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Las puertas del infierno, de John Connolly

AutorRaquel Vallés el 10 de enero de 2011 en Reseñas

Las puertas del infierno, de John Connolly

Las puertas del infierno es la segunda experiencia del escritor irlandés John Connolly en el campo de la literatura infantil tras El libro de las cosas perdidas.

En esta ocasión, nos encontramos con Samuel Johnson un niño curioso y con ideas un poco extravagantes, como celebrar Halloween una semana antes para demostrar iniciativa. Es así como se entera de que algo raro y con pinta de ser peligroso está sucediendo en el sótano de sus vecinos, un hecho relacionado con el infierno pero también con el Gran Colisionador de Hadrones. Durante esta aventura Samuel descubrirá que no todos los demonios son malos aunque lo parezcan, que los científicos se mueven por lo mismo que él, la curiosidad, y que aunque los adultos no te hagan caso a la primera, siempre puedes contar con ellos si las cosas de ponen mal de verdad. El libro está recomendado para niños de más de diez años.

En esta historia, Connolly consigue un relato divertido y emocionante, con algunos momentos de terror (si tienes diez años, claro, o un alma muy sensible) y con un estilo muy visual, aunque no podemos esperar menos del autor irlandés. La mezcla de ciencia “explicada para niños” con el relato está muy conseguida. Llama la atención como un autor que consigue imprimir a sus novelas adultas un tono tan oscuro y pesimista es capaz de cambiar de registro de esta manera.

Hay que destacar el diseño de la portada que respeta en la edición española el original y que es impactante, siguiendo el estilo de El libro de las cosas perdidas y de Nocturne, recopilatorio de cuentos lamentablemente no editado en castellano.

John Connolly es conocido sobre todo por la serie de novelas protagonizadas por Charlie Parker, detective con oscuro pasado y parece que más oscuro futuro, tal y como avanza la historia. La serie de Parker tiene una estructura clásica de novela negra pero su componente sobrenatural, muchas veces terrorífico, le da un carácter propio que hace que sean muchos los que esperan ansiosos en siguiente libro. La novena novela de Charlie Parker, The Whisperers, apareció en el mundo anglosajón en verano de dos mil diez y, esperamos, que no tardará demasiado en aparecer en las estanterías de nuestras librerías.

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Iconoclasta Miguel Ángel Martín

AutorVíctor Miguel Gallardo el 9 de enero de 2011 en Divulgación

Miguel Ángel Martín

Supe en primera instancia de la obra del historietista leonés Miguel Ángel Martín (1960) a través de sus colaboraciones con la industria discográfica, especialmente con una de las casas de discos independientes más exitosas de España, Subterfuge Records, en cuyo sitio web todavía aparecen sus ilustraciones. Aquellos dibujos, de trazo sencillo, me interesaron desde un primer momento debido a la incomodidad que me producían, algo que también se repitió al ver algunos carteles cinematográficos suyos (como los de “La lengua asesina” o, sobre todo, “Killer Barbys”). Cuando conocí su obra en cómic esa incomodidad se multiplicó por cien.

Si a alguien que no conozca su trabajo le llegara a las manos una de sus primeras obras, “Kyrie: nuevo europeo”, inicialmente una tira cómica aparecida en “La Crónica de León” y luego recopilada en nueve tomos, ya casi inencontrables, seguramente no entendería esta desazón de la que hablo. Es una obra cínica hasta decir basta ambientada en una oficina en la que trabajan animales antropomórficos, y en la que se desarrolla una historia en la que se mezclan tipos estereotipados que podemos encontrar en muchos lugares de trabajo (el tipo pesado y fanfarrón, la secretaria sexy, el compañero cínico) con un trasfondo, seguramente no muy bien hilvanado, de crítica al sistema capitalista y a la hipocresía en general. No es una obra redonda, pero se lee con agrado, consiguiendo además algo que, en la mayor parte del resto de la obra de Martín apenas se consigue: sonreír.

