Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Olor a libros: fragancia del mes

AutorRaquel Vallés el 11 de junio de 2009 en Noticias

Aroma a Libros

Ya sabéis que el libro electrónico no sólo va a acabar con la cultura (cada vez que alguien se compra un e-reader, un escritor se suicida; cada vez que alguien se descarga un libro, un escritor suicida un gatito) sino que no tiene ni punto de comparación con El Libro En Papel, quintaesencia del mundo cultural. Porque, además de que nunca podrás utilizar el Kindle para equilibrar las patas de la mesa, un e-book nunca podrá tener el encanto de El Libro En Papel.

Una de esas cosas que nunca podrá tener un libro electrónicos, es el olor a libro nuevo, olor que encanta los lectores empedernidos (siempre y cuando no se trate de una mala edición, en cuyo caso el olor a cola puede llevarte al mundo de la fantasía aunque sea un libro de ensayo).

Pero para solucionar este pequeño inconveniente ha surgido un nuevo producto, Smell of Books, ambientador con diferentes aromas, incluyendo el de libro nuevo, aunque el de “tú tienes gato” debe ser también espectacular. Este producto (obviamente un fake, o al menos eso esperamos) nos ha parecido una manera realmente divertida de reírse de algunos de los absurdos inconvenientes que se les ponen a los e-books, sobre todo desde una añoranza romanticona, que sólo se podría justificar si tu biblioteca está llena de primeras ediciones en lugar de bolsillos baratos y saldos, como me temo está la de la mayor parte de lectores.

Esperamos que pronto aparezcan las fundas para e-readers para que parezca que lo que llevas entre manos sea un libro o que al pasar la página haga el correspondiente ruido y no te miren en el metro como el asesino de intelectuales que eres.

Vía: Twitter@ediciona

Aleister Crowley: La Gran Bestia

AutorAlfredo Álamo el 11 de junio de 2009 en Divulgación

Aleister Crowley

A finales del siglo XIX y a principios del XX se produjo en todo el mundo occidental un resurgimiento del ocultismo, la magia hermética y las tradiciones más orientalizantes. Uno de los promotores, por llamarlo de alguna forma, de esa revolución cultural fue, sin duda, Aleister Crowley.

Hablar de Crowley no es nada sencillo. Se trata de una de las figuras más polémicas, extrañas, irreverentes, e incluso profundamente enfermas de la historia de la humanidad. Criado a finales del XIX en una familia millonaria pero fanática dentro del puritanismo -que ya de por sí es duro- creció para contradecir y convertirse en el polo opuesto de todas las enseñanzas que recibió de niño.

Lo que hizo Crowley fue aglutinar diversas tradiciones que parecían dormir el sueño de los justos, arrinconadas en pequeñas sociedades secretas a las que los anglosajones parecen tan aficionados. Formó parte de algunas de ellas, quizá la más famosa fuera The Order of the Golden Dawn, con miembros tan famosos como el poeta Yeats, pero de todas acabó distanciándose, bien por voluntad propia o expulsado por su conducta personal.

Y es que Crowley no hacía concesiones. Drogadicto -politoxicómano, posiblemente- consumió y relató los efectos de todo tipo de drogas, aunque la que le marcó fuera la morfina y posteriormente la heroína. En cuestión de sexo, el mago inglés estaba a años luz de las costumbres sociales de la Inglaterra victoriana: bisexual, organizador de orgías, creador de rituales mágicos con ayuda del sexo tántrico… El objetivo de su vida era encontrar a su Mujer Escarlata, aquella destinada a completarlo y darle un heredero, objetivo que no llegó a cumplir por completo aunque llegó a casarse en dos ocasiones.

Dentro de su carrera en las órdenes misteriosas, Aleister Crowley creó o refundó varias de ellas, como el Ordo Templi Orienti (OTO), Astrum Argentum o el Templo de Thelema. Tras un viaje por Egipto, Crowley sufrió una epifanía frente a Horus e incorporó elementos decididamente orientales a la tradición más hermética y matemática europea, creando unas enseñanzas entre la carne y la mente que rompían con todos los esquemas sociales conocidos.

