Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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¿Están desfasados los cuentos clásicos para niños?

AutorRaquel Vallés el 14 de abril de 2010 en Opinión

Blancanieves

Ha salido a la palestra estos días una iniciativa del Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer y FETE-UGT en forma de blog Educando en igualdad y que, como toda la información que genera este ministerio, ha generado polémica no por la iniciativa en sí, si no por la incapacidad de algunos periodistas de ser capaces de informar en lugar de opinar y además hacerlo, no desde el conocimiento sino desde la cerrilidad en la que están tan cómodos algunos. Tal y como se indica en el blog, tras una hora de explicación algunos medios sólo sacaron en claro lo que supongo llevaban apuntado de casa: que el Ministerio de Igualdad quiere sacar a Cenicienta de las escuelas. Tal y como explican desde Educando en igualdad:

Lo cierto es que no queremos a Blancanieves fuera de la escuela sino que el príncipe comparta las tareas de palacio y las aventuras con toda la panda de enanitos y demás personajes.

¿Son los cuentos mal llamados tradicionales machistas? Pues va a ser que sí. Y sumamente clasistas. También son violentos, aunque lo eran mucho más de origen y fueron edulcorados para que los pobres niños no se asustaran; en cambio no se puede cambiar una coma, no sea que las protagonistas femeninas sean capaces de hacer algo que no sea coser y cantar o acicalarse hasta que alguien las rescate o a algún mocoso se le ocurra preguntar por qué no tienen república o elecciones. Los cuentos infantiles tenían, y tienen, un componente educativo fundamental (no entres en el bosque, recuerda tu lugar o mata a tu madrastra antes de que te mate ella) y tienen sentido en un contexto temporal y cultural concreto; por esta razón los que hoy conocemos como tradicionales, recopiladas por autores como los Hermanos Grimm, son meras sombras alargadas de algunos de los sangrientos cuentos de antaño pero, sobre todo, han perdido el sentido de la maravilla. Porque si las versiones que les llegaron a nuestros padres ya eran “blanditas” no digamos lo que les pasó a los pobres cuentos cuando la compañía Disney y sus obras quedaron atrapadas en el mundo de las princesas musicales.

Por eso, creo que es fundamental olvidarnos de los cuentos tradicionales, creados para unos niños que ya no existen o, al menos, recuperar aquellos en los que la imaginación supera ampliamente el contenido educativo. Y no conformarnos con el “yo los leía y no me han hecho ningún daño” porque, además de que siempre puede haber alguien que te conozca y que ponga en duda esta afirmación, podemos ponerle muchos peros a la sociedad en la que estamos y quizás, solo quizás, tenga algo que ver con los pilares sobre la que la construimos.

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Primer Congreso Internacional del Libro Electrónico

AutorAlfredo Álamo el 13 de abril de 2010 en Noticias

Ventas

Leo en murmullo.org un resumen del congreso profesional dedicado al ebook que se ha celebrado en Brasil y donde han asistido los grandes del mundo editorial. En concreto me ha llamado la atención la jornada en la que participaron gente de la Feria de Frankfurt, Barnes & Noble, Little Brown o Ediciona.com.

Aunque dedicado casi en exclusiva al mercado brasileño, los datos fueron, como es normal con esos ponentes, americanos y europeos. Los puntos principales parecen dar al traste con la teoría española de “todavía faltan unos cuantos años para el libro digital”, y es que el mundo del ebook está creciendo a pasos agigantados.

De entrada, podemos decir que las ventas crecieron un 261% en total del 2008 al 2009. Eso, teniendo en cuenta que se venía de una situación parecida del 2007 al 2008, indica una curva ascendente hoy por hoy imparable.

Otro dato curioso: casi la mitad (un 47%) de los lectores de libros electrónicos lo hace en la pantalla de su ordenador. ¿Qué indica eso? No sólo que a muchos no les importa demasiado la salud de sus ojos y que, visto lo visto, les va a dar igual leer en una brillante pantalla de iPad, sino que en cuanto aparezcan los lectores de libros electrónicos a precio asequible puede que se utilicen más de lo que se piensa.

Otro apunte; Barnes & Noble ha realizado un estudio sobre la lectura en pantallas a color, sobre las que, al parecer no se lee en periodos más largos que media hora. Interesante para los iPadianos, aunque claro, el estudio favorece al Nook de B&N…

En el tema del dinero, el público está dispuesto a pagar por contenido y aplicaciones para su teléfono aunque puedan conseguir lo mismo gratis por Internet. En el uso del teléfono móvil si que se ha implantado una cultura del pago, al contrario que en los MP3 -y en los libros, al paso que van-, así que los móviles pueden ser una tabla de salvación en caso de emergencia editorial.

