Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

113.493 libros, 24.683 autores y 95.144 usuarios registrados

La metamorfosis, de Franz Kafka

AutorAlfredo Álamo el 16 de julio de 2009 en Reseñas

Samsa

Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

Hay pocas maneras mejores de empezar un relato de una manera tan directa, esa frase es como un directo de izquierda que lanza el escritor justo al cerebro del lector. De entrada lo importante es que nos dice lo que no nos va a contar: nada de un proceso de transformación, nada de una maldición misteriosa, nada de explicaciones. Gregor Samsa se despierta una mañana y es un insecto parecido a una cucaracha gigante mientras que su pensamiento sigue siendo el que era, un hombre atrapado dentro de la apariencia más repugnante que nos podamos imaginar.

Esa es la esencia de La Metamorfosis, el pensamiento de un hombre atrapado frente al rechazo, la incomprensión y la falta de empatía de todos aquellos que lo rodean, incluyendo a los que amaba y que creía que lo amaban. También aparece la vergüenza, la sensación de sentirse impotente y miserable frente a una condición que se antoja irreversible.

Explicaciones simbólicas a la obra de Franz Kafka hay a centenares. Lo cierto es que repite las pautas de otras de sus obras, la incompresión, la soledad, que aparecen en El Castillo o El proceso. Kafka volcaba su propio y desgraciado mundo en sus obras, logrando ponernos en la piel de personajes con los que identificarse resulta profundamente doloroso.

La Metamorfosis es un clásico de la literatura de recomendada lectura; Apenas una novela corta pero que deja, sin duda, un hondo calado en aquellos que se atreven a sentir lo mismo que Gregor Samsa a partir de esa mañana en la que despierta transformado.

Descargar La Metamorfosis [PDF] Actualización: El enlace de descarga gratuita que proveía la Universidad de Bolivia ha dejado de funcionar.

Autores relacionados Autores relacionados:
Franz Kafka
Libros relacionados Libros relacionados:
La metamorfosis

Extraños protagonistas

AutorAlfredo Álamo el 16 de julio de 2009 en Divulgación

Hyperion

La mayoría de las veces, cuando leemos un libro, nos encontramos con un buen montón de personajes. Los hay secundarios, terciarios y a veces casi inexistentes; los hay planos, bien desarrollados, con buenos diálogos o que no pronuncian palabra. Pero aquellos en los que el autor se vuelca completamente, por la cuenta que le trae, es en los protagonistas, aquellos que llevan sobre sus hombros el peso de la narración.

Uno de los habituales consejos para lograr un buen éxito literario es lograr que los lectores logren identificarse con el personaje principal. Eso, dicen, hace que la narración fluya y que se consiga una cierta comunión entre libro y lector. Sin duda, es una técnica de lo más habitual y además se ha usado en literatura juvenil como uno de los axiomas del oficio.

Sin embargo siempre aparecen autores que cuentan historias diferentes, narraciones en las que los personajes principales, los protagonistas, están más allá de la razón normal y en las que si el lector acaba identificado con el protagonista quizá sería cuestión de ir pidiendo cita con el psicólogo.

Dejando a un lado muchas novelas de terror, en las que sí que se juega con esa dualidad monstruosa de una manera diferente -digamos que las reglas de relación con el lector no son exactamente las mismas que en el resto de la narrativa– he seleccionado algunos de mis peores y más desequilibrados protagonistas favoritos.

Jean Baptiste Grenouille, protagonista de El Perfume, de Patrick Süskind. Sin duda uno de los personajes más aberrantes y a la vez más tiernos de la historia de la literatura. Obligado a conseguir el aroma perfecto no duda en darle al cuchillo para lograrlo. Yo, a mitad de libro, ya estaba de su parte.

