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Barcelona, ciudad de fantasmas

AutorVíctor Miguel Gallardo el 11 de diciembre de 2010 en Divulgación

Fantasmas

Casi en todas partes hay fantasmas, o al menos leyendas de fantasmas. La Península Ibérica no podía ser menos, y si hace unos años quedamos sorprendidos por el vídeo filmado en Sintra en el que se mostraba un accidente de tráfico provocado por Teresa Fidalgo, “la chica de la curva” portuguesa (“O fantasma da Boleia”), tampoco podemos olvidar las psicofonías del antiguo edificio de la Diputación Provincial en Granada (actual Catastro, que por cierto da más miedo), la fantasmagórica Campana de Velilla aragonesa, la Santa Compaña, las leyendas de la Pesanta o las conocidas Caras de Bélmez.

Barcelona, la más cool de las ciudades de la piel de toro, tampoco se libra. Acaba de salir a la venta un libro, Fantasmas de Barcelona, escrito por Sylvia Lagarda-Mata, en el que se recopilan casi doscientas historias ambientadas en la Ciudad Condal y en la que se proponen, como si de una guía turística se tratara, trece rutas para conocer la historia “fantasmal” de la ciudad. Sí, trece, precisamente trece.

Los fantasmas barceloneses, nacidos de la superstición local aunque algunos sustentan su leyenda en hechos reales, abarcan un período muy amplio de tiempo: el más antiguo sería un rey godo que, según parece, habita en las oscuras naves de la catedral barcelonesa. El último en llegar es mucho más reciente, de 1998. Que el siglo XXI todavía no haya dado pie a fantasmas de nuevo cuño tampoco es raro: pese a la insistencia de ciertos parapsicólogos y “científicos” de lo paranormal desde ciertos (y populares) programas de radio y televisión, lo sobrenatural parece estar en decadencia. También han decaído los avistamientos de OVNIS. En realidad ¿quién necesita de estos llamativos fenómenos cuando una mirada a la prensa diaria o a nuestra cuenta bancaria ya es, de por sí, suficientemente inquietante?

El libro fue editado primero en catalán y es ahora cuando, con algunos relatos añadidos, aparece por primera vez en español. Lagarda-Mata se sorprendió, al documentarse, de la gran cantidad de historias que iba descubriendo, muchas más de las que ella presuponía en una ciudad como la barcelonesa.

La geografía de esta particular guía abarca casi todos los barrios de la ciudad: en Gràcia, por ejemplo, hay un cementerio de indigentes bajo la plaza de Gal·la Placidia. Detrás del mercado de la Boquería también se encuentra el Cementerio del Corralet, en donde iban a parar los cadáveres de enfermos mentales de un hospital cercano. Más macabra todavía es la historia del Hostal Flor de Lis, en donde, según se decía, algunos huéspedes ricos eran asesinados para, con su carne, alimentar a otros clientes.

Fantasmas de Barcelona, más que hacer hincapié en lo macabro, sirve también, tal y como ha indicado la autora, para dar a conocer a los barceloneses un pedazo de la historia de su ciudad, por mucho que, las más de las veces, ésta sea de carácter bastante truculento.

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Google Books en España

AutorAlfredo Álamo el 10 de diciembre de 2010 en Noticias

Google Editions

2011 parece ser el año de Google Editions para vender sus ebooks en España, así como en el resto de Europa. Afortunadamente, ya podemos empezar a averiguar cómo funciona su tienda en Estados Unidos.

Hasta ahora en el mercado español no hay una tienda de libros electrónicos dominante. Si bien Libranda es la distribuidora más grande, no existe un lugar habitual en el que los lectores de e-books puedan encontrar prácticamente todo. Eso, claro, también tiene que ver con la juventud del sector y la desconfianza de la mayoría de editores, algo que, en teoría, debería solucionarse con el tiempo.

Google Books se plantea con una manera de facilitar el trabajo al comprador y a los editores con menos ganas de trabajarse una buena tienda virtual. Como siempre, depender de terceros hace que se pague dinero en comisiones, pero si el servicio es bueno supongo que a más de uno no le importará trabajar con Google.

