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Alfredo Álamo (Página 156)

Escribir como desafío

AutorAlfredo Álamo el 15 de junio de 2012 en Opinión

Rebelde

A nadie se le escapa que en la mayoría de los casos escribir en España es llorar, ya lo decía Larra y tampoco es que haya cambiado demasiado la cosa como para afirmar otra cosa. Sin embargo, está claro que una cosa sí es diferente: los libros superventas escritos es España (o en castellano) cuentan con un importante apoyo económico y mediático que llegan a convertirlos en fenómenos de masas. Ahí tenemos a Zafón, Reverte o el recién llegado al elenco, Santiago Posteguillo. Venden, venden mucho, así que las editoriales no se despeinan demasiado al buscar nuevos autores que sigan su estela, todos en busca del nuevo autor revelación, aquel que de con la clave que mueva a miles de compradores.

Pocos son los afortunados que alcanzan a moverse por estos entresijos, son autores curtidos en su mayor parte, que saben bien las tendencias editoriales y cuyos agentes saben cómo orientar. Las fechas históricas son un buen reflejo de esto. Podéis mirar los libros que se han sacado sobre 1812 o por otros aniversarios en los últimos años. Tened en cuenta que los libros se escriben con cierto tiempo de antelación y descartad las casualidades. Hoy en día, para vender en el mercado español, hay que tenerlo muy claro: o tienes ya un nombre que te permite alguna salida de tiesto (sin pasarse) o escribes lo que toca. Como he leído estos días, hay que escribir lo que el público quiere.

Esto es una realidad y es perfectamente lógica. Es digno y respetable dedicarse a escribir este tipo de literatura popular, a fin de cuentas escribir es una necesidad y si quieres dedicarte por completo a ella supongo que es un sacrificio menor. Si además te gusta escribir de esa manera, miel sobre hojuelas.

Sin embargo, en el fondo de mi corazón de escritor -y también de lector- me resisto ante esta posibilidad, esta certeza que empieza a hacer presa en casi todo el mundo que conozco dedicado a las letras. ¿En qué momento supimos qué era lo que querían los lectores? En realidad se nos pide que escribamos lo que creen los editores que los lectores demandan. Sin salirse demasiado por los márgenes, que las pruebas se hacen con gaseosa. Y, aunque esos estudios de mercado que hacen funcionaran, ¿hay que seguir ese camino? ¿no hay más opciones? ¿en qué momento los lectores se volvieron clientes

Por desgracia, si quieres acceder a ese respaldo mediático y económico lo tienes complicado. Si no lo necesitas, no lo quieres o no lo buscas, eres afortunado. Podrás contar las historias que llevas dentro y las contarás como quieras, desafiando a tus lectores del mismo modo en que te desafías; como lector, ¿acaso sabes siempre lo que quieres? ¿no son los libros que te sorprenden los más queridos? Me resisto, puede que aún me quede algo de espíritu rebelde, a dejarme llevar por completo sólo para entrar en los engranajes gigantes de la industria. Todo escritor debería mover a sus lectores a empujones para hacerles llorar, reír, disfrutar, pero sobre todo, pensar. Escribir para y por lo que el público demanda está muy bien, pero a veces es mejor contar nuestras historias sin pensar en nada más, aunque eso lleve a más de una novela al cajón de los manuscritos olvidados.

El canto de las sirenas, de Val McDermid

AutorAlfredo Álamo el 11 de junio de 2012 en Reseñas

El canto de las sirenas - Val McDermid

Las novelas de Val McDermid destacan, sobre todo, por su crudeza y violencia. Si bien algunas no se detienen demasiado en los actos grotescos de algunos de sus asesinos, la serie protagonizada por el psicólogo Tony Hill y la inspectora Carol Jordan es posiblemente una de las más duras jamás escritas de la novela criminal.

El canto de las sirenas es el primero de los libros de esta serie, publicado originalmente en 1995, y en la que hasta el momento lleva siete títulos. La popularidad de estos libros llevó a que se rodara en Inglaterra una serie de televisión, Wire in the blood, y una tv-movie sobre el sexto libro, Fever of the Bone.

