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Cartas dignas de mención: Kurt Vonnegut

AutorGabriella Campbell el 21 de diciembre de 2012 en Divulgación

Kurt Vonnegut

Aunque el maestro Vonnegut no escribió ninguna autobiografía, encontramos retazos de su vida a lo largo de sus novelas y, sobre todo, en su correspondencia. Es en sus cartas donde aparece con mayor claridad el humor del escritor, a veces cálido, a veces sarcástico, pero siempre divertido.

Tal vez las epístolas más entretenidas son aquellas que hacen referencia a sus días como profesor en un taller de escritura creativa en Iowa. Una de sus estudiantes, Suzanne McConnell, compartió una de las numerosas cartas que recibió de su profesor, que tendía a escribirles largas notas a sus alumnos para encargarles sus tareas correspondientes. Más allá de los ejercicios que debían llevar a cabo como escritores, muchas de sus indicaciones entraban ya en el terreno de lo vital, de la emoción de ser lector, crítico y escritor:

As for your term papers, I should like them to be both cynical and religious. I want you to adore the Universe, to be easily delighted, but to be prompt as well with impatience with those artists who offend your own deep notions of what the Universe is or should be

(En cuanto a vuestras redacciones, quiero que sean a la vez cínicas y religiosas. Quiero que adoréis al Universo, que sea fácil maravillaros, pero que caigáis pronto en la impaciencia con aquellos artistas que ofenden a vuestras nociones más profundas de lo que el Universo debería ser)

También debemos mencionar aquella que le escribió a su amigo, el redactor y novelista Richard Gehman, que comenzaba a trabajar como profesor en el mismo taller donde había impartido clases el propio Vonnegut. Kurt le animaba a que olvidara su falta de currículo docente, ya que the University is perfectly used to barbarians (la universidad está acostumbrada a los bárbaros), y que se andara con ojo con las estudiantes (parece ser que Gehman ya arrastraba fama de seductor), ya que their parents are still watching! (¡sus padres todavía vigilan!). Podéis ver una imagen de la carta completa aquí; sin duda la parte más atractiva es aquella en la que habla de su antiguo jefe de departamento, del que afirma que if you listen very closely, (he) talks like a man with a paper asshole (si escuchas con cuidado, habla como si tuviera el ano de papel) y de quien le recomienda: forget him. Graduate assistants write his books for him. Burn this letter. (Olvídalo. Sus asistentes le escriben los libros. Quema esta carta).

Está claro que su carta más impactante es, no obstante, la que le envió a su familia, que ya lo daba por muerto, tras su experiencia en Dresde, a cuyo bombardeo consiguió sobrevivir de puro milagro. La epístola termina con un sucinto I’ve too damned much to say, the rest will have to wait, I can’t receive mail here so don’t write. (Tengo demasiado que contar, el resto tendrá que esperar. No puedo recibir cartas aquí así que no me escribáis). Tenía, efectivamente, tanto que contar, que lo convirtió en una de las novelas más importantes de nuestro tiempo: Matadero cinco.

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Los libros más interesantes para regalar en 2012

AutorAlfredo Álamo el 20 de diciembre de 2012 en Noticias

Las desventuras del príncipe Sternenhoch

Como cada año, se nos acaban los días para rebuscar en las librerías en busca de algún buen libro que regalar, sobre todo si tratamos de esquivar las avalanchas de best-sellers que copan las estanterías de centros comerciales como si de una plaga bíblica se tratara. Desde luego, creo que no hace falta que os recomendemos el último de Pérez-Reverte o el de Jorge Javier Vázquez; a poco que os mováis por dentro de una librería será imposible no daros de frente con alguno de ellos.

Así que, también como cada año, desde Lecturalia vamos a recomendaros algunos libros que no están tan publicitados, pero que son muy interesantes, sobre todo si tratamos de no regalar el mismo libro que el resto de la familia.

Una de nuestras primeras elecciones no es una novedad: El atlas de las nubes, de David Mitchell, que estaba completamente descatalogado. Gracias a Duomo podemos disfrutar de nuevo de una de las novelas más inteligentes de los últimos años. Hablamos de ella aquí y no podemos hacer menos que recomendar su lectura.

