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Más libros censurados (I)

AutorGabriella Campbell el 20 de abril de 2011 en Noticias

Crank

Llega ese momento del año que todos estábamos esperando. Y es que las listas bizarras de libros que preocupan a todos esos pobres padres estadounidenses nunca dejará de entretenernos. Una vez más, la ALA (American Library Association), ha hecho pública la lista de los libros que más usuarios han intentado que se prohíban en las bibliotecas de Estados Unidos. Teniendo en cuenta que los lectores estadounidenses representan un porcentaje bastante grande del cúmulo de lectores a nivel mundial, siempre es curioso ver exactamente qué temas son los que los ponen especialmente nerviosos.

En primer lugar tenemos un clásico, el ya famoso Tres con Tango, de Peter Parnell y Justin Richardson, basada en la historia real de dos pingüinos macho del zoo de Central Park, de Nueva York, que adoptaron como suyo un huevo abandonado. Es el libro más denunciado por los padres estadounidenses, que han pedido su retirada de librerías y bibliotecas desde que su publicación. De hecho, es el número uno de esta lista desde el año 2006. ¿La razón? Su contenido homosexual, al parecer no recomendable para determinadas edades (sí, habéis leído bien, y no, no incluye sexo explícito entre los pingüinos).

El segundo más polémico es El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, de Sherman Alexie. Aunque esta obra juvenil podría levantar polémica por la dureza de su argumento (acerca de un joven indio residente de una reserva tremendamente pobre), parece ser que lo único que les preocupa a los progenitores es sexo, sexo y sexo. La obra ha sido denunciada frecuentemente por incluir una escena en la que el protagonista se masturba (algo que todos sabemos que no hace ningún joven de entre 13 y 18 años).

Resulta sorprendente el número tres, ya que uno pensaría que Un mundo feliz, de Aldous Huxley, es una obra con la que todos estamos curados de espanto. Pero volvemos al tema clave: parece ser que a los padres les preocupa que la presentación del acto sexual en la obra de Huxley incite a la promiscuidad en sus propios vástagos. Parece ser que aquí tampoco hay una hermenéutica muy correcta, ya que el libertinaje que retrata el autor es precisamente uno de los puntos más fuertes de su crítica a una sociedad distópica.

En cuarto lugar tenemos Crank, de Ellen Hopkins, cuya inclusión de drogas, sexo y palabrotas tampoco gusta al público más conservador. Hopkins combina la poesía con la prosa, creando un lenguaje propio de violencia, drogas y sexo enfocado a lectores jóvenes con estómago. Si por un lado es comprensible que la agresividad de los temas y lo explícito de las escenas de sexo puedan preocupar a padres y docentes, la introducción a los jóvenes lectores a formas alternativas de narrativa y la firmeza con la que se critica el peligroso mundo de las drogas son puntos poderosos a su favor.

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Voces que susurran, de John Connolly

AutorAlfredo Álamo el 19 de abril de 2011 en Reseñas

Voces que susurran

Nueva entrega del detective Charlie Parker, en la que John Connolly da un paso más en su particular trama, aunque sin adentrarse demasiado en el gran arco argumental que continúa insinuando con trazos irregulares.

Después de Los amantes, donde Parker averiguaba parte de la verdadera historia de su padre y se explicaba algo, aunque no mucho, de esos seres que pululan a su alrededor, Voces que susurran trae de nuevo a primera línea a uno de esos personajes secundarios que hacen que valga la pena leer a Connolly: El coleccionista.

Este ser, a medio camino entre cielo e infierno, emprende una búsqueda que le llevará a encontrarse con Parker, metido de pleno en un asunto que empieza con una simple investigación por contrabando y acabará en un asunto de raíces bíblicas.

Un tesoro robado en la guerra de Irak y una trampa dejada para los codiciosos en forma de caja. Connolly aprovecha las páginas para dejar clara su opinión sobre cómo se ha manejado la guerra en Irak, la intervención de fuerzas de seguridad privadas y el constante saqueo al que se ha sometido el patrimonio de numerosos museos y bibliotecas. Unimos a esto el decadente mundo del contrabando y los muelles abandonados de Nueva Inglaterra, con nuevos personajes que Connolly sabe hacer brillar pese a lo fugaz de sus apariciones. Con estos mimbres construye una trama sólida en la que la acción se va arrastrando lentamente hasta lograr un final lleno de tensión.

