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Los libros efímeros

AutorAlfredo Álamo el 28 de mayo de 2012 en Opinión

Librerías y libros viejos

Tener un libro entre las manos es una experiencia vital, su peso, su olor, su tacto… un libro asocia imagen y concepto, un libro es cultura además de ser un objeto. Esa asociación se ha conseguido tras varios siglos en los que el uso del libro apenas ha cambiado. Su diseño se ha estilizado y su producción se ha perfeccionado al máximo, pero, en definitiva, un libro del siglo XIX se usa igual que un libro del siglo XX.

Uno de los grandes puntos a favor de los libros es que nos hacen sentir que fijan la cultura. El conocimiento está ahí, entre sus páginas, son el vehículo entre el mundo de las ideas y el mundo real, no importa lo que pase fuera, una vez el libro está escrito servirá para siempre, todos podrán acceder a él. Por eso acumulamos libros, por eso pensamos que un libro no se puede perder, ni tirar, ni destruir, ya que siempre, en algún lugar, le puede servir a alguien. No sé vosotros, pero a mí me sienta fatal ver libros en la basura, aunque es cierto que cuando se transforman en obras de arte no me afecta en absoluto, ya que lo considero una manera de reciclaje.

Reciclaje, ese es un tema interesante. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el impacto ambiental de la industria editorial? Tened en cuenta que una vez que se produce un libro tiene un número determinado de usos/lecturas y se acabó. Muchos libros son leídos una vez durante su vida útil, otros ni eso. Los hay, claro, que acaban en bibliotecas y colegios y en muy poco tiempo pasan por decenas de manos. Muchos acaban en casas particulares y son leídos tres o cuatro veces. No voy a descubriros nada si os digo que los libros están hechos de papel, claro, y que la industria papelera no es precisamente de las menos contaminantes. Lo normal sería que cuando un libro ya no va a ser leído más pasara a una biblioteca, a una ONG o al cubo de reciclaje. Sin embargo, no lo hacemos. Ese libro es nuestro, ese pedazo de conocimiento se queda en casa, en nuestra librería. Aunque sepamos positivamente que no volveremos a leerlo nunca más, aunque fuera un best-seller malo malísimo; como mucho lo prestaremos con la esperanza de que no vuelva a casa.

Y es que los libros no son sagrados. Tendríamos todos que tenerlo en cuenta. No son vasijas receptoras de cualidades eternas. Si dejas un libro en el exterior verás que tarda menos de un año en desaparecer por completo, pero sólo unas pocas semanas en dejar de ser útil. Los libros que atesoras en casa sin un complejo sistema de climatización no vivirán para siempre, se irán degradando poco a poco -liberando esos olores que tanto gustan- antes de volverse quebradizos y ser atacados por hongos y gusanos. No tenemos libros como los viejos incunables en casa, no nos engañemos, la vida útil de los libros no llegará en muchas ocasiones a nuestros nietos. Y eso con suerte.

Por eso me gustaría que todos pensáramos bien en lo que hacemos con los libros que atesoramos en casa. Es cierto que un libro puede servir a mucha gente antes de que el uso lo degrade, no somos quienes para negarle esa vida. ¿Tienes libros en casa que no usas? ¿Que sólo leíste una vez? ¿Que te regalaron y ni siquiera has abierto? Dónalos, regálalos, llévalos a una biblioteca, ponlos en puntos bookcrossing, pero no dejes que la cultura desaparezca poco a poco entre las cuatro paredes de una habitación cerrada. Debería ser libre. En el mejor de los sentidos.

Software anti-periodistas

AutorGabriella Campbell el 26 de mayo de 2012 en Noticias

Robots escritores

El mundo de la comunicación es, sin duda, uno de los terrenos que han experimentado mayores cambios en los últimos años. Gracias a esto, la noción clásica de lo que significa ser periodista se ha visto transformada de un modo que nunca podríamos haber concebido: su labor como redactor, reportero o, en definitiva, informador, se ha convertido en una función múltiple, con una poderosa crisis de identidad, un personaje del que se espera que, en su versión 2.0, actúe como creador y gestor de contenidos, productor audiovisual, community manager y diseñador, por mencionar sólo algunos aspectos del comunicador contemporáneo. Y parece ser que su actualización tendrá que ser tan versátil que, además pueda crear y mantener sus propias plataformas para obtener ingresos con los que sobrevivir, ya que cada vez es más complicado ganarse la vida en el sentido tradicional del periodismo.