Acusado de magia negra, fue considerado el hombre más perverso de Inglaterra, lo que para los ingleses es como decir el más perverso del mundo, quizá excluyendo a Francia. Sin embargo, Richard B. Spencer, uno de tantos biógrafos de La Gran Bestia, mantiene que Crowley actuó como agente secreto al servicio de su majestad durante varios años, sobre todo en la I Guerra Mundial, atrayendo conspiradores y descontentos irlandeses, así como otros elementos peligrosos que respondían a las provocaciones del mago.

Aleister Crowley

Durante la II Guerra Mundial, Ian Fleming con la ayuda de Crowley creó la extraña trama de los horóscopos y cartas astrales falsas destinadas a confundir, y finalmente capturar, a Rudolph Hess, jerarca nazi que acabó volando a Inglaterra para instaurar un nuevo rey en el trono… Fleming propuso a Crowley para que interrogara a Hess, quizá por entender que sólo dos mentes tan extrañas podían llegar a comprenderse, pero al final ese encuentro no llegó a producirse.

Otros encuentros de Su Satánica Majestad -como llegaron a bautizarle los Stones– se dio en Portugal con uno -que era trino- de sus grandes poetas: Pessoa. Al llegar Crowley a Lisboa, una gran niebla obligó al barco en el que viajaba a desviarse de su ruta. Cuando finalmente se encontraron, Crowley miró a Pessoa de manera enigmática y le susurró algo acerca de la gracia que le hacía que alguien le enviara nieblas. La aventura de Crowley en Portugal acabó con la policía de por medio, una cigarretera desaparecida cerca de La Boca del Infierno y un rumor sobre la muerte de Crowley que duró unos cuantos meses.

La vida del mago terminó en el hospital, nadie se pone de acuerdo sobre sus últimas palabras, si es que las hubo. Lo cierto es que Crowley fue un elemento disonante a ambos lados del atlántico y que sus prácticas entre lo sexual, mágico e irracional supusieron un camino dentro de los elementos underground de la cultura occidental que finalemente han conformado gran parte de nuestra cultura popular actual.

Si estáis más interesados en la figura de Aleister Crowley, en el mercado hay varios libros suyos, así como dos biografías, la de Martin Booth Su satánica majestad [Melusina] y La gran Bestia: Vida de Aleister Crowley [Siruela], escrita por John Symonds y cuya lectura recomiendo.

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Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: 10 años entre nosotros

AutorRaquel Vallés el 10 de junio de 2009 en Noticias

Cervantes Virtual

Hace diez años nació la primera biblioteca virtual de literatura en castellano que reunía en un primer momento más de dos mil títulos de cuatrocientos autores, disponibles a texto completo desde la pantalla del ordenador y, tal y como comentaban en su momento en el periódico El país, con el único coste de la conexión telefónica. La iniciativa de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, cervantesvirtual para los amigos, partió de la Universidad de Alicante con la financiación del Banco Santander y desde su nacimiento se ha convertido en un referente en su campo.

Como todas las buenas ideas, y más si son innovadoras, provocan inquietud, la cervantesvirtual no se libró de la mirada sospechosa de los guardianes de los derechos de autor, temerosos de que la Biblioteca pudiera vulnerar estos derechos, cosa que, obviamente, no hacía; como hace diez años aun no vivíamos en un mundo asustante y el Partido Pirata no tenía escaño en el Parlamento Europeo, no hubo amenazas ni extrañas actuaciones, sólo preguntas educadas y aclaraciones.

Desde entonces hasta ahora la cervantesvirtual se ha convertido en una visita ineludible para cualquier estudioso o amante de las letras castellanas al tiempo que ha ido ampliando la colección digitalizada y los servicios ofrecidos, como la fonoteca o los portales temáticos. Hay que destacar la creación de la Biblioteca Americana, portal dentro de la cervantesvirtual que reune los diferentes recursos disponibles sobre la realidad americana, a través de la literatura pero también de los portales temáticos centrados en personajes históricos como puede ser el caso de Bartolomé de las Casas o el mismo Simón Bolívar.

Otras bibliotecas hermanas en otros idiomas han surgido alrededor de la cervantesvirtual como la Joan Lluis Vives, dedicada a las letras catalanas, o la Bibliotecas das Letras Galegas, aprovechando la experiencia de la plataforma y transformándola, poco a poco, en una iniciativa de difusión de la cultura cada vez más importante, demostrando que el camino que se comenzó hace diez años era el correcto.