Voces que susurran ofrece una grata experiencia de lectura, pero parece que Connolly se limita a insinuar los ases que tiene en la manga y que había anticipado con fuerza en, por ejemplo, El ángel negro. Parece que quiere sentar unas bases amplias antes de entrar en caminos más directos, pero la repetición de esquemas puede perjudicar parte de la narración, como por ejemplo la típica llamada a Louis y Ángel para que acudan en su ayuda, que se vuelve a repetir una vez más y acaba siendo un lugar manido y común, pese a lo interesante de los personajes.

A pesar de todo, el libro es mejor, en mi opinión, que los dos anteriores y es imprescindible para los seguidores de la serie de Parker. Quizá sea uno de los que más sufra en su lectura individual, así que no es recomendable para un primer acercamiento al personaje.

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Informe del Observatorio de la Lectura sobre el ebook

AutorRaquel Vallés el 18 de abril de 2011 en Noticias

Futuro libro digital

Bajo el título de Situación actual y perspectiva del libro digital en España el Observatorio de la Lectura y el Libro nos presenta las que han sido las principales novedades y realidades del 2010 sobre el libro electrónico y cuáles pueden ser las tendencias.

En primer lugar se destaca la expansión de los dispositivos portátiles y portables, repasando la situación del ereader, como principal dispositivo de lectura, la aparición de las tabletas, la importancia que continúa teniendo el ordenador y cuáles son las barreras con los que se están encontrando los dispositivos de lectura para su definitiva expansión en nuestro país. Los ereaders fueron uno de los regalos estrella de la navidad llegando a las ochocientas mil unidades vendidas, mientras que las tabletas llegaron a setenta mil. Las marcas más populares en España son el Sony Reader, Papyre, iRiver y Booq Avant.

Algunos datos interesantes: en 2010 se estima que el ebook ha supuesto un 3% de la facturación total de la industria del libro, casi duplicando el año anterior pero aún lejos de las cifras del mercado internacional. En este punto en informe señala una de las claves, mil veces repetidas en foros y comentarios: la falta de contenidos en el mercado español. La multiplicación de la oferta de lectores no ha venido acompañada del necesario catálogo de títulos, como sí ha pasado en Estados Unidos donde, además de Apple, son dos librerías las que más han apostado por sus ereaders, Amazon y Barnes & Noble, mientras que aquí lectores e industria de contenidos van por caminos separados. Aun así remarca los resultados de la Encuesta sobre el libro digital en España del que hablamos hace unas semanas que aportaba una visión optimista al crecimiento de los catálogos de ebooks.

Aunque uno de los puntos más interesantes es la información sobre cuál es la situación fuera de nuestras fronteras según varios informes. El panorama presenta a una Europa que está comenzando con la edición digital mientras que en Estados Unidos llevan tres años desarrollando el mercado. Mientras en Estados Unidos, podemos hablar de una industria con un alto grado de penetración y un rápido crecimiento (Amazon cuenta con 850.000 títulos a la venta y casi dos millones de libros gratuitos), con las leyes y los modelos de negocio ya definidos, y unos líderes (Amazon, Barnes & Noble y Apple) muy fuertes, en Europa nos encontramos con iniciativas locales, poca presencia de los ereaders, una oferta de contenidos escasa y con modelos de negocios y leyes por definir. Esto unido a la necesidad de una inversión inicial muy fuerte y un crecimiento que se prevé lento, hacen que la industria editorial sea más reticente que la norteamericana.

En España se espera un cambio de tendencia, una aceleración, en los próximos años, marcada por la llegada de Amazon, la Google eBookStore y un incremento de la oferta en español de la tienda de Apple. Es decir, los cambios vendrán o de fuera del territorio y de fuera del sector editorial. En cuanto a la entrada de Amazon en el mercado español se indican algunos de los problemas de los que destacaría el modelo cerrado del kindle y la no adopción del formato ePub que es prácticamente el estándar elegido por editoriales y distribuidoras españolas. Tal y como se apunta, otro factor será el precio fijo del libro que impedirá que Amazon pueda realizar campañas agresivas.

Respecto a Google se destaca como el sistema alternativo al que proponen Amazon o Barnes & Noble, ya que no cuenta con un dispositivo de lectura permitiendo esta desde cualquier aparato con conexión a internet, siempre y cuando lean formato ePub o PDF, al tiempo que no se apuesta por la descarga si no por la “lectura en la nube”. Reparte con el editor y el autor el precio de venta del libro. La expansión de Google eBooks fuera de Estados Unidos está lastrada por problemas judiciales pero parece que puede ser cosa de meses que llegue a nuestro país.