Harina de otro costal serían otros trabajos suyos, dejando a un lado algunos encargos de corte infantil que, no obstante, para muchos de los que conocemos su obra, siguen incomodando al reconocer su estilo trasplantado a un ámbito supuestamente inocente. Es difícil concebir cómo puede el autor de la controvertida “Psychopathia Sexualis” dedicarse a la ilustración para niños. Es precisamente esta última obra una de las más famosas, en parte por su contenido políticamente correcto, rayano en lo desagradable en la mayor parte de sus páginas, en parte por ser más que representativa de muchas de las obsesiones que han recorrido la obra de Martín desde que empezó su carrera a finales de los años 80. Su edición italiana, por ejemplo, fue retirada de las librerías por inducir, según la fiscalía, al suicidio, homicidio y pedofilia, siendo procesado (y finalmente absuelto) el editor Jorge Vacca. Sin embargo, para mí es un trabajo menor, muy alejado de la genialidad que demuestra en sus, para mí, dos mejores trabajos, “Brian the Brain” y “Rubber Flesh.

Estas dos obras, relacionadas entre sí, son difíciles de explicar para los que no las hayan visto (y, en el buen término de la palabra, sufrido). Si leyendo “Kyrie” queda claro que Miguel Ángel Martín es lector de Ballard, la influencia del cineasta Cronenberg es evidente en “Brian the Brain” y “Rubber Flesh”, dos de las historias más desquiciadas (e interesantes) del cómic español de los últimos veinte años. No obstante, y mientras que “Kyrie” ha sido adaptada recientemente al teatro, no parece muy probable un salto parecido de estos dos trabajos, aunque tal vez funcionarían, y muy bien, como base para guiones de alguna película de serie B que, no me engaño, muchos devoraríamos con fruición.

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El Top-100 ventas de la década

AutorAlfredo Álamo el 8 de enero de 2011 en Noticias

El código Da Vincil

La agencia Nielsen realiza numerosos estudios por todo el mundo, incluyendo listados tan interesantes como la de los cien libros más vendidos de los últimos doce años. Por desgracia, esos datos no se encuentran disponibles para el mercado en español, pero nunca está de más tener acceso a cuáles han sido los libros del mercado anglosajón que se han llevado las ventas en la última década.

Atención, sorpresa: el número 1 de la década es Dan Brown con El código Da Vinci. Está claro que el enorme tirón de las películas y del efecto arrastre que suponen sus novedades han permitido a este clásico de entre los best-sellers situarse al frente de la lista. Ángeles y Demonios está en tercer puesto y La fortaleza digital el decimocuarto. Su último libro, El símbolo perdido, todavía reciente, espera mejores números en el puesto número 85.

Claro que habrá que pensar qué es mejor, si ese primer puesto o la retahíla de ganadores que J.K Rowling tiene repartidos por los primeros puestos, con el segundo, tercero, quinto, sexto, séptimo, octavo y décimo, gracias al increíble éxito de Harry Potter.

La chica nueva del barrio, Stephenie Meyer, saca músculo y aparece en el número 9, lo que, con tan poco tiempo en el mercado, es todo un éxito. Además, el resto de sus novelas se cuelan entre los puestos del 10 al 20.

¿Qué libros, además de estos best-sellers internacionales llaman la atención? Bien, Desde mi cielo, de Alice Sebold, que aquí no ha tenido tanto eco pese a su adaptación cinematográfica, o La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger también con película y recibida con cierta tibieza.

Se coincide con éxitos como Cometas en el cielo, El curioso incidente del perro a medianoche o la Trilogía Millenium, de Stieg Larsson -aunque me parece que ha tenido más tirón aquí que allí, aunque habrá que esperar al remake que está a punto de salir en EEUU-.

En el otro extremo, podríamos hablar de La primera agencia de mujeres detectives, con serie de televisión y que aquí ha pasado casi desapercibida, o La brújula dorada, que tampoco ha alcanzado en nuestro país números más allá de lo testimonial.

