Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico 113.472 libros, 24.680 autores y 94.782 usuarios registrados

Alfredo Álamo (Página 218)

El Príncipe de los Poetas: El reality del verso

AutorAlfredo Álamo el 3 de abril de 2009 en Noticias

Príncipe de los poetas

Dentro de la hornada de reality shows actuales, entre los que van sobre bailarines, artistas de circo, cantantes o directemente freaks del espectáculo, destaca sobremanera el programa que emite Abu Dhavi TV y que se sigue prácticamente en todo el mundo árabe.

Se trata del programa Príncipe de los Poetas y se trata de un concurso dedicado a encontrar al mejor de los poetas a través de un duro aprendizaje y diversas pruebas. A la primera edición se presentaron más de 5.000 aspirantes de los que sólo unos pocos pudieron participar.

Bajo la dirección de un grupo de poetas reconocidos, los concursantes tienen que crear su poesía de una manera rítmica, respetando la poesía clásica. Por lo visto no son nada partidarios del verso libre que ha sido eliminado del concurso.

Tienen hasta pruebas en las que los poetas tienen que enfrentarse mediante la improvisación poética, mientras, en sus casas, los fieles espectadores -la audiencia del programa ha superado en ocasiones al fútbol- mandan SMS para decidir quién debe pasar a la siguiente fase del programa.

El premio, además del reconocimiento, no es nada desdeñable: 1.000.000 de dirhams o, lo que es lo mismo, 270.000 euros para el príncipe de los poetas.

La verdad es que no puedo imaginarme esto en España por mucho que me esfuerce. Aunque si aplicamos la variante Gran Hermano y metemos a doce poetas jóvenes dentro de una casa y los encerramos, espectáculo íbamos a tener para rato: traiciones, puñaladas, amoríos, desengaños y un montón de versos. El problema es que a nadie le iba a interesar la poesía.

Top libros del New York Times

AutorAlfredo Álamo el 3 de abril de 2009 en Divulgación

NYT

En muchas contraportadas de libros nos solemos encontrar con una frase lapidaria: Este libro estuvo en la lista de los más vendidos del New York Times... mano de santo para los editores a la hora de dar una cierta respetabilidad a las novelas que nos quieren vender.

Pero, ¿qué demonios es eso de los más vendidos del New York Times? Hagamos un poco de historia.

En Abril de 1942 la dirección del New York Times decide incorporar un elemento nuevo desde el departamento de crítica literaria en el periódico, un índice de ventas que reflejaría el estado del mercado editorial.

Desde entonces la lista del New York Times se ha considerado como una de las más fiables pese a que su método de elaboración sigue siendo secreto profesional. Es poco lo que se sabe, que son datos sacados de 3000 librerías y unos 30.000 centros de distribución de libros. El resultado no tiene nada que ver con la calidad literaria, tan sólo con las ventas.

A lo largo de su historia se han ido añadiendo categorías y divisiones, la más conocida es la que separa Ficción de No-Ficción, y ahora hasta se separan los tipos de edición, como los de tapa dura de bolsillo y los de MassMarket -una edición todavía más infame que la de bolsillo normal-.

El impacto de aparecer en la lista del New York Times puede suponer un espaldarazo para aquellos autores no demasiado conocidos que de repente se encuentran con una promoción que antes jamás habrían soñado. En cambio, para los consagrados, aparecer en la lista es algo habitual y que no afecta a sus niveles de ventas.

En definitiva, un top de libros norteamericano que se basa en el éxito popular y no en la opinión de los críticos.

Si queréis consultar las listas actuales: Web New York Times

Listas antiguas: Archivo de las lista por año

Día Internacional del Libro Infantil 2009

AutorAlfredo Álamo el 2 de abril de 2009 en Noticias

Libro Infantil

Cada 2 de Abril, conmemorando el aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen, se celebra el Día Internacional del Libro Infantil, una actividad convocada por la iBbY (la asociación internacional de libros para jóvenes)

Así que, por una vez, parece que podemos olvidarnos de vampiros y extraterrestres romanticones y pasamos a hablar de la literatura que más éxito de lectores fieles tiene en nuestro país: la que está dedicada a los más jóvenes.

Las editoriales tienen diseccionado el mercado infantil de arriba abajo, por edades, aficiones, valores… sólo les falta por tamaños y colores, pero supongo que es algo que algún día lograrán. Lo cierto es que ese tremendo estudio al que someten al mercado infantil repercute en un notable éxito empresarial .