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Vuelve el Capitán Trueno

AutorRaquel Vallés el 10 de junio de 2009 en Divulgación

Capitán Trueno

El Capitán Trueno hizo su primera aparición editorial en junio de 1956 de la mano del guionista Víctor Mora y con dibujo de Ambrós, comenzando un éxito editorial que convertiría al Capitán, y a sus inseparables compañeros Goliath y Crispín, en personajes de referencia para muchos niños y adultos que seguían cada semana sus aventuras. Ambientadas en la Edad Media, las aventuras del Capitán Trueno le hacían enfrentarse a diversos problemas luchando contra la injusticia en diferentes países y escenarios, a los que era posible que hubiese llegado gracias al globo inventado por el mago Morgano.

Estos personajes excitaron la imaginación de miles de niños que, semana a semana, esperaban ansiosos la salida de Pulgarcito u otros tebeos para encontrarse con el Capitán, El Jabato o El Guerrero del Antifaz. Pero ni los grandes héroes se libraban de la censura. Así, había que disimular escotes demasiado pronunciados, eliminar maldiciones o añadir referencias a Dios y, como no, a Santiago y cierra España. Pero no quedaba ahí la cosa: el Estatuto de Publicaciones Infantiles y Juveniles de 1967 propugnaba que en los cómics no podían haber escenas violentas que pudieran facilitar la “perturbación o desviación psicológica o educacional de los lectores“, con lo que cuando, en 1969, la editorial se decidió a reeditar todo lo publicado hasta entonces del Capitán Trueno, no sólo el escote de Sigrid sufrió la censura sino que cadáveres y sangre desaparecieron de escena. Para acabar de arreglarlo la editorial también decidió que la nueva edición, además de en color, debía abandonar los cuadernillos apaisados originales, pasados de moda, y adaptarse al nuevo formato en revista, tal y como aparecían los cómics estadounidenses que comenzaban a llegar a España. El cambio de formato se realizó sin demasiado cuidado, acortando, alargando o añadiendo nuevas viñetas o dibujos.

Aprovechando que el personaje vuelve a estar de modo, gracias a las celebraciones y publicaciones alrededor de los cincuenta años del Capitán Trueno y a la cada vez más cercana película, Ediciones B ha decidido retomar aquella reedición en color de 1969 pero eliminando las modificaciones obligadas por la censura y por el cambio de formato, siendo más cercana al original que cautivó la imaginación de los niños de los años cincuenta y sesenta.

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1984. Orwell y las nuevas tecnologías.

AutorAlfredo Álamo el 9 de junio de 2009 en Divulgación

1984

Hoy hace 60 años que Orwell publicó 1984 y desde entonces las interpretaciones de su obra se han dado por cientos, en busca, normalmente, de arrimar el ascua a su sardina ideológica.

Durante los últimos años el debate estaba más o menos dividido entre los que sólo veían la parte comunista del texto y los que pensaban más en su lado fascista. La corriente menos utilizada en política y más en literatura era la que siempre ha dado igual importancia a ambos elementos.

Si bien es cierto que la figura malvada central en 1984 es prácticamente igual al dictador Joseph Stalin, sus métodos y maneras, la estructura de esa Oceanía imaginaria, se corresponde a un estado fascista. El control absoluto del Estado no es privativo de ninguna dictadura, sea cual sea su color ideológico.

La nueva moda es dejar a un lado ese componente político -total, parece que podemos obviar a China y su dictadura, cada vez más cerca del libro de Orwell– y centrarse más en el lado tecnológico de la historia. Desde el mundo americano sorprende que cada ciudadano tenga un número de identificación y así lo ponen como ejemplo de deshumanización. En muchos países de Europa hace tiempo que tenemos documentos de identidad con huella digital incluida y no parece un atentado tan maligno.