Por otro lado aparecen un montón de libros exclusivos del mercado anglosajón y que jamás verán la luz por estos lares, muchos de ellos de humor, cocina o ensayo que no creo que logren dar el salto, así como los típicos libros españoles sobre chistes no tendrían demasiado éxito traducidos al inglés.

Me llama la atención, sin embargo, la falta de clásicos en esta lista, dejando casi en solitario a J.D Salinger con su Guardián en el centeno en el puesto 86.

¿Conclusiones de todo esto? Domina el escapismo y la acción, las novelas dedicadas a un público adolescente que tengan algunos componentes capaces de captar la atención de los adultos. Si además hay detrás un buen soporte a base de películas repartidas en el tiempo, poco te puede faltar para entrar en el deseado Top-100 de los más vendidos en la última década.

Más datos y libros que revisar en The Guardian.

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Android y los libros electrónicos

AutorAlfredo Álamo el 7 de enero de 2011 en Divulgación

Android Libro electrónico

Hemos hablado mucho del iPad y de los iPods e iPhones en relación con la lectura, por no mencionar el resto de lectores electrónicos, como el Kindle o el Nook, durante los últimos meses. Sin embargo, la inmensa mayoría de esos dispositivos mantienen una arquitectura cerrada y propietaria que, pese a sus innegables virtudes de control, puede que no satisfagan a un gran número de gente más amante de la libertad.

La llegada del tablet de Apple va a arrastrar a una buena cantidad de gadgets y dispositivos basados en otros sistemas operativos. Los que van con Windows no tendrán problemas en encontrar programas y soluciones para leer sus libros o documentos en cualquier parte, pero los que estén basados en Android puede que presenten mayor dificultad para aquellos que no se habían enfrentado antes al sistema operativo libre fomentado por Google.

Por eso creemos que tanto para los que disponen ya de un teléfono alimentado con Android o para los futuros usuarios, no estaría de más un repaso a algunas de las aplicaciones que pueden servirnos para el tratamiento de ebooks .

En Android existe una aplicación llamada Android Market que, como en la Apple Store, se pueden encontrar los siguientes programas gratuitos.

FBReader:

Uno de los veteranos de la red, conocido para muchos de los usuarios de Windows y Linux, FBReader para Android es un clon del programa original. En la actualidad no lee el formato de ePub con DRM y le faltan algunos formatos específicos. Funciona muy ligero y tiene una función básica de lectura de día o de noche, cambiando contraste y colores.

No tiene una tienda dedicada, pero las instrucciones para cargar libros son sencillas, basta con habilitar un directorio en la memoria del teléfono, y funciona bastante bien, sin demasiados alardes gráficos.

Wordplayer:

Capaz de acceder directamente a los libros en la tarjeta SD de memoria, y, si hablamos inglés, de acceder a Feedbooks y Smashwords, también se sincroniza con Calibre, el programa de gestión de libros electrónicos que todo el mundo debería tener instalado. Por lo demás tiene unas funciones básicas de navegación y personalización de fuentes y colores. Tampoco admite el ePub con DRM.

Shortcovers:

Kobo books es una tienda virtual de e-books y Shortcovers es el app que han preparado para acceder a los sistemas Android. Sencillo pero muy limitado por el momento, sin marcadores y con el gran inconveniente de acceder a los libros online, sin posibilidad de descarga pese a pagar por ellos. No se puede cambiar el fondo blanco -bastante incómodo-, y, por el momento, es la única aplicación con su propia tienda.

Aldiko:

Es el que utilizo personalmente. Tiene una interfaz que no está mal y puedes personalizar sus colores, el modo de cambio de página y hasta el contraste de la pantalla con un sencillo gesto. Desde él se pueden descargar libros, en inglés, desde Manybooks, Feedboks, O’Reilly y Smashwords. No hay problemas para cargar ePub desde nuestros ordenadores, pero no admite, como casi todos, DRM.