Respecto al IPAD y el creciente mercado de las tabletas, cabe destacar los datos que ofrecen del proyecto Territorio eBook donde se señala que tanto ereaders como tablets coexistirán pero destinados a usos diferentes: lectores dedicados para el ocio literario, frecuente, tabletas para la lectura profesional, más fragmentada. También destaca la adecuación de los lectores electrónicos para la gente mayor.

Pero, ¿cuáles son las barreras para el crecimiento del sector en España? Por lo que respecta a las editoriales (ampliación del catálogo digital) podemos señalar dos: el miedo a la piratería y la imposibilidad de aplicar a los libros electrónicos el IVA reducido del que si disfruta el papel.

Por parte de los lectores (compra del dispositivo) se puede hablar de la falta de contenidos, las incompatibilidades entre formatos y el DRM. Estos temas son generales en Europa junto al precio o la complejidad técnica. Curiosamente, aunque si se destaca la tecnología del tacto, no se dice nada sobre el olor de los libros, uno de esas razones recurrentes en foros y comentarios que esgrimen algunos para no comprarse un ereader.

Ser escritora en el siglo XIX: posiblemente no sea la mejor opción (I)

AutorGabriella Campbell el 17 de abril de 2011 en Divulgación

Emilia Pardo Bazán

Hemos oído hasta la saciedad hablar acerca de la situación de la mujer en el siglo XIX. No me refiero, claro, tan sólo a lo literario, sino a su situación social y económica. Los cambios revolucionarios que han llegado hasta nosotros nos hacen, con frecuencia, olvidar lo que era ser ciudadano de segunda en todos los sentidos (lo cual no implica, por supuesto, que la situación actual sea perfecta, pero en comparación el pasado es más que tétrico en lo que a igualdad de sexos se refiere), simplemente por el hecho de nacer siendo fémina.

Y claro está que esta situación se extendía también al ámbito de la creación. Algunas novelistas decimonónicas optaban por el uso de un pseudónimo masculino (ahí tenemos a Cecilia Böhl de Faber, también conocida como Fernán Caballero), o se refugiaban en su elevada posición social: Emilia Pardo Bazán era, después de todo, hija de conde y heredó dicho título a la muerte de su padre. Mencionar a la Pardo Bazán no es gratuito, ya que siempre fue una ardua defensora de la igualdad de derechos entre hombre y mujer, denunciando con frecuencia el sexismo rampante en los círculos intelectuales en los que ella se movía. Y es que ser mujer española y novelista no era algo extremadamente vergonzoso, siempre que supieras cuál era tu lugar y te limitaras a escribir novelitas moralistas o románticas para otras mujeres moralistas y románticas. Pardo Bazán propuso a Concepción Arenal, célebre escritora y activista por los derechos femeninos (suele considerarse que con ella entró el feminismo en nuestro país), para entrar a formar parte de la Real Academia de la Lengua. Arenal fue rechazada por la RAE, al igual que Gertrudis Gómez de Avellaneda, respetada poetisa cubana, y como lo fue asimismo la propia Pardo Bazan (en tres ocasiones, ni más ni menos).

Así que ser escritora en el XIX no era precisamente fácil. En un intento de ganarse el respeto de escritores y lectores por igual, estas autoras solían recurrir a escritores masculinos como prologuistas, como si con el aval de una pluma célebre del sexo opuesto se pudiese justificar su propia labor. En general se trataba de prólogos en los que poco se decía de la calidad o del contenido de la obra en sí, centrándose sus autores en hacer chascarrillos o en alabar a la autora cuya novela prologaban, como si evitasen tomarse en serio la producción literaria de ésta.

