Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Lecturalia llega a los 1500 artículos

AutorAlfredo Álamo el 25 de marzo de 2012 en Noticias

Lecturalia

El 1 de diciembre de 2008 iniciábamos una nueva sección en Lecturalia dedicada a cubrir la actualidad y servir de ventana a temas como el mercado del libro electrónico, el oficio de editar, la escritura como arte o la relación entre cine y literatura, entre otros muchos y variados asuntos.

Hoy alcanzamos los 1500 artículos, una cifra nada despreciable a la que no habríamos llegado sin el trabajo constante de los colaboradores de Lecturalia, Gabriella Campbell, Víctor Miguel Gallardo y Raquel Vallés, cuyo estilo y visión personal del mundo literario han dado a este blog una capacidad de comunicación y diversidad de pensamiento de la que estamos muy satisfechos.

También es necesario dar las gracias a todos nuestros lectores que con el paso del tiempo se han ido afianzando y cuyas opiniones y recomendaciones en los comentarios han servido para que en ocasiones Lecturalia se convirtiera en un auténtico foro de debate sobre cultura libre, filosofía y las últimas tendencias literarias.

De entre esas 1500 entradas que tenemos habría que destacar muchas, como la serie que dedicamos a los libros más vendidos de la historia o a la selección de los 100 libros que deberías leer. A eso habría que sumar la serie de artículos sobre libros electrónicos y a las anécdotas más curiosas de escritores.

También, por su nivel de diálogo en los comentarios, no podemos dejar de nombrar los artículos sobre si la cultura debe ser gratuita, los pasos a dar cuando «piratean tu libro» y lo sexy que puede llegar a ser la lectura. Además, me gustaría añadir nuestros artículos especiales para el día de los inocentes, como Don Quijote cazavampiros o el más reciente, sobre Alonso Tudela, el hombre de un millón de libros.

Todo esto, claro, no es más que la punta del iceberg. A lo largo de estos tres años y pico hemos actualizado el blog hablando de premios literarios, novedades, analizando géneros como el histórico, el negro, el de terror y la ciencia ficción. También hemos reseñado más de 120 libros, asi que si tenéis algo de tiempo, os recomiendo viajar un poco a lo largo y ancho de nuestra web, seguro que encontraréis artículos de lo más interesante.

También nos gustaría aprovechar este momento para preguntaros a vosotros, lectores, qué echáis en falta en el blog de Lecturalia, sobre qué os gustaría que hablásemos más a menudo. Vuestra opinión es importante para nosotros, así que, como siempre, os esperamos en los comentarios. ¡Gracias por seguirnos!

Esos crueles editores

AutorGabriella Campbell el 24 de marzo de 2012 en Divulgación

Editor cruel

Como en cualquier sector u oficio, la actuación de unos pocos puede ensombrecer la imagen de la mayoría. Sería poco realista, y totalmente injusto para con aquellos profesionales que se dejan la piel en su labor, trabajando con integridad y esmero, juzgar a la persona del editor basándonos en los numerosos casos que se conocen de abuso y estafa propiamente dicha. Pero no hay duda de que para el escritor los editores son la mayor barrera a superar, y su posición de árbitros de calidad y gestores de la obra del autor coloca a este en una posición cuanto menos precaria. Surgen una tras otra noticias de índole casi fantástica, sobre todo en lo que se refiere a grandes empresas editoriales, respecto al estado lamentable en que han acabado grandes escritores a pesar de haber proporcionado pingües beneficios a aquellos que los han publicado.