Proliferan, además, blogueros y redactores que trabajan para medios de prestigio de modo gratuito. Ahí tenemos el caso notorio del Huffington Post, cuyos blogueros exigían compensación por el trabajo no remunerado que llevan realizando desde hace más de cinco años. La respuesta de la empresa ha sido clara: nadie los ha obligado a enviar sus colaboraciones, y han contribuido con sus publicaciones sabiendo en todo momento que estas no eran pagadas. Sea cual sea la realidad del asunto, lo cierto es que una parte importante del contenido que proporciona valor a las grandes marcas de comunicación no recibe una compensación económica directa. De nuevo nos encontramos con un desequilibrio de oferta y demanda. Para un bloguero, escritor o redactor, escribir para un medio importante es una señal de prestigio y una aportación indispensable para su currículo; pero al mismo tiempo, tiene derecho a exigir un pago por su trabajo. ¿Pero cómo exigir justa compensación en un mercado en el que el contenido es cada vez más barato?

Muestra de ello es la creciente popularidad de productos como Narrative Science , un software que tiene intranquila a toda la comunidad periodística ya que ofrece la posibilidad de crear artículos coherentes manejando los datos proporcionados por su cliente. Triunfa en empresas como la revista Forbes, que lo utiliza sobre todo para labores de documentación (hablamos de un humano menos que tiene que ponerse a buscar en la red cuánto gana al año tal o cual empresario, de un humano menos que tiene que recopilar esos datos y redactarlos). Los escritos de Narrative Science no ganarán premios de literatura, pero son claros y eficientes, muy útiles a la hora de compilar artículos estadísticos que requieren de una gran cantidad de datos y números disponibles en la red. Puede utilizarse, por ejemplo, para analizar el movimiento de tendencias en Twitter, exponer resultados deportivos (de hecho fue para esto para lo que se utilizó en su primera fase) o, sobre todo, para producir textos básicos de información pura y dura concebidos para el uso interno de todo tipo de empresas.

Pasará mucho tiempo antes de que los escritores tengan que preocuparse de que una máquina pueda sustituirlos, ya que ello implicaría desentrañar fundamentos de calidad literaria que ni los más avispados teóricos tienen muy claros. Pero es posible que cierto tipo de redactor tradicional, aquel cuya función era documentarse y producir un texto básico coherente, podría estar en vías de extinción. Sólo queda reinventarse, a la espera de que los mismos avances tecnológicos que transforman nuestro trabajo a niveles insospechados de profundidad y rapidez, puedan ofrecernos nuevas formas de desarrollarnos como profesionales.

Novedades para la Feria del Libro 2012

AutorAlfredo Álamo el 25 de mayo de 2012 en Noticias

Feria del libro 2012

Está claro que es en la Feria del Libro, tanto la de Madrid como en la de Barcelona, donde las editoriales presentan muchos de los libros más interesantes de su catálogo para todo el año, aunque siempre se dejan los lanzamientos más fuertes en solitario para evitar hacerles sombra. De todas formas, es en estos días cuando la variedad de la oferta se dispara y podemos ver en tenderetes y casetas algunos de los títulos más interesantes de todo el año. ¿Qué nos puede ofrecer la feria del libro este año? Bien, por primera vez en años no hay una clave definitiva y las editoriales están buscando el best-seller que marcará la tendencia. ¿Será de nuevo un libro sobre dietas, quedará algo de la vieja llama de la novela negra nórdica o puede que algún libro juvenil dé la campanada?

En el pasado Día del Libro triunfaron libros como El abuelo que saltó por la ventana y se largó o El misterio de la bolsa y la vida, que tienen muchos números para continuar su éxito, y está claro que superventas como Zafón y su Prisionero del cielo o Somoza y su Tretrammeron van a estar presentes en la feria, aunque un poco desdibujados con respecto a otros años. Un título que muchos esperamos con ganas es la nueva entrega de las aventuras de Bernie Gunther en Praga Mortal y estoy seguro que el último libro de Matilde Asensi, La conjura de Cortés, también va a obtener buenos números. Otra novela de género que me ha llamado la atención es La huella del pájaro, de Max Bentow y lo que no sé es si la última de John Verdon, Deja en paz al diablo, estará para la feria o llegará justo después.

