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Más famosas islas literarias

AutorAlfredo Álamo el 15 de agosto de 2014 en Divulgación

Isla

Ya os hemos hablado de algunas islas conocidas por sus méritos literarios, como la Isla del Tesoro, la Atlántida, Avalón o la del Doctor Moreau. Hoy vamos a seguir con islas escritas por autores del siglo XX y XXI que también os resultarán muy interesantes.

A 47° 9 Sur y 126° 43 Oeste, en mitad del Océano Pacífico, H. P. Lovecraft situó la ciudad donde el gran y terrible Cthulhu duerme a pierna suelta esperando el fin de la era humana. A 9500 kilómetros de Ponape, la vieja isla-ciudad, un trasunto de Lemuria y la Atlántida, posee una arquitectura no-eculidiana y en ella residen bestias y sirvientes del antiguo primigenio. R’yleh es una isla fundamental en los mitos y desde su aparición en La llamada de Cthulhu se ha convertido en una constante para los seguidores de Lovecraft.

Un avión se estrella en una isla desierta y sólo sobrevive un grupo de niños. Abandonados a su suerte, los jóvenes se organizan como pueden, formando una sociedad convulsa y violenta. La isla como aislamiento, pero también como representación del mundo en miniatura, esa fue la intención de Golding al escribir la mítica novela El señor de las moscas.

Si uno tiene ya cierta edad, como es mi caso, una de las islas inolvidables es la Isla de Kirrin, escenario de varias de las novelas escritas por Enid Blyton para la serie de Los Cinco. Situada en la costa de Inglaterra, la isla conserva elementos fundamentales para cualquier verano misterioso: un castillo en ruinas, barcos naufragados, mazmorras y calas de difícil acceso.

Si por el contrario, la edad que tenéis no es tan interesante como la mía, hay otra isla que os sonará a la primera: Azkabán. Isla prisión, Azkabán es el Alcatraz del mundo mágico en las novelas de Harry Potter. Vigilada por los temibles dementores y situada en el Mar del Norte, la isla se mantiene invisible a ojos de los muggles y en ella se encierra a todos aquellos que hayan usado alguna de las maldiciones imperdonables.

Shutter Island (la isla de Shutter) es protagonista de la novela del mismo nombre escrita por Dennis Lehane y que fue llevada al cine por Martin Scorsese. En esta historia la isla alcanza una personalidad propia, gótica, siniestra y dañina en la que el aislamiento es fundamental.

Por último, mencionar la isla donde el protagonista de La piel fría, de Albert Sánchez Piñol, se ve enfrentado a una situación misteriosa que no acaba de comprender junto con el único habitante -humano- del lugar: el farero Batis Caffó. De aires lovecraftianos, esta isla ominosa y cruel se encuentra perdida en mitad del Atlántico.

Hasta aquí nuestro listado de islas literarias, pero existen muchas más (sin ir más lejos, las descritas por Swift en Los viajes de Gulliver). ¿Echáis de menos alguna? ¿Cuál es vuestra isla imaginaria favorita? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Libros malditos (III): The Letter Killeth, de Jim Jones

AutorAlfredo Álamo el 14 de agosto de 2014 en Divulgación

The Letter Killeth

Quién podía pensar que apenas 24 páginas pudieran provocar tanta desolación como The Letter Killeth, un panfleto escrito por el reverendo Jim Jones en los años 70 y que se convertiría en uno de los pocos textos recuperados e inteligibles de la secta conocida como La gente del templo.

La gente del templo fue un movimiento religioso que nació a mediados de los años 50 y que logró una gran popularidad durante los años 70 del siglo XX, sobre todo en zonas como Los Ángeles y San Francisco, motor en aquella época de todo tipo de nuevas religiones y filosofías. Con una mezcla ecléctica de socialismo utópico, teosofía y cristianismo, Jim Jones consiguió una sólida base de seguidores que trabajaron de manera incansable para la secta. En un momento dado, llegaron a ser más de 3000 personas y su influencia alcanzó incluso a varios políticos de la Casa Blanca. Sin embargo, tensiones con la policía y otros grupos religiosos hicieron que Jones comprara una gran zona agrícola en la Guyana Francesa, donde se trasladó con otros mil seguidores.

