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NP, de Banana Yoshimoto

AutorRaquel Vallés el 4 de octubre de 2010 en Reseñas

NP, Banana Yoshimoto

En NP la autora japonesa Banana Yoshimoto nos trae una historia intimista donde un libro se convierte en el protagonista. Como vimos en Sueño profundo, el libro de relatos de la misma autora, el pasado, marcado por la muerte y la presencia de ese alguien en el presente es el lastre que llevan los personajes, el leif motive de su propia existencia y de sus relaciones. Se trata de poco más que una novela corta, redonda, con un estilo sencillo para abordar a unos protagonistas bastante complicados.

NP está escrito en inglés por un autor japonés, Sarao Takase, y todos los intentos de traducirlo han sido en vano: el suicidio de varias personas relacionadas con el libro, incluido el autor, lo convierte en una obra maldita, pues parece que solo en el idioma materno del autor los relatos toman todo su significado. N.P. es el libro de relatos alrededor del gira la historia o, mejor pensado, el lastre que arrastra a los personajes desde diferentes puntos atrapados en una red tejida por el relato noventa y ocho.

Cuatro personajes marcados por la existencia de un autor y su obra, de un hombre y sus acciones. Sake y Otohiko, los hijos abandonados que no pueden evitar admirar la obra de su padre por encima del odio del abandono. Kazame la novia del traductor del cuento, Shoji, que se suicidó mientras terminaba su trabajo, que admira la obra al tiempo que se ve atraída por los hijos. Y Sui una joven desquiciada, quizás la protagonista del relato, si es que no lo son todos, que transforma con su presencia a todos ellos.

Yoshimoto convierte a Kazame en la narradora de la historia, donde el peso del pasado y la idea de la muerte, siempre presentes, marcan la relación entre los personajes, incapaces de superar esos lazos a pesar de los años pasados o las ausencias. Kazame se encuentra inesperadamente con Otohiko después de varios años, aunque, en realidad, nunca habían hablado antes. Tras este encuentro, resurge con fuerza el pasado, la obsesión por el relato noventa y ocho y la figura de Sui.

Banana Yoshimoto ha sido comparada en multitud de ocasiones con Haruki Murakami y es una de las autoras contemporáneas más importantes de su país, ya desde su primera novela, Kitchen. Personalmente, aunque me están gustando sus obras me parece mucho más ligera que Murakami. Y además no salen gatos.

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Sueño profundo

Stephen King y los vampiros

AutorAlfredo Álamo el 3 de octubre de 2010 en Divulgación

American Vampire

Cuando hablamos de literatura de terror contemporánea es inevitable pensar en Stephen King. Pese a que muchos aficionados a la literatura, incluso a la de horror, arruguen la nariz frente a muchas de sus obras, es indiscutible que King logró partir de un género completamente denostado por la mayoría de lectores -al menos así lo enseñan las encuestas- y convertirse en un superventas capaz de ver publicadas sus mayores locuras (y consiguiendo venderlas, que eso ya es impresionante).

A muchos de escritores de terror les gusta por eso, a otros, y me incluyo, les gusta por cómo crea personajes perfilados con navaja que son reflejo naturalista de toda una generación americana, una que no suele verse en las pantallas de cine y que es, sin embargo, la mayoritaria en América: gente de mediana edad con trabajos de medio pelo, inmersos en vidas aburridas, con futuros rotos por la crisis económica, aferrados a sus familias, a sus coches, a un sueño americano teñido de gris. Además, claro, de su capacidad para torturarlos a base de pesadillas varias a partir de cosas tan sencillas como un perro, un viejo coche, una admiradora o una tonta maldición gitana.

Pues bien, cuando King opina hay que prestarle atención. No digo que siempre tenga razón pero podemos estar seguros de que va a decir algo interesante -además de polémico: con la edad ya no es que le queden muchos pelos en la lengua-.

Lo último sobre lo que ha opinado es sobre los vampiros. En el prólogo de un cómic que acaba de presentar, American Vampire, ha dicho:

«Esto es lo que los vampiros no deberían ser: pálidos detectives que beben bloody marys y sólo trabajan de noche; caballeros sureños desesperados de amor; adolescentes anoréxicas; chicos juguete con grandes ojos de cordero degollado.

