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Alfredo Álamo (Página 183)

La novela histórica I: Datos básicos

AutorAlfredo Álamo el 13 de agosto de 2010 en Divulgación

Histórica

La novela histórica, que tanto predicamento tiene en nuestra lengua en los últimos años, nació, tal y como la conocemos, como una evolución de la novela de aventuras en el S. XIX y podemos considerar a Walter Scott, autor de obras como Ivanhoe, el pionero en dotar de importancia vital a la visión romántica del pasado dentro de la trama.

En el siglo XIX, con todo el auge de los nacionalismos y con las clases burguesas en busca de legitimidad, el pasado histórico era una excelente opción para encontrar valores y justificaciones para sus nuevas pretensiones sociales y políticas. Así que la novela histórica, llena de aventuras y, además, interesante para el núcleo lector de la época, comenzó su andadura por Europa a buen paso con nombres como Alfred de Vigny o León Tolstoi, que con Guerra y Paz logró una de las cumbres del género.

En España tendríamos a Larra y Espronceda, además de Francisco Navarro, aunque además de los románticos, los escritores realistas también utilizaron, y casi para lo mismo, la novela histórica con grandes referentes como Galdós y sus Episodios Nacionales.

El gran Robert Graves, con obras como Yo Claudio o Rey Jesús, junto con Mika Waltari formaron la punta de lanza de la novela histórica en el S.XX, y con la llegada de Noah Gordon, Ken Follet, Christian Jacq o Pérez Reverte nos encontramos con el salto a la edad de oro de este tipo de novelas, con la proliferación absoluta de títulos, muchos de ellos pseudohistóricos.

En la España franquista encontramos, de nuevo, la búsqueda de la justificación histórica, así que abundan las novelas sobre la Guerra Civil, sus inicios y consecuencias, con obras como Los cipreses creen en Dios o Madrid de Corte a Checa. Así mismo, desde el exilio, se escribían obras en una dirección opuesta, como las de Ramón J. Sender o Max Aub. Con la llegada de la democracia se produjo un auge en las novelas sobre el conflicto, muchas de ellas cortadas por el mismo patrón y que acabaron adaptándose al cine.

Lo cierto es que con el fin de la necesidad de una nueva concepción del pasado y la nacionalidad, la novela histórica gira de nuevo hacia la novela de aventuras de la que nació: hoy en día muchos títulos son calificados de históricos simplemente por su ambientación en el pasado y no por el trabajo realizado en la reconstrucción de la sociedad.

La novela histórica de hoy es más producto de hibridaciones, sobre todo con la novela negra o de enigma, y tiene mucho del viejo folletín de aventuras también muy propio del S.XIX, consiguiendo pasar de una literatura creada para forjar la identidad popular a ser un rápido entretenimiento merecedor de auparse en lo más alto de las listas de ventas. Las biografías noveladas de personajes históricos han comenzado a salir también con buenos números de ventas, convirtiéndose, con toda probabilidad, en la siguiente tanda de novedades, junto a los volúmenes en los que, por azarosas coincidencias, confluyen un buen número de grandes protagonistas del pasado, convirtiendo la narración en un amplio desfile de notables. En posteriores entregas sobre la novela histórica hablaremos en profundidad de cada uno de estos subgéneros.

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Nadie lo ha visto, de Mari Jungsted

AutorAlfredo Álamo el 12 de agosto de 2010 en Reseñas

Nadie lo ha visto

La isla de Gotland pertenece a Suecia, es la isla más grande del mar Báltico y cuenta con unos cincuenta y siete mil habitantes. Su capital, Visby, es Patrimonio de la Humanidad y se considera a la isla como una reserva natural de gran belleza.

Además, Mary Jungsted parece empeñada en acabar con gran parte de esa escasa población a base de hachazos y cuchilladas, ya que la autora sueca ha elegido este bello paraje, de donde es su actual marido, para situar sus novelas criminales.

