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Intentan censurar El diario de Ana Frank

AutorAlfredo Álamo el 23 de mayo de 2013 en Noticias

Ana Frank

El diario de Ana Frank es uno de los libros más leídos en todo el mundo a nivel escolar. La visión personal de la joven judía inmersa en la II Guerra Mundial y su trágico destino hace de ese libro una pieza fundamental para que los niños comprendan de primera mano cómo es en realidad el ser humano, tanto en lo bueno como en lo malo.

Pues bien, hace poco que apareció una versión definitiva del diario de Ana Frank, uno que contiene partes eliminadas en la edición que realizó su padre en 1947, partes en las que Ana se muestra plenamente como la adolescente que era, es decir, una chica normal, curiosa con su propia sexualidad. Para ser exactos, las partes eliminadas hacen referencia a la forma y función de partes de su cuerpo como el clítoris, algo que, por lo visto, es suficiente para prohibir el libro.

Al menos así lo ha intentado una madre furiosa en el estado de Michigan (Estados Unidos) que consideraba esas partes del libro demasiado… demasiado… bueno, no lo sé con exactitud, ¿realistas? ¿demasiado fuertes? y propuso que el libro no se utilizara en clase. Por suerte, el sentido común ha primado en esta ocasión y la junta escolar encargada de decidir sobre el caso ha mantenido el Diario de Ana Frank dentro del programa de estudio.

A muchos les habrá sorprendido esta versión completa del diario, aunque no hay que extrañarse de que en un principio el padre decidiera sacar estos textos: en los años 50 habría sido una tarea imposible publicar el libro completo. Hoy en día podemos disfrutar, sin embargo, de una versión que convierte a Ana Frank en lo que era: una chica como cualquier otra sumida en el horror del Holocausto. Alguien a quien hay que recordar, pero no santificar como una figura idealizada, alejada de la humanidad.

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Valencia Negra: Festival del género negro

AutorAlfredo Álamo el 22 de mayo de 2013 en Noticias

Valencia Negra

Es indudable que el género negro y criminal se ha asentado en España gracias al trabajo de festivales como los que se celebran anualmente en Gijón, Barcelona o Getafe. En esta ocasión es la ciudad de Valencia la que presenta la primera edición de un festival que nace con vocación de asentarse en una cita primaveral y llena de actividades.

Por lo pronto, la gente de Valencia Negra ha logrado un buen cartel lleno de autores consolidados como los veteranos Andreu Martín o Juan Madrid, además de otros nombres que resultarán conocidos a todos los aficionados, como Alejandro Gallo, Carlos Zanón, Fernando Arias, Juan Ramón Biedma o Toni Hill, entre otros muchos, de modo que las mesas redondas y presentaciones que se van dar del 21 al 26 de mayo tienen asegurado un gran interés.

Además, Valencia Negra lleva aparejadas otras actividades, como una muestra de cine, conciertos musicales y hasta representaciones teatrales. La verdad es que el programa es bastante completo para una primera edición y os remitimos a su página web donde encontraréis todas las novedades actualizadas. La entrada a la mayoría de actos es gratuita, excepto el cine, el teatro y los conciertos. En cualquier caso, precios populares para disfrutar de lo lindo con el mejor género negro.

Si os gusta la idea, también podéis echar una mano participando en el crowdfunding que han abierto para financiar parte del festival. A falta de 7 días están rondando el objetivo de 2500 euros que se habían marcado y ofrecen desde entradas para las actividades de pago hasta camisetas y tazas.

Así que ya lo sabéis, si sois aficionados al género negro y estáis por Valencia este fin de semana, no tenéis excusa para no acercaros a la Sala Russafa y conocer de primera mano a algunos de los más importantes escritores del panorama español actual.