El acierto de McDermid en El canto de las sirenas es la creación de su personaje principal, el psicólogo Toni Hill, un profesional en el ámbito de los asesinos en serie y experto en realizar perfiles psicológicos, que trata de implantar nuevos sistemas en el cuerpo policial británico. Para eso cuenta con la ayuda de algunos de sus miembros, como la joven inspectora Carol Jordan, pero se enfrenta a la desconfianza de muchos policías veteranos.

El canto de las sirenas nos cuenta la primera colaboración entre Toni Hill y la policía para atrapar a un asesino en serie. Hill es un personaje peculiar ya que él mismo tiene un buen número de problemas personales que trata de no dejar ver y que lo convierten en una figura contradictoria. En este libro, Carol Jordan comienza a funcionar como el ancla que sirve, y servirá, para evitar que Hill se despegue completamente de la realidad.

El libro de McDermid tiene un alto grado de violencia explícita y hace gala de un gran uso de la tensión narrativa, más que en otras series de la misma autora donde los valles narrativos a veces llegan a ser demasiado largos. En mi opinión, El canto de las sirenas es de las obras más conseguidas de McDermid y no es de extrañar que estos personajes sean los que han ocupado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.

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Celsius 232, George R.R. Martin en España y mucho más

AutorAlfredo Álamo el 7 de junio de 2012 en Noticias

Festival Celsius 232

Durante los últimos años se ha celebrado en Gijón la Asturcon, un evento dedicado al género fantástico integrado dentro de los actos de la Semana Negra y que con el tiempo se ha ido consolidando como una de las grandes citas de los aficionados a este tipo de literatura. Este año la cosa no pintaba nada bien con las tensiones habituales de la Semana Negra y las instituciones, llegando a un nivel tan enrarecido que parecía -al final no ha sido así- que la SN podía llegar a no celebrarse.

Fue en esos momentos cuando se gestó la idea de celebrar un encuentro que, apoyado también en la Asturcon, aprovechara la visita del escritor norteamericano George R. R. Martin, sin depender de la situación incierta de la SN. De ese modo nació el festival Celsius 232, gracias también al apoyo del ayuntamiento de Avilés, que es donde finalmente se va a celebrar del 18 al 22 de julio de 2012.

Sin duda, el fenómeno de Canción de Hielo y Fuego Juego de Tronos para los más televisivos– ha superado con creces el de cualquier otro escritor de género en los últimos años. Recuerdo la última vez que Martin visitó España, mucho antes de que la serie de televisión fuera siquiera un proyecto, y las colas que se formaron para conseguir una dedicatoria fueron larguísimas. Hoy en día, recién terminada la segunda temporada de la serie y coincidiendo con el lanzamiento de Danza de dragones, la asistencia al Celsius 232 puede ser una auténtica locura en la que recomiendo desde ya calzado cómodo y mucha paciencia.

Además de sesiones de firmas -interminables- y conferencias sobre la obra de Martin, la Asturcon nos brindará, como cada año, presentaciones de libros, mesas redondas, actividades recreativas y, para los más arriesgados, una tradicional espicha asturiana con fiesta de disfraces incluida.

Así que ya lo sabéis, si os gusta la literatura fantástica y la obra de George R. R. Martin este año tenéis una cita obligada en el Festival Celsius 232. Por no hablar de si os gusta la sidra, los cachopos o el cabrales, grandes alicientes para que el equipo de Lecturalia se pase en verano por allí dispuestos a contaros el festival en riguroso directo.

Más información: Festival Celsius 232

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Más allá de la justicia, de María de Lourdes Victoria

AutorAlfredo Álamo el 6 de junio de 2012 en Reseñas

Más allá de la justicia - María de Lourdes Victoria

Dentro de la literatura en castellano alrededor del mundo es fácil dar de lado la que se produce, pragmáticamente, en el que debería ser uno de los mercados más grandes: el de los Estados Unidos. Con una población de habla hispana cada vez más grande y con el español como la primera lengua secundaria a la hora de estudiar es curioso lo poco que se habla de la narrativa que allí se produce.