En principio, parece ser que en nuestra vecina Francia se concedía menor importancia al sexo de los novelistas. En 1882 se publicó una bibliografía en la gaceta conocida como Álbum del bello sexo, que indicaba que en Francia había ni más ni menos que 1200 novelistas reconocidas, 400 traductoras, 300 poetisas y 100 periodistas, unas cifras nada despreciables para la época. Es difícil saber los números de España, ya que hasta 1832, fecha de publicación de la Biblioteca de Serrano y Sanz, no hubo una bibliografía que sirviera de referencia. Aun así, los estudiosos calculan que habría en el siglo XIX cerca de un millar de firmas escritoras, de las cuales, como ya hemos indicado, la mayoría escribía obras dirigidas específicamente a lectoras femeninas. Los temas, desde luego, eran más conservadores que los de sus colegas francesas: la importancia del matrimonio y de la maternidad se convertía en eje central de sus novelas, y la escasa formación que habían recibido, al igual que la mayoría de mujeres en la España de la época, era evidente en su ejecución literaria, por lo que la calidad de sus novelas era, en la mayoría de ocasiones, muy inferior a la de sus vecinas francesas.

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Publicaciones periódicas (III): Reader’s Digest

AutorVíctor Miguel Gallardo el 16 de abril de 2011 en Divulgación

Readers Digest

La idiosincrasia del Reader´s Digest es absolutamente original, dentro del mundo de las publicaciones periódicas, debido a una serie de características que la convierten en inconfundible. En primer lugar hay que mencionar su formato, de bolsillo, lo que la convierte en ideal para llevar a todas partes. Pero es su contenido lo que realmente marca la diferencia desde su nacimiento en 1922.

Los fundadores de la revista fueron el matrimonio formado por Witt y Lila Wallace. Él, ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, había tenido esa idea precisamente durante la contienda, cuando al quedar ingresado tras ser herido en la batalla de Verdún, y observar el tipo de lecturas a las que tenían acceso los soldados hospitalizados, creyó que sería una buena idea que existiera una revista que recopilara y condensara lo más interesante de todas las diversas publicaciones periódicas estadounidenses, incluso resumiendo los textos para hacerlos de más fácil lectura y comprensión. De regreso a Nueva York, donde residía con su esposa en el Greenwich Village, Witt maduró su idea durante un tiempo, y finalmente en 1922 se decidió, animado entusiásticamente por su esposa, a poner en marcha el proyecto.

En un primer momento pensaron que la idea podía interesar a los grandes editores de la época, pero sus intentos de conseguir financiación o patrocinio a través de ellos fracasaron: a nadie le pareció buena idea. Lejos de perder la ilusión, los Wallace recurrieron al método de la suscripción directa para afrontar la edición de los primeros números. Enviaron cerca de 5000 cartas a amigos y conocidos hablándoles de su proyecto, pidiéndoles que se suscribieran por 3 dólares anuales; 1500 de ellos respondieron afirmativamente, con lo que se consiguió el capital necesario para que Reader´s Digest pasara de ser una buena idea editorial a una revista que pronto se convirtió en un auténtico fenómeno de masas.

La revista, que ha tenido múltiples ediciones internacionales adaptadas cada una al país en cuestión, ha vivido tiempos mejores: las características propias de su contenido, que suelen ser artículos originales pero sobre todo de otras revistas, la mayor parte de las veces redactados de nuevo para hacerlos más accesibles y menos extensos, así como libros condensados, colecciones de chistes o citas, etc., son las propias de las que suelen aparecer en miles de sitios web como blogs y demás. Así, Internet hizo decaer las ventas de una forma nada anecdótica, hasta el punto de que en 2007 la The Reader´s Digest Association fue adquirida por 2700 millones de dólares por Ripplewood Holdings. Sin embargo, en 2009 cayó en bancarrota, aunque resurgió en 2010, siendo precisamente en 2009 cuando, por primera vez en décadas, Reader´s Digest perdió su condición de ser la más vendida de las revistas de consumo en EEUU, en favor de Better Homes and Gardens.

No obstante, la importancia de la revista sigue siendo muy importante, siendo especialmente popular entre las clases más pudientes del país norteamericano (hay que decir al respecto que la ideología de la publicación es conservadora, muy enfocada a la familia y haciendo especial hincapié en temas religiosos). Aunque algunas ediciones internacionales han ido cerrando, la expansión de la revista no sólo no se ha detenido en la última década, sino que han aparecido nuevas ediciones en algunos países del este de Europa. Cuenta, asimismo, con una edición en braille y otra con caracteres tipográficos de mayor tamaño para personas con problemas visuales.

¿Publicidad en los libros?

AutorAlfredo Álamo el 15 de abril de 2011 en Noticias

Publicidad en Libros

Anuncios entre capítulos, rondando las páginas, al principio y al final, cada vez que reemprendamos la lectura. Estas son las posibilidades que parece ofrecer el mundo de la publicidad en los libros.