Más información: VLC Negra

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El Círculo, de Bernard Minier

AutorAlfredo Álamo el 21 de mayo de 2013 en Reseñas

El círculo, de Bernard Minier

El Círculo es la continuación de la novela más conocida de Bernard Minier, Bajo el hielo, con la que consiguió hacerse con premios como el Prix Polar de Cognac o el Découverte y que ha sido traducida a más de diez idiomas, con unas muy buenas cifras de ventas. En El Círculo, Minier retoma la acción poco tiempo después de donde la abandona en Bajo el hielo, aunque esta novela se puede leer de forma independiente, si bien se recomienda la lectura de la primera parte.

En El Círculo volvemos a encontrarnos con el comandante Martin Servaz, de la brigada criminal de Tolouse, todavía obsesionado con la figura escalofriante de Julian Hirtmann, el asesino en serie de Bajo el hielo, mientras se le asigna un nuevo caso, el de una joven profesora asesinada en la pequeña ciudad universitaria de Marsac, donde, precisamente, su hija acaba de comenzar sus estudios.

Servaz recorre la ciudad de Marsac en una vuelta a su propio pasado, ya que él también pasó sus años de juventud allí, preparándose para ser escritor y no policía, reencontrándose con viejos amigos, enemigos y amores que creía olvidados y que vuelven con más fuerza que nunca. Minier aprovecha esta situación para hablarnos mucho más del propio Servaz, de su vida, de sus ilusiones perdidas… humaniza más al personaje, y nos permite acompañarle en su particular descenso a los infiernos. Además, el microcosmos universitario es un lugar lleno de secretos y misterios, donde nada es lo que parece y la implicación de un ambicioso político puede dar al traste con la resolución del caso.

Además, vuelve a aparecer la capitana Irene Ziegler, ahora relegada a un puesto menos importante que en Bajo el hielo, pero que, aunque determinante en la resolución del caso, no se prodiga demasiado en escena. Casi lo mismo que Hirtmann, una sombra que se deja adivinar durante todo el libro, pero que nunca sabes si está o no presente, haciendo compartir al lector la paranoia -justificada- de Servaz.

El Círculo es una buena novela de género polar, que se lee de forma rápida y con agrado. Quizá su único pecado puede ser la manía del autor de meter constantes referencias a la cultura popular -música, cine- que a veces parecen puestas con calzador. En cualquier caso, es un detalle menor que en nada desmerece la agilidad y la habilidad con la que Minier traza la intriga y planta los giros inesperados en la trama.

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Cartas de fans (I)

AutorGabriella Campbell el 20 de mayo de 2013 en Divulgación

Cartas de fans

Aunque a estas alturas ya está el tema más que comentado por todas partes, repito por aquí una de esas noticias que hacen que a uno se le haga un inmenso nudo en la garganta: el escritor Iain Banks (o Iain M. Banks, que era el nombre que utilizaba en su faceta de escritor de ciencia ficción) se muere de cáncer. En un comunicado oficial en su página web, el escritor informó de su decisión de dedicar los últimos meses de su vida a casarse con su pareja, irse de luna de miel, visitar a familiares y amigos, y adelantar la fecha de salida de su libro más reciente. En varias noticias recientes en diversos medios, Banks hablaba de la respuesta extraordinaria que ha tenido su comunicado, y del apoyo multitudinario que ha recibido por parte de sus seguidores.

La relación entre autor y lector es, ya de por sí, muy especial, por el vínculo tan poderoso que se establece entre ellos al utilizar formas de comunicación tan evocativas como la novela o la poesía. Y es inevitable que esta relación se traslade también al terreno de lo personal. Nos invade la curiosidad acerca de las personas que están detrás de nuestros textos favoritos, queremos saber más sobre las mentes que nos proporcionan literatura, queremos entender por qué escriben lo que escriben y qué se oculta tras el narrador, tras el poeta, tras el estudio del ensayista. Los escritores de ficción, que crean un yo a medio camino entre la subjetividad y el lirismo y el análisis objetivo, son, probablemente, los sujetos más cautivadores en este sentido. Para Banks, esta relación se puso de manifiesto por la cantidad ingente de mensajes de apoyo que recibió a través de Internet. Esto, a su vez, lo hizo reflexionar, y se dio cuenta de la necesidad de dar, él también, un mensaje de agradecimiento a los escritores que lo habían influido y que habían hecho de su vida una vida mejor:

“I need to tell other writers how much their work has meant to me while they are (and I am) still alive. Means writing yet more letters, but I feel it’d be hypocritical of me not to, now. I think I’ll start with the amazing Mr Alasdair Gray.” (Tengo que decirle a otros escritores lo mucho que ha significado su trabajo para mí mientras sigan (y yo siga) con vida. Esto implica escribir más cartas, pero sentiría que estoy siendo hipócrita si no lo hiciera ahora. Creo que empezaré con el alucinante Sr. Alasdair Gray).