Lobos y Dragones

Se acaba de publicar el Anuario sobre el libro infantil y juvenil 2009 de mano de SM, y en él encontramos datos reveladores sobre la evolución de la lectura en los más pequeños. Las ventas de libros no han notado la desaparición de nuevas entregas de Harry Potter y suben un 11,5 % con respecto al año pasado. Cornelia Funke, Laura Gallego y Sierra i Fabra han cubierto la ausencia de Rowling -desconzco el impacto de Los cuentos de Beedle el Bardo, lanzado muy al final de 2008- de manera más que suficiente.

El Día del Libro Infantil se celebra en todas las autonomías de España con actividades dedicadas a los más pequeños y casi todos los ayuntamientos y bibliotecas tienen hoy espacio para los más pequeños. A destacar, el programa del Instituto Cervantes, Lobos y Dragones, que se presentará hoy en su sede central con la presencia de su directora Carmen Caffarel, a la vez que se desarrollarán actos similares en el resto de sedes internacionales del Instituto, con conexiones entre ellos vía videoconferencias. La base del proyecto es acercar autores e ilustradores a sus más directos clientes y admiradores: los niños.

Además, dentro de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tenemos acceso a un montón de recursos sobre literatura infantil, incluyendo catálogos, libros gratis o bibliotecas de autores consagrados como Gloria Fuertes. Vamos a recordar a la genial escritora y de paso conmemorar, a nuestra manera, el Día del Libro Infantil:

La pata mete la pata

La pata desplumada,
cua, cua, cua,
como es patosa,
cua, cua, cua,
ha metido la pata,
cua, cua, cua,
en una poza.

-¡Grua!, ¡grua!, ¡grua!
En la poza había un Cerdito
vivito y guarreando,
con el barro de la poza,
el cerdito jugando.

El cerdito le dijo:
-Saca la pata,
pata hermosa.
Y la pata patera
le dio una rosa.

Por la granja pasean
comiendo higos.
¡El cerdito y la pata
se han hecho amigos!

Gloria Fuertes

Autores relacionados Autores relacionados:
Cornelia Funke
Jordi Sierra i Fabra
Laura Gallego García

Descargar libros gratis de Sherlock Holmes

AutorAlfredo Álamo el 2 de abril de 2009 en Divulgación

Estudio en escarlata

A través del blog del Bibliómano he llegado al apartado que la Biblioteca Nacional tiene dedicado a la novela negra. Es un lugar que todo aficionado al género negrocriminal debería visitar sin duda, ya que ofrece una gran cantidad de recursos bibliográficos y guías de lectura, tanto de novela como de ensayo.

En el apartado de bibliotecas digitales me he encontrado con una agradable sorpresa: la práctica totalidad de las obras de Sherlock Holmes, al que hemos dedicado un par de entradas últimamente, disponibles para descarga sin ningún tipo de ambigüedad legal. También, para los que dominan el inglés, la BNE lista una serie de webs con textos de Edgar Allan Poe y de Chesterton.

Si queréis disfrutar de parte de las obras de Arthur Conan Doyle, en Sherlock-Holmes.es están las novelas laragas y los cuentos de Holmes, como por ejemplo Estudio en Escarlata, El sabueso de los Baskerville, Escándalo en Bohemia o El carbunclo azul.

En la web también hay información sobre Holmes, noticas relacionadas, enlaces e incluso una interesante galería de imágenes en la que podréis encontrar las ilustraciones originales de los libros publicados por Doyle.

Autores relacionados Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle
Edgar Allan Poe
Gilbert Keith Chesterton
Libros relacionados Libros relacionados:
El perro de los Baskerville
Estudio en escarlata

El Vampiro de Polidori

AutorAlfredo Álamo el 31 de marzo de 2009 en Divulgación

Villa Diodati

Era ya la segunda visita del grupo al completo a la casa de Lord Byron en el lago Leman, cerca de Ginebra, y todos, Mary Shelley -entonces todavía con su nombre de soltera: Mary Godwin-, Percy Shelley, Lord Byron y su médico William Polidori, disfrutaban del plácido verano cerca de Ginebra.

