Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

113.483 libros, 24.682 autores y 95.064 usuarios registrados

Olor a libro nuevo para tus ebooks… y para ti también

AutorAlfredo Álamo el 4 de mayo de 2012 en Noticias

Paper Passion

Lo que hace unos años empezó siendo una divertida broma puede que se haya convertido en realidad. Todos recordamos ese anuncio tan divertido en el que se ponía a la venta un spray «olor a libro» para todos aquellos que notaban que le faltaba algo a su nuevo ereader. Aquello era, evidentemente, una broma, ya que hasta anunciaban una gran variedad de olores, como de «libros con gato».

Pues bien, como reza el dicho, a veces la realidad supera la ficción, y este parece ser el caso: el perfumista alemán Geza Schoehn, a partir de una idea y concepto del diseñador Karl Lagarfeld, ha creado Paper Passion, una mezcla de más de diez sustancias y componentes que han dado lugar a un perfume que evoca el olor de un libro nuevo.

El perfume ya está a la venta (aunque no he encontrado dónde) y el diseño, único elemento que hemos podido ver, está muy cuidado. En cuanto a qué olerá… al parecer primero consiguió el toque industrial y a tinta que rebajó con varios olores más naturales. Ya sé que hay muchos apasionados del olor de los libros -es una de sus características que más se destaca al compararlos con los ebooks- pero a mí, personalmente, no es que me atraiga demasiado. Es como meterse un pequeño subidón con el olor a cola industrial y a tinta fresca que con el tiempo pasa a desaparecer para dejar poco a poco ese aroma a viejo que podéis disfrutar en las ferias del libro de ocasión.

Pero si consideras que no hay mayor placer que abrir un libro, dejar correr sus páginas vírgenes y disfrutar de esos primeros aromas almizclados que sueltan los libros recién sacados de imprenta, ya no tienes excusa para comprarte uno de estos frasquitos y rociar la funda de tu lector de libros electrónicos. Si tienes gato, también sabrás cómo conseguir el mismo efecto.

Más info en: Gfsmith

Una edad difícil, de Anna Starobinets

AutorAlfredo Álamo el 3 de mayo de 2012 en Reseñas

Una edad difícil - Anna Starobinets

Dicen que las antologías de relatos han dejado de estar de moda, que no venden, que no tienen salida, sobre todo las que vienen desde el género fantástico o de terror. Desconozco las ventas que logrará la gente de Nevsky Prospects con Una edad difícil, obra de la autora rusa Anna Starobinets, pero desde luego hacía tiempo que no caía en mis manos una antología más interesante y seductora.

El relato -o novela corta- que da nombre a la recopilación, Una edad difícil, es, sencillamente, aterrador. No en un sentido lleno de sustos o tensión constante, es que posee la cualidad, como el resto de sus relatos, de hacernos perfectamente verosímil una situación extraña, difícil de comprender y por momentos completamente ajena. En la contra se habla de Starobinets como heredera de Stephen King y quizá sea en este cuento donde se aprecia una cierta similitud con el autor americano, aunque desde una óptica muy diferente.

En el resto de cuentos sí que nos acerca más a otra de sus grandes influencias, Philip K. Dick, ya que una de las constantes en los cuentos de esta antología es la confusión en cuanto a la propia identidad, una de las características de Dick y que Starobinets combina con un estilo kafkiano y hasta, por momentos, tan evocador como Cortázar.

Otra de las características de Starobinets que me ha gustado especialmente es la manera que tiene en rematar los cuentos; sus finales, pese a cerrar la historia que narran, dejan la puerta abierta en la mente del lector, dejando viva la imaginación del lector unos momentos más allá del propio fin.

En resumen, Una edad difícil es una excelente antología compuesta de relatos capaces de sorprender y horrorizar, de confundir y deslumbrar, que todo aficionado al cuento, y a la buena literatura, no debería perderse.