Nadie lo ha visto, publicado en 2003, fue su primera novela y en la que presenta los personajes que serán principales en sus libros, Anders Knutas al frente de la policía de la isla y a Johan Berg como el periodista «del continente» que se ve normalmente involucrado.

Siguiendo la oscura tradición de Se ha escrito un crimen -la mítica serie de televisión- Gotland parece un nuevo Cabot Cove donde a cuantos menos habitantes quedan, más muertos aparecen.

Lo cierto es que la premisa de Nadie lo ha visto no me ha convencido del todo. Siguiendo un esquema clásico de la novela negra nórdica, el libro empieza con una joven muerta de manera atroz para luego presentarnos las líneas de investigación -en las que la autora trata que empaticemos con los policías- y también el mundo del periodista –Jungsted trabajó también para varios diarios- con una historia personal. El problema es que no me he creído a ninguno de los personajes, no me he puesto en la piel de Knutas y la verdad es que Berg no me ha parecido un personaje interesante.

En cuanto al desarrollo de los crímenes, todo sucede de una manera absolutamente lineal, sin sobresaltos y ofreciendo un final que pretende ser cinematográfico pero que tras el descubrimiento de la identidad del asesino, se alarga en exceso y es del todo anticlimático.

Para mi gusto, Nadie lo ha visto es una obra demasiado primeriza. Todavía no sé si las siguientes obras de Jungsted corrigen los interminables párrafos que no aportan nada a los personajes, definidos por completo en los primeros capítulos y que no sorprenden ni evolucionan durante la novela.

En resumen, Nadie lo ha visto es una novela policiaca con poca carga emocional y que sirve para pasar el rato en el autobús o en la consulta del dentista. De usar y olvidar.

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Descansa en paz, de John Ajvide Lindqvist

AutorAlfredo Álamo el 6 de agosto de 2010 en Reseñas

Descansa en paz

Lo primero que se me ocurre al tratar de definir este libro es que Descansa en paz es una novela de zombies que no es una novela de zombies.

Me explicaré mejor: John Ajvide Lindqvist ya sorprendió a propios y extraños con su visión del vampirismo con Déjame entrar, publicada en plena moda de colmillos afilados y que poco tenía que ver con el resto de obras publicadas al mismo tiempo.

Descansa en paz es un caso muy parecido. ¿Es una novela de zombies al uso, como las que están proliferando en estos momentos? No, Lindqvist se aleja bastante del zombie pop en el que se basan la mayoría de historias post-Romero y no juega tanto con la amenaza del otro, del diferente, de la masa sin cerebro. El autor sueco nos lleva por otro camino, todavía inmersos en el terror, pero que poco tiene que ver con infectados saltimbanquis devoradores de cerebros o lentos redivivos que escapan de sus tumbas con el estómago vacío.

De entrada, la propuesta de Lindqvist es más intimista: nos narra la historia a través de una serie de personajes y de sus propios problemas con la muerte. Esto es importante, ya que los zombies que salen en Descansa en paz son más revinientes que nuestros típicos amigos podridos: el «fenómeno» que los devuelve a la tierra sólo afecta a aquellos que llevaran menos de tres meses muertos, y tan sólo en una zona de Suecia.

Así que no tenemos un plaga zombie, más bien un problema de salud pública y luego de control para los familiares, ya que los muertos parecen recordar, a un nivel muy, muy básico, qué hacían de vivos. Y todos sabemos lo difícil que es escapar a la rutina. De hecho Lindqvist trabaja mejor cuando no suelta prenda de lo que sucede y nos pinta el retrato de las familias frente a sus muertos, de los recién muertos, de aquellos que habían comenzado a olvidar… es en la parte final del libro, con sus explicaciones algo deslavazadas, que el libro se tambalea un poco dejando un regusto agridulce.

Pese a todo, Descansa en paz es un libro entretenido y con momentos muy logrados, tanto en el plano de los sentimientos como en el de el terror puro y duro. Esa capacidad del autor sueco es, en mi opinión, lo que marca la diferencia actual entre sus obras y la mayoría de autores dedicados al género del horror.

