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La traición de Roma, de Santiago Posteguillo

AutorAlfredo Álamo el 15 de octubre de 2009 en Reseñas

La traición de Roma

Publio Cornelio Escipión es el personaje histórico por el cual se decantó Santiago Posteguillo para lanzarse a la aventura de la novela histórica. Tras publicar Africanus (2006) y Las legiones malditas (2008), Ediciones B nos presenta La traición de Roma (2009), última entrega de las memorias, ficticias, del famoso general romano.

En La traición de Roma nos encontramos ya a un Escipión conquistador de África e Hispania que ha ganado la guerra con Cartago y derrotado a Aníbal Barca. Su vuelta a Roma, envuelto en un halo conquistador y heroico, unido a su propia vanidad, hacen que sus enemigos, comandados por Catón, traten de hundir su figura emergente para evitar una eventual dictadura. Mientras tanto, al otro lado del mundo conocido, Antíoco III, el Basileus Megas, trata de recuperar el imperio de Alejandro Magno y, tras arrasar Egipto, parece que su avance sobre Asia Menor y Grecia resulta imparable, amenazando el poder de Roma.

La traición de Roma es, no hay duda, pura novela histórica. Partiendo de unos pequeños extractos en los que es el propio Escipión deja sus pensamientos, Posteguillo recrea los últimos años de la vida del Africanus y también de su eterno enemigo Aníbal, cuya propia aventura ocupa gran parte del volumen que nos ocupa.

Si hay algo que destaque en La traición de Roma es la atención por el detalle que el autor ha puesto en práctica. Desde luego, no deja oportunidad para recrear el ambiente de la época, lanzándonos en medio de datos, nombres o términos específicos, a veces en forma de avalanchas informativas. Para los amantes de la recreación exacta, resultará un libro formal, bien documentado e incluso ágil, aunque en mi caso reconozco que había momentos en que el volumen de información llegaba a abrumarme.

La traición de Roma, es, también, un buen libro para los aficionados a la historia militar: las batallas son parte importante del libro, tanto su planificación política, estratégica y la propia acción son llevadas al papel con, de nuevo, constante detalle.

Como único punto negativo, y es una cuestión personal, sólo me ha chirriado el excesivo maniqueísmo en el que cae el autor en diversos momentos del libro, tratando de guiar al lector demasiado deprisa, cogiéndole de la mano, en lugar de mostrar las situaciones de una forma más impersonal. Son pequeños detalles en los que se nota qué personajes son los favoritos de Posteguillo, como cuando habla de los pueblos íberos, donde también se aprecia un cierto cariño y un tratamiento diferente.

En resumen, un libro perfecto para los apasionados a la historia de Roma, las batallas del mundo antiguo y los que disfrutan conociendo de primera mano cómo era la vida en los tiempos de Publio Cornelio Escipión, el Africano.

Sobre más o menos el mismo tema, para los que no disponen tiempo de leerse la trilogía sobre Escipión, o también para los amantes de este periodo concreto de la historia, es recomendable el libro Escipión y Aníbal, del historiador italiano Giovanni Brizzi.