Uno de los casos llamativos más recientes ha sido el de Gary Friedrich. El nombre puede que no os resulte familiar, pero Gary fue el mayor responsable de la imagen moderna del personaje del Motorista Fantasma, esa figura popular del cómic estadounidense que ya se ha llevado al cine en dos ocasiones, con un archiconocido Nicholas Cage como protagonista. Friedrich no obtuvo una gran retribución en sus días con Marvel, y tampoco gozó de derechos de autor con los que alimentarse una vez terminó su trabajo con ellos. Sobrevivió a duras penas, ayudándose de lo obtenido con las ventas de láminas firmadas de su personaje. Enfadado tras ver el excelente rendimiento de su superhéroe a manos de la industria del cómic y del cine, demandó a la gigantesca Marvel y fracasó estrepitosamente: no sólo no se le reconocieron derechos de autor sino que la editorial contraatacó llevándolo a juicio por vender reproducciones de imágenes que según la empresa le pertenecían. Ahora, Friedrich, que apenas tiene para comer, tiene que pagar 17,000 dólares por vender unas láminas de imágenes que él mismo creó. Esta lamentable situación ha escandalizado a la industria del cómic y de la literatura en general, con voces tan conocidas como la de George R. R. Martin haciéndose eco. Martin propone a los que vayan a ver la película más reciente que consideren además donar un porcentaje mínimo de lo que les costó la entrada al cine para un fondo dedicado a ayudar a Friedrich (más información en su blog, que está enfermo, a punto de perder su vivienda, y endeudado hasta las cejas por pagarle a una empresa a la que ya le ha aportado una rentabilidad más que notable.

Friedrich no es ni la primera ni la última víctima en este sentido, pero a lo mejor la más conocida sea el creador de Sandokán, Emilio Salgari, que se hizo el harakiri con tan sólo 49 años, en 1911, ahogado por su terrible situación familiar y económica. Sus editores lo sometían a jornadas eternas de trabajo sin un salario decente, y finalmente les dedicó las siguientes palabras en su nota de suicidio:

A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma.

Sea como sea, recordemos que estos son casos concretos no atribuibles a todo el gremio editorial, y que en la mayoría de las ocasiones no son los editores, ni mucho menos, los que obtienen la parte del león en las ventas de libros (sobre todo en lo que se refiere al soporte tradicional), sino distribuidoras y puntos de venta. Curiosamente se habla poco o nada de productos culturales (libros, películas, arte) condenados al fracaso por una mala distribución, cuando se trata de una situación más que frecuente. Queda claro que los casos más notables son aquellos que obtienen mayor repercusión: autores y traductores que han fallecido en la más absoluta miseria tras un éxito rotundo de sus obras; y con frecuencia observamos una demonización de la figura del editor, sin contar con datos como qué tipo de contrato había aceptado y firmado el escritor o, en casos más extremos, si había dilapidado sus innumerables regalías en drogas, alcohol y conejitas de Playboy.

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Una de premios jóvenes

AutorGabriella Campbell el 23 de marzo de 2012 en Divulgación

Templo de las mil puertas

En momentos de recesión económica es inevitable que los certámenes y premios económicos se vean reducidos de manera significativa. Incluso aquellos que no gozan de dotación monetaria parecen esconder la cabeza, como si la depresión laboral y financiera afectara también a las ganas de seleccionar a los mejores libros y autores de toda condición. La excepción a esta regla, cómo no, pertenece a la literatura juvenil, ese marco creativo tan en boga en estos tiempos, cuyos premios, si bien habrán visto reducidas sus dotaciones, no parecen sino multiplicarse en cantidad. Es una consecuencia lógica a la expansión de un género imparable dirigido a un público lector que no hace más que crecer.

Más allá de los clásicos, y del “oficial” (el Premio Nacional de Literatura Juvenil e Infantil), que con frecuencia no son más que categorías dentro de un premio general, suenan sobre todo los asociados a grandes editoriales, como el Premio Gran Angular o el Edebé. También os resultarán familiares el Premio Alandar, convocado por Edelvives o el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, de la editorial homónima, certámenes de solera que llevan años celebrando convocatorias para obras cuya dotación es, más que nada, un anticipo para la publicación del libro ganador. Aunque haya premios de relato, poesía y teatro, la novela es la estrella, el producto consumido y promocionado por excelencia, y con frecuencia el premio abarca las categorías tanto de infantil como juvenil, debido más que nada a la especialización de la editorial (la literatura infantil y juvenil, después de todo, tampoco son muy similares entre sí).

