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El Buen Libro. Una biblia para ateos

AutorGabriella Campbell el 1 de mayo de 2011 en Divulgación

El buen libro, de A.C. Grayling

El filósofo británico A. C. Grayling ha despertado el interés de los lectores del mundo anglosajón gracias a su publicación de una biblia para ateos. Se trata de una recopilación, en un formato muy similar al de la biblia tradicional, de citas de filósofos, historiadores, científicos y grandes pensadores en general de la historia de la humanidad. Aunque todas las citas provienen de personajes reales, en su biblia humanista Grayling no hace mención de sus fuentes, pero son reconocibles algunos de los dichos más populares de grandes como Isaac Newton, Sócrates o Darwin. Grayling pretende compensar de esta manera la ausencia, en su opinión, de un libro de referencia moral para los no creyentes. El autor, que se ha especializado siempre en aspectos éticos relacionados con la búsqueda de la felicidad por parte del hombre contemporáneo, define su obra como un compendio de la búsqueda de lo bueno, de lo que nos hace felices.

Lejos de criticarlo por ello, algunos sectores religiosos incluso lo han apoyado. Algunas voces seculares han apuntado la necesidad de historias diferentes para los no creyentes, que también buscan las cosas buenas de la vida. Grayling apunta a una visión sorprendentemente benévola del ser humano, asegurando que hay más bondad que maldad en el hombre, y que todos debemos estar abiertos a encontrarla, algo para lo que serviría este tomo de versículos de sabiduría histórica. Grayling desconfía de los intentos de constituir una religión humanista, con rituales y formas semejantes a las de las grandes religiones monoteístas, como ya intentó hacer Auguste Comte en su momento, pero insiste en las ventajas de tener un libro semejante en formato a la Biblia cristiana, debido a su composición de pequeños textos, que nos permiten abrir el libro en cualquier página y encontrar una frase sobre la que meditar. A ello ha dedicado este filósofo anglosajón treinta años de su vida.

Y Grayling no es un filósofo cualquiera. Profesor de filosofía de la Universidad de Londres, educado en Oxford, ha publicado más de veinte libros sobre filosofía. Ha sido columnista de The Guardian y The Times, dos de los periódicos anglosajones más importantes, además de ser locutor en varias emisoras de radio. Es editor de varias publicaciones académicas y en 2003 fue miembro del jurado del Premio Man Booker, y fue miembro del Foro Económico Mundial, parte del grupo de mediación entre Occidente y el mundo islámico. También es miembro de la Sociedad Real de Literatura y de la Sociedad Real de las Artes, y fue durante diez años el Secretario Honorífico de la Sociedad Aristotélica, la asociación filosófica más relevante del Reino Unido. En resumen, si alguien iba a construir una biblia para no creyentes, este autor tiene todos los credenciales necesarios. Es curioso que, tal vez para no distraer al lector en su reflexión, estos versículos ateos no incluyan referencia alguna al autor de cada cita, por lo que varios críticos han comentado que su lectura es imposible sin tener una pantalla de ordenador al lado, convenientemente aparcada en Google o algún buscador similar.

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Escritoras del siglo XIX (III): Carolina Coronado

AutorGabriella Campbell el 30 de abril de 2011 en Divulgación

Carolina Coronado

Cuando alguien usa el apelativo de el Bécquer femenino, la mayoría asociaría este título con Rosalía de Castro , por ser considerada ésta, junto al propio Bécquer, como una de las mayores representantes de la literatura postromántica, dentro del tardío Romanticismo español. Sin embargo, en su tiempo la que era denominada de esta manera fue Carolina Coronado, poetisa que, debido a su ideología política, sufrió una fuerte censura que la relegó a segunda fila en cuanto a publicaciones y celebridad, pero que poco a poco fue haciéndose un puesto importante en la lista de escritores de su época. Carolina, además, falleció en Lisboa en el año 1911, por lo que este año 2011 se celebra su centenario.