No es la primera vez que un escritor conocido decide escribirle una carta de fan a otro escritor conocido. La documentación respecto a las cartas de fans es interesante de por sí, pero cuando el fan es un personaje de talento reconocido, el interés se triplica. Así, y aprovechando el terreno de la ciencia ficción en el que se mueven tanto Banks como Gray, podríamos citar las cariñosas palabras que le dedicó Ray Bradbury a Robert Heinlein:

Querido Bob:

La influencia que has tenido en todos nosotros, a partir de 1939, no puede medirse. Solo puedo decir que recuerdo con cariño tu gran generosidad para conmigo cuando tenía 19, 20, 21 años. Aquel joven disfrutó de tu luz y siempre estará agradecido por la ayuda que le prestaste cuando era tan pobre y necesitado. Siempre tuyo en aquel recuerdo, Ray Bradbury.

En la segunda parte del artículo hablaremos de otras cartas de fans, ya sean de escritores famosos o no, dignas de mención.

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Sangre y sexo. El universo Barker (II)

AutorGabriella Campbell el 18 de mayo de 2013 en Divulgación

Imajica- Barker

En la primera parte del artículo hablamos de la trayectoria del escritor británico Clive Barker en el entorno del terror, y del éxito obtenido en su larga relación con otros medios como el cine o el videojuego (además de géneros que no llegamos a mencionar: cómic, ilustración y teatro). Pero es en la fantasía urbana, y en la fantasía oscura en general, donde Barker se ha hecho un nombre muy especial en el mundo de la literatura. Si bien no es el único que ha sabido lucirse en estos terrenos (ahí tenemos a Gaiman, por ejemplo), es indiscutible que su imaginería tiene una potencia de la que disfrutan muy pocos autores. La creatividad de Barker (tenebrosa, extraña, enfermiza), parece no tener límites cuando se trata de crear mundos complejos y personajes surrealistas.

El primer gran mundo fantástico de Barker fue el de aquella alfombra mágica en Sortilegio. Ahí ya calentaba motores para uno de sus libros (y cosmos) más ambiciones: El gran espectáculo secreto, la primera parte de una serie de libros planeada por Barker de la que solo se han publicado dos: el título ya mencionado y Everville (que, si no me equivoco, no se ha publicado en español). Comienzan a verse los patrones narrativos y los elementos favoritos del escritor: mundos que se solapan, que se entrecruzan, que coexisten con el nuestro, llenos de seres y escenarios psicodélicos, de personajes malos que tienen sus razones para ser malos (o que ni siquiera son malos, sino que disponen de una moral muy diferente a la que conocemos), de personajes buenos que no son tan buenos, pero que son, hasta cierto punto, inocentes o bienintencionados. Los personajes se transforman: los malos se nos revelan como nobles, los buenos se pervierten. Los seres humanos no son más que víctimas y peones de otras criaturas, de grandes designios del destino y de los mismos mundos extraordinarios creados por Barker. Siguió desarrollando este modus operandi en Imajica, en Galilee (donde además se atreve con las grandes sagas familiares, al más puro estilo Dinastía cruzado con el poder de las leyendas, las antiguas divinidades y los siempre presentes amor y sexo) y con la saga juvenil Abarat que, aunque esté dirigida hacia un público menos adulto, retiene el poder de sus obras anteriores para horrorizar y a la vez para enamorar.