A estos concursos de larga trayectoria se le unen múltiples convocatorias que aparecen desde los blogs y revistas en línea. Una vez más, Internet aporta toda una serie de recursos provechosos para la literatura, entre ellos la publicación de textos periódicos centrados en el género juvenil como El Tiramilla o El Templo de las Mil Puertas. Ambas revistas han hecho públicos hace unas semanas los resultados de sus respectivos concursos anuales, otorgando premios que, si bien no disponen de recompensa económica, no se hallan atados a empresas ni marcas y conceden una señal importante de reconocimiento por parte de los propios lectores y blogueros más activos dedicados a este tipo de literatura. La segunda de las mencionadas, El Templo de las Mil Puertas, presentó sus premios en un encuentro lleno hasta los topes de jóvenes y mayores, en la FNAC de Callao, Madrid. Además de contar con la presencia de varios de los galardonados, que pudieron agradecer en persona su premio y firmar libros para los asistentes, el acto incluía un bonito vídeo-mosaico con la participación de algunos de los nombres más relevantes de nuestro país dentro del género juvenil sobre qué es para ellos la literatura juvenil, qué libros los han inspirado, y por qué leer puede ser la puerta de entrada a un mundo maravilloso.

Mis memorias, de Eugène-François Vidocq

AutorAlfredo Álamo el 22 de marzo de 2012 en Noticias

Mis memorias, de Eugène-François Vidocq

Personalmente, creo que Vidocq es uno de los personajes más interesantes del siglo XIX francés y cuya influencia en el pensamiento político moderno, sobre todo en lo que concierne a los servicios secretos y la policía, va más allá de lo que muchos conocen.

Pero hagamos un poco de historia, ¿quién es Vidocq? ¿Qué hizo para servir de inspiración a Balzac, Dumas, Víctor Hugo o incluso a Doyle? Los datos que podemos manejar vienen de una biografía de dudosa atribución al propio Vidocq (lo más probable es que fuera un autor contratado para dar forma a sus recuerdos… o invenciones) y la verdad es que su vida, si es tal cual la podemos leer, da para mucho.

Desertor del ejército tras militar en los granaderos -un cuerpo de élite-, Vidocq fue condenado a la guillotina -de la que se libró, así como de un matrimonio no deseado- y acabó por unirse a una banda de ladrones. En esa época de su vida, Vidocq se comportó como un verdadero libertino, entre prostitutas, sonoros atracos y en una lucha constante con la guarida de París. Fue arrestado innumerables veces y otras tantas escapó. Llegó hasta combatir como corsario contra barcos ingleses, sin que eso mermara nuevas oportunidades en su vida para delinquir, ser encerrado y volver a escapar. Tras varios intentos de llevar una vida más normal, sin demasiado éxito, Vidocq se entregó a la policía y comenzó a trabajar como soplón. Con el tiempo, Vidocq creció en influencia y fue responsable de la formación del cuerpo que llegaría a ser la Sûreté Nationale (Seguridad Nacional) convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos del París de la Restauración, aunque también mantuvo su despacho abierto para atender casos privados. En los últimos años de su vida, Vidocq cambió las intrigas callejeras por las políticas en despiadados juegos de poder.

Como veis Vidocq fue todo un personaje que, además, dotó de mayor entidad a la criminología científica y que se hizo famoso por toda Europa, sirviendo de modelo a los primeros detectives de ficción. En tiempos más recientes, Vidocq sirvió también de inspiración a una curiosa película francesa protagonizada por Gerard Depardieu.

Pues bien, la gente de Libros del Silencio edita su biografía. Es uno de esos libros peculiares que no suelen ser muy conocidos, pero creo yo que, viendo el caldo y calaña del personaje, merece la pena que le echemos un vistazo, ¿verdad?

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El Hobbit, en peligro

AutorAlfredo Álamo el 21 de marzo de 2012 en Noticias

Pub El Hobbit

Ya queda menos para el estreno de una de las películas más esperadas de los últimos años, la adaptación cinematográfica de El Hobbit, cuya primera parte está prevista para el 14 de diciembre de este mismo año. Al parecer, los abogados de Middle-Earth Enterprises, que controlan los derechos sobre el merchandising de El señor de los anillos y de El Hobbit, han decidido ir dándole publicidad al estreno denunciando a varias personas. Supongo que si es publicidad buena o mala, eso les da lo mismo.