A pesar de las tendencias progresistas de su familia (su padre, Nicolás Coronado, fue encarcelado, y su abuelo, Fermín Coronado, murió en 1820 por maltratos), Carolina recibió la típica educación femenina de primera mitad del siglo XIX: costura, labores domésticas, algo de música y mucha lectura a escondidas. Con trece años ya tenía importantes admiradores, entre ellos José de Espronceda, que dedicó unos cuantos versos a su belleza juvenil (sin hacer mención, sin embargo, a su notable talento). Carolina sufría de una extraña enfermedad, una especie de catalepsia parcial que hizo que se le diera por muerta en varias ocasiones, lo que le inculcó un profundo temor a llegar a ser enterrada viva (este temor fue el que la llevó a embalsamar el cadáver tanto de su primera hija como el de su marido, a la espera de ser ella misma enterrada con ellos).

Carolina era mujer de gran popularidad en la alta sociedad española, a pesar de sus tendencias revolucionarias, debido a su atractivo personal y a su discreta elegancia. Representaba, en esencia, a la mujer perfecta: bella, agradable, y amante esposa y madre. De ella dijo su sobrino, Ramón Gómez de la Serna: “era la agarena blanca de ese suroeste de España, y el óvalo de su rostro era perfecto, y en su perfil, sobre todo en su nariz, había la pureza árabe, juncal, blanca, con cierto reflejo de aguileñismo judío; se presentaba con el pelo negro y rizado que caía en melena de aladares sobre sus hombros”. Sabía compatibilizar los requisitos de la dama burguesa tipo con una libertad individual y amor por la cultura a lo que ayudaba el empleo de su marido, diplomático de origen anglosajón. Tuvo, o por lo menos según sus escritos, dos grandes amantes. Del primero, del que sólo se conoce el nombre, Alberto, ni siquiera se tiene constancia de si era real o inventado. El segundo, Horacio Perry, su esposo, falleció veinte años antes que ella, que se encontró, viuda, desamparada y en la pobreza, alejada de las luces de la corte y las tertulias, sola con su hija Matilde. Fue aquí donde se refugió en la escritura, revelándose una vez más una Carolina poeta, novelista y ensayista que continuó activa hasta su fallecimiento.

Publicaciones periódicas (V): National Geographic

AutorVíctor Miguel Gallardo el 29 de abril de 2011 en Divulgación

National Geographic

Las revistas suelen basar su contenido en los artículos y reportajes escritos. Ésta es, al menos, la regla general, pero no siempre es así. Algunas de ellas se han hecho famosas por su contenido gráfico, y de todas tal vez, aparte de las dedicadas al mundo de la moda (o las de contenido erótico), la más característica es National Geographic. Para miles de personas en el mundo, muchas de ellas fieles suscriptores, la popular publicación con las portadas enmarcadas en amarillo es especialmente conocida por sus fotografías. También hay que destacar el resto de sus contenidos gráficos, especialmente sus mapas, de una calidad excepcional y hechos a propósito de cada reportaje.

La importancia que las fotografías tienen en la actual National Geographic no es gratuita: los mejores fotógrafos del mundo desean ver sus trabajos publicados en ella. No son sólo fotografías de naturaleza, sino también de paisajes urbanos o de carácter etnográfico. La revista fue una de las primeras en incluir fotografías a todo color, a principios del siglo pasado, cuando ésta todavía era una técnica costosa y poco utilizada en publicaciones tanto periódicas como puntuales. National Geographic, sin embargo, consideró que el poder dotar de color a sus documentos gráficos era de vital importancia para la publicación; es obvio que fue una buena idea apostar por ello dado el prestigio que pronto adquirieron los trabajos publicados, lo que a su vez desencadenó que algunos de los más importantes fotógrafos del mundo se sintieran casi obligados a participar en este proyecto.

La National Geographic Society nació nada menos que en enero de 1888. Su primer presidente fue el filántropo y político Gardiner Greene Hubard. Le sucedió Alexander Graham Bell, su yerno, al que durante mucho tiempo se le atribuyó la invención del teléfono (realmente él no lo inventó, sólo fue el primero en patentarlo), y que es más conocido por sus investigaciones referentes al habla y el lenguaje que por su vinculación con National Geographic, una modesta revista en su época fundada por un pequeño grupo de hombres que pretendían difundir el conocimiento geográfico entre el público en general.