¿Qué es lo que ofrece? Bien, lo primero es su marca. Google es el buscador de referencia en España y en el mundo, muy por encima de otras alternativas que intentan competir con ellos sin demasiada fortuna. Eso quiere decir que es el escaparate más visto del mundo, al mismo tiempo que, como punto negativo, también es el más lleno de productos. Eso, en EEUU, que compite con Amazon y su excelente sistema de recomendaciones, es un lastre, aquí, donde llega a un paraje virgen, no es tan malo como parece.

Todavía se desconoce el nombre y número de editoriales que darán el salto con Google, pero hay que entender que su filosofía va encaminada a la consulta on-line de los documentos y menos a la compra física directa, aunque ahora, tras trastear un poco con sus programas, me asalte la duda. Esto quiere decir que Google tratará de sincronizar todos nuestros dispositivos a la nube donde estará el libro que queremos leer (algo complicado en los dispositivos sin conexión a la red… pero no todos los sistemas son perfectos)

Lo interesante es la capacidad de Google para dinamizar el mercado. El año que viene muchas editoriales van a tener la posibilidad de alcanzar un lugar que normalmente no tendrían disponible en una librería normal. El combate por la publicidad en Internet y el marketing social más la confianza a la hora de comprar que ofrece Google dará un nuevo impulso al tímido mundo de los libros electrónicos.

El hombre del lago, de Arnaldur Indridason

AutorRaquel Vallés el 9 de diciembre de 2010 en Reseñas

El hombre del lago

El hombre del lago es la cuarta aparición del inspector islandés Erlendur Sveinsson en la serie escrita por Arnaldur Indridason, uno de los autores de novela negra escandinava más recomendables. Erlendur es un buen policía con una desastrosa vida personal, como suele ser casi recurrente en este tipo de novelas, llevado en este caso casi al límite: tras abandonar a su mujer hace veinte años y no tener contacto con sus hijos, su reencuentro con ellos le enfrenta a sus errores; su hijo tiene problemas con el alcohol y su hija es drogadicta. Ni Wallander en sus peores momentos llega a estos extremos.

Erlendur es un profesional meticuloso, marcado por la desaparición de su hermano cuando eran niños, obsesionado desde entonces con las desapariciones, ligadas en Islandia con suicidios en muchos casos. Sus compañeros, Sigurdur y Elínborg, son más jóvenes que él y complementan su trabajo, al tiempo que se preocupan por él y por sus hijos; aunque el peso de la novela la lleva Erlendur, esta se centra en el trabajo policial por lo que Sigurdur, Elínborg o Marion son personajes de peso, tanto en el discurrir del caso como en la vida del inspector.

El caso arranca con un hecho extraño que lleva a un descubrimiento todavía más extraño y a una pregunta para los protagonistas: un lago que se está secando por causas desconocidas deja al descubierto un esqueleto atado a un viejo aparato de radio de fabricación soviética. En este punto la pregunta es evidente: ¿hubo espías en Islandia?

Las pesquisas para investigar el caso les llevan a revisar las desapariciones denunciadas y no resueltas de la época en la que suponen fue hundido el cadáver, mientras que la procedencia soviética de la radio les lleva a buscar información sobre la guerra fría en Islandia.

Pero, ¿qué tiene que ver lo que pasó en Leipzing con todo esto? Para averiguarlo, deberéis recurrir al libro, que no solo consigue atraparte con una historia interesante y bien construida, si no que los personajes, los actuales, los del pasado y los atrapados en ese pasado, tienen una humanidad y realidad realmente remarcable. Este libro no nos habla solo de un caso de asesinato sino de la inmunidad, del miedo, de la inocencia… y de sus monstruos.

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La literatura del Bicentenario (y III)

AutorAlfredo Álamo el 8 de diciembre de 2010 en Divulgación

Bicentenario Literario 3

Seguimos con el breve repaso a algunas de las obras más interesantes publicadas en los últimos años sobre el Bicentenario de la independencia americana donde, además de la propia visión interna, una perspectiva extranjera se muestra como necesaria. Si hablábamos en la anterior entrega de La literatura del Bicentenario de las crónicas realizadas durante la guerra, las Memorias del General Miller son un documento extraordinario para contemplar el fenómeno revolucionario desde el punto de vista de un militar inglés inmerso en el conflicto, aunque parcial en sus lealtades.