Editado por primera vez en España y como premio para los amantes de la literatura decadente, cínica y, quizá, algo pasada de moda, no puedo dejar de recomendar Las desventuras del príncipe Sternenhoch, de Ladislav Klíma. Haciendo gala de un humor poco complaciente con la sociedad de su época, Klíma se la jugó con esta novela. Un autor cuya biografía rivaliza con sus libros, os lo aseguro. Lo edita Libros del Silencio

Mátalos suavemente, de George V. Higgins, sí que ha sonado un poco más gracias al estreno de su adaptación cinematográfica. En cualquier caso, la gente de Libros del Asteroide ha sacado una novela singular que refleja el mundo criminal de los años 70 con un estilo personal y único. Desde luego, para los que busquen una novela negra diferente, alejada de los, ahora tan comunes, detectives gastronómicos.

El Manual para embaucadores (o para aquellos que pretendan serlo) es otra joya recuperada, en esta ocasión por El desvelo ediciones. Obra de Walter Serner, nos encontramos ante un antecedente del dadaísmo, una lectura ácida como pocas, publicada en 1918 y que, sin embargo, conserva hoy una actualidad atroz. Aquí un ejemplo de su contenido:

—Habla irónicamente sin sonreír. Sonríe sin hablar.

—Alaba a menudo. Admira rara vez. No critiques nunca.

—Aquel que afirma que la vida es bella y los hombres buenos es, o bien un imbécil, o bien uno del que deberías tener mucho cuidado.

Otra reedición es la obra de Neil Gaiman American Gods, esta vez con una nueva traducción que acaba de sacar Roca. Una verdadera maravilla que se llevó premios como el Hugo, el Nebula o el Stoker. Quizá la obra que mejor define la idea de Gaiman sobre la personificación de los mitos en el mundo real. La verdad es que se agradece leer a un Gaiman más orientado a la narración para adultos que en su línea juvenil.

Y finalmente, aprovechando que estamos en el aniversario de los hermanos Grimm, recomendar Cuentos de los hermanos Grimm para todas las edades, en la que que el autor Philip Pullman -más conocido por La brújula dorada– revisita sus cincuenta cuentos favoritos, además de explicar el curioso origen de cada uno de ellos. Un libro que puede ser compartido por toda la familia.

Y hasta aquí nuestras pequeñas recomendaciones. ¿Y vosotros? ¿Qué libros curiosos o poco conocidos habéis escogido estas Navidades? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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Los cinco mejores finales de la ciencia ficción

AutorJuan Manuel Santiago el 19 de diciembre de 2012 en Divulgación

Muerte de la luz

En entradas anteriores hemos visto los diez finales de libro más odiosos de la historia de la literatura, esas magníficas (o dejémoslo en prometedoras) obras que iban muy bien, hasta que, de repente, un giro argumental mal planteado, un mal día por parte del autor o lo que doy en llamar el «efecto Spielberg» (adivinen por qué) los echa a perder en apenas una de página, o un párrafo, o incluso una línea. Estaremos más o menos de acuerdo con la elección de estos despropósitos, pero una cosa está clara: disuaden al lector de seguir leyendo más obras de los autores de marras, por mucho que nos gusten.

Pero también hay ejemplos del fenómeno contrario. Entiéndanme, no estoy hablando de novelas malas como un dolor que, de manera incomprensible, acaban bien, que las hay, y les voy a poner un ejemplo: El camino del trono, de Ange Guéro. Es una novela de fantasía épica que transcurre de manera anodina y predecible hasta que, en la última página, hay un giro argumental de esos que hacen que se te desencaje la mandíbula y te quedes con las ganas de leer las dos novelas siguientes de la trilogía de Ayesha. Pero claro, el truco consiste en eso: los autores se marcan un cliffhanger cojonudo para dejar al lector con ganas de más. Así cualquiera.

No, no. Estoy hablando de novelas autoconclusivas (aunque algunas acabaron convirtiéndose en sagas, en vista del éxito) que, con independencia de lo buenas que sean o dejen de ser, tienen finales simplemente perfectos, de los que pasarán a la historia de la literatura. Como soy muy «del terruño», haré patria con cinco ejemplos de novelas de ciencia ficción con final perfecto, que no feliz.