Lo consiguieron. Si para los profesionales de la fotografía y la infografía (y también para los especialistas en geografía, antropología, arqueología, viajes, etc.) la National Geographic tiene una importancia capital dentro del mundo de las publicaciones periódicas, para el público no es menos popular, contando con unos cincuenta millones de lectores estimados (para nueve millones de ejemplares mensuales) de más de treinta países distintos. Como curiosidades habría que señalar dos: en primer lugar, la primera portada “fotográfica” data de 1960 (hasta entonces sólo aparecía texto). Para terminar, National Geographic no ha estado exenta de polémica, especialmente cuando hablamos de ciertas voces críticas con el enfoque de la revista (a la que acusan de estar escrita por y para estadounidenses, lo cual tiene cierta lógica) y, sobre todo, con la manipulación de los reportajes fotográficos, ya que se sospecha que algunos de ellos, sobre todo los que se desarrollan en países exóticos, han mostrado fotos idealizadas para conseguir ser más llamativos para el público occidental.

Amazon presenta The Backstory

AutorAlfredo Álamo el 28 de abril de 2011 en Noticias

The Backstory

El gigante norteamericano de las ventas por Internet ha dado un paso más en su camino hegemónico en el campo literario con la presentación de un portal nuevo dentro de Amazon.com llamado The Backstory.

Amazon aprovecha una idea que no es nueva, la de aglutinar información de autores y añadir noticias asociadas a ellos, junto con reseñas, vídeos, entrevistas y ensayos de los propios escritores. Todo eso, claro, integrado en el ecosistema de ventas que tan buenos resultados está obteniendo en los últimos años. Amazon trata de que el cliente no tenga ya ni que salir de su página para encontrar toda la información de sus autores favoritos, e incluso genera contenido exclusivo para ello. Si a esto le sumas avances de libros y enlaces a merchandising relacionado obtienes un nuevo nexo de ventas con el que se estarán frotando las manos.

Por ahora aparecen autores superventas, como Stephen King o Candace Bushnell, aunque supongo que pronto aparecerán como relevantes aquellos escritores que decidan abandonar a sus editoriales tradicionales para lanzarse entre los amorosos brazos de Amazon, hoy por hoy la librería/editorial más grande del mundo.

Además, no hay que perder de vista la noticia, más bien el rumor, de la pronta aparición de una tablet de Amazon dispuesta a hacerle sombra al resto de dispositivos similares que hay en el mercado con la amenaza de un precio por debajo del mercado y una oferta de contenidos difícil de igualar. ¿Fundamentos del rumor? La tienda Android de aplicaciones que ha sacado en EEUU, su sistema de streaming de música y la aparición de portales como The Backstory que en un Kindle no tienen tanto interés como en un tablet capaz de reproducir vídeo.

El tiempo lo dirá, pero por el momento The Backstory es una nueva iniciativa de Amazon para atraer todavía más usuarios a su red, adelantándose a Barnes&Noble quien ha sacado una actualización para su Nook Color que lo convierte en un futurible de lo que Amazon podría sacar en breve.

Más información: The Backstory

Condenados, de Santiago Eximeno

AutorAlfredo Álamo el 27 de abril de 2011 en Reseñas

Condenados, de Santiago Eximeno

Dónde estabas tú el día del juicio final. Esa parece ser la premisa con la que juega Santiago Eximeno para presentarnos su breve novela Condenados, en la que nos encontramos perdidos en medio de Madrid justo en el momento del apocalipsis.

Eximeno plantea un retazo de la vida de varios personajes poco antes de que llegue el momento en que las puertas del cielo se abran y miles de ángeles caigan a la Tierra desatando el caos. Las miserias y los secretos de los protagonistas se irán desgranando de uno en uno mientras avanzan en medio de la desolación y los resurrectos y hambrientos cadáveres que pueblan la ciudad.

El paseo grotesco irá revelándonos más y más, tanto de la trama pasada como de la que sucede entre ángeles y devoradores carne, utilizando la figura de Lázaro, un inmortal, que aporta un pasado todavía más antiguo y revelador que el de sus compañeros, humanos, con sus propios conflictos.

Condenados es una instantánea creada para capturar un momento concreto y tenebroso del universo, un día eterno, sin horas, en el que nada funciona como debería, y en el que Eximeno traza con pinceladas gruesas y rápidas unas horas del apocalipsis. A mí me basta, me conformo con esa ventana abierta que deja el autor, pero ocasiones tengo la sensación de que todo pasa demasiado deprisa.

