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Tanga y el gran leopardo

AutorAlfredo Álamo el 22 de diciembre de 2009 en Reseñas

Tanga y el gran leopardo

Desde Comanegra nos traen uno de los regalos perfectos para estas navidades. Me refiero al libro escrito por Roberto Malo y Francisco Javier Mateos, e ilustrado por David Laguens, Tanga y el gran leopardo, uno de esas pequeñas joyitas que, por cómo están narradas, dibujadas y publicadas, nunca pasan de moda.

La historia está dedicada a un sector infantil, pero no por eso se nos presente de manera condescendiente. La historia de Tanga, la hija del hechicero de la tribu, uno de esos personajes fuertes y valientes, se enfrenta al Gran Leopardo, el personaje malvado de la historia.

Tanga y el gran leopardo nos cuenta uno de esos cuentos que bien podrían ser tradicionales, una historia para ser contada a la luz de una hoguera, de noche, bajo las estrellas. A destacar las fantásticas ilustraciones llenas de vida y color que ha preparado David Laguens y a cómo, finalmente, la historia se ha integrado con el dibujo de una manera sencilla pero adecuada.

La edición de Comanegra es un acierto, la verdad es que en el sector del libro infantil se está apostando por una calidad en general muy alta, buscando atrapar al consumidor por los ojos. En este caso, además, la historia detrás está a la altura, así que desde aquí un aplauso a todos los involucrados en Tanga y el gran leopardo.

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Libros de verdad

AutorAlfredo Álamo el 21 de diciembre de 2009 en Divulgación

Sé que hablamos mucho de los libros electrónicos y sus aparatos dedicados, es cierto. La verdad es que en Lecturalia nos encantan los libros sean como sean, digitales o en papel, escritos a mano, a máquina o dictados al vuelo.

Lo cierto es que existe algo especial en los libros de papel, algo que, a medida que las imprentas se industrializan hasta límites insospechados, el trabajo digital es el más apropiado para la producción en masa, me hace sentir, al menos así me parece, cómo ese libro se vuelve más y más un producto recubierto en plástico como un blister cualquiera y que apenas transmite más emociones que el e-reader.

Sin embargo, el libro siempre será algo más. Y lo será por gente como la que vais a ver en el vídeo que pongo a continuación. La labor artesanal del libro -bueno, casi artesanal, pero de un pasado reciente- demuestra la cantidad de emociones que para muchos despierta el tener una edición hecha con esfuerzo e interés. Reconocer en los bordes de una cubierta, en la tipografía escogida, en el papel de gramaje grueso y hasta rugoso, todo el empeño y arte del editor es una experiencia que no se debería perder. Las artes del libro son, en buena parte, esenciales en la historia occidental, y eso es algo que siempre habrá que recordar por mucho que cambie la tecnología.

Aunque, y ahora lo podréis comprobar por vuestra cuenta, hacer un libro, aunque sea una tirada minúscula, lleva un trabajo laborioso y cuidado, que no está al alcance de cualquiera que, como yo, carezca de la paciencia, y las manos, necesarias para ello.

The Complex of All of These es un vídeo de apenas cinco minutos y que está hecho a partir de 3000 fotografías que documentan la creación de un libro con una tirada de 35 ejemplares: dos meses de trabajo en el Women’s Studio Workshop de Rosendale en Nueva York.

¡A disfrutar!

La nueva frontera. Otra vez

AutorGabriella Campbell el 20 de diciembre de 2009 en Opinión

Secon Life Feria Libro

Frente a las limitaciones económicas y físicas del libro, la revista y el periódico tradicional, limitaciones que obligan al editor a seleccionar sus publicaciones con esmero y cuidado, Internet nos ofrece una variedad casi inconmensurable de palabra escrita (o en este caso, tecleada) que resulta bastante más apabullante que pasarse una media hora indecisa frente a las estanterías de las grandes superficies o nuestra librería local. Algunas cosas no cambian, eso está claro, y la música irritante y la climatización de algunos comercios aparentemente más interesados en mostrar una imagen juvenil y dinámica que en ofrecer productos de calidad se corresponde en internet con páginas web saturadas de colores dolorosos y una lista de reproducción mejor o peor seleccionada. Afortunadamente para Internet, parece que los días de HTML para principiantes comienzan a pasar, gracias a la implementación de plantillas y el uso de páginas prefabricadas como pueden ser los omnipresentes blogs; desafortunadamente para los que disfrutamos del tacto y olor de los libros, algunos puntos de venta siguen sin entender que existen temperaturas entre los 3 grados y los 35 grados centígrados, y que vender libros exige una habilidad más allá de vestir un uniforme y tratar al cliente con desprecio.