Los conceptos de privacidad, es cierto, no nos engañemos, están amenazados, pero esta vez no desde un estado omnipresente y controlador que quiere saber en todo momento en qué estamos pensando. Ese es la razón de la tecnología en 1984, control del pensamiento, perdida de la identidad a través de un sistema adoración al líder. Ahora, sin embargo, pese a que el control puede ser más efectivo, no estamos en un control de las ideas: los movimientos neoliberales quieres saber qué haces, dónde estás, qué compras. ¿El imperio de la ley a través de la intrusión? Hace pocos días, en Francia, se utilizaron programas militares de rastreo para desmontar un servidor de descargas P2P. Lo cierto es que todo lo que suena a intervención del ejército en la vida civil da un poco de respeto, sobre todo si es para algo tan trivial como descarga de películas.

Las nuevas tecnologías de comunicación o las herramientas de posicionamiento no son malas, dañinas o perjudiciales, pero, y ahí es donde Orwell seguirá vigente, el uso erróneo que le den los estados determinará el nivel de libertad de los individuos. Frente al inmovilismo del pensamiento nos enfrentamos a el análisis del consumo. La nueva era será “Eres lo que consumes” y el rastro, en lugar de en papeleras, lo iremos dejando en las cookies del navegador y los unos y ceros de las transferencias electrónicas.

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Los Guionistas, de Roberto Malo

AutorAlfredo Álamo el 9 de junio de 2009 en Reseñas

Los Guionistas

Lo primero que te viene a la cabeza cuando sopesas en la mano el libro que ha publicado Roberto Malo es “años setenta”, tanto por el formato elegido, la textura del papel y esa foto en la cubierta que recuerda a una novelita pulp de señoras ligeras de ropa.

Los Guionistas no es un título al azar, está claro. Además de contar la historia de dos guionistas de cine, el propio libro está escrito, aparentemente, en forma de guión. Digo aparentemente porque en realidad es un falso guión americano, fácil de leer y más cerca del teatro valleinclanesco que a una película.

Pero el libro, como no podía ser de otra manera, habla de cine, del mundo del cine, pero de un cine del que no es habitual tratar, el cine porno. Por poner un referente cinematográfico, que vendría al pelo, sería como la película Boogie Nights, solo que… diferente.

Diferente porque la pareja protagonista de Los Guionistas no es a su vez protagonista de las películas, se dedican a realizar los guiones -los mejores guiones- de la industria del porno. Y de eso va la novela: de los andares y circunstancias de la producción de la mejor película porno española de la historia.

El libro se lee con rapidez, su estructura de guión basado en diálogos hace que pases las páginas a toda velocidad mientras otro gran referente de nuestra cultura popular te pasa por la cabeza y hace que te des cuenta de que estás leyendo una obra perdida del bizarrismo pop, el último guión perdido de Pajares y Esteso, la obra definitiva sobre el destape si este hubiera continuado hasta convertirse en porno hardcore. Y es que pese a todo, el lenguaje que usa Malo no es explícito en absoluto, no hay descripciones sexuales detalladas, apenas nada que pudiera escandalizar a amas de casa acostumbradas a su dosis diaria de telebasura.

En definitiva, un rápido entretenimiento, completamente atípico dentro del mundo literario en castellano, y que arrancará una sonrisa cómplice a cualquiera que haya crecido en la época de Los Energéticos, Los Bingueros y las películas de Rocco Sifredi reseñadas en la Cartelera Turia.

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100 españoles hablan de sexo

AutorRaquel Vallés el 8 de junio de 2009 en Divulgación

100 españoles y el sexo

Que el sexo vende no es ninguna novedad, no hay más que ver los anuncios de la televisión, y es un tema que también sirve para vender libros y sino que se lo digan a Mario Luna y su Sex Crack: conviértete en un maestro de seducción. Pero más allá de los libros de autoayuda para machotes, el sexo es un tema que podemos encontrar en ensayos históricos o sociológicos o, como no, en las investigaciones periodísticas.

El escritor y periodista David Barba tiene ya cierta experiencia en libros basados en entrevistas o seguimiento de personajes como el que realizó sobre Nacho Vidal, Confesiones de una estrella del porno, para el que estuvo siguiendo durante un año al porno-star y ahora repite tema en Cien españoles y el sexo, donde a través de entrevistas a diversos personajes intenta establecer una radiografía de como ha cambiado España desde los años cincuenta hasta nuestros días. Barba ha entrevistado a gente como Manuel Fraga, Luis Aguilé, Alaska o, como no el pornógrafo oficial del reino, Luis García Berlanga.