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Tránsito, de Connie Willis

AutorGabriella Campbell el 14 de octubre de 2009 en Reseñas

Tránsito

Uno de los temas de índole paranormal al que más kilómetros de tinta se han dedicado es a lo que en general se conoce como ECM, experiencias cercanas a la muerte. Dichas experiencias se han evaluado desde perspectivas científicas y religiosas, pero raras veces como punto de partida literario, lo que hace que leer Tránsito, de la escritora estadounidense Connie Willis, sea educativo a la par que refrescante. Willis no se deja embaucar por interpretaciones paranormales y muestra su habitual celo documental al sumergir al lector en un análisis concienzudo de las diferentes interpretaciones científicas a las percepciones que experimentan personas que han sobrevivido a una muerte clínica. Hay que tener en cuenta que con el desarrollo de las técnicas de reanimación cardíaca ha aumentado significativamente el índice de personas que aseguran haber sufrido alguna experiencia de este tipo, y las explicaciones médicas varían: algunos afirman que se trata de imágenes formadas por el cerebro para ayudar a la mente moribunda a aceptar un suceso tan traumático como es el propio deceso; otros aseguran que estas imágenes son alucinaciones aleatorias creadas por partes del cerebro que ya no funcionan correctamente. Factores como el famoso túnel, la luz, el encuentro con seres queridos ya fallecidos o el abandono del cuerpo son puntos clave de dichas experiencias. Determinados especialistas han llegado a experimentar con drogas alucinógenas como la ketamina, que parece provocar situaciones semejantes a las ECM. Willis se basa en estas experimentaciones para presentarnos un cuadro interesante: en Tránsito, una psicóloga especializada en ECMs comienza a trabajar con un neurólogo que cree haber descubierto una combinación de sustancias que provocan experiencias similares a las ECM. Pretenden averiguar más sobre estas extrañas experiencias mediante la evaluación controlada de voluntarios sometidos a la influencia de dicha combinación. Esta propuesta, ya de por sí interesante, se desarrolla con el compás rápido y ameno al que nos tiene acostumbrados Willis, basándose en el diálogo y en la interacción de personajes divertidos e ingeniosos, en el entorno de un hospital laberíntico y frenético donde podría desarrollarse perfectamente un capítulo de Urgencias, Scrubs o incluso House (pero con menos glamour), según las preferencias del lector/espectador, ya que la autora se asegura de incluir elementos para todos los gustos. Lamentablemente una imperfecta traducción nos impide a menudo captar los numerosos e inteligentes juegos de palabras que tan bien se le dan a la autora, y aunque siempre es recomendable leer una obra en su idioma original, Tránsito lo pide a gritos.

Por supuesto esta vez Willis se asegura de incluir como acostumbra una buena dosis de metaliteratura, citando a diestro y siniestro a los grandes de la literatura anglosajona. Con la creación de un personaje muy especial, un antiguo profesor de literatura aquejado de alzheimer, construye un puzzle embaucador que nos arrastra página tras página, obligándonos a devorar apresuradamente una obra salpicada de pistas y referencias que bien merecería una segunda lectura más pausada y académica. El enfermo de alzheimer es la Casandra de la novela, un anciano al que nadie escucha porque de su boca sólo surgen sinsentidos, si bien es el hilo conductor de todas las respuestas que buscan los protagonistas. Estas respuestas, bien resueltas y rematadas, nos dejan cierto regusto a insatisfacción, ya que los personajes de Willis son criaturas incompletas, retazos de personalidades reales y complejas que queremos conocer mucho más a fondo. Uno no puede evitar tener la sensación de que posiblemente para este viaje no hacían falta tantas alforjas, que con seguridad Willis podría haberse ahorrado un tercio de las numerosas páginas de la obra, que rebosa calles sin salidas, pistas falsas y conversaciones que no llevan a ninguna parte. Sin embargo, este exceso que probablemente responda al propio amor de la autora por el acto de escribir se perdona con facilidad, compensado con creces por el propio amor que tenemos sus lectores al acto de leer sus obras.

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Ilustrarte: La mejor ilustración para el libro infantil

AutorRaquel Vallés el 14 de octubre de 2009 en Noticias

Hansel y Gretel

Ilustrarte es una bienal centrada en la ilustración de cuentos infantiles que se celebra desde 2003 en Portugal. Las primeras ediciones tuvieron lugar en la ciudad de Barreiro y este año la IV Bienal Internacional de Ilustración Infantil se traslada a Lisboa, concretamente en el Museo de la Electricidad.

La intención de este certamen es dar a la ilustración infantil la categoría de manifestación artística, crear un espacio de discusión sobre la misma, tanto para editores, lectores o creadores, y convertir a Portugal en un punto de referencia de la este importante campo.

El certamen gira entorno a un concurso en el que los ilustradores pueden enviar hasta tres originales, no publicados o publicados en los dos últimos años, es decir, después de la última bienal, y que serán elegidos por un jurado internacional.

Este año los originales se pueden enviar hasta el día treinta y uno de octubre y, aquellos seleccionados, formarán parte de la exhibición que tendrá lugar durante todo el mes de Marzo de 2010, momento en que se elegirán el ganador, con un premio de 5.000 euros, y las menciones especiales.