Comparando estos programas con el que suelo usar en iPod, el Stanza, no encuentro demasiada diferencia con Aldiko, si acaso en algunos detalles menores. De igual modo, la lectura en pantallas pequeñas no es demasiado cómoda y al rato la vista se cansa y el cuello sufre un poco, pero para trayectos cortos o esperas se muestran como una gran solución. En teoría el nuevo iPhone viene ya preparado para la sincronización vía web entre varios dispositivos que compartan un documento, así que habrá que ver cómo reaccionan desde Android para ponerse a la altura.

Vía: Gear Diary

Viñetas para todos: El webcómic

AutorGabriella Campbell el 6 de enero de 2011 en Divulgación

Webcomics

Hemos hablado ya largo y tendido de las posibilidades de la Literatura 2.0, del texto digital en todas sus formas y maneras, de la adaptación de los géneros habituales a formatos nuevos, y de la creación de géneros novedosos que sólo pueden sobrevivir gracias a Internet. Y si hay un género del que se habla poco y sin embargo se consume cada vez más, ese es el webcómic.

No hay duda de que el webcómic en España todavía está en pañales. Exceptuando alguna tira más o menos conocida, como podrían ser Runtime Error, La Legión del Espacio, Chica de Serie B, y algunos más, no se trata de un producto muy consumido en nuestro país, como tampoco lo es, generalmente, en otros países europeos. No es así en Estados Unidos, donde se ha convertido en todo un fenómeno de masas, recibiendo los más populares de ellos millones de visitas diarias, llegando a subsistir sus creadores gracias a la publicidad alojada en su web y al merchandising asociado a su obra. Se celebran convenciones multitudinarias donde los guionistas y dibujantes más famosos firman camisetas, pósters y versiones impresas de su franquicia a largas colas de aficionados, y el usuario medio de Internet visita con la misma regularidad las actualizaciones de sus viñetas favoritas que sus redes sociales o su bandeja de correo electrónico.

Por supuesto, por cada tira de éxito hay cien desconocidas, páginas y páginas de guiones sin chispa dibujados con el acierto de un niño de siete años. La mayoría de estas producciones desaparecen en el vacío de Internet tras un par de meses, y sólo las más regulares y longevas consiguen el trofeo dorado de la fidelidad por parte de sus visitantes. Algunas respetan el formato del cómic tradicional, imitando su tamaño y estructura, otras prefieren el estilo de las típicas tiras de periódico, pudiendo ser simplemente orientadas al sketch diario o llegando a desarrollar complejos arcos argumentales. Algunas son adaptaciones de legendarios del papel (como es el caso de Dilbert, por ejemplo), otros acaban adaptándose al formato tradicional, y terminan vendiéndose sólo en versión impresa. Su mayor aliciente, por lo general, es que se trata de un producto gratuito, exceptuando algunas asociaciones en concreto que ofrecen un amplio abanico de productos de calidad a cambio de una tarifa mensual. En cualquier caso se trata de un elaborado ejercicio de amor al arte, debido al trabajo que implica la creación de cualquier webcómic decente, y la disciplina necesaria para mantenerlo activo con una periodicidad férrea. Son muy pocos los que llegan realmente a hacerse un nombre en un mundo cada vez más competitivo, y menos los que convierten éste, su hobby, en una profesión remunerada. Algunos lo han conseguido, obras como Penny Arcade, Questionable Content o Xkcd son rentables para sus creadores, otras han podido dar el paso a los periódicos o han sido adoptados por una editorial (aunque en este caso suele tratarse de autoediciones).

En España, y en el mundo hispanohablante en general, el género crece, y a través de páginas como WEE podéis encontrar una selección de cómics online bastante amplia. Todavía nos falta bastante para que cobre la importancia que tiene en Norteamérica, pero estoy segura de que poco a poco iremos desarrollando más y más productos de calidad en este ámbito. Mientras, los que se defiendan con el inglés pueden visitar páginas como The Webcomic List, con más de 17200 cómics en su base de datos. Casi nada.