El 80% de los que leen las primeras 16 páginas de un ebook acaban por comprarlo. Esto es interesante, ya que la naturaleza de la oferta en red permite una consulta previa de casi todos los libros -ofrecer el primer capítulo gratis es una práctica ya casi establecida por completo-, con lo que se pasa de echar un simple vistazo a poder empezar tranquilamente a leer el libro en nuestra casa.

Y, hablando de dinero, el dato definitivo y que indica cómo se está moviendo el sector americano del libro electrónico: con casi 60 millones de dólares en ventas el último cuatrimestre de 2009 se vendió más que durante todo el año 2008, y con un aumento de casi diez millones con respecto a los meses anteriores. Tan sólo enero de 2010 ha supuesto casi 32 millones de dólares en ventas, confirmando así lo disparado de los datos.

Ventas

También son muy interesantes algunas frases que destacan en murmullo y que deberían calar en la cabeza de la mayoría de editores.

-Los editores tienen que estar en las redes sociales.
-Dejen de perseguir al lector, sedúzcanlo.
-Lo que vale es la historia, no el soporte.
-Ya no estamos en el negocio del objeto físico, estamos en el negocio del contenido
-Nadie va a matar el libro

En resumen, una buena serie de datos y reflexiones para comenzar el año 2010, en el que se va a desarrollar el negocio del libro electrónico y de los e-readers (de los cacharreros y sus cacharros, como ya algunos los denominan de manera “cariñosa“), y en el que veremos aparecer iniciativas interesantes, ya sea en forma de Tablet, o de nuevas tecnologías de pantalla.

Cayendo en Desgracia

AutorGabriella Campbell el 12 de abril de 2010 en Divulgación

Desgracia

Recientemente un conocido me comentó que le gustaría que los libros se publicaran con advertencias anímicas, algo así como “leer este libro le levantará la moral” o “no lea esta obra si está pasando por un desengaño amoroso”. Independientemente de la conveniencia o inconveniencia de algo así, tal vez no estaría de más que Desgracia de Coetzee llevara una enorme señalización, al estilo de un paquete de tabaco, que indicara algo parecido a “leer este libro es perjudicial para su ánimo”. Desgracia, me temo, no es para los mansos de corazón.

Coetzee, por su origen sudafricano, no puede escapar del análisis contextual, político, sociológico, histórico, tal vez incluso económico. A pesar de su notoria timidez frente a los medios (apenas ha tenido apariciones públicas, no recogió en persona sus dos premios Booker y sus conferencias suelen ser leídas por otras personas en su nombre, siendo una de las más célebres la que escribió para la asociación pro-derechos de los animales Voiceless, que fue leída por el actor y embajador de la organización Hugo Weaving) no ha dudado a la hora de expresar su opinión acerca de temas como el apartheid y otras polémicas relacionadas con la política sudafricana y su entramado social. Desgracia es, posiblemente, la novela donde más queda patente la complicada relación entre clases y razas en Sudáfrica, en un incómodo viaje desde el civilizado entorno urbano al cruento mundo rural donde se desarrolla un nuevo orden frente al poder antaño perteneciente a los terratenientes blancos.

Sin embargo en ocasiones es difícil concentrarse en el mensaje político del autor, por la sencilla razón de que su encarnizado examen de las relaciones humanas deja tras de sí un reguero de angustia que dificulta una lectura superficial, única, de este extraordinario libro. Sabemos de la obra, en principio, lo que todos, que versa sobre un profesor universitario acusado de abusar sexualmente de una alumna. De por sí, este argumento presentaría una gran variedad de posibilidades: el estudio de la sexualidad masculina pasados los cincuenta y la discriminación social que ésta puede llegar a sufrir; la posición de una mujer que, si bien no ha sido violada, puede haber sido intimidada, hasta cierto punto obligada, para realizar un acto que realmente no desea; la hipocresía de la cerrada sociedad universitaria… las interpretaciones y lecturas son múltiples. Pero sin embargo, este es sólo el comienzo: la relación entre el hombre mayor y la mujer joven, ya sea en un contexto sexual, familiar o laboral, se expande y reinventa una y otra vez en la novela; la relación sexual consentida pero no deseada, la relación sexual forzada, reaparece de manera constante, de diferentes y terribles maneras; el abuso y el abandono del protagonista, de su hija, de Teresa, la amante olvidada de Lord Byron, de los perros demacrados que figuran como coro en esta tragedia, son todos elementos de peso para formar páginas y páginas de ansiedad concentrada.