Autores relacionados Autores relacionados:
Anna Starobinets
Libros relacionados Libros relacionados:
Una edad difícil

En la más absoluta miseria (II)

AutorGabriella Campbell el 2 de mayo de 2012 en Divulgación

Baudelaire

Como adelantábamos en la primera parte de este artículo, no han sido pocos los escritores que hoy en día se valoran de manera muy positiva, venden libros a raudales y se estudian en los colegios, pero que en vida recibieron escasos frutos de su trabajo (o bien recibieron bastantes pero los dilapidaron de modo rápido e irresponsable). El ejemplo típico de escritor bohemio, pobre y decadente es Charles Baudelaire, cuyas Flores del mal son a día de hoy lectura casi obligatoria, y cuya suerte financiera fue lamentable. A pesar de pertenecer a una familia acomodada, sus hábitos poco rentables (prostitución, alcohol y ropa cara, sobre todo), además de las copiosas sanciones económicas a las que tuvo que enfrentarse por los contenidos escandalosos de sus poemas, lo abocaron a un estado de deuda permanente que se vio obligada a cubrir su madre tras el fallecimiento del polémico poeta y traductor. Con todo, ella misma confesó su satisfacción tras ver cómo la obra de su hijo poco a poco comenzaba a valorarse y a venderse, concediéndole el lugar que ella consideraba que merecía en los anales de la literatura.

Otro caso, bastante sorprendente, es el de Oscar Wilde, debido a su legendaria afición por la buena vida. Al salir de prisión, Wilde emergió como un hombre muy diferente, tras haber realizado un recorrido un viaje espiritual que describió en su epístola De profundis. Aunque retomó su amistad con su amante, Lord Alfred Douglas, las presiones de las familias de ambos finalmente consiguieron lo que la cárcel no había podido: separarlos y terminar de destruir el espíritu pasional de Wilde. Murió de meningitis en un hotelillo de mala muerte, en París, tan sólo tres años después de su puesta en libertad. Años después, su popularidad no haría más que crecer, dejando un jugoso legado literario para sus descendientes.

Y otro que gozó de fama y reconocimiento, pero no mucho dinero, y que murió pobre y ciego en Madrid, fue Benito Pérez Galdós, escritor realista prolífico y autor de algunas de las obras más celebradas en nuestra lengua. Ingresó en la Real Academia Española en 1889, y fue, en 1912, uno de los principales candidatos al Premio Nobel de Literatura, pero al final su muerte sorprendió a todos aquellos que habían olvidado su misma existencia; ni la publicación de sus últimos Episodios Nacionales pudieron proporcionarle cierta solvencia y pasó a ser un ejemplo más de que el éxito literario y el talento no siempre están unidos al desahogo económico. En muchas ocasiones, las grandes ganancias sólo las verán, con suerte, los hijos de tus hijos. En otras, por lo menos podrás evitar el triste espectáculo de ver cómo tus descendientes se pelean con uñas y dientes por una fortuna que necesitaste y que nunca pudiste tener en vida.

Autores relacionados Autores relacionados:
Benito Pérez Galdós
Charles Baudelaire
Oscar Wilde
Libros relacionados Libros relacionados:
De profundis
Las flores del mal

El Comando de Liberación Bibliotecaria

AutorRaquel Vallés el 1 de mayo de 2012 en Noticias

Comando de Liberación Bibliotecaria

Son muchos los ejemplos de que la cultura está siendo una de las grandes sacrificadas de la crisis con cierre de bibliotecas, como las de Caja Madrid (Bankia), menos subvenciones, paralización de proyectos… Esta situación, no nos engañemos, tampoco es nueva ni era imprevisible: la cultura llevaba varios años supeditada al espectáculo o al titular cuando no a la rentabilidad económica. Pero con la crisis está situación se ha agudizado, sea por oportunismo o por necesidad, disminuyendo los ya de por si paupérrimos presupuestos culturales. Pero no podemos extrañarnos que al concejal de cultura, que dedica la mayor parte de su presupuesto anual a llevar a la folclórica de turno a las fiestas de Agosto, no le tiemble el pulso a la hora de paralizar las adquisiciones de una biblioteca.