No creo que la capacidad de George R. R. Martin para dejar sus novelas en el punto culminante y dejarnos durante equis años royéndonos las uñas y los nudillos necesite presentación a estas alturas. De todos modos, hacerlo en una novela autoconclusiva (y, tratándose de Martin, sin cepillarse al protagonista… de manera expresa) tiene más mérito. Esto es lo que hizo el autor de Nueva Jersey en Muerte de la luz, su primera obra larga, que nos lleva a un escenario de space opera en el que se exploran los conceptos de amistad, amor y —sobre todo— honor (¡pero si parece el emblema de alguna casa de Poniente!) y tiene la inmensa virtud de dejar la acción en uno de esos momentos culminantes, llenos de tensión, que te ahorran algo tan obsceno como saber en qué acaba lo-que-durante-toda-la-novela-sabes-que-tenía-que-pasar. (Como verán, en esta entrada tengo que recurrir a todo tipo de elipsis, sobrentendidos y comentarios crípticos para no machacarlos a ustedes a spoilers).

El final de Pórtico es tan perfecto que habría que correr a gorrazos al bueno de Frederik Pohl por haberlo echado a perder escribiendo el resto de la (absolutamente innecesaria, créanme) saga de los Heechee. La sesión de psicoanálisis que enfrenta al explorador espacial Robinette Broadhead con su psicoanalista Sigfrid alcanza el punto culminante con el fabuloso discurso final de este último, una preciosa apología de la alegría de vivir que, por otro lado, también tiene su guasa que no venga de un ser humano sino de un robot. En mi mejor sentido hipotético, envidio a Pohl por habernos regalado ese final, en vez de haberlo dejado, en plan sus-vais-a-cagar-con-el-cliffhanger-que-se-me-ha-ocurrido, en el flashback final de la aciaga expedición que lo lleva de cabeza al psicoanalista, que es lo que habría hecho cualquier autor en su sano juicio.

La última frase de Ubik, de Philip K. Dick, ha sido parafraseada, repetida, citada y descontextualizada hasta la saciedad, pero no por ello deja de resultar menos efectiva; hasta el punto, fíjense ustedes, de que esta novela sea la favorita de los lectores de nuestro autor friki esquizofrénico favorito, por encima de Tiempo desarticulado, El hombre en el castillo, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Una mirada a la oscuridad o Valis. Por otro lado, la cosa tiene el mérito añadido de que el último capítulo no deja de ser la típica sorpresa final que no añade ni quita nada al resto de la novela, que en realidad acaba en el penúltimo capítulo, y que solo gente como Fredric Brown o el propio Dick podrían convertir en algo original y arquetípico. La imagen con la que concluye Ubik consigue que nos olvidemos de la media docena de escenas memorables que contiene esta novela (ninguna de las cuales «homenajeó» Mateo Gil en el guion de Abre los ojos, mira tú por dónde).

Para finales poéticos de novela de ciencia ficción, el de Solaris, de Stanislaw Lem. La mejor novela sobre primer contacto con alienígenas (o, más bien, sobre contacto imposible con alienígenas) transcurre con descripciones poéticas del planeta inteligente Solaris, y de los monstruos que produce el sueño de la razón, el amor y el recuerdo de los científicos que se dejan la cordura en la nave espacial que orbita su mar coloidal. La excursión de Kris Kelvin a la superficie del planeta es pura poesía, pero la última frase, solo la última frase, contiene más literatura que el resto de la ciencia ficción que se produjo en todo el año 1962.