En el fondo, no es la complicada relación entre los personajes la que nos atormenta, es la sensación de inacción, un fundamental apuntador de cada escena, la que nos produce cierta catarsis, la que hace que Desgracia sea una tragedia con todas las letras, con todos los puntos necesarios para enorgullecer a cualquier Sófocles. Los personajes se abandonan, aceptan su hado y se dejan llevar, saben que no disponen de escapatoria, como los perros a los que el protagonista ayuda a morir. Cualquier intento de acción, de cambio, como la relación de éste con su alumna, no es más que una trampa, ya que la narración nos muestra que no se trata más que de caminos predeterminados (el propio protagonista admite la inevitabilidad de su relación, al afirmar que volvería a acostarse con la joven, a pesar de todo lo que ello le ha supuesto). Esta no-acción, este tortuoso desarrollo de los acontecimientos que escapan a nuestro poder, acontecimientos contra los que los personajes no actúan, para gran frustración nuestra y de ellos mismos, convierte al héroe en un personaje risible, ridículo, como el Lear de Shakespeare o el viejo y maldito Edipo. Y sobre esta escalera, esta caja china de historias, el Profesor Lurie de Desgracia monta su propio metatexto, al componer su ópera con las voces de una Teresa gorda y abandonada y un Byron muerto e inútil, al son de una triste mandolina de juguete. No hay ningún personaje gratuito, no hay ningún clavo sobre el que nadie se cuelga. Y no hay, sobre todo, un solo lector capaz de terminar este libro y seguir siendo la misma persona que cuando lo empezó.

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Silver Kane vuelve al Saloon

AutorRaquel Vallés el 11 de abril de 2010 en Noticias

Silver Kane

El nombre de González Ledesma está unido a la novela policíaca de corte social y a su personaje el detective Méndez, quien, con su peculiar estilo, lleva años y libros mostrándonos otra cara de la ciudad de Barcelona, más negra y contradictoria. Pero Francisco González Ledesma no es el único nombre con el que se nos presenta el autor. Sus dos primeras novelas “serias” las presentó bajo el pseudónimo de Enrique Muriel, pasando después a ser uno de los reyes de la novela “de a duro“, Silver Kane, quien junto a Marcial Lafuente Estefania, llenó los kioscos de aventuras de vaqueros, tíos duros, mujeres peligrosas y muchos, muchos cadáveres.

Escribir estas novelas eran la salida para muchos escritores que no podían escribir otras cosas, caso del propio Ledesma que vio como se censuraba su primera novela, Sombras viejas, y que conseguían así publicar de manera continua. Estas novelas, románticas, del oeste, de ciencia ficción… alimentaban la imaginación de miles de españoles entre los años cincuenta y setenta, cumpliendo varias condiciones: eran baratas, cortas (no más de cien páginas) y emocionantes, sin grandes descripciones y recurriendo a lugares comunes reconocidos y buscados por los lectores. Esta versión española del pulp todavía se puede encontrar en los kioscos aunque, según los entendidos, no llega al nivel de las originales.

Esperemos que este no sea el caso de la nueva novela de Silver Kane, quien regresa con una nueva aventura, La dama y el recuerdo, de la mano de la editorial Planeta y, por tanto, en un formato muy diferente al clásico de Bruguera (una duda, ¿las páginas eran amarillentas de origen?) y no sabemos si podremos encontrarlo en los kioscos o tan solo en las librerías; sea como sea seguro que no nos permiten cambiarla por otra cuando acabemos de leerla.

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Hispana, un nuevo recurso digital

AutorRaquel Vallés el 10 de abril de 2010 en Noticias

Hispana

Hispana: colecciones digitales de archivos, bibliotecas y museos españoles se presenta como “un recurso avanzado de acceso a la información digital producida por todo tipo de instituciones españolas que se constituye en la red mediante la interconexión de sus bases de datos“. Se trata del cuarto agregador de contenidos digitales del mundo y es uno más de los proyectos llevados a cabo por el Ministerio de Cultura en el campo de la digitalización y difusión cultural, uniéndose a proyectos europeos similares como Europeana.

