Resumen y sinopsis de La Regenta de Leopoldo Alas Clarín
La obra cumbre de Clarín y de la novela española del siglo XIX.
Edición de Gregorio Torres Nebrera, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Extremadura
Las páginas de La Regenta ofrecen un gran fresco narrativo de la sociedad española de fines del siglo XIX, donde aún se imponen la nobleza decadente, el clero egoísta y la política caciquil. Ana Ozores, casada con el antiguo Regente de la Audiencia de la ciudad, empieza a recibir las atenciones del donjuán provinciano Álvaro Mesía. Para completar el círculo, el canónigo magistral y confesor de Ana también se enamora de ella y se convierte en el inconfesable rival de Mesía. Los odios, celos, pasiones y obsesiones que despierta la Regenta en Vetusta -trasunto de Oviedo- se conjugan en una implacable radiografía social, cuyo resultado es la que muchos han considerado la mejor novela española del siglo XIX.
Esta edición, a cargo de Gregorio Torres Nebrera, catedrático de literatura española en la Universidad de Extremadura, incluye una nutrida introducción, un aparato de notas, una cronología y una bibliografía esencial, así como propuestas para fomentar el debate en torno a la lectura.
Han participado en esta ficha: Xavi3r bclaudia
Qué experiencia tan inmensa e inolvidable es adentrarse en las páginas de esta obra cumbre del realismo español [1]. Al viajar a la asfixiante Vetusta, lo primero que te atrapa es la minuciosidad con la que Leopoldo Alas "Clarín" realiza una auténtica autopsia de la hipocresía social y las instituciones de finales del siglo XIX. Me ha parecido fascinante la lucha interna de Ana Ozores, un personaje trágico atrapado en un matrimonio vacío que se convierte en el epicentro de una disputa brutal entre el ambicioso Fermín de Pas y el cínico Álvaro Mesía. La prosa de Clarín es un despliegue de genialidad: rica, detallista y armada con una ironía mordaz que despedaza la mezquindad de la aristocracia y el clero de la época. Vetusta no es solo el escenario, sino un personaje omnipresente, opresivo y vigilante que castiga sin piedad cualquier intento de autenticidad. Es una novela monumental que aborda la soledad y la búsqueda de sentido de una manera tan descarnada que su estremecedor desenlace sigue calando hondo en el lector actual.
Novela capital de la literatura española según señala la crítica especializada y que refleja muy bien el contexto social, económico y religioso de la Restauración Borbónica de Alfonso XII en una ciudad de provincias.
Dentro del enorme carrusel de personajes, bien dibujados prácticamente todos, se me ha atragantado desde los primeros compases su protagonista. Cómo bien señala la introducción de Vicens Vives ¿Qué le pasa a Ana Ozores? Sus dudas, confusiones y veleidades, las confesiones largas y tediosas con el Magistral sobrecargan enormemente de páginas la novela, y la hace por momentos plomiza (como los inviernos de Vetusta).
Lo leí hace unos 30 años, y creo que me había gustado porque tenía buen recuerdo. Ahora lo cogí para releer y no pasé de las primeras páginas; madre mía, qué espeso, tiene una narración nada ágil, usando palabras complicadas (necesitas un diccionario al lado), nombrando continuamente personajes, obras, etc. Se ve que hace 30 años tenía la cabeza más despejada que ahora, la edad se nota. En el siglo XIX gustaban de estas obras espesillas…
Una novela atemporal sobre las pasiones humanas y la lucha entre el cuerpo y el espíritu. Muy buena, con grandes personajes muy bien definidos.
Quedé impactada con este libro, es fácil ver cómo todas las características que Clarín describe en los vetustenses aún hoy se pueden observar en las sociedades actuales, casi 150 años después. No hemos cambiado en nada.
De a ratos es difícil y largo de seguir, pero el final me conmovió, la pluma de Clarín es magistral.
El realismo decimonónico español en su apogeo. Obra maestra de larga extensión, como la mayoría de las novelas realistas. Excelente descripción de los personajes y profundo análisis de las patogenias de una sociedad rehén de sus pasiones e hipocresía.
Novela coral y reflejo crítico de la sociedad urbana española de finales del siglo XIX.
Destaco el efecto nocivo que suelen tener en las personas las malas influencias y las malas intenciones.
Como único "pero" en algunas ocasiones se me hizo un poco tediosa.
Es un libro que llevaba años queriendo leer, lo cogí con ganas pero en muchos aspectos me ha defraudado. Será que estoy acostumbrada a la literatura moderna pero muchos capítulos y pasajes se me han hecho muy lentos y muy pesados de leer. A pesar de eso creo que retrata muy bien la hipocresía de la sociedad en una ciudad pequeña y las cadenas de la religión sobre las personas. Los últimos capítulos son los más dinámicos e interesantes y atrapan al lector. La evolución de los 2 principales personajes masculinos me ha parecido muy interesante, mucho más que el personaje de Ana Ozores que me ha parecido más plano y repetitivo.
Novela muy atrevida y con una carga emocional notable. El amor prohibido es un valor seguro si se narra con emotividad, tal como sucede en este caso. Las descripciones ambientales, acordes con los sentimientos de los protagonistas, me gustaron también.
Es, sin duda, una obra maestra de la literatura española.
El crudo testimonio de una sociedad abyecta, vanidosa, avara, amoral e hipócrita; que está ansiosa por encontrar a la víctima que le sea más propiciatoria.
El autor no deja títere con cabeza: Tanto la aristocracia, como el clero, e incluso la plebe; quedan reflejadas como una caterva putrefacta y cenagosa en la que sólo impera la más pura y malsana demagogia.
Vetusta - o sea, Oviedo-, Es una Babilonia de provincias que se consume y descompone en su propia salsa.
Un nido repelente de serpientes en el que perduran las luchas de poderes, los intereses, y las añagazas.
Ana Ozores no es Emma Bovary, pero si es un ser maltratado y debatido desde la más tierna infancia. Una frágil muñeca que se ve en todo momento manejada y utilizada.
Leopoldo Alas, "Clarín" puso en esta novela mucha fuerza y entereza.
Quizá peque de que esté hecha para los lectores maduros y curtidos en mil batallas; ya que se excede demasiado en determinados capítulos recargados y reiterativos, en los que apenas pasa nada.
Hay que pensar que fue escrita en 1885; y quieras que no; ya han pasado la friolera de 130 años en los que se han modificado bastante las formas y los estilos narrativos.