Un ejemplo claro es el que nos ocupa hoy con Más allá de la justicia, obra de la autora María de Lourdes Victoria, nacida en Veracruz pero residente en Washington desde hace muchos años, y que llegó a quedar finalista en el Premio Planeta de 2010, el mejor dotado económicamente de la literatura en castellano, algo que ya había conseguido en el Premio Mariposa con Los hijos del mar. Gracias a esta segunda novela fue nominada a los prestigiosos International Latino Book Awards, recién otorgados, en dos categorías, Mejor Novela en Español y Mejor Novela Popular en Español logrando en ambas una Honorable Mention por parte del jurado. Además, María de Lourdes Victoria ha publicado cuentos tanto en inglés como en español en prestigiosas revistas literarias y también es una apasionada del relato infantil.

Más allá de la justicia es una novela que ahonda en el sistema judicial americano partiendo del personaje de Sofía, una joven abogada de origen mexicano que se enfrenta por primera vez a los abusos del mundo jurídico. Gracias a la ayuda de Melanie, una veterana detective con quien tiene no pocos roces debido a su diferencia de caracteres, y de Rhonda, la secretaria del despacho, Sofía nos guiará a través del sórdido mundo de la delincuencia al mismo tiempo que, junto a sus compañeras, se enfrenta al reto en que consiste, además, ser una buena madre.

Desde luego, una novedosa revisión del género de abogados muy diferente al que nos suele llegar desde las típicas novelas y series de televisión americanas, donde los personajes femeninos son casi inexistentes y la óptica de la inmigración no se ve reflejada más que con aspectos negativos.

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Los derechos del lector (digital o no)

AutorAlfredo Álamo el 5 de junio de 2012 en Opinión

Derechos del lector

Desde la llegada de los primeros libros digitales han sido muchas las voces que se han quejado de malas prácticas por parte de algunas editoriales (grandes y pequeñas) cuya habitual profesionalidad parece haber disminuido a favor de una cierta dejadez, posiblemente producida por las prisas o el desinterés por una línea de negocio todavía por desarrollar. Esta situación es una de las causas por las que muchos lectores de ebooks están abandonando las tiendas virtuales para pasarse a webs de descargas, donde, aunque a muchos les cueste creerlo, los libros están cada vez mejor maquetados y donde hasta se corrigen erratas presentes en los originales. Eso sí, convendría recordar que también albergan copias horribles, traducciones no oficiales que dejan mucho que desear y maquetaciones que hacen daño a la vista.

Parece que corre la voz de que en digital no hay que prestar atención a los detalles, que los lectores digitales son por naturaleza mucho menos exigentes que sus hermanos dedicados el papel; a fin de cuentas, al elegir el digital ¿no están bajando el listón de lo que debería ser un libro de verdad? Pues no, señores, no es así. Todo lector tiene derecho a unas condiciones básicas que aseguren la calidad del producto y que faciliten su libertad lectora. Hasta ahora teníamos el famoso decálogo de Daniel Pennac:

1- El derecho a no leer.
2- El derecho a saltarnos páginas.
3- El derecho a no terminar un libro.
4- El derecho a releer.
5- El derecho a leer cualquier cosa.
6- El derecho al bovarismo (Enfermedad de transmisión textual)
7- El derecho a leer en cualquier sitio.
8- El derecho a hojear.
9- El derecho a leer en voz alta.
10 – El derecho a callarnos.

Quién nos iba a decir que con el tiempo habría que añadir unos derechos al libro digital tan básicos que hace veinte años a nadie se le ocurría nombrar, aunque hay que decir que incluso en papel hay muchos editores que tampoco se preocupan demasiado por el lector. Así pues, tanto en papel como en digital, hay que reclamar nuevos derechos:

1- El derecho a una cubierta. Desde luego, la función de protección que ejerce la cubierta no tiene sentido en el libro digital, pero a todos nos gusta disfrutar del trabajo gráfico realizado para el libro. Un par de líneas de texto hacen que todos parezcan iguales.

2- El derecho a un índice. Los índices son útiles, son referencias básicas para acceder a la información de un libro. Últimamente parece que ya no están de moda en papel, pero en digital tienen una mayor importancia, ya que el acceso a capítulos es algo más lento que en la edición tradicional ya que no podemos «hojear».