Precisamente la responsable de Europeana, Elizabeth Niggemann, presidenta de la European Digital Library Foundation, ha inaugurado, junto a la Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, el portal Hispana que reúne más de un millón doscientos mil documentos digitales de ciento veintiún repositorios pertenecientes tanto a entidades públicas como privadas, yendo desde la Biblioteca Virtual del Ministerio de Medio Ambiente al Centro de Documentación de la Fundación Mapfre.

El portal nos permite acceder, a través de un directorio, a los diferentes proyectos de digitalización que se están llevando a cabo en España, entre los que se encuentran, obviamente, otras iniciativas de digitalización encabezadas por la Biblioteca Nacional y de las que hemos hablado en otras ocasiones como la Biblioteca Digital Hispánica o Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.

Estamos hablando de cuatrocientos cuarenta proyectos de digitalización que, unidos a la participación en Europeana, un veinte por ciento de lo aportado en 2009 llegó desde España, nos da una idea de lo mucho que se está haciendo en este sentido; y la razón por la cual, cada dos por tres tenemos alguna noticia relacionada con estas iniciativas. La Ministra ha anunciado en la presentación del portal la futura incorporación de fondos del proyecto europeo APEnet que engloba los archivos nacionales de catorce países y que está coordinado por el Ministerio de Cultura.

Apocalipsis e-Book

AutorAlfredo Álamo el 9 de abril de 2010 en Opinión

Ebook Pirata

Acabo de leer unas declaraciones de Antonio María de Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores de España en la que, tras una reunión, por lo visto de lo más cordial, con la Ministra de Cultura Ángeles Sinde, ha adelantado las cifras de un estudio por el que, al parecer, las editoriales perdieron el año pasado 150 millones de euros.

Bueno, en realidad lo que ha dicho es que “dejaron de ingresar150 millones de euros -tirando por lo bajo, unos siete millones y medio de libros-. Es mucho más cómodo hablar en hipótesis de ese modo, hace que, sobre todo sin tener datos con los que debatir, no le haga falta argumentar nada. Dejar de ingresar quiere decir que respecto a las expectativas que ellos tenían han sufrido un descenso, y que ese descenso no tiene nada que ver con la crisis u otros factores: es la piratería electrónica la que es responsable, sobre todo lastrando el libro técnico.

Desconozco si las editoriales técnicas son unas pioneras en el mundo del libro electrónico, pero me da la impresión de que no es exactamente así. Aunque es cierto que en el caso de estos libros su conversión a digital es un avance tremendo en su utilidad, a mi me extraña que sea la primera en sufrir tantas pérdidas, sobre todo por el bajo nivel de venta de lectores electrónicos y, además, experiencias sobre el mismo tipo de libros en editoriales como O’Reilly que han visto aumentar sus beneficios al ofrecer versiones digitales.

Quizá el quid de la cuestión esté en dos puntos. Por un lado apoyan la ley Sinde en contra de las descargas, aunque su impacto de las webs de descargas con libros es, esto es una impresión personal, risible al mismo tiempo que pide que se controle el pirateo en la Administración Pública. Supongo que se referirá a fotocopias gratis, dudo que sea por temas de libro electrónico, pero bueno, por lo visto el canon que se paga por fotocopia, y que gestiona CEDRO, no les llega y ya están calentando motores para el punto 2: comenzar a pedir dinero al ministerio, uno de los puntales para cualquier español de pro.

En mi opinión hay que regular el mundo de las descargas de contenidos culturales al mismo tiempo que la industria se reforma, todas estas posiciones preventivas, tanto por garantes de los derechos industriales como por los defensores de la llamada cultura gratuita me parecen maniqueístas y no me gustan en absoluto. Es necesario articular el mercado para que la oferta cubra a la demanda con precios ajustados y no tratar de seguir hacia delante tratando de bloquear la red, algo que está más que demostrado como una pérdida de tiempo propia de gestores desfasados.

Vía: El País

Nuestros favoritos para el Día del Libro I

AutorAlfredo Álamo el 8 de abril de 2010 en Noticias

En las montañas de la locura

Avanza abril con paso inexorable y con él el día 23, fecha señalada para que todos los amantes de los libros sientan la necesidad de salir a la calle, ocuparla, tomar por asalto casetas y tenderetes y también hacer cola para que sus autores favoritos les dediquen sus últimas obras. Es imposible ocultarse: La Feria del Libro está a punto de llegar.