De otras editoriales ya hemos destacado en Lecturalia títulos como Una edad difícil, de Anna Starobinets, Cenital, de Emilio Bueso y no habría que perder de vista otros nombres como el de China Mieville y su Ciudad y la ciudad y el de Félix J. Palma con El mapa del cielo, su segundo libro de fantasía victoriana. ¿El tapado de esta feria? Siempre hay uno y es difícil de encontrar; apuesto por Madrid 1987, de David Trueba.

En cuanto a mis gustos personales, estos días, y aprovechando el descuento, creo que me pasaré a comprar Lucifer Circus, de Pilar Pedraza, y es probable que acabe siendo débil y acabe llevándome a casa Y una cosa más, la arriesgada apuesta de Eoin Colfer por terminar la serie del Autoestopista Galáctico. ¿Y vosotros? ¿Qué libros esperáis comprar esta primavera? ¿Cuál creéis que será el superventas del año? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Carlos Ruiz Zafón
China Miéville
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La ciudad y la ciudad

Cómo escribir un microrrelato

AutorGabriella Campbell el 24 de mayo de 2012 en Divulgación

Flash Fiction

El día 16 de mayo se celebró en el Reino Unido el día nacional del flash fiction, es decir, un día dedicado a la microficción. Hemos aprovechado para reunir algunos consejos de auténticos profesionales de la narrativa brevísima para escribir microrrelatos. Podéis practicar, por ejemplo, en Twitter, ya que su estricto formato de 140 caracteres es ideal para crear mininarraciones. Os ofrecemos consejos recopilados de diferentes profesionales de este género narrativo:

-David Gaffney, escritor y redactor de The Guardian, recomienda empezar in media res, ya que la limitación de espacio no te va a permitir crear personajes y entornos poco a poco. Podéis ver el resto de sus consejos en el artículo correspondiente.

-El periodista Gustavo Aldolfo Ordoño también ofrece una recopilación de mandamientos para la ficción hiperbreve, como por ejemplo limitar al mínimo el número de personajes y escenarios ().

-El autor de microrrelatos Orlando Romano insiste en la importancia de leer a los grandes del género: “Debes leer, de rodillas, a Ana María Shua, Raúl Brasca, Luisa Valenzuela, Julio Torri, Juan José Arreola, Gabriel Jiménez Emán, Marco Denevi, Pía Barros, Rafael Pérez Estrada, Ramón Gómez de la Serna, Enrique Anderson Imbert, Virginia Vidal, Luis Mateo Díez y Augusto Monterroso”.

-La web Sinjania ilustra algunos consejos técnicos con ejemplos, de entre los cuales podemos destacar el uso de la contraposición de planos, una antítesis de entornos para crear un contraste significativo.

Escuela de escritores y Cadena Ser construyeron, con motivo del concurso de microrrelatos Relatos en cadena, un decálogo de escritura de microficción. La norma más llamativa, sin duda, es la que dice “Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.”

Todos los escritores y profesionales del microcuento suelen coincidir además en la importancia de la precisión, en usar la palabra perfecta y eliminar todo aquello que sea superficial y accesorio. Pero al final, uno de los puntos más importantes es recordar que en un espacio tan breve no hay sitio para elaborar, ni apenas ocasión para desarrollar poco a poco una empatía, una intimidad con el lector. Así que la función emocional del microrrelato debe intensificarse, concentrándose en pocas palabras el trabajo de un texto largo. Como dice el escritor Santiago Eximeno, “haz al lector cómplice de tu ficción mínima, permítele que sea él el que narre en su mente las necesarias elipsis en el texto.” Junto a esta técnica, que se alcanza con la práctica y con mucha imaginación, buscaremos la respuesta emotiva de nuestro destinatario: “el lector debe sentir emociones cuando lea el relato. Ya sea nostalgia, miedo, rabia, etc.”. En definitiva, todo lo que buscamos obtener con cualquier texto literario, pero condensado en apenas un par de párrafos (o menos).