3- El derecho a leer en cualquier parte. Este se repite con el decálogo de Pennac, pero cobrando un nuevo significado. El DRM nos obliga a leer en dispositivos concretos, limita nuestra capacidad para estudiar, anotar y compartir información y encarece el producto final.

4- El derecho a una maquetación correcta. Esto parece de perogrullo, pero hay libros publicados que se hacen difícil de leer debido a una conversión apresurada de formatos, dejando saltos de página por todas partes, líneas huérfanas y viudas.

5- El derecho a descargar los libros que compremos, cambiar su formato si así lo deseamos y almacenarlos. También se habla de la posibilidad de imprimirlos, pero supongo que con limitaciones (tipo de impresión, extensión total o parcial…)

¿Y vosotros? ¿Cuál sería vuestra aportación a esta lista de derechos para lectores? Seguro que tenéis excelentes ideas sobre el tema, sobre todo si hablamos de la privacidad de nuestros datos o la diferencia entre “alquiler” del libro o “venta”. Esperamos vuestras opiniones, como siempre, en los comentarios.

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Wolder miBuk Life Black Edition, lo hemos probado

AutorAlfredo Álamo el 4 de junio de 2012 en Noticias

Wolder miBuk Life Black Edition

Con el paso de los meses la presencia de nuevos lectores de libros electrónicos en el mercado ha ido aumentando y ya son varias las empresas que empiezan a cubrir los huecos de precio y funciones que los usuarios reclaman. Ya hemos analizado en Lecturalia algún dispositivo que otro y hoy le toca el turno, gracias a la gente de Wolder, al Wolder miBuk Life Black Edition Edición Especial El Ángel Perdido, un interesante dispositivo que vamos a sortear entre todos nuestros lectores. (Ver bases al final del artículo)

Este modelo en concreto, el Wolder miBuk Life Black Edition viene con dos fundas, una tipo saco y otra de cuero con cinta de goma al más puro estilo Moleskine. También incopora un cable usb para la recarga del ereader y un conector para enchufe normal. Sin embargo, el punto fuerte de esta edición es que lleva de regalo el best-seller de Javier Sierra, El ángel perdido, además de casi mil libros clásicos en su memoria interna, una iniciativa que en Wolder también ofrecen con best sellers como la saga Millenium o libros de Geronimo Stilton.

Pero analicemos el miBuk Life Black Edition.

Su pantalla es de seis pulgadas con 16 niveles de grises y una resolución de 800×600, lo que le sitúa en una buena gama media. El peso es de 228 gramos, de nuevo en la media, algo que no se nota en su grosor, apenas 9 milímetros, dejando el tamaño general del dispositivo bastante reducido. Se coge sin problemas con la mano y los botones físicos de pasar página son de goma y agradables al tacto.

El miBuk Life Black Edition no es táctil ni lleva WiFi: su objetivo principal es servir como dispositivo de lectura y para eso se basta y se sobra. La batería promete más de 10.000 pasos de página -no está mal- y lleva 4 gigas de memoria interna, ampliables con una SD. Su punto fuerte está en la cantidad de formatos que soporta de manera natural, como PDF, ePub, Fb2, TXT, HTML, Mobi, DJVU, RTF, además de música en MP3 y Wav y los formatos fotográficos más habituales. Importante: es perfectamente compatible con el DRM de Adobe, el más utilizado por las editoriales españolas, un dato muy a tener en cuenta.

En cuanto a sus funciones, no vamos a encontrar una gran variedad más allá de las dedicadas a la lectura, su principal cometido. Podremos agrandar la letra, disponer el texto en apaisado y acceder a un diccionario. Las funciones más avanzadas de otros dispositivos de gama alta, como las anotaciones y el subrayado, no están disponibles.

Otro de los puntos importantes, como es la velocidad de refresco de la pantalla, es más que aceptable. No llega a ser instantánea pero el parpadeo entre página y página es muy corto, nada que ver con los primeros ereaders de gama media, que es el lugar que ocupa el Wolder miBuk Life Black Edition gracias a sus ajustados 149 euros.

En resumen, el Wolder miBuk Life Black Edition es un buen ereader que cumple su función sin problemas y permite leer ebooks en los más variados formatos con una buena duración de la batería. Está claro que no compite en la misma liga que Sony o Amazon, pero ofrece la libertad del primero acercándose a los precios subvencionados del segundo.

