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Alfredo Álamo (Página 151)

Mis (primeros) 400 libros, de Jordi Sierra i Fabra

AutorAlfredo Álamo el 17 de noviembre de 2012 en Reseñas

Mis (primeros) 400 libros, de Jordi Sierra i Fabra

Hay títulos que resultan todo un homenaje al autor, como estas memorias literarias que publica este mes SM, dedicadas a uno de los autores más prolíficos y premiados de las letras españolas: Jordi Sierra i Fabra.

En estas memorias, Sierra i Fabra habla uno por uno de todos sus libros publicados hasta el momento, tanto los ensayos dedicados a la música en el comienzo de su carrera como las novelas para adultos y los libros dedicados a la literatura infantil y juvenil. Es envidiable cómo este verdadero monstruo de las letras va enlazando libro tras libro a través también de su propia vida y de sus circunstancias. De este modo, Sierra i Fabra divide su carrera en varias etapas, los años rockeros, los años de la reflexión, los años del crecimiento, los años realistas y los años de la luz, desde 1971 hasta 2012.

Sierra i Fabra ha acumulado los premios por decenas, con varios Gran Angular, Barco de Vapor o Edebé en su haber, entre otros muchos, así como el reconocimiento que le llegó con el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Kafka y la muñeca viajera y el Cervantes Chico de 2012 a toda su larga obra. Hay que decir que ya son varias las generaciones de niños que han crecido leyendo, en un momento u otro de sus vidas, las historias de este escritor incombustible.

El libro en cuestión es material de primera necesidad para todos los que en algún momento se les pase por la cabeza dedicarse al mundo de la literatura. La voz de la experiencia y del trabajo, que conoce tanto el fracaso como el éxito, aparece en las notas de estas memorias que celebran una carrera que merece, desde hace tiempo, el reconocimiento internacional del Premio Andersen, al que ya ha sido nominado en dos ocasiones.

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El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon

AutorAlfredo Álamo el 15 de noviembre de 2012 en Reseñas

El sindicato de policía yiddish - Michael Chabon

Michael Chabon es una de las mejores voces actuales de la literatura americana, encumbrado en 2001 al ganar el Premio Pulitzer por su novela Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay. Chabon, que también ha hecho sus pinitos en el mundo del cómic, ha desarrollado desde entonces una carrera dispar, con duras críticas y grandes halagos.

En 2007 publicó la que hasta ahora es su última novela, El sindicato de policía yiddish, obra que ha recibido premios como el Nebula, el Locus, el Hugo, el Sidewise, el Bafta y el Edgar. Sí, son todos premios otorgados desde el mundo de la literatura fantástica, y por una buena razón: pese a que el envoltorio de género de la novela es pura novela negra hard-boiled, Chabon crea una historia alternativa donde situar la acción.

Chabon inventa una línea temporal en la que tras la II Guerra Mundial se ceden una serie de terrenos en Alaska para que judíos de todo el mundo puedan refugiarse. La destrucción del incipiente estado de Israel convertirá este territorio en un centro neurálgico del pueblo judío. Setenta años después ese asentamiento, convertido en una gran metrópolis, Sitka, va a volver a manos americanas, dejando un futuro incierto a sus habitantes. En medio de todo esta situación, el detective Landsman -duro, alcohólico, con el corazón roto, pero buen tipo- tendrá que encargarse del asesinato de un yonki, de un don nadie que, al principio, sólo le importa a él.

Ni que decir tiene que como buena novela hard-boiled, El sindicato de policía yiddish se desarrolla a lo grande, partiendo de ese, en apariencia, poco importante asesinato hasta encontrar ramificaciones políticas y mafiosas que llegan a lo más alto de la sociedad de Sitka y hasta de los Estados Unidos. Chabon logra una recreación asombrosa de lo que podría ser esa ciudad imaginaria de judíos expatriados con una influencia americana y encerrados en un territorio a la vez tan salvaje y tan concentrado. Los detalles, el lenguaje, la idiosincrasia judía, de filtran en esa historia de novela negra creando una historia que merece la pena para cualquier tipo de lector, no ya sólo para los amantes de la historia alternativa o la novela de detectives.