Eximeno es un maestro de la distancia corta, del relato minúsculo y del corto. A medida que crecen sus textos parece que dilata en exceso lo que quiere contar. Condenados fue escrito a partir de un NaNoWriMo, ya os hemos hablado antes de ello, se trata de escribir una novela en un mes, escribiendo todos los días. Quizá sea esa velocidad y esa prisa por acabar la que da esa sensación final a la novela.

En todo caso, una obra que satisfará a los amantes de un fantástico de toques oscuros y con personajes interesantes, que disfruten con la ambientación más que con un desarrollo complicado. Condenados es un momento congelado en el tiempo muy bien narrado pero cuya belleza puede resultar demasiado fría.

A destacar que, además de comprarla en papel, también podéis descargar la novela de manera gratuita en la web de Saco de Huesos.

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Ser escritora en el siglo XIX: posiblemente no sea la mejor opción (II)

AutorGabriella Campbell el 26 de abril de 2011 en Divulgación

Charlotte Brönte

Con la llegada del Romanticismo, las escritoras decimonónicas encontraron una moda aliada. La dignificación de los sentimientos, la victoria de las emociones (generalmente asociadas al mundo femenino) sobre el raciocinio (generalmente asociado al masculino) permitieron a muchas mujeres convertirse en novelistas y utilizar un lenguaje que les era conocido, el lenguaje pasional, que hasta entonces había sido ridiculizado y menospreciado por costumbre. Si bien continuó una lucha persistente por la que dichas novelistas tenían que demostrar, una y otra vez, que su labor escritora no influía en su labor primordial de amas de casa, esposas y madres, esta revolución romántica abrió la ventana para numerosas mujeres, más o menos activistas, que encontraban una manera de lanzar al público una voz nueva, distinta a lo conocido hasta la fecha en nuestro país. Sin embargo, la misma moda y contexto que las favorecía también las discriminaba: el siglo XIX es el siglo por excelencia de la burguesía, y el siglo en el que toma definitivo arraigo la dualidad de mujer pecadora, malévola, frente al “ángel del hogar” sacralizado por la sociedad de este tiempo. La mujer es objeto de adoración y poesía, pero pasar de ser objeto literario a sujeto es una acción, cuanto menos, complicada. La mujer literata sabía utilizar el lenguaje romántico, pero resultaba difícil concebirla como autora de dicho lenguaje, que se aplicaba generalmente a la adoración de un miembro del sexo femenino.

La mujer literata, por tanto, es una mujer inmoral, que dedica su tiempo a la escritura en vez de a su familia y a su hogar. Esto explica por qué tantas autoras utilizaron pseudónimos masculinos, pudiendo cosechar el éxito que en su condición de mujer les sería negado. En vez de utilizar su propia condición femenina como observador y crítico del ambiente doméstico y social que les rodeaba, como harían escritoras anglosajonas de prestigio como las hermanas Brönte o Jane Austen, muchas tuvieron que crear una máscara de hombre si querían salir de la beatería y domesticidad sumisa en las que se hallaban inmersas sus colegas españolas. Todo esto no quita que las ideas políticas liberales y la herencia de la ilustración del XVIII se tradujeran en cierta preocupación por la situación de la mujer, aunque sólo fuera por ésta como madre de los hijos de la nación. El mayor argumento a favor de la educación de la mujer surge a raíz de su papel como educadora principal del ámbito doméstico: educar a la madre significaba educar de manera eficiente a los hijos. En este sentido, el siglo XIX está repleto de conflictos, en una sociedad que lucha por definirse, anclada a valores del pasado pero al mismo tiempo fascinada por las posibilidades del futuro.

En esta serie de artículos procuraremos recuperar la figura de algunas de las más notables escritoras realistas y románticas de nuestro país; algunas se mantienen en el recuerdo común, otras han quedado olvidadas, pero es indiscutible que todas fueron escritoras que pudieron superar todos los obstáculos impuestos por una sociedad en la que la mujer no tenía, ni mucho menos, la facilidad de la que gozamos en nuestros tiempos para ser reconocida en una profesión tan compleja como la literaria.

