Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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La meta para el corredor de fondo

AutorRaquel Vallés el 3 de mayo de 2010 en Divulgación

Soledad corredor

Los jóvenes airados (Angry Young Men) fue la etiqueta con que se reconocía a un grupo de escritores ingleses que criticaban a través de su obra la situación política y social de la Inglaterra de postguerra con una visión desencantada de la sociedad inglesa tradicional. Aunque bajo una misma etiqueta (discutible como todas) estos autores no eran parte de una generación concreta o tenían una visión del mundo o de la literatura convergente, incluso se atacaban entre ellos, aunque esto es lógico si pensamos que estamos hablando de intelectuales de izquierda. John Osborne y Kingsley Amis fueron los máximos exponentes de este movimiento, corriente o simple coincidencia, que influenció al free cinema.

El pasado veinticinco de abril murió Alan Sillitoe, otro de los miembros destacados de los Jóvenes Airados, a la edad de ochenta y dos años. Sus novelas más conocidas, Sábado por la noche y domingo por la mañana y La soledad del corredor de fondo, fueron llevadas al cine lo que le aportó bastante popularidad. En Sábado noche, domingo mañana, Sillitoe nos presenta a Arthur, un joven de veintidós años, que intenta huir de la rutina laboral de la fábrica en la que trabaja apurando las horas que tiene libres los fines de semana, intentando alargar su entrada en la vida adulta. Sillitoe comenzó a escribir esta novela en Mallorca, durante la temporada que pasó allí en los años cincuenta.

La soledad del corredor de fondo es un libro de relatos, el primero de los cuales da nombre al libro y fue adaptado al cine. En él vemos al joven Colin Smith ingresado en un reformatorio en el que intentan reinsertar a través del deporte. Colin destaca como corredor de fondo, por lo que le permiten entrenar todos los días fuera del recinto para que pueda ganar un trofeo para la institución, cosa que a Colin no acaba de gustarle. Los protagonistas del resto de relatos son también jóvenes marginales que se rebelan contra la situación social que les ha venido impuesta, uno de los temas favoritos de Sillitoe. Esta novela la escribió en Alicante; no hay duda de que los cinco años que pasó en España le fueron de provecho.

En mil novecientos sesenta y nueve recibió un encargo del Teatro Nacional de España, una versión de Fuenteoveja. Pero esta versión, llamada Todos los ciudadanos son soldados, nunca se representó; quizás, el hecho de que Silletoe y Fainlight, su mujer, llevaran la acción a un teatro del Madrid del 38 donde un grupo de soldados republicanos escenifican la obra de Lope de Vega y van interrumpiendo la obra para dar información sobre la situación que se estaba viviendo en ese momento, tuviese algo que ver.

Además de novelas publicó poesía y una autobiografía, Vida sin armadura.

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Quemar libros y bibliotecas, una afición atemporal

AutorVíctor Miguel Gallardo el 2 de mayo de 2010 en Divulgación

Quema Libros

Sí, la bibliocastia (quema de libros) y la destrucción de bibliotecas (muy habitualmente mediante incendios provocados) ha existido desde prácticamente la invención de la escritura. Existen diferentes razones para querer borrar de la faz de la tierra documentos o los edificios que los contienen, siendo las más importantes las ideológicas, ya sean de índole política o religiosa. También, en ocasiones, se han destruido bibliotecas durante motines sociales, no del todo por error pero sí sin intencionalidad específica en el acto en sí.

Los egipcios fueron de los primeros en practicar con suma perfección el arte de la “destrucción de pruebas”. Salvando las distancias, fueron unos expertos en reescribir la historia: era tan sencillo como coger un punzón y borrar todas las referencias a tal o cual rey en muros de templos y palacios. Así, de algunos faraones no quedó, para la posteridad, ni el nombre (afortunadamente gracias a la arqueología hemos podido recrear reinados enteros, salvando del olvido a tantos y tantos desafortunados monarcas). Un ejemplo claro fue el de Amenhotep IV, más conocido como Akenatón, que tras impulsar el culto al dios Atón, prohibió el de Amón. Muchos historiadores cristianos llegaron a afirmar que Akenatón estaba, realmente, convirtiendo la religión egipcia en una religión monoteísta, y la cultura popular del siglo XX (a través de novelas y películas) ha afianzado esta percepción en el público. Nada más lejos de la realidad: la reforma de Akenatón respondía más a cuestiones políticas (acabar con el poder que detentaban los sacerdotes de Amón, entre otras muchas reformas) que religiosas. Muerto Akenatón, murió también su memoria.

