nacido y criado en una familia de abogados- que se ve envuelto en un montón de intrigas que le llevan, como no podía ser de otra forma, hasta los tribunales. Grisham ya lleva cuatro entregas de la serie, que ha cosechado un gran éxito en Estados Unidos.

Por último, Simon Scarrow, que también se ha decidido por adaptar sus exitosas novelas históricas ambientadas en la Antigua Roma en una serie titulada Gladiador, en la que el protagonista es Marco, el hijo de un centurión cuya vida pasa por numerosas desgracias, hasta verse incluso vendido como esclavo. Scarrow ha publicado ya tres entregas que combina con la serie adulta Arena, todavía inédita en España.

Al parecer, la unión de un nombre conocido y la temática juvenil se ha vuelto muy atractiva. ¿Qué os parece? ¿Qué autor superventas os gustaría ver en terreno juvenil? ¿Alguien ha dicho Las aventuras del joven Profesor Langdon y el Código Da Vinci? Espero que no…

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P. D. James caza a un asesino

AutorAlfredo Álamo el 31 de octubre de 2013 en Noticias

P.D. James

O eso dice ella. Lo cierto es que ya hace tiempo que el crimen en cuestión se cometió: se refiere al asesinato de Julia Wallace en 1931 que resultó, en su época, de un interés mundial, llegando a ser comparado con los asesinatos de Jack el Destripador por la cantidad de artículos, cuentos y novelas que ha inspirado a lo largo de los años. De hecho, la propia James escribió La calavera bajo la piel en 1982 donde se puede apreciar una gran similitud entre ambos casos.

William Wallace fue acusado de matar a su mujer a golpes. Su única coartada era una extraña llamada a su club de ajedrez en la que un desconocido dejó un recado para encontrarse con él en una dirección que resultó no existir. Según el marido, cuando llegó a casa su mujer estaba muerta. Durante el juicio, el fiscal insistió en que aquella llamada la había realizado el propio Wallace y, finalmente, fue declarado culpable y condenado a la horca. Sin embargo, en una posterior apelación su coartada funcionó mejor y se le puso en libertad.

Ahora, años después, P. D. James afirma que sí, que aquella llamada existió, pero que fue una broma de un joven local conocido de Wallace que quería hacerle pasar una mala tarde. Quizá una broma que llevó al límite a Wallace, una persona irascible y depresiva, que, después de todo, sí que fue el culpable del asesinato.

James ha anunciado sus conclusiones y ahora está un paso más de parecerse a Jessica Fletcher como autora e investigadora, aunque el caso, como ya hemos dicho, estuviera un poco más que frío. Eso sí, no es la única, otras autoras como Patricia Cornwell -de la que os hablamos aquí– es una verdadera detective aficionada y ha intervenido en varios casos reales, además de afirmar, igual de resuelta que James, que el pintor Walter Sickert era el culpable de los crímenes de Jack el Destripador.

¿Y vosotros? ¿Conocéis a algún otro autor que haya dado el paso de la ficción a la realidad convirtiéndose en todo un detective? Os recordamos que Richard Castle, pese a sus libros, sigue siendo un personaje de ficción.

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La agencia literaria como editorial de autoedición: la reinvención del negocio

AutorAlfredo Álamo el 30 de octubre de 2013 en Opinión

SB e-books

Dentro del mundo editorial, los agentes literarios son ese escaso bien al que muchos autores noveles aspiran para dar el primer paso dentro su carrera y lograr acceder a una editorial con cierto prestigio. Durante años, las agencias han manejado una cartera importante de autores e incluso alguna que otra ha dado un fuerte golpe en la mesa a la hora de manejar los derechos digitales de sus representados. Pero los tiempos cambian, cada vez más deprisa, y desde los tiempos en que las editoriales se peleaban por el próximo descubrimiento hemos llegado a una situación de saturación en la que las grandes sólo apuestan a tiro hecho y en la que las medianas incluso se están transformando en empresas de autoedición.

Para un agente literario no es un buen panorama, desde luego. Lo que podía parecer una bendición -la sobreabundancia de posibles clientes- ha llegado a un punto de inflexión en el que es muy difícil colocar un manuscrito de alguien desconocido, además de que la facilidad para la autoedición está alejando del mercado tradicional -y los agentes- a un buen número de autores. Así pues, dadas estas circunstancias, ¿qué hacer?