El tono onírico de sus obras de fantasía no es casual: en el caso de Imajica, Barker asegura que su inspiración surgió de sus propios sueños. El autor ha afirmado que es su escrito favorito, y que lo compuso en un tiempo récord. Escribió la obra completa en catorce meses (escribía de catorce a dieciséis horas al día, siete días a la semana). Es, tal vez, el máximo exponente de su desbordante imaginación y creatividad, pero al ritmo que continúa publicando no parece que vaya a detenerse durante un tiempo: para los próximos años ya están programados los volúmenes restantes de Abarat, una segunda parte para Galilee y varias continuaciones para Cabal: Razas de noche. Y que sean muchos más, Sr. Barker.

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Series literarias (III): Se ha escrito un crimen

AutorAlfredo Álamo el 17 de mayo de 2013 en Divulgación

Se ha escrito un crimen

Se ha escrito un crimen contaba con una gran baza en su protagonista, la actriz Angela Lansbury, que interpretaba a la perfección ese papel de mujer aparentemente ingenua pero excepcionalmente dotada para comprender la mente criminal, heredera directa de la señorita Marple de Agatha Christie. El éxito de la serie en su día fue incontestable, con numerosas nominaciones a los Golden Globe y a los Emmys, alcanzando audiencias de 23 millones de espectadores en los Estados Unidos.

La estructura de la serie no podía ser más sencilla: muerte misteriosa intriga a la señorita Fletcher que investiga ayudando al incompetente, pero bienintencionado, policía local para acabar encontrando al culpable. Tras 264 episodios quedó bastante claro que el pequeño pueblecito de Cabbot Cobe era el lugar más peligroso del mundo para vivir, sobre todo si conocías a Jessica Fletcher.

Uno de sus encantos es ver a Jessica Fletcher en su papel de escritora. Si bien al principio de la serie es todavía muy amateur, a medida que avanzan las temporadas se convierte en una autora de renombre. Podemos seguir su camino a través de convenciones -donde muere gente-, presentaciones literarias -donde muere gente-, visitas a su editor en Nueva York -donde muere gente-, y en sus retiros para escribir -donde muere más gente todavía-. Sin duda, su trabajo de escritora le confiere esos conocimientos sobre venenos, armas, evidencias forenses y psicología criminal que la convierten en la investigadora perfecta… o en la asesina perfecta. Vamos, ¿es que nadie ha pensado que en realidad Jessica Fletcher es una asesina en serie cuyo modus operandi consiste en incriminar a otros de sus asesinatos?

Bromas aparte, su cabecera es mítica para todos los aficionados a la ficción de detectives, con su música característica y la máquina de escribir funcionando a toda velocidad, un recuerdo de otra época, sin duda, en la que esas tapas de cuero con las palabras Murder, she wrote, eran sinónimo de un sincero entretenimiento y olor a viejas novelas de detectives.

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Nuestras cinco novelas sobre el apocalipsis ecológico

AutorAlfredo Álamo el 16 de mayo de 2013 en Divulgación

J. G. Ballard - Mundo sumergido

Algo pasa con el planeta, de eso creo que no hay duda alguna. El clima cambia, se transforma, las estaciones parecen alargarse y contraerse a voluntad y el agujero de ozono se abre y se cierra como un diafragma sobre la Antártida. El petróleo es un bien escaso al que le quedan pocos años de explotación a gran escala y otro tanto se podría decir del uranio o el plutonio con el que se abastecen las centrales nucleares. El futuro no pinta demasiado bien, por decirlo de alguna manera, así que no estaría de más revisar algunas novelas que ya nos avisaron de que algo malo estaba sucediendo…

Uno de mis visionarios favoritos, J. G. Ballard, ya nos insinuó algo con su novela de 1962 El mundo sumergido, en el que el calentamiento global ha conseguido fundir los casquetes polares y el nivel del agua ha subido de manera considerable. Lo apreciable de esta novela es que Ballard trata de ofrecernos la visión de lo que podría ser una nueva sociedad en esa situación concreta. Un clásico que merece mucho la pena.