Lo maravilloso de la World Wide Web es que no existen los costes asociados al libro físico, ni las restricciones físicas de éste. Las maravillas del diseño se acentúan en un medio en que cada segundo se crean nuevos tipos de texto, donde la imaginación dispone de herramientas creativas que inspiran a aquellos que gustan de formar historias, poemas, incluso novelas. En países como EEUU o China, debido a lo inmenso y variado de su mercado, la literatura se pliega a nuevos ejercicios, de mayor o menor éxito. Ya hablamos en Lecturalia de la literatura por SMS que tan popular se había hecho en Asia, y en Estados Unidos muchos escritores se ganan el pan de cada día impulsando a sus lectores a pagar para poder satisfacer su curiosidad: se trata de una literatura por entregas donde un hilo argumental hipnótico atrapa a los seguidores como hacen ya las series de televisión y como ya hacían en su momento los folletines decimonónicos. Estas obras en progreso, por supuesto, suelen adolecer de cierta mediocridad formal, al fin y al cabo se trata de mantener al cliente/lector enganchado, no de escribir una obra maestra. De nuevo entramos en la polémica libro-arte versus libro-producto, y es que Internet, a pesar de sus posibilidades gratuitas, es también un negocio.

Sea como sea siguen activas muchísimas voces dispuestas a crear con la sola intencionalidad de granjearse lectores y fomentar un tipo de cultura que cada vez se desarrolla con mayor rapidez. Y es que, cuando te despiertas, Facebook sigue allí. La masiva y tremendamente popular red social es, al igual que otros como Twitter, una fábrica de microliteratura, donde los escritores aprovechan el espacio reducido para texto de su “estado” para confeccionar mini-cuentos fugaces. Algunos de los más ambiciosos, como el mexicano José Luis Zárate merecen un seguimiento asiduo, ya que escogen temas literarios tradicionales para pergeñar cientos de “estados” en los que los protagonistas no son el propio autor, sino personajes tan sugerentes como Sherezade o Caperucita Roja; por supuesto también merecen mención los miles de grupos y páginas de fans desarrollados a través de Facebook . Desde la novela hasta el nanotexto, las interminables formas de interacción social que ofrece Internet dejan las puertas abiertas para escritores y aficionados al arte de la escritura; junto a blogs y webcomics, con su mediática combinación de imagen y guión (y, en muchas ocasiones, animación y sonido) encontramos e-zines, que recogen el testigo de los zines revolucionarios, los boletines académicos y las publicaciones comerciales, mezclándolos en una coctelera de extrañas y fantásticas maneras.

Tupper

Sin embargo, a la par que nos hablan de lectores electrónicos, de literatura visual y de una tecnología que casi inventa más términos que productos, siguen infiltrándose en nuestro día a día las relaciones presenciales, cara a cara, de libro físico con lector, de autor con libro y de lector con autor. Las nuevas modas también pueden apoyar al uso menos tecnológico de la literatura, como puede ser formar un grupo para escuchar poesía acompañados de un café o un buen vino. Esta es la idea de la Poesía en el Túper o TupperPoetry, una manera informal de reunir a poetas y aficionados a la poesía en sus propios domicilios, como ya se hacía años ha con las reuniones para vender tupperware (de ahí el nombre de esta iniciativa literaria, dirigida por el poeta granadino Ventura Camacho), sistema que se halla otra vez en auge gracias a la venta a domicilio de artículos eróticos (TupperSex). Así que si quieres acoger a un poeta en tu casa no tienes más que visitar Poesía en el Tupper, y ver qué disponibilidad hay en tu zona para tener a un trovador personal que amenice tu próximo encuentro social. Eso sí, aclaramos que este encuentro será en persona, en una dirección física, con seres humanos reales, por lo que es posible que tengas que abandonar unas horas el Second Life para recordar los viejos tiempos.