Como cada año también, las editoriales comenzarán su bombardeo en busca del Best Seller, el Más Vendido entre los Vendidos, el Libro Ungido de Oro que levantará las ventas en las librerías y que marcará la tendencia durante los próximos años. Mientras tanto, a la espera del estreno de la tercera película de la saga, Crepúsculo se mantiene peleando por los primeros puestos a la espera de la serie que se atreva a desbancarla… Larsson y la Legión de Detectives Suecos se hace fuerte y planea nuevos lanzamientos que cubran del uno al otro confín de la Gran Escandinavia.

Desde Lecturalia ya os iremos dando cuenta de las novedades más importantes que vais a ver en los escaparates, así que hoy vamos a recomendaros nuestros hallazgos favoritos, algunas de esas pequeñas joyas de las que os hemos venido hablando los últimos meses, como Estrella Roja de Bogdánov, La Krakatita, de Karel Capek, o Idéntico al ser humano, de Kobo Abe.

Los libros del zorro rojo tiene una excelente edición de la Narración de Arthur Gordon Pym, la más alucinada de las obras de Edgar Allan Poe, y dentro de nada va a poner a la venta En las montañas de la locura, de H.P Lovecraft, con una pinta espectacular. La gente de Rey Lear publica La importancia de no hacer nada, una perla de Oscar Wilde ideal para todos los amantes de su pluma mordaz y fino sarcasmo. Si buscáis un libro de regalo, Nórdica ha preparado una versión ilustrada de Alicia en el país de las maravillas que no puede dejar a nadie indiferente.

En Acantilado nos traen a Marek Bienczyk con una obra sobre la Polonia ocupada por los nazis, Tworki, el manicomio, además de jugar con el que puede ser el tapado nacional de los más vendidos en la feria, Fin, de David Monteagudo, que gracias al boca-oreja está cogiendo posiciones para dar el asalto final.

Viaje a Bizancio pone sobre la mesa Venus Decapitada, una novela nada fácil y que daría mucho que hablar si estuviera en una de las grandes editoriales. También nos ha gustado Los cuentos, de Leonard Michaels, Lumen, un autor imprescindible y al que vale la pena completar.

Algo de novela negra diferente: Aliento a muerte, de F.G Haghenbeck y publicado por Salto de Página, nos lleva al S.XIX mexicano tras el periodo del Imperio y nos regala una historia de venganza como las de antes. ¿Algo más? Black, black, black, de Marta Sanz y publicado por Anagrama, historias dentro de otras historias, lejos de lugares comunes aunque difícil de digerir para el que sólo quiere historias pulp de hackers y periodistas. Más convencional, pero igual de interesante, es Eifel blues, obra de uno de los más famosos escritores de policiaco alemán, Jacques Berndorf y que nos ofrece Funambulista.

Y hasta aquí esta primera entrega de nuestras recomendaciones personales. Si habéis visto alguna novedad que os llame la atención o estáis esperando que salga un libro como agua de mayo, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios.

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La mano izquierda de Dios

AutorAlfredo Álamo el 7 de abril de 2010 en Reseñas

La mano izquierda de Dios

La Esfera de los Libros nos trae un libro que bordea la fantasía épica, sin concesiones a la magia o seres extraños, y que viene alabada por un enorme interés en más de 20 países, ya que los derechos de La mano izquierda de Dios han costado un millón y medio de libras.

Así que nos encontramos con una apuesta sobre la trilogía que Hoffman ha pergeñado entresacando recuerdos de juventud y que se aleja muchísimo de sus anteriores trabajos literarios, más dedicados al ensayo y al mundo del cine.

En la cuidada, al menos en su parte estética, edición de La Esfera… nos encontraremos las aventuras de Thomas Cale y sus amigos, primero en el horrible lugar donde los Redentores, una suerte de guerreros católicos, mantienen huérfanos y soldados en una especie de hospicio medieval donde criar a los futuros perros de la guerra en su conflicto con herejías y otros reinos. Luego podremos admirar la majestuosa ciudad de Menfis, donde el autor plasma una especie de mezcla entre ciudades estado italianas, con su nobles belicosos, sus nobles damas de infinita belleza y un buen número de conjuras.