Autores relacionados Autores relacionados:
Ana María Shua
Augusto Monterroso
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Ramón Gómez de la Serna

Manga para principiantes (II)

AutorGabriella Campbell el 23 de mayo de 2012 en Divulgación

Death note

En la entrega anterior de este artículo os hablamos del manga y de sus categorías, con la esperanza de eliminar algunos prejuicios para el lector que nunca se ha atrevido con este género. Queríamos, también, recomendaros algunos títulos. Hemos intentado, sobre todo, limitarnos a obras que estén disponibles en español en las librerías, pero si os manejáis con el inglés el mercado es, como es obvio, muchísimo más amplio, ya que tenéis bastantes más títulos a vuestra disposición a través de la compra online. El francés o el alemán pueden ser también bastante útiles para el lector asiduo de manga, ya que tanto Francia como Alemania importan y traducen una gran cantidad de obras, y en el caso de Francia en particular, destaca el gusto por títulos vanguardistas y experimentales, tal vez más incluso que en el propio país nipón. Tened en cuenta también que otra puerta de entrada para el manga puede ser la adaptación al anime, una forma a menudo más rápida y directa de conocer una historia y decidir si queréis adentraros en un manga que, como muchos, puede desarrollarse a lo largo de cientos de números.

Un título indispensable para los amantes del manga (popularizado a nivel internacional sobre todo por su anime) es Death Note. Su poder de atracción es innegable (en China fue objeto de numerosas polémicas cuando los alumnos de muchos colegios empezaron a personalizar sus cuadernos en imitación de los famosos “cuadernos de la muerte” protagonistas del manga). La idea alrededor de la que se desarrolla la obra es muy llamativa: ¿y si encontraras un cuaderno donde cada vez que escribieras el nombre de una persona, esta persona moriría? ¿Lo utilizarías para hacer el bien… o el mal? Precisamente esos conceptos, los de bien y mal, se confunden y rebelan en este maravilloso manga producto de la colaboración entre Tsugumi Oba y Takeshi Obata. En España está disponible gracias a la antigua Glénat, Editores de tebeos.

El título que suele quedar primero en las listas de “mejores” y “más vendidos” en Japón es One Piece, si bien pertenece a la categoría de shonen, por lo que está sobre todo enfocado a lectores jóvenes. Bebe de la influencia de ese fenómeno internacional que fue Dragon Ball, ya que también se trata de una historia de aventuras, que narra la búsqueda del protagonista del “one piece”, que le permitirá convertirse en el Rey de los Piratas. En este sentido, también destacan mangas como Naruto, enfocados hacia la acción, el valor de la amistad y la superación personal.

Para los que buscan algo más personal, dentro del ámbito de lo realista, es imposible dejar de mencionar al maestro Yoshihiro Tatsumi, a quien hemos podido disfrutar en español gracias a diversas publicaciones de La Cúpula o de Astiberri. A esta última marca debemos la aparición en nuestro idioma de Una vida errante, un trabajo inmenso de carácter autobiográfico donde Tatsumi analiza, a través de su protagonista Hiroshi, su propia vida: su trabajo como mangaka, sus problemas familiares y económicos y el entorno social del Japón de los años cincuenta y sesenta. Es el padre del llamado gegika, el equivalente japonés de la novela gráfica occidental.

Terceras jornadas Mejor con un libro

AutorGabriella Campbell el 22 de mayo de 2012 en Noticias

Mejor con un libro

La semana del 25 de mayo al 1 de junio se celebran, una vez más, las Jornadas Mejor con un libro, creadas por la Asociación Cultural Mejor con un libro con la intención de difundir y fomentar la literatura desde la provincia de Málaga. Desde el 2009 se han estado celebrando estas jornadas repletas de mesas redondas, conferencias y presentaciones que tienen como objetivo final compartir las buenas lecturas y las buenas ideas en torno a lo literario con todo el que quiera asistir. Las Jornadas suelen contar con invitados muy interesantes, y este año no será menos, con escritores como José Carlos Somoza, Javier Márquez o Juan Ramón Biedma, entre muchos otros nombres relacionados con el mundo del libro. Desde Lecturalia asistiremos también, para participar en la mesa redonda inaugural que tiene como objetivo charlar sobre medidas de fomento de la lectura.

Desde el viernes 25 al viernes 1 la programación estará repleta de actividades: mesas redondas; presentaciones de novelas; una “Té-rtulia” en la que los asistentes podrán disfrutar del buen té ofrecido por una tetería local para charlar con José Carlos Somoza; conferencias; tertulias especializadas sobre novela policíaca y novela histórica; talleres de escritura; cine-fórum y recitales de poesía con acompañamiento musical. También podremos obtener libros firmados por parte de los escritores asistentes. Como veis, se trata de un plan muy completo, que se desarrollará en diferentes enclaves de lo más atractivos en el centro de Málaga, recomendable tanto para escritores como para aficionados a la lectura. Siempre se agradecen actividades así, en las que asociaciones o grupos de personas dedicadas al mundo de la cultura se vuelcan para ofrecer un variado abanico de actos que puedan satisfacer a todo tipo de asistentes.