A modo de conclusión, y ya que el final de Soy leyenda, de Richard Matheson, queda explícito en el título de la novela y (por lo tanto) es un spoiler de la trama, citaré un hermoso final de una de las obras maestras desconocidas del género: La tierra permanece, de George R. Stewart. Esta novela postapocalíptica con toques rurales nos muestra una elegía a la naturaleza que se sobrepone a la desaparición de la humanidad de la única manera posible: con imparcialidad y sin rencores. Isherwood Williams ve desfilar ante sí el fin de la civilización tal como la conocemos, e intenta reconstruirla a pesar de que sabe que se trata de una tarea destinada al fracaso. Su claudicación final, repleta de lucidez y humildad, se basa en una cita bíblica, así que el mérito debería ser compartido, pero la manera en la que articula el discurso que nos lleva hasta esa hermosa e implacable frase es de las que te dejan boquiabierto y no puedes olvidar mientras vivas. Más que un final-final perfecto, lo que tenemos aquí es un capítulo final perfecto.

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Ocho millones de maneras de adelgazar

AutorJuan Manuel Santiago el 18 de diciembre de 2012 en Divulgación

Festín de hielo y fuego

Cuando eres corrector de estilo percibes, de manera intuitiva, cuáles son las temáticas que se van a poner de moda, el tipo de libros que van a vender. Claro está, corregir unas cuantas docenas de títulos al año no te permite formarte una visión global del estado del negocio, pues uno trabaja con unos clientes concretos y sobre temáticas determinadas. No obstante, alguna idea sacas en claro. Por ejemplo, hace cuatro años todo eran libros de autoayuda, a principios de año se notó (¡y cómo!) que los autores de juvenil estaban consagrados en cuerpo y alma a plagiar a Suzanne Collins sin molestarse en disimularlo, y de la vuelta del verano para acá me estoy encontrando con un volumen desacostumbrado de libros de dietética y nutrición. Dado que, por fechas probables de aparición, llegan tarde a la Operación Turrón y demasiado pronto a la Operación Biquini, deduzco que los libros de dietética son, ahora mismo, ventas seguras en cualquier momento del año, y no dependen de la estacionalidad.

Ni que decir tiene que la tendencia, ahora mismo, la marca la Dieta Dukan, o bien con la obra del Dr. Pierre Dukan (así, con el título antepuesto al nombre, que eso les mola mucho a los médicos) o bien con las de sus émulos o discípulos, caso de Toda la verdad sobre la Dieta Dukan, compilada por (el Dr.) Álvaro Campillo y recién aparecida en librerías. Con independencia de que funcione tan bien como se dice, la Dieta Dukan se ha convertido en el Cincuenta sombras de Grey y Los Juegos del Hambre (huy, mal ejemplo) de los libros de nutrición. Y ahora, recitemos todos juntos las cuatro fases de la Dieta Dukan: ataque, crucero, consolidación y estabilización. Seguro que no han tenido que buscarlas en Internet. Por qué será, ¿eh?

El éxito de la Dieta Dukan tal vez no nos deje ver que hay otras dietas bastante exitosas hoy en día, como la nutrición ortomolecular (con obras como Que tus alimentos sean tu medicina, de Felipe Hernández, como buques insignia), la de la inefable Dra. Folch (La dieta de la Dra. Folch: Pierde peso comiendo bien) o la
controvertida paleodieta, que es todo un exitazo en blogs, foros y contras de periódicos, pero que, curiosamente, está muy poco editada en papel: apenas tenemos La dieta paleolítica, de Loren Cordain, La paleodieta, de María Rosa Fiszbein, y La paleodieta, de Carlos Pérez Ramírez. Pero tranquilos: es una tendencia al alza, y seguro que se hartan ustedes de verla en escaparates de aquí a unos meses.

Pero claro, todas estas dietas entran dentro de lo convencional, e incluso razonable. Lo que de verdad tendría mérito es publicar en España apuestas tan arriesgadas como The Burrito Diet, de Matt Lisk, o The Shangri-La Diet: The No Hunger Eat Anything Weight-Loss Plan, de Seth Roberts. O, ya puestos, intentar nutrirse única y exclusivamente a base de las recetas que aparecen en Festín de Hielo y Fuego: El manual de cocina oficial, donde, cómo no, podrán aprender a preparar una genuina empanada de paloma. No sabemos si estas recetas adelgazan o no, pero, por si acaso, procuren no degustarlas en celebraciones familiares. Por lo que pueda pasar.

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¡Consigue un e-reader Bq Cervantes 2 con Lecturalia!