Patrick Bateman, ejecutivo en American Psycho, de Bret Easton Ellis. Vividor, amante de la música, de las marcas caras, del vodka Finlandia, de las abdominales, del sexo, de decapitar mujeres con una sierra mecánica y luego hacer cosas todavía peores. Un tipo que logra llevarte a través de su locura personal y que hace que te enternezcas cuando no puede matar a alguien por ser, en el fondo, un tímido reprimido.

Ignatius J. Reilly, masivo personaje de La conjura de los necios, escrita por John Kennedy Toole. Al contrario que los dos anteriores, a Ignatius Reilly lo que dan ganas es de estrangularlo con tus propias manos. Simplemente, no puedes. Su absoluto desastre personal -similar a contemplar dos camiones de gran tonelaje chocando de manera frontal– resulta hipnótico.

Dexter Morgan, en cualquiera de los libros escritos por Jeff Lindsay. Dexter, también a diferencia de los anteriores, sabe perfectamente que es un enfermo mental, sociópata, asesino y manipulador. Y disfruta con ello. Y hace que camines con él y con su oscuro pasajero haciendo cosas malas a gente mala con cuchillos buenos y afilados.

Quizá identificarse, acompañar con cierto divertimento, a este tipo de personajes completamente reprobables resulte una especie de descarga mental, que nos ayude a superar todos esos sentimientos oscuros y violentos que llevamos dentro. Libros para mantener al monstruo oculto y satisfecho, podríamos decir.

Autores relacionados Autores relacionados:
Bret Easton Ellis
Jeff Lindsay
John Kennedy Toole
Patrick Süskind
Libros relacionados Libros relacionados:
American Psycho
El oscuro pasajero
El perfume
La conjura de los necios

Andrzej Sapkowski y la Saga de Gerald de Rivia

AutorRaquel Vallés el 15 de julio de 2009 en Divulgación

Rivia

Andrzej Sapkowski nació en 1946 en Lodz, Polonia, y es uno de los autores más leídos en Europa Oriental, siendo comparado con su compatriota Stanislav Lem. De la prosa de Sapkowski hay que destacar su sentido del humor, sarcástico y certero, propio de alguien con un gran conocimiento de la naturaleza humana, así como una escritura muy ágil y entretenida. Hay que destacar de la edición española la gran calidad de la traducción que supera con éxito la dificultad de la traducción de una obra repleta de referencias y que sabe mantener la agilidad de la novela.

Sapkowski llena su mundo de referencias a los cuentos clásicos y a las leyendas europeas, al igual que muchas de las novelas de fantasía que tanto venden como franquicias, pero no nos dejemos engañar: estos elfos y enanos, estos brujos o monstruos, no son los típicos de las novelas de fantasía al uso, ni siquiera los dragones son como los conocemos, por que el mundo de Gerald de Rivia, aunque esté lleno de referencias que podemos reconocer, es una relectura propia del autor en la que, en vez de lugares comunes y personajes ya vistos, nos reencontramos con una de las esencia de las leyendas: la sorpresa y la maravilla.

La construcción de los personajes es uno de los puntos fuertes del autor, destacando con fuerza, como no podía ser de otra manera, Gerald de Rivia. Se trata de un brujo albino que vive, malvive en ocasiones, yendo por los pueblos y ciudades matando monstruos a cambio de dinero. No es un trabajo con demasiado futuro, los monstruos se están extinguiendo, y su profesión, su naturaleza, es cada vez más rechazada por los humanos; después de todo es un mutante, apenas un poco más humano que los pendencieros enanos o los peligrosos elfos. Gerald es cínico, descreído, ha visto demasiado para confiar en la naturaleza humana o de otro tipo. Intenta mantenerse al margen de intrigas y guerras, pero no siempre lo consigue. En su vida errante conoce al trovador Jaskier, reconocido poeta sobre todo por el público femenino, un tanto cobarde, que se convierte en compañero de algunas de las aventuras del brujo. Otro personaje importante en la vida de Gerald es la hechicera Yennefer, hermosa, retorcida y orgullosa, con quien Gerald mantiene una relación, digamos que complicada.