Cale tiene un oscuro secreto que sólo conoce el más siniestro de todos los Redentores, el Padre Bosco, el cual le golpea e instruye con igual ferocidad. La capacidad de Cale para la lucha es la clave en todo el libro y se va desarrollando, de manera pausada, a través de la narración.

La mano izquierda de Dios se mueve entre la literatura juvenil y la de adultos, aunque no acaba de establecerse en ninguno de los dos. Por un lado, si es un libro dedicado a los jóvenes, he de decir que es probablemente el más violento que he leído en muchos años dedicado a esa edad. Nada, por otro lado, que no estén acostumbrados a ver en el cine o la televisión, pero en literatura llama la atención un poco. En el caso adulto, los personajes y la trama son absolutamente previsibles y ya desde un principio se adivina el camino que van a seguir los personajes.

Así pues nos encontramos con tramas de tipo bélico, con puntos románticos -que no falten en una novela supuestamente juvenil-, y con el misterio que rodea a Thomas Cale. A su favor, que ese secreto y la trama urdida por los Redentores va cobrando interés a lo largo del libro, lástima que sea una trilogía y acabes sin casi enterarte de nada, dejando las explicaciones para el siguiente volumen.

Hoffman no tiene problemas en asociar claramente la religión católica con los temibles Redentores y, si no cambia mucho la cosa en siguientes ediciones, se podría calificar la obra de anticatólica sin demasiados problemas. Eso sí, no se presentan soluciones ni alternativas maniqueas, no se dan ni se quitan razones: esto no es La brújula dorada, Hoffman ha creado un mundo lleno de grises y mucha oscuridad, alejándose, afortunadamente, de querer dar lecciones moralistas.

En resumen, La mano izquierda de Dios no es una lectura para aquellos que gusten de una literatura fantástica más elaborada –El nombre del viento me viene enseguida a la cabeza-, pero que se muestra superior a la mayoría de franquiciados que inundan la sección de fantasía en muchas librerías y centros comerciales.

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Novedades libro electrónico: iBook Store, Amazon, Sony y Kobo

AutorAlfredo Álamo el 6 de abril de 2010 en Noticias

Kobo

Después de todo el revuelo de los precios de Amazon y la huida a los brazos de Apple como un caballero de brillante armadura que protagonizaron las grandes editoriales americanas, resulta que, como se rumoreaba, la mayoría de best-sellers van a costar 9,99 dólares, confirmando que la tendencia alcista de los precios no lleva a ninguna parte.

No sólo eso, también se anuncia el acuerdo de McMillan y Amazon para pactar unas condiciones similares a las de Apple. Al final parece que las posiciones, que parecían no poder acercarse, han llegado a las mismas conclusiones: se abre la mano para precios altos en algunas novedades se mantienen los 9,99 para el resto. ¿Esto no es una especie de dumping de precios? ¿Es legal en los Estados Unidos?

Otra cosa más, la oferta de libros gratis del iPad no parece pasar por Google Books, quien de la tablet de Apple no ha dicho ni pío, y parece que son los libros del Proyecto Gutenberg los que van a nutrir de contenido en ePub -confirmando su compatibilidad-, al dispositivo multifunción de la manzana.

Poco a poco se van sentando las bases de lo que será la tienda Apple, la iBook Store, que, también siguiendo la estela que marca Amazon, se abre a que los editores -supongo que se incluirá a aquellos que se salten a las editoriales tradicionales- pongan el precio que quieran, quedándose Apple un 30%.

En otro orden de cosas, Sony parece dispuesto a dar pelea y no dejarse avasallar ni por Amazon ni por Apple y ataca donde más puede doler a los grandes: el precio de sus lectores electrónicos. La capacidad industrial de Sony puede dar más que una sorpresa en los próximos meses ya que han bajado a 170 dólares125 euros si tenéis algún amigo por los Estados Unidos- los modelos de 5 pulgadas. No es una maravilla, pero ya va dando indicaciones de por dónde van a moverse, sobre todo si deciden sacar algún modelo nuevo este año.

Ahora, si lo que estás buscando es un lector de ebooks simple y sencillo, y no demasiado caro, acaban de anunciar el Kobo eReader: seis pulgadas de pantalla, botones para manejar el interfaz, ranura SD, un GB de memoria, USB y, esto creo que es novedad, conexión Bluetooth. El precio, 150$, unos 112 euros que se acercan mucho a la barrera psicológica de los 100.