El primer ejemplo de cómo adaptarse a una nueva situación lo encontramos en la Agencia Literaria Sandra Bruna que ha decidido transformarse -parcialmente, eso sí- en una editorial virtual. Según ellos, los manuscritos entregados siguen un proceso de selección interno, luego se paga y finalmente aparece en los mercados virtuales más conocidos. Preconizan, como ya hemos dicho, que las grandes no fichan nuevos, pero que sí prestan atención a los autores que gocen de un cierto éxito en el mundo del ebook.

En mi opinión, habría que matizar dos cosas. La primera, que no es cierto que se deje de lado a los autores noveles. Están ahí, salen de vez en cuando, aunque es cierto que los días de las tiradas enormes y el riesgo se han ido para no volver en mucho tiempo. Y que si bien se presta atención a las listas de ventas en Amazon, hay que pensar que hoy en día con cincuenta ejemplares colocados te plantas en un número uno imbatible. Además, lo que están ofreciendo es un servicio de autoedición, respaldado por un buen nombre, eso sí, pero autoedición al fin y al cabo.

No me parece mal, después de todo, ya que existe una oportunidad de negocio interesante y así es posible ver muchas obras que se iban a quedar, posiblemente, en el tintero. ¿Demasiadas? Tal vez. Se viene a sumar a otras iniciativas del mismo calado que han puesto en marcha editoriales de todo tamaño y que en la última edición de la Feria de Frankfurt han sonado con mucha fuerza. Al parecer, el mercado de la autoedición -con todas sus gradaciones posibles- va camino de convertirse en uno de los más importantes dentro de la industria y nadie quiere perder su lugar en la cola.

El océano al final del camino, de Neil Gaiman

AutorAlfredo Álamo el 29 de octubre de 2013 en Reseñas

El océano al final del camino - Neil Gaiman

La vuelta a la novela de Neil Gaiman se hacía esperar tras varios años en los que el autor inglés se ha lanzado casi por completo a la literatura juvenil y al guión, así que el lanzamiento de El océano al final del camino ha sido uno de los más celebrados por sus seguidores y los aficionados a la fantasía en general.

Aquí su sinopsis oficial:

Hace cuarenta años, cuando nuestro narrador contaba apenas siete, el hombre que alquilaba la habitación sobrante en la casa familiar se suicidó dentro del coche de su padre, un acontecimiento que provocó que antiguos poderes dormidos cobraran vida y que criaturas de más allá de este mundo se liberaran. El horror, la amenaza, se congregan a partir de entonces para destruir a la familia del protagonista. Su única defensa la constituirán las tres mujeres que viven en la granja desvencijada al final del camino. La más joven de ellas, Lettie, afirma que el estanque es, en realidad, un océano. La mayor dice que recuerda el Big Bang.

El océano al final del camino es, sin embargo, una novela de difícil clasificación. ¿Es un libro para adultos? ¿Es juvenil? Yo diría que ni una cosa ni la otra: es una fábula, un cuento de hadas tenebroso y oscuro pero que al mismo tiempo mantiene abierta siempre una puerta a la esperanza que lo convierte en disfrutable por cualquiera. La dualidad que mantiene en el narrador, un niño que cuenta su historia a través de un adulto, permite a Gaiman jugar con las imágenes y la reflexión, el sentido de la maravilla de una primera historia junto a la chimenea y la percepción de aquel que entiende más allá del humo y los espejos.

Gaiman vuelve a introducirnos en su mundo de viejas leyendas y folclore reinventado en el que se mueve tan bien, contándonos una historia en la que encaja personajes y leyendas antiguas en nuestro mundo con sorprendente facilidad. Es una constante que llevó al límite en American Gods y que presenta aquí con mayor fluidez. La verdad es que la novela es un homenaje a todas esas aventuras que soñamos cuando niños y creo que muchos lectores no habituales de Gaiman podrán disfrutar de la lectura de El océano al final del camino.

En el apartado negativo, una cuestión de gustos, ya que esa misma cualidad que convierte a El océano al final del camino en una novela para todos los públicos puede ahuyentar a aquellos lectores que busquen una narración más adulta y con muchas más aristas que la que ha alambicado Gaiman en esta ocasión.

En cualquier caso, un cuento clásico disfrazado de novela con el que recuperar con ojos de niño una aventura que nos lleva desde el principio de los tiempos hasta los primeros recuerdos de nuestra infancia.