Estos personajes, junto a otros, se van presentando en los dos primeros libros de la saga, El último deseo y La espada del destino, donde, a través de diversos relatos cortos vamos conociendo también el mundo donde se desarrollan las aventuras del brujo y vislumbrando las intrigas que serán las protagonistas de los siguientes volúmenes, con el personaje de Cirilla de Cintra, Ciri, como centro de la historia. Los dos primeros libros pueden leerse de manera independiente, no así los cuatro siguientes.

Rivia

En La sangre de los elfos Gerald se hace cargo de Ciri, llevándola a Kaer Morhen, la ciudad de los brujos, dejándola luego en manos de las hechiceras, para así mantenerla a salvo al tiempo que desarrolla sus dotes mágicas. Pero la guerra está en marcha y el caos comienza a notarse en los Reinos de Norte, caos auspiciado por el imperio de Nilfgaard que ambiciona extender sus dominios. Pero para ello le falta una pieza del rompecabezas.

En Tiempo de Odio, veremos como los hechiceros, durante años consejeros de los reyes de los diversos reinos, no saben que hacer ante la cada vez más inevitable guerra. Los diferentes bandos, las rencillas políticas, estallarán, tal y como lo está haciendo el mundo a sus pies. En medio de esta tormenta, Ciri se revela como un elemento fundamental, arrastrada por las intrigas que se ciernen a su alrededor; parece que ni siquiera el esfuerzo conjunto de Gerald y Yennefer podrán salvarla. Ni a ella, ni a un mundo en guerra.

Bautismo de Fuego nos lanza de lleno a la guerra y su crueldad, mientras Geralt se obsesiona con salvar a Ciri. Aparecen personajes de lo más interesante, mostrando el dominio de Sapkowski sobre los secundarios, a destacar sobre todo Regis o Zoltan. El autor se centra más en las aventuras de Geralt que en las de Ciri o Yennefer, que deja para el siguiente volumen.

La torre de la golondrina es el penúltimo libro de la saga y nos muestra como Ciri ha conseguido sobrevivir, como se ha reinventado para poder salir adelante, renegando de su propia naturaleza. Mientras el brujo sigue una desesperada búsqueda por encontrarla ayudado por unos extraños compañeros de viaje.

La dama del lago, que cerrará el ciclo del brujo, no ha sido publicada en castellano y no tiene fecha confirmada por problemas en la traducción.

Autores relacionados Autores relacionados:
Andrzej Sapkowski
Libros relacionados Libros relacionados:
Bautismo de fuego
El último deseo
La espada del destino
La sangre de los elfos
La Torre de la Golondrina

Lem en El castillo alto

AutorAlfredo Álamo el 15 de julio de 2009 en Divulgación

Lem

Tras leer El castillo alto, no puedo más que recomendar la lectura de esta autobiografía publicada en 2006 por Funambulista..

El público en general conoce a Lem más por las dos adaptaciones cinematográficas de una de sus mejores obras, Solaris. Las versiones son, además, muy diferentes. La primera es del soviético Tarkovsky y la segunda, mucho más cercana en el tiempo, está protagonizada por George Clooney. Digamos que las dos requieren de cierto esfuerzo para su visionado, aunque por motivos diferentes

Pero Lem era, murió hace relativamente poco, en 2006, uno de los mejores escritores de ciencia ficción de todos los tiempos y también uno de los más lúcidos analistas del siglo XX. Con una experiencia vital de paso entre el nazismo, la dictadura comunista y la democracia capitalista, las obras de Lem iban siempre más allá de donde los demás dejábamos de ver.

Sin contar Solaris, una aproximación magistral al contacto extraterrestre -o a la propia mente humana, según se mire-, la obra de Lem está llena de libros tan interesantes como muchas veces completamente diferentes entre sí.