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La ciudad perdida de Z, de David Grann

AutorAlfredo Álamo el 5 de agosto de 2010 en Reseñas

La ciudad perdida de Z

Pese a lo que puede parecer en estas fechas donde el fenómeno zombie parece haber invadido las estanterías de nuestras librerías favoritas, La ciudad perdida de Z no tiene nada que ver, ni de lejos, con nuestros amigos los muertos vivientes hambrientos de cerebros.

En realidad, La ciudad perdida de Z es un libro de viajes, un ensayo biográfico y un reportaje periodístico todo en uno, en el que David Grann nos cuenta la historia de Percy Fawcett, el último de los grandes exploradores del siglo XX, en una época en la que los avances técnicos comenzaban a desplazar al instinto de supervivencia pero en la que también quedaban muchos misterios que descubrir en cada selva, océano y casquete polar de la Tierra.

Grann nos cuenta tanto la preparación de su artículo como la vida de Percy Fawcett y sus expediciones, al mismo tiempo que nos intriga con el gran misterio que Fawcett buscaba, La ciudad perdida de Z, la mítica ciudad de El Dorado perdida en la selva brasileña. En realidad Fawcett no creía a pies juntillas en la idea de una ciudad de oro, se inclinaba más por la existencia de una antigua civilización destruida tras la llegada de los conquistadores. Pero más que la ciudad o la civilización, la búsqueda de Z era una búsqueda de orgullo.

La desaparición de Fawcett también da para varios capítulos del libro, sobre todo la cantidad de voluntarios que se presentaron para su búsqueda: desde actores de cine a buscavidas, de tramperos a militares. Decenas de hombres perdieron su vida adentrándose Amazonas arriba en busca del mítico explorador, de tal forma que el gobierno brasileño tuvo que prohibir las expediciones en su busca. Todavía 50 años tras su último contacto, hay gente dispuesta a seguir su rastro y a contar decenas de leyendas sobre si sobrevivió, escapó o dio realmente con una puerta a la leyenda.

Grann, que ni siquiera había hecho una noche de acampada en su vida, se lanza también a la aventura de seguir los pasos de Fawcett, primero de papel en papel, de archivo en archivo, hasta adentrarse en la selva amazónica, llegando a lugares donde el hombre blanco es poco más que una presencia incómoda y fugaz.

La ciudad perdida de Z es fruto de un gran trabajo de investigación y David Grann logra presentarnos una emocionante historia con la que sorprende, tanto por su recreación de ese mundo de exploradores enfrentados en busca de la gloria, como por su propia investigación en busca de las huellas de esa fuerza de la naturaleza indestructible que fue Percy Fawcett.

Un libro recomendable para todos los amantes de la exploración, las aventuras en blanco y negro, y aquellos que mantengan intacto ese sentido de la maravilla que de niños nos hacía disfrutar con selvas, desiertos y océanos inabarcables.

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Los muertos solitarios, de Michael Marshall Smith

AutorAlfredo Álamo el 2 de agosto de 2010 en Reseñas

Los muertos solitarios

El año pasado, por estas mismas fechas, terminé de leer Los hombres de paja, novela de Michael Marshall Smith en su faceta de autor de novela negra -podéis leer aquí la crítica que sacamos en su momento-, y, tras un nuevo paso por la Semana Negra de Gijón, no pude evitar hacerme con el siguiente volumen de las aventuras en contra de ese mal absoluto que parecen representar Los hombres de paja.

Así pues, Los muertos solitarios es una continuación directa del anterior libro y sigue, sobre todo al principio, las mismas pautas. Nos encontramos de nuevo ante un ejemplo de moderna novela hard-boiled, en la que los personajes no es que piensen demasiado, siendo arrastrados por una espiral de odio, violencia y venganza que se hace cada vez más violenta, como un torbellino de disparos.