¿Cómo deberían ser? Asesinos, cariño. Asesinos fríos como la piedra que nunca tienen suficiente de ese sabroso Tipo A positivo. Cazadores. En otras palabras, America de Medianoche. Rojo, blanco y azul, con acento en el rojo. Esos vampiros han quedado secuestrados por un montón de romance de baja estofa»

Está claro que a King no le van los vampiros adolescentes -el año pasado ya le mandó un regalito a Stephenie Meyer que levantó ampollas entre sus seguidores- y creo que desde entonces estaba con muchas ganas de acercarse de nuevo al género de vampiros. Hay que recordar una de sus mejores obras, El misterio de Salem’s Lot, como una de las novelas imprescindibles sobre el vampirismo en el horror contemporáneo.

Por mi parte, espero con impaciencia la publicación de American Vampire, que promete sangre a raudales y pocas miraditas adolescentes embriagadas de hormonas.

Vía: The Guardian

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Después de ti, nadie, de M.J Sánchez

AutorVíctor Miguel Gallardo el 2 de octubre de 2010 en Reseñas

Después de ti, nadie, de MJ Sánchez

Para los que no somos muy aficionados a la temática vampírica nos sorprende encontrar un libro como el que nos ocupa, máxime teniendo en cuenta que ha aparecido en una colección de novela romántica: por un lado, el tratamiento que se da al vampiro en Después de ti, nadie nos resulta original y, a la vez, cercano. Por otro, es una obra trabajada hasta la extenuación mucho más allá de lo evidente (el vampiro protagonista, sus motivaciones, su interés amoroso), cobrando vital importancia el contexto histórico, las relaciones de poder de la sociedad vampírica esbozada o la relación de estos inmortales con los humanos. El que crea que este trabajo no se puede notar a simple vista, se equivoca: ahora explicaré por qué. Si a todo esto añadimos que la autora es española (y no ha caído en el error de crear una trama ambientada en los lugares habituales del vampirismo literario, sino que ha creado vampiros genuinamente españoles, lo que es de agradecer) y que esta es su primera novela, parece quedar claro que estamos ante una obra a tener en cuenta.

Con respecto a la ambientación y contextualización, que ya he mencionado que eran factores importantes, yo al menos siento una gran predisposición a evitar todos aquellos libros que fallan en este aspecto. No es el caso: se nota la formación de la autora (que es licenciada en Geografía e Historia) a la hora de enfrentarse a la creación de la novela. Para no desvelar ningún detalle importante de la trama sólo mencionaré lo bien trabajado que están ciertos pasajes, no exentos (más bien lo contrario) de dificultad. Pero como también es importante eso de ir abriendo boca, ¿quién no tiene curiosidad por saber cómo uno de nuestros artistas más universales, Pablo Picasso, tiene un papel fundamental en una obra sobre vampiros? Ahí queda eso.

Los dos protagonistas Luis Rodríguez de Alcázar y Elena Medina, hacen girar sobre ellos y sus escarceos amorosos gran parte de la novela, que no toda. Esto también es de agradecer: es notorio que Luis, el vampiro centenario, ha de quedar prendado de Elena, la humana puesta a su alcance por motivos estrictamente profesionales (en este caso, la tasación de ciertas obras de arte), pero si la obra se redujera a esto perdería gran parte de su interés. También lo haría si no existiera algún “secundario” (muchas comillas) que no tuviera su papel importante, y en Después de ti, nadie hay uno que sobresale por encima de todos, tanto que se puede afirmar que es, con mucho, el personaje más llamativo de la novela. Estoy hablando de Gabriel Alcalá, el que en realidad hace que la trama sea más que notable. Su participación, no sólo en la historia sino en el universo particular en el que se desarrolla, tiene una importancia capital; más que eso, por momentos eclipsa al resto del elenco protagonista, y según parece él será el protagonista absoluto de la siguiente novela de la autora, algo que en los foros especializados de internet se está pidiendo a gritos. Por algo será.