John Brunner escribió en los años 70 una serie de libros de anticipación que hoy en día se muestran aterradoramente realistas para mi gusto. De entre ellos me gustaría destacar El rebaño ciego, una fábula maravillosa en la que Brunner nos enseña cómo la contaminación en el primer mundo y las enfermedades en el tercero se descontrolan hasta tal punto que la Tierra no es un lugar demasiado agradable para habitar. Un libro fundamental para entender hacia dónde nos podemos dirigir, y no en demasiado tiempo.

Pero no todo van a ser novelas de los años 60 y 70. Aprovechemos la visión de los autores de ahora y hablemos, por ejemplo, de La bomba número seis y otros relatos, de Paolo Bacigalupi, una excelente antología de relatos donde el autor americano nos enseña sus ideas de hacia dónde vamos con una muestra bastante negativa de la ecología, los transgénicos y el cambio climático. Una antesala de lo que desarrolla en forma de novela con títulos como La chica mecánica o El cementerio de barcos.

Si lo que buscamos es una visión todavía más cercana, ahí tenemos Cenital, de Emilio Bueso, una obra sobre lo que nos puede pasar aquí en poco tiempo y enseña una muestra de cómo algunas personas se están preparando para un escenario muy difícil y peligroso. Cenital es una obra de ficción situada en un futuro muy cercano que a más de uno lo dejará con la mosca detrás de la oreja.

Finalmente, también hablaros de El sanador, de Antti Tuomainen, como ejemplo del uso del cambio climático como ambientación y trasfondo de una obra de género negro, que es resultona y se deja leer con agrado. Del mismo modo encontramos también, por ejemplo, Solar, de Ian McEwan o hasta la premiada La carretera, de Cormac McCarthy, si es que estamos buscando nombres más conocidos para el gran público.

¿Y vosotros? ¿Ya tenéis preparado vuestro terrenito con pozo y molino solar a la espera del apocalipsis ecológico? Contadnos vuestros planes secretos de supervivencia, como siempre, en los comentarios.

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El ladrón cuántico, de Hannu Rajaniemi

AutorAlfredo Álamo el 15 de mayo de 2013 en Reseñas

El ladrón cuántico

Me gustan las novelas que desafían, que no son complacientes, que se lanzan al vacío y esperan que pueda seguir su ritmo. Así que, tengo que confesarlo, me lo he pasado genial con El ladrón cuántico, primera novela del finlandés Hannu Rajaniemi y que fue nominada al Premio Locus a Mejor Primera Novela en 2011.

Lo primero que habría que advertir sobre esta novela es que se suele enmarcar dentro del género denominado ciencia ficción hard, algo en lo que no estoy de acuerdo, ya que El ladrón cuántico es una excelente y divertida space-opera, eso sí, con un trasfondo científico de primer orden. Su capacidad de lanzar ideas y conceptos y aplicarlas de formas tan variadas hace que la novela de ese salto que Arthur C. Clarke explicaba tan bien: «Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia». Y es que Rajaniemi logra una comunión perfecta entre anticipación científica y sentido de la maravilla, logrando que cualquier aficionado a la literatura fantástica pueda disfrutar de la novela, con independencia de su conocimiento de la mecánica cuántica y otras teorías similares.

Gracias a unos personajes cargados de encanto, y de épica, Rajaniemi construye una historia que recuerda por momentos al más puro Jack Vance, pero que es capaz de lanzar ideas al ritmo de Greg Egan. Tenemos al ladrón más famoso del universo, a una exótica mercenaria y a su nave sentiente, a todo un imperio dirigido por dioses que en su día fueron humanos -una referencia a El señor de la luz, de Zelazny- y una serie de complejas sociedades con sus códigos, tradiciones y secretos que, en lugar de complicar la narración, la enriquecen. ¿Cómo? Pues de la manera más sencilla, el autor no se para a explicar o justificar la acción o los escenarios. Salta a por ellos y no deja prisioneros. A diferencia de otros libros que componen la nueva ciencia ficción hard -como, por ejemplo, la aburrida Estado de transmisión-, El ladrón cuántico condensa en apenas 250 páginas el inicio de lo que podría ser una de las más interesantes historias de la ciencia ficción en los próximos años.