AutorAlfredo Álamo el 17 de diciembre de 2012 en Noticias

Bq Reader Cervantes 2

Si os habéis quedado con las ganas de conseguir un lector de ebooks en anteriores ocasiones, hoy volvemos a la carga para que estas navidades tengáis un buen regalo. Gracias a la gente de Librista tenemos un nuevo sorteo en marcha: en esta ocasión podéis haceros con un fantástico Bq Cervantes 2.

El Bq Cervantes 2 tiene uno de sus puntos fuertes en la pantalla, una E-Ink Pearl con un buen contraste y una velocidad de paso de página muy rápida. Además, tiene dos gigas de memoria y lee .pdf, .epub, .fb2, .txt, siendo compatible con el DRM de Adobe Digital Editions. Su pantalla no es táctil y tampoco tiene WiFi, pero eso le da cierta ventaja en cuanto al peso (190 gramos) y la duración de la batería.

Un reader fiable con una buena pantalla que permite un uso diario y sin problemas. Buen regalo, ¿verdad?

Para participar en el sorteo del Bq Cervantes 2 es necesario dejar un comentario en esta misma entrada del blog (recuerda poner tu email real). El sorteo del Bq Cervantes 2 se realizará entre todos los usuarios residentes en España que hayan dejado su comentario en este artículo desde su publicación hasta las 23:59 del 23 de diciembre. El ganador será anunciado en Facebook, Twitter y los comentarios de esta entrada el 24 de diciembre de 2012 y contactado mediante su correo electrónico el mismo día. El sorteo se realizará mediante el sistema de Random.org y a través del mismo se elegirá un ganador. Si en tres días no se recibe respuesta por parte del primer ganador, el Bq Cervantes 2 pasará al siguiente nombre del listado obtenido. ¡Suerte a todos los participantes!

Editado 02/01/2013: Os recordamos que el sorteo ya está cerrado. El ganador ha sido David Carrero ¡Muchas gracias a todos por participar”.

El corazón es un lugar feroz, de Anita Nair

AutorAlfredo Álamo el 15 de diciembre de 2012 en Reseñas

El corazón es un lugar feroz - Anita Nair

El corazón es un lugar feroz es un thriller que nos lleva al fascinante mundo de la India contemporánea, donde la influencia occidental se mezcla con la tradición más antigua, dando lugar a un mundo que a nuestros ojos parece en ocasiones conocido pero que en realidad nos ofrece un sinfín de detalles y situaciones completamente nuevas.

Anita Nair escribe una novela detectivesca con los tiempos bien marcados, pero que crece gracias a su dominio de los personajes. Gowda, el viejo y amargado inspector de policía, cuya situación personal es uno de los puntos clave de la novela. Su evolución, su necesidad de cambio y de búsqueda, al margen de su capacidad para la investigación, suponen uno de los elementos que dotan de un color especial a la novela.

Sin duda, una de las grandes bazas con las que juega Nair es presentarnos el escenario de Bangalore. Como todas las grandes ciudades indias presenta una dualidad, la de la India luminosa y la oscura que ya hemos visto en otros libros como Tigre Blanco. La India tecnológica, con restaurantes italianos y tatuadores de moteros, inseparable de la anclada en las tradiciones, el caciquismo, los prejuicios sociales y de casta y que hacen de El corazón es un lugar feroz un muestrario de maravillas y de revelaciones más que curiosas.

En cuanto a la historia de la investigación en sí, Nair la lleva muy bien, dosificando el punto de vista del asesino y de sus perseguidores, mostrando y ocultando los detalles para lograr un final sorprendente, sobre todo por la manera de no cerrar del todo el libro, pero sí lo importante para los personajes.

En definitiva, El corazón es un lugar feroz se lee con agrado, nos transporta a un escenario de lo más interesante y desarrolla una trama con una mezcla justa de tensión y desarrollo de los personajes. Muy recomendable.