Si tuviera que decidirme por mis favoritos no sería nada fácil, aunque reconozco que el Lem que más me gusta es el que se suelta con ese fino humor negro que se aprecia en Congreso de Futurología, Aventuras estelares del piloto Pirx o Ciberíada. Memorias encontradas en una bañera, por ejemplo, disecciona la estupidez de la guerra fría y de las posiciones burocráticas –burrocráticas tal vez- que gobernaban la política mundial durante los años 50 y 60 del pasado siglo.

En el apartado científico, Lem fue uno de los escritores más exigentes y consecuentes con su ficción, siempre rigurosa, al menos para los conocimientos de los que disponía en su época, desde luego, mezclar física cuántica y novela negra no es algo al alcance de cualquiera, y siempre será recordado por su maestría en el difícil arte de crear literatura de primer orden con la ciencia y la ficción.

Tanto para pasar un rato divertido con cualquiera de sus cuentos, o profundizar en el alma de la posguerra europea, aunque en apariencia hablara de viajes en el tiempo y el espacio, con alguna de sus novelas, Lem siempre es una buena elección. Averiguar parte de su pensamiento con El castillo alto, lo es todavía más.

Autores relacionados Autores relacionados:
Stanislaw Lem
Libros relacionados Libros relacionados:
Aventuras estelares del piloto Pirx
Ciberíada
El castillo alto

H.P. Lovecraft: el niño al que no le gustaba el pescado

AutorAlfredo Álamo el 14 de julio de 2009 en Divulgación

Cthulhu

Si hablamos de escritores de culto que tuvieron una vida entre la desgracia y el anonimato, una de mis primeras elecciones siempre será Howard Philips Lovecraft.

Conocido ahora en todo el mundo por sus historias entre el terror y la ciencia ficción, lo incognoscible, misterioso y primigenio, lo cierto es que sus historias apenas llegaron durante una temporada a revistas profesionales. Sin embargo su cosmogonía, ese universo de dioses extraterrestres, fue asumido como un legado por muchos escritores que continuaron su obra llevándola a una primera línea que Lovecraft jamás habría imaginado en su época.

Nacido en 1890, Lovecraf fue criado casi en solitario por su madre, con la que mantuvo una relación entre el amor, el odio y la incomprensión mutua. Niño superdotado, ya a los cinco años eligió el nombre Abdul Alhazred, con el que luego haría firmar al autor de la obra inexistente más famosa de la historia: El Necronomicón.

Poeta precoz y joven autodidacta, participó en revistas astronómicas y de poesía. Sin embargo, tras la muerte de su abuelo y la pérdida de una vida acomodada, Lovecraft fue incapaz de conseguir su entrada en la universidad. A partir de 1914, Lovecraft participa en fanzines amateurs donde se hace un cierto renombre con sus primeras historias.

También comienza una de sus actividades que acabaría por lastrar su carrera de escritor: Lovecraft, como buen caballero de Providence, jamás dejaba de contestar una carta. Y si se ponía a escribir, lo hacía bien. Así que H.P Lovecraft se convirtió en uno de los más prolíficos escritores de correspondencia de principios del S.XX. Siempre se ha dicho que si hubiera invertido el mismo tiempo en la escritura creativa habría logrado dar el paso necesario para escribir novelas y no quedarse en cuentos o novelas cortas.

En 1924, Lovecraft se casa con Sonia Haft y se muda a Nueva York dejando atrás su Providence natal. Es entonces cuando empieza a publicar de manera profesional en la revista Weird Tales, y parece que puede despuntar. Hace varios amigos en la Gran Manzana pero problemas económicos, que derivan en problemas matrimoniales, dan al traste con la aventura lovecraftiana fuera del hogar. Vuelve a Providence en 1926 y se divorcia en 1929.

Durante los años siguientes, Lovecraft se centra en la escritura y realiza algunos viajes. Es entonces cuando termina la que sería su obra más conocida: Los mitos de Cthulhu. Sigue con su escritura de cartas y también de ensayos. Tras la muerte de una de sus tías vuelve a mudarse y sus dos últimos años de vida se vuelven caóticos. El suicidio de su amigo Robert E. Howard lo sume en una profunda depresión y dedica su tiempo a trabajos menores como corrector y negro literario para otros autores.