Un libro de ensayo fundamental, que abarca de manera magistral desde la colonización española a la situación contemporánea del continente, es Las venas abiertas de América Latina, obra del uruguayo Eduardo Galeano. Publicado en los años 70 y con un fuerte componente político de la izquierda de la época, pocos libros han influido tanto en una generación común a toda Sudamérica. En este punto, no son pocos los ensayos que tratan de analizar el rumbo de los nuevos estados desde su independencia hasta ahora, como Volpi en el ya mencionado El insomnio de Bolívar, o Marc Saint-Upery con El sueño de Bolívar. Como podemos ver por los nombres escogidos, la unidad y la libertad de todos los países hispanoamericanos sigue siendo algo esquivo, como el sueño al que todos aluden.

Acerca del interés nacido a partir del Bicentenario en la novela histórica más clásica habría que mencionar la creación del premio Grijalbo Bicentenario/Centenario, convocado, creo, en México y que ganó la obra La insurgenta, de Carlos Pascual, una obra que saca a la luz el papel desarrollado por las mujeres durante la independencia, algo que me atrevería a decir que casi nadie había sacado de los ámbitos puramente académicos.

La Insurgenta

Por último, como colofón, también habría que mencionar algún libro que tuviera al propio Bicentenario como tema, así que nada mejor que recomendar Historia y celebración: México y sus centenarios, de Mauricio Tenorio Trillo, donde el autor habla de la celebración en sí misma y todo lo que hace girar a su alrededor, escrito con un estilo cortante como una navaja y que arroja una visión crítica sobre este tipo de ocasiones.

Espero que este pequeño artículo sobre el Bicentenario, la Independencia y la literatura haya servido para descubrir una manera de ver la historia, tanto la cronológica como la literaria, desde un interesante punto de vista, el que da la posibilidad de echar la vista atrás y contemplar esos doscientos años pasado como un todo que forma, hoy más que nunca, iniciar una base en común para un futuro mucho mejor que el presente que vivimos ahora.

Anteriormente, en Lecturalia: La literatura del Bicentenario (II)

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La literatura del Bicentenario (II)

AutorAlfredo Álamo el 7 de diciembre de 2010 en Divulgación

Bicentenario Literario 2

Pese a estar ya bien entrado el siglo XX, en lo que se refiere a la novela histórica seguía estando anclada en un modelo decimonónico y no se había abierto a la modernidad que comenzaba a sacudir los cimientos de la literatura. Es posible que la primera obra en tratar la independencia que se saliera de los cánones habituales hasta el momento fuera la novela de Alejo Carpentier El reino de este mundo, en 1949. Carpentier utiliza técnicas propias del surrealismo para crear un mundo «real-maravilloso» a través del cual cuenta una historia dentro de la revolución de Haití, una de las más importantes del Caribe y que asustó a EEUU y Europa al ser una «revuelta de esclavos».

Hay que esperar unos cuantos años antes de llegar a uno de los fenómenos más importantes dentro de la literatura latinoamericana que ha sido llamada la Nueva Novela Histórica. Aunque la idea venía de algunos años antes, parece ser que fue acuñada en 1981 durante el análisis de obras como Terra Nostra de Carlos Fuentes y Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos. Este fenómeno no fue tratado de manera crítica hasta 1993. De esta época habría que destacar títulos como El mar de las lentejas (1979) del cubano Antonio Benítez Rojo, La guerra del fin del mundo (1981) del peruano Mario Vargas Llosa, El general en su laberinto (1989), de Gabriel García Márquez, Los perros del paraíso (1983) del argentino Abel Posse o Noticias del Imperio (1989) del mexicano Fernando del Paso.

Esta Nueva Novela Histórica se aleja ya de manera definitiva de la crónica o la loa, incluso, en muchas ocasiones, de la exactitud histórica a la hora de contar las historias, capaces de deformar la realidad a su alrededor para encontrar su propio camino. También se empieza a usar personajes históricos como personajes novelizados dentro de la narración, algo que no se había hecho con tanta libertad hasta el momento.