Los libros presentados serán Gato por liebre, de Regina Roman, con debate posterior sobre literatura escrita por mujeres (con intervención de Iván Martínez Hulin y Guadalupe Eichelbaum, moderado por Cristina Baca); La justicia de los errantes, de Jorge Díaz (presentado por Pedro de Paz); En recuerdo de todos los inocentes, de Matías Rodríguez (presentado por J. R. Gálvez); la revista Prótesis, de David G. Panadero y la novela Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez (novela de la que, además, hemos hablado en Lecturalia), con debate posterior sobre novela negra en la que intervendrán Juan Ramón Biedma y Jerónimo Tristante, moderados por Francisco J. Jurado; las obras La tribu maldita de Víctor F. Correas y La ciudad de los ojos grises de Félix G. Modroño (a quien, además, entrevistamos hace poco), con posterior tertulia moderada por José Ángel Muriel. Las conferencias versarán sobre libros y cine y sobre la literatura de templarios; y el taller literario se centrará en la creación de personajes. Podéis ver el programa detallado en su página web.

¿Qué otras actividades similares conocéis que se celebren en otros puntos de España? ¿Cuáles son vuestras jornadas, convenciones o congresos favoritos para conocer a autores, hablar de literatura y descubrir nuevos libros? No dejéis de compartir vuestras recomendaciones en los comentarios al artículo.

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La muerte de un escritor

AutorAlfredo Álamo el 21 de mayo de 2012 en Opinión

Carlos Fuentes

La reciente muerte del gran escritor mexicano Carlos Fuentes, una de las voces más importantes de la literatura en castellano del siglo XX y autor de títulos como Aura o La muerte de Artemio Cruz, me hace reflexionar sobre la condición del autor más allá de su propia vida. Con esto quiero decir que hay autores, como el propio Fuentes, cuya obra, magnífica, va acompañada además de una serie de posiciones éticas y filosóficas, una trayectoria vital más allá de lo literario que deja tras de sí una presencia difícil de igualar.

Pero no todos los autores son Carlos Fuentes. La vida de un escritor puede ser inspiradora y envidiada, puede dejar un legado literario amplio y reconocido; hasta es posible que, con el tiempo, hasta los propios escritores formen parte hasta tal punto de la cultura popular que aparezcan convertidos en los personajes de otros autores. A veces, por desgracia, la vida se complica y el éxito aparece después de muerto; otras, de manera curiosa, el reconocimiento se tiene en vida pero a los pocos años se es completamente olvidado.

Tenemos autores que dejaron de escribir, como Rimbaud, cuyos versos de Una temporada en el infierno le hicieron famoso, pero que su trayectoria vital lo llevó a ser mercenario y traficante de armas en Etiopía. Otros, sencillamente, se suicidaron al no poder encontrar una salida a su novela, como John Kennedy Toole. Que luego le dieran un Pulitzer por La conjura de los necios no deja de aumentar la leyenda y la triste ironía de su historia. No podemos dejar de mencionar a Edgar Allan Poe o a H.P. Lovecraft, ambos malvivieron de sus letras y hoy en día sus nombres son mundialmente conocidos.

Hay casos peores, como el de Emilio Salgari, cuya obra se convirtió en universal mientras sus editores le pagaban una miseria, situación que le llevó al suicidio. Otros autores casi mueren de inanición antes de colocar sus obras, como fue el caso de Julio Verne. En el lado español conviene no olvidar que Galdós murió ciego y arruinado, aunque ahora se le reconozca como el gran autor del realismo. El fracaso tras el éxito es algo que también le pasa a los escritores: Sándor Márai fue uno de los autores con más éxito de la Europa de entreguerras, pero tras exiliarse de Hungría no levantó cabeza. También se suicidó. Hoy en día sus obras se vuelven a reeditar con éxito.