Aquejado de fuertes dolores, se le diagnostica un cáncer en 1937 y muere a los pocos días de su ingreso en el hospital. Tenía 46 años.

Sus historias fueron retomadas por el círculo de amigos que mantenía, casi todos escritores. Durante años, las creaciones de Lovecraft recayeron en manos de otros que, poco a poco, fueron cimentando el mito de uno de los autores de culto más leídos del mundo entero.

Autores relacionados Autores relacionados:
H. P. Lovecraft
Robert E. Howard
Libros relacionados Libros relacionados:
Los mitos de Cthulhu

Déjame entrar, terror sueco

AutorAlfredo Álamo el 14 de julio de 2009 en Reseñas

Déjame entrar

Frente a los exuberantes y poderosos vampiros de la saga de Crepúsculo, nos llega una película sueca basada en un libro que había tenido cierto renombre entre los aficionados del género de terror. Del mismo título, Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist es una historia que engancha casi desde el principio con un ambiente plano y sencillo.

Con un estilo parecido, aunque con ciertas divergencias de guión -¿necesarias? es posible- Tomas Alfredson elabora una película de ritmo pausado y fotografía fría, tan fría como los suburbios de Estocolmo donde se desarrolla la acción. Sin necesidad de grandes alardes, se nos despliega una historia intimista en la que no falta algún que otro desangramiento y varias muertes por el medio.

Tanto el libro como la película son una demostración palpable de que no todo está dicho en el horror contemporáneo, además de que las historias de amor adolescente tienen mil y una vueltas de tuerca o simplemente una y nada más. Lo mejor de Déjame entrar es la sencillez con la que muestra personajes muy bien construidos.

La historia no tiene nada de especial a priori. Oskar, un enclenque niño de doce años, colecciona recortes de asesinatos violentos, le gusta jugar con cuchillos y es tratado en el colegio como un bicho raro por parte de sus compañeros -me pregunto la razón…- hasta el punto de sufrir alguna que otra paliza. Una noche conoce a una niña misteriosa llamada Eli, que sólo sale de noche y vive en un piso cercano con un hombre mayor muy extraño…

A partir de aquí la historia funciona sin problemas, se desliza por el propio hielo ensangrentado de la narración. ¿Es una historia de amor adolescente? Puede. Pre-adolescente uno de los dos seguro que es, en cuanto a la otra mitad de la ecuación, no parece que esté demasiado claro.

Los momentos de tensión vienen por la relación de Oskar en el colegio, que va empeorando a medida que su relación con Eli crece, y la necesidad de Eli por alimentarse o ser descubierta, una de las preocupaciones básicas de cualquier vampiro.

En el libro se explora más el resto de personajes pero en la película quizá habría sido demasiado para la estructura simple que el director había planteado. Tanto el libro como el film son recomendables, incluso para los que no sean especialemente aficionados al género, están trenzados con buenos mimbres y en ningún momento pretenden ser nada más de lo que son.

Autores relacionados Autores relacionados:
John Ajvide Lindqvist
Libros relacionados Libros relacionados:
Déjame entrar

Una novela en el cajón: Coedición

AutorRaquel Vallés el 13 de julio de 2009 en Divulgación

Coedición

Siguiendo con las opciones a la hora de ver publicada nuestra novela, hoy vamos a centrarnos en la coedición.

Primero parece necesario hablar un poco sobre la distribución. Las distribuidoras son un elemento central en el mundo editorial tradicional y de la contratación de una u otra llegaremos a más o menos público, más o menos especializado. La mayoría de estas empresas exigen una tirada mínima a las editoriales para trabajar con ellas (esto sirve para todas las editoriales, sean de coedición o no). Hemos de tener esto en cuenta ya que si hacemos una tirada corta nuestra distribución será limitada, así que hay que tener muy claro cual es nuestro objetivo: si queremos una gran tirada, o estamos dispuestos a un gran desembolso o nos centramos en colocar la novela en una editorial grande. La distribución es uno de los servicios clave que nos ofrecen las editoriales, siendo el puente entre la editorial y la librería.