Así pues, durante los últimos treinta años la novela histórica se aleja del mito e incorpora a la narrativa todo tipo de elementos, buscando en ocasiones la excelencia literaria pero también, en ocasiones, el mero entretenimiento o hasta incluso la hagiografía de algunos personajes en busca de réditos políticos.

Tras esta introducción sobre la evolución hasta la actualidad de la novela y de la concepción de la independencia en muchos países podemos pasar a comentar algunos aspectos de la literatura y el bicentenario, teniendo en cuenta también no sólo la novela histórica sino también el ensayo, tanto histórico como político, que ha proliferado en los últimos años a medida que crecía el interés general por fechas tan importantes como las que acabamos de pasar. Hay que tener en cuenta también que no sólo hablamos de literatura para adultos, también en el ámbito de la literatura infantil y juvenil -sobre todo en esta última- se han publicado algunos títulos reseñables.

Por poner algunos ejemplos de este tipo de literatura, entre lo divulgativo y lo histórico, entre el ocio y la enseñanza, habría que nombrar obras como El fantasma de las invasiones inglesas, de Claudio Piñeiro, Bolonqui, de Leonardo Oyola, El rastro de la canela, de Liliana Bodoc o El pan de la serpiente, de Norma Huidoboro.

El reino de este mundo

Pero veamos otros ejemplos. Sobre los héroes de la independencia, sus líderes, se han escrito ríos de tinta. Hoy por hoy podríamos recomendar títulos como Los libertadores, de Robert Harvey, o Los libertadores de América, de Felipe Pigna. En ambos casos se habla de la trayectoria de estos líderes, la mayoría de ellos formados en España, y su papel como motores de la revolución.

Si hay una figura clave en la independencia de América esa es la de Simón Bolívar, así que tenemos disponible una gran cantidad de biografías que hablan de su vida y de sus milagros. Las últimas en salir al mercado han sido las escritas por John Lynch y Mario Hernández, junto con la reedición de El insomnio de Bolívar, de Jorge Volpi. Lynch también ha publicado una biografía de José de San Martín, pieza clave en la independencia de Chile y del Perú.

Anteriormente, en Lecturalia: La literatura del Bicentenario (I)

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La literatura del Bicentenario (I)

AutorAlfredo Álamo el 6 de diciembre de 2010 en Divulgación

Bicentenario Literario I

En este año 2010 podemos encontrar cómo muchos países de América Latina han celebrado orgullosos el Bicentenario de la Independencia. México, Argentina, Venezuela, Bolivia, Colombia o Chile, entre otros, han recordado el primer paso que dieron sus naciones hacia la emancipación.

Desde Lecturalia vamos a hablar de la gran relación entre la novela histórica y la independencia americana, un aspecto de gran influencia dentro de la literatura hispanoamericana y que ha sido tratado por algunos de los más grandes autores de la literatura en español.

Lo cierto es que es difícil definir, como ya hemos comentado en otras ocasiones, el término de Novela histórica. Si bien se considera su nacimiento como un ejemplo de nacionalismo y recuperación de una tradición anterior, siendo muy ligado al romanticismo, en América encontramos varios estadios dentro de la evolución del género, así como de los temas y perspectivas que se tratan en ellos.

Hay que tener en cuenta también que la mayoría de revoluciones son iniciadas y apoyadas por las élites burguesas americanas, una clase social criolla harta de la injerencia de España en sus propios asuntos, pero que sigue el mismo estilo y formación cultural de nuevo país en nuevo país, fundamentalmente europeo. Así que habría que hablar quizá en primer lugar de las crónicas realizadas en el momento. Libros inmediatamente posteriores a la revolución en los que se ensalza el papel nacional en busca de una rápida afiliación y de un prestigio nacional que ayude al nacimiento de los nuevos estados. Se diferencia de las crónicas europeas en que estas tratan de recuperar un pasado mítico mientras que en América se establecen las bases de un futuro común. Como ejemplos de este tipo de literatura habría que nombrar a autores como Vicente Fidel López y su Novia del hereje o a Eduardo Acevedo Díaz, Antonio Namiño y a Sarmiento con su celebrado Facundo.