Los romanos perfeccionaron esta técnica hasta límites insospechados, e incluso le dieron un nombre, el de damnatio memoriae (“destrucción de la memoria”), algo que el Senado podía determinar. Muchos fueron, incluso, los emperadores afectados (entre ellos los conocidos Calígula, Nerón, Domiciano o Cómodo), lo cual convertía en imperativo (aparte de la prohibición de pronunciar su nombre en público) la destrucción de todo documento u objeto que le hiciesen referencia, ya fueran documentos escritos (incluyendo inscripciones, poesía, textos históricos o simples actas contables), artísticos (pinturas o esculturas) o incluso monedas. Afortunadamente, y hablando de los libros, la existencia de varias copias ha permitido que conozcamos en mayor o menor grado la vida y obra de estos emperadores.

En la Edad Media, imperando el Cristianismo en Europa occidental, se satanizaron todos aquellos escritos que no estuvieran sujetos a lo que el Papado y la Iglesia consideraban adecuado. Era habitual entonces la quema de libros y documentos de gran valor por el simple hecho de haber sido escritos por paganos. Aunque hubo mecenas (como, sin ir más lejos, Alfonso X el Sabio) que impulsaron la traducción de obras árabes y judías de índole científica, lo habitual era que estos libros fueran destruidos. Ya no es que todo lo que sonara a Ciencia resultara inadecuado para la Iglesia: se destruyeron miles de documentos sin pararse a pensar siquiera en su contenido simplemente porque estaban escritos en un idioma ininteligible o porque tenían ilustraciones que podían recordar a prácticas prohibidas. Por ejemplo, un compendio de hierbas en árabe podía fácilmente ser identificado, a los ojos del clérigo de turno, como un libro con recetas de pociones mágicas; un tratado de geometría, en cambio, podía representar fórmulas arcanas y satánicas.

Quema Libros

Ya en el siglo XX, hay que recordar la quema de libros escritos por judíos e izquierdistas durante el III Reich alemán, algo que el régimen militar chileno repitió treinta años después. Durante la Guerra de los Balcanes las tropas serbias destruyeron la Biblioteca Nacional de Sarajevo, un edificio sin valor estratégico ni militar pero que era un símbolo de integración en Bosnia, acabando con cientos de miles de volúmenes atesorados allí durante siglos. Al respecto del primero de estos hechos, es célebre la frase de Sigmund Freud al conocer que sus libros estaban siendo destruidos en Austria y Alemania:

¡Cuánto ha avanzado el mundo! ¡En la Edad Media me habrían quemado a mí!

Freud, que murió en el exilio en 1939, no podía saber cuando exclamó esto que, desgraciadamente, los nazis no se conformaron con erradicar la cultura germano-judía de las bibliotecas del país.

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II Bienal Borges – Kafka

AutorRaquel Vallés el 1 de mayo de 2010 en Noticias

Bienal Kafka-Borges

En junio de 2004 (del 3 de junio al 3 de julio, para coincidir con la fecha de muerte y nacimiento de Kafka) se celebró en Praga un primer seminario centrado en las figuras de Jorge Luis Borges y de Franz Kafka. A este siguieron otros encuentros que fructificaron en la I Bienal Kafka-Borges, Praga-Buenos Aires, que tuvo lugar en la capital checa entre abril y mayo de 2008, y que se presentaba como “Simposio internacional, exposiciones, cine, teatro, conferencias, eventos literarios y encuentros con escritores en homenaje de dos gigantes de la literatura mundial“. Ahora ha llegado el turno de Buenos Aires como ciudad organizadora de la II Bienal bajo el auspicio de la Fundación Internacional Jorge Luís Borges, la Sociedad y Centro Franz Kafka de Praga.