Leyes de mercado: La Autoedición

AutorVíctor Miguel Gallardo el 19 de diciembre de 2009 en Divulgación

Autoedición

La autoedición de libros ha existido desde el inicio de la imprenta. Sin embargo, hablando con propiedad, no se hizo algo habitual hasta mediados de los años 80 por razones técnicas. Me explico: si bien se suele identificar como “autoedición” a todo aquel libro costeado por su autor y no por una editorial, sea cual fuere la razón, en realidad el término debería limitarse a aquellas obras que han sido preparadas para impresión (con todo lo que ello conlleva), impresas y distribuidas por el escritor. Esto, que no era muy habitual antes de la era informática, va convirtiéndose poco a poco en una popular forma de difusión de literatura gracias a plataformas on-line que ofrecen servicios de distribución virtual (e incluso de impresión a demanda) basadas en maquetaciones no profesionales realizadas, por ejemplo, en procesadores de texto estándares.

No obstante, existen empresas que se autodenominan como “de autoedición”, es decir, editoriales que, por un precio, se ocupan de producir un libro. Gran parte de ellas incluso se ocupan de su distribución, aunque esta no es una conditio sine qua non. De ellas vamos a hablar.

Hace un tiempo hice un pequeño sondeo entre las empresas de autoedición más importantes de España. Me puse en contacto con una docena de ellas para comprobar la disparidad de precios y condiciones que ya suponía. La respuesta fue sorprendente. Los rangos de precios ofertados fue desconcertante: así, la empresa más barata dio un presupuesto tres veces más barato que la más cara. Ninguna de ellas, todo hay que decirlo, es la empresa líder del sector. La mayoría de las autoeditoriales más conocidas tenían precios similares, algo más del doble del presupuesto dado por la editorial más barata. Solicité la preparación e impresión de un libro de poesía, en formato A5, con 150 páginas; solo una de las doce editoriales consultadas tuvo el descaro de comentar que no solían hacer presupuestos antes de leer una obra pero que conmigo harían una excepción. Otra editorial fue la única que se negó a tratar conmigo si no era a través del teléfono (el resto no tuvo ninguna objeción en que todo se hiciera a través del e-mail).

Algo que me dejó bastante sorprendido fue que dos de esas editoriales incluyeran en sus presupuestos costes por procesos gratuitos. Para ambas editoriales, por lo visto, la tramitación con la Agencia Nacional del ISBN y el depósito legal de libros valían dinero. Hay que aclarar que la obtención de un número de ISBN (o ISSN en el caso de publicaciones periódicas) se soluciona con el envío de una simple carta, y que el depósito legal consiste en entregar varios ejemplares del libro (el número varía según el país) a las agencias estatales establecidas a tal efecto. En España dicho depósito legal es obligatorio para la imprenta, no para el editor y, desde luego, no para el autor. Algunas imprentas cobran este servicio, pero siempre en su justa medida: el coste de impresión de los libros entregados, ni más ni menos. Sin embargo, una de las editoriales consultadas fijó un precio de 200 euros por ambos trámites legales. Eso sí, los descontaban del presupuesto final haciendo hincapié en que era una oferta transitoria.

En general la sensación al negociar con estas editoriales fue la de encontrarme ante empresas que no tenían muy claro lo que estaban ofreciendo, de ahí la disparidad de precios y de condiciones. Sólo la mitad de ellas, por poner un ejemplo especialmente sangrante, me ofrecieron un contrato, algo que se me antoja indispensable. Para más inri, menos de la mitad de las empresas envió el presupuesto en un archivo separado del cuerpo del mensaje, ya fuera en formato .pdf o de texto. Los presupuestos, que son vinculantes, no deberían ir escritos sin más en un mensaje de correo electrónico.

