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Aleister Crowley: La Gran Bestia

AutorAlfredo Álamo el 11 de junio de 2009 en Divulgación

Aleister Crowley

A finales del siglo XIX y a principios del XX se produjo en todo el mundo occidental un resurgimiento del ocultismo, la magia hermética y las tradiciones más orientalizantes. Uno de los promotores, por llamarlo de alguna forma, de esa revolución cultural fue, sin duda, Aleister Crowley.

Hablar de Crowley no es nada sencillo. Se trata de una de las figuras más polémicas, extrañas, irreverentes, e incluso profundamente enfermas de la historia de la humanidad. Criado a finales del XIX en una familia millonaria pero fanática dentro del puritanismo -que ya de por sí es duro- creció para contradecir y convertirse en el polo opuesto de todas las enseñanzas que recibió de niño.

Lo que hizo Crowley fue aglutinar diversas tradiciones que parecían dormir el sueño de los justos, arrinconadas en pequeñas sociedades secretas a las que los anglosajones parecen tan aficionados. Formó parte de algunas de ellas, quizá la más famosa fuera The Order of the Golden Dawn, con miembros tan famosos como el poeta Yeats, pero de todas acabó distanciándose, bien por voluntad propia o expulsado por su conducta personal.

Y es que Crowley no hacía concesiones. Drogadicto -politoxicómano, posiblemente- consumió y relató los efectos de todo tipo de drogas, aunque la que le marcó fuera la morfina y posteriormente la heroína. En cuestión de sexo, el mago inglés estaba a años luz de las costumbres sociales de la Inglaterra victoriana: bisexual, organizador de orgías, creador de rituales mágicos con ayuda del sexo tántrico… El objetivo de su vida era encontrar a su Mujer Escarlata, aquella destinada a completarlo y darle un heredero, objetivo que no llegó a cumplir por completo aunque llegó a casarse en dos ocasiones.

Dentro de su carrera en las órdenes misteriosas, Aleister Crowley creó o refundó varias de ellas, como el Ordo Templi Orienti (OTO), Astrum Argentum o el Templo de Thelema. Tras un viaje por Egipto, Crowley sufrió una epifanía frente a Horus e incorporó elementos decididamente orientales a la tradición más hermética y matemática europea, creando unas enseñanzas entre la carne y la mente que rompían con todos los esquemas sociales conocidos.

Acusado de magia negra, fue considerado el hombre más perverso de Inglaterra, lo que para los ingleses es como decir el más perverso del mundo, quizá excluyendo a Francia. Sin embargo, Richard B. Spencer, uno de tantos biógrafos de La Gran Bestia, mantiene que Crowley actuó como agente secreto al servicio de su majestad durante varios años, sobre todo en la I Guerra Mundial, atrayendo conspiradores y descontentos irlandeses, así como otros elementos peligrosos que respondían a las provocaciones del mago.

Aleister Crowley

Durante la II Guerra Mundial, Ian Fleming con la ayuda de Crowley creó la extraña trama de los horóscopos y cartas astrales falsas destinadas a confundir, y finalmente capturar, a Rudolph Hess, jerarca nazi que acabó volando a Inglaterra para instaurar un nuevo rey en el trono… Fleming propuso a Crowley para que interrogara a Hess, quizá por entender que sólo dos mentes tan extrañas podían llegar a comprenderse, pero al final ese encuentro no llegó a producirse.

Otros encuentros de Su Satánica Majestad -como llegaron a bautizarle los Stones– se dio en Portugal con uno -que era trino- de sus grandes poetas: Pessoa. Al llegar Crowley a Lisboa, una gran niebla obligó al barco en el que viajaba a desviarse de su ruta. Cuando finalmente se encontraron, Crowley miró a Pessoa de manera enigmática y le susurró algo acerca de la gracia que le hacía que alguien le enviara nieblas. La aventura de Crowley en Portugal acabó con la policía de por medio, una cigarretera desaparecida cerca de La Boca del Infierno y un rumor sobre la muerte de Crowley que duró unos cuantos meses.

La vida del mago terminó en el hospital, nadie se pone de acuerdo sobre sus últimas palabras, si es que las hubo. Lo cierto es que Crowley fue un elemento disonante a ambos lados del atlántico y que sus prácticas entre lo sexual, mágico e irracional supusieron un camino dentro de los elementos underground de la cultura occidental que finalemente han conformado gran parte de nuestra cultura popular actual.

Si estáis más interesados en la figura de Aleister Crowley, en el mercado hay varios libros suyos, así como dos biografías, la de Martin Booth Su satánica majestad [Melusina] y La gran Bestia: Vida de Aleister Crowley [Siruela], escrita por John Symonds y cuya lectura recomiendo.

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Alfredo Álamo

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

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