Borges fue el introductor de Kafka en el mundo literario español, considerándolo uno de sus héroes literarios. Ambos, maestros del cuento corto, se acercan a temas comunes, como los sueños y los espejos, la realidad, los laberintos,… al tiempo que en los dos autores podemos encontrar un visión fantástica de la vida cotidiana. Investigadores y estudiosos de diferentes países, aunque fundamentalmente argentinos y checos, discutirán durante estos días y bajo la tutela de María Kodama, la obra de estos dos autores. Además de Simposio Internacional, completarán la Bienal exposiciones, danza, mesas redondas, cine, música,… en un intento de acercar a estos autores no sólo a los especialistas si no al público en general. Nos ha llamado la atención la instalación “El libro de arenaMariano Sardón, presentado como arte cibernético: al tocar el público la arena aparecen proyectados textos de Borges.

La Bienal se inauguró el 19 de abril y se extenderá hasta el próximo 10 de mayo, coincidiendo con las fechas de la Revolución de Mayo en 1810 que permitió la independencia de Argentina en 1816. Enhorabuena a los argentinos por el bicentenario.

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Capote y la Costa Brava

AutorRaquel Vallés el 30 de abril de 2010 en Divulgación

Truman Capote

Truman Capote vivió durante dieciocho meses, entre abril del 60 y septiembre del 62, en la Costa Brava, concretamente en Palamós, tras la recomendación de la zona por parte del escritor Robert Ruark. Allí, Capote escribió el final de una de sus mejores novelas, A sangre fría, sin conocer aun el destino de los dos asesinos de la historia real y allí también se enteró de la muerte de Marilyn Monroe, gracias a los periódicos internacionales. Acompañado de su pareja, Jack Dunphy, la estancia en la zona de l’enfant terrible de la alta sociedad de Nueva York, pasó bastante desapercibida, aunque no debió dejar indiferentes a los vecinos: paseaba al perro en bata mientras iba a comprar diarios y ginebra, se levantaba pronto al no dejarle dormir los pescadores que salían al mar. Una vida muy distinta a la que llevaba en Manhattan, aunque recibía visitas como la de la hermana de Jacqueline Kennedy, y que le permitió terminar su obra maestra.

La Costa Brava que conoció Capote fue engullida hace tiempo por el monstruo feroz del desarrollo urbanístico, pero aun podría reconocer algunas cosas, aunque fuera el color del mar. El Ayuntamiento de Palamós ha decidido celebrar los cincuenta años de aquella estancia con diversos actos, paso previo a la Ruta Capote que empezará su andadura en junio. Entre los actos podemos encontrar una exposición sobre la Costa Brava en los años sesenta, antes de que el turismo de sol y playa y la especulación convirtieran el paisaje en una pesadilla de urbanizaciones amontonadas. De los tres lugares en los que residió Capote durante esos meses solo es visitable el Hotel Trias, que ocupará un lugar privilegiado en la ruta.

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El Cebo, de Somoza. Booktrailer

AutorAlfredo Álamo el 29 de abril de 2010 en Noticias

El Cebo Somoza

Una de las grandes novedades que llegará para mayo es la esperada nueva novela de José Carlos Somoza, El Cebo.

Somoza comenzó a cobrar popularidad desde la base, consiguiendo con cada libro que sacaba un buen puñado de fieles seguidores. Obras como La caverna de las ideas, Clara y la penumbra o La dama número trece consiguieron que el autor de origen cubano diera la campanada con La llave del abismo, Premio Ciudad de Torrevieja, y que se pusiera casi al nivel de Reverte o Asensi.

La diferencia con Somoza es que su obra está íntimamente relacionada con el género de terror, u horror adulto, como se dice ahora para evitar sentimientos culpables, e incluso utilizando grandes elementos del género fantástico o la ciencia-ficción, como es el caso, por ejemplo, de Zig-Zag.

Dejando a un lado que toda editorial intentará desvincular las novelas de Somoza de cualquier género, no vaya a ser que acabe en el rincón de los frikis acumulando polvo, lo cierto es que casi nunca defrauda y normalmente va a la suya.