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Lecturalia llega a su artículo número 2.000

AutorAlfredo Álamo el 28 de octubre de 2013 en Noticias

Lecturalia Infografía

El 1 de diciembre de 2008 abrimos el blog de Lecturalia con la intención de informar de las mejores novedades editoriales y, sobre todo, publicar artículos divulgativos sobre literatura. Desde esos primeros, y tímidos, inicios han pasado ya cinco años a lo largo de los cuales hemos publicado 2.000 artículos. Un millón de palabras sobre un tema que nos apasiona y a través del cual hemos encontrado a miles de seguidores que han decidido compartir este viaje con nosotros.

Los números están ahí, podéis verlos en esa genial infografía que muestra cómo Lecturalia está construida gracias a vosotros, a vuestro esfuerzo por hablar de los libros que os hacen disfrutar, un trabajo que nos ayuda día a día a ofreceros la mejor información sobre literatura. Hemos llegado a 2.000 artículos, sí, pero todavía estamos empezando nuestro viaje y esperamos seguir a vuestro lado durante los próximos años para contaros nuevas y mejores historias.

Me gustaría dejaros con algunos de los artículos que más éxito han tenido entre nuestros lectores en los últimos años.

El mundo del ebook y la literatura digital siempre ha estado presente en el blog, así que me gustaría destacaros una reflexión sobre los derechos del lector digital, aprovechando un pequeño listado que en su día escribiera el genial Daniel Pennac.

Pocos temas levantan tanta polémica como la piratería del libro, otro de los temas de los que hemos hablado por activa y por pasiva. Desde la perspectiva del autor publicamos Han «pirateado» mi libro, ¿y ahora qué? que dio lugar a un interesante debate, tanto en el blog como en redes sociales.

Una de nuestras mejores colaboradoras, Gabriella Campbell, publicó un artículo sobre Amanda McKittrick Ros, considerada en su día como la peor escritora del mundo. Para nuestra sorpresa, lo que parecía una sencilla anécdota se convirtió en uno de los artículos más leídos de Lecturalia.

Las bibliotecas son parte fundamental del universo literario. Sin ellas es prácticamente imposible que la sociedad disfrute plenamente de la libertad de acceso a la cultura y a la información, sobre todo si hablamos de los menos favorecidos o incluso de los más pequeños, ya que las bibliotecas suelen ser su primer contacto con la literatura. Neil Gaiman nos avisa de eso en Cerrar bibliotecas es como dejar de vacunar.

Y por último os dejo con uno de los artículos más leídos, y más polémicos, de estos últimos años, donde reivindicamos la lectura más allá de lo intelectual y reconocemos que es un acto divertido, mágico y hasta sensual. Así es, lo decimos bien alto, Leer es sexy.

Esos son cinco ejemplos, pero en esos 2.000 artículos con los que hemos tratado de desmitificar la literatura y mostrar los secretos de escritores, editores, traductores y hasta de los mismos lectores, hay verdaderas joyas por descubrir, desde anécdotas increíbles a consejos para ganar premios literarios. ¿A qué estáis esperando? Acompañadnos en este viaje a Ítaca. No os arrepentiréis.

Yibuti, de Elmore Leonard: Conoce a los piratas somalíes

AutorAlfredo Álamo el 24 de octubre de 2013 en Reseñas

Yibuti - Elmore Leonard

Yibuti fue la última de las novelas publicadas por Elmore Leonard antes de morir (si exceptuamos Raylan… una obra menor escrita tras el éxito de la serie de televisión). Leonard está considerado como uno de los grandes maestros de la novela de acción y misterio norteamericana, con decenas de números uno de ventas y un buen lote de películas y series de televisión basadas en sus obras (como Jackie Brown, Cómo conquistar Hollywwod, Justified o Karen Sisco).

Yibuti nos lleva a un lugar alejado de los escenarios estadounidenses a los que Leonard nos tiene acostumbrados. Yibuti es la capital de una pequeña república entre Etiopía y Somalia, situada en el golfo de Adén, en pleno Mar Rojo. Lugar de paso durante miles de años y que resulta el lugar perfecto para que los piratas somalíes acudan tanto a refugiarse como a gastarse los cientos de miles de dólares que ganan con cada rescate.

Leonard utiliza el personaje de Dara Barr, una dura, guapa y premiada directora de documentales que, con su ayudante Xavier -un experto en cámaras y exmarino mercante, conocedor de la zona-, se acercará a ese mundo entre frenético y calculador en el que se mueven los piratas y los que, en el fondo, se lucran con ellos. Y es que los piratas se organizan en grupos con unos líderes bien determinados que negocian con grandes abogados de la City londinense para sacar el máximo beneficio posible. Una vez que tienen el dinero, sólo piensan en una cosa: mujeres, alcohol y Toyotas de color negro.