El fumar se va a acabar

AutorVíctor Miguel Gallardo el 5 de enero de 2011 en Divulgación

Cigarrillos

El pasado 2 de enero se estrenó en España una polémica Ley Antitabaco que ha supuesto una nueva vuelta de tuerca a la normativa que en 2005 limitó poco convincentemente los lugares en dónde está permitido el consumo de esta droga legal. La nueva ley supone una muy buena noticia para millones de no fumadores, que de repente ven que está vedado el uso del tabaco en bares, cafeterías, restaurantes, parques infantiles o incluso los alrededores de centros hospitalarios. Los fumadores, en cambio, pueden no llegar a comprender ciertos aspectos de la ley: el fin de las áreas habilitadas para fumadores en aeropuertos es un tema muy controvertido, por poner un ejemplo sangrante. El que a la par que se limitan brutalmente los lugares permitidos para uno de los vicios más universales se amplíen los establecimientos en los que se puede comprar tabaco (por ejemplo en las gasolineras, en donde hasta ahora y desde hace ya bastante tiempo era impensable encontrar tabaco) tampoco es demasiado razonable. ¿Se limita la posibilidad de fumar pero se amplían los puntos de venta? Seguramente es una manera de contentar ya no sólo a la industria tabacalera, sino sobre todo a las empresas especializadas en la distribución de productos derivados del tabaco, especialmente los fabricantes y gestores de máquinas expendedoras. No es un tema baladí: cientos de familias en España dependen de la distribución y venta del tabaco.

De lo que no cabe duda es de que, ahora más que nunca, es un buen momento para que los fumadores se (nos) planteen (planteemos) dejar de fumar, y existen un buen puñado de libros en el catálogo de casi cualquier gran editorial que nos pueden ayudar en esta ardua tarea.

Si hablamos de libros para dejar de fumar es imposible no mencionar al “rey” de esta temática, el británico Allen Carr. Fundador del método “Easyway”, su libro Es fácil dejar de fumar si sabes cómo (The Easy Way to Stop Smoking) es el libro de autoayuda de esta temática más vendido de la historia, y Carr llegó a decir que calculaba que había ayudado a dejar de fumar al menos a diez millones de lectores. No es el único libro de Carr que habla sobre esto, teniendo libros específicos para mujeres, para ayudar a dejar de fumar a los hijos, etc. Paradójicamente, Carr murió a causa de un cáncer de pulmón más de veinte años después de su último cigarrillo, y lo hizo en Benalmádena, provincia de Málaga, en donde estaba su residencia habitual en sus últimos años de vida.

No obstante, también existen libros de temática radicalmente opuesta, que si bien no pretenden fomentar el tabaquismo sí que consideran esta adicción como un derecho, como algo que debe ser una responsabilidad personal y no estar regida por imposiciones gubernamentales. Uno no muy conocido, pero de un autor que no necesita carta de presentación, es Cómo defender nuestro derecho a fumar, del escritor madrileño Antonio Gómez Rufo.

Sea como fuere, y hablo como fumador, existen muchas razones para dejar de fumar, ya sea la nueva ley, las continuas subidas de precio… o un puñado de libros dispuestos a ayudarnos a dar ese paso que muchos postergan (postergamos) durante demasiado tiempo.

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Fabulosos monos marinos, de Óscar Gual

AutorRaquel Vallés el 4 de enero de 2011 en Reseñas

Fabulosos monos marinos, de Óscaar Gual

Fabulosos monos marinos de Óscar Gual es un sorprendente libro de relatos entorno a una ciudad, Sierpe, en los que el autor nos hace detenernos en determinados momentos, cuentos que nos permiten tener una visión de la historia de esta ciudad, desde su fundación sobre las ruinas de una prisión con final apocalíptico, que marcará la vida de sus habitantes, en ocasiones tan parecidas en su patetismo a cualquier otra vida y, en otras, totalmente surrealistas. Las referencias tanto a la historia reciente de nuestro país como a la cultura popular, con algunas “venganzas” personales, hacen la vida de Sierpe extrañamente cercana. Los relatos nos llevan a través de concursos televisivos, guiones cinematográficos, aficionados al rol online, gánsteres que podrían estar en cualquier película de Tarantino o disgresiones filosóficas sobre la música de Metálica como única forma de aclarar varios asesinatos.