El caso más llamativo es el de The Hobbit, un típico pub inglés en Southampton que lleva más de veinte años con el mismo nombre, mucho antes de que esto de los royalties se volviera una caza mundial. Por lo visto, ya les ha llegado una carta de «cese y desista» con amenaza de ir a juicio. Está claro que el pub no puede hacer frente a la gran firma de abogados que está detrás de Middle-Earth Enterprises, así que están agotando sus posibilidades. Han reunido a más de 15000 seguidores en una campaña de Facebook para intentar hacer algo de presión, pero lo tienen muy difícil.

El último en terciar en esta situación ha sido el actor inglés Stephen Fry, que está rodando en estos momentos El Hobbit con Peter Jackson, quien ha manifestado que «a veces se avergüenza del negocio en el que está». Desde luego, si esto sigue aireándose no se va a convertir en buena publicidad para la película, sobre todo si siguen así (parece ser su idea, también han amenazado a un pequeño restaurante llamado El Hobbit Hambriento…)

¿Hasta dónde llega el control de los derechos de autor? ¿Montar un restaurante basado en tus personajes favoritos literarios se puede convertir en una misión imposible? Imagina que le das nombres de cómic a las bebidas o a los bocadillos. ¿Acabarás sufriendo una inspección? Desde luego, es cierto que a veces el sentido común es el menos común de los sentidos.

Actualización 23/03/2012: De manera sorprendente, los actores Stephen Fry e Ian McKellen (Gandalf) han decidido pagar la licencia que exigían los abogados para mantener abierto el pub de El Hobbit. Un aplauso desde aquí a estos dos grandes actores.

Vía: The Guardian

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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

AutorAlfredo Álamo el 20 de marzo de 2012 en Reseñas

Letal como un solo de Charlie Parker

La primera vez que me encontré con Eddie Bennett él estaba sentado a la mesa de Dean Martin y Frank Sinatra en el Flamingo. Es posible que en ese momento no se fijara demasiado en mí ya que no podía quitar los ojos de la corista que tenía sentada en el regazo. No le culpo, la chica tenía las piernas tan largas que cuando llegabas a verle los pies tenías que ponerte de puntillas. Lo cierto es que nos volvimos a encontrar tres o cuatro veces a lo largo de los años, pero nunca tuvimos la oportunidad de trabajar juntos, al menos hasta que Javier Márquez Sánchez tuvo la idea de escribir Letal como un solo de Charlie Parker.

Casi ni me acordaba del bueno de Bennett, ¿cuántos años tendría ya, setenta? cuando me llegó un paquete de Salto de Página. Así que al final había logrado salir en los papeles… con la de líos en los que se metió por tanta periodista guapa, no me extraña que acabara de ese modo. Abrí el libro y comencé a leer. Después del primer puñetazo no pude borrar una sonrisa de mi cara, era el mismo Eddie de siempre.

Letal como un solo de Charlie Parker es un homenaje a la novela negra de los años cuarenta y cincuenta, llena de personajes monolíticos llenos de contradicciones que acaban siendo engatusados por mujeres complicadas que desprecian su ayuda mientras su corazón de hielo comienza a derretirse.

Ambientada en Las Vegas años 50, el paraíso de la mafia, y con una rutilante retahíla de estrellas de la época, Dean Martin, Frank Sinatra, John Wayne… además de los típicos sheriffs, los jefes mandones, las chicas guapas, los barmans omnipresentes y los cadáveres, claro. Esto no sería una novela negra al uso sin un par de cadáveres y un montón de asuntos por resolver.

Márquez Sánchez construye una novela negra que tira de clichés y tópicos para formar un constructo moderno, en el que el homenaje de sabor clásico prima sobre el verismo o los personajes desgarrados que podemos encontrar en la obra de Ellroy, por ejemplo, aunque sí que toma elementos típicos de su argumentario. Letal como un solo de Charlie Parker nos suaviza de ese modo el demoledor mundo negro de Ellroy y le vuelve a dar un toque más clásico y alegre, llevándonos al territorio de Chandler y Hammett.

En resumen, Letal como un solo de Charlie Parker entretiene y hace disfrutar, sobre todo a los aficionados a la novela negra más clásica, pero que también encontrará su público en los aficionados al cine negro, del que bebe casi tanto como de los libros, y, por qué no, a cualquiera con ganas de disfrutar de una buena historia con buenos, malos, cínicos, canallas, guapas, feos y un par de copas de Southern Confort.