Para los realmente aficionados a los documentos históricos será de especial importancia el portal que la Biblioteca Cervantes tiene dedicado precisamente a los documentos constitucionales de los países americanos. Allí están las cartas fundacionales tal y como sus redactores las escribieron, en muchas ocasiones en varias ocasiones. Es interesante revisarlas y comprobar cómo van cambiando el grado de derechos y libertades en cada una, aunque el espíritu republicano francés y americano es evidente.

El águila y la serpiente

Con la llegada del modernismo, cuyo engarce con el movimiento anterior sería otro autor destacado, el boliviano Nataniel Aguirre, la novela histórica pierde bastante interés, ya que se presta poco a las necesidades estéticas que busca este movimiento literario, aunque hubo excepciones como La gloria de don Ramiro, de Enrique Larreta.

Ya entrado el XX se aprecia un cierto grado de revisionismo con respecto a las novelas románticas, muchas de ellas llenas de estereotipos claros sobre el joven libertador y el tirano español inmersos en una lucha épica. Además, es una época convulsa para la mayoría de estados y la novela histórica también es utilizada para señalar nuevos problemas sociales. Como ejemplo de este tipo de novelas podríamos hablar del mexicano Martín Luis Guzmán, con obras como El águila y la serpiente (1926) o La sombra del Caudillo (1929). En este revisionismo ya no sólo se habla de las causas y el conflicto de la guerra, se habla también de las consecuencias y sería clave para la evolución del género histórico a partir de su publicación.

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Dylan Thomas, ilustrado

AutorAlfredo Álamo el 5 de diciembre de 2010 en Noticias

La navidad para un niño en Gales

Dylan Thomas es uno de mis poetas favoritos, pese a que es más conocido por su triste muerte, pocos días después de su famosa cita «Me he tomado dieciocho whiskies. Creo que es un record». Lo cierto es que su alcoholismo no ayudó demasiado a sobrellevar la neumonía que sufría el poeta, agravada por una altísima polución que había en esos momentos en Nueva York.

Aprovecho entonces para recomendar el libro ilustrado que acaba de sacar Nórdica editorial y que nos trae uno de los relatos más deliciosos del autor. No hay que leer más que esta muestra de La Navidad para un niño en Gales: «durante seis días con sus noches cuando yo tenía doce años, o durante doce noches y doce días cuando tenía seis».

El libro está ilustrado por Pep Montserrat, ganador del Premio Junceda 2008 precisamente por este libro, y, además, el texto está en edición bilingüe para apreciar la excelente calidad de la pluma del escritor galés.

Thomas murió sin haber cumplido los 40 años, mientras trataba de abrirse un hueco en el mundo del cine y dejando varios poemarios, ensayos y relatos, como El mapa del amor, Muertes y entradas o Retrato del artista cachorro. Yo no puedo dejar de recomendaros su obra y os dejo con uno de sus poemas en los que refleja de manera magistral lo que sentimos muchos a la hora de enfrentarnos a la palabra escrita.

En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.

No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.

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¿Una nueva autoedición?

AutorAlfredo Álamo el 4 de diciembre de 2010 en Opinión

Autoedición - Autor

Ya hemos hablado en Lecturalia largo y tendido sobre la autopublicación y la coedición, algo que muchas editoriales practican con mayor o menor fortuna. Hay que tener en cuenta que bajo el palio de este tipo de edición puedes encontrar del que hace una tirada de poemas como regalo hasta el autor novel que no quiere pasar por el tedio del peregrinaje editorial, pasando por un amplio espectro de motivos variados.

Hoy, sin embargo, me gustaría hablar de la autoedición pensada para el autor semiprofesional o incluso con un nombre ya labrado. La aparición de nuevas tecnologías y desarrollo de mecanismos de promoción como son las redes sociales actuales, abre una ventana a los escritores que, liándose la manta a la cabeza, decidan lanzarse al ruedo, todavía en pañales, de la autoedición personal.