Ahora, con El Cebo, nos llega una novela situada en un futuro cercano tras un gran atentado a partir del cual la tecnología tal y como la conocemos ha dejado de funcionar. Para atrapar al peor asesino en serie de la historia la policía decide usar cebos, expertos en conducta humana que se convierten en la presa ideal y el cazador perfecto.

Plaza y Janés nos ofrece, como ya es habitual, un Booktrailer del libro que, la verdad sea dicha, nos ha decepcionado bastante. Las imágenes conducen directamente a la serie de televisión Dexter, en una falta de originalidad que puede llevar a dos cosas: que por miedo a encontrarse más de lo mismo no compren el libro de Somoza, o bien que el comprador espere encontrarse un Dexter más, cosa que, sin leer el libro, parece bastante improbable.

Para aquellos valientes que deseen probar suerte, aquí les dejo el Booktrailer. Disfrútenlo.

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Ventas y novedades del Día del Libro

AutorAlfredo Álamo el 28 de abril de 2010 en Noticias

Sant Jordi

Ya tenemos datos de las ventas en Cataluña durante el día 23 que suelen marcar la tendencia que se va a seguir en el resto de España. De entrada no ha bajado el nivel de ventas con respecto al año pasado y eso que no había ningún fenómeno como Larsson que arrastrara a los menos lectores a comprar.

Los resultados no son sorprendentes, como ya comentábamos tenemos a Reverte en primera posición, seguido a corta distancia por Matilde Asensi y dejando atrás a Julia Navarro con Dime quien soy y a María Dueñas con El tiempo entre costuras.

En cuanto a Ensayo, Punset ha logrado situarse en cabeza con El viaje al poder de la mente, algo que ya anunciábamos como más que probable, pero o se pone firme o la afición corredora de Haruki Murakami, en segundo puesto con De qué hablo cuando hablo de correr puede que llegue a superarlo. En algunos listados he visto en este listado de no-ficción a El hipnotista, cuando su sitio debería ser la competición con El Asedio, si es que puede.

Los mediáticos vendieron también lo suyo, y las obras de Andreu Buenafuente y Xavier Sardà formaron sus buenas colas en las casetas. Cada vez son más los deportistas/presentadores/famosos que se animan al ruedo de la literatura; no sé si es bueno o malo, pero la verdad es que gente sí que arrastran.

En resumen tenemos 20 millones de ejemplares vendidos, números cercanos al 8% del año completo, y que demuestran que la incidencia del ebook en la realidad editorial es minúscula, sobre todo si hablamos de la piratería y esos millones de ejemplares de los que hablaban el otro día los editores. A menos, claro, que con el ambiente de crisis quisieran superar a la feria del año pasado, o a la del 2008, año en que las cifras de ventas de libros aumentaron un 30% frente a años anteriores.

Nuevas tendencias también en el mundo del libro digital: ¿Se ha comprado usted un libro electrónico? Hágase una foto con el autor y luego póngala como portada de su libro. Esa es la nueva tendencia tecnológica para las ferias del libro y que puede llegar a ser difícil para algunos escritores que, a ciertas horas de la mañana, les cuesta trabajo despegarse de las gafas de sol y el vasito de café cargado.

Muchas ciudades ya están disfrutando de la feria mientras que el gran monstruo, Madrid, permanece a la espera. ¿Ya habéis decidido o comprado algo este año? ¿Realmente os influyen estos listados de ventas? Pronto sacaremos otro listado de nuestras pequeñas preferencias, aquellos libros que no aparecen en los grandes escaparates pero que merecen nuestra atención.

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El centenario de Mark Twain

AutorAlfredo Álamo el 27 de abril de 2010 en Divulgación

Mark Twain

Hace pocos días se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Mark Twain, uno de los grandes escritores americanos del siglo XIX y que, desgraciadamente, ha pasado casi de puntillas por los medios debido, supongo, a la cercanía del día del libro y la saturación de noticias relacionadas con la literatura.

Si el otro día hablábamos de cuentos clásicos y de si eran necesarios o no en la educación, con toda la polémica que se generó, no estaría de más hablar de Twain como uno de los grandes autores cuyas obras, también del XIX, deberían ser de lectura más que recomendada para la gente joven de hoy en día.