En la presentación de la novela, Otro detective más, Gual nos ofrece un juego de espejos que nos seguirá en otros relatos. Así, veremos como el inspector Capgras intenta resolver la muerte de su hija y, lo que parece una de policías y venganza, resulta ser una hermosa, y por tanto triste, historia de amor. A lo largo de los relatos, además de Sierpe, encontramos constantes, como la droga conocida como sopa-S o el presentador televisivo o los propios monos marinos, que pasan de uno a otro como mera anécdota o como parte fundamental del cuento.

Por su parte, el narrador es parte activa en las historias ya sea asumiendo el papel de algún personaje, como en Identity, o cediendo el testigo a uno de ellos como en Si no mata engorda. Este recurso narrativo nos adentra más en el mundo de los monos marinos, sin saber si somos etnógrafos curiosos o habitantes de la pecera.

Fabulosos monos marinos es el segundo libro de Óscar Gual tras Cut and Roll con el que llamó la atención de la crítica y que le valió varios intentos de etiquetado de los que parece haber salido airoso.

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Cuernos, de Joe Hill

AutorAlfredo Álamo el 3 de enero de 2011 en Reseñas

Cuernos, de Joe Hill

La segunda novela de Joe Hill, Cuernos, se acerca mucho al terror costumbrista que tan bien practicó Stephen King en la década de los 80.

La verdad es que me acercaba a Cuernos con buenas expectativas, El traje del muerto me había gustado bastante y la verdad es que esperaba encontrarme con cierta mejora respecto a su anterior novela. Sin llegar a ser una novela fallida, Cuernos no es exactamente lo que esperaba, Hill explora un registro ya perfeccionado por King y no sale airoso en la inevitable comparación.

Pero vayamos con Cuernos. Ig Perrish se levanta una mañana con una resaca horrible y unos cuernos en mitad de la frente cuyos poderes harán que ante él todo el mundo confiese sus más perversos deseos y secretos esperando, deseosos, que su voz, la voz del demonio, les diga lo que tienen que hacer. En el caso de Perrish, acusado de haber violado y asesinado brutalmente a su novia, esa verdad descarnada no es exactamente un regalo que acepte de primeras.

Mientras la intriga del libro se va desgranando, Hill se mueve en varios tiempos, el presente, con las pesquisas de Ig y la evolución de sus poderes, y entre su pasado, desde la infancia a la adolescencia. Este juego, sin embargo, resulta curioso, al menos para la gente de mi edad, ya que, al contrario que en las novelas de King, donde acabamos asistiendo a un pasado casi mítico, con Hill encontramos niños y jóvenes con los que identificarnos.

Lo que pasa es que no acaba de funcionar. El personaje de Ig me resulta poco interesante, todo lo contrario que el viejo cantante de El traje del muerto, sumado la presencia difuminada de varios personajes femeninos hace que a Cuernos le falte algo de empaque para afrontar ciertos capítulos.

Hay que tener claro, de todas formas, que el libro es entretenido, pero, pese al elemento sobrenatural de los cuernos y sus poderes, la novela discurre a un nivel alejado de excesos visuales o de imaginación. El peso del realismo puede con el discurso fantástico hasta el final del libro donde se agradece una cierta concesión a la imaginación.

Difícil de encuadrar como terror puro, entonces, Cuernos se convierte en una novela fantástica, sobrenatural, recomendable para aquellos que no deseen demasiada violencia, sexo o una originalidad desbordante.