El ladrón cuántico es una novela divertida y fascinante, que despertará el adormecido sentido de la maravilla de muchos y que, pese al desafío que supone aceptar los nuevos conceptos que propone, resulta accesible a poco que el lector ponga algo de su parte.

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Sangre y sexo. El universo Barker (I)

AutorGabriella Campbell el 14 de mayo de 2013 en Divulgación

Pinehead - Barker

A todos nos gusta pasar miedo. Es una de esas afirmaciones que se hace así, sin pensar, y que por lo visto hasta tiene explicación científica. Tras ver una película de terror tenemos un subidón de adrenalina que puede llegar a resultar adictiva. Y lo mismo con los libros, con el valor añadido de que no tenemos que ver al monstruo en pantalla, sino que podemos imaginarlo y decorarlo conforme a nuestros temores más profundos.

El terror siempre ha sido un género que, en los niveles más altos de ventas, ha resultado de lo más rentable. El ejemplo más evidente es Stephen King, que además se ha convertido en un producto mediático: el autor que ha sabido escribir no solo para los lectores, sino para los espectadores. King disfruta de un elenco de criaturas legendarias: desde el payaso de It hasta la fan mutiladora (asociada para siempre a la interpretación de Kathy Bates) de Misery. Hay pocos que se acercan a su estatus de productor de iconos; tal vez Clive Barker, con el Pinhead de Hellraiser, sea el más próximo.

Sin embargo, Barker y King no tienen mucho en común. La imaginería y el gore del británico tienen poco que ver con el estadounidense. King es, ante todo, un narrador, es un artista de ideas y personajes, donde el contenido juega un papel principal, donde la insinuación afecta mucho más que la visión directa de lo sobrenatural. Barker, por otro lado, nos lo enseña todo sin inmutarse, no solo al monstruo, sino todo lo asociado a las emociones más viscerales: el asco, el miedo, la lujuria. Con Barker, la asociación entre el eros y el tánatos es mucho más clara; el dolor y lo sexual van cogidos de la mano.

Es interesante que el personaje más conocido de Barker, protagonista de toda una saga cinematográfica, provenga de una novela corta (The Hellbound Heart), muy en la línea de los relatos del escritor, recopilados en los ya legendarios Libros de sangre. Es un relato, como la mayoría de sus relatos, de terror, de nueva carne (donde lo tecnológico, lo inorgánico y lo biológico se unen de manera fascinante), donde, debajo de todo, uno se encuentra con preguntas inevitables acerca de la ambición humana, el vínculo entre el placer y el dolor y los límites de la ética. Barker ha sabido desarrollar esta novela breve y convertirla en un mundo propio, repleto de atrocidades a la altura de las exigencias de un público deseoso de sangre, vísceras, garfios y erotismo desenfrenado, perfecto para la gran pantalla. En este sentido, hay dos Barkers similares, pero a la vez diferentes: el Barker de Hellraiser, de Razas de noche, de Los libros de sangre y el Barker, igualmente oscuro pero más sutil, menos gráfico, que esconde sus intereses más violentos bajo capas y capas de magia y escenarios imposibles. En definitiva, el Barker del terror (el relacionado con sus series de películas, videojuegos como Jericho o Undying, relatos sangrientos, vampiros y asesinos en serie) y el Barker creador de mundos (el escritor de Sortilegio, del Gran espectáculo secreto, de Imajica o la serie juvenil Abarat). De este último hablaremos en la segunda parte de este artículo.