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Publicaciones periódicas (IV): Cosmopolitan

AutorVíctor Miguel Gallardo el 25 de abril de 2011 en Divulgación

Cosmopolitan

La revista Cosmopolitan es una de las revistas femeninas más importantes del mundo editorial actual, pero no nació como tal, sino como revista familiar, y sus orígenes se remontan nada menos que al año 1886. Eso sí, ya desde el principio incluyó amplios artículos dedicados a la mujer, aunque siempre desde la perspectiva de la época (es decir, enfocados a su labor como ama de casa y amantísima esposa). Tras un cambio de dueño poco después, empezó a incluir pequeñas obras de ficción de autores que nos son conocidos, tales como pueden ser Jack London, Ambrose Bierce o Rudyard Kipling. En 1897, por ejemplo, se publicó en Cosmpolitan, de forma seriada, la popular novela de H. G. Wells La Guerra de los Mundos.

En 1905 el magnate editorial William Randolph Hearst compró la revista, que entró en una edad dorada que duraría hasta los años cincuenta. Durante este período de bonanza, Cosmopolitan contó con colaboradores de la entidad de George Bernard Shaw, Upton Sinclair o David Graham Philips, llegó a tener tiradas cercanas a los dos millones de ejemplares, y se afianzó como una de las revistas más importantes de la época. Sin embargo, Cosmopolitan se vio afectada, como la mayor parte de las publicaciones periódicas estadounidenses, por el boom de la televisión de los años 50: de repente, las revistas perdieron cientos de miles de lectores, que ya no veían en ellas su primera opción para el ocio y la información. Esto desencadenó un curioso fenómeno: muchas de ellas, que tenían temáticas generalistas, se reinventaron, especializándose en temas muy concretos. Cosmopolitan, que ya llevaba un tiempo sin incluir ficción (relatos y demás), dio un giro espectacular en la década de los sesenta, con Helen Gurley Brown como editora jefe, convirtiéndose en una revista enfocada al público femenino.

Las críticas no tardaron en llegar: Cosmopolitan, durante los ochenta años anteriores, se había labrado un prestigio bien merecido como revista seria, con especial hincapié en temas literarios, y de repente llegaba a los quioscos irreconocible, con chicas con poca ropa en la portada y hablando de temas que poco o nada tenían que ver con los anteriormente habituales. Gurley Brown no se amedrentó por las voces en su contra, y Cosmopolitan siguió sus designios. En los años 70 se hizo aún más popular gracias a unas fotos del entonces semidesconocido Burt Reynolds, muy ligero de ropa para disfrute de las lectoras más atrevidas del momento.

Cosmopolitan, como muchas revistas enfocadas al público femenino, ha ido progresivamente abordando temas más controvertidos y menos políticamente correctos desde los 70, incluyendo poco a poco noticias y artículos relacionadas con el sexo, aunque otros temas recurrentes serían la salud o la moda. Hoy día es una de las revistas de este género más vendidas, se publica en más de cien países (aunque fue prohibida en otros como Singapur) y cuenta con ediciones en nada menos que 36 idiomas. Aún sigue perteneciendo a la empresa fundada por Hearst, al igual que otras publicaciones como Marie Claire, Harper´s Bazaar, Esquire o la popular revista O, de Oprah Winfrey.

Rintintín y el cabo Rusty ya tienen nueva casa

AutorVíctor Miguel Gallardo el 24 de abril de 2011 en Noticias

Rintintin

La ceguera de los responsables políticos de turno en cuanto a asuntos culturales a veces no tiene límites. Al tiempo que se emplean grandes partidas presupuestarias para traer, durante las fiestas populares, a los grupos pop más conocidos del momento o para financiar descontextualizadas exposiciones que poco o nada aportan a la “cultura” del ciudadano, a veces se dejan pasar oportunidades únicas por desconocimiento, ignorancia o simple dejadez. La ciudad de Albacete, que se jacta de poseer la más importante feria de las tierras del interior de nuestro país (y las ferias son culturales, o al menos de los presupuestos culturales viven), ha llevado esta inoperancia al extremo, ya que ha tenido una oportunidad magnífica de aumentar su patrimonio de forma gratuita que ha dejado escapar de forma absurda. Los beneficiados del despropósito serán los habitantes de un municipio del norte de la provincia de Granada llamado Huéscar. Huéscar se encuentra a pocos kilómetros de la provincia albaceteña… pero no es Albacete, eso está claro.