Jones intentó aplicar allí las teorías que había desarrollado en Estados Unidos, algunas de ellas aparecen en The Letter Killeth, aunque este libreto está dedicado más a atacar la biblia cristiana que a desarrollar un ideario propio. Casi dos mil personas llegaron a vivir allí. Sin embargo, empezaron a llegar quejas de abusos y problemas, por lo que el congresista Leo Ryan decidió viajar hasta la Guyana para investigar, encontrándose con numerosas peticiones de ayuda para escapar de la secta. El congresista Ryan fue asesinado, junto con su escolta y varios periodistas. A continuación, Jones ordenó a su comunidad que ingiriera un zumo mezclado con veneno.

Murieron más de 900 personas.

The Letter Killeth es una referencia a Corintios, 3:6, «el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica». Pocos escritos están manchados tan directamente con el espíritu del mal como éste, usando como excusa la religión y la promesa de un paraíso terrenal.

Los mejores clásicos del Hard Boiled

AutorAlfredo Álamo el 13 de agosto de 2014 en Divulgación

Hard Boiled

Decía Raymond Chandler que los personajes de las novelas hard boiled «viven en un mundo decadente… donde las calles son oscuras por algo más que la noche». Es una manera de empezar a hablar de las novelas hard boiled, nacidas de los relatos que Chandler, Hammet o Cain publicaban en los 30 y 40, con detectives duros como los clavos de un ataúd, con poca o ninguna ética y con grandes dosis de sexo y violencia.

Dashiell Hammett fue el maestro de este género lleno de personajes en sombras y de él habría que destacar títulos tan memorables como Cosecha roja o El agente de la Continental, pero si hay que escoger uno de sus libros, me quedo con El halcón maltés. Sam Spade en estado puro y uno de los grandes ejemplos de los inicios del género.

Raymond Chandler supuso un salto de calidad en las novelas de detectives de la época. Chandler era un teórico muy interesante (no os perdáis sus reflexiones en El simple arte de escribir) y sus libros protagonizados por Philip Marlowe son indispensables. Yo destacaría (dentro del hard boiled, claro) El sueño eterno.

Lo que se le daba realmente bien a James M. Cain era su capacidad para crear situaciones cada vez más complicadas a partir de pasiones particulares. Su obra hard boiled más conocida es El cartero siempre llama dos veces, una historia de traición y sexo que desarrolla de una forma directa y rápida. Otro buen libro de Cain a destacar aquí sería Ligeramente escarlata.

Si queremos dejarnos de tonterías e ir directamente a por la esencia del género, destilada para conseguir la mayor violencia en el menor número de páginas, nadie mejor que Mickey Spillane, creador del detective Mike Hammer. ¿Su mejor libro? Yo, el jurado. Hammer contra toda ley, erigiéndose en juez, jurado y verdugo.

Y por último, hablaros de Jim Thompson, maestro de la novela negra gracias a títulos como 1280 almas o Los timadores, pero del que si hablamos de hard boiled tendríamos que destacar El asesino dentro de mí. Esta novela tiene uno de los finales más sangrientos que recuerdo y deja pocas concesiones a su habitual sarcasmo.

Cinco novelas hard boiled para pasar un buen rato conociendo a los clásicos del género. ¿Os gusta este tipo de novela? ¿Cuál es vuestra novela hard boiled favorita? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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The Bat, el verdadero origen de Batman

AutorAlfredo Álamo el 12 de agosto de 2014 en Divulgación

batman

Mary Roberts Rinehart fue una pionera de la novela de suspense e intriga a principios del siglo XX. Su obra es muy prolífica y hoy en día se la conoce como la «Agatha Christie americana» pese a que la carrera de R. Rinehart se inició años antes que la de la autora inglesa. De hecho, se le atribuye a ella el lugar común de «el asesino es el mayordomo», así como la invención de un tipo de narración dentro de la novela de asesinatos que luego se convertiría en un clásico: el si yo hubiera sabido… en el que el narrador nos cuenta la historia desde una óptica posterior a los hechos, dejando claro que en algún momento va a pasar algo terrible y que él podría haber hecho algo para evitarlo.

R. Rinehart es conocida sobre todo por su novela La escalera de caracol, pero muchas de sus obras fueron llevadas tanto a la televisión como al cine. Además, se dedicó al teatro, también con obras de misterio. Una de las más conocidas fue The Bat (El murciélago), que se estrenó en Broadway en 1920 y que logró unas mil representaciones. Esta obra fue adaptada al cine, primero en 1926 en una película muda y luego en 1930, con The Bat Whispers.