Amazon ya ha dado un primer paso para sus lectores electrónicos: si quieres un Kindle de última generación más barato no tienes más que aceptar ver anuncios. Por el momento no son intrusivos -es decir, dentro del libro- así que se mostrarían al iniciar la lectura y en los momentos en que se encendiera el salvapantallas.

Otros medios de venta de ebooks, sobre todo en ordenadores personales, juegan a introducir la publicidad web habitual, como Ad-Sense o banners concertados, alrededor del marco de lectura. No se puede decir que molesten demasiado, pero eso ya es cuestión de gusto y de tiempo dedicado a leer en pantalla.

Está claro que lo que busca Amazon es rebajar lo máximo posible el precio de su dispositivo para llegar a dominar el mercado a través de su propia tienda de contenidos, una estrategia que en EEUU le está dando un resultado fantástico y que hace que importar desde Estados Unidos el Kindle sea más barato en España que la mayoría de lectores que se venden en las tiendas.

De todas formas, aunque parezca mentira, el mundo de la publicidad y el de los libros lleva mucho tiempo entremezclado. En la época dorada del folletín, los libros de Alejandro Dumas y de Arthur Conan Doyle eran vendidos de manera fraccionada y llevaban publicidad por todas partes. Aunque esta práctica fue perdiendo fuerza a medida que la industria editorial mejoraba y los lectores eran más selectos y exigentes con lo que compraban, la aparición de las ediciones de bolsillo superbaratas también propició la aparición en los años 60 y 70 de anuncios a página completa dentro de los libros. Algo que hoy contemplamos con horror y que puede que sea el futuro de una nueva época para el mercado destinado al consumo rápido o a la literatura salida directamente de bombazos inmediatos nacidos en Internet.

Vía: Arts Beat

El médico, Paracuellos y La torre oscura… todos al cine

AutorAlfredo Álamo el 14 de abril de 2011 en Noticias

Paracuellos

Vamos con novedades y próximos estrenos de cine y literatura, hoy os hablaremos de los últimos proyectos y novedades que nos vienen desde Hollywood, pero también habrá espacio para el cine español… eso sí, ni adaptando nos libramos de la Guerra Civil.

Que La torre Oscura, de Stephen King, se iba a llevar al cine ya era algo que habíamos comentado, pero ahora hay más datos. Al parecer se van a rodar varias películas, dos series de televisión y se habla de un videojuego, por lo menos. Se habla de que este va a ser el proyecto más grande de los últimos años en la industria audiovisual.

La primera película estará dirigida por Ron Howard y todo apunta a que estará protagonizada por Javier Bardem, que le ha ganado en las apuestas a Viggo Mortensen en el último suspiro. Quizá es que los productores no querían tener una imagen en pantalla que se pudiera confundir con Aragorn de El señor de los anillos. King ya comentó que su pistolero era Clint Eastwood. Ahí es nada.

En el cine español también les ha dado por la adaptación y para ello han recurrido a uno de los grandes clásicos del cómic, Paracuellos, de Carlos Giménez, que será llevado al cine por un director relativamente novel, Daniel Sánchez Arévalo, pero que ya ganó todo un Goya gracias a AzulOscuroCasiNegro. La verdad es que la adaptación de Paracuellos al cine es un viejo sueño de la industria española, pero que nunca ha llegado a concretarse. Esta vez parece que hay un buen impulso desde la producción… esperemos que llegue a buen puerto.

Y otra adaptación más: uno de los libros superventas más famosos de todos los tiempos, El médico, de Noah Gordon, será adaptado aprovechando el 25 aniversario de su publicación. El director elegido es el alemán Roland Suso Richter, que se ha movido en los últimos años entre la televisión y el cine. Suponemos una superproducción de época para uno de los long-sellers que todavía pueblan nuestras librerías.

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Libros sobre España para no españoles

AutorGabriella Campbell el 13 de abril de 2011 en Divulgación

Typical Spanish

Hace poco, la multidisciplinar web About.com (que ofrece desde recetas de cocina a guías para hacer la declaración de la renta) publicó un interesante artículo listando las diez obras sobre España que todo no español debería leer (aunque el artículo está enfocado, obviamente, a anglosajones). Algunas de estas obras nos son muy familiares, otras son superventas en otros países sin que nosotros apenas las conozcamos.