La historia empezó hace años, cuando se puso en contacto con el consistorio castellano-manchego el dibujante José Antonio de Huéscar, nacido en Albacete en 1938. De Huéscar había abandonado la ciudad que lo vio nacer muy joven, primero rumbo a Barcelona, y después se instaló en Francia, en donde se convirtió en un importante dibujante durante varias décadas, trabajando para algunas de las más importantes editoriales del momento. La serie más popular de las que realizó seguramente sea Rintintín y el cabo Rusty, habiendo ilustrado también, en España, las más que populares Hazañas Bélicas que acompañaron a varias generaciones de españoles de la postguerra. En Francia fue un habitual de la revista Pif Gadget, en la que compartió páginas con figuras míticas del cómic europeo como Marcel Gotlib, Hugo Pratt (el creador de Corto Maltés), Nikita Mandryka, Roger Lécureux o André Chéret.

La intención de De Huéscar era la de donar todo el material acumulado durante una vida de dedicación al cómic a la ciudad de Albacete. Los responsables del consistorio albaceteño no debieron darle demasiada importancia al ofrecimiento, rechazando la posibilidad de recoger el legado de De Huéscar alegando falta de espacio. El dibujante se puso entonces en contacto con el ayuntamiento de la granadina Huéscar, población con la que solamente compartía apellido. Los oscenses sí vieron una gran oportunidad en el ofrecimiento, y enviaron una pequeña delegación hasta Francia para conocer en persona al dibujante.

El acuerdo llegó a buen término. En 2007 De Huéscar fallecía, y su viuda, la también dibujante Carmen Levi, cumplió a rajatabla la voluntad de su marido de enviar su legado (cientos de páginas originales, bocetos, cuadros y esculturas) al municipio granadino. En la actualidad se está procediendo a su valoración por parte de técnicos de la Diputación Provincial de Granada, tarea que desembocará en la creación de una Fundación pública que gestionará el valioso patrimonio donado y la expondrá al público.

Más libros censurados (II)

AutorGabriella Campbell el 23 de abril de 2011 en Noticias

Voces que susurran

Seguimos con nuestro recorrido por la lista de libros que más denuncias han recibido en Estados Unidos durante este último año, aquellas obras que más intentos de censura han sufrido (intentos que, en algunos casos, han resultado, efectivamente, en su retirada de las estanterías).

A mitad de la lista están Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, cuyo entorno postapocalíptico de violencia a lo Battle Royale ha encandilado a los lectores y frustrado a sus padres. Esta primera parte se vio continuada por dos novelas más: En llamas y Sinsajo, que mantienen el gusto de la autora por las muertes sangrientas.

En la sexta posición nos encontramos con otra obra juvenil centrada en las drogas, el sexo y las palabras malsonantes. Lush, de Natasha Friend, de forma parecida a Hopkins, de nuevo se concentra en enseñar a los inocentes jóvenes cómo las drogas, en este caso el alcohol, nos llevan por caminos que parece que terminan, invariablemente, en la violación y el abuso de sustancias.

What My Mother Doesn’t Know, de Sonya Sones, es una compilación de poesía organizada de manera narrativa, de un modo similar a Ellen Hopkins. De nuevo estamos ante una obra centrada en las complicaciones de la adolescencia, el primer amor, y las tribulaciones del sexo.

Más abajo en la lista está la polémica Nickel and Dimed: On (Not) Getting by in America, de Barbara Ehrenreich. Ehrenreich no preocupa a los más conservadores por incluir sexo o violencia en su libro (que no lo hace), sino por sus peligrosas observaciones acerca del American Way Of Life, y su feroz análisis del sistema de desigualdad de su país. La autora ha sido duramente criticada por los sectores políticos de derecha y por diversas congregaciones religiosas, al intentar demostrar una realidad de pobreza y discriminación. Con todo, también ha sido criticada por mostrarse en ocasiones poco objetiva y manipular los datos presentados en el libro en su propio interés.