En definitiva, la experiencia me sirvió para comprobar varias cosas. La primera y más significativa, relativa a los precios, es que antes de embarcarse en la aventura de la autoedición es necesario hablar con varias empresas: el autor se puede ahorrar un coste significativo. La segunda, y no menos importante, es que hay que exigir que todo se haga dentro de la legalidad, por supuesto. En cualquier caso, el escritor interesado en este tipo de edición haría bien en contar con algún tipo de asesor legal para evitar posibles estafas y engaños, lamentablemente tan comunes en este mundo donde edición tradicional, coedición y autoedición pueden llegar a confundirse en aras del beneficio ajeno.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

AutorAlfredo Álamo el 18 de diciembre de 2009 en Reseñas

El nombre del viento

Patrick Rothfuss tardó siete años en escribir El nombre del viento, obsesionado con terminar ese libro que le quemaba los dedos. Revisión tras revisión, rechazo tras rechazo, fue dando forma a una de las más interesantes propuestas de los últimos años dentro de la literatura fantástica.

El nombre del viento nos cuenta la historia de Kvothe, un héroe -o antihéroe-, un hijo de la palabra, de la actuación, del teatro, pero también de la magia, del mito y del destino. Un personaje poderoso, con el que te identificas enseguida y que camina por un mundo creado con un nivel de detalle maravilloso.

De este libro se ha hablado mucho en los últimos meses y tanto la obra como su autor han sido comparados desde con Ursula K. Le Guin hasta incluso con Tolkien y su Señor de los Anillos. Rothfuss, sin embargo, bebe poco de estas fuentes, incluso muy poco de la fantasía clásica, y sí mucho de influencias más cercanas en el tiempo como Harry Potter.

Los rasgos más destacables de El nombre del viento son dos. Por un lado el lirismo con el que la historia está contada, buscando un estilo quizá algo artificial pero de gran belleza, algo a lo que la traductora, Gemma Rovira, habrá aportado su granito de arena. Por otro, tenemos la facilidad con la que Rothfuss hace que nos encariñemos con el personaje principal, lleno de defectos pero también de habilidades.

Sin embargo, he de decir que El nombre del viento me ha decepcionado un poco. Quizá por esas esperanzas creadas a su alrededor, quizá porque, aunque me cuenta una bonita historia, no es en absoluto una historia demasiado original, o puede ser que al final se pase un poco con hacernos querer tanto a los personajes, algo que con ese lenguaje precioso acaba por resultar un tanto ñoño.

La verdad es que me parece un libro más cercano al género juvenil que a una narrativa adulta, a lo mejor por ser el primer volumen y ser en el que se cuenta la infancia y adolescencia del protagonista. Toda la reflexión y el buen acierto que resulta de la combinación de dos tiempos, con el Kvothe joven y el adulto, se pierde en una repetición de las mismas situaciones y una poco afortunada visión de la Universidad donde estudia, en la que no podía dejar de ver guiños a Hogwarts y a la Universidad Invisible de Pratchett.

Name of the wind

Sin embargo, y esto reconozco que es algo personal, lo que menos me ha gustado es su complacencia. El nombre del viento es un libro de más de quinientas páginas, pero lo que se cuenta en él podría haberse quedado en menos de la mitad a poco que se hubiera hecho un esfuerzo. La pirotecnia linguística se agradece, pero si te deja a medias, apenas comenzada el nudo de la historia, te quedas con la sensación de que, en realidad, apenas ha pasado nada.

Pese a todo, El nombre del viento es muy interesante. Las ideas son buenas, está muy bien escrito y sobresale de propuestas muy inferiores y refritos auténticos que apenas aportan nada más que el papel donde están escritos, obras todas muy comunes en el mercado del género fantástico actual. Sin duda una obra que me habría entusiasmado hace diez años y que sólo me ha hecho pasar un buen rato ahora.

Eso sí, señor Rothfuss, quiero ese segundo libro terminado lo antes posible.

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The Fallen, de Lauren Kate, comprada por Disney

AutorRaquel Vallés el 17 de diciembre de 2009 en Noticias

The Fallen

Una nueva amenaza en forma de best seller romántico-paranormal se barrunta en el horizonte, para deleite de consumidores de amores imposibles disfrazados de Halloween. Aunque sea exagerado, e injusto ya que no me he leído la novela, el hecho de que la Disney haya comprado los derechos de un libro y se presente como su opción frente al fenómeno Crepúsculo, no parece dejar ningún lugar a dudas. El primer libro aun no está editado en España pero no creo que falte mucho para que tengamos que entrar en las librerías saltando sobre ellos.