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Matilda se va a Broadway

AutorGabriella Campbell el 19 de marzo de 2012 en Noticias

Matilda El Musical

Aunque todas las historias del escritor británico Roald Dahl tratan temas muy atractivos para los lectores jóvenes, Matilda es sin duda una de sus obras maestras. Como otros personajes de Dahl, Matilda es una niña que vive en un mundo injusto, donde los adultos se comportan de manera abusiva y egoísta. Más aun, los propios padres de Matilda forman parte de ese elenco de “mayores” desconsiderados y arrogantes, del mismo modo que los tíos de Harry Potter o la madrastra de Cenicienta. Matilda encuentra el amor y la comprensión en un hogar que no es el suyo, de la mano de alguien que no comparte su material genético, y de paso consigue ejercer una venganza más que justa sobre aquellos que la aterrorizan a ella y a los demás niños de su edad. Haciendo uso de su habitual talento para lo siniestro y lo absurdo, Dahl crea un escenario que es del todo surrealista pero que, paradójicamente, permite una identificación con la protagonista, del mismo modo que ocurre en otras de sus obras como Las brujas o James y el melocotón gigante. El impacto en la imaginación del lector, aparte de su tremendo éxito como producto comercial, hace que los libros de Dahl sean perfectos para la adaptación cinematográfica, para la creación de dibujos animados o incluso para la puesta en escena.

Desde 2011, existe un musical de Matilda. Como ocurre con la mayoría de los musicales, su objetivo último es llegar a Broadway, y eso mismo ha conseguido. Esta versión de la Royal Shakespeare Company, una compañía teatral con base en Stratford-upon-Avon (lugar de nacimiento del propio Shakespeare, y donde arrancó la obra), gozó de gran éxito desde su estreno, y rápidamente pasó a representarse en el West End londinense. Hoy día es allí, en Londres, donde puede uno acudir a disfrutar de la representación, pero parece ser que se creará una versión estadounidense destinada para Nueva York, programada para principios del 2013, para representarse en el mítico Broadway. La adaptación corre a cargo del dramaturgo Dennis Kelly, con música y letras del australiano Tim Michin; el director es Matthew Warchus, que ya se llevó un par de Tonys (los premios británicos más importantes de su sector) por producciones como God of Carnage, y que es también conocido por su adaptación para el escenario de la película Ghost.

Aunque Matilda apareció en 1988, y se asocia sobre todo a las ilustraciones tan particulares de Quentin Blake, el poder de su mensaje (la rebelión contra la injusticia, la defensa de los más débiles y el poder de la inteligencia frente a la fuerza bruta) trasciende épocas y modas. En algún momento, todos hemos querido ser como Matilda: con capacidad para ayudar a los que queremos y protegerlos a ellos y a nosotros mismos de los abusones y de los poderosos. Que haya tantas adaptaciones y variaciones de esta obra no hace más que demostrar que se trata de una historia para todas las edades, todos los públicos y todos los formatos.

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¿Es sexista la crítica literaria actual? (y II)

AutorGabriella Campbell el 18 de marzo de 2012 en Opinión

Mujer escritora y crítica

En relación a lo que exponíamos en la primera parte, acerca del análisis de los datos ofrecidos por VIDA sobre la alarmante desproporción de hombres y mujeres en las publicaciones críticas más importantes, Emily Gould, bloguera y escritora para el New York Times, ha expuesto otra posibilidad. Gould considera que las mujeres se interesan menos por puestos en publicaciones “serias” como el New Yorker o el London Review debido a que obtienen compensaciones económicas bastante más interesantes en otro tipo de medios, como las revistas del corazón. Recuerda al caso de tantos buenos periodistas que abandonan puestos de trabajo mal pagados en medios de prestigio para dedicarse al rentable negocio del paparazzi y el cotilleo. No podemos conocer del todo las razones que hay detrás de los desconcertantes datos que ofrece VIDA, pero lo que queda claro es que la balanza no está ni mucho menos equilibrada.