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Tras Los Juegos del Hambre: Distopías juveniles (I)

AutorJuan Manuel Santiago el 13 de mayo de 2013 en Divulgación

La Caza - Andrew Fukuda

El éxito desmesurado de ciertas obras consigue que, de repente, el mundo entero se detenga y tooooda la competencia se ponga a publicar novelas similares, vengan o no a cuento. Tenemos ejemplos para aburrir: la legión de imitadoras de Cincuenta sombras que están chorreando los escaparates de un tiempo a esta parte, las vampiradas que surgieron a la estela de la serie Crepúsculo, la cantidad de magos adolescentes que se dejaron ver después del éxito de Harry Potter, o la sospechosa cantidad de novelas de fantasía épica que «se parecen a» Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Sin embargo, tal vez se nos esté pasado por alto una veta temática que comienza a parecer una moda, más que una tendencia: las distopías juveniles. La responsable, evidentemente, es Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins, que ha conseguido «despertar el interés» de la competencia. He aquí dos ejemplos.

En primer lugar tenemos La caza, de Andrew Fukuda. Este fiscal estadounidense metido a escritor debió de pensar que si Soy leyenda, de Richard Matheson, molaba un montón, y Los Juegos del Hambre también molaba un montón, mezclar Soy leyenda con Los Juegos del Hambre debía de dar como resultado ¡¡¡la obra más molona del mundo mundial!!! Y bueno, lo cierto es que no, ni mucho menos, aunque juzgar La caza en estos términos tal vez sea un poco injusto por mi parte. Gene es un humano adolescente que se halla rodeado de vampiros… o unos seres que podrían serlo, ya que la palabra «vampiro» no se emplea en toda la novela. Ha aprendido a camuflarse entre ellos, a imitar sus gestos y su comportamiento, y a camuflar ciertos rasgos fisiológicos que podrían delatarlo (el sudor, por ejemplo), pero una vez desaparecido su padre se encuentra solo ante un peligro que va a más cuando el gobierno lo recluta para participar en la caza, un espectáculo que consiste en soltar a otros humanos (o hepers) en el desierto y cepillárselos de mala manera. Una vez en el Instituto de Hepers, Gene descubre que no es el único humano, y que ocultar su humanidad es una tarea tan complicada que uno se pregunta cómo no lo pillaron en la página 1 de novela. Por suerte, la segunda parte, El origen, va por otros derroteros, y se centra en la verdadera personalidad del Científico a quien idolatran los hepers, así como en lo que sucede cuando la utopía irrumpe en la distopía.

Ahora bien, se preguntarán ustedes, ¿cómo es que, con todo el bombo que se les está dando a las distopías juveniles, los autores españoles no se hayan lanzado como posesos a escribir las suyas? La respuesta nos la da Carlos García Miranda, el guionista de El barco y El internado: sí, hay una distopía juvenil española, y se titula Enlazados. El punto de partida es más similar a Los Juegos del Hambre que el de La caza. Solo vive en una sociedad dividida en distritos controlados por diferentes estamentos profesionales, que mantienen viva la Selección, una especie de primarias para elegir al futuro líder, pero a lo bestia: solamente puede quedar uno. Solo va más o menos enchufado, ya que es el hijo del actual líder, pero este tiene un oscuro pasado: tuvo que enfrentarse a la madre de él en la Selección en la que ganó… y, al parecer, la cosa acabó como el rosario de la aurora. Para añadirle más interés al asunto, la Selección de este año cuenta con una novedad: el distrito de Solo aporta un participante más, =Data, el mejor amigo de Solo, por lo que uno de los dos tendrá que morir. Y un aliciente añadido: Dana, una chica cañón capaz de hacer tambalearse las ideas, el cerebro y, en general, todas las vísceras de Solo. Diseñada a la perfección para ser una novela superventas, Enlazados flojea en el retrato de personajes, que son meros estereotipos (cosa que también le sucede a La caza: es imposible encontrar protagonistas más siesos a lo largo de la historia de la novela juvenil), así como en las descripciones explícitas pero demasiado acartonadas de escenas sexuales (y, llegados a este punto, uno no puede dejar de llevarse las manos a la cabeza: ¡ay, madrecita mía, cómo ha cambiado el género juvenil en los últimos años!). Quitando eso, Enlazados da exactamente lo que promete: acción a raudales, persecuciones sin fin, y la sensación de que la gran distopía juvenil española todavía está por llegar, y esta entrada tendrá entonces su continuación.

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