Lauren Kate es la madre de la criatura, una saga de libros llamada The Fallen que gira entorno al amor imposible de un ángel caído, Daniel, condenado a enamorarse y ver morir eternamente a Luce, ser inmortal reencarnado en una mortal. Luce, quien no recuerda nada de su vida inmortal, tiene diecisiete años cuando, tras la muerte de su novio, acaba en un internado en el que conoce a Daniel por el que se siente atraída mientras otro ser inmortal se fija también en Luce y lucha por el amor de la joven. Dicho así, parece que cambiamos vampiros y hombres lobos por ángeles caídos. Pero no perdamos la esperanza, quizás se trate de una saga, cuando menos, entretenida. Aunque después de la declaraciones de Anne Rice diciendo que los ángeles son los nuevos vampiros, casi dan ganas de correr.

La Disney ha comprado los derechos de los cuatro libros que componen la saga, así que tenemos para cuatro películas como mucho palomiteras (aunque pueda tener esperanza en los libros, difícilmente puedo tenerla en las películas) que vendrán acompañadas de la correspondiente campaña de márketing que haga odiar a los protagonistas antes del estreno. Se trata de una apuesta arriesgada, teniendo en cuenta que la saga acaba de aterrizar en el mercado estadounidense, pero podemos suponer que Disney estaba un poco cansada de ver como sus competidoras le pasaban la mano por la cara con éxitos como Harry Potter o Crepúsculo; habrá que esperar un poco para ver si los lectores, y después los espectadores, no están un poco hartos de este tipo de historias. Me recuerda a un chiste de la revista El Jueves en que unos editores comentan como está vendiendo una historia original sobre un niño mago y la única estrategia que se les ocurre es editar más libros sobre niños magos.

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Noticias sobre Pixel Qi

AutorAlfredo Álamo el 17 de diciembre de 2009 en Noticias

Pixel Qi

De Pixel Qi ya hemos hablado alguna vez en el blog, pero no estaría de más entrar a hablar un poco más en profundidad sobre uno de los productos que podrían revolucionar el mercado de la pantallas para e-books tal y como lo conocemos.

Los e-books actuales funcionan gracias a la tinta electrónica, es decir, presentan unos niveles de gris determinados, se leen gracias a la luz que les llega -no son retroalimentadas-, y tienen una velocidad de refresco lenta si las comparamos con las pantallas LCD tradicionales.

Bien, el proyecto Pixel Qi iba dirigido al malogrado proyecto de Negroponte y su One Laptop per Child, pero al final, como casi todo en esa idea -por otro lado, loable-, no se llevó a buen término. Lo cierto es que desde la empresa no dejaron de trabajar y después de un par de años han anunciado que están a punto de entrar en producción de su primera pantalla a nivel industrial.

Al parecer, tendrá 10 pulgadas y será montada en un portátil del que se desconoce fabricante. Pero es un dato a tener en cuenta, con la primera producción a gran escala se verá la facilidad que han prometido a las fábricas de LCD para pasarse a Pixel Qi; 10 pulgadas es un tamaño interesante, ya que puede ser funcional para un ultraportátil y también para un tablet pc, como el que lleva anunciando Apple más de medio año.

Hay que recordar que Pixel Qi promete una lectura parecida a la de un e-book, pero que también, con un simple click, puede transformarse en una pantalla casi igual que la de un LCD, con todas las ventajas para la navegación web y la reproducción de vídeo que eso conlleva.

Lo cierto es que hay poca información visual más allá de la que desde la empresa de Pixel Qi van soltando con cuentagotas, así que tampoco está muy claro cómo se va a ver definitivamente a la luz del día, aunque hay unas fotos prometedoras, y cómo va a ser la diferencia con los ebooks de nueva generación que ya se están preparando.