Con este libro nos surgen un par de dudas: ¿se ha cambiado en el aspecto sexual tanto como en otros?, ¿será posible hacer un libro sobre los últimos cincuenta años de cualquier tema sin que salga Alaska?

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El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad

AutorAlfredo Álamo el 8 de junio de 2009 en Reseñas

Estampas imperiales

Una de las sensaciones que te recorre el espinazo cuando te acercas a la obra de Joseph Conrad es el maldito verismo con el que te golpea la cara cuando te lleva de la mano a los lugares más infames del alma humana. Conrad, cuando habla del Congo, ese Congo ocupado por los belgas en una época que ellos mismos se han ocupado en la actualidad de procurar olvidar, traspasa todas esas emociones que tuvieron que asaltarle en su recorrido por uno de los peores escenarios imperialistas a finales del siglo XIX.

El corazón de las tinieblas nos cuenta la historia de un viaje, el de Marlow y sus compañeros de barco remontando el río Congo, adentrándose en el África más desconocida, donde la mano del hombre blanco había entrado sin misericordia intentando cambiarlo todo sin darse cuenta de que en aquel lugar era más fácil que cualquiera, sin remedio, acabara siendo cambiado en su lugar.

La misión de Marlow es encontrar al Sr. Kurtz, un hombre de negocios, un mercader de marfil del que se cuenta que ha traspasado los límites de la cordura. El viaje a través del río es un viaje al interior del alma humana, un alma que Conrad conoce y que nos enseña sin tapujos para que veamos lo que realmente llevamos dentro. El encuentro con Kurtz tampoco es demasiado satisfactorio para los que esperen una lectura de buenos y malos o un argumento sencillo.

Considerado uno de los grandes clásicos de la literatura, El corazón de las tinieblas fue adaptado al cine por Francis Ford Coppola, sustituyendo el Congo Belga por Vietnam y al Sr.Kurtz por un alienado militar americano interpretado por Marlon Brando, en la famosa Apocalypse Now.

Para disfrutar de esta obra, el gobierno de Uruguay nos presenta un PDF con la novela completa, un libro para reflexionar sobre el papel de occidente al encontrarse con otras culturas y también sobre la oscuridad que alberga la humanidad en sus corazones.

Descargar El corazón de las tinieblas [PDF].

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Lost girls, de Alan Moore

AutorRaquel Vallés el 7 de junio de 2009 en Reseñas

Lost Girls

En 1913, en la convulsa Europa, tres mujeres se encuentran en el lujoso hotel Himmelgartenen en las montañas austriacas, Lady Fairchild una aristócrata inglesa que roza ya la cuarentena, prácticamente repudiada por su familia por sus escandalosas costumbres, Dorothy Gale, una americana del interior de los Estados Unidos que busca el encanto y el estilo de la vieja Europa y Wendy Potter atrapada en un matrimonio aburrido. Ninguna de ellas se conoce antes de llegar al hotel pero pronto descubren que tienen algo muy importante en común: los mundos de fantasía que descubrieron de niñas.

Lady Fairchild ha sido enviada por su familia a Petroria supuestamente para hacerse cargo de las propiedades que allí tienen, aunque en realidad sólo intentan deshacerse de ella por miedo al escándalo. Aficionada al opio y a las niñas, no es el modelo de aristócrata inglesa que la sociedad victoriana quiere ofrecer. Cuando abandona Petroria no se plantea volver a Inglaterra sino que se refugia en las montañas austriacas llevándose consigo con una reliquia familiar, un espejo que le acompaña desde niña.

Por su parte, Dorothy Gale es una joven americana del medio oeste que nada más llegar al hotel conoce al apuesto capitán Rolf Bauer con el que inicia una relación y que está obsesionado con los zapatos plateados de la joven. Cuando Dorothy conoce a Lady Fairchild queda fascinada, no en vano se trata de una aristócrata cuya educación y experiencia superan en mucho las suyas.

El matrimonio Potter está compuesto por Harold Potter, un aburrido hombre de negocios veinte años mayor que su mujer, y Wendy, aburrida y resignada esposa ansiosa por tener una aventura pero con una educación demasiado reprimida como para poder planteárselo realmente. Un encuentro con Lady Fairchild y Dorothy Gale le permitirá librarse de ese peso.