Aquí Marshall Smith nos lleva a seguir al Hombre de Pie tras los hechos de los Hombres de Paja, de los que, aparentemente, también se nos revela gran parte de su origen y de los motivos para tanto muerto arriba y abajo. La verdad es que los aficionados a la novela negra más clásica puede que se encuentren algo descolocados en la parte final del libro: el autor se aleja mucho –muchísimo– de ese punto sucio, en apariencia realista, que iba enseñando para lanzarse a un mundo de pseudociencia y megaconspiraciones históricas que genera momentos de zozobra en la lectura. Si se aceptan, la novela es muy divertida, si no se esperan… bueno, puede que alguno se lo tome como una tomadura de pelo.

En lo que respecta al libro, entretenido, con mucho humor negro, grandes diálogos y algunos momentos muy emocionantes. No hay una gran evolución en los personajes, pero tampoco lo demandan a gritos, siendo una «novela intermedia» preparatoria del próximo desenlace.

Así que tendremos que leer la siguiente parte para ver si lo que se nos cuenta aquí ha sido un sueño alucinógeno o la cosa va a más, eso sí, por lo menos ya no nos pillará de sorpresa e iremos sobre aviso para que duelan menos esas explicaciones algo sacadas de la manga.

A destacar la gran mejora en la traducción y el cuidado de la edición con respecto a Los hombres de paja.

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No es el cacharro, chicos: son los libros

AutorAlfredo Álamo el 30 de julio de 2010 en Opinión

Kindle 3

Amazon se lanza a la guerra abierta para el control del libro electrónico y lo hace con ganas: el Kindle 3 se va a poner a la venta rozando el límite psicológico de los 100 euros. Si, 100, da igual que ayer fuerais a la tienda electrónica más de moda o a las rebajas del Cortinglés y os encontrarais con unos lectores del año pasado por 250 €: la última novedad del gigante de los e-books se queda en 139$.

Estamos hablando del Kindle 3 Wifi que, a semejanza del movimiento de Barnes & Noble con su Nook Wifi, abarata un poco más el precio con la eliminación del 3G (el dispositivo valdrá 189 $para los amantes de la movilidad absoluta) y viene cargado de un montón de novedades interesantes, como son su mejor contraste, definición, duración de la batería y la capacidad de poder tomar notas sobre documentos PDF, entre otras pequeñas mejoras.

Amazon golpea la mesa con su Kindle -es mejor que nosotros no lo hagamos, sus pantallas no son exactamente de acero- y exclama un «Pa chulo yo» que deja al resto de fabricantes temblando en el mercado americano, hoy por hoy el más importante. En el resto del mundo se espera expectante la fecha de envío internacional y la posibilidad, lejana todavía, de que Amazon pueda ofrecer los libros que hoy por hoy sólo Libranda pone para mayoristas.

¿Cuál es el truco? Pues que el Kindle es un dispositivo cerrado: su DRM es propio y excluyente -al menos por ahora-, así que el argumento se complica a un estás conmigo (barato) o contra mí (oferta más amplia y libre, al menos en Europa). Amazon quiere hacerse con la mayoría del mercado y parece que si sigue con esta guerra de precios será inevitable que lo consiga si nadie hace nada por evitarlo.

La verdad es que con la salida del Kindle3 queda claro que lo importante es crear una gran comunidad de lectores atados a un lector que pasa por una única tienda. Un lector para atarlos a todos en las tinieblas, vaya, aunque Amazon pierda ahora dinero por cada Kindle que venda, es una inversión a largo plazo que puede significar un cambio radical en el panorama editorial tal y como lo conocemos.

Hoy por hoy, claro, es la única opción barata y de calidad pero, por desgracia, todavía no lee los Adobe DRM de Libranda, algo que sí que hace su competencia directa –Nook– que, vaya hombre, no se puede pedir a los Estados Unidos. Sí que hay una vaga promesa de que en un futuro se podrá leer ese DRM, pero pueden pasar meses antes de que haya un movimiento en firme, que dependerá, seguro, de las posiciones alcanzadas por las grandes empresas del sector.