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Feltrinelli compra Anagrama

AutorVíctor Miguel Gallardo el 2 de enero de 2011 en Noticias

Editorial Feltrinelli

La noticia ha sorprendido a casi todo el mundo: Jorge Herralde, el editor de Anagrama, ha llegado a un acuerdo con la editorial italiana Feltrinelli para que, progresivamente, los transalpinos se hagan con el control total de una de las más importantes editoriales independientes españolas. Durante los próximos cinco años Feltrinelli se irá haciendo con paquetes accionariales (empezando con un 10%) hasta llegar, dentro de un lustro, a controlar casi la mitad de la editorial. Entonces pasarán a comprar el resto, dejándole a Herralde unas participaciones simbólicas en el que ha sido su gran proyecto editorial durante cuatro décadas.

Visto lo visto, con un acuerdo firmado el año pasado en Alemania durante una feria internacional y con los detalles recién publicados en la prensa de ambos países, poco espacio queda para pedirle a Herralde que rectifique y que siga llevando él las riendas de Anagrama. Ha primado por encima de todo, según parece, el deseo del editor de que la editorial siga siendo independiente, sin caer en las manos de grupos editoriales que, lo hemos visto muchas veces con otras editoras, acabarían pervirtiendo los valores y políticas editoriales de Anagrama. Feltrinelli no es una mala opción: es una editorial bastante prestigiosa en Italia, independiente, y que ha sabido salir adelante diversificando su oferta: no es sólo una editorial, sino que tiene un centenar de librerías por todo el país.

La pregunta es: ¿afectará este cambio a la línea editorial que Anagrama lleva años manteniendo? Bien, echando un vistazo a los fondos editoriales de ambos sellos podemos ver algunos nombres muy significativos que tienen en común, tal es el caso de Douglas Adams, Hannah Arendt, Balzac, Baudelaire, Harold Bloom, Charles Bukowski, etc.

Sin embargo, no todo son coincidencias: Feltrinelli no tiene a Paul Auster o a Michel Houellebecq (precisamente dos de los autores franquicia de la editorial que está comprando) y Anagrama no tiene a Gioconda Belli o a Isabel Allende, por poner ejemplos conocidos (también porque la editorial italiana tiene un abanico mucho más amplio de géneros que la española). Además, Feltrinelli tiene un catálogo mucho mayor de autores italianos que, en comparación, Anagrama con autores españoles.

Seremos optimistas: las comparaciones son odiosas, y nadie puede dudar que Anagrama es una de las editoriales más prestigiosas en habla hispana. Sin embargo, la compra por parte de Feltrinelli le puede resultar más que beneficiosa si la editora italiana le da a la española alternativas que ellos ya utilizan. En primer lugar, Feltrinelli no sólo no se ha quedado anclada en la edición tradicional, sino que ofrece de forma activa (y casi pionera en su país) libros electrónicos, aparte de audiolibros y, atención, contenidos exclusivos para los dispositivos Apple (iPhone, iPad, etcétera). El que tengan sus propias librerías tampoco es moco de pavo: estamos hablando de establecimientos, muy populares por cierto, en los que, por mucho que otras editoriales paguen, los libros de Feltrinelli siempre van a tener un lugar destacado.

Resumiendo, si Anagrama aprovecha la oportunidad y toma como suyas todas las innovaciones en materia de edición y distribución que Feltrinelli ya usa, puede suponer un salto cualitativo importante. Eso sí, seguimos preocupados con la política editorial que dentro de cinco años tendrá Anagrama, aunque un vistazo al catálogo de la compradora italiana nos tranquiliza.