La casa de los lobos. Hilary Mantel

AutorGabriella Campbell el 5 de abril de 2010 en Reseñas

Wolf Hall

Todo país tiene un villano, casi todos los países tienen varios. Hablamos de aquel sobre el que se cargan las culpas históricas, aquel que deshizo la gloria nacional, aquel que perdió las colonias o mantuvo a un estado bajo un dominio de terror. En España tenemos nuestra lista de reyes débiles, de mujeres malvadas y de ministros corruptos. Pocos recuerdan con cariño a Godoy o a Torquemada, y el propio Francisco Franco, si bien hoy en día todavía mantiene fervientes seguidores, no es precisamente un héroe a ojos de la fama internacional. Del mismo modo, algunos personajes que han sido alabados dentro de una nación han obtenido una reputación pésima fuera de sus fronteras, como pueden ser Vlad Tepes o nuestro Felipe II, de quien los ingleses y franceses decían que al morir dejó un cuerpo infectado de inmundos gusanos.

Uno de esos personajes polémicos poco apreciados por sus conciudadanos de ayer y de hoy fue Thomas Cromwell. Célebre consejero del más célebre todavía Enrique VIII, monarca lamentablemente más recordado por sus líos de faldas que por su trascendencia política, Cromwell se granjeó el odio del clero al dedicarse a sanear la economía de Inglaterra a base de cerrar monasterios y desamortizar terrenos, todo esto, según la leyenda popular, después de haber metido a Ana Bolena en la cama de su rey, obtenido un cisma de Roma y ejecutado vilmente al muy santo Tomás Moro. Cromwell era un hombre amado y detestado a partes iguales: el clero lo odiaba por limitar su poder; parte del pueblo lo amaba por mejorar sus condiciones; la corte lo odiaba por ser un hombre de nacimiento humilde, sus sirvientes y amigos lo adoraban por ser benévolo, justo y generoso con los suyos.

Tras disfrutar de la confianza del Rey y de varias de las esposas de éste (recordemos que el majestuoso Tudor tuvo seis, ni más ni menos), las presiones de la corte finalmente acabaron con él y cayó en desgracia. El propio Enrique VIII se vio obligado a ordenar su ejecución, aunque diversas fuentes aseguran que lo lamentó profundamente y se arrepintió en gran medida. Si el apellido Cromwell os resulta familiar puede que sea por su descendiente, Oliver Cromwell, que tuvo el mando del país tras la ejecución de Carlos I.

Hemos podido vislumbrar algo de la personalidad de Thomas en la obra de Philippa Gregory, La otra Bolena, que ha sido también llevada al cine, pero recientemente una autora británica se ha atrevido a reivindicar a este siempre despreciado hombre, que surgió de la nada para gobernar un país, un hombre que consideró que el bienestar de su gente y de su gobierno era más importante que la obediencia a Roma. Hilary Mantel, que con su obra Wolf Hall obtuvo el año pasado uno de los más prestigiosos premios literarios en existencia, el Man Booker Prize, nos habla de un mercader y economista nato, amigo de sus amigos, compasivo y devoto hombre de familia, que se vio arrojado a unas circunstancias en las que supo ser, ante todo, pragmático y fiel a los intereses de su nación. Mantel no se amilana a la hora de mostrarnos una cara excelentemente documentada de un hombre considerado por muchos enemigo y traidor, ni de bajar de su nube de santidad al siempre glorificado Tomás Moro, que en su obra se nos revela como un hombre sádico, y dogmático, inquisidor supremo de su propia cruzada espiritual.

Wolf Hall

Todo esto sería ya de por sí interesante si no fuera porque Mantel trasciende el simple argumento entretenido. Ha conseguido empujar al lenguaje más allá de sus cómodos confines, desafiando leyes narrativas y consiguiendo, para sorpresa del lector, estructurar su historia en segmentos de pequeños y grandes personajes, dotando a cada figura de color con sólo dos palabras, construyendo un macroconjunto de piezas complejas que no se veía desde narradores inmensos y acaparadores como George Eliot o Charles Dickens. Aunque el nivel simbológico, el poder de la metáfora, se halla actualmente en pleno desarrollo gracias a autores inventivos como Murakami, llevábamos años sin encontrar un escenario tan completo, un uso tan exacto, económico, elíptico y precioso a la vez del lenguaje. Mantel no es sólo la autora que está consiguiendo recuperar la historia, es también la autora que está consiguiendo recuperar la novela. Eso sí, me gustaría mucho ver quién tiene narices de traducirla al español.

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