No creo que sea necesario destacar la importancia de la ilustración en la edición, sobre todo si hablamos de libros infantiles, donde siempre es posible encontrar pequeñas joyas que van más allá de acompañar el texto, consiguiendo una gran fuerza narrativa por si solas. En la página web de la Bienal se pueden ver obras ganadoras de otros años. Sin duda, destacaría la ganadora del año pasado, Susanne Janssen, con unas ilustraciones increíbles para el cuento clásico de Hansel y Gretel (que también es mi cuento favorito, todo sea dicho).

E-Books, preguntas y respuestas para principiantes

AutorAlfredo Álamo el 13 de octubre de 2009 en Divulgación

Ebooks para principiantes

En Lecturalia estamos hablando bastante de los ebooks (libros electrónicos) y los e-readers (lectores electrónicos) pero hasta el momento no hemos aclarado ciertos puntos que pueden permanecer oscuros para cualquiera que se acerque por primera vez al mundo del libro digital.

¿Qué es un ebook o libro digital?

Bien, en realidad un ebook es la edición en formato electrónico de un libro cualquiera. El tipo de formato puede ser uno conocido por la mayoría de usuarios de la red, como los .DOC, .TXT, .PDF o .ODF, como alguno con nombre más arcano, como Mobypocket o ePub.

En el caso de los primeros, no hay mucho más que decir. De los segundos, Mobypocket es marca de Amazon y AZW es el formato creado para los lectores Kindle. El ePub es un formato estándard y abierto que está siendo adoptado por muchos editores y que Google ha elegido para su sitio Google Books.

Hay más formatos, por supuesto, algunos cerrados y otros abiertos. Antes de comprar cualquier libro en una libería virtual debemos comprobar que podremos leer dicho formato en nuestro dispositivo de lectura, sea un e-reader, un ordenador o un smartphone/iPod.

¿Qué es un e-reader o lector digital?

Un e-reader es el dispositivo electrónico que tiene la capacidad para mostrar ebooks. Hay que diferenciar dos grandes grupos por sus características físicas:

1- Aquellos que disponen de pantallas retroalimentadas (LCD, TFT) como ordenadores portátiles, smartphones, iPods, tablet Pc’s, etc. Son aquellos gadgets cuyas pantallas emiten luz para poder mostrar el contenido en pantalla.

2- Dispositivos de tinta electrónica o e-ink: El mayor número de ereaders, tal y como se habla de ellos, entraría en este grupo. La pantalla con tinta electrónica no está retroalimentada y sólo es visible si hay luz ambiente, pudiendo leer incluso a plena luz del sol, algo que es muy complicado en una pantalla normal de LCD. Su consumo es muy reducido y suelen ser dispositivos dedicados casi exclusivamente al visionado de libros, con pantallas grandes y mandos adecuados.

Las pantallas de tinta electrónica son más lentas que las retroalimentadas, así que, dependiendo del modelo, el paso de una página a otra puede tardar más de lo que estamos habituados normalmente. La calidad de una pantalla así viene determinada por la frecuencia de refresco,la resolución y el número de niveles de gris que admita.

Existe una tecnología mixta, las pantallas PixelQ, pero todavía no se ha implementado a nivel industrial. Digamos que combina las ventajas de ambos modelos, excepto el del bajo consumo energético, que no es tan acusado.

¿Wifi, 3G, USB?

Muchos modelos de e-readers vienen con conectividad inalámbrica para facilitar la compra de libros en las librerías electrónicas desde cualquier lugar. Esta función también se ha usado para fomentar la venta de periódicos y revistas en formato electrónico. Los hay con conexión Wifi, con lo que cualquier red abierta nos serviría, y los hay con conexión 3G, algo que ya dependería de planes de datos y acuerdos con operadoras telefónicas. Normalmente el pago de una cuota, aunque eso puede variar de acuerdo a cada dispositivo o empresa.

También es normal conectar el ereader al ordenador mediante un cable USB o bien mediante la tarjeta SD, como la de las cámaras de fotos, en la que se suelen almacenar los libros.