Lo mejor para acercarse a Después de ti, nadie es dejarse de prejuicios. Estamos de acuerdo en que es una novela publicada en una colección de género romántico, pero es mucho más que eso. Los protagonistas principales son vampiros, por supuesto, pero no unos al uso actual de chic-vampirismo o al más tradicional de vampirismo-vintage. Tiene una contextualización histórica notable, pero tampoco es una novela histórica. De hecho, tal vez sea un hándicap el que haya aparecido publicada en una colección especializada; también lo habría sido de haber aparecido, en vez de en una colección de novela romántica, en una de género fantástico (y no habría sido extraño que hubiera ocurrido). Ignoro los entresijos de la industria editorial en el género romántico, pero es obvio que se ha delimitado su público objetivo. ¿Acaso no podría haber aparecido en una colección generalista? Yo creo que sí. Es más, tanto por tratamiento de personajes como por construcción de la trama está al mismo nivel que muchas otras obras generalistas. En cuanto a calidad literaria en sí, en eso no hay color: está mucho mejor escrita que la mayor parte de las novelas generalistas de autores noveles que se publican en nuestro país. Lástima de una portada tan horrorosa para los que no estamos habituados a este género, porque desmerece completamente el contenido, que es más que recomendable.

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Guerra fría literaria

AutorVíctor Miguel Gallardo el 1 de octubre de 2010 en Divulgación

El jardinero fiel

Podríamos cruzarnos por las calles de St. Buryan, Cornwall, con David John Moore Cornwell, aunque es poco probable ya que vive prácticamente recluido y apartado de las miradas de los curiosos en una casa cercana a un acantilado, y sólo veríamos en él a un viejecito de aspecto entrañable y cejas pobladas, ignorando que, pese a ser uno de los autores más vendidos de los últimos cincuenta años, lleva décadas sin aceptar premio o distinción alguna. De otra forma ya sería, con total seguridad, Caballero.

Estamos hablando, por supuesto, de John Le Carré, uno de los escritores más conocidos y vendidos del mundo, especializado durante años en novelas ambientadas en el consabido espionaje surgido entre las potencias comunistas y las occidentales durante la Guerra Fría. Él conocía ese mundo de primera mano, ya que trabajó en el Mi5 y el Mi6 durante años hasta que, tras la buena acogida por parte del público de sus novelas Asesinato de calidad y El espía que surgió del frío decidió dedicarse a tiempo completo a la literatura. También pesó el hecho de que, debido a la traición de un agente doble británico a sueldo del KGB, las actividades de Le Carré (que había publicado ya con este pseudónimo ya que, como miembro del servicio secreto, tenía prohibido utilizar su verdadero nombre) había quedado al descubierto. No parece que fuera una mala elección: siguió publicando novelas de gran éxito, muchas de ellas protagonizadas por el famoso agente Smiley, y hoy día es prácticamente imposible encontrar a un lector habitual que no haya oído hablar de él.

Es obvio que el fin de la Guerra Fría supuso, tanto para él como para otros muchos escritores especializados en la novela de espionaje, una prueba de fuego: tocaba reciclar la temática de sus novelas si no querían ser reemplazados rápidamente por una nueva generación de escritores que carecían de los lastres acumulados tras décadas de tensión entre el bloque comunista y el capitalista. Las ventas de novelas de Le Carré se resintieron, por supuesto, pero en estos últimos veinte años ha sabido adaptarse poco a poco al nuevo orden mundial y se ha ampliado la variedad temática de sus obras hasta el punto de la que es posiblemente su novela “moderna” más conocida, El jardinero fiel, carece por completo de tramas de espionaje tradicional, centrándose en los tejemanejes de las industrias farmacéuticas en África a cuenta de poder tener bancos de pruebas baratos para sus investigaciones. Bancos de pruebas humanos, quiero decir.

El jardinero fiel fue, como es habitual en las novelas de Le Carré, adaptada al cine. No puede Le Carré quejarse de las adaptaciones que sus obras han tenido, desde luego, ya que algunas son películas consideradas como clásicas, reflejen o no de forma exacta las intenciones del autor. No hay que olvidar que Le Carré siempre fue un “raro” en el mundo de la novela de espías: los agentes del bloque comunista no son malos absolutos, y los espías occidentales tienen motivaciones que, a veces, no son precisamente loables. En toda la obra de Le Carré flota la ambigüedad ética presente en los servicios secretos de todo el mundo, algo que seguramente él vivió en sus tiempos mozos. Las adaptaciones al cine y la televisión no siempre reflejan esta particularidad, pero no obstante hay pequeñas joyas que mencionar tales como la ya mencionada El espía que surgió del frío, La casa Rusia o La chica del tambor, eso sin contar la excelente El jardinero fiel, dirigida magistralmente por uno de los directores más importantes de la actualidad, el paulista Fernando Meirelles.