Grandes villanos de la literatura (II)

AutorAlfredo Álamo el 28 de julio de 2010 en Divulgación

Fu Manchu

Sigamos hablando de villanos en la literatura. Tras nuestra primera entrega de grandes bastardos literarios es hora de nombrar a otros cinco personajes a los que no invitaríamos a pasar el fin de semana en nuestra casa. Además, como extra, vamos a destacar algunos de los que han logrado hacer carrera en el cine, mostrando su horrible rostro, en el caso de que tengan uno, en la gran pantalla.

-El conde Drácula: Mucho se ha hablado de dónde sacó Stoker su inspiración para el personaje, que si fue más de la Condesa Bathory que de Vlad Drakul… lo cierto es que Drácula es un excelente villano. Tiene un maléfico plan, elegantes modales, muchísimo poder y no se corta en utilizarlo en cuanto tiene ocasión. Hoy en día puede que de menos miedo que antaño, pero cuando el libro original fue publicado, en el Londres de la época a más de uno se le atragantó el té con pastas leyendo algún capítulo.

-El Capitán Garfio: No nos engañemos, miedo, miedo, lo que se dice miedo, el Capitán Garfio no acaba de dar. Es posible que Disney tenga algo que ver en todo esto, pero lo cierto es que hay que reconocerle su malignidad. Después de todo es un adulto mutilado obsesionado con un jovencito vestido con mallas verdes. ¿Y el cocodrilo? Ese sí que da verdadero miedo…

-Mr. Hyde: La verdad es que tanto Hyde como Jeckyll son igual de malvados a su propia manera, pero Hyde, que representa todo lo animal y bestia que hasta un refinado doctor inglés puede llevar dentro, se lleva la palma en cuanto a su representación y falta de escrúpulos. Dentro de las incontables adaptaciones que se han hecho, la de Fredric March, que se transforma en Hyde a base de correas y trabajo físico, resulta espectacular.

-Fu Manchú: Otro de los grandes malvados de todos los tiempos que está siendo injustamente olvidado, aunque tuvo su época de Manchuxplotation en los setenta, en parte gracias al trabajo de Jess Franco. Fu Manchú es el mal refinado por la milenaria cultura china, experto en torturas y ambicioso conquistador mundial. Lástima de su mala suerte.

-Sauron: La sombra que se alza, el Señor Oscuro, convertido en un ojo gigante en lo alto de su torre, lo ve todo. Malvado y cruel, dominador más allá de lo humano, Sauron se muestra como el reflejo de aquello que fue en El Señor de los Anillos; una entidad antigua y capaz de roerte el cerebro en una fracción de segundo. Por desgracia, debió haber prestado atención a los hobbits mucho antes.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestro malo favorito de la literatura que ha conseguido su papelito en el mundo del cine? Las respuestas, como siempre, a los comentarios.

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Los grandes villanos de la literatura (I)

AutorAlfredo Álamo el 24 de julio de 2010 en Divulgación

Moriarty Perro

En todo libro con un mínimo de emoción, sea de aventuras, de terror, fantástico, de novela negra o de época, es necesario, además de un protagonista con el que nos identifiquemos de alguna manera, la existencia de un villano que encarne el mal, lo irracional o el obstáculo que el escritor haya decidido imponerle a sus personajes.

La verdad sea dicha: no siempre tiene que ser un villano, ya que podríamos hablar de, por ejemplo, la naturaleza salvaje, una hecatombe nuclear u otra encarnación de lo inevitable. Pero por hoy vamos a centrarnos en los grandes villanos de la literatura, esos que en ocasiones podrían arrebatarle el puesto al protagonista en cuanto se descuidara un poco.

El Profesor Moriarty: Pese a no aparecer en demasiadas ocasiones en los libros de Holmes, Doyle creó un personaje que se hizo mundialmente famoso al enfrentarse en igualdad de condiciones al mejor detective de todos los tiempos. No sólo eso, claro: llegó a acabar con su vida en El problema final. Desde entonces el Profesor Moriarty es un claro referente para todos los archienemigos cerebrales e inteligentes. Qué demonios, si hasta sale en episodios de Star Trek.