Hace poco más de un año hablábamos de las amenazas de cierre en numerosas bibliotecas inglesas, en un arrebato neoliberal por cuadrar cuentas y desmontar todo lo desmontable, y de la reacción de los ciudadanos. En estos momentos, hay una situación similar mucho más cerca, y no es la única ni será la última, nos tememos.

En Murcia, desde enero se han cerrado varias bibliotecas municipales y se han reducido los horarios de otras muchas en un servicio del que se había privatizado la gestión desde 2005 (como todos sabemos lo privado sabe mejor y engorda menos). Pero los libros no están solos, encerrados en bibliotecas cerradas sin que nadie lo lea, el Comando de Liberación Bibliotecaria ha acudido a la ayuda de parte de estos libros, con el “secuestro” de 500 ejemplares de la Biblioteca José Saramago con la ayuda de los ciudadanos.

Este Comando reivindica el secuestro a través de un comunicado en el que exigen la reapertura de las bibliotecas, horarios amplios o gestión pública, ofreciendo mientras tanto pruebas de vida de los secuestrados.

Con esta iniciativa curiosa y con sentido del humor, que no deja de ser una anécdota, se llama la atención del grave deterioro que está sufriendo el acceso a la cultura y al conocimiento y que condena a la sociedad a ser, todavía, un poco menos libre. Se puede argumentar que también está siendo atacado el acceso a la sanidad o a la educación, pero no nos equivoquemos de bando, la lucha no es entre cultura o sanidad sino entre público y universal o privado y elitista.

Mientras tanto en las bibliotecas podemos empezar a plantearnos otras opciones de conseguir ingresos como vender figuritas de Messi o de Ronaldo o muletas de toreros. Quién sabe, igual eso sí que nos lo subvencionan.

Parodias literarias

AutorGabriella Campbell el 30 de abril de 2012 en Divulgación

El Jobit

Si tuviéramos que hacer recuento de todos esos géneros que podrían considerarse parásitos, es decir, todos aquellos que se aprovechan del éxito de determinados temas para vender unos cuantos ejemplares, la lista sería larga sin duda. Desde manuales esotéricos que se mueven en el farragoso terreno entre lo científico y lo inventado; libros de dietas o de autoayuda que vomitan datos recopilados de otros mil libros de dietas o autoayuda; libros rápidos inspirados por el superventas más reciente; o extensas autobiografías de personas que jamás han escrito más de tres palabras seguidas; todo nos indica que el mundo del libro no es siempre un cúmulo de literatura enriquecedora. Dentro de esta tendencia a apuntarse a la última moda, produciendo un número determinado de palabras para enviar a imprenta antes de que el público cambie de foco, aparecen de manera continua las obras paródicas, aquellas que aprovechan el éxito de un libro para crear otro muy similar de carácter humorístico.

Algunas de estas obras paródicas no ofrecen mucho más una vez superadas las primeras risas por el ingenioso título, ya que se limitan a copiar de modo casi íntegro el texto de la obra original, modificando nombres de personajes y lugares y poco más. Pero sí ha habido obras que han mantenido calidad suficiente como para gozar, por sí mismas, de gran aceptación entre el público lector. Uno de los ejemplos más conocidos es el del libro de 1969 Bored of The Rings (que en España publicó Devir con el nombre Sopor de los anillos, ya en el 2002, aprovechando el tirón de las películas de Peter Jackson). Parece ser que Devir se especializa en este tipo de parodias, ya que también es responsable de la publicación en español de McAtrix, Star Warped: La juerga de las galaxias y El Jobit, escritas por el anglosajón Adam Roberts bajo el pseudónimo de A. R. R. R. Roberts No son, ni mucho menos, las únicas parodias realizadas de estos libros y películas, como tampoco hay una única parodia de la conocidísima saga de Harry Potter, (aunque destaca la serie de Barry Trotter). Por supuesto también han aparecido títulos en formato cómic, como Harry Pórrez, creado por nombres del tebeo tan conocidos como Enriquecarlos o Vergara.