El murciélago (The Bat) es un criminal de renombre que decide retirarse tras años en activo. Al mismo tiempo, una joven se traslada a la casa de un famoso banquero. A partir de ahí se ponen en marcha una serie de misteriosos eventos en los que el misterioso The Bat aparece capturando a los protagonistas de uno en uno. Hay una versión más, de 1959, protagonizada por Vincent Price.

Pero es esta figura encapuchada, The Bat, la que inspiró el aspecto y actitud de Batman a su creador, Bob Kane, en 1930, que desarrollaría el personaje en su primera aparición de 1939. Así que ya sabéis, gran parte de ese icono moderno que es Batman, un depredador solitario que acecha en la oscuridad, con capa y capucha, nació de la mente de Mary Roberts Rinehart, una autora hoy en día casi desconocida en lengua castellana y que merecería alguna que otra nueva traducción.

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Libros legendarios: el First Folio, de William Shakespeare

AutorAlfredo Álamo el 11 de agosto de 2014 en Divulgación

Shakespeare

La colección de comedias, historias y tragedias del señor William Shakespeare se publicó en 1623 y es considerada la compilación más importante de las obras del bardo inglés, incluyendo la mayoría de las obras que le son actualmente atribuidas. Más conocido como First Folio, esta edición contiene 36 obras de teatro, 18 de las cuales nunca antes habían sido publicadas, incluyendo algunas de las más famosas hoy en día, como Macbeth, Julio César o La tempestad.

El First Folio aparece tras algunas ediciones en las que se habían publicado obras de Shakespeare sin tener claros los derechos de autoría y de pago, o incluso utilizando textos que no eran del propio autor (como se dio en el caso del False Folio). Como anécdota, decir que tanto en un caso como en otro, el impresor fue el mismo, William Jaggard.

El término folio tiene diversos significados en el mundo de la impresión (se puede referir al tipo de encuadernación o a la numeración de las páginas) pero en este caso se refiere al tamaño de la página, 38 centímetros de alto y que se correspondía en la época con las ediciones de mayor calidad. Hasta esa edición, las obras de Shakespeare habían aparecido en formato de quarto, más habituales, pero de peor impresión.

El caso es que el First Folio trató de agrupar las últimas versiones corregidas de Shakespeare, así como las obras inéditas de mayor éxito, y fue publicado de manera póstuma, siete años tras la muerte del autor. En su momento se hizo una tirada de 1000 ejemplares, de los que apenas quedan poco más de doscientos en todo el mundo. ¿Su valor? Si eres el afortunado poseedor de un First Folio, podrías subastarlo por unos cuatro millones y medio de euros.

Sin embargo, no hace falta ser millonario para poder disfrutar de esta primera edición canónica de las obras de Shakespeare, ya que se puede acceder a él a través de varios sitios web dedicados a su estudio, como el de la Universidad de Leeds. Desde luego, un libro singular que ayudó a consolidar la obra de Shakespeare tal y como la conocemos hoy en día.

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Tenga éxito escribiendo y viva de la literatura

AutorAlfredo Álamo el 8 de agosto de 2014 en Opinión

¿Pasa el día con la cabeza en las nubes? ¿Siente la inquietante necesidad de escuchar atentamente las conversaciones ajenas en busca de alguna historia interesante? ¿Lleva siempre con usted una libretita negra donde apunta en letra minúscula las ideas que se lo ocurren? ¡No se preocupe! ¡No está enfermo! Sólo sufre un leve desajuste de los humores que le incita a la escritura.

Con su primera novela terminada se dispone a mandarla a numerosas editoriales, las cuales, imagina usted, pronto responderán con alguna frase elogiosa y un sustancioso contrato que le permitirá dejar su actual trabajo para dedicarse gozoso a la literatura. Antes de que lo haga, permítanos darle algunos consejos desde Lecturalia.

¿Qué es lo que busca con su novela? ¿Tener éxito? ¿Y qué es tener éxito con una novela? Algunos podrían decir que con terminarla ya es suficiente; otros que al publicarla ya está todo hecho; los menos sólo quedan satisfechos al vender más de cien mil ejemplares. ¿Y bien? ¿Es convertirse en un best-seller lo que busca? Pues anote.