Voldemort: El villano definitivo de varias generaciones criadas con Harry Potter. Es el mago malvado sin piedad ni corazón, capaz de sobrevivir en una forma fantasmal alimentándose de sangre de unicornio. Como todos los grandes villanos, pese a ser derrotado, siempre vuelve. Su debilidad: El poder del amor.

Tom Ripley: Es cierto, es cierto. En realidad Ripley no es estrictamente el “obstáculo”. Es una apisonadora que se dedica a dejarse el terreno libre, haciendo uso de su extraordinario talento para sobrevivir y matar. Uno de nuestros favoritos y que hubiera sido interesante de ver enfrentado a algún detective famoso, también literario.

El Cardenal Richelieu: Nos referimos al personaje que describió Dumas, no al histórico, aunque también fue una buena pieza. Richelieu es otra de esas creaciones amplificada por el cine y la televisión, siempre con una conspiración a mano y manejando a los súbditos de Francia como a perros y los demás como carne para los perros. Inolvidable su apariencia perruna en Los tres mosqueperros. Desde entonces da un poco menos de miedo.

El inspector Javert, de Los Miserables: Más que villano, podríamos decir que Javert es uno de los seres más despreciables de la literatura. Víctor Hugo nos concede un vistazo a la miseria moral en forma de la corrupta visión de los hombres demasiado justos que usan la ley para justificar sus actos. Por lo menos Javert tiene un final apropiado: se suicida.

Arón el Moro: En las obras de Shakespeare hay numerosos y verdaderos villanos. Quizá el más cruel y bastardo de todos ellos se encuentra en Titus Andrónicus -una de las obras más sangrientas y menos representadas en España del bardo inglés-, ya que Arón es una persona que disfruta con el odio de los demás, carece de conciencia o remordimiento. Es un verdadero psicópata, pero dotado de las palabras de Shakespeare se hace todavía más insufrible.

Mientras preparamos la segunda entrega de nuestros villanos favoritos, ¿hay alguno en especial por el que sintáis predilección? No está mal reconocerlo, a todos nos gusta asomarnos al lado salvaje de vez en cuando, ¿verdad?

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Ken Follet: La caída de los gigantes

AutorAlfredo Álamo el 22 de julio de 2010 en Noticias

La caída de los gigantes

Hace pocos días que saltó la noticia: Ken Follet vuelve a la actualidad literaria iniciando su serie Century (¿Siglo? ¿Centuria? ¿Trilogía del siglo? Ya veremos con qué nos sorprenden) dispuesto a arrasar en las listas de ventas y hacer frente a vampiros, ángeles, templarios y a cualquiera que se le ponga por delante.

Con La caída de los gigantes, que saldrá a la venta el 28 de septiembre, Follet da un salto a una época en la que no nos tiene acostumbrados a escribir, los convulsos años a principios del siglo XX, y anuncia que entrelazará los destinos de varias familias, una americana, una rusa, una alemana, una inglesa y una galesa, a lo largo de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

La propuesta de Follet abarca en realidad todo el siglo, ya que en los siguientes libros, que saldrán en 2012 y 2014, seguirán con las familias a lo largo de la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, suponemos que hasta la caída del muro y la Perestroika.

Con estos libros, Follet parece decidido a realizar una trilogía capaz de abarcar todo el siglo XX tanto temporal como geográficamente. El autor galés nos tiene acostumbrado a grandes volúmenes, pero en este caso parece que tendrá que aprovechar al máximo el espacio para lograr resumir un siglo en apenas tres libros.