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Liber 2010 en Barcelona

AutorAlfredo Álamo el 30 de septiembre de 2010 en Noticias

Liber 2010 Barcelona

Liber 2010 es la nueva edición de la Feria Internacional del Libro, celebrada este año en Barcelona y con Puerto Rico como país invitado.

Lejos del bullicio más conocido de las ferias del libro que cada año sacan a la calle a miles de personas para pasearse entre las últimas novedades editoriales, Liber, que se celebra del 29 de septiembre al 1 de octubre, es un encuentro dedicado a un segmento del libro más profesional. De editores a libreros, de bibliotecarios a autores, docentes o agentes literarios, por Liber pasan las últimas novedades en grafismo, marketing, nuevas tecnologías o tendencias de compra.

De este modo tenemos una agenda apretada con numerosas ponencias y mesas redondas que obligan al sufrido asistente a multiplicarse mientras trata de echar un vistazo por las casetas. ¿Qué nos podemos encontrar? Pues la verdad es que la oferta es de lo más variada, ya que habrá actos sobre traducción, captación de nuevos lectores en bibliotecas, el nuevo papel de las librerías… y, sobre todo, dos aspectos que desde Lecturalia consideramos muy interesantes y por los que este año visitaremos Liber: Nuevas tendencias en el mundo del libro electrónico y Redes sociales aplicadas a la literatura.

Está claro que hablamos de temas quizá muy específicos, como Venta de libros en dispositivos móviles, La marca editorial en las redes sociales, Las redes sociales y la promoción del libro o Presente y futuro del libro digital, entre otras de las ponencias en las que intentaremos acudir y participar.

Además, este año estará Puerto Rico como país invitado de la Feria, con conferencias sobre la situación del teatro, la industria del libro y la presentación de una importante selección de novedades que sin duda ampliarán un poco más la percepción que desde España se tiene de la literatura puertorriqueña.

No puede faltar en el Liber la entrega de varios galardones, como el Premio Boixareu Ginesta al librero del año, el Homenaje Liber, los Premios al Fomento de la Lectura a los Medios de Comunicación o la Mejor Iniciativa de fomento de la lectura en bibliotecas.

Recordad que este año estaremos allí, con muchas ganas de hablar de libros, tecnología, edición y literatura. ¡Nos vemos en Liber!

Más información: Página web oficial de Liber

El sueño del Fevre, de George R.R. Martin

AutorAlfredo Álamo el 29 de septiembre de 2010 en Reseñas

El sueño del Fevre

Aunque George R.R. Martin es conocido por su serie de fantasía Juego de tronos, El sueño del Fevre es un libro que merece mi admiración por su manera de tratar el tema del vampirismo sin caer en tópicos o historias manidas.

En efecto, El sueño del Fevre es un libro sobre vampiros, pero está publicado en 1982, mucho antes de que Stephenie Meyer pusiera de moda la literatura juvenil romántica de Crepúsculo y los vampiros de lánguida mirada y ropa de marca inundaran las estanterías de las librerías. Además, Martin planta su historia de una manera a la vez clásica y al mismo tiempo original. Clásica por su manera de narrar, centrándose en la figura del capitán de barco Abner Marsh y siguiendo un estilo sencillo y lineal, pero original en el planteamiento del vampiro, sus motivaciones e historia.

El sueño del Fevre, no lo niego, me ganó enseguida por su ambientación. El Misisipi de mediados del XIX, en todo su esplendor, belleza y decadencia, un río que forja a una clase de hombres y que es capaz de acabar con todos ellos de un plumazo. El libro de Martin cuenta el final de la época de los grandes vapores de río, siendo El sueño del Fevre el último de los grandes construidos para el transporte de pasajeros y mercancías.

Martin logra introducir a unos vampiros que no son como los que nos cuentan las leyendas, son unos seres diferentes por completo a los humanos, otra especie similar a la nuestra pero con el peculiar gusto por la sangre humana escrito en su ADN y con una necesidad animal de alimentarse cada ciertas semanas.

¿Qué nos ofrece El sueño del Fevre? Una novela de aventuras llena de personajes muy bien construidos, sin caer en maniqueísmos, aunque al viejo Abner Marsh se lo permitimos todo, y con unos secundarios inolvidables, sobre todo entre la tripulación del barco. Quizá el único punto flaco de la novela sean los vampiros secundarios, totalmente eclipsados por Joshua York y Damon Julian, los maestros de la sangre.