Gratuidad, promoción y ventas en la era de la cultura digital

AutorAlfredo Álamo el 16 de diciembre de 2009 en Divulgación

Saud

Nos encontramos ante un cambio de modelo en lo que a los modelos actuales de la industria creada alrededor de la cultura se refiere. Sin embargo, existen grandes conflictos y un montón de confusión alrededor de los movimientos que se están realizando justo ahora, cuando la mayor parte de las partes se encuentran en tierra de nadie.

Es una premisa esgrimida por los que esgrimen la bandera de la gratuidad del formato digital que esa presencia web, libre y accesible, es la mejor de las promociones y que aquellos autores que optan por dejar a disposición de todo el mundo sus obras ven aumentadas de esa forma su venta en formato físico e incluso la predisposición a la compra o donación en sucesivas obras.

Los ejemplos que se ponen son siempre los mismos: Cory Doctorow, Vázquez Figueroa o, más recientemente, Paulo Coelho. Son ejemplos en los que, de eso no hay duda, la promoción de la gratuidad ha sido más que rentabilizada. Sin embargo, ¿de qué estamos hablando?

Por un lado, ni Cory Doctorow -habitual de Boing Boing, uno de los sitios más visitados en el mundo de internet con millones de usuarios al mes-, ni Figueroa o Coelho han llegado donde están gracias al modelo de la gratuidad. Durante años -menos en el caso de Doctorow, por supuesto-, han sido escritores fieles del sistema superventas en el que la editorial no ha cejado en hacer publicidad y largas tiradas de sus libros -por su propio interés en ganar dinero, no creamos ahora en la editorial víctima-, así que ahora, momento en el que disfrutan de una más que aceptable posición, utilizan el viejo sistema para promocionarse y… vender más libros físicos.

Aquí es donde me pierdo. Aunque el mercado del e-book no llegue a eliminar al del libro físico, estoy seguro que en los próximos años lo va a transformar. No puedes sustentar el modelo de la gratuidad poniendo como ejemplo a figuras consagradas, bien sea por su popularidad previa en Internet o por sus decenas de libros superventas, y apoyando el mercado físico de los libros como el único rentable. ¿Cuál es el modelo de futuro, si las editoriales pierden ese poder de lanzamiento? ¿Qué incentivo hay en los portales de ebook más allá de algo de publicidad? Por lo visto, Figueroa lo tiene claro, ya que desde su web oficial enlaza con una página de ebooks no oficiales (eso sí, bastante limitadita para lo que ya se empieza a ver por la red).

Por otro lado, muchas editoriales españolas siguen pensando que un libro electrónico puede venderse por doce euros mientras el físico está en dieciséis. Tampoco se puede estirar tanto, como por ejemplo, al vender cuentos populares libres de derechos de autor a más de cinco euros. Ahí hay un claro error de concepto.

Pero claro, si tenemos en cuenta que Random House -la casa americana, está por ver la actitud de Random-Mondadori– se ha lanzado a una auténtica guerra por los derechos de autor, quién sabe qué puede pasar en los próximos meses. Random House ha decidido reclamar la explotación de los derechos de autor sobre los libros en contratos anteriores a la eclosión de internet y el libro electrónico, algo a lo que los autores, con toda lógica, no les ha hecho la más mínima gracia. Cuando las grandes editoriales se lanzan a la yugular de esa manera es que el negocio es más grande y está más cerca de lo que pensamos.

Hay otros ejemplos de caminos a recorrer por parte de los autores, como es el caso de Stephen Covey, conocido por su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, que ha decidido saltarse a la editorial y llegar a un acuerdo directamente con Amazon, con lo que sería una medida de presión, además de un buen porcentaje sobre las ventas totales. Una estrategia, por otra parte, sólo al alcance de unos pocos superventas.

Aquí lo dejo, seguiremos con el tema: es una amenaza, y os dejo con la pregunta de siempre. ¿Tienes un lector de libros electrónicos? ¿Pagarás por ebooks a un precio razonable? ¿Cuánto sería eso? ¿Te interesaría una suscripción o una tarifa plana de lectura?