Y el más reciente en apuntarse al carro de la parodia ha sido el escritor estadounidense Andrew Shaffer, quien se ha basado en el nuevo fenómeno literario Fifty Shades of Grey, una trilogía erótica de tintes sadomasoquistas que se originó como fanfiction de Crepúsculo y que está arrasando en Amazon. Shaffer ha escrito 50 Shames of Earl Grey (Cincuenta vergüenzas de Earl Grey, suponemos que con Earl Grey se refiere al popular té de origen británico), mostrándose crítico de la naturaleza comercial y endeble de la obra original. Sin embargo, la parodia es, en cierta manera, un homenaje, y podría decirse que la parodia legitima, hace más real, a la obra original. Puede que Shaffer, en el fondo, le esté haciendo un favor a E. L. James al reírse de su obra. Y de paso, se hace con unos cuantos dólares a su costa.

Está claro que sólo hemos mencionado algunos ejemplos de un género muy extenso. ¿Con qué parodias os habéis divertido más?

Autores relacionados Autores relacionados:
A. R. R. R. Roberts
Libros relacionados Libros relacionados:
El jobit
Star Warped. La juerga de las galaxias

Cartas dignas de mención: J. R. R. Tolkien

AutorGabriella Campbell el 29 de abril de 2012 en Divulgación

Cartas de Tolkien

El epistolar es uno de esos géneros menos conocidos y populares que, sin embargo, puede producir textos más que interesantes, no sólo por su valor documental e histórico, sino por lo que nos enseña del carácter de su autor. En un mundo en el que la brevedad y la inmediatez del e-mail lo han hecho bastante más popular que la tradicional carta manuscrita, es una costumbre muy productiva ponerse a rebuscar y encontrar en el pasado ejemplos del ingenio y la imaginación de algunos grandes autores, cuya personalidad se ve reflejada en estas obras que nunca tuvieron intención de publicarse, ni de ser leídas por más personas que aquellas a las que se dirigían.

En Internet podemos encontrar auténticas maravillas, transcripciones y fotografías de las cartas de estos gigantes de la literatura, y uno de los autores que más aparece en las páginas que se dedican a recopilar este tipo de textos es John Ronald Reuel Tolkien, escritor conocido sobre todo por su legendaria novela El señor de los anillos. Las cartas de Tolkien suelen reflejar a un hombre ingenioso, cálido y amante de las letras. En particular, una de mis favoritas es aquella que escribió a la editorial Rutten & Loening, que estaban negociando con la empresa Allen & Unwin la publicación de El hobbit en alemán. La editorial alemana le escribió al autor nacido en Sudáfrica, preguntándole si era de ascendencia “arish” (aria). Podéis encontrar la carta original completa en Internet, pero me quedo con una frase en particular, que añade Tolkien tras explicar que su apellido es, de hecho, de origen alemán:

“I cannot, however, forbear to comment that if impertinent and irrelevant inquiries of this sort are to become the rule in matters of literature, then the time is not far distant when a German name will no longer be a source of pride.”

“No puedo evitar comentar, sin embargo, que si indagaciones tan impertinentes e irrelevantes como esta van a convertirse en lo habitual en lo que se refiere a la literatura, entonces no queda muy lejos el día en el que un nombre alemán ya no será un motivo de orgullo.”