Precios

Todavía considerados como un objeto dedicado a los llamados early-adopters, aquellos que siempre se compran el último grito en tecnología, lo cierto es que sus precios están bajando con nuevos modelos, más sencillos y dedicados a un público más generalista. Así, los precios variarían de más de 500 euros en algunos modelos de Sony o Iliad, a unos 300 por en Cybook o Hanlin, 230 de modelos más pequeños como el Papyre de 5 pulgadas, para llegar a los anunciados 150 € del modelo más barato de Sony todavía por aparecer. La tendencia actual está entre 200 y 300 €, aunque es probable que los precios se abaraten a lo largo del año que viene.

¿Comprar o no comprar ahora?

Eso dependería de la necesidad de cada uno. Si se va a trabajar con documentos propios y en movimiento, es una buena opción para evitar cargar con papeles o acabar con los ojos pegados a la pantalla del portátil. Para la literatura de ficción, quizá es un momento demasiado prematuro para un gasto importante, ya que las principales editoriales todavía no se han lanzado a ofertar sus catálogos y las novedades que aparecen mantienen unos precios alejados de lo que se espera de las versiones electrónicas.

Cuando la fantasía infecta a la realidad: Las crónicas de Gor

AutorAlfredo Álamo el 12 de octubre de 2009 en Divulgación

John Norman es el autor de una prolífica serie de libros de literatura fantástica, que alcanzaron un enorme éxito durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, con millones de ejemplares vendidos y traducciones en prácticamente todo el mundo.

¿Que tienen de especial esos libros con respecto a otros, posiblemente mucho mejor escritos, dentro del mismo género? En principio, las Crónicas de Gor beben directamente de Burroughs y su John Carter de Marte (que pronto será adaptado al cine, dicho sea de paso), pero es con su tratamiento del sexo que Norman consigue hacerse con un nicho de ventas propio.

Y es que no sólo es el sexo: Norman dota a sus libros de un barniz seudofilosófico, picando un poco de Nietzsche por aquí y de Látigos y Cadenas por allá, y construye una sociedad jerárquica, cuya meritocracia estriba en la fuerza y la sumisión de los esclavos es su gran recompensa: hombres poderosos, mujeres sumisas, juego de Maestro y Esclavo, siempre con distintos grados. Norman juega con estas situaciones y es muy normal ver roles intercambiados entre hombres y mujeres, o justicia rebelde frente a situaciones extremas.

Así que la primera impresión de las novelas de Gor no es la mejor del mundo, y desde luego está a años luz de la corrección política que sufre la sociedad occidental hoy en día. Norman crea un mundo idealizado y extraño que incluso podría servir para azuzar mentes demasiado bienpensantes.

Sin embargo, hay gente que prefiere desentenderse de ese aspecto más subversivo y además, por si fuera poco, entiende que la filosofía Goreana es la que tendría que regir nuestro mundo. Desde los primeros libros surgió una cierta “cultura goreana” que adpota las normas descritas en las Crónicas de Gor. Esa cultura, cercana a movimientos de experimentación sexual y BDSM, aunque no siempre, pues hay multitud de pequeños grupos dentro de ese leit-motiv goreano, mantiene la idea de que los fuertes dominan y los débiles sirven. No siempre tienen que ser mujeres las esclavas, pero es que está en su naturaleza.

Esto podría ser una anécdota, pero, por ejemplo, en 2006 se descubrió un grupo, calificado por la policía como secta, que se regía bajo normas estrictas Goreanas. Aunque en un principio todos sus miembros declararon su libre consentimiento para sus reuniones, su líder, autocalificado Gran Maestre, fue encarcelado por un buen número de delitos, incluyendo abusos sexuales.

Se cree que hay unos 25.000 seguidores de Gor en el mundo, aunque su grado de implicación en la realidad fantástica creada por Norman hace casi cincuenta años, varía notablemente, desde la diversión ocasional hasta el culto más extremo.

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Iacobus, de Matilde Asensi

AutorVíctor Miguel Gallardo el 11 de octubre de 2009 en Reseñas

Iacobus

¿No está llegando el concepto de novela de consumo rápido demasiado lejos? Esta obra de la autora alicantina Matilde Asensi es un prototipo casi perfecto de qué clase de historia quiere leer la gente, prefiere escribir buena parte de los autores y, desde luego, publicar con ansia una editorial. Consumo rápido, sí, y escritura rápida, corrección rápida, documentación histórica rapidísima y creación de personajes casi por generación espontánea.