Recomendado, sin duda, para los amantes de la aventura, el terror y ese ambiente especial de Nueva Orleans y el río Misisipi.

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Ficción interactiva en eBooks

AutorAlfredo Álamo el 28 de septiembre de 2010 en Noticias

Futuro de los ebooks

En IDEO proponen tres aplicaciones distintas sobre el futuro del libro electrónico a medio y largo plazo con un vídeo fantástico, y creo que es necesario hablar un poco de esas posibilidades que tan bien han planteado.

En el vídeo hablan de tres tipos de función, Nelson, Copland y Alice, partiendo de la misma base física -un ebook muy avanzado o un tablet, dependiendo ya de cada uno-, podemos ver diferentes usos.

Nelson es más técnico, más orientado al profesional. Hay poco que decir, un buen uso de la red y de la comunidad nos da un acceso a la información que puede facilitar el trabajo de manera exponencial. Poco que añadir.

Coupland se decanta por la lectura social, las recomendaciones y los comentarios en una red social de literatura, como es, en menor medida que la maravilla que se nos enseña de manera conceptual, Lecturalia.

Quizá lo más interesante es Alice. Es el nombre que le han dado al hecho de la lectura, usando las herramientas que ya tenemos a mano. La interacción con el movimiento del aparato, la capacidad de revelar capítulos nuevos mediante geolocalización, la posibilidad de que los propios personajes del libro interactúen con el lector mediante tweets, correos o mensajes de Facebook…

Keith Stuart, en The Guardian, se ve con buenos ojos tanta novedad pero se hace una pregunta clave: ¿no es posible que tanta interactividad nos haga perder el hilo de la lectura? Es decir, es genial poder acceder a fotos del Congo Belga en la época colonial belga mientras leo El corazón de las tinieblas… pero parar a mitad de uno de sus capítulos puede ser fatal para el conjunto de la narración.

Está claro que para la ficción interactiva creada a propósito es una posibilidad perfecta. Si ya está pensado cada paso y cada capítulo para crear un todo con las novedades nos encontraremos con un nuevo tipo de literatura, más cercana al audiovisual (y puede que más atractiva para los nativos digitales).

Por otra parte, yo creo que la ficción interactiva es maravillosa para disfrutar de la relectura. Coger un libro, pongamos de nuevo El corazón de las tinieblas como ejemplo, y poder, no sé, disfrutar de una introducción hablada mientras vemos unas fotos relacionadas y se nos descubre un glosario de términos marítimos… o de referencias históricas que podemos consultar y así enriquecer una lectura que ya habíamos disfrutado. Por no hablar de coger una novela de Sherlock Holmes y poder acceder al mismo escenario al que se enfrenta el personaje y poner a prueba nuestras dotes de observación.

¿Nos enfrentamos entonces a un dispositivo dedicado al ocio? Indudablemente. ¿Divertido? Estoy contando los días para que esto se haga realidad.

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Si los muertos no resucitan, de Philip Kerr

AutorAlfredo Álamo el 27 de septiembre de 2010 en Reseñas

Si los muertos no resucitan

Philip Kerr ganó el RBA de novela negra con este libro, así que Si los muertos no resucitan, protagonizado por el detective Bernhard Gunther, era uno de esos títulos que teníamos que reseñar en Lecturalia tarde o temprano.

Kerr ya lleva seis novelas de su particular Berlín Noir, en las que sitúa la acción en el Berlín de entreguerras, el ascenso nazi y la II Guerra Mundial. El hilo conductor es el ex policía Bernhard Gunther, que pone, normalmente, sus ideales por delante de los nazis, aunque mantiene un alto instinto de supervivencia que a veces, por cierto, le falla bastante.

Pese a ser el último de los libros publicados, Si los muertos no resucitan se desarrolla en dos partes muy diferentes: el inicio de la vida como detective de hotel de Gunther en el 36 y luego en los años cincuenta de la Habana dominada por Batista. De ese modo, el libro se puede leer de manera casi independiente del resto de la serie -y menos mal, ya que yo no había leído nada de Kerr hasta ahora-, excepto por algunos detalles que se cuentan en la parte final del libro.