La novela estuvo en manos de los hermanos Coen para realizar una adaptación cinematográfica, pero, por desgracia, parece que el proyecto no se llevó a buen término, lo que, en mi opinión, es una verdadera lástima ya que el estilo de El sindicato de policía yiddish se ajusta perfectamente al tipo de película que los Coen suelen ofrecernos.

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Llega Liquidación final, de Petros Márkaris

AutorAlfredo Álamo el 14 de noviembre de 2012 en Noticias

Liquidación final - Petros Márkaris

Leo con satisfacción que este mes de noviembre llega a las librerías españolas el último caso del comisario Kostas Jaritos, uno de los detectives de ficción que más me gustan de la narrativa de novela negra actual. El caso es que Jaritos es creación del autor griego Petros Márkaris, un escritor que no se muerde la lengua a la hora de denunciar públicamente la situación política y social de su país, tanto en ensayos, no hay más que leer La espada de Damocles, como en sus novelas.

Ese punto es el que más me gusta de las novelas de Márkaris, ya que recoge ese aspecto de denuncia social que la buena novela negra siempre ha hecho gala y que últimamente estaba siendo desplazada en favor del «caso más increíble todavía» o del «menú gastronómico más suculento». No es que tenga nada en contra de estos estilos, de hecho, me gustan, pero se agradece ver que Márkaris vuelve más combativo que nunca.

De entrada, Jaritos es un personaje amable, pero con un pasado. El pasado de ser policía durante la dictadura de los coroneles, una época durante la que muchos hicieron cosas de las que hoy en día se arrepienten. Aquí me gustaría hacer un inciso para explicar algo que, para mi sorpresa, mucha gente ignora. De 1967 a 1974 Grecia estuvo bajo una dictadura militar para luego pasar a una especie de plutocracia familiar que todavía dura. A muchos les suena raro que hoy en día haya un partido neonazi en auge. Sumen dos y dos y empiecen a preocuparse como lo hace Márkaris.

Pero a lo que vamos. Al comisario Jaritos le cae un verdadero marrón encima en Liquidación final. Con una Grecia polarizada, con ricos evadiendo impuestos y pobres cada vez más pobres, aparece un justiciero social que se cobra su primera víctima. Jaritos, con el sueldo recortado y con su hija buscando salidas en el extranjero, se enfrenta a un asesino que, pese a todo, cuenta con cierto apoyo en la calle.

Así que ya lo ven, Márkaris coge el toro por los cuernos y se lanza a una novela negra en la que analiza bien la crisis económica y cómo se encuentra socialmente su país. El autor griego estudió Economía antes de dedicarse a las literatura, así que, en esta ocasión, no vamos a encontrar a alguien que habla de oídas.

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Grandes autores que se quitaron la vida

AutorAlfredo Álamo el 10 de noviembre de 2012 en Divulgación

Escritores y suicidio

El suicidio es un tema considerado tabú, tanto por sus implicaciones emocionales, normalmente muy negativas, como por un cierto temor a un supuesto «efecto llamada» en el caso de que el hecho de quitarse la vida llegara a percibirse como algo más habitual de lo que a primera vista parece. Sin embargo, cuando el suicidio afecta a figuras públicas, como músicos o escritores, es mucho más difícil que pase desapercibido y trasciende hasta el gran público… o no. Hoy en Lecturalia os vamos a hablar de varios escritores que decidieron poner punto y final a sus vidas en un momento determinado.

Jack London fue un viajero incansable y un hombre comprometido políticamente durante toda su vida. Sus aventuras reales son casi superiores a las que describió en muchos de sus libros y recomiendo encarecidamente sus textos sobre viajes. Pese a todo, London siempre fue una persona atormentada y con numerosos problemas de alcoholismo. Muchos piensan que el 22 de noviembre de 1916, London acabó con su vida con una sobredosis de morfina.