La coedición implica que parte de la financiación de la obra recae en el propio autor. La editorial se encarga del resto de los gastos y de trámites como la solicitud del ISBN o el Depósito Legal, así como servicios puramente editoriales como la corrección de estilo, la elaboración de la portada, la publicidad o la ya nombrada distribución. Los beneficios de la venta del libro se reparten entre editorial y autor.

Como en el caso de las editoriales tradicionales, hemos de enviar nuestro original, siguiendo las indicaciones que nos den y esperar la respuesta. En el caso de respuesta afirmativa, habrá que cerrar un presupuesto y firmar un contrato de coedición que tenemos que revisar con lupa. El presupuesto dependerá, entre otros factores, de la tirada y de las características físicas del libro.

Desconfía si te dicen que eres el nuevo Reverte, recuerda que estás pagando por un servicio y entre gran número de profesionales hay algunos desaprensivos que lo único que intentan es dinero fácil, ya sea apelando al ego del escritor (que, como todos sabemos, sólo es comparable en tamaño al atrevimiento de la ignorancia) o estafando directamente. Así que pregunta todo aquello sobre lo que tengas dudas, busca información sobre la editorial (en los foros de Internet, por ejemplo) y pide presupuestos a diferentes empresas. Nadie te está haciendo un favor, estás pagando por un servicio y este ha de corresponderse con tu desembolso.

La coedición tiene una gran tradición en los países anglosajones y está abriéndose camino en España aunque todavía necesita darse a conocer de manera más amplia. Es una opción muy válida para ver publicada tu obra y puede ser un paso previo al acceso a una editorial mayor, pero a no ser que tengas 12 años, un primo en una televisión local y sea una semana de pocas noticias, no esperes hacerte famoso.

Libros y videojuegos, una aproximación

AutorAlfredo Álamo el 13 de julio de 2009 en Divulgación

Video1

Algunas voces alarman, siempre son las mismas voces, sobre el peligro que puede suponer para los niños el jugar demasiado a la consola, dejando de lado otras formas de ocio como es, por ejemplo, la lectura de libros.

Dejando a un lado que los niños, jugando a la consola, yendo a clase, jugando en la calle y viendo la televisión, leen más que los adultos, creo que no estaría mal hablar de la relación que podemos encontrar entre libros y videojuegos.

Del libro al videojuego ha habido siempre cierto trasvase, sobre todo desde la literatura de corte fantástico, mucho más adecuada para la consola o el PC que la novela decimonónica. Las primeras versiones para PC de El señor de los anillos eran, comparadas con los juegos que sacaron a partir de las películas, simples y planas; eso sí, entretenían durante horas.

De Harry Potter, sin embargo, los juegos beben más de las películas que de los libros, al menos en el apartado visual. Hay que tener en cuenta que los libros de nueva generación son ya un todo integrado dentro de los medios, sean imprentas, ordenadores o salas de proyección.

Encontramos adaptaciones en los años 90 de cuentos como “No tengo boca pero debo gritar” de Harlan Ellison, que se convirtieron en verdaderos clásicos de las aventuras gráficas. Dentro de las novedades que se anuncian, destaca sin duda la adaptación que se está preparando de los libros de Canción de Hielo y Fuego, la exitosa saga de fantasía creada por George R.R. Martin.

Sin embargo, existe también el camino inverso. De los videojuegos también se puede pasar al libro, aunque en muchos casos no sea más que un franquiciado (con lo que nunca sabes qué te puedes encontrar exactamente una vez comienzas a leer).