Tolkien escribió dos borradores para enviar como respuesta a la editorial alemana, uno más correcto y comedido y otro que reflejaba, como vemos aquí, su irritación ante el descaro de una pregunta semejante. Ambas respuestas pasaron primero por las manos de sus editores británicos y no sabemos cuál fue la que se envió, finalmente, a los alemanes. Incluso en estas circunstancias, Tolkien prefería utilizar su ingenio para desahogar su frustración e ira, y en otras de sus epístolas encontramos un tono mucho más relajado y afable, como en las cartas que escribía a sus hijos haciéndose pasar por Papá Noel, o las que escribía a sus lectores, en las que se permite, incluso, hacer algunas cábalas etimológicas acerca del apellido de una admiradora. En ésta, además, explica las razones que lo llevaron a escribir El señor de los anillos:

“I wrote The Lord of the Rings because I wished ‘to try my hand at a really long story that would hold the attention of readers, amuse them, delight them, and at times maybe excite them or deeply move them.” (“Escribí El señor de los anillos porque quería probar con una historia muy larga que captara la atención de mis lectores, que entretuviera, encantara y a veces incluso llegase a entusiasmar o emocionar profundamente”).

Autores relacionados Autores relacionados:
J. R. R. Tolkien
Libros relacionados Libros relacionados:
El hobbit

Libros conflictivos

AutorGabriella Campbell el 28 de abril de 2012 en Noticias

l8r, g8r

Llega ese momento del año que todos habéis estado esperando, ese momento en que, una vez más, la ALA (Asociación de Bibliotecas Americanas) publica la lista de libros más conflictivos del año anterior. Así es, todos los años esta asociación comparte con el público general la lista de libros que más quejas y denuncias han recibido de padres enfurecidos, líderes espirituales y ciudadanos de a pie en los Estados Unidos. Esta lista es parte del 2012 State of America’s Libraries Report, un informe que documenta el estado de las bibliotecas estadounidenses, en el que este año se insiste sobre todo en la polémica que mantienen las bibliotecas con las editoriales por el tema del libro electrónico. Según el informe, empresas como Macmillan Publishing, Hachette o Simon and Schuster se han negado a vender ebooks a bibliotecas, mientras que otras como HarperCollins o Penguin han prohibido a las bibliotecas que presten sus obras electrónicas o han ofrecido un uso muy restringido de éstas.

Pero esa es harina de otro costal, un costal cada vez más problemático debido a la delicada situación legal que atraviesan varios grupos editoriales acusados de pactar precios de ebooks, y a tantos otros casos relacionados con el libro electrónico en un mercado confuso donde todavía no queda claro el valor ni el rol de la literatura digital. Por ahora, nos centraremos en el siempre entretenido mundo de las quejas formales, los lloriqueos y las protestas de aquellos que consideran que determinadas obras no deberían ofrecerse al público. Algunos títulos son de clásicos que repiten estancia en la lista, año tras año, otros son de obras nuevas que han gozado de gran éxito. Casi todas estas obras están dirigidas al público juvenil.

La primera de la lista ha sido la serie de libros escritos en formato sms ttly; ttfn; l8r, g8r. Parece ser que su uso indiscriminado de palabrotas, escenas sexualmente explícitas, referencias religiosas y carácter “maduro” (la obra muestra la vida del adolescente medio sin ningún tipo de tapujos), no ha gustado a las madres de América. A quien no parece importarle es a la autora, Lauren Myracle, que vende libros como rosquillas. Los demás son The Color of Earth, de Kim Dong Hwa (porque hay desnudos y por intentar educar a los lectores sobre temas sexuales), la trilogía de Los juegos del hambre de Suzanne Collins (¡es “anti-étnico”, “anti-familia” y satanista!), My Mom’s Having A Baby! A Kid’s Month-by-Month Guide to Pregnancy, de Dori Hillestad Butler (una guía del embarazo enfocada a niños que ofrece demasiada información sobre la procedencia de los bebés), El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, de Sherman Alexie (por lenguaje inapropiado, contenido sexualmente explícito, racismo, y referencias religiosas), la serie Alice de Phyllis Reynolds Naylor (referencias religiosas, contenido sexual), Un mundo feliz, de Aldous Huxley (referencias religiosas, contenido sexual), What My Mother Doesn’t Know (Lo que mi madre no sabe), de Sonya Sones (contenido sexual, lenguaje ofensivo), la serie Gossip Girl, de Cecily Von Ziegesar (denunciada por drogas, lenguaje ofensivo y contenido sexual, pero yo más bien la denunciaría por hacer creer a la adolescente media que es posible tener un novio guapísimo y un armario lleno de ropa de marca) y, finalmente, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee (lenguaje ofensivo, racismo). Tened en cuenta que las acusaciones por “referencias religiosas” suelen vincularse a libros que cuestionan el valor de las religiones organizadas, o que tratan religiones no cristianas. Parece ser que por ahora se han olvidado del satanismo de Harry Potter y de Crepúsculo, más que nada porque han surgido nuevas cabezas de turco a las que culpar de todos los males de la sociedad y del estado de la juventud hoy en día.