Para participar en el sorteo del Wolder miBuk Life Black Edition, que lleva incluido el libro de Javier Sierra, El ángel perdido, es necesario dejar un comentario en esta misma entrada del blog (recuerda poner tu email real). El sorteo del Wolder miBuk Life Black Edition se realizará entre todos los usuarios residentes en España que hayan dejado su comentario en este artículo desde su publicación hasta las doce de la noche del 10 de junio. Los ganadores serán anunciados en Facebook, Twitter y los comentarios de esta entrada el 11 de junio de 2012 y contactados mediante su correo electrónico el mismo día. El sorteo se realizará mediante el sistema de Random.org y a través del mismo se elegirán dos ganadores. ¡Suerte a todos los participantes!

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Las mejores canciones basadas en libros

AutorAlfredo Álamo el 30 de mayo de 2012 en Divulgación

Iron Maiden H. P. Lovecraft

La literatura no sólo es una gran influencia para cineastas dentro del mundo del arte y su presencia también se puede apreciar de manera muy clara en la música, que se ha erigido como uno de los grandes componentes, junto al cine, de la cultura popular contemporánea. Así pues no nos debería sorprender que muchos grupos hayan basado sus canciones en las novelas, cuentos y poemas más importantes o conocidas de las últimas décadas.

Uno de los autores cuyo legado ha tocado especialmente al mundo de la música es George Orwell, quizá por su carácter contestatario que conecta con esa rebeldía que, sobre todo hace unos años, tenían como bandera muchos grupos. 1984 ha sido especialmente utilizada como fuente de inspiración por grupos como Muse (The Resistance) o Radiohead (2+2=5). Por su parte, Pink Floyd grabó Animals tomando como base su famosa novela Rebelión en la granja.

Pero hay otras muchas canciones basadas en libros, como por ejemplo Killing an Arab, de The Cure, basada (más o menos) en El extranjero de Camus, o Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë, cuya versión musical a cargo de Kate Bush es difícil de olvidar. La Velvet Undeground también se lanzó a la literatura, y al desafío contra el sistema, que es lo que estaba de moda, con su Venus in Furs, influencia directa de Sacher-Masoch y su Venus de las pieles.

Tenemos grupos musicales con gran afición a esto de adaptar novelas y relatos. Iron Maiden, por ejemplo, ha sacado temas con referencias a autores como H. P. Lovecraft, Orson Scott Card, Edgar Allan Poe o Frank Herbert y su Dune. Blind Guardian tiene discos temáticos dedicados al Señor de los Anillos y Metallica también ha compuesto temas sobre textos de Lovecraft y Poe.

No podemos olvidar éxitos menos conocidos basados en libros tampoco muy comunes, como el Atrocity Exhibition, de Joy Division, que tiene algunos toques de la obra de Ballard, o El Gravity’s Rainbow de los Klaxons, referencia directa a El arco iris de la gravedad, de Thomas Pynchon.

En castellano tenemos ejemplos también, como el famoso tema de Radio Futura Annabel Lee, basada en el poema de Poe, o la genial versión de La nana de la cebolla, de Miguel Hernández cantada por Serrat. Sin embargo, haciendo memoria, la mayoría de las canciones en español están sacadas de poemas y menos de cuentos o novelas. ¿Recordáis alguna más de este estilo? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Los libros efímeros

AutorAlfredo Álamo el 28 de mayo de 2012 en Opinión

Librerías y libros viejos

Tener un libro entre las manos es una experiencia vital, su peso, su olor, su tacto… un libro asocia imagen y concepto, un libro es cultura además de ser un objeto. Esa asociación se ha conseguido tras varios siglos en los que el uso del libro apenas ha cambiado. Su diseño se ha estilizado y su producción se ha perfeccionado al máximo, pero, en definitiva, un libro del siglo XIX se usa igual que un libro del siglo XX.