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Carpanta, el tebeo de la posguerra

AutorVíctor Miguel Gallardo el 1 de enero de 2011 en Divulgación

Carpanta

Varios fueron los tebeos que triunfaron en la España de posguerra, y entre ellos hay que mencionar los evidentemente fantasiosos como El Capitán Trueno (creado por el dibujante Miguel Ambrosio “Ambrós” y el guionista Víctor Mora en 1956), Roberto Alcázar y Pedrín (de Juan Bautista Puerto y Eduardo Bañó, de 1940) o El Guerrero del Antifaz (de Manuel Gago, creada en 1944). El más polémico de ellos es sin duda el segundo de ellos, que ha sido sistemáticamente criticado por ser considerado afín a la ideología fascista, algo que sus creadores siempre han desmentido. En palabras del crítico Pedro Porcel:

Si la imputación viene dada por el sistemático recurso a la violencia para la resolución de los problemas, debemos recordar que tal actitud nunca ha sido específicamente fascista y que aunque así se creyese es compartida por la totalidad de los héroes de papel del momento tanto españoles como extranjeros (…)

No hay que olvidar con respecto a este cómic que uno de sus guionistas más importantes fue precisamente José Jordán Jover, un militar republicano que sufrió las represalias del régimen franquista tras la finalización de la Guerra Civil de 1936.

Pero aunque estos cómics se contaron entre los más populares de la época, no podemos olvidar a otros que, alejados de ambientaciones exóticas, transcurrían en la España contemporánea. La única manera de pasar por alto la censura fue, por supuesto, darle un cariz cómico a los argumentos. Francisco Ibáñez es, por méritos propios, el más importante e internacional de nuestros dibujantes de humor, siendo sus personajes más conocidos los inefables Mortadelo y Filemón (que han estado ininterrumpidamente con nosotros desde 1958), los alocados protagonistas de El botones Sacarino (1963), el miope Rompetechos (1964) y Pepe Gotera y Otilio (1966), sin olvidar una de sus más magistrales series, la de 13, Rue del Percebe, iniciada en 1961. No es difícil, ojeando las historias de estos divertidos personajes, darse cuenta de la carestía económica de la época, pero nunca deja de ser un trasfondo más o menos amable que es utilizado como recurso humorístico.

Dentro del cómic humorístico de la posguerra, y una vez mencionado a Ibáñez, es preciso hablar de Josep Escobar i Saliente, más conocido como Escobar, autor de una de las series más populares del cómic español de todos los tiempos, Zipi y Zape. Zipi y Zape, iniciada en 1948, narra las aventuras y desventuras de dos gemelos muy peculiares, siendo dos secundarios de lujo e imprescindibles sus padres, Don Pantuflo y Doña Jaimita, y su profesor, Don Minervo. Pero poco nos pueden decir las aventuras de estos dos hermanos sobre la situación social de la época, siendo fácilmente identificables como miembros de la burguesía acomodada catalana de la época. Sin embargo, las estrecheces de aquellos años de autarquía (aunque finalmente se superara este tipo de régimen económico) fueron reflejadas más fielmente en el otro gran personaje de Escobar, Carpanta.

Carpanta es un vagabundo sin techo cuya mayor preocupación es la de comer, leitmotiv de la obra. Carpanta nació en 1947, y no es extraño que tuviera problemas con la censura debido a que no podía ser bien visto un personaje que pasaba un hambre constante (de ahí los nuevos diálogos en los que este mendigo ya no pasaba hambre, sino que tenía apetito). No tuvo ningún problema la censura, después de todo, con que Carpanta, que sufría de un apetito extremo (posiblemente ocasionado por una gula nada bien disimulada y no por la carencia de algo que llevarse a la boca, debían pensar los lectores que no pudieron acercarse a sus primeras intervenciones en las revistas de la época) tuviera fijada su residencia bajo un puente. Se mire como se mire, Carpanta fue el reflejo de una época de adversidad para las familias españolas, y aunque reviste de comicidad y la crítica social tan sólo se intuye, es una buena muestra de que, en tiempos de Franco, y contrariamente a lo que decía aquella frase bien publicitada de “En la España de Franco nadie pasa hambre”, sí había gente que malvivía. Tanto que, movidos por caridad cristiana, algunas personas enviaron comida y dinero a los editores de Carpanta para que este pobre hombre no pasara tanto “apetito”.

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