Busque las tendencias del mercado. Ahora, por ejemplo, tenemos la I Guerra Mundial de fondo. ¿Se desarrolla su novela, de alguna forma, alrededor de este conflicto? Nada como una buena historia familiar truncada por el estallido de la guerra. Esa vieja Europa dañada, ese Imperio Austrohúngaro que desaparece…

Utilice personajes femeninos como protagonistas. Sí, la mayoría de lectores son mujeres y les gusta verse reflejadas en un personaje en apariencia débil, pero que demuestra su fortaleza superando dificultades, tanto en lo personal como en lo profesional.

No se complique la vida con el lenguaje. Deshágase de las complicadas revueltas lingüísticas y los ejercicios de chulería gramatical. Frases cortas. Conceptos sencillos. Comparaciones con imágenes impactantes.

Póngale picante. El erotismo está de moda desde 50 sombras de Grey y los editores siguen a la caza de un nuevo éxito parecido. No deje pasar la oportunidad de plasmar una relación difícil, tormentosa, imposible y lujuriosa en su libro.

No se limite. Escriba tres libros. Las series están de moda. ¿Cómo que empieza y termina? Debe dejar un buen gancho al final de la primera entrega para que los lectores sientan la necesidad de seguir con el segundo libro.

Escoja un buen nombre. Sencillo. Con fuerza. Puede ser de una sola palabra (Susúrrame, Límpiame, Arrebátame) o más elaborado, (El club de las señoras ardientes, El suave despertar de los sentidos de Anne bajo la Toscana). No se olvide de combinar una profesión corriente con una gran desgracia (El zapatero del Hindenburg, El camarero del Tsunami) o al revés (El destripador de los jardines colgantes, La asesina del carrito de bebé). Al gusto del consumidor.

Así que ya sabe. Si quiere tener éxito, fama y fortuna y que desde CEDRO le llegue un sobre con las llaves de un Ferrari, revise su manuscrito y aplique estas sencillas claves. Sin duda, la historia de una joven enfermera durante la I Guerra Mundial que se enamora de un partisano italiano de origen aristócrata, al cual, tras separarse al finalizar el conflicto, encuentra 20 años más tarde, convertido en un poderoso empresario, y que le hará plantearse el amor que siente por su actual marido, tiene muchas posibilidades de pasar el filtro editorial. Sólo le falta el título.

¿Alguna idea?

Corona de damas, de Tosca Soto

AutorAlfredo Álamo el 7 de agosto de 2014 en Reseñas
Corona de damasGrijalbo

Hace unos días pudimos asistir a la presentación de Corona de damas en Barcelona, gracias a Grijalbo, donde pudimos conocer a las dos autoras que firman tras el nombre de Tosca Soto: las españolas Susana Tosca y María Soto. Corona de damas es su primera novela y por el momento parece que van a descansar antes de acometer otro proyecto tan largo como el de este divertido libro de aventuras históricas.

Susana Tosca y María Soto se conocieron en la universidad y han tejido historias desde entonces. Ni siquiera la distancia, una vive en Madrid y la otra en Dinamarca, han impedido que Corona de damas viera la luz. Desde luego, no es un trabajo fácil, ya que a los problemas típicos de escribir a cuatro manos se sumaron los de la distancia. En cualquier caso, se fueron repartiendo el trabajo y poco a poco, con muchos viajes de por medio, la novela fue tomando forma.

Según su sinopsis:

París, 1625. Una ciudad turbulenta en cuyos recovecos bullen las conjuras y las implacables luchas por el poder. En el palacio del Louvre, el joven rey Luis XIII vive atenazado por funestos augurios: sobre él se cierne una amenaza que pone en peligro la estabilidad del reino y la salvación de su propia alma.

Dos amigos, Charles Montargis, aprendiz de espía del poderoso cardenal de Richelieu, y Bernard de Serres, modesto gentilhombre recién llegado de los Pirineos, se verán arrojados por la fatalidad al corazón de una tenebrosa intriga que les hará descubrir los secretos más oscuros de las altas esferas del reino.

Corona de damas es, ante todo, un libro heredero de los clásicos folletines de Dumas, una novela de aventuras y acción que usa a su favor el trasfondo histórico para buscar una mayor verosimilitud, algo importante, ya que uno de los puntos fuertes de este libro es el tratamiento del esoterismo y la magia, visto desde la óptica de la época. Ahí se nota la excelente labor de documentación realizada por las autoras, que no trata en ningún momento de imponerse a la historia, sino que la complementa con fluidez.