En cuanto a España, estos datos encajan de manera oportuna en el debate actual acerca de la postura de la Real Academia de la Lengua frente al lenguaje sexista. Muchos de vosotros habréis leído el informe del filólogo y académico Ignacio Bosque (Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer), que rechaza muchas de las propuestas de diferentes guías, procedentes de instituciones y organismos oficiales, interesadas en sustituir el lenguaje actual por uno menos machista. Muchos (y muchas) profesionales de la lengua, defensores (¡y defensoras!) de la igualdad de la mujer, argumentan que estas propuestas de las guías son absurdas y ridículas, asegurando que un cambio en el lenguaje no va a modificar las condiciones más importantes de discriminación real (el lenguaje, al fin y al cabo, responde a las necesidades y evolución de la sociedad, no a la inversa). Sin embargo, como bien apuntó Elvira Lindo en un artículo de opinión en El País, estemos o no estemos de acuerdo con las declaraciones de la RAE, es innegable que sus miembros son, en su mayoría, masculinos.

Del mismo modo que ocurre con las publicaciones analizadas por VIDA, ¿es posible que un organismo pueda tomar decisiones del todo igualitarias y justas si la mayoría de sus participantes pertenecen a un solo sexo? Tenemos que evitar a toda costa caer en la distopía del cupo, pero la preponderancia de hombres en puestos ejecutivos y directivos sí puede señalar cierta preferencia a la hora de evaluar candidatos de ambos sexos, ya sea en el New York Times o en una gacetilla local, en un consejo universitario o en una escuela de primaria. Esto exige, a su vez, un mayor compromiso por parte de las mujeres; para las mujeres escritoras tal vez implique una creación menos focalizada, menos unida a la literatura tradicionalmente asociada a lo femenino, y para las mujeres críticas un mayor esfuerzo para posicionarse en lugares reservados para el hombre, sin ceder a las salidas fáciles y comerciales. Es sobre todo sangrante que esta situación de desigualdad pueda producirse en oficios que suelen asociarse a personas cultas, inteligentes y tolerantes.

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¿Cuánto se publica en España?

AutorAlfredo Álamo el 17 de marzo de 2012 en Divulgación

Imprenta para publicar

El mercado editorial español es una imparable máquina de producción. Cuando hablamos de lo que cuesta producir un libro, lo procesos que lleva asociados, incluso una vez ya ha sido entregado por el autor, no creo que tengamos en mente que sólo durante el mes de febrero de 2012 se inscribieron en el ISBN 8.301 títulos. Eso quiere decir que, siendo febrero bisiesto, sale a 286,24 libros al día.

Desde luego, si hace poco preguntábamos ¿para qué escribes?, ahora la pregunta debería ser, ¿pero hay alguien en este país que no lo haga? En 2012, es decir, enero y febrero, han visto la luz 15.935 nuevos títulos, muchos de los cuales estarán todavía en producción, claro, pero que ya son un gran indicador de que la industria se ralentiza un poco, pero desde luego, no se para.

Dentro de estos libros hay de todo, no vayamos a pensar que son obras narrativas, ya que ahí se contemplan libros técnicos, guías, libros prácticos, temarios… sin dejar tampoco de tener en cuenta que con la implantación de las nuevas normas del ISBN muchas publicaciones amateurs ya no pasan por este sistema y no son registradas, cosa que no es de extrañar viendo los precios astronómicos que se manejan.

¿Cómo ha ido la cosa con los ebooks? Pues no del todo mal, ya que se han contabilizado 3.089 títulos para este apartado. Sin embargo, me surge la duda de si se ha de pedir un ISBN para cada tipo de formato electrónico, como pasaba el año pasado. La duplicación, si se vende en el ePub de Libranda y en el AZW de Amazon, nos dejaría un número bastante inferior al que podemos leer. Supongo que pocos autoeditados en Amazon habrán pagado los cincuenta euros de ISBN, ya que no es necesario para publicar en la plataforma del Kindle.

Para que os hagáis una idea de cuántos libros se producen al año en España, en 2010 el número total de libros fue de 220 millones, repartidos en 80.000 títulos individuales. Ante estas cifras no dejo siempre de preguntarme si el mercado editorial español está saturado, sobre todo después de ver como cada año las encuestas lectoras no nos traen cambios demasiado significativos. Por otro lado, supongo que con la llegada del ebook los títulos crecerán y las tiradas se harán más cortas, pero eso es algo que sólo podremos comparar en los próximos años.