Lo primero que habría que recomendar en primera instancia es huir de servicios todo en uno por muy grandes que sean. Primero, por ser genéricos: si buscas un buen producto vas a tener que trabajarlo personalmente. Subir un PDF al sitio web y olvidarte es muy cómodo, pero de esa manera no te vas a diferenciar del resto de autores, y en este mundo digital donde los escritores proliferan como setas, la diferencia lo es todo.

Así que antes de pensar en dónde lo vas a colgar para ganar unos cuantos céntimos por obra digital y algún euro por la de papel, lo mejor sería que aprendas unos sencillos fundamentos sobre maquetación. Es un mundo nuevo, pero creo que si estás interesado en ser un autor independiente del siglo XXI es necesario que aprendas de viudas, versalitas, QuakXpresses, Indesignes o Sribus varios. Si se te da especialmente bien puedes pasarte al LaTeX, pero prepárate para pasar bastantes horas delante del ordenador. Sí, más de las habituales.

No tengas tampoco reparos en contratar a un profesional. La autoedición no es el paradigma del «hágalo-usted-mismo», pero tampoco hay que volverse loco. Hay excelentes profesionales autónomos que pueden arreglar tu texto. Claro que, si vamos a lo barato, lo mejor es perder unas cuantas horas uno mismo.

La corrección. Esto es un asunto delicado y espinoso para muchos escritores que no quieren cambiar una coma de sitio. Pero seamos serios: las comas deben quitarse, los adverbios limpiarse, los verbos concordar y los adjetivos existir. En este apartado es aconsejable también acudir a algún profesional para que le pegue un buen repaso. Eso o, como en el caso de la maquetación, quemarse los ojos en la pantalla. Todo depende de nuestro nivel de exigencia.

Hasta ahora podemos haber trabajado como auténticos gurús del trabajo casero o bien externalizando, como haría una editorial. En cualquiera de los casos acabaremos con un libro preparado para ser distribuido, tanto digital como en formato físico. Aquí estriba la gran diferencia con las editoriales: ¿necesitas una gran tirada y aparecer de repente en todas partes? Si ya has ido publicando aquí y allí, lo mejor es que uses tus contactos para asegurarte una primera tirada de tamaño reducido. Luego, si la cosa funciona, puedes ir de librería en librería o bien preparar una Print-on-Demand para que el libro sea accesible desde cualquier parte. Como ya habréis imaginado, todo esto también se realiza agotando la gran variable del escritor: el tiempo.

¿Dónde vender el libro digital? A la espera de cómo lo haga Google, lo mejor es buscar el mejor trato posible, como sería Amazon y su 70-30, o cualquier librería on-line abierta y con algo de criterio. Luego, para que negarlo, te va a tocar la promoción. Vas a ser la pesadilla del Facebook y del Twitter, de la librería de tu barrio y de las Ferias del libro que se celebren cerca de tu ciudad.

Diréis que es mucho trabajo, que no vale la pena o que el mundo editorial ya os ofrece un paraguas bajo el que resguardaros. Es posible, pero el caso es que hay ejemplos que empiezan a surgir. El que me gusta señalar normalmente es el de Rodolfo Martínez, autor de ciencia-ficción con varios libros publicados, que hace un año decidió iniciar su aventura a través de Sportula. Os aconsejo que sigáis la pista de cómo le funciona, pues es uno de los pioneros en todo lo que os he contado.

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Acoso al escritor 2.0

AutorAlfredo Álamo el 3 de diciembre de 2010 en Opinión

Acoso

Os hemos hablado, somos un poco pesados, lo sé, en muchas ocasiones de las ventajas que la tecnología nos ofrece a la hora de publicar, difundir y vender nuestros libros, en el caso de que seamos escritores, y también cuando buscamos referencias de nuevas obras, si somos lectores.

Por eso hay que tener en cuenta que existe cierta posibilidad, sobre todo ahora que el mundo digital está en pañales y no todo el mundo participa con la asiduidad que se desearía, dejando mucho «espacio en blanco» en manos de muy poca gente, lo que puede provocar notables distorsiones en redes sociales o tiendas electrónicas.