Autores relacionados Autores relacionados:
Harper Lee
Aldous Huxley
Cecily von Ziegesar
Lauren Myracle
Sherman Alexie
Libros relacionados Libros relacionados:
ABLMS + TRD
El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial
Gossip Girl: Cosas de chicas
Matar a un ruiseñor
Saga de Los juegos del hambre

En la más absoluta miseria

AutorGabriella Campbell el 27 de abril de 2012 en Divulgación

Pobre escritor

Aunque nos guste tanto hablar de autores que han batido récords de ventas, que firman millones de ejemplares y que se bañan en piscinas repletas de billetes, no podemos olvidar que un porcentaje mayoritario de escritores no está en unas circunstancias económicas tan boyantes. De hecho, son muy pocos los que pueden presumir de pagar las facturas con su trabajo como escritor, e incluso éstos suelen obtener la mayor parte de sus ingresos mediante actividades relacionadas con la escritura (talleres, conferencias, columnas periodísticas, etc), más que con las regalías de sus libros. Muchos autores viven, o malviven, gracias a presentaciones y ventas de libros en colegios, premios de concursos y otras fuentes similares de sustento. Podría decirse que el oficio de escribir se trata sobre todo de una profesión vocacional, ya que cualquiera que conozca la cadena de edición, los porcentajes de los intermediarios y la balanza de oferta y demanda de libros, sabe que sólo unos pocos privilegiados alcanzan un nivel de ventas que les permita vivir de manera ya no desahogada, ni digna, sino básica.

No ayuda el hecho de que los ingresos percibidos por escribir sean erráticos y difíciles de predecir. Uno no recibe un salario, sino una serie de pagos no siempre periódicos que dependen de cada editorial, y que son, debido a la naturaleza del negocio, complicados de anticipar. Y precisamente es ese el mejor amigo del escritor: el anticipo, ese Sagrado Grial que le proporciona la más bella de las ilusiones: la esperanza. En una situación ideal, un autor tendría ya varios libros en el mercado, y contaría con contratos y anticipo por nuevas obras, más un pago continuo de derechos de autor. Esta es, insisto, una situación ideal, e idealizada. Las temidas devoluciones de distribuidoras y librerías rematan la esperanza de vida de un libro, y no todas las editoriales están dispuestas a ofrecer jugosos anticipos por obras cuya rentabilidad no pueden asegurar. Y aun de ofrecerlos, a uno siempre le puede pasar como a la escritora estadounidense Emily Gould, que se fundió su anticipo de 200.000 dólares (unos 150.000 €, aunque de ahí hay que descontar el 15% que se llevó su agente y unos 38.000 € que se le fueron en impuestos) en clases de yoga, viajes internacionales, el alquiler de un apartamento en Nueva York y otras tantas cosas de las que asegura que no se arrepiente… excepto por los 1000 dólares que se gastó en ropa de diseño; ropa que no entiende por qué adquirió y que apenas ha utilizado. En el caso de Emily, como ocurre con muchos escritores en esta situación, su buena fortuna le hizo creer que no podía sino ser un presagio de todo lo fabuloso que estaba por llegar: regalías internacionales, una adaptación de su libro al cine, y todas esas maravillosas aspiraciones que parecen a punto de materializarse con la firma del primer contrato. Finalmente, se vio sin dinero, con un libro que nunca llegó a nada, y mucha ropa que ahora pone a la venta por Internet. Afortunadamente, puede regresar a su actividad inicial, la de editora, bloguera profesional y emprendedora, y siempre cabe la posibilidad de que, tarde o temprano, vuelva a tener un anticipo como aquel en las manos. Por ahora, dirige proyectos tan interesantes como Emily Books, un servicio de venta de ebooks por suscripción. El batacazo de Emily no le impedirá seguir adelante, pero para muchos otros escritores el final fue bastante menos optimista. De ellos hablaremos en la segunda parte del artículo.