Hunter S. Thompson, cuya figura está ahora recibiendo nuevos homenajes, fue el creador del periodismo Gonzo, no sé si más por necesidad que por buscar caminos nuevos. Thompson vivió sus últimos años entre el alcohol y las drogas, arriesgándose incluso a infiltrarse en la banda de motoristas de Los ángeles del inferno. Se suicidó a los 67 años, 17 más de los que, según él, necesitaba o quería. Se disparó con su propia arma.

Sylvia Plath fue una poeta de gran intensidad pero que jamás fue feliz en este mundo. Después de varios intentos de suicidio a lo largo de los años, Plath murió por una intoxicación de dióxido de carbono. Para saber más de esta autora americana, imprescindible su libro La campana de cristal. En 2001, el psicólogo James C. Kaufman presentó una investigación en la que hablaba del Efecto Sylvia Plath. Según su trabajo, los poetas son más dados a sufrir de enfermedades mentales que el resto de escritores, agravándose esta situación en el caso de que el poeta en cuestión sea mujer.

Otra poeta cuya vida se detuvo por su propia mano fue la argentina Alejandra Pizarnik, autora de poemarios como Los trabajos y las noches o El infierno musical, y muy conocida por La condesa sangrienta. Con 36 años, y tras varios intentos anteriores, Pizarnik se suicidó con una sobredosis de pastillas. A lo largo de su trayectoria había recibido una beca Guggenheim y una Fullbright.

Vsévolod Garshin no es uno de los autores rusos más conocidos. Hace poco reseñamos su obra La flor roja, un claro ejemplo de su desgraciado conocimiento de las instituciones mentales de su época. Garshin apuntaba a convertirse en uno de los grandes escritores de su generación. En 1882 se lanzó por el hueco de una escalera. Tenía sólo 33 años.

Escritor romántico por excelencia, Mariano José de Larra se suicidó con 27 años, siguiendo de fiel manera el trágico sentimiento de la vida en el que se vio envuelto. ¿La causa? Siendo un romántico del siglo XIX no podía ser otra que la del amor. Su separación de Dolores Armijo lo hundió en una severa depresión de la que sólo pudo escapar de un tiro en la sien.

Más reciente tenemos el caso de David Foster Wallace, novelista americano que parecía destinado a revolucionar por completo el panorama literario anglosajón gracias a obras como La broma infinita. Wallace se ahorcó en 2008, tras ser incapaz de superar una depresión que le había acompañado los últimos veinte años de su vida.

Un autor cuyo suicidio marcó su obra de una manera diferente a la de los demás fue John Kennedy Toole. Ninguna editorial quiso publicar la genial La conjura de los necios, algo que afectó al joven escritor de tal manera que acabó quitándose la vida al inundar su coche con el humo del tubo de escape de su coche. Años más tarde ganaría el Pulitzer de manera póstuma.

Sin duda, la muerte de Ernest Hemingway es uno de los suicidios más conocidos de la historia. Autor venerado en su país y de una influencia enorme en todo el mundo, Hemingway acabó sus días con un disparo de escopeta en 1961, harto de sufrir una enfermedad que en los últimos años había minado su salud y de la que no encontraba salida.

Emilio Salgari se quitó la vida al estilo del suicidio ritual japonés tras varios años de frustración completa al ver cómo sus obras se vendían por todo el mundo mientras que él, como autor, apenas recibía dinero de sus editores. Su carta de despedida fue una acusación muy dura y se levantó una fuerte polémica a su alrededor.

Ryunosuke Akutagawa fue uno de los principales escritores de Japón; en su homenaje se entrega actualmente el más importante de los premios literarios de su país. Akutagawa fue otro de los que murieron demasiado pronto, con apenas 35 años decidió tomar una sobredosis de barbital al no poder sobrellevar los síntomas de una incipiente esquizofrenia.