Por cierto, leo en Tinta-e que DigiTimes ha detectado un acusado descenso de la venta de ereaders a nivel global. Con la debida cautela que estas informaciones deben mostrar-están cocinadas por ellos mismos-, supongo que se podría deber a la saturación del mercado americano, ¿cuántos ereaders necesitan? y de las pruebas en Europa. Después de todo, un lector por casa puede ser suficiente durante años. Lo que hace falta, señores editores, es libros. Espero que se den cuenta antes de que Sony siga los pasos de Amazon y monte su propia editorial.

De mito literario a héroe de acción

AutorGabriella Campbell el 16 de marzo de 2012 en Divulgación

The Raven - John Cusak

Parece que existe desde hace poco cierta tendencia a transformar a personajes tranquilos e intelectuales en grandes héroes de acción al mejor estilo de Hollywood. Y si no que se lo pregunten al fantasma de Conan Doyle, cuyo Sherlock Holmes, ese detective opiónamo amante del violín y de tranquilas elucubraciones en su saloncito de Baker Street, se ha visto convertido en un luchador hiperactivo en las películas protagonizadas por Jude Law y Robert Downey Jr., o en un peculiar analista sin miedo a recorrerse las calles de Londres a pie, acompañado de un ex-militar aficionado a la violencia, en la serie de la BBC Sherlock. Como si con esto no bastara, la CBS amenaza con estrenar otra serie basada en el mítico Holmes, con la actriz Lucy Liu como Watson. Y aprovechando esta moda de glorificar a personajes ligeramente siniestros, dotándolos de características asociadas al héroe moderno del cine, surge John Cusack dispuesto a interpretar a un Edgar Allan Poe muy diferente al que nos habíamos imaginado.

Cusack interpreta al Poe cercano a su muerte, al poeta unos días antes de fallecer, obsesionado con descubrir la identidad de un asesino en serie que reproduce crímenes que aparecen en los relatos del escritor. La película, por tanto, cobra un tono de intriga detectivesca oscura más cercana al guión de Se7en que a cualquiera de los textos del propio Poe. Más allá de la popularidad del escritor, ¿es realmente necesario tomar a figuras clásicas de la literatura y ponerlas en un contexto moderno, adaptarlas a la moda y a las tendencias de las grandes producciones del cine comercial? Habrá quien argumente que este tipo de producto acercará a los más jóvenes y a los menos interesados en la lectura a la figura del autor romántico, del mismo modo que hubo quien argumentó que el Romeo y Julieta de Baz Luhrmann acercaba a sus espectadores al texto de Shakespeare. Personalmente tengo la sospecha de que no irán más allá del mero entretenimiento.

No son los únicos afectados, por supuesto. Mientras la serie Sherlock sostiene la cabeza bien alta gracias a un trabajado guión de escritores como Stephen Moffat (responsable también de la intrigante adaptación a la pequeña pantalla de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde) y a una actuación sobresaliente por parte de los protagonistas, no podemos decir lo mismo de Grimm, que es capaz de introducir en una sola serie todos los tópicos posibles de una producción policíaca, aderezada de actores poco notables, con la excusa de utilizar ideas entresacadas de los relatos más oscuros de los hermanos Grimm. El protagonista es un elegido (¿os suena?), procedente de una larga tradición familiar, con ciertas armas y poderes heredados (¿os suena?), que debe investigar extraños casos de asesinato relacionados con criaturas sobrenaturales (original, ¿eh?), mientras intenta proteger a los que quiere. Tiene un compañero negro que actúa en ocasiones de contrapunto cómico, un jefe maligno y una novia de la que debe distanciarse si no quiere que acabe hecha cachitos por alguna fuerza desconocida; y en vez de descubrir de golpe todo lo referente (y necesario) acerca de su pasado, debe investigarlo para obtener unos pocos datos, de manera dolorosamente lenta pero muy conveniente. Todo un cóctel de todo lo que hemos visto ya mil veces en televisión, que con toda probabilidad tampoco empujará a los espectadores a comprarse un tomo de cuentos de hadas recopilados por los conocidos hermanos alemanes.

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