Para las autoras, embarcarse en esta aventura les ha supuesto varios años de trabajo duro, pero divertido, logrando como resultado un volumen de aventuras e intriga bien armado que ofrece, no lo dudéis, horas y horas de lectura, ya que con sus más de mil páginas os puede mantener ocupados todo el verano.

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El principio del fin de las bibliotecas españolas

AutorAlfredo Álamo el 6 de agosto de 2014 en Opinión

Bibliotecas

La batalla a tumba abierta, cuchillo en mano, por arañar hasta el último céntimo de todo lo que huela a derechos de autor ha llegado, finalmente, a las bibliotecas públicas. El día 1 de agosto de publicó en el BOE el pistoletazo de salida al pago por préstamo en las bibliotecas, lo que supondrá, si nada lo cambia, el inicio de la desaparición y privatización de estos servicios.

La nueva ley, bueno, para ser exactos un Real Decreto, impone un pago por parte de los centros públicos en localidades de más de 5.000 habitantes por cada libro prestado y cada usuario de la biblioteca. Esto no quiere decir que como usuario vayas a pagar algo cada vez que saques un libro, sino que este pago vendrá a cargo de los presupuestos de la biblioteca. ¿Qué quiere decir esto? Que cuantos más libros se presten, menos dinero habrá para comprar nuevos libros, mejorar los sistemas informáticos o realizar actividades de promoción de la lectura. Hay que decir que esto viene de lejos, de una directiva europea que, según se dijo, no afectaría directamente a los centros ya que el estado iba a destinar una partida presupuestara aparte. Claro.

Este atraco a la cultura pública, denominado derecho de remuneración a los autores por los préstamos de sus obras realizado en determinados establecimientos accesibles al público, supone la culminación de una constante persecución a las bibliotecas públicas que lleva años en marcha, primero con constantes reducciones de presupuesto y últimamente tratando de sustituir a bibliotecarios con parados de larga duración, siempre con la idea final, aunque no lo digan, de privatizar estos servicios y desentenderse de la gestión y desarrollo de las bibliotecas públicas.

Por si fuera poco, este pago que se realizará por cada préstamo será gestionado por empresas privadas gestoras de derechos de autor. No hace falta que diga aquí cómo suele ser el reparto que se hace de este dinero, sobre todo teniendo en cuenta que no importa si los libros prestados están sujetos a derechos o no en la actualidad: todo préstamo generará un pago, que luego será repartido quién sabe cómo, a quién o dónde.

Hasta ahora, a muchos autores se les llenaba la boca acusando a los llamados piratas de libros, mandándolos a las bibliotecas públicas, diciendo que ahí podían encontrar sus libros «gratis». Espero que salgan todos a defender estas entidades y dejando claro que la cultura pública y las bibliotecas son un bien fundamental de nuestra sociedad.

¿Y tú? ¿Ya eres un booktuber?

AutorAlfredo Álamo el 5 de agosto de 2014 en Divulgación

WebCam

Ya os hemos hablado de las nuevas formas de prescripción literaria, muchas de ellas alejadas del clásico crítico literario que hasta hace poco parecía el único medio válido, siempre comentando a través de las páginas de un diario físico. La llegada de las nuevas tecnologías ha cambiado esto para siempre, como muchos de vosotros ya sabéis. El primero de los cambios fue la irrupción de los foros dedicados a la literatura, y luego la llegada de los bloggers literarios, siempre dispuestos a recoger información y escribir sus propias críticas. Las redes sociales literarias, como Lecturalia, llegaron después, buscando crear comunidades lo más grandes y horizontales posibles.

Sin embargo, las últimas tendencias dentro de la recomendación literaria, donde se habla de libros, novedades editoriales y próximos lanzamientos, da un paso más, abandonando el medio escrito para abrazar de manera natural el medio audiovisual. Estamos hablando del fenómeno de los Booktubers, usuarios de YouTube cuyos videoblogs (vlogs) están dedicados a la literatura.

Está claro que el videoblogging es la apertura definitiva del emisor ante el receptor. La comunicación se hace todavía más personal que en el caso del blog tradicional y el mecanismo de comunión, cuando funciona, es mucho más importante. De este modo tenemos ya a miles de personas, en su mayoría jóvenes, que comentan sus últimas lecturas y hablan de sus autores favoritos delante de una cámara: son los booktubers y están aquí para quedarse.