La lista comienza, por supuesto, con la obra española más universal, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. Eligen a Cervantes junto a otros españoles muy conocidos como Lorca (de quien recomiendan su poesía, y leerlo en una edición bilingüe) y, por supuesto, a Washington Irving con sus Cuentos de la Alhambra. No podía faltar tampoco ese habitual referente, Ernest Hemingway, con Muerte en la tarde, su particular análisis taurino, o la autobiografía de Laurie Lee, cuya segunda y tercera parte (Cuando partí una mañana de verano y Un instante en la guerra) están ambientadas en España (Un instante en la guerra, concretamente, en la Guerra Civil española). Parece que les fascina especialmente el mundo de la alpujarra granadina, ya que se incluye tanto el aclamado Entre limones de Chris Stewart como Al sur de Granada de Gerald Brenan. Por lo demás, también se hace mención al curioso camino de Santiago recorrido por Tim Moore en Paseos por España: Viajes con mi burro y al Homenaje a Cataluña del maestro Orwell, también relacionada con nuestra guerra civil, donde participó primero como soldado raso y más tarde como oficial.

Varias de estas obras entroncan con el amor de los anglosajones por los libros de viajes, uno de los géneros más populares de la industria editorial británica y estadounidense. Ya en el siglo XVIII abundaban las colecciones que relataban experiencias en lugares ajenos: A Collection of Voyages and Travels, some now first printed from original manuscripts. Others translated out of foreign languages and now first published in English se publicó en 1704 en cuatro volúmenes (en 1732 se reeditó con dos volúmenes más) y contenía variada información sobre nuestro país, dirigida sobre todo a los comerciantes, al igual que la muy popular Biblioteca “Harris”, originalmente conocida como la Navigantium atque Itinerantium Biblioteca. Con el tiempo este tipo de obras se ha vuelto menos académica y más cercano al género novelístico, utilizando frecuentemente el humor (como en el caso de Entre limones de Stewart) surgido del enfrentamiento de los nativos anglosajones con las escenas typical Spanish más familiares y, a la vez, exageradas. Ver nuestro país a través de los ojos del extranjero (como ya hicimos con la fantástica Tesis de Nancy, de nuestro propio Ramón J. Sénder) es siempre curioso e informativo, y nos permite redescubrir todo lo que damos por sentado o preferimos ignorar de una sociedad que resulta, como todas, algo alienígena para el visitante internacional.

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La novela póstuma de David Foster Wallace

AutorGabriella Campbell el 12 de abril de 2011 en Noticias

Foster Wallace, Pale King

Algunos de los grandes iconos de nuestro tiempo lo son, posiblemente, gracias a su muerte temprana. Ahí tenemos a Kurt Cobain, al Che Guevara y a Stieg Larsson. Larsson vende libros como rosquillas tras su fallecimiento, Nirvana nunca fue tan popular como tras el disparo fatídico de Cobain, y ahí tenemos las camisetas, llaveros y demás parafernalia del Che. Un caso semejante es el del estadounidense David Foster Wallace, cuyo estatus de best-seller ha crecido exponencialmente desde que decidiera terminar con su vida allá por el 2008.

Y por supuesto ha surgido, como en el caso de Larsson, el peliagudo asunto de la novela póstuma. Lo que tienen los escritores es que, generalmente, suelen escribir bastante, y en el momento de su suicidio, Foster Wallace ya tenía apiladas hojas y hojas de novela, notas y apéndices varios para la que sería su próxima obra, El rey pálido. La novela fue encontrada por su esposa, Karen Green, mientras ordenaba el garaje.