Lord Byron tuvo la idea de que cada uno de ellos creara una historia aterradora, mejor todavía que las que solían leer en Fantasmagoria, un volumen sobre cuentos de fantasmas que leían cada noche; lo cierto es que la idea no tuvo igual seguimiento. Percy Shelley empezó algo pero acabó haciendo cualquier otra cosa -como era habitual en el poeta-, y Byron comenzó una historia pero la dejó a medias, sin demasiado interés por continuarla.

Sólo Polidori y Mary Shelley se tomaron en serio la idea. El resultado de la joven inglesa está en la mente de todos: en Villa Diodati escribió el germen de lo que luego se convertiría en una de las novelas más famosas de todos los tiempos, Frankenstein o el moderno Prometeo.

En el caso de Polidori, lo que consiguió esos días en Villa Diodati es un poco más complicado de explicar. Polidori era el médico personal de Byron y combinaba hacia él una serie de sentimientos enfrentados, mezcla entre la admiración y el odio, todo a raíz de la actitud de Byron hacia él, pasando de la humillación al compañerismo sin demasiada lógica. Lo cierto es que Polidori albergaba aspiraciones artísticas y era ahí precisamente donde a Byron le gustaba darle fuerte en el orgullo a su joven médico. Nada ni nadie podía hacerle sombra a Byron, así como nada podía crecer a su alrededor.

El Vampiro

Así que en esos días de creación terrorífica, Polidori escribió una historia de tintes sobrenaturales sobre el incesto titulada Ernestus Berchtold o el Edipo moderno. Un relato lastrado, al parecer, por la costumbre de Polidori de meter notas al pie tan grandes que podían ocupar más de media página.

Sin embargo, el legado de Villa Diodati para Polidori viene dado por su creación más famosa: El Vampiro. Aprovechando el fragmento que Byron había escrito para la ocasión, Polidori da rienda suelta a una historia que sienta las bases de la narrativa moderna sobre vampiros y de paso aprovecha para hacer una semblanza de Byron en el papel de Augustus Darvell, el aristócrata sediento de sangre protagonista de la historia.

En su primera edición, El Vampiro apareció con el subtítulo de Un cuento de Byron. Eso no le gustó nada al poeta, que intentó subsanar la situación publicando el fragmento escrito por él mismo como complemento a su poema Mazeppa; el libro de Polidori tuvo una reedición detrás de otra y fue traducido al francés y al italiano. El mismo Goethe afirmó que era lo mejor que Byron había escrito.

Polidori no disfrutó mucho de su éxito. Apenas publicó algunos poemas más alejado de la influencia de Byron y acabó con su vida a la manera romántica, suicidándose. Sin embargo, como siempre a lo largo de vida, no logró ser el romántico que fue Byron, quitándose la vida por unas deudas de juego y no, como debería haber sido, víctima de un amor imposible. Aunque, bien mirado, quizás ese amor no correspondido fuera, al fin y al cabo, el del propio Byron.

Autores relacionados Autores relacionados:
John William Polidori
Lord Byron
Mary W. Shelley
Percy Bysshe Shelley
Libros relacionados Libros relacionados:
El Vampiro
Ernestus Berchtold o el moderno Edipo
Frankenstein o el moderno Prometeo

DRM Social, la alternativa al restrictivo DRM del mercado

AutorAlfredo Álamo el 30 de marzo de 2009 en Divulgación

ebook

Ya he hablado en otras ocasiones sobre el llamado DRM Social o Fingerprinting a la hora de sus uso en el libro electrónico, pero voy a intentar explicar un poco mejor en que consiste esta método para el control de e-books.

La mayoría de grandes editoriales está convencida que con el libro digital vendrá la hecatombe de la piratería a gran escala, ya que consideran al lector medio alguien que se bajará los libros de las redes P2P o sitios de descargas directas en cuanto tenga la ocasión. Para evitarlo, la solución que están aplicando se basa en el uso de DRM, el acrónimo en inglés de Digital Rights Management.

El DRM es una solución de software mediante la cual se limitan las posibilidades de reproducción del archivo, así como las de su copia. El DRM puede limitar el número de equipos en los que se puede leer, el número de copias, o incluso el dispositivo específico en el que se puede leer -existe una variante, la de Amazon, en la que incluso limita qué se puede leer en su propio lector electrónico.

Ese método ya ha sido utilizado con anterioridad por el mundo de la industria discográfica con resultados de dudoso éxito, por no hablar de fracaso absoluto. La limitación de derechos frente a la copia privada produce movimiento en contra, un movimiento que suele proveer de herramientas capaces de eliminar las limitaciones impuestas por el DRM, y que, además, acaban siendo declaradas completamente legales. A cada restricción le pueden salir decenas de métodos capaces de eliminarla.