Uno de los grandes puntos a favor de los libros es que nos hacen sentir que fijan la cultura. El conocimiento está ahí, entre sus páginas, son el vehículo entre el mundo de las ideas y el mundo real, no importa lo que pase fuera, una vez el libro está escrito servirá para siempre, todos podrán acceder a él. Por eso acumulamos libros, por eso pensamos que un libro no se puede perder, ni tirar, ni destruir, ya que siempre, en algún lugar, le puede servir a alguien. No sé vosotros, pero a mí me sienta fatal ver libros en la basura, aunque es cierto que cuando se transforman en obras de arte no me afecta en absoluto, ya que lo considero una manera de reciclaje.

Reciclaje, ese es un tema interesante. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el impacto ambiental de la industria editorial? Tened en cuenta que una vez que se produce un libro tiene un número determinado de usos/lecturas y se acabó. Muchos libros son leídos una vez durante su vida útil, otros ni eso. Los hay, claro, que acaban en bibliotecas y colegios y en muy poco tiempo pasan por decenas de manos. Muchos acaban en casas particulares y son leídos tres o cuatro veces. No voy a descubriros nada si os digo que los libros están hechos de papel, claro, y que la industria papelera no es precisamente de las menos contaminantes. Lo normal sería que cuando un libro ya no va a ser leído más pasara a una biblioteca, a una ONG o al cubo de reciclaje. Sin embargo, no lo hacemos. Ese libro es nuestro, ese pedazo de conocimiento se queda en casa, en nuestra librería. Aunque sepamos positivamente que no volveremos a leerlo nunca más, aunque fuera un best-seller malo malísimo; como mucho lo prestaremos con la esperanza de que no vuelva a casa.

Y es que los libros no son sagrados. Tendríamos todos que tenerlo en cuenta. No son vasijas receptoras de cualidades eternas. Si dejas un libro en el exterior verás que tarda menos de un año en desaparecer por completo, pero sólo unas pocas semanas en dejar de ser útil. Los libros que atesoras en casa sin un complejo sistema de climatización no vivirán para siempre, se irán degradando poco a poco -liberando esos olores que tanto gustan- antes de volverse quebradizos y ser atacados por hongos y gusanos. No tenemos libros como los viejos incunables en casa, no nos engañemos, la vida útil de los libros no llegará en muchas ocasiones a nuestros nietos. Y eso con suerte.

Por eso me gustaría que todos pensáramos bien en lo que hacemos con los libros que atesoramos en casa. Es cierto que un libro puede servir a mucha gente antes de que el uso lo degrade, no somos quienes para negarle esa vida. ¿Tienes libros en casa que no usas? ¿Que sólo leíste una vez? ¿Que te regalaron y ni siquiera has abierto? Dónalos, regálalos, llévalos a una biblioteca, ponlos en puntos bookcrossing, pero no dejes que la cultura desaparezca poco a poco entre las cuatro paredes de una habitación cerrada. Debería ser libre. En el mejor de los sentidos.

Novedades para la Feria del Libro 2012

AutorAlfredo Álamo el 25 de mayo de 2012 en Noticias

Feria del libro 2012

Está claro que es en la Feria del Libro, tanto la de Madrid como en la de Barcelona, donde las editoriales presentan muchos de los libros más interesantes de su catálogo para todo el año, aunque siempre se dejan los lanzamientos más fuertes en solitario para evitar hacerles sombra. De todas formas, es en estos días cuando la variedad de la oferta se dispara y podemos ver en tenderetes y casetas algunos de los títulos más interesantes de todo el año. ¿Qué nos puede ofrecer la feria del libro este año? Bien, por primera vez en años no hay una clave definitiva y las editoriales están buscando el best-seller que marcará la tendencia. ¿Será de nuevo un libro sobre dietas, quedará algo de la vieja llama de la novela negra nórdica o puede que algún libro juvenil dé la campanada?

En el pasado Día del Libro triunfaron libros como El abuelo que saltó por la ventana y se largó o El misterio de la bolsa y la vida, que tienen muchos números para continuar su éxito, y está claro que superventas como Zafón y su Prisionero del cielo o Somoza y su Tretrammeron van a estar presentes en la feria, aunque un poco desdibujados con respecto a otros años. Un título que muchos esperamos con ganas es la nueva entrega de las aventuras de Bernie Gunther en Praga Mortal y estoy seguro que el último libro de Matilde Asensi, La conjura de Cortés, también va a obtener buenos números. Otra novela de género que me ha llamado la atención es La huella del pájaro, de Max Bentow y lo que no sé es si la última de John Verdon, Deja en paz al diablo, estará para la feria o llegará justo después.