Si los muertos no resucitan recrea a la perfección esos últimos coletazos de lo que había llegado a ser el Berlín de la República de Weimar y que con Hitler en el poder se apagaba en favor del gris y el negro de los uniformes nazis. El antisemitismo se despojaba ya de sus últimos complejos y los judíos eran tratados como extranjeros y, en ocasiones, como animales.

Kerr crea una trama que va desde la política alrededor de la concesión de los Juegos Olímpicos de Berlín a la corrupción de las jerarquías nazis y la intervención hasta de la mafia americana. Es también la mafia un hilo que enlaza esa Alemania de pre guerra con la Habana de Batista, ciudad literalmente vendida a los clanes de la Cosa Nostra.

Si los muertos no resucitan tiene casi de todo: emoción, amor, nostalgia, todo matizado por el sentido común de Gunther, atrapado entre sus convicciones, sus sentimientos y la cruda realidad que le toca vivir. Kerr aprovecha para recrearse con su personaje favorito, una manera de contar el principio y el final de una serie que, a partir de ahora, voy a ir leyendo con muchísimas ganas.

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¿Para qué leer? Los intangibles beneficios de la lectura

AutorGabriella Campbell el 26 de septiembre de 2010 en Divulgación

Lectura cerebro

Si lo piensas, leer un libro es, en cierta forma, como hacer la cama. ¿Qué sentido tiene hacerla si al cabo de unas horas vas a deshacerla otra vez? ¿Qué sentido tiene leer un libro si de aquí a un mes es posible que no recuerdes ni su título?

Algunos tienen mejor memoria que otros pero, para la mayoría del público lector, los detalles contenidos en un libro desaparecen de su memoria casi en su totalidad. Por supuesto recordaremos bastante de un libro favorito (que además habremos leído varias veces), pero probablemente hayamos olvidado el nombre de la protagonista de una obra que leímos hace treinta días. Recientemente, el escritor estadounidense James Collins trató el asunto en un artículo del New York Times, donde admitía su fracaso a la hora de intentar recuperar datos de su memoria acerca de un libro en concreto que recordaba haber leído con gran interés. Collins admite que el acto de lectura es válido por sí mismo, por el goce estético y por el puro entretenimiento que suele acompañarlo, y otros autores suelen argumentar que su interés por lo literario y por la lectura en particular se inició de pequeños, marcados por algún libro en concreto. Francis Spufford, un conocido crítico y periodista británico, aseguró que su obsesión por la lectura le llegó de la mano de El Hobbit de J.R.R. Tolkien, y El señor de los anillos también ha sido culpable de numerosas largas historias de amor bibliófilo.

Sin embargo, ¿hay algo más? ¿Alguna razón más, más allá del propio disfrute, que nos justifique la lectura? Por lo visto sí la hay. Desde el punto de vista científico, el impacto de la lectura en el campo de la neurolingüística es tremendo. Leer crea nuevos caminos y redes en nuestro cerebro, originando conexiones que no tendríamos de otra forma. En otras palabras, lo que leemos interviene de manera directa en la formación de nuestra personalidad y nuestro conocimiento. Al igual que miles de factores crean lo que nos rodea, la cultura en la que estamos inmersos, lo que leemos crea una textualidad propia que nos define. Aunque no recordemos nada sobre un libro, la lectura sigue ahí, almacenada en nuestra memoria y actuando como un pequeño factor más en nuestra estructura de pensamiento. Así, de la misma manera que hacer la cama todos los días establece una disciplina y fomenta el orden, leer con frecuencia tiene su propia y potente utilidad, ya que está sometiendo a nuestro cerebro a un bombardeo de información, mejorando y fortaleciendo sensiblemente varios de sus procesos. Otras actividades tienen efectos similares (ver una película, contemplar una obra de arte), pero pocas tienen el impacto sobre la imaginación y la creatividad que tiene un libro. Y el contenido del libro influye en lo que eres, en tu conjunto. En conclusión, cada libro te está haciendo un poco más tú.

Así que la próxima vez que te asombres ante todo lo que has olvidado de un libro, no te preocupes, las horas invertidas no han sido en balde. Incluso en el caso del libro más aburrido, al que hayamos prestado poca atención, hemos tenido ocupado a nuestro cerebro y hemos aportado un granito de arena más al desarrollo de nuestra inteligencia.