La acción, por decir algo, porque pocas veces una novela que nos transporta tanto en el tiempo, y cuya ubicación espacial va peregrinando por el Camino de Santiago (que no es corto, precisamente) ha tenido tal carestía de momentos en los que realmente pase lo más mínimo que sea capaz de levantar expectación, está protagonizada por Galcerán de Born, caballero de la Orden de Malta, por García, un novicio que secuestra el propio Galcerán y es convertido casi a la fuerza en su escudero, y por Sara, una hechicera judía de pelo blanquísimo. Por supuesto, todos guardan un secreto, todos tienen habilidades innatas francamente útiles y, al menos los dos adultos, tienen un pasado amoroso que casi parece, por lo increíble, exagerado y coincidente, de película (mala) de ciencia ficción.

Hay templarios, hay un Papa malo malísimo (en este caso Juan XXII), un caballero-monje sagaz y observador (burda copia de Guillermo de Baskerville), judíos perseguidos (uno de los temas de moda, ahora y siempre), tesoros escondidos, claves ocultas en lenguajes secretos/elementos arquitectónicos/hechos del pasado (elijase aleatoriamente, que supongo que es lo que hizo Asensi, tal vez con un dado, tal vez con el piedra-papel-tijera)… en definitiva, todo lo que uno puede desear en este tipo de libros.

Huelga decir que no puedo ni recomendar ni desrecomendar este libro. Habrá quien lo aborrezca, habrá quien lo acoja con indiferencia y, también, sus múltiples ediciones y reimpresiones lo avalan, habrá quien lo disfrute de forma sincera.

Yo, desde luego, me temo que no.

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¿Cuál es la mejor saga de Ciencia Ficción de la historia?

AutorVíctor Miguel Gallardo el 10 de octubre de 2009 en Divulgación

Asimov

El que una novela se haga tan popular que los lectores demanden más y más libros ambientados en el universo de personajes y situaciones ideado por el autor no es algo aislado ni atípico. Ahí tenemos a Harry Potter, a Sherlock Holmes, a Conan, a Alatriste o a Sandokán como botones de muestra. Algunas de esas veces, las novelas subsiguientes a la primera ya estaban planeadas por sus escritores; otras, la demanda popular hizo “engordar” la historia inicial, añadiendo nuevas aventuras escritas sobre la marcha.

La ciencia ficción, muy dada a crear universos realmente únicos, no ha sido impermeable a esta tendencia desde que, a mediados del siglo pasado, se definió más o menos definitivamente como género. Han sido muchas las sagas de ciencia ficción, entre ellas la de Darkover (o del Planeta Perdido), de Marion Zimmer Bradley, aunque la autora jugó bastante con elementos narrativos y temáticos más cercanos a la fantasía que a la ciencia-ficción.

Se suelen nombrar a cinco sagas en particular como las más importantes e influyentes de la historia. A saber: la saga de la Fundación, de Isaac Asimov, en los años 50; la saga de Dune, de Frank Herbert, en los 60; la saga de Pórtico (o de los heechee), de Frederik Pohl en los 70; la saga de Ender, de Orson Scott Card, en los 80; y la saga de Hyperion, de Dan Simmons, en los 90. Está aún por ver qué saga será considerada la más importante de la década que ahora da sus últimos coletazos.

Fundación, del científico, historiador y divulgador estadounidense de origen ruso Isaac Asimov, podría considerarse como la más influyente novela y saga de la historia del género. No la mejor, sino la más influyente: cientos de escritores han seguido la estela dejada por Asimov desde las primeras (y mejores) historias de la saga, de los años 50, hasta las dos ultimas (y muy inferiores) de los años 80. La influencia de conceptos como la psicohistoria, o de personajes como Hari Seldon, ya míticos en el imaginario popular y de gran predicamento entre los aficionados al género, se han hecho notar en docenas de novelas ulteriores. Aunque a ojos del lector contemporáneo Fundación adolece de cierta ingenuidad, no hay que negarle a Asimov el que fuera el primer creador de un universo coherente que dio para muchas y entretenidas historias.