Otro de los grandes problemas del DRM y la cultura de los libros se aprecia en dos puntos clave. El primero de ellos es el préstamo de libros. Con un DRM severo, a menos que le prestes a un amigo el lector de e-books con el libro dentro, no habría manera de conseguirlo. La industria parece empeñada en que cada lector se tenga que comprar el libro si quiere leerlo, algo completamente fuera de toda lógica y tradición.

El otro problema, que es todavía más serio, es la de la pérdida del lector físico, borrado de discos duros, o, simplemente, cese del sistema editorial o actualización del lector. ¿Qué pasa con todos esos libros que te habías bajado? ¿Podrás bajarlos de nuevo? ¿Leerlos en el tu lector de siguiente generación? Con el DRM se planten problemas a todas estas situaciónes.

Frente a esto, aparece el DRM Social. ¿En qué consiste? En incluir los datos del comprador -nombre, dirección de correo electrónico- dentro del libro, así como una marca de agua que permite rastrear el ejemplar. No hay más limitaciones de uso que las de la licencia usada con el libro, claro que nada impide también la eliminación de este DRM; quien piense que no existirá una distribución al margen de la oficial está perdiendo el tiempo. Pero la gente que lee, y puede pagarlos, acaba comprando libros, así que siempre es más sencillo ponérselo fácil al cliente y no tratarlo como a un delincuente.

El uso de DRM Social permite dejar libros, permite asegurarse una continuidad en el tiempo aunque se cambie de formato o evolucione la tecnología de los e-readers. Además, la tecnología no tiene que ser cerrada y las editoriales no dependerían de un elemento externo para imponer la tecnología DRM tradicional y que actualmente está cobrando un pequeño porcentaje de las ventas.

Como problemas del DRM Social podemos nombrar el saber qué datos son los que se deben incorporar al e-book sin caer en problemas de privacidad, o bien, como todo en el mundo del libro electrónico, el no saber exactamente cómo va a evolucionar el mercado o cómo va a reaccionar el lector habitual frente a los nuevos modos de comportamiento social que el mundo digital va a establecer.

Entrevista a Rodolfo Martínez

AutorAlfredo Álamo el 28 de marzo de 2009 en Entrevistas

Holmes1

Ya hemos hablado en Lecturalia con anterioridad de los llamados pastiches holmesianos, continuaciones, o narraciones, de la obra de Arthur Conan Doyle. Hoy os traemos una pequeña entrevista con uno de los escritores españoles que más ha cultivado el pastiche, y posiblemente el que lo ha hecho con un estilo más personal: Rodolfo Martínez

Lecturalia: ¿Qué es para ti un pastiche? Hay opiniones en las que una simple continuación, en este caso Holmesiana, de la obra original, sin mezcla, no es un pastiche.

Rodolfo Martínez: Pues en realidad, no tengo muy claro lo que es un pastiche, una definición clara y precisa. Básicamente, supongo, la acepción que más se acepta, al menos en el entorno literario, lo convierte en algo muy parecido a la fan fiction. Incluso pastiches escritos por escritores “de verdad” (nótese el deliberadísimo entrecomillado) como Las nuevas andanzas del Lazarillo de Tormes de Cela, por poner un ejemplo, no dejan de ser la obra de un fan que está escribiendo sobre un personaje o un universo de ficción que le guste, le atrae, le obsesiona o las tres cosas a la vez.

De hecho, creo que eso es lo que distingue el pastiche de la franquicia: el impulso original es el de un admirador de lo que está “pasticheando“, no el de un asalariado al que le han encargado escribir una novela de tal o cual escenario.

L: ¿Cómo empezaste a escribir tu primer pastiche? ¿Por qué Holmes?

R: Pues mi primer pastiche, por lo que recuerdo, fue una continuación de Star Wars. Tendría unos trece o catorce años, probablemente. Y era lo que he dicho: un fan recreando un universo de ficción que le gustaba y escribiendo nuevas aventuras de sus personajes favoritos. A eso siguieron un intento de continuar la Trilogía de la Fundación de Asimov y el 2001 de Clarke.

Todo eso fueron intentos fallidos, evidentemente.