Además, Follet sigue estando de actualidad por otros motivos y se espera que las ventas de Los pilares de la tierra vuelvan a alcanzar lo más alto de las listas tras el inminente estreno -el 23 de julio llega una previa desde Estados Unidos- de la miniserie de televisión que se basa en su célebre best-seller. La serie consta de ocho horas con actores como Ian McShane, Donald Sutherland, Sarah Parish o Hayley Atwel y tratará de convertirse en un fenómeno mundial gracias a un presupuesto de 40 millones de dólares.

¿Habrá segunda parte de la miniserie? La verdad es que adaptar Un mundo sin fin tampoco sería barato, así que todos los fans de Follet estarán deseando no sólo ver la miniserie de Los pilares de la tierra, sino que el resultado final le valga a la productora a meterse en un nuevo proyecto, tanto o más complicado que el primero.

Vía: KenFollet.com

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La desventaja sentimental

AutorAlfredo Álamo el 20 de julio de 2010 en Opinión

Olor Libros

Hablamos mucho de las ventajas del libro electrónico sobre el de papel, no podemos evitarlo, nos encanta la tecnología y los avances, pudiendo parecer que estamos deseosos de la eliminación de los volúmenes tradicionales.

Nada más lejos de la realidad, si nos gustan los lectores de libros electrónicos es por la facilidad que ofrecen para leer libros, para devorar uno detrás de otro con mayor velocidad. Para mi, por ejemplo, eso es una gran ventaja. Leo a todas horas, en cuanto tengo ocasión, a veces por trabajo, a veces por diversión y a veces por una extraña mezcla de ambas que se llama «revisión de manuscrito», aunque ya no está escrito a mano en absoluto.

Un inciso. Soy incapaz de escribir a mano más de una o dos páginas, me resulta tedioso y complicado y tiendo a perder el hilo de lo que estoy haciendo. Mi mano ya se ha desacostumbrado a tomar cientos de páginas de apuntes y se resiente al rato de darle al bolígrafo. Por no hablar de mi facilidad para perderme haciendo dibujos en cualquier hueco en blanco que tengo a mi alcance. ¿Alguien sigue escribiendo a la vieja usanza, como Faulkner sobre el arado? ¿Luego pasa sus notas y las corrige de nuevo? Me temo que he sido asimilado por la tecnología…

Pero hablábamos del libro y el ebook y sus diferencias, más que de sus ventajas. Me llama la atención una cosa: uno de los principales motivos para preferir el libro físico al digital parece ser el olor. Yo, que siempre he sido de economía más bien corta, he construido la mayor parte de mi biblioteca a base de ferias de ocasión y librerías de lance, con lo que, aunque coincido que un buen libro recién comprado tiene un olorcillo característico, yo suelo asociar libro con olor a página húmeda con algo de óxido, y, con suerte, a absolutamente nada. Tengo también libros con olor a tabaco, a vino -permitidme la sensiblería-, a lágrimas… pero no es algo que me mate, la verdad. Yo asocio los libros a lugares, a los olores y sensaciones de allí donde los leí por primera vez; en un parque, en el sillón viejo de casa de mis padres, al lado de una chimenea, justo cuando aquella chica… ehem, creo que os hacéis una idea.

Desconozco qué puede pasar ahora con los e-books. Es cierto que al recorrer mi vista por la biblioteca no voy a ver los lomos de muchos de los últimos libros que ya he leído de manera electrónica. No estará allí un viaje a Barcelona o a Bruselas, o un fin de semana solo en casa, al menos no por separado. Sin ellos allí, ¿seguiré acordándome? ¿o me olvidaré de cómo y cuándo los leí? Ese es, para mi, el componente romántico, por llamarlo de alguna manera, el sentimental, si queréis, de los libros. Ni su olor, ni el sonido de las páginas o la emoción de secar flores entre sus páginas.

Por otro lado, nadie comenta la única ventaja del ebook cargado de DRM: Cuando vienen tus amigos a casa no se pueden llevar prestados tus libros. Y cuando digo prestados me refiero a ese secuestro, rapto y abducción mediante el cual desaparecen cada año un buen número de ejemplares de mi casa para no volverlos a ver jamás.

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