Yibuti es como la Casablanca de la II Guerra Mundial, un lugar en el que se encuentran los piratas, agentes de la CIA, Al Qaeda, periodistas y, cómo no, la Legión Extranjera Francesa. Leonard cuenta la historia a través del rodaje de Dara -ahorrándose mucha paja narrativa en un uso cinematográfico de la elipsis narrativa- y se permite mostrarnos al verdadero antagonista casi a mitad de libro.

Leonard construye, como es habitual en él, con precisión y siempre que puede a base de diálogos, cortos como disparos. La narración avanza fluida y los personajes se clavan en la retina, esculpidos con maestría. Quizá el uso de la elipsis y la perspectiva de Leonard -totalmente estadounidense- puedan llegar a cansar al lector que no conecte bien con la historia, pero en general el libro se lee con interés y los tiempos están perfectamente marcados.

En definitiva, un libro de acción a la vieja usanza, con un Elmore Leonard que sabe usar todos los trucos del manual para conseguir una lectura entretenida con personajes memorables.

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La música que suena en tus libros favoritos

AutorAlfredo Álamo el 22 de octubre de 2013 en Divulgación

Rompepistas

Ya hemos hablado de las mejores canciones y discos basadas en libros, pero hoy me gustaría dar un paso más y bucear entre páginas en busca de canciones, porque, ¿qué es la vida sin música? ¿Cómo crear un universo realista sin ella? ¿Qué escuchan los personajes? ¿Y los narradores?

Hay escritores que se sienten en la necesidad de explicarlo todo al detalle. No se quedan en un simple comentario sobre la música, sino que dan rienda suelta a sus propias obsesiones sobre el tema. Quizá el mejor ejemplo de esto sea Bret Easton Ellis, quien dedica no pocas páginas de American Psycho a que Bateman realice, entre asesinato y asesinato, una crítica en toda regla de artistas como Phil Collins en su época y su etapa con el grupo Genesis.

Otro de los que destacan por el uso de la música en sus novelas es Stephen King. El autor americano se decanta por el rock and roll más americano, con importantes referencias a los años 50 y, en sus novelas más contemporáneas, King se decanta por grupos como los Ramones o Bruce Springsteen como la banda sonora de su obra, junto con los Beatles y su Hey Jude, especialmente en su serie de la Torre Oscura.

Haruki Murakami es otro de los melómanos metidos a escritor que no pueden dejar de mencionar la música en sus novelas. Murakami incluso abrió el jazz-bar Peter Kat, que dirigió durante siete años. No es de extrañar, pues, que sus obras estén cargadas de música (hasta el punto que incluso su propia estructura responde a piezas musicales… pero esa es otra historia), y en especial de jazz: Duke Ellington, Brook Benton, Desmond White… sin dejar de lado a los Beatles, los Stones o incluso a Prince.

Hablar de música en literatura (y literatura en música) es hablar de Nick Hornby y su novela Alta fidelidad. Aquí hay un poco de trampa ya que la propia historia habla de grupos musicales, pero es una auténtica delicia literaria cómo Hornby habla de la música de los 70, empezando por el propio título, que está sacado de una canción de Elvis Costello, y pasando por Springsteen, Marvin Gaye, Peter Frampton, Bob Dylan o Chicago (entre otros muchos).

De entre los autores españoles, Javier Calvo también le da bastante importancia a la música. En El jardín colgante encontramos referencias a Patti Smith, Magazine, Richard Hell, Blondie, Sex Pistols, en una novela que bebe de ese mismo ritmo punkarra y nihilista. Es la misma música que escuchaba Calvo al escribir la novela, así que más relación entre música y literatura no puede haber. En la misma dirección encontramos un montón de punk rock y reggae en Rompepistas, de Kiko Amat, centrada en la época de la vida donde nos agarramos a la música para definirnos o, al menos, no perdernos: la adolescencia.

Si lo que os gusta es la música clásica, podréis encontrar un montón de referencias en los libros protagonizados por el inspector Morse, obra de Colin Dexter. Morse es un verdadero apasionado de la ópera y la música no sólo forma parte del personaje, sino que es importante en la trama de las novelas.