Mi primer pastiche holmesiano llegó un par de años más tarde. Y, en realidad, contaba las aventuras de un lejano descendiente de Holmes que vivía en la España del mediados del siglo XXI. Algo más tarde escribí la primera versión de lo que se acabaría convirtiendo en “La aventura del asesino fingido“, el relato final incluido en Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos.

¿Por qué Holmes? No sé exactamente por qué. El personaje me fascinaba. Y toda la parafernalia que lo rodeaba también, así como su entorno. Supongo que fue, simplemente, un intento más de hacer algo con universos de ficción que me gustaban. Pero al contrario que con las continuaciones de Star Wars o de Fundación, la idea de escribir sobre Sherlock Holmes no se desvaneció cuando llegué a la edad adulta.

Holmes1

L: ¿Decidiste respetar el canon a rajatabla o te fuiste dando licencia a medida que avanzabas?

R: Depende. ¿Qué consideramos canon?

Siendo estrictos, éste son única y exclusivamente los relatos originales de Arthur Conan Doyle. Sin embargo, buena parte de los holmesianos consideran canónica la biografía del personaje escrita por Baring-Gould.

Intenté siempre que mi Holmes fuera consistente (en cuanto a acciones y motivaciones) con el de Conan Doyle. Asumía que los cuentos y novelas de éste eran parte del pasado (y a veces del futuro) del Holmes que yo estaba recreando. Y, como he dicho, creo que nada de lo que he escrito sobre el personaje contradice una sola línea del Holmes canónico.

Con la biografía fui más fléxible. Me pareció una guía útil, y la seguí siempre que pude. Donde las necesidades narrativas me llevaban a prescindir de ella, no tenía problema en hacerlo. Al fin y al cabo, incluso partiendo del juego de que Holmes es un personaje real del que Baring-Gould escribió una biografía, no tenía por qué aceptar que todo lo que contó su biografío era cierto. Yo podía tener otros datos que me dijeran otra cosa.

L: ¿Fantasía y Holmes? ¿Qué reacción esperabas del público?

R: Sí, me pareció una mezcla evidente, desde el principio. Al fin y al cabo, en el XIX inglés se produce una interesante explosión de la literatura fantástica, a la que el propio Conan Doyle no es ajeno. Así que por qué no. Por otro lado me parecía interesante enfrentar a un racionalista extremo como Holmes con elementos fantásticos. Ver cómo los justificaba y los racionalizaba cuando no podía negarlos.

Nunca tuve muy claro qué reacción esperar, la verdad. Me sorprendió la acogida tan favorable que tuvo mi primera novela de Holmes, Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, aunque analizado a posteriori no es tan sorprendente. Al fin y al cabo, sigo muy de cerca el canon (estamos en el XIX, es Watson quien narra la historia, estamos investigando tres casos de los que Conan Doyle habla de pasada en “El problema del puente de Tor“…).

Sabía que la reacción con las siguientes historias, entre el sector más holmesiano de los aficionados, sería menos favorable.

No me importó. Tenía clara una cosa. Dos, para ser exactos. Mi Holmes debía ser coherente con el Holmes canónico. Pero, al mismo tiempo, no tenía sentido hacer con él lo mismo, contar el mismo tipo de historias que contaba el canon. Al fin y al cabo, para eso ya estaba el canon, y dar más de lo mismo me parecía una pérdida de tiempo. Así que fue una elección deliberada por mi parte llevar a Holmes a lugares totalmente nuevos y, en ocasiones, inesperados. Sabía que eso me iba a granjear enseguida la antipatía de los holmesianos más ortodoxos, pero no me importó, en tanto escribiera buenas novelas y yo sintiera que estaba siendo fiel a Holmes, tal como yo lo veía.

L: ¿Cuál crees que es el mejor de tus pastiches?

R: Creo, sinceramente, que el segundo, Sherlock Holmes y las huellas del poeta. Por ambición en el escenario y la historia, y también por los resultados. Y sobre todo, por la sensación que sigo de teniendo de que, sin dejar de ser fiel a Holmes, supe llevarlo por caminos inesperados. Aunque confieso que la parte central de Sherlock Holmes y el heredero de Nadie, donde cuento las andanzas del joven Sherlock en el oeste americano, está también entre mis favoritos

Holmes3

L: ¿Y de los pastiches holmesianos en general?