Los pasos del juego al libro más famosos son las adaptaciones de Resident Evil, que llevan más de seis libros publicados por Timun Mas y no parece que vaya a detenerse mientras la franquicia siga produciendo juegos y películas. Otro de los juegos más vendidos de todos los tiempos también tiene sus libros: Halo, novela bélica y de ciencia ficción, supongo.

Silent Hill, videojuego tenebroso donde los haya, tiene también su libro, aunque aquí nos encontramos con una adptación al cine que también tiene su paso al libro: libro del videojuego y libro de la película basada en el videojuego. Un lío, vamos.

Otro videojuego famoso: Diablo, también tiene su propia franquicia de novelas por los que han pasado diversos autores especializados en este tipo de novelas. Hay que decir que existe un gran mercado dedicado a adaptaciones de videojuegos, juegos de rol o de tablero, como es el caso de Warhammer y Warhammer 40K.

Por último, me gustaría comentar el caso de PJ Haarsma, escritor de novelas para jóvenes adultos que elabora al mismo tiempo la novela y el videojuego, creando un mundo común en el que es necesario leer y jugar para avanzar en la trama. Algo parecido sucede con la contratación de plumas famosas para realizar las historias de los videojuegos, como es el caso de Clive Barker, que ya lleva unos cuántos títulos en su haber, demostrando que un escritor puede hacer más cosas que dar charlas o robar canapés en las presentaciones editoriales.

Autores relacionados Autores relacionados:
Clive Barker
George R. R. Martin
Libros relacionados Libros relacionados:
El señor de los anillos
Harry Potter y la piedra filosofal
Juego de tronos. Canción de Hielo y Fuego I

Buick 8: Un coche perverso, de Stephen King

AutorVíctor Miguel Gallardo el 12 de julio de 2009 en Reseñas

Buick 8

Hay que sumar dos factores a que haya tardado más de un lustro en intentar leer esta novela del escritor de terror por excelencia de los últimos años (con permiso del maestro Clive Barker, mucho menos mediático).

El primero, la desidia tras leer algunas de sus obras anteriores, escritas a finales de los noventa y principios de este siglo, no precisamente las más inspiradas de su carrera y muy alejadas de la brillantez relativa de sus primeras novelas (las míticas Carrie, El misterio de Salem´s Lot, El resplandor, La zona muerta, Christine o Cujo).

El segundo, los perjuicios causados por supuestos lectores de King que llegaron a afirmar que Buick 8 no era sino una copia barata de Christine, una de las novelas más populares del autor. Obviamente no se habían leído el libro: las semejanzas entre el Buick protagonista y aquel Plymouth llamado Christine acaban en que ninguno de los dos son coches propiamente dichos.

Stephen King es un escritor profesional, en el más amplio sentido de la palabra: no sólo vive de lo que escribe, sino que también sabe como hilvanar historias y hacerlas legibles y entretenidas. El problema radica, precisamente, en que por mucho que conozca los instrumentos para hacer un libro, y que los domine (que como ya digo es el caso), en los últimos años fallaba la base de sus obras: la historia en sí. Muchas de las historias no tenían interés alguno, así que el resultado eran novelas correctamente escritas que entretenían lo justo y que, tras su lectura, eran rápidamente olvidadas. Buick 8: un coche perverso (fatal traducción del título original From a Buick 8, que hace referencia a una canción de Bob Dylan) es una novela atípica en King porque, aparte de no tener mucho que ver con gran parte de su producción de terror, entronca indirectamente con la saga de La Torre Oscura (con la que comparte cierta base mitológica) y, sobre todo, es una de las novelas más lovecraftianas del autor. Es difícil, leyendo la sinopsis del libro, advertir esa relación entre ese Buick modelo 8 de 1954 y H. P. Lovecraft, pero una vez que te sumerges en la trama, y el coche (¿coche?) en cuestión pasa de ser una mera excusa para el inicio de la historia en sí a ser protagonista casi absoluto, el lector que conozca la obra del genial escritor de Providence empezará a ver muchos paralelismos.