Lo mejor de Sant Jordi 2012

AutorGabriella Campbell el 26 de abril de 2012 en Noticias

Sant Jordi 2012

En Cataluña, la celebración del día de su patrón, Sant Jordi, es un tanto diferente a otros festejos. Como es, además, 23 de abril, día internacional del libro, leyenda y tradición se mezclan con la literatura como una fusión curiosa entre San Valentín y una inmensa feria del libro, en la que obras y flores se venden en puestos adyacentes, y un día laboral se convierte en una fiesta continua de paseo, compras y firmas. Si bien la tradición es que los hombres regalen rosas a las mujeres, y que las mujeres regalen libros a los hombres, hace ya tiempo que los regalos se han liberado de las constricciones del sexo, y que las rosas se han convertido, además, en presentes promocionales de editoriales y puestos de venta de libros.

Sant Jordi ofrece, ante todo, un acercamiento a la figura del autor que equivale al de cualquier feria normal, pero condensado en apenas doce horas de firmas y encuentros que se complementan con charlas y presentaciones durante los días anteriores. Aunque la lista de autores era de un largo considerable, en el meollo de la feria se repetían varios nombres una y otra vez: Eduardo Mendoza y Carlos Ruiz Zafón (que competían en número de seguidores, con larguísimas colas de lectores que esperaban, impacientes, sus firmas personalizadas; y por otro lado en número de ventas, aunque el vencedor claro ha sido Mendoza con su El enredo de la bolsa y la vida, el líder de ventas del Sant Jordi de este año). En cuanto a invitados extranjeros, el fenómeno Chuck Palahniuk, conocido por obras como El Club de la Lucha o Asfixia, se ha hecho notar de una forma especial, al igual que ha sido más que notable la presencia del autor de la saga de fantasía épica El legado, Christopher Paolini. Más allá de estos valores seguros para los libreros, repiten los fenómenos efímeros: libros de autoayuda, biografías de famosos y grandes personalidades mediáticas que este año atraen a todo tipo de seguidores y jornadas de firmas maratonianas pero que, probablemente, el año que viene serán olvidados y sustituidos por otros similares.

Los medios aseguran, por lo general, que los libreros se muestran contentos con los resultados económicos de esta jornada, al parecer ligeramente mejores que los del año pasado. Parece que, más allá del éxito de escritores como Mendoza o Zafón, tampoco ha habido un protagonista absoluto de ventas, repartiéndose estas más bien entre un gran elenco de autores entre los que se incluyen Almudena Grandes, Kate Morton o Jaume Cabré. En catalán, el gran triunfador ha sido Jonas Jonasson, con L’avi de 100 anys que es va escapar per la finestra. Como Jonasson no podía acudir a firmar su obra, el encargado de representarlo, interpretando a Alian Karlsson, personaje principal de la novela, fue el actor Quimet Pla, que afirmó haber disfrutado muchísimo de la experiencia.