Además de una cantidad increíble de artículos, ensayos, cuentos y novelas para el público adulto, Twain escribió algunos de los relatos que más se han adaptado para el cine y la televisión y qué han dado muchísimo que hablar a lo largo de estos cien años sin el genial autor estadounidense.

Hablar del Twain juvenil es hablar de Las aventuras de Tom Sawyer -y sus novelas derivadas. ¿Acaso pensabais que las franquicias de personajes eran algo moderno?- de Un yanqui en la corte del rey Arturo o de Las aventuras de Huckleberry Finn, novela que en realidad significó un antes y un después en la literatura norteamericana.

En realidad ya no hablamos de juvenil o adulto, es buena literatura, novela escrita con maestría que, eso es cierto, quizá a lo más jóvenes cueste de situar -ha llovido mucho desde que Twain describiera el Missisipi-, pero que vale la pena recomendar hoy, aprovechando las fechas, y también siempre.

Además, la propia vida de Twain es interesante. Su humor, su dominio de la sátira, el amor que sentía por la ciencia en una época en la que el salto tecnológico fue apabullante -en realidad a Twain le habría venido mejor no ser tan aficionado a los inventos: perdió muchísimo dinero invirtiendo en invenciones maravillosas que acabaron siendo grandes errores financieros-; también fue un brillante orador y daba conferencias a lo largo, no sólo de EEUU, si no de todo el mundo.

En resumen, que han pasado 100 años y Twain es una figura a recuperar y usar, en estos días de machaque de novedades, para animar a la lectura, no sólo a los jóvenes: sus Cuentos selectos y la Guía para viajeros inocentes serían, por ejemplo, dos regalos completamente inesperados.

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Premio Hache para César Mallorquí

AutorAlfredo Álamo el 26 de abril de 2010 en Noticias

César Mallorquí

Escribir literatura juvenil no es nada fácil, pese a lo que muchos puedan opinar. Es más, habría que matizar esta aseveración tan pronto como la he escrito: escribir buena literatura juvenil no es nada fácil.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un gran mercado animado por la existencia del plan lector en las escuelas, mediante el que se recomiendan muchísimos libros al año, y en el que se mueven desde absolutas medianías a grandes obras que traspasan las etiquetas de edad.

Desde luego, los premios son muy importantes en este apartado literario. Cada año se convocan unos certámenes dotados con cantidades que no tienen nada que envidiar a la literatura creada “para adultos”. De todas formas, no se puede asegurar que esos premios sigan una política diferente a la de sus “hermanos mayores” y que no estén movidos, además de por valores literarios, por cierta tendencia a la mercadotecnia.

Por eso me alegra conocer el premio que le han otorgado a César Mallorquí por La caligrafía secreta -un todoterreno de la literatura con novelas de ciencia ficción, género negro, fantástico o juvenil-: el Premio Hache, otorgado por votación popular de más de mil adolescentes y que es, sin duda, el mayor reconocimiento que puede tener un escritor de juvenil, al menos en el sentido de la relación con lectores, de saber llegar a un público que está, al menos en lo físico, tan alejado.

Además del Premio Hache, también se ha otorgado el Mandarache, votado por 3000 jóvenes entre 15 y 30 años, y que ha recaído en Kiko Amat por Rompepistas, una historia punk situada en los años ochenta y que se amolda como ninguna a ese rango de edad entre la adolescencia y el paso a la juventud. Rompepistas es el tercer libro que Amat saca con Anagrama, así que la calidad, como demuestra este premio, se le supone.

El premio, además del importante masaje de ego que supone, lleva 3000 euros de dotación y una estatuilla conmemorativa. Genial iniciativa del Ayuntamiento de Cartagena y que ya va por su quinta edición. La verdad es que es todo un reconocimiento que demuestra qué es lo que le gusta leer a la gente más joven, con una respuesta que puede asombrar a algunos editores: buena literatura.