Uno de los autores que gozaron de una gran popularidad y que luego fueron olvidados fue Sándor Márai, escritor húngaro cuyo estilo realista y su activismo político contra los nazis le llevaron al exilio en Estados Unidos. En 1989 acabó con su vida de un disparo, cansado de luchar contra un duro cáncer. Hoy en día su obra se está recuperando y se le sitúa al mismo nivel que otros autores como Joseph Roth.

Cesare Pavese destacó tanto por su obra literaria, de las más importantes del siglo XX italiano, como por su compromiso social y político. Precisamente, su desengaño sobre la política y problemas personales desembocaron en una depresión de la que sólo escapó con una sobredosis de barbitúricos en 1950. Ese año ganó el Premio Strega, el más prestigioso de su país.

La lista no acaba ahí, claro. Es mucho más larga. Estremecedoramente larga, diría. Me hace pensar si es por el hecho, como ya he comentado, de ser figuras públicas o si la vida al filo del escritor influye en buscar este tipo de salida. Resulta entristecedor leer sobre todos esos jóvenes autores, con apenas 30 años, que no encontraron su lugar en este mundo cuando tenían tanto que ofrecer. Una verdadera lástima.

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La subasta del lote 49, de Thomas Pynchon

AutorAlfredo Álamo el 9 de noviembre de 2012 en Reseñas

La subasta del lote 49 - Thomas Pynchon

Es difícil entrar a hacer una reseña de La subasta del lote 49. No quiero decir que el resto de la obra de Pynchon sea fácil de analizar, pero lo cierto es que esta novela corta, que podría ser leída incluso como una novela dentro de otra novela, o algo así, no me hagan mucho caso, se disfruta mucho más si uno, como lector, no trata de buscarle un sentido más allá del sentirse espectador de un espectáculo terrible.

Digo terrible, claro, en el mejor -o peor- de sus sentidos, el de encontrarnos ante algo de gran poder y que nos resulta ajeno, diferente, extraño y fascinante. Así es La subasta del lote 49, con su mundo y su submundo, con la extraña historia de Edipa Mass en su alienante búsqueda de la verdad y de sí misma a través del entramado creado -o no- por Pierce Inverarity y que nos lleva desde el teatro al demonio de Maxwell pasando por la apasionante historia del correo.

Sí, he dicho correo. Me resisto a explicar mucho más del asunto ya que forma parte del disfrute de este libro. Pynchon crea una de las historias secretas del mundo con tanta facilidad que acaba por convencerte de que podría ser cierta, y a mí no me gustaría enfrentarme a la gente del Tristero. Dejo caer, eso sí, que si ven dibujado en algún sitio una trompeta con sordina, lo mejor que pueden hacer es disimular y hacer como si no la hubieran visto. Es un consejo por si quieren mantener su cordura a salvo.

La subasta del lote 49 se enmarca perfectamente como muestra corta del estilo pynchonanio que junta erudición y fantasía, juego literario y dominio del lenguaje. Eso sí, es posible que el final no resuelva las dudas que han sido generadas durante la narración, pero, después de todo, confirma la sensación de que sólo hemos sido unos neros invitados a la escena que el autor ha creado en su imaginación.

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Ready Player One, de Ernest Cline

AutorAlfredo Álamo el 6 de noviembre de 2012 en Reseñas

Ready Player One, de Ernest Cline

Ready Player One es una novela que si bien viene acompañada del epíteto de «novela para geeks» tendría que ser clasificada como novela de ciencia ficción para mayores de treinta años. Un geek de veinte años asistirá ojiplático a la avalancha pop que Ernest Cline despliega en este libro y que está sacado directamente de su adolescencia.