Aunque no hay duda de que el motor principal de esta celebración multitudinaria es económico, hay otro arranque, otro imán que arrastra a tantísimas personas a la calle a hacer colección de firmas, conocer a sus escritores favoritos y moverse, casi a empujones, por las Ramblas de Barcelona, lugar emblemático de Sant Jordi, el día 23 de abril cada año.

Autores relacionados Autores relacionados:
Almudena Grandes
Carlos Ruiz Zafón
Christopher Paolini
Chuck Palahniuk
Eduardo Mendoza
Libros relacionados Libros relacionados:
El club de la lucha
El enredo de la bolsa y la vida
Legado

Los Premios Pulitzer 2012

AutorGabriella Campbell el 25 de abril de 2012 en Noticias

El rey pálido

Aunque son premios que se entregan exclusivamente en el ámbito anglosajón, es posible que los Premios Pulitzer sean de los más conocidos a nivel internacional después de los Nobel. Fundados por el editor Joseph Pulitzer, quien en su testamento legó una gran suma de dinero para la fundación de una escuela de periodismo y unos premios con su nombre, llevan convocándose desde 1917 a través de la Universidad de Columbia. Gozan de una dotación de 10.000 dólares estadounidenses por premio, y la categoría de Servicio Público, la más prestigiosa, ofrece también una medalla de oro. Los premios están orientados sobre todo al mundo de la literatura, el periodismo y la composición musical, y las categorías de mejor reportaje (sobre todo la de mejor reportaje de impacto) o mejor obra de ficción son la máxima aspiración de muchísimos autores y periodistas. Por eso mismo, llama la atención que la categoría de mejor obra de ficción haya quedado desierta este año, máxime cuando entre los finalistas se encontraba la novela póstuma de Foster Wallace, El rey pálido. La categoría de mejor editorial también se ha quedado, este 2012, sin ganador.

El gran triunfador de este año ha sido el periódico The New York Times, que fue galardonado en las categorías de mejor reportaje divulgativo y mejor cobertura internacional, pero tal vez haya obtenido mayor impacto el Huffington Post, que se estrenaba como ganador de uno de estos premios en la categoría de reportaje nacional con un especial estremecedor acerca de las vidas y consecuencias psicológicas de los veteranos de las guerras de Irak y Afganistán.

En el terreno literario, más allá de la notable ausencia de una obra que haya sido considerada digna del galardón de ficción, ha destacado el premio de teatro, que se ha otorgado a la estadounidense de origen puertorriqueño Quiara Alegría Hudes, quien también analizaba la vida de un regresado de la guerra en su obra Water by the Spoonful (Agua a cucharadas). Las otras categorías de carácter literario son las dedicadas a los libros de historia (que en esta ocasión se ha llevado Manning Marable con un ensayo sobre la vida de Malcom X), biografías o autobiografías(para John Lewis Gaddis por la biografía de George F. Kennan), poemarios (para Life on Mars de Tracy K. Smith), y obras de no-ficción (para Stephen Greenblatt, teórico literario especializado en Shakespeare y fundador del neohistoricismo, por The Swerve: How The World Became Modern). Estos premios ponen a los galardonados en el escalón supremo de su profesión, pero todavía tendrán que ganar alguno más para ponerse a la altura de escritores como Robert Penn Warren, que tiene tres galardones, uno por obra de ficción y dos por poesía; Carl Sandburg, con un premio por biografía y dos por poesía; Robert Caro, que tiene dos galardones por biografía; y otros nombres conocidos que han repetido premio como William Faulkner, John Updike o Norman Mailer. Y cómo competir con el notable Robert Frost, que obtuvo en tres ocasiones el Premio Pulitzer de poesía.

Autores relacionados Autores relacionados:
David Foster Wallace
John Updike
Norman Mailer
Robert Penn Warren
William Faulkner
Libros relacionados Libros relacionados:
El rey pálido