Y de nuevo surge la homofobia en el penúltimo libro de la lista. Con Revolutionary Voices: A Multicultural Queer Youth Anthology, una antología literaria de temática homosexual, la editora Amy Sonnie ha hecho que muchos se hayan llevado las manos a la cabeza. La obra ha sido prohibida en varias bibliotecas y duramente criticada por sus referencias sexuales.

Y al final nos encontramos con algo bastante inesperado. La última obra de la lista es Crepúsculo, de Stephenie Meyer, vilipendiada por sus principios morales y religiosos y por su violencia. Aunque personalmente abogo por la libertad de expresión y de lectura, si tuviera que estar de acuerdo con algún libro de los mencionados en la lista, sería con éste. Dudo que la exposición de la juventud actual a escenas de sexo explícitas vaya a resultar especialmente dañina (sobre todo teniendo en cuenta lo que ya ven en televisión o por Internet), y las historias de terror sobre las drogas pueden ser, incluso, positivas. Exponer a una mujer joven a la noción romántica de sumisión y entrega machista como hace Meyer puede ser, curiosamente, mucho más perjudicial.

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Recomendaciones para el Día del Libro

AutorAlfredo Álamo el 21 de abril de 2011 en Noticias

Mujer que quería matar al bebé de su vecina

Se acerca un día del libro algo extraño, metido en medio de vacaciones, que ha asustado tanto a algunas entidades y libreros que algunos incluso han decidido adelantar celebraciones y ferias un par de días antes para evitar verse con mucha menos gente de lo habitual justo en el día fuerte.

Sea como sea, desde Lecturalia os vamos a ir aportando recomendaciones para estos días, sean para el 23 de Abril o para las semanas posteriores, plagadas de ferias, lanzamientos y autores bien equipados con bolígrafos y un montón de frases hechas para dedicar. Algunos de los títulos ya llevan unas semanas en el mercado y otros irán apareciendo en breve. Por el momento os voy a dejar con los cinco que más me han llamado la atención personalmente y que, probablemente, acaben en mi propia cesta de la compra si el presupuesto me lo permite.

Los Cuentos completos de Lydia Davis es una obra singular. Davis es una autora casi desconocida en español, quizá su nombre os suene ya que estuvo casada con Paul Auster, pero esta autora neoyorquina apenas había sido traducida. Es considerada una maestra del relato corto y no se casa con ningún formato preestablecido, tiene un gran sentido del humor y una ironía más que recomendable. Acierto de Seix Barral.

Seguimos con cuentos. Tráeme tu amor y otros relatos es una recopilación del singular Charles Bukowski, maestro del las historias marginales, alcohólicas y sucias, con la extraordinaria peculiaridad de las ilustraciones que acompañan el libro, obra de Robert Crumb, maestro del underground americano y artista perfecto para dar imagen a los perdedores creados por Bukowski. Una pequeña joya de Libros del Zorro Rojo.

Nevsky sigue en su línea de recuperar tesoros ocultos de la literatura rusa y nos entrega una preciosa edición de La flor roja, obra de Vsévolod Garshin, una inquietante novela que mezcla locura y realidad a través del paciente de un psiquiátrico y tres rosas rojas que podrían ser la fuente de todo mal. Breve e intenso.

Con el premio de Lecturalia a título más largo del año nos encontramos una apuesta de Atalanta que no debe pasar desapercibida: Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina, de Liudmilla Petrushévskaia. Otro libro de cuentos y otro libro ruso, supongo que esto marca algún tipo de tendencia en el mercado editorial. La verdad es que Petrushévskaia es una de las autoras más importantes del panorama ruso actual y sus cuentos –mezcla perfecta de pesadilla y realidad-, son una auténtica delicia para paladares en busca de sabores diferentes.

Impedimenta sigue con su labor de recuperación y nos regala -es un decir, claro- una nueva edición de Solaris, clásico entre los clásicos de la ciencia ficción y que está por primera vez traducido directamente del polaco al castellano gracias al trabajo de la traductora Joanna Orzechowska, algo que por fin hará justicia a la obra más conocida de Stanislaw Lem.

Con estos cinco libros me despido hasta la siguiente entrega de recomendaciones primaverales, que irán incluyendo autores en español, ensayo y varios cómics a los que no hay que perder de vista. ¿Y vosotros? ¿Qué libros recomendáis para estas fechas? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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