De otras editoriales ya hemos destacado en Lecturalia títulos como Una edad difícil, de Anna Starobinets, Cenital, de Emilio Bueso y no habría que perder de vista otros nombres como el de China Mieville y su Ciudad y la ciudad y el de Félix J. Palma con El mapa del cielo, su segundo libro de fantasía victoriana. ¿El tapado de esta feria? Siempre hay uno y es difícil de encontrar; apuesto por Madrid 1987, de David Trueba.

En cuanto a mis gustos personales, estos días, y aprovechando el descuento, creo que me pasaré a comprar Lucifer Circus, de Pilar Pedraza, y es probable que acabe siendo débil y acabe llevándome a casa Y una cosa más, la arriesgada apuesta de Eoin Colfer por terminar la serie del Autoestopista Galáctico. ¿Y vosotros? ¿Qué libros esperáis comprar esta primavera? ¿Cuál creéis que será el superventas del año? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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La muerte de un escritor

AutorAlfredo Álamo el 21 de mayo de 2012 en Opinión

Carlos Fuentes

La reciente muerte del gran escritor mexicano Carlos Fuentes, una de las voces más importantes de la literatura en castellano del siglo XX y autor de títulos como Aura o La muerte de Artemio Cruz, me hace reflexionar sobre la condición del autor más allá de su propia vida. Con esto quiero decir que hay autores, como el propio Fuentes, cuya obra, magnífica, va acompañada además de una serie de posiciones éticas y filosóficas, una trayectoria vital más allá de lo literario que deja tras de sí una presencia difícil de igualar.

Pero no todos los autores son Carlos Fuentes. La vida de un escritor puede ser inspiradora y envidiada, puede dejar un legado literario amplio y reconocido; hasta es posible que, con el tiempo, hasta los propios escritores formen parte hasta tal punto de la cultura popular que aparezcan convertidos en los personajes de otros autores. A veces, por desgracia, la vida se complica y el éxito aparece después de muerto; otras, de manera curiosa, el reconocimiento se tiene en vida pero a los pocos años se es completamente olvidado.

Tenemos autores que dejaron de escribir, como Rimbaud, cuyos versos de Una temporada en el infierno le hicieron famoso, pero que su trayectoria vital lo llevó a ser mercenario y traficante de armas en Etiopía. Otros, sencillamente, se suicidaron al no poder encontrar una salida a su novela, como John Kennedy Toole. Que luego le dieran un Pulitzer por La conjura de los necios no deja de aumentar la leyenda y la triste ironía de su historia. No podemos dejar de mencionar a Edgar Allan Poe o a H.P. Lovecraft, ambos malvivieron de sus letras y hoy en día sus nombres son mundialmente conocidos.

Hay casos peores, como el de Emilio Salgari, cuya obra se convirtió en universal mientras sus editores le pagaban una miseria, situación que le llevó al suicidio. Otros autores casi mueren de inanición antes de colocar sus obras, como fue el caso de Julio Verne. En el lado español conviene no olvidar que Galdós murió ciego y arruinado, aunque ahora se le reconozca como el gran autor del realismo. El fracaso tras el éxito es algo que también le pasa a los escritores: Sándor Márai fue uno de los autores con más éxito de la Europa de entreguerras, pero tras exiliarse de Hungría no levantó cabeza. También se suicidó. Hoy en día sus obras se vuelven a reeditar con éxito.

Así pues, la sombra de un escritor muchas veces no se puede medir sólo con su obra, ya que esta está sometida muchas veces al azar, a la historia que le toca vivir. Grandes autores cuya producción se olvida conviven con malos autores convertidos en bestsellers, pocos son, entonces, aquellos cuya fuerza es capaz de ir más allá de lo literario y convertirse en grandes figuras de la historia. Ese es el caso de Carlos Fuentes, otro de los que ya nunca recibirán un Nobel de Literatura, pero que jamás serán olvidados.

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