Hyperion

En los años 60 Frank Herbert sorprendió a todos con Dune, una novela ambientada en el tórrido planeta Arrakis, y en la que se mezclan elementos más cercanos a la política, la religión y la psicología que a lo que la ciencia ficción estaba habituada hasta entonces. La saga va decayendo conforme avanzan los libros, como casi todas, pero Dune abrió los ojos a muchos lectores ocasionales de libros de este género. En contraste, la saga de Pohl, unos años después, e iniciada con la espléndida Pórtico, podría ser considerada como más cercana a Fundación que a Dune, más centrada en la exploración espacial y la maravilla de lo desconocido que a las conjuras entre facciones rivales, el mesianismo o la psicología inversa recalcitrante de la obra de Herbert.

En los 80, y al tiempo que el género daba la enésima vuelta de tuerca, reinventándose de nuevo, la saga de Ender, de Orson Scott Card, se convirtió en un best-seller que incluso saltó a las estanterías de los no aficionados. Era otro tipo de ciencia ficción, en mi opinión bastante sobrevalorada, tan ingenua o más que los libros de Fundación en una época en la que el cyberpunk y otras tendencias hacían alcanzar la mayoría de edad al género. Obviamente mi animadversión por el mocoso de Ender no ha de ser compartida por todo el mundo; tampoco mi odio visceral a Aenea, protagonista (en parte) de la saga que Simmons, a través de Hyperion y las tres novelas subsiguientes, planteó en años posteriores. Simmons, que con las dos primeras novelas de la saga dejó el listón demasiado alto, plantea un cierre al ciclo con dos novelas (en las que aparece, precisamente, la tal Aenea) que no le hacían justicia.

Así, ¿cuál es, de estas sagas, la mejor? La pregunta sería, más bien, cuál es la favorita de cada uno de los millones de lectores que nos hemos acercado a ellas maravillados de tanta imaginación puesta al servicio del deleite más mundano.

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Clive Barker y el cine

AutorAlfredo Álamo el 9 de octubre de 2009 en Divulgación

Pinehead

Dentro del género de terror, o de la nueva fantasía, si nos ponemos específicos, Clive Barker es posiblemente, junto con Neil Gaiman, uno de los que más presencia puede tener en la actualidad en el mundo del cine, los videojuegos o la literatura, con el permiso, claro, de Stephen King, que juega en la liga de los galácticos.

Barker, a quien en el Festival de Sitges le rinden homenaje este año, es un escritor con muchos aciertos y muchos fallos. Su imaginación, por un lado, es prodigiosa, tanto para crear personajes, situaciones o momentos de incomparable tensión y transgresión; esa misma imaginación a la que a veces es incapaz de poner freno y se desboca en cientos de páginas que poco o nada aportan a la historia. De él siempre se ha dicho que era mejor cuentista que novelista, mejor creador de atmósferas que director. Y, la verdad sea dicha, no es así del todo: Barker es, ante todo, un creador irregular haga lo que haga

Como escritor tiene cuentos memorables, las antologías de los Libros de Sangre suponen un auténtico bombazo del género, y frente a novelas algo fallidas como El gran espectáculo secreto, tiene delicias como Imajica. En cine le pasa algo parecido, pero con la dificultad añadida de enfrentarse, en ocasiones a brazo partido, con productoras implacables.

Su obra más famosa es, y será, no me cabe duda, Hellraiser. Película de bajo presupuesto y con guión propio, la estética de Pinehead, el cenobita protagonista, es uno de los iconos modernos que más impacto y reconocimiento producen. Antes, Barker ya había guionizado Rawhead Rex, personaje que luego retomarían para el cómic basado en Razas de Noche, que no pasaba de ser una serie B con cierta gracia.

Razas de noche

Pocos años después se pasaría al mercado americano con Razas de noche, basado en una de sus novelas cortas, y allí es donde sufriría más el envite de los productores, dejando una historia que prometía mucho en una obra correcta pero a la que le falta mucho para ser lo que se esperaba de ella. En el año 95 dirigió una obra discreta, El señor de las ilusiones, con varios de los elementos característicos de Barker, cierto realismo sucio, sectas, magia y cine negro, adelantándose varios años a la saga de John Connolly y el detective Charlie Parker.