Así pues, la sombra de un escritor muchas veces no se puede medir sólo con su obra, ya que esta está sometida muchas veces al azar, a la historia que le toca vivir. Grandes autores cuya producción se olvida conviven con malos autores convertidos en bestsellers, pocos son, entonces, aquellos cuya fuerza es capaz de ir más allá de lo literario y convertirse en grandes figuras de la historia. Ese es el caso de Carlos Fuentes, otro de los que ya nunca recibirán un Nobel de Literatura, pero que jamás serán olvidados.

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Manga para principiantes (I)

AutorGabriella Campbell el 19 de mayo de 2012 en Divulgación

Manga

A pesar de ser uno de los géneros más consumidos en el mundo, uno de los tipos de literatura que más se produce y vende, el manga sufre de ciertos prejuicios similares a los que sufre el cómic en general. Para empezar, aunque hablamos de uno de los géneros más versátiles en existencia, con docenas de subcategorías dependiendo de su temática y público objetivo, suele asociarse al mundo infantil. Esta confusión que lleva al lector medio a asociar el manga con el tebeo para niños juega bastante en su contra, ya que ante un cómic de contenido violento o sexual sentirá repulsa al pensar que se dirige a un público menor, sin entender que determinados cómics están creados para el sector adulto, en una sociedad que consume tanto o más manga que libros (hablamos sobre todo de la sociedad japonesa, pero la influencia y el éxito del manga se hacen notar en otros países como Indonesia, Brasil o Francia, y en China observamos un triunfo parecido con el manhua, al igual que el manhwa en Corea del Sur).

Por otro lado, debido a que suele tener un dibujo característico (o por lo menos asociamos este género a cierta forma de dibujar e ilustrar), muchos lectores se ven influidos negativamente por lo que consideran un estilo aplicable a todos los manga, cuando la realidad es que el dibujo varía muchísimo, sobre todo en estos últimos años en los que la ilustración realista cobra gran popularidad, al igual que otras formas de imagen más experimentales. Y, finalmente, no podemos ignorar el hecho de que en la primera frase de este párrafo, cuando he escrito “uno de los tipos de literatura”, varios de vosotros habréis fruncido el ceño y habréis dudado, con mayor o menor razón, de la validez de definir el manga como “literatura. Podemos debatir, sin duda, acerca de la terminología utilizada para ubicar a esta manifestación artística, pero lo que es cada vez más complicado es utilizar definiciones como “subliteratura” o “género menor” para un texto tan complejo y productivo como es el manga, al igual que ocurre con el cómic en general.

Ante una oferta tan variada de títulos, para el lector novato es difícil saber por dónde empezar a la hora de iniciarse en el fascinante mundo del manga. Ante todo, puede ayudarse de la categorización de éstos para saber qué tipo de obra puede estar más en su línea de interés. Existen algunas categorías básicas, como el shonen (para chicos adolescentes), el shojo (para chicas adolescentes), el seinen y el josei (para hombres y mujeres, respectivamente), o el ecchi y el hentai (de contenido adulto y sexualmente explícito, respectivamente). La subdivisión por temas es también muy amplia, desde el mecha, que tiene a robots gigantes como protagonistas; el spokon, relacionado con el deporte; o el romakome, de contenido romántico.

Tengamos toda la información que tengamos, la manera más común que tenemos de elegir qué leer es a través de las recomendaciones. En la segunda parte del artículo os ofreceremos una lista de los mangas más recomendables, no tanto por ser los mejores, o los más conocidos, sino por ser los más interesantes para aquellos que nunca han leído un manga, aquellos que pueden llevarnos de la mano a un mundo hasta ahora desconocido.

Libros diferentes (I)

AutorGabriella Campbell el 18 de mayo de 2012 en Divulgación

Ataúdes para personas y mascotas

Puede parecer complicado hacerle la competencia a libros con títulos tan sugerentes como How to Avoid Huge Ships (Cómo evitar barcos grandes), pero Internet es una fuente casi inagotable de información sobre libros que son, cuanto menos, distintos a los demás. Ya tenéis nuestra lista de títulos más ridículos a la venta en Amazon, que propusimos para regalar a personas que lo tienen todo en San Valentín. Pero hay tantas obras por ahí sueltas que nos producen una extraña mezcla entre sorpresa, repulsa y admiración (por la valentía de los autores), que no podíamos dejar de mencionar unas cuantas más.