Existen ya varias comunidades de gran tamaño en castellano -en inglés hay algunas realmente grandes- y cada vez son más los que abrazan este medio para comunicarse. Se me ocurren pocos medios tan directos para recomendar libros que este y espero que los libreros más avispados en esto del medio digital tomen buena nota y creen sus canales de recomendación en YouTube, además, claro, de participar en las comunidades de booktubers, ya que la interacción social es fundamental hoy en día para crear reputación.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis de este tipo de comunicación? Algunos lo ven demasiado personalista, como si el vlogger quisiera ser el centro de atención, y otros encuentran que así el mensaje es mucho más fresco y sincero.

Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Censura y libros en el franquismo

AutorAlfredo Álamo el 4 de agosto de 2014 en Divulgación

Censura

Hacer una lista completa y exhaustiva de los libros que durante parte del franquismo estuvieron prohibidos en España sería una labor ardua y complicada. A los que no se dejaban publicar habría que añadir los que fueron expurgados de las bibliotecas y librerías, además de aquellos que, al no pasar el filtro censor, acabaron muertos antes de nacer. De hecho, algunas de las obras publicadas durante la época vieron caer con lápiz rojo muchas frases y expresiones referidas al sexo, la política o, sencillamente, por ser consideradas de mal gusto. Censores los hubo de todo tipo y pelaje, desde los más cerriles hasta los que dejaban pasar ciertas cosillas de vez en cuando. Hasta hubo censores y escritores, como Camilo José Cela, quienes tampoco se libraron, a su vez, de ver cómo su propia obra pasaba por el «filtro de estilo» del momento.

Es evidente que tras la victoria del bando franquista en la Guerra Civil no había demasiado sitio para libros sobre política o filosofía que olieran demasiado a comunismo o, incluso, librepensamiento. Así pues, de una tacada se eliminaron los libros de Lenin y Marx (y de paso, en principio toda la literatura rusa, fuera cual fuera su época), Blasco Ibáñez, Pardo Bazán, Valle Inclán, Pérez Galdós y hasta La Celestina. Ideas extrañas, como las de Darwin, o consideradas decadentes y anticlericales, como Rabelais, también fueron purgadas. Se cuenta la anécdota de que mientras que en Barcelona Salgari estaba prohibido, en Valladolid se dejaba leer.

Con los años se afinó el criterio y se abrió la mano con los clásicos, sin dejar, claro, que llegaran ideas extrañas desde el extranjero, no fueran a calar idas difíciles de controlar. Autores como Simone de Beauvoir, Sartre, hasta Antonio Machado, por no hablar de Mao o Carpentier y casi toda la producción de autores en el exilio. Mención aparte tendría toda la literatura española no escrita en castellano, que vio cómo casi pasó completamente a la clandestinidad: en 1954 sólo se publicaron 96 libros en catalán.

Pero aunque la censura se fuera relajando, ahí estuvo hasta el final del franquismo. Un ejemplo sería la novela de Juan Marsé, Si te dicen que caí, que, pese a no ser esencialmente política, reflejaba el momento de decadencia y desencanto de una España que no podían dejar mostrar en su momento.

Esto no quiere decir que la producción literaria española desapareciera durante el franquismo: se escribió mucho y bien. Ahí tenemos los ejemplos de Nada, Hijos de la ira, La mordaza, Tiempo de silencio, Las ratas… grandes autores siguieron publicando, bordeando muchas veces la opresión del aparato censor, aunque está claro que se favoreció desde el poder político las obras menos transgresoras o que encajaban mejor en su ideología nacional-católica (ahí están las obras, de Eugenio D’Ors, Zunzunegui, Foxá o Gironella).

En cuanto a las penas, no era habitual ir a la cárcel por tratar de publicar una obra (ya que el filtro censor actuaba como freno), pero en el caso de vender o editar libros que estuvieran prohibidos y contuvieran injurias a la nación o a la iglesia la cosa se podía poner fea, sobre todo hasta antes de 1966, cuando se relajó la presión, usando la censura más como un elemento de intimidación sobre los autores. Caso aparte serían los libros considerados propaganda política (anarquista, comunista o maoísta) que en algunos casos podía llevar a la cárcel… y quién sabe a qué más, según las circunstancias.

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