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El artista y el matemático, de Amir Aczel

AutorAlfredo Álamo el 16 de diciembre de 2009 en Reseñas

El artista y el matemático

Gedisa nos trae un interesante ensayo: El artista y el matemático, una crónica más o menos resumida de la aparición de uno de los matemáticos más importantes del S.XX, Nicolas Bourbaki.

Si hiciéramos caso a las informaciones sobre Bourbaki a principios de los años treinta nos encontraríamos con un matemático poldavo cuyos primeros trabajos eran quizá poco ortodoxos. Luego, sin embargo, el nivel de sus presentaciones aumentó hasta tal punto que podríamos estar hablando de uno de los más grandes matemáticos de la historia… sólo que no era así en absoluto.

Nicolas Bourbaki nunca exisitió. Fue una creación de André Weil junto con otros jovenes matemáticos, quienes continuaron una broma universitaria. Al parecer, Poldavia, su patria, era la nacionalidad de los matemáticos cuando salían a tomarse unas copas de más por Montparnasse.

Así que Bourbaki era un nombre utilizado por una serie de grandes matemáticos, en su mayoría franceses, que imprimieron una exigencia nunca antes vista en las publicaciones que mandaban con esa firma. Los miembros de la sociedad Bourbaki han ido cambiando a lo largo de los años, e incluso hoy en día se presentan estudios atribuidos a Bourbaki; por tener hasta tienen su propia web.

El acierto de Amir Aczel es presentar una parte de la historia de la humanidad como es la Segunda Guerra Mundial desde un punto de vista que a la mayor parte de la gente le puede parecer extraño: a través de los ojos de varios matemáticos y cómo, en un mundo cambiante, justo en la posguerra, la matemática que luego Bourbaki defendería se mezcla con todo tipo de nuevos pensadores o artistas, como Picasso o Lévi-Strauss.

El artista y el matemático es un entretenido ensayo al alcance de todos y que nos ofrece, a través de ese imposible pensador, un viaje a través de la historia de las matemáticas, Europa y el pensamiento humano. Es interesante leer cómo se entrelazan, al final con Bourbaki como catalizador, la vida y pensamiento de intelectuales tan dispares y, como ya he dicho, la perspectiva, para mi toda una sorpresa, de los matemáticos frente a la guerra, algo sobre lo que nunca había leído antes.

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Se buscan futuras estrellas de la literatura

AutorRaquel Vallés el 15 de diciembre de 2009 en Noticias

Granta

La revista literaria Granta fue resucitada en 1979 por un grupo de estudiantes de Cambrigde convirtiéndola, en poco tiempo, en un referente de la literatura en inglés, presentándose como “la revista de la nueva escritura” y dando cabida en sus páginas a algunos de los mejores escritores de los últimos años, en muchos casos antes de ser lanzados por el mundo editorial masivo. Prueba de la confianza en la calidad de sus artículos y colaboraciones es que todos sus números, desde 1979, continúan disponibles, lo que ellos consideran “cerca de tres décadas de la mejor nueva escritura”; nombres como Doris Lessing, Ian McEwan o Gabriel García Márquez o ser plataforma para la generación del realismo sucio americano, justifica esta confianza.

Una de las iniciativas que lleva adelante Granta es la elaboración de una lista por década de escritores menores de treinta y cinco años que consideran que van a ser importantes en el mundo editorial en un futuro. Esta lista de futuribles se centró en un principio en escritores ingleses con las lista de 1983, 1993 y 2003, añadiendo una para escritores norteamericanos en 1996 y 2007. Pues bien, teniendo en cuenta que la revista Granta tiene versión en español desde 2004, los jóvenes escritores en español también van a tener su propia lista. Veinte escritores menores de 35 años, con publicaciones o con compromiso editorial en 2010, serán elegidos por un jurado cazatalentos multinacional para ser señalados por el dedo divino de Granta como los futuros representantes de las letras españolas.

El simple hecho de estar en esta lista, en realidad el simple hecho de que Granta te nombre en un artículo, coloca a un escritor en un escaparate inmejorable en el panorama editorial, una puerta de entrada que te hace saltar muchos escalones de golpe en un mundo lleno de obstáculos. En octubre de 2010 aparecerá en número de Granta con los autores elegidos. Sin duda, será un lista a tener en cuenta.

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