Sherlock ama las pantallas

AutorVíctor Miguel Gallardo el 25 de septiembre de 2010 en Divulgación

Sherlock Benedict Cumberbatch

Muchas veces hemos hablado ya de escritores cuyas obras han pasado de forma reiterada al cine o la televisión, pero ha llegado el momento de hablar de un personaje que aparece en el Libro Guinness de los Récords como el más llevado a la pantalla. No es otro que Sherlock Holmes, el inmortal detective (bueno, “detective asesor”) creado por Arthur Conan Doyle en 1887. Las apariciones de Holmes no sólo se limitan al cine y la televisión, sino que también ha aparecido en múltiples obras de teatro adaptando sus aventuras o en seriales radiofónicos, el más importante seguramente “The New Adventures of Sherlock Holmes” (Las nuevas aventuras de Sherlock Holmes), que estuvo en el aire desde 1939 hasta 1947.

El propio Conan Doyle pudo conocer muchas de esas versiones de su personaje. El primero en interpretar a Holmes fue el actor Maurice Costello, en 1905, en el que fue de hecho su primer papel protagonista en el cine. Costello, que también interpretó a Jesucristo, a Henry Ford, a Marco Antonio, a Herodes o al rey David, entre otros personajes, fue años más tardes uno de los actores (y directores) más famosos de aquel primer Hollywood, todavía mudo, aunque su suerte declinó a finales de los años veinte y acabó arruinado y aceptando papeles minúsculos a cambio de míseros cheques.

Otro de los primeros Holmes fue el alemán Alwin Neuss, que lo interpretó en varias ocasiones y popularizó al detective en los países germanoparlantes justo durante la Primera Guerra Mundial y los años inmediatamente anteriores al tiempo que su colega Georges Tréville hacía lo propio en Francia. El primer actor especializado en interpretar a Holmes fue, no obstante, Eille Norwood, que hizo de asesor-detective en más de cuarenta producciones, basadas tanto en las cuatro novelas como en los relatos (poco le faltó para completar el canon holmesiano), entre los años 1921 y 1923. No estamos hablando, claro está, de películas demasiado extensas. Justo en 1922, sin embargo, John Barrymore, bastante más conocido que Norwood, también hizo de Holmes en la película de 88 minutos (un metraje considerable) dirigida por Albert Parker.

Costello y Barrymore no son los únicos actores conocidos que han interpretado a Sherlock Holmes: habría que citar también a Basil Rathbone (uno de los “Holmes” más clásicos), el carismático Peter Cushing, Alan Wheatley (seguramente el primer Holmes televisivo), John Neville (uno de esos actores casi desconocidos a los que hemos visto docenas de veces en múltiples registros, incluyendo en este caso, muchas décadas después, un cameo en la serie de temática homosexual “Queer as folk”), John Cleese (en clave de humor, como no podía ser de otra forma para uno de los miembros del aclamado grupo cómico británico Monty Python), Roger Moore, Christopher Plummer, Frank Langella, Guy Henry (que pasó de ser “el joven” Sherlock Holmes a hacer de secundario en nuevas adaptaciones y, de ahí, directamente a cameos y papeles secundarios en series británicas tales como The I.T. Crowd), el gran actor Peter O´Toole, Fat Chung (sí, habéis leído bien: Fat Chung), Jeremy Brett (uno de los más conocidos), Michael Cane, Jeremy Irons (aunque desgraciadamente solamente durante una actuación del Saturday Night Live: habría podido ser un gran Holmes), Christopher Lee, Charlton Heston (sí, un Charlton Heston ya anciano, los directores de cásting debían de estar locos), Joaquim de Almeida, Rupert Everett, Jonathan Pryce y, ya más recientemente, el camaleónico Robert Downey Jr., que protagonizó en fechas recientes una de las adaptaciones más sorprendentes del personaje.

El último gran Holmes es, sin embargo, el actor británico Benedict Cumberbatch, que protagonizó la miniserie de la BBC titulada simplemente Sherlock, de sólo tres capítulos aunque todo apunta a que aparecerán más próximamente. Es esta una arriesgada versión, ambientada en el Londres actual, y que llega de la mano de, entre otros, el polifacético Mark Gatiss, un interesante autor inglés que ha pasado de ser script de la famosa serie Little Britain a guionizar a Doctor Who. Sherlock supone una versión más que interesante y extrañamente fiel al original. Y muy divertida, eso también.

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