Ready Player One es ciencia ficción, eso está claro. Nos sitúa en 2044, en medio de una recesión más dura que la actual -o quizás la simple continuación de esta- donde la única ventana de escape que la gente puede disfrutar consiste en un sistema de realidad virtual llamado Oasis. Todo el mundo está en Oasis porque es su acceso es gratuito y porque abarca allá donde la imaginación humana llega. Digamos que Oasis es un Second Life de alta definición que ha logrado la aceptación mundial gracias al buen gusto de su creador y a su defensa de las corporaciones que dominan el mundo.

Pues bien, tras varios años de Oasis su creador, James Halliday, muere y deja su fortuna, de 240.000.000.000 dólares, a aquel jugador de Oasis que encuentre un huevo de pascua que ha dejado en su interior. Tras unos primeros años de búsqueda frenética, sólo unos cuantos convencidos siguen buscando ese huevo de pascua, para lo cual se convierten en auténticos expertos sobre Halliday y su mundo, en concreto los años 80 y 90, la cultura pop, los videojuegos, el cine, la música… Pero, de todas formas, nadie llega a solucionar ni siquiera la primera pista que Halliday había dejado… hasta que un joven llamado Wade Watts da con la clave. A partir de ahí se revoluciona el mundo de Oasis y empieza una carrera tanto en el mundo virtual como el real de lo más entretenida.

Ready Player One es una novela descendiente directa de Snow Crash, de Neal Stephenson, y que bordea la literatura juvenil si no fuera porque no hay jóvenes que puedan disfrutar del inmenso despliegue de referencias que hace Cline sobre máquinas recreativas y películas ochenteras. De hecho quizá es el libro para aquellos geeks cuyos hijos comienzan ahora la adolescencia.

En resumen, un libro de aventuras divertido, rápido, lleno de referencias que descubres con agrado y totalmente recomendable. Eso sí, la traducción flojea en algunos detalles frikis que los más puristas (es decir, el público objetivo de este libro) notarán inmediatamente. El atracón pop ha superado en esta ocasión al traductor pese a su excelente trabajo en el conjunto del libro.

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Fluye el Sena, de Fred Vargas

AutorAlfredo Álamo el 1 de noviembre de 2012 en Reseñas

Fluye el Sena - Fred Vargas

Los que sigáis habitualmente el blog de Lecturalia ya sabréis que Fred Vargas es una de nuestras debilidades confesas y que seguimos con atención sus publicaciones, que en España van de la mano de la editorial Siruela. Para los que lleguéis aquí de rebote, deciros que Vargas es una autora francesa de novela criminal que hace uso de un peculiar estilo y cuyo personaje más conocido es el disperso comisario Adamsberg, que junto al enciclopédico Danglard, resuelve asesinatos, enigmas y sentimientos.

Pues bien, en esta ocasión nos acercamos a Fluye el Sena, una pequeña colección de tres relatos protagonizados por un Adamsberg en estado puro y que sintetizan a la perfección la obra de Vargas a la perfección, con sus peculiares secundarios, el estilo onírico y la crudeza de sus historias. La verdad es que cada uno de los cuentos, Salud y libertad, La noche de los brutos o Cinco francos unidad, daría perfectamente para un episodio de televisión, y que también se pueden disfrutar en forma de cómic gracias al artista francés Baudoin. Eso me recuerda que es una lástima que de todas las adaptaciones de la obra de Vargas aquí solo haya llegado la película de Huye rápido, vete lejos. Qué se le va a hacer.

Pues bien, a lo que íbamos, Fluye el Sena es una más que correcta -y breve- antología en la que los seguidores de Vargas encontraran un leve antídoto a su adamsbergdependencia, muy acusada tras la publicación del año pasado de El ejército furioso, y que sirve como introducción perfecta a todos aquellos que tengan curiosidad por el universo Vargas y quieran dar un rápido vistazo a sus diálogos imposibles, sus personajes construidos a base de sensaciones viscerales y sus historias neblinosas. Pese a todo, seguimos recomendando acercarse a Vargas a través de sus primeras novelas. Más que recomendable.