De hecho no es la primera vez que oigo algo parecido, pero leo en The Guardian una noticia que nos viene al pelo: La novelista Rosie Alison le ha pedido a Amazon que investigue una serie de comentarios que han dejado sobre su libro. Según ella, tras rastrear las críticas negativas que ha recogido, opina que está siendo sometida a un acoso virtual, ya que el lenguaje es el mismo en todas ellas e incluso firman con el nombre de su propia hija.

Lo cierto es que Alison ya había comenzado un proceso legal acerca de todo este asunto, e incluso había contratado a un detective privado para que averiguara más del asunto. Según ella no es que le molesten las críticas negativas, pero el hecho de que un mismo individuo siga mes tras mes machacando su obra en cada sitio web que encuentra le está provocando una gran inquietud.

El escritor Orlando Figes reconoció haber publicado varias críticas negativas bajo otro nombre en obras de historiadores rivales, algo, la verdad, muy poco ético -por no hablar de cobarde-. Otros efectos residuales pueden ser las críticas negativas como protesta en sitios web por precios, servicio o política de privacidad, capaces de lastrar títulos al azar sin que tuvieran nada que ver.

En definitiva, en la era de las redes sociales sólo se puede confiar en que una gran cantidad de gente participe para equilibrar opiniones demasiado extremas, no todo es blanco y negro y tampoco hay que acosar a un autor sólo porque su obra no nos haya convencido, por mucho que nos duela haber pagado ese precio siempre demasiado alto.

Por otro lado, los autores deberían aprender a tomárselo con calma. Internet es una ventana gigante a través de la cual se filtra lo mejor y lo peor del ser humano. Siempre habrá gente que ocupe su tiempo con extraños fines y saque placer de la humillación y preocupación ajena. Lo mejor: no hacerles caso.

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Réquiem alemán, de Philip Kerr

AutorAlfredo Álamo el 2 de diciembre de 2010 en Reseñas

Réquiem Alemán

Con Réquiem alemán, Philip Kerr cerró la Trilogía de Berlin Noir aunque años más tarde recobraría el personaje de Bernie Gunther para publicar nuevas historias ambientadas en el Berlín los años 30 y 40.

Si en Pálido criminal dejamos la situación política al borde de la Segunda Guerra Mundial, con Bernie Gunther de nuevo en la policía berlinesa bajo el mando de Arthur Nebe, en Réquiem alemán saltamos la contienda bélica y nos encontramos en el Berlín inmediatamente posterior a la guerra, dividido entre las fuerzas de ocupación soviéticas y las aliadas.

¿Cómo ha pasado la guerra Gunther? ¿Qué ha sucedido en esos años que el autor ha decidido pasar a una larga elipsis? Bastante, la verdad. Con sólo mencionar que los cargos policiales alemanes son automáticamente trasladados a las SS y que Gunther acaba en un campo de concentración ruso antes de escapar y volver a Berlín, ya nos podemos poner en situación.

En Réquiem alemán, Gunther viaja a Austria, a la Viena dividida en sectores en la que callejón tras callejón se esconden mentiras y conjuras, un lugar en el que se verá obligado a entrar en un juego que le supera en numerosas ocasiones. Tenemos una historia que se aleja más de la novela negra que habíamos visto en Pálido criminal para entrar en una novela más cercana al espionaje, con esa Viena que todos hemos visto en El tercer hombre y en la que soviéticos, americanos y alemanes juegan al despiste y a la encerrona.

Kerr sale airoso de ese acercamiento al género favorito de autores como Le Carré, aunque es cierto que la ambientación noir, pulp en ocasiones, sigue marcando la estructura de la novela, inmersa en esas nieblas que tanto le gustan al autor. Lo que deja claro en la evolución de la personalidad de Gunther es su odio absoluto por los soviets -no es de extrañar, visto lo que le hacen durante la guerra- y su desconfianza por los americanos, que ofrecen con una mano la libertad y con la otra hacen pactos con la antigua Gestapo.

En definitiva, una novela en la que se pasa de puntillas sobre la guerra y que no deja cerrado en absoluto el futuro de Bernie Gunther con el que Kerr consiguió el premio RBA de novela negra. Un libro entretenido y adictivo que consigue, como sus anteriores entregas, dejar con ganas de más.

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