¿Y vosotros? ¿Qué libros conocéis en los que la música sea importante, que dé un paso más allá de la simple ambientación? ¿Hay alguna canción que os haya llamado la atención en un libro? (Como por ejemplo, la Bohemian Rhapsody de Queen en Buenos presagios, de Pratchett y Gaiman)

Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Matar a papá, de Carina Bergfeldt: Asesinato pop

AutorAlfredo Álamo el 21 de octubre de 2013 en Reseñas

Matar a papá - Carina Bergfeldt

Carina Bergfeldt es una de las periodistas más conocidas de Suecia y tiene en su haber premios tan importantes como el Årets stilis o el Aswedish, gracias a su labor como cronista de sucesos y actualidad en el diario Aftonbladet. Con Matar a papá, Bergfeldt ha dado el salto a la novela con un éxito considerable en su país de origen y que pronto será publicado en prácticamente toda Europa.

Según la sinopsis:

Una mujer planifica la muerte de la persona que ha convertido su vida en un auténtico infierno, su padre. Mientras el plan parricida avanza, se encuentra el cadáver de una mujer dentro de un bloque de hielo en un lago. Tres mujeres investigarán el crimen. Las tres esconden algo, pero el secreto que guarda una de ellas es quizás el más inconfesable. Una novela negra que rompe con todos los estereotipos.

Una de las principales características de Matar a papá es que estamos hablando de una novela de mujeres. Las tres narradoras, cada una con su vida, sus problemas, sus sueños y problemas, se alternan con una cuarta, la de una de ellas que planea el asesinato de su padre, pero cuya identidad no se nos revelará hasta el final. Así que tenemos la investigación de un asesinato desde tres puntos de vista que se alterna con la preparación minuciosa de un crimen.

Sin duda, uno de los aciertos de Matar a papá es la preparación del asesinato, con la futura asesina basándose en todo un alijo de cultura popular: desde las películas basadas en Los hombres que no amaban a las mujeres, pasando por las temporadas completas de CSI, o incluso la selección de una banda sonora adecuada para el asesinato, con letras elegidas a conciencia, para poner de fondo mientras prepara el escenario del crimen al más puro estilo Dexter Morgan.

Matar a papá es una novela negra con un estilo sencillo y una estructura muy original, que se lee con agrado y de la que ya se está preparando una continuación. En el debe, quizá la investigación principal resulte un tanto predecible y pierda interés pronto frente al asesinato en ciernes. En cualquier caso, recomendable para los amantes de la novela criminal en busca de una perspectiva fresca de manos de una periodista experta en sucesos.

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Cerrar bibliotecas es como dejar de vacunar

AutorAlfredo Álamo el 18 de octubre de 2013 en Opinión

Neil Gaiman

Al menos eso opina el conocido autor inglés Neil Gaiman en unas interesantes declaraciones realizadas durante un acto en Londres. Gaiman cree que las bibliotecas son fundamentales a la hora de criar a los niños y que es deber de todos los adultos hacer crecer en los más pequeños el amor a los libros.

La defensa de Gaiman no es casual: tanto en Inglaterra como en Estados Unidos las bibliotecas han supuesto una piedra de toque para los amantes de los recortes y son muchos los movimientos sociales que han reivindicado su importancia, ya que las bibliotecas, pese a lo que muchos políticos piensan, no son meros almacenes de libros sino puntos donde aprender a acceder a la información y qué hacer con ella.

Si en el extranjero la cosa va mal, en España tampoco va mejor, ya que en varias bibliotecas se está empezando a sustituir al personal bibliotecario por gente cobrando la prestación de desempleo que se ve obligada a cubrir puestos de trabajo para el que no tienen la formación necesaria. Está claro que los estados no contemplan a las bibliotecas más que como un gasto innecesario que no tiene cabida en sus presupuestos.

Sin embargo, Gaiman hace suya la propuesta de la autora Jeanette Winterson y opina que los grandes gigantes de Internet que están metidos en el mundo del libro, como Google o Amazon, deberían pagar un impuesto dedicado exclusivamente al mantenimiento y apertura de bibliotecas. Desde luego, aquí en España, que ni siquiera pagan el IVA como toca, resulta una propuesta cercana tan fantástica como las obras del escritor británico.

Por último, deja un consejo a editores, políticos y grandes empresas:

Todos quieren saber cómo será la industria editorial en cinco o diez años. Han visto el libro de reglas destrozado, y sus hojas arrugarse y arder. Pero son conscientes de que los lectores adultos vienen de lectores jóvenes, y que tienen una obligación para con ellos.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis de que las bibliotecas sufran estos recortes justo cuando el acceso a la cultura -por la vía más clásica- se hace cada vez más complicada? ¿Fomentará esto la aparición de bibliotecas digitales fuera del control de las editoriales y el estado?

Vía: The Bookseller.

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