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Detectives en las tinieblas

AutorAlfredo Álamo el 31 de octubre de 2012 en Divulgación

Detectives ocultismo Hellblazer

Hoy, 31 de octubre, toca hablar de algún tema relacionado con el terror, como no podía ser menos. En esta ocasión os vamos a recomendar algunos libros cuyo elemento común es el de estar protagonizados por algunos de los más famosos detectives e investigadores que se han adentrado alguna vez en el tenebroso mundo de lo oculto.

Si comenzamos de una manera cronológica, habría que destacar enseguida los libros de Algernon Blackwood, uno de los más grandes autores de horror de todos los tiempos, y que creó, por así decirlo, un arquetipo que luego otros copiarían hasta la saciedad. Me refiero, claro, a John Silence, un auténtico entendido en los asuntos del más allá y que pondrá todas sus habilidades al servicio de los necesitados, enfrentándose a curiosos enigmas y misterios. La mejor manera de acercarse a John Silence es conseguir el libro de Valdemar John Silence: investigador de lo oculto.

En un estilo más cercano a la fantasía que al terror, no podemos dejar de hablar de Harry Dresden, el mago con más mala suerte de Chicago y que Jim Butcher ha ido modelando en una serie de libros que ya supera de largo la docena. Magia, fantasía, novela negra y gran sentido del humor acompañan esta serie.

Un clásico de entre los libros dedicados a este peculiar género sería El ángel caído, de William Hjortsberg, un libro que hoy en día pasa desapercibido pese al gran éxito que tuvo su adaptación cinematográfica, El corazón del Ángel, protagonizada por Robert DeNiro y Mickey Rourke. La investigación de Harry Angel, contratado por Louis Cyphre, para encontrar a Johnny Favourite es un gran libro y muy recomendable, sobre todo para los que no han visto la película.

Por último, creo que es imprescindible leer los libros escritos por John Connolly y protagonizados por Charlie Parker. A mi juicio, Connolly ha sabido reunir desde el sentido de la maravilla de Blackwood al tono clásico de novela negra de Hjortsberg. Recomiendo la lectura cronológica de la serie, comenzando por Todo lo que muere, y que dejéis aquí mismo un comentario tras la lectura de El ángel negro.

Como bonus también tengo que recomendar la lectura obligada del cómic Helblazer, protagonizado por uno de los detectives ocultistas mejor definidos del género: John Constantine. La serie fue creada por el gran Alan Moore, aunque su época más conocida quizá sea la que guionizó Jamie Delano con dibujos de John Ridgway y portadas de Dave Mackean. Hellblazer también tuvo su adaptación al cine en una película pasable con Keanu Reeves y Rachel Weisz como protagonistas.

Pues bien, este es mi pequeño listado. ¿Y vosotros? ¿Conocéis a algún detective que se enfrente en solitario a lo desconocido? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Entre extraños, de Jo Walton

AutorAlfredo Álamo el 30 de octubre de 2012 en Reseñas

Entre extraños - Jo Walton

Jo Walton es una autora ganadora de numerosos premios, como el John W. Campbell, el World Fantasy Award, el Prometheus o el Mythopoetic, todos ellos conseguidos antes de dar la campanada definitiva con la novela que hoy nos ocupa, Entre extraños, que se ha llevado nada más y nada menos que los premios Nebula y Hugo. Así que podríamos decir que Walton se ha convertido en una de las autoras más premiadas de la literatura de género de los últimos años.

Si alguien espera que después de esta retahíla de premios de ciencia ficción y fantasía Entre extraños sea una obra llena de viajes espaciales, grandes batallas, razas alienígenas o dragones, me temo que se va a llevar un desengaño. Entre extraños es una obra intimista, me atrevería a decir que con un gran elemento autobiográfico, en el que Walton recupera su propio paso por la adolescencia en unos años, el final de los 70 y principio de los 80, en los que ser aficionado a la literatura fantástica te convertía en alguien mucho más peculiar que ahora, que no es decir poco.