Vía: Premio Mandarache

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Informe sobre el libro electrónico: Análisis (II)

AutorRaquel Vallés el 25 de abril de 2010 en Noticias

Informe ereader

El informe del Grupo de trabajo sobre el libro electrónico, que empezamos a analizar ayer, tras hablar del marco legal, se centra en la “cadena del libro”: autores, traductores, editoriales, libreros y distribuidores. A los autores (Lorenzo Silva, Care Santos, Clara Janés y Andrés Ehrenhaus, estos dos últimos como autores y traductores)les ha pasado una encuesta (estaría bien saber las preguntas, por cierto) indicando algunas de las conclusiones. En general, que las nuevas tecnologías permiten aumentar la interactuación con los lectores y abrir nuevos mercados pero que la indefinición del negocio provoca desde la piratería, siendo necesario que exista una oferta legal, atractiva y asequible, que ofrezca calidad y valor añadido, a la incertidumbre sobre porcentajes o ingresos.

Hay otras opiniones más controvertidas, la tendencia a publicarlo todo que indica Ehrenhaus, pero el principal problema lo veo en lo siguiente: ¿qué representatividad tiene este apartado? ¿Por qué estos cuatro autores y no otros? ¿Sólo cuatro? En cambio para hablar de la traducción sí se habla con una asociación, ACE Traductores, que además ha realizado diferentes reuniones dentro del sector del libro para aportar claridad y transparencia al modelo de negocio.

Cuando pasamos a hablar de los editores tenemos primero un publirreportaje de Badenes, directivo de Planeta, que sin duda sabe mucho y hace aportaciones interesantes, como los dos modelos europeos de control de la piratería, el inglés/francés basado en la persecución legal del pirata y el irlandés, basado en la compensación entre industrias; aunque en estos momentos en Irlanda se ha aprobado un sistema que sigue la estela de Francia o Inglaterra, así que nos quedamos con la duda de si es una errata (¿islandés?) o una información desfasada.

Acto seguido tenemos el informe sobre el sector editorial ante el libro del que ya os hablamos hace unas semanas y de las perspectivas de las editoriales dedicadas a los libros y material de enseñanza, ofreciendo este último una visión clarificadora y, probablemente, la más documentada de esta parte del informe. Pero, para mí, lo más interesante es la opinión de libreros y distribuidores que, a priori, parecen los “prescindibles” dentro del mercado de libro electrónico.

Los libreros destacan su función como seleccionadores, consejeros y recomendadores de libros y consideran que esta función va a seguir siendo necesaria en el nuevo mercado, al tiempo que se muestran dispuestos a desarrollar líneas de negocio entorno al libro electrónico, tanto vendiendo soportes, como los propios libros electrónico o a través de la Impresión bajo demanda. De todas formas tienen claro que su papel dependerá en buena parte del modelo de negocio que sigan las editoriales, aunque apuestan por plataformas de distribución abiertas que respeten los canales tradicionales de venta. Algunas de sus reivindicaciones concretas: ayudas para implantar la Impresión bajo demanda o poner Wi-Fi en las librerías.

Los distribuidores coinciden con los libreros en que es necesario clarificar el mercado desde los márgenes de comercialización hasta los roles, indicando que si no se hace pronto otros agentes substituirán a los tradicionales, señalando como ejemplo a las empresas de telecomunicaciones cada vez más cerca de dedicarse a la distribución de contenidos. Ven la digitalización de contenidos como un sistema para fomentar la venta en papel, ya que ambos sistemas van a convivir durante mucho tiempo. Y se reinventan como repositorios de libros digitales, promulgando la creación de Distribuidores de Activos Digitales, siguiendo la estela de experiencias similares en otros países, que servirían tanto para la descarga online como para el Print on Demand.

En el informe también encontramos acercamientos a la lectura digital, la producción de textos científicos, las bibliotecas digitales o las iniciativas públicas (a la espera de las privadas) para el desarrollo del mercado. Pero todo viene marcado por la misma sensación de suma (que no agregación) de opiniones, sensación que ni siquiera te abandona en las conclusiones. ¿Las nuestras? Sobre el informe, lo dicho, bastante decepcionante en su formulación. ¿Del sector del libro según las aportaciones? Pues las que venimos destacando cada vez que sale el tema: la falta de definición del mercado y la falta de un marco legal adecuado no está permitiendo que se desarrolle con normalidad.