No es extraño: King ha manifestado en algunas ocasiones su admiración por Lovecraft, con cuyas obras (entre otras) se inició como lector dentro del género del horror, y ambos comparten una cuna común, Nueva Inglaterra (Maine y Rhode Island respectivamente) que posee una rica herencia literaria y una mitología propia que, aunque nos pueda parecer escasa a los europeos y latinoamericanos, es la más extensa de toda la América anglosajona.

Buick 8 es, pues, un libro más que recomendable para redescubrir a King y, de paso, desvelar lugares comunes de dos de los autores de terror más influyentes de la historia de la literatura.

Autores relacionados Autores relacionados:
H. P. Lovecraft
Stephen King
Libros relacionados Libros relacionados:
Buick 8: un coche perverso

Una novela en el cajón: Edición tradicional

AutorRaquel Vallés el 11 de julio de 2009 en Divulgación

Escritor novel

Cuando un autor, novel o no, termina por fin su obra, comienza un proceso que puede ser igual de largo y mucho más frustante: conseguir la publicación de la novela.

Para lograrlo contamos con diversas opciones a la hora de colocar la novela y, a lo largo de las próximas semanas, vamos a repasar las más importantes, empezando por la más conocida: la edición a través de una editorial tradicional.

Sin duda, el sueño de la mayor parte de los escritores es conseguir que una editorial, a ser posible grande y con buena distribución, se interese por su original. Para ello, si no cuenta con un agente, que suele ser el caso mayoritario, ha de pasar por el trámite de hacer llegar la novela a la editorial. Por lo tanto, hemos de seleccionar aquellas que se consideren más adecuadas, es decir, que puedan estar interesadas en el tema que les ofrecemos. Es aconsejable registrar la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual antes de mover el texto, no es complicado, resulta relativamente barato y nos puede ahorrar algunos problemas en el futuro.

El primer paso, que parece obvio pero que se olvida en muchas ocasiones, es comprobar en su catálogo comercial, que es posible que podamos encontrar en Internet, si nuestra novela encaja en su línea editorial: por mucho que nuestra novela sea el nuevo Ulises, si se la enviamos a una especializada en literatura juvenil, sólo vamos a conseguir perder el tiempo, hacer perder el tiempo a los demás, y que nuestro original termine en la papelera.

Una vez seleccionadas las editoriales hemos de comprobar si aceptan originales. Algunas cuentan con servicio de recepción, otras en cambio únicamente aceptan aquellos trabajos que han solicitado; hay otras que piden una reseña y si les interesa pasarán a solicitarnos el original, aunque eso no garantiza ya la publicación. Existen editoriales que no aceptan manuscritos, seleccionando sus obras por la contratación directa con el autor o a través de ciertos concursos, de los que ya hablaremos en otro post más adelante.

Si la editorial acepta originales o reseñas hemos de seguir al pie de la letra las indicaciones de envío, en el caso de que las haya. Todas las editoriales son exigentes pero pocas dan datos concretos. De todas formas, es interesante adjuntar una carta de presentación con nuestros datos, una breve biografía, una reseña completa y una lí­nea de concepto (tagline en el lenguaje cinematográfico) que defina lo mejor posible nuestra obra, teniendo en cuenta que lo que pretendemos es vendernos pero siendo comedidos.

Una vez enviados los originales sólo queda una cosa por hacer: esperar. Si nos rechazan la novela o nos dan la callada por respuesta, no hay que caer en la depresión: siempre hay más editoriales y más opciones. En caso de ser seleccionado, tampoco nos hemos de dejar llevar por la euforia y firmar a lo loco cualquier cosa: hay que revisar muy bien el contrato de edición. Existen modelos estándar y sus cláusulas han de estar bien claras. En cualquier caso siempre es aconsejable conocer los requisitos mínimos que han de cumplir. Para ello os recomendamos la siguiente web: escritores.org donde podéis encontrar diferentes recursos interesantes.