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Los tópicos más cansinos de la literatura (II)

AutorGabriella Campbell el 14 de diciembre de 2012 en Divulgación

Rey Rojo

Seguimos en este artículo con la enumeración de aquellos tópicos que nos empiezan a resultar agotadores. Ya os hablamos en la primera parte del Malo que le explica al bueno su plan mientras este escapa; del Elegido que parece normal pero que realmente es el hijo bastardo del rey; y del Rags to riches, por el que una persona de baja estatus social y económico obtiene una serie de riquezas que transforman su vida por completo (esto podría aplicarse también a la transformación física o makeover, por la cual la chica más sosa de la clase se quita las gafas, se acorta la falda y de repente es un bombón impresionante en el que nadie se había fijado antes).

Pero hay muchos más: no olvidemos, por ejemplo, el muy irritante todo era un sueño. Este debe de ser uno de los recursos más antiguos de la historia de la literatura; ya hay momentos en la Eneida en los que uno se pregunta si la salida de Eneas del reino de Hades por la puerta de las ilusiones, la puerta resplandeciente de marfil de los falsos sueños, es un indicio de que todo lo que ha vivido ahí abajo no ha sido más que una visión fugaz, una mera travesía onírica. Lewis Carroll lo utilizó, con mayor o menor acierto, en Alicia en el país de las maravillas, y hasta cierto punto en A través del espejo (cuando se menciona, de forma casi trivial, que la propia Alicia no es más que un sueño del Rey Rojo). No obstante, otros escritores no han sabido maniobrar bien con este tópico, y lo han convertido en una excusa barata para poder introducir elementos surrealistas o poco coherentes en su trama argumental.

Otro tópico que aparece a menudo afecta sobre todo a las historias románticas, y el ejemplo perfecto lo encontramos en Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Cuando lo escribió Austen era un concepto novedoso: la chica se enamora del chico al que odia, pero con el tiempo se ha convertido en un recurso muy repetido, del mismo modo que otros clichés amorosos como el del mujeriego incorregible que se transforma cuando encuentra el verdadero amor; o las relaciones sentimentales conflictivas con personas que no corresponden con el grupo social o cultural de uno (o incluso que no son de la misma especie, léase vampiros, hombres lobo y similares). También se tiende a abusar del personaje perfecto, la Mary Sue del autor, ese protagonista que no solo es físicamente atractivo, sino que además posee una gran colección de virtudes, talentos y aptitudes de lo más útiles para el desarrollo de la trama. De modo equivalente, surgen villanos y antagonistas totalmente maléficos y simples, cuya única función es entorpecer el avance del protagonista (sin que tengamos ninguna explicación del porqué de sus acciones). ¿Y qué hay de ese amor rápido e irresistible, de ese flechazo o pasión acelerada que conduce a dos personajes que se conocen desde hace tan solo una semana a declararse devoción perpetua?

Por otra parte, hay escenas y herramientas concretas que nos pueden desquiciar como lectores. ¿Cuántas veces habremos leído ya textos que empiezan con la escena del personaje que se despierta al sonar el despertador, o con una descripción del tiempo? El infame inicio era una noche oscura y tormentosa tiene ya más de cien años, pero no se aleja mucho de algunos comienzos de novelas actuales.

Es obvio que esta lista no hace más que tocar de manera superficial un número muy limitado de tópicos cansinos. Esperamos vuestras aportaciones, como siempre, en los comentarios. ¿Cuáles son las escenas, clichés y tipos de personajes que más os irritan, que os resultan tediosos e imperdonables? Del mismo modo, ¿conocéis obras y autores que sepan utilizar estos clichés para proporcionarle giros inesperados a sus textos?

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Los tópicos más cansinos de la literatura (I)

AutorGabriella Campbell el 13 de diciembre de 2012 en Divulgación

Cliché maligno

Uno de los componentes que más puede fastidiarnos la lectura de un texto es el temido tópico repetido, ese cliché que se cuela en tantas obras y que le resta suspense, originalidad e interés. Si valoramos a muchos de los clásicos, de las obras que poco a poco se han hecho un hueco en el canon histórico de lo literario, observaremos que uno de los valores que más coinciden en estas obras tan celebradas es el uso de formas y contenidos nuevos, a veces revolucionarios, que hacen que su lectura sea un descubrimiento, una herramienta no solo de placer sino de aprendizaje y de autoevaluación.