Walton se expresa a través de los pensamientos escritos en forma del diario de Morwena, una chica de quince años que acaba de perder a su hermana gemela en un accidente de coche. Morwena sufre una fuerte cojera, debida también al accidente, lo cual hace que se sumerja todavía más en los libros que antes leía con devoción. Así que Morwena, Mor, para los amigos, desgrana ese momento mágico en el que ir descubriendo uno tras otro nombres como Ursula K. LeGuin, Samuel R. Delany, Roger Zelazny o Robert A. Heinlein, entre un sinfín de referencias que hará las delicias de todos los aficionados al género. Además, Entre extraños es un sentido canto de amor a las bibliotecas, a las que Walton ha dedicado el libro.

Walton también ha dado una pátina fantástica a esta historia de juventud y descubrimiento, una historia que bien podría ser cierta o sólo sujeta a la imaginación de la protagonista, una alegoría en clave escapista de una realidad a la que a veces cuesta mucho aferrarse.

En definitiva, una novela llena de guiños a todos los que han crecido leyendo, que transmite un emotivo homenaje a los libros y que explora desde la perspectiva del que se sabe diferente un periodo de la vida tan complicado como es el paso a la edad adulta. Más que recomendable.

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Licencia para leer

AutorAlfredo Álamo el 27 de octubre de 2012 en Opinión

Ebooks - DRM

En Lecturalia siempre hemos apostado por el libro digital, esto no es una novedad. Aunque nos encanta el mundo del libro tradicional, su componente sentimental nunca será superado por los readers, el mundo de posibilidades que nos brinda el ebook es demasiado grande como para no ilusionarse con él.

Sin embargo, hay obstáculos gigantescos en el desarrollo de los libros electrónicos cuya desaparición se ve cada vez más difícil. Me refiero, claro, al espinoso tema del DRM y de las licencias de uso. Para los que no frecuenten mucho este blog, explicarles que el DRM es un sistema de control que implantan las editoriales en sus ebooks para controlar, por ejemplo, en cuántos ereaders se lee, en qué modelo y también para prevenir su copia, difusión y cambio de formato.

Gracias a ese DRM se mantienen las licencias de uso de los ebooks. Sí, licencias de uso. Una de las grandes mentiras de la industria mayoritaria del ebook es que uno es propietario de los libros electrónicos que compra, y esto no es así, al menos no de la manera en que uno lo es de los libros físicos. Existen una serie de condiciones que lastran la propiedad de los ebooks una vez son comprados, hasta tal punto que en sistemas tan cerrados como el de Amazon es posible que, sin mediar muchas explicaciones, te levantes una mañana para encontrarte que han cancelado tu cuenta y no puedes acceder a ninguno de los libros que hubieras comprado con anterioridad.

Esto le pasó a una ciudadana noruega hace pocos días, y el revuelo que se ha montado a nivel internacional ha sido tan grande que han acabado por devolverle la cuenta y los libros. La verdad es que no es la primera, ni la segunda, ocasión en la que Amazon muestra su músculo a la hora de modificar o borrar los contenidos almacenados en un Kindle.

Hoy en día casi dan ganas de aconsejar a los usuarios que le quiten el DRM a los archivos que se compran y que siempre guarden una copia en el disco duro del ordenador, sin fiarse de la «nube» en la que, por lo visto, nadie tiene muy claro quién posee qué o quién puede sacar la goma de borrar para dejarte sin libros. Pero claro, esto sería incumplir la licencia que se acepta al comprar los ebooks. ¿Hasta cuándo seguirá esta locura del DRM y de tratar poner puertas al campo? La industria de la música lo captó hace un par de años, pero parece que las grandes editoriales se manejan a ritmo lento. Luego, como siempre, los problemas en las ventas serán culpa de la piratería. Como si lo viera.