Algunas de las más divertidas son aquellas relacionadas con los animales de compañía. Ya os hablamos del arte de tejer con el pelo de tu perro, pero parece ser que con los gatos también es posible. Puede parecer un tanto extraño, pero, ¿no os habéis parado a pensar de dónde sale la angora, esa lana tan deseada, suave y cara que se usa sobre todo para la ropa de bebé? Si sirven los adorables conejitos, ¿por qué no aprovechar el pelo de tantos gato persas y de angora que dejan las alfombras de sus dueños hechas un desatre? Kaori Tsutava y Amy Hirschman nos lo ponen fácil con Crafting with Cat Hair: Cute Handicrafts to Make with Your Cat (Manualidades con pelo de gato: Proyectos adorables para hacer con tu gato ). Y si no se te da bien ni el punto ni el ganchillo ni el felting, no te preocupes, hay muchas otras cosas que puedes hacer con tu gato. Feng shui, por ejemplo. Así es, no sólo los humanos podemos disfrutar de los beneficios de esta práctica oriental que va mucho más allá de saber dónde colocar las estanterías Billy de Ikea, sino que los gatos también pueden sacarle bastante provecho. Y si no, que se lo pregunten a Alison Daniels, autora del libro Feng Shui for You and Your Cat (Feng shui para ti y para tu gato). Y ya que estamos hablando de locuras felinas, cómo no mencionar ese clásico del ejercicio físico, Catflexing: The Catlover’s Guide to Weight Training, Aerobics and Stretching, donde Stephanie Jackson nos enseña a usar a nuestro peludo amigo como pesa o mancuerna, para realizar aerobics y como referencia para realizar ejercicios de estiramiento. Si alguno de nuestros lectores tiene un felino que se dejaría utilizar para este tipo de entrenamiento, nos encantaría saberlo. Por ahora, nos quedamos con la sospecha de que la Sra. Jackson no sabía mucho de gatos.

Para cuando llegue el temido momento de tener que despedirnos de nuestra mascota, también podemos encontrar libros que nos serán de gran ayuda (o no). Do-It-Yourself Coffins: For Pets and People, de Dale Power, mata dos pájaros de un tiro, ya que nos enseña a construir ataúdes tanto para nosotros mismos como para nuestros amigos animales. ¿Pero cómo lidiar con la posible depresión que nos acosará tras perder a nuestros peludos seres queridos? Eso lo trataremos en la segunda parte del artículo.

Más cuento que Calleja

AutorAlfredo Álamo el 17 de mayo de 2012 en Divulgación

Cuentos de Calleja

Para los más jóvenes (bueno, ya no tanto) la expresión «tienes más cuento que Calleja» carece de sentido. Pocos conocen que el origen de este dicho popular tiene su origen en Saturnino Calleja, uno de los editores más importantes que ha conocido el mercado hispanoamericano y que revolucionó el oficio de editar en el siglo XIX.

Calleja es conocido principalmente por la edición de cuentos en pequeño formato -aunque realizó muchos más trabajos-, una labor que inició primero desde su librería y luego desde la Editorial Calleja; la publicación de libros de pedagogía y de cuentos ilustrados ya fue de por sí un movimiento arriesgado, pero lo que hizo realmente grande a Calleja fue el incremento de las tiradas habituales para la época, con lo que, además, consiguió abaratar el precio del libro. Ni que decir tiene que se hizo con el mercado, convirtiéndose igual de popular en España como en América Latina.

Gracias a Calleja se popularizaron los cuentos de Andersen o de los Hermanos Grimm, eso sí, con versiones abreviadas de clásicos como Los viajes de Gulliver o Las mil y una noches, que acompañaban a textos españoles, reducidos todos a un tamaño mínimo, que es el que quizás ha quedado más en el recuerdo, pero que no era el único.

Pues bien, Enrique Fernández de Córdoba, nieto Saturnino Calleja, ha recopilado una serie de láminas firmadas de 140 dibujantes, además de otras sin autor reconocido, en las que se presta la debida atención al enorme esfuerzo que Calleja dedicó a la ilustración de sus libros, cuya riqueza gráfica también fue otro de los motivos de su éxito.

A la espera de que alguna editorial se preste a publicar este legado, animamos a Fernández de Córdoba a que siga investigando sobre la obra de su abuelo y que si, finalmente, no logra un acuerdo editorial, acuda a alguna institución para la digitalización de las obras y que estás puedan ser disfrutadas de manera universal, algo que seguro a Saturnino Calleja le habría encantado.

Vía: ABC

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