Pero los propios clichés surgen de tópicos que en su momento funcionaron, que en su momento fueron novedosos y potentes, y que aún hoy en día perviven, no solo por la falta de talento y visión de un autor, sino por su probada eficiencia. Así, aunque el tópico del pobre pero apuesto y valiente campesino que se enamora de la princesa y que termina por conseguir su mano tras múltiples peripecias y aventuras es un componente narrativo que se ha utilizado casi hasta la extenuación, hoy sigue teniendo su atractivo, por aquello del rags to riches (“de harapos a riqueza”) con el que todos soñamos. Es el equivalente en narrativa fantástica y/o épica de ganar la lotería; por esta razón sigue presente en la literatura actual y se mantiene con fuerza, aunque pueden cambiar las circunstancias y las formas (tal vez ahora, en vez de ser un pobre campesino, es una chica fea de instituto que tras múltiples peripecias y aventuras consigue ir al baile de graduación con el chico más guapo y popular de la clase).

No obstante, hay clichés que ya resultan cansados, redundantes, y también es cierto que algunos géneros se prestan más a utilizarlos. Ese malo malísimo que se detiene antes de matar al bueno para poder explicarle sus terribles planes para que a este le dé tiempo a escapar, por ejemplo; ya en las películas de James Bond y similares se convirtió en un recurso fácil, pero está muy presente en las novelas de fantasía actuales, sobre todo en las de corte juvenil. En este género encontramos también el tópico del elegido, por el cual el protagonista tiene un destino especial que lo diferencia de todos los demás personajes y que marca su futuro. Sí que empiezan a surgir autores y textos que juegan con este cliché y con las expectativas de los lectores, produciendo vueltas de tuerca por las que el supuesto elegido resulta ser un mero peón de fuerzas mucho mayores, o donde son los secundarios quienes acaban tomando el mando de la historia. En este sentido, no hay más que pensar en obras como Canción de hielo y fuego, donde los personajes que parecen elegidos por los hados para llevar a cabo grandes actos determinantes acaban pereciendo a la primera de cambio; se trata de un uso inteligente de los tópicos para engañar de manera elegante al lector.

En la segunda parte del artículo evaluaremos algunos clichés literarios más que nos resultan ya agotados, reiterativos y pobres.

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Cómo ser papá y no haber leído a Carlos González en el intento (II)

AutorJuan Manuel Santiago el 12 de diciembre de 2012 en Divulgación

Baby - Desmond Morris

Como es evidente, un libro sobre crianza de niños no sustituye la experiencia de tener y criar un hijo, pero puede ayudar a aclarar ideas que (desengañémonos) no van a servir de nada en el momento del parto, pero tal vez sí en los momentos previos y los posteriores. Como dicen los padres expertos, los niños no vienen con manual de instrucciones, pero algunos libros de parenting son mejores que otros. A esta categoría pertenece Baby, de Desmond Morris, que habla de los dos primeros años de vida. Cuando haya pasado esta etapa me leeré Niños, que aborda la siguiente fase de crecimiento, hasta los cinco años, y entonces les contaré qué tal.

Desmond Morris es un divulgador científico muy ameno, aunque a primera vista uno no tiene más remedio que pensar mal, que ha rebajado el nivel con respecto a El mono desnudo y El hombre desnudo, o que los royalties de estas obras ya no le dan ni para pipas y ha llegado a la conclusión de que lo que da dinero no son los libros de antropología y etología sino los de parenting, y hala, se ha liado la manta a la cabeza.

Pues sí pero no. Está claro que Baby no va a revolucionar el campo de los libros de crianza, cosa que sí hizo El mono desnudo con los de antropología. Por otro lado, Desmond Morris lleva cerca de veinte años interesado en los ensayos sobre el desarrollo infantil, como demuestra otra obra previa, Cómo es su bebé. Lo interesante de Baby es cómo se las arregla Desmond Morris para contarnos las teorías que expuso en su obra emblemática, pero trasladadas al ámbito específico de los dos primeros años de vida de un ser humano. Cómo, sin dejar de escribir un ensayo de parenting al uso, apto para todo tipo de lectores, se vale de sus conocimientos antropológicos y etiológicos para explicar algunas peculiaridades del comportamiento de un bebé.