La recreación casi freudiana que realizan Alan Moore y Melinda Gebbie de las historias de estas tres mujeres, que no fueron otras de niñas que la Alicia de Carroll, la Dorothy del Mago de Oz y la Wendy de Peter Pan, da como resultado una obra tildada por el propio Moore como pornográfica, exquisita en cuanto a la ilustración y muy polémica en su publicación. La temática y el sexo explícito con menores llevó a que fuese prohibida en varios países, al tiempo que tuvo problemas del copyright por utilizar personajes de Peter Pan, lo que llevó a la paralización de su edición en Inglaterra hasta 2007.

La obra, que ha sido publicada en España por Norma editorial en tres volúmenes, tiene continuas referencias a los tres libros clásicos empezando por el mismo título Lost girls por los Niños perdidos de Peter Pan, siguiendo por que cada volumen comienza con una cita de uno de los autores originales (Neverlands) o que cada capítulo lleva el nombre de un elemento significativo en las historias de las niñas (El espejo, Reunión de reinas, El tornado).

Un libro para adultos de uno de los autores más interesantes y provocadores en mundo del cómic que siempre consigue sorprender con su capacidad de creación.

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Ligeramente desenfocado, memorias de Robert Capa

AutorVíctor Miguel Gallardo el 6 de junio de 2009 en Reseñas

Ligeramente desenfocado

Hablar de Robert Capa, uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, es hacerlo en realidad de Ernest Andrei Friedmann, judío húngaro, y de Gerta Pohorylle (más conocida como Gerda Taro), alemana de familia judía polaca. Ambos crearon, para revalorizar sus fotografías, el seudónimo de Robert Capa, bajo el que publicaron indistintamente sus obras. Gerda Taro murió prematuramente durante la Guerra Civil española, en 1937, en un accidente fortuito, pero ya hacía un tiempo que había dejado de utilizar masivamente el nombre por el que, para la mayoría, se representa a Friedmann. No obstante, creo que era necesario recordar que Robert Capa fueron, en un principio, dos personas.

Sea como fuere, ahora llegan a nuestro país las memorias de Capa, de Friedmann, publicadas por la editorial La Fábrica y que cuenta con un prólogo de su hermano Cornell Capa y la colaboración de Richard Whelan, estudioso de la obra del fotógrafo húngaro y autor de varios libros sobre su vida y obra. Las memorias, que aparecen acompañadas de más de un centenar de fotografías del autor, están centradas en su experiencia como corresponsal gráfico durante la Segunda Guerra Mundial, a la que llegó contratado por la prestigiosa revista, ya desaparecida, Collier’s Weekly. Capa fue testigo de primera mano de algunos de los hechos más decisivos de la guerra en el frente occidental, tales como el desembarco de Normandia, la guerra en el norte de África o la entrada de las tropas aliadas en París. Todas ellas tienen su hueco en este libro, escrito a modo de cuaderno de campo y que ahora, más de medio siglo después, por fin nos llega en lengua española.

Es interesante comprobar que Capa, que antes de fotógrafo quiso ser escritor, relata hechos de suma importancia para el devenir de la guerra partiendo de pequeñas anécdotas y de encuentros con personajes, más o menos anónimos pero relevantes a su manera, con los que comparte impresiones sobre los acontecimientos que estaban desgarrando todo un continente.

De Capa se suelen decir muchas cosas: que fue el primer estadounidense que murió en la Guerra del Vietnam (realmente fue en la Primera Guerra de Indochina, pero el despiste es comprensible), que recibió la Medalla de la Libertad de manos de Einsehower tras la Segunda Guerra Mundial, que algunas de sus fotos (entre ellas la famosísima Muerte de un miliciano) pudieron ser fruto de montajes y teatralizaciones, que acuñó la frase “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente”, que fundó la agencia Magnum o que fue amigo de algunas llamativas personalidades de la cultura de su tiempo como Ernest Hemingway o John Steinbeck, pero no está de más acercarse a la personalidad del que retrató como nadie algunos de los acontecimientos más importantes de la primera mitad del siglo pasado, ya sea de la mano de otros (por ejemplo con las biografías del ya mencionado Whelan) o, ¿por qué no?, de su mismo puño y letra en este libro titulado convenientemente Ligeramente desenfocado.

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