Recientemente, en el New Yorker, que ha publicado por adelantado un extracto de El rey pálido, Jonathan Franzen escribió sobre el tema de la depresión en la escritura, y concretamente sobre la obra de su amigo Wallace. Franzen especifica que, si bien Wallace era indudablemente una persona deprimida, sus obras no lo son, a pesar de sus temáticas acerca del tedio y lo insignificante. Franzen aduce que la cercanía que ofrecía Wallace con sus lectores, la presentación de lugares y textos en los que se podían perder hasta hacerlos propios, era un bálsamo para el espíritu triste y solitario. Lo que no es discutible es que Wallace también era un perfeccionista, y parece ser que esta obra póstuma, que será publicada por la editorial Little, Brown and Company en el próximo mes de abril, está llena de párrafos pesados y complejos que posiblemente el autor no había llegado a editar. La gran cantidad de libretas y documentos repletos de anotaciones indica que la obra no estaba, ni mucho menos, terminada. Así que volvemos a un punto que hemos discutido otras veces en esta página: ¿Justifica la adoración de sus fans y la llamada eterna de la literatura el que se publique una obra que no había sido autorizada por su dueño? ¿Se revolvería Wallace en su tumba de saber que su última creación estaba sin pulir? ¿O el abandono de ésta en un garaje revuelto, junto al terrible estado anímico del autor, indica su absoluta indiferencia hacia el futuro de su rey pálido? El editor de Wallace, Michael Pietsch, ha conseguido reducir más de mil páginas de documentación a 400 páginas de novela, que ha obtenido una recepción crítica más o menos unánime: Si bien El rey pálido no es, ni mucho menos, la mejor obra de Wallace, y no hace justicia a monumentos literarios como La broma infinita, sigue siendo una lectura obligatoria por el tono agridulce del escritor y por su absorbente capacidad estilística. A pesar de todo, uno no puede dejar de pensar que la existencia de una obra narrativamente inconclusa, casi tejida a mano por otra persona, puede ser, más que un afortunado agregado a la carrera ascendente de Wallace, un triste recuerdo de lo que fue un autor brillante.

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Publicaciones periódicas (II): Time y Newsweek

AutorVíctor Miguel Gallardo el 11 de abril de 2011 en Divulgación

Time

La revista Time es una de las más influyentes publicaciones de información general del mundo, y en EEUU su papel preponderante es casi indiscutible. Fue fundada en 1923 por Henry Luce y Briton Hadden, dos destacados miembros de la sociedad secreta Skull & Bones, radicada en Yale. Su principal competidora, la más conservadora Newsweek, no se editaría por primera vez hasta diez años más tarde.

El prestigio de Time se ha ido consolidando a través de los años de forma demoledora, y hoy día la revista goza de una salud envidiable (sobre todo en comparación con Newsweek, que desde hace unos años se ha visto inmersa en una crisis económica que ha llegado incluso a poner en peligro su continuidad). Time siempre ha estado, en términos de ventas y repercusión, por delante de su principal competidora, aunque ésta la adelantó durante un breve período de tiempo en cuanto a ingresos publicitarios se refiere.

Más allá de sus artículos de información y artículos, Time es más que conocida incluso para sus lectores no habituales debido a sus controvertidas portadas, algunas de las cuales son documentos gráficos que han pasado a la historia del periodismo, y también a otras particularidades, tal como es la elección de la Persona del año, que habitualmente ha generado opiniones diversas y es un popular tema de discusión en Estados Unidos. En 2001, por ejemplo, se generó una polémica enconada cuando Time decidió otorgar ese título honorífico al alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, ya que, siguiendo la política editorial de la revista, que ya había premiado a Adolf Hitler o a Stalin, lo coherente habría sido obviar a Giuliani y darle la distinción a Osama Bin Laden. La decisión de elegir a Giuliani fue interpretada de diversos modos, pero no es habitual que Time se deje llevar por efluvios patrióticos en detrimento de la actualidad mundial en el más amplio sentido de la palabra. La persona del año de 2010, por ejemplo, fue Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. En esta ocasión casi nadie ha discutido su elección, por supuesto.

Una de las peculiaridades de Time ha sido la de mantener a lo largo de los años ciertos elementos reconocibles en la publicación a toda costa: por ejemplo, su portada tiene un borde rojo que la hace sumamente reconocible (lo mismo ocurre con el borde amarillo de National Geographic, por ejemplo). Ese borde ha permanecido del mismo color durante años, y sólo tras el 11-S se tiñó de negro por primera y única vez como señal de luto por los miles de asesinados en los atentados suicidas realizados en Estados Unidos por Al-Qaeda. Otra particularidad de Time es no publicar editoriales. Esta norma también se rompió una única vez: fue en 1974, y lo hizo nada menos que para pedir públicamente la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon.

Tanto Time como Newsweek poseen ediciones internacionales. Time se publica también en Europa (desde Londres), Asia (desde Hong Kong), Oceanía (desde Sydney) y cuenta asimismo con una edición canadiense. Newsweek, por su parte, ha tenido una especial incidencia en los mercados editoriales latinoamericanos, teniendo un peso específico grande en el panorama editorial mexicano y argentino. También publica ediciones en japonés, coreano, turco, árabe y polaco.