Por supuesto, Desmond Morris no ha descubierto que el reflejo de Moro (ya saben, esos aspavientos que hace el recién nacido, a modo de gesto defensivo) tiene su origen en la época en la que éramos unos primates peludos y, nada más nacer, nuestro instinto nos azuzaba a agarrarnos del pelo de nuestras madres si se producía alguna situación peligrosa, pero consigue que esta explicación sea relevante, en vez de una mera curiosidad.

Es solo un ejemplo. El libro está, literalmente, repleto de explicaciones similares, que no hacen sino acentuar lo maravillosa que resulta esa máquina perfecta pero falta de rodaje que es un niño recién nacido. Baby no (solo) es parenting para pedantes, ni un subproducto de encargo que urde una celebridad académica para ganarse las alubias, sino un resumen certero de lo que sucede durante los dos primeros años de vida de un bebé. Tal vez no contenga el aluvión de consejos prácticos de guías con vocación enciclopédica como el Larousse del bebé, o Qué se puede esperar cuando se está esperando, de Heidi Murkoff, ni el desparpajo arrebatador de Embarazada e Hijos, ambas de Kaz Cooke, ni la invocación a los aspectos emocionales que ha convertido en fenómenos de masas a Carlos González, Elizabeth Pantley y demás apóstoles del slow parenting y la lactancia natural y sin lloros (todo un canto a la obstrucción lagrimal), pero es un ensayo sólido, didáctico, útil y, esto es muy importante cuando estás a puntito de ser papá y comienzas a segregar hormonas de la ñoñez en cantidades desmesuradas e incontrolables, ¡unas fotos preciosas de bebés rollizos y achuchables!

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Diálogo entre asesinos, de Daniel del Monte

AutorAlfredo Álamo el 11 de diciembre de 2012 en Reseñas

Diálogo entre asesinos, de Daniel del Monte

Diálogo entre asesinos, de Daniel del Monte, es una novela de intriga que nos lleva por caminos poco explorados en la literatura de género. Erein, una de las editoriales más conocidas del País Vasco, muestra de nuevo su interés por la novela negra y criminal al publicar este título.

Sin duda, el punto fuerte sobre el que se basa Diálogo entre asesinos es su premisa básica, la que determina por completo la acción casi desde el primer momento. Os pongo en antecedentes: Un asesino serial dedicado al corte y despiece de jóvenes adolescentes elige, consciente o muy inconscientemente, a la hija de Ferrante, uno de los más peligrosos mafiosos de los Estados Unidos para su uso y disfrute personal. Sin embargo, pese a todo su poder en la sombra, Ferrante se ve impotente frente a un enemigo alejado de todo lo que conoce: no pide rescate, no le interesa mandarle un mensaje, no pertenece a ninguna facción enemiga… Pronto desespera, abandonado a confiar en el FBI para que encuentren al asesino antes de que acabe con la vida de su hija.

Pero Ferrante no piensa dejar que eso suceda. Recurriendo a sus contactos en la mafia contrata a uno de los mejores sicarios que el dinero puede pagar, un hombre especializado en encontrar y asesinar a los delatores que el gobierno americano pone en protección de testigos. Las matemáticas son claras, si es capaz de encontrar a uno de estos hombres, que cuentan con todo el estado federal a su lado, ¿cómo no va a encontrar a un loco que se rodea de cadáveres? De ese modo se hace con los servicios de Leonard, un tipo impasible, frío y muy reflexivo, todo un profesional del asesinato que ha hecho de la muerte un camino muy razonado.

A partir de esta idea, la de un asesino profesional persiguiendo a uno serial, del Monte construye la novela sin caer en el recurso fácil de presentar a Leonard como un antihéroe al uso, de esos malos por fuera pero con buen corazón. El asesino en serie está muy mal de la cabeza, pero el asesino profesional tampoco es un dechado de cordura y no presenta rasgos que le humanicen demasiado.

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