R: Mi favorito sigue siendo Adiós, Sherlock Holmes, de Robert Lee Hall. En buena medida por lo que apuntaba antes: es consistente, coherente y fiel con el Holmes canónico, pero al mismo tiempo, lo lanza hacia lugares nuevos e inesperados. Y lo hace de un modo brillante.

L: ¿Piensas continuar o ya has agotado lo que tenías que contar acerca de Holmes?

R: En principio (y recalco lo de “en principio”, porque con estas cosas nunca se sabe y es mejor ser prudente) Holmes es, para mí, un ciclo cerrado. Cierto que me gustaría volver, en algún momento del futuro, a la fórmula del relato, al, digamos, método canónica: cuentos largos, narrados por Watson y ambientados a la luz de gas del siglo XIX. Pero ya veremos si eso llega a cristalizar o no.

Lo que sí que me gusta mucho es el universo de ficción que he ido construyendo en estas cuatro novelas. Un universo de ficción en el que, usando la figura de Holmes como foco, he ido reconstruyendo y amalgamando buena parte de los cosmos ficticios que me fascinaron de joven. Desde luego, me gustaría volver, tarde o temprano, a ese escenario. Probablemente ya sin Holmes. Y no será una sorpresa para nadie si digo que es muy posible que el centro de atención narrativo sean en esta ocasiones Kent y Kane.

Pues hasta aquí la entrevista. Muchas gracias a Rodolfo Martínez por la atención prestada.

Autores relacionados Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle
Rodolfo Martínez
Libros relacionados Libros relacionados:
Adios, Sherlock Holmes
Sherlock Holmes y el heredero de nadie
Sherlock Holmes y la boca del infierno
Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos
Sherlock Holmes y las huellas del poeta

El hombre que escribió 200.000 libros

AutorAlfredo Álamo el 27 de marzo de 2009 en Divulgación

How to write

Mi compañera Gabriella ya comentaba en otra entrada el concurso del Grupo Diagram sobre libros con títulos extraños.

Aprovechando que han otorgado el premio al mejor -si mejor es la palabra adecuada- título de los últimos treinta años, que ha recaido en Greek Rural Postmen and Their Cancellation Numbers (Los carteros rurales griegos y sus números de cancelación) he estado investigando un poco por la red y he acabado en la web de un joven escritor llamado Brian Paddok.

Brian Paddok ha publicado un libro con uno de esos títulos que tanto gustan en el premio Diagram, que resulta ser How to write a How to write book (Cómo escribir un libro sobre cómo escribir libros) -un título recursivo donde los haya-. Dejando a un lado la calidad del libro, que desconozco, resulta que ha sido nombrado entre los candidatos Diagram y parece que le ha sentado mal. Muchos de los libros que son nominados en el Diagram son obras extranjeras o de consulta -de ahí muchos títulos largos y complejos-, pero, ¿qué pasa cuando le toca a alguien que se ha tomado muy en serio la obra que ha escrito?

Lo cierto es que Brian Paddok lo toma como un insulto. La verdad, lo que tenía que haber hecho era pensarse dos veces el título del libro y tener un poco más de sentido del humor. Quién sabe si la promoción, aunque no le guste, que conlleva el Diagram mejore un poco sus ventas. Quizá hasta salga en el volumen recopilatorio que están preparando en Estados Unidos.

Cheese Outlook

Por otro lado, el ganador de la edición de este año tiene mucha miga: El profesor Philip M. Parker, autor de más de 200.000 libros. No hemos puesto ningún cero de más, de verdad. Como es evidente, al profesor Parker no le hace falta ningún libro de cómo escribir libros, es más, todas sus obras, incluyendo la ganadora del Diagram The 2009-2014 World Outlook for 60-Milligram Containers of Fromage Frais, han sido escritas por una máquina escritora automática y patentada por él mismo. Es, posiblemente, el autor más publicado del mundo, superando incluso a César Vidal. Desde la revista Bookseller dicen que este hecho no afecta al premio, teniendo en cuenta la cantidad de libros y memorias que hay en circulación escritas por negros literarios.

Autores relacionados Autores relacionados:
César Vidal

50 años sin Raymond Chandler

AutorAlfredo Álamo el 25 de marzo de 2009 en Divulgación

Chandler

El día 26 de Marzo se cumplirán cincuenta años de la muerte de un escritor que marcó, sin duda, el primer paso en el camino de la novela negra desde el rincón de la literatura pulp hasta el grado de respeto literario del que goza ahora.