Informe sobre el Libro Electrónico: Análisis (I)

AutorRaquel Vallés el 24 de abril de 2010 en Noticias

Informe

La semana pasada el Observatorio de la Lectura y el Libro, concretamente, el Grupo de trabajo sobre el libro electrónico, presentó un informe analizando la situación del libro electrónico en España en el que, desde diferentes ámbitos, se intenta ofrecer una visión amplia de la realidad del ebook y hacia donde puede ir. Así, encontramos referencias a la encuesta sobre editoriales y libro electrónico realizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que analizamos hace unas semanas.

Esta aportación de diferentes sectores si bien es necesaria creo que es uno de los principales problemas del informe por la manera como se ha articulado: cada sector ha dicho la suya barriendo claramente para casa (están en su derecho) pero no hay una visión propia del Grupo de trabajo, dando por buenas las aportaciones de cada colaborador. Puestos a pensar mal, se diría que han intentado curarse en salud, tal y como están los ánimos desde la “ley Sinde“, y así siempre pueden decir que ellos no son responsables de lo que se dice.

Vamos a dar un pequeño repaso al informe aunque primero que nada me temo que hay que señalar un par de inexactitudes, más que errores, que hemos encontrado antes casi de empezar. En primer lugar, se menciona la reducción del IVA para el libro electrónico sin indicar que, finalmente, esta reducción solo va afectar a los libros electrónicos en soporte físico ya que, tal y como aclaró hace unos días Hacienda, la normativa europea lo impide. La segunda incorrección la encontramos cuando hablan del caso Amazon-Apple del que también hemos hablado aquí: sostiene que Amazon obligaba a los editores a vender los libros electrónicos a 9.99 dólares cuando lo que realmente hacía era pagar al editor según el precio de la edición en tapa dura y poner el precio que consideraba adecuado al mercado (ese 9.99).

Uno de los aspectos más interesantes del informe, y también el que ha generado polémica, como no, es el marco jurídico, firmado por Marta García León y que creo que debería de ser de lectura obligada, en un entorno en el que, de repente, todos nos hemos vueltos expertos en propiedad intelectual.

La conclusión que extraigo es que el marco jurídico es inadecuado ya que no está adaptado a la nueva situación, al tiempo que se ve superado por la tecnología.

Así, el contrato de edición literaria, regulado por la Ley de Propiedad Intelectual, es insuficiente cuando hablamos de libros electrónicos (atención autores: el contrato solo afecta a aquellos formatos explícitamente citados en el mismo). El concepto de integridad de la obra, uno de los derechos del autor, queda diluido frente a las posibilidades que ofrece la digitalización.

El DRM, por ejemplo, protege al autor frente a la puesta en disposición sin su autorización pero vulnera los derechos de los consumidores respecto a la copia privada y, en algunos casos, a la protección de datos personales. O la aplicación del DRM en bibliotecas virtuales chocaría directamente con la misma existencia de estas.

Eso sí, queda claro que la puesta a disposición sin ánimo de lucro comercial no viene regulada por el Código Penal mal que les pese a algunos, sino por la Ley de Propiedad Intelectual ya que sería un ilícito civil.

Pero el punto que más me ha llamado la atención ha sido respecto a las licencias Creative Commons, ya que es aquí donde la falta de legislación concreta puede llevar a situaciones kafkianas, como que las entidades gestoras de derechos estén en la obligación legal de exigir compensaciones por mucho que el autor no quiera. Ahora la explicación:

En primer lugar, parece que es más que discutible que se puedan considerar contratos (la ley es terca para estas cosas) ya que quien otorga la licencia no conoce a quien la disfruta ni siquiera si alguien lo hace. Unido a esto la Ley de Propiedad Intelectual señala los derechos irrenunciables por parte de autor entre ellos el de remuneración por copia privada que son recaudados por las entidades de gestión. Así que, ley en mano, CEDRO podría comenzar a pedir su trozo de pastel Copyleft. Este atentado contra el sentido común solo puede ser solucionado con una adaptación legislativa y el reconocimiento de las licencias Copyleft en todos los ámbitos.