Para el 2011 está anunciada Animae Damnatae, pero la verdad es que las películas basadas en libros basados en líneas de figuritas de Todd McFarlane, casi que no deberían ver la luz del amanecer en cualquier universo con algo de dignidad.

De todas formas, las películas basadas en los libros y cuentos de Barker, con o sin guión suyo, forman uno de los corpus terroríficos que rayan la serie B con una calidad más que aceptable y que no suelen decepcionar. Hay películas como Candyman (1992), incluso Candyman II (1995), las continuaciones de Hellraiser (pero no todas, todavía tiemblo, y no de miedo, con las últimas que vi), con El tren de la carne de la Medianoche (2008) y Los libros de sangre (2008), Demonik (2007), etc, etc.

Además, Barker explora nuevos campos y lleva varios años colaborando en la creación de videojuegos, uno de los negocios con mayor expansión y crecimiento en el mercado del ocio para adultos de la última década. Ese espíritu de innovación, de ganas de reinvertarse y buscar siempre la originalidad, es la marca de la casa de Clive Barker.

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Ganador del Premio Nobel 2009 de Literatura: Herta Müller

AutorAlfredo Álamo el 8 de octubre de 2009 en Noticias

Herta Müller

Ya tenemos ganadora del Nobel de literatura 2009, Herta Müller.

Hace unos días que su nombre venía rondando los mentideros literarios, comentando, de forma solapada, si sería ella la tapada que suele saltar de vez en cuando. En esta ocasión, así ha sido, rompiendo con una larga sequía en el mundo de la poesía y decepcionando a todos aquellos que esperaban el premio para Amos Oz, Vargas Llosa o, en los últimos días, incluso Haruki Murakami.

Müller es una poeta alemana de origen rumano, cuya obra va más allá de los terribles relatos sobre la dictadura de Ceaucescu, es miembro de la Academia Alemana de Escritura y Poesía y es conocida también por su activismo político y social, su preocupación por la situación rumana y las cicatrices dejadas en Alemania por vieja división de los grandes bloques.

El jurado del Nobel ha expuesto razones como esta: “con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, Müller describe el paisaje de los desposeídos

De nuevo el jurado de la Academia Sueca se desmarca de los grandes grupos de presión y decide actuar de una manera, más o menos, sorprendente, buscando siempre la excelencia literaria por un lado, el compromiso por otro y mostrando, quizás, una cierta voluntad por descubrir al mundo entero joyas que permanecían en un eterno segundo plano.

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Premio Nobel de Literatura: Hagan juego, señores

AutorAlfredo Álamo el 8 de octubre de 2009 en Noticias

Apuestas

Mientras esperamos impacientes a que la academia sueca nos de el nombre del ganador del Premio Nobel de este año podríamos incluso apostar por quién va a ser el ganador. La cosa parece que va en serio y Ladbrokes -una de las mayores casas de apuestas de Inglaterra- ha sacado un listado con los más serios aspirantes a la medalla de oro, siempre y cuando según sus propias informaciones, claro.

El principal favorito, que se pagaba a un 4 a 1, es Amos Oz, escritor y político israelí que lleva en las quinielas de los entendidos hace ya bastantes años. Tras ellos, Ladbroke destaca varios autores americanos, Joyce Carol Oates está con un 5 a 1, Philip Roth 7 a 1, Pynchon, el eterno candidato, 9 a 1 y, un poco por detrás y como sorpresa, aparece Bob Dylan que ha pasado de un 500 a 1 a un 25 a 1, algo que ha extrañado a casi todo el mundo.

En lengua castellana , un poco por detrás, aparecen Vargas Llosa (16 a 1), Juan Marsé, Carlos Fuentes y Luis Goytisolo, igual se referían a su hermano Juan, que es el mejor posicionado.

La verdad es que nunca se sabe a ciencia cierta que pasa por la mente de los académicos, pero, por ejemplo, algunas voces apuntan a Herta Müller como tapada de este año, y que además no aparece mal posicionada en el listado de apuestas, si bien es cierto que en los últimos años ni siquiera se han acercado al ganador del Nobel. Supongo, claro, que ahí está precisamente la gracia de apostar, ¿no? Sin riesgo, no hay emoción, aunque estemos hablando de algo tan mortalmente serio como el Premio Nobel de Literatura.

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