Chandler era un tipo peculiar para el género negro de su época, con una buena formación literaria, una cultura excelente y unas ideas peculiares sobre cómo escribir. Su paso por el mundo del guión en Hollywood le sirvió, a mi juicio, para entender mejor el arte del diálogo y de los personajes, algo que está presente y destaca en toda su obra.

Harto de la novela enigma y de historias increíbles, Chandler creó a Philip Marlowe, su alter ego, al que dotó de inteligencia, whisky y cinismo casi a partes iguales. Los diálogos de El sueño eterno son tan rápidos en ingeniosos que sólo por ellos merece la pena leerse todo el libro. Todos tenemos en la mente a Humphrey Bogart como Marlowe: es un personaje que ha quedado marcado dentro de la cultura popular.

Me gustaría destacar, además de su obra literaria –El sueño eterno, Adiós, muñeca, La dama del lago, El largo adiós– una selección de artículos llamada El simple arte de escribir, donde Tom Hiney y Frank MacShane recopilan y ponen en contexto un verdadero alud de cartas y escritos de Chandler relacionados con el mundo de la escritura, tanto sobre la propia creación como el entramado editorial -al que dedica no pocos palos- y también sobre el mundillo de los escritores de la época -impagable un encuentro que tuvo con Hammet-.

Chandler fue uno de los pioneros en un género denostado y que apenas pudo ver cómo sus historias cambiaron el curso del género negro llevándolo de las novelitas pulp con señoritas ligeras de ropa y rudos detectives en la portada a convertirse en auténticos superventas de tapa dura en cualquier país del mundo.

Autores relacionados Autores relacionados:
Raymond Chandler
Libros relacionados Libros relacionados:
Adiós, muñeca
El simple arte de escribir
El sueño eterno

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

AutorAlfredo Álamo el 25 de marzo de 2009 en Reseñas

Chica que soñaba...

La segunda entrega de las aventuras de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander cambia el esquema que Larsson había preparado en su primera novela, Los hombres que no amaban a las mujeres. En esta ocasión, Lisbeth Salander pasa a ocupar muchísimo más protagonismo, convirtiéndose a la vez en caso investigado e investigadora.

Los aciertos de La chica que soñaba… son parecidos a los de su primer libro. El tono periodístico y rápido, la estructura casi cinematográfica, el salto continuo entre personajes y su estructura lineal dota al libro de una fluidez vertiginosa. Al contrario que en Los hombres… aquí Larsson no se detiene demasiado en la presentación de personajes, es un trabajo que ya tenía casi hecho y, si acaso, se permite ahondar en los rasgos que ya presentaban los protagonistas en el libro anterior.

Por desgracia, parece que los personajes secundarios pierden fuelle, tienen menos cancha que antes. Los nuevos, sobre todo el grupo policial, están un poco desdibujados e incluso algunos parecen meros estereotipos que Larsson mueve a su antojo, aunque quizás tenga esa impresión al compararlos con las historias de Kurt Wallander. El boxeador retirado y el gigante rubio son, sin duda, las dos incorporaciones estrella a la historia, aunque sean personajes casi ajenos a la realidad.

Con esto también quiero decir que ese detallismo social que Larsson presentaba en Los hombres… se pierde un poco diluido en la historia que, sin embargo, es más interesante que la anterior y que, además, depende de muchos menos golpes de efecto inexplicables para avanzar de manera correcta.

Mikael Blomkvist también ve reducido su papel en manos de la verdadera protagonista, Lisbeth Salander que, si ya en Los hombres… era un personaje rayano en lo increíble por sus dotes informáticas, en La chica que soñaba… llega a permitirse el lujo de mandar al hospital a moteros peligrosos tras una lucha cuerpo a cuerpo. De todas formas, la cantidad de información sobre el personaje aumenta de manera exponencial, dotándole de más trasfondo a la vez que la hace incluso más increíble.

De nuevo nos enfrentamos a un libro con más aciertos que defectos y que se lee de un tirón. En algunos momentos se alarga demasiado con sus historias sobre Salander, pero que mantiene el interés hasta el final y deja con ganas de saber cómo será su próxima entrega.

Autores relacionados Autores relacionados:
Stieg Larsson
Libros relacionados Libros relacionados:
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
La reina en el palacio de las corrientes de aire
Los hombres que no amaban a las mujeres