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La muerte anunciada de Iain (M) Banks

AutorGabriella Campbell el 14 de junio de 2013 en Noticias

Iain M. Banks

El Sr. Banks era dos escritores en uno. Por un lado era Iain M. Banks (la M. era de Menzies, su segundo nombre), autor de ciencia ficción y creador de universos tan distintos y especiales como el de la Cultura. Por otro era Iain Banks, escritor de ficción a secas (si es que existe tal cosa, sobre todo en el caso de Banks), narrador de voces tan extraordinarias como la del niño asesino de La fábrica de avispas.

Hace unos meses, Banks revolucionó a la comunidad lectora con un anuncio inesperado: se moría de cáncer. Con el sentido del humor intacto, aunque decididamente negro (una de las primera cosas que hizo al enterarse de su diagnóstico fatal fue pedirle a su novia que se convirtiera en su viuda), comunicó a sus aficionados que dedicaría los últimos meses de su vida a su boda, luna de miel y a visitar a familiares y amigos. También contribuyó a acelerar la salida al mercado de la que sería su última obra: The Quarry (La cantera). Y hace apenas unos días, mucho antes de lo esperado, nos dejó, con una muerte que su esposa, Adele, describió como tranquila y sin dolor. Su marcha ha dejado un vacío inmenso en la escena literaria británica (más aún en la escocesa), y el lamento de sus fans ha llenado un extenso libro de visitas disponible en su página web, Banksophilia.

Respecto a su trabajo como escritor de diferentes géneros, el propio Banks aclaró, en uno de sus posts más recientes, que nunca escribió ciencia ficción, como creían algunos, para cubrir una serie de necesidades económicas, para poder permitirse escribir unas novelas de ficción que le aportaban ingresos escasos. Muy al contrario, Banks insistió en que siempre escribió sus novelas fantásticas por puro amor y afición, y que estas vendían bastante menos que sus novelas mainstream. De hecho, estimó que vendía un solo ejemplar de ci-fi por cada tres o cuatro ejemplares de literatura de otros géneros. Imagino que esta afirmación llega en respuesta a una reacción habitual del lector medio, que asume que la ciencia ficción es un género comercial con el que contentar a adolescentes y a lectores poco exigentes. Sin embargo, la obra de Banks iba muchísimo más allá del clásico pulp, formando sociedades y mundos revolucionarios, no solo por las tramas y personajes, sino por las mismísimas ideas políticas y culturales que se atrevió a plasmar, más cercanas tal vez de una Ursula K. Leguin que de una Guerra de las galaxias u otras space-operas de aventuras que suelen asociarse al viaje espacial literario.

Como era de esperar, una muerte tan sonada, de alguien que además se había ganado el respeto y la admiración de sus colegas de profesión, ha tenido una respuesta multitudinaria y muy sentida. Probablemente los dos apuntes al respecto de mayor interés sean los que han dado su mentor, Ken MacLeod, quien insiste en el periódico The Guardian en la importancia de la creación fantástica de Banks, y su compañero de juergas literarias, Neil Gaiman, que dijo de este, en su blog, si nunca has leído ninguno de sus libros, lee uno de sus libros. Luego lee otro. Hasta sus libros malos eran buenos, y los buenos eran alucinantes.

Adiós, Sr. Banks. Lo echaremos mucho de menos.

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La biblioteca de Guantánamo

AutorAlfredo Álamo el 13 de junio de 2013 en Noticias

Guantánamo - Prisión

¿Sabías que hay una biblioteca en la prisión de Guantánamo? Pues sí, el Campamento Delta, donde EE. UU. mantiene a decenas de acusados de terrorismo tras los atentados del 11-S, tiene su propio rincón para libros y películas. Pero no penséis que es una biblioteca normal, ni siquiera para una cárcel: la seguridad es extrema y nadie, excepto el bibliotecario, camina entre sus estanterías.

La biblioteca tiene 9000 títulos, así como películas y algún que otro videojuego. El grueso de la colección está en árabe, aunque también hay libros en inglés. Algunos de los presos llevan ya diez años a la espera de juicio, así que no penséis que hay tanta variedad. Después de todo no hay muchas maneras de pasar el tiempo allí dentro.

¿Qué leen los prisioneros de Guantánamo? A nadie le debería extrañar que sean libros religiosos los que más se consultan. Además, hay traducciones de literatura occidental, como El señor de los anillos, los libros de Harry Potter, o incluso obras de García Márquez. Los libros en inglés se leen menos, pero muchos de los detenidos van aprendiendo el idioma gracias a ellos.

Hay censura previa. Se valora si los libros contienen elementos demasiado profanos, extremistas o con valores antiamericanos. El sexo y la violencia están controlados, aunque eso no ha impedido que superventas como Los hombres que no amaban a las mujeres esté disponible. Que 1984 también esté en la biblioteca no deja de ser interesante.

Además, las familias pueden enviar libros a través de la Cruz Roja. Una vez han pasado el filtro, los prisioneros pueden quedarse con ellos más tiempo de lo habitual, antes de que vayan a ocupar su sitio en la biblioteca principal.

En un lugar como la prisión de Guantánamo, donde muchos derechos fundamentales brillan por su ausencia, la literatura se abre camino, quizá no como a muchos nos gustaría, pero creando puentes y ampliando el conocimiento entre pueblos. Tanto para los prisioneros como para los que los guardan.

Vía: The NYT

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Escritores aficionados a otras artes (III) Elia Barceló

AutorGabriella Campbell el 12 de junio de 2013 en Divulgación

Elia Barceló

Seguimos con otra entrega donde preguntamos a escritores a qué dedican el tiempo libre. O, mejor dicho, en qué otros campos artísticos les gusta perderse de vez en cuándo, y cómo se relacionan estos con su trabajo como autores. En esta tercera parte hemos hablado con Elia Barceló, autora que destaca por su labor dentro tanto del género fantástico como del juvenil (y que ha estrenado nuevo libro hace poco con Ediciones Destino: Anima mundi). Al igual que ocurrió con Susana Vallejo en la primera entrega de la serie, Elia se decanta por la pintura y el dibujo:

“Buscando hacia atrás en mi pasado, buceando en mis primeros recuerdos, veo el pasillo de la casa de mi infancia, la que derribaron después para construir una más moderna, y que se me aparece de vez en cuando en sueños.

En ese pasillo, y en la salita del tresillo de terciopelo verde, y en el comedor, mis padres habían colgado reproducciones –ahora sé que bastante aceptables– de varios cuadros que me acompañaron durante toda mi infancia. En ellos aparecían princesas de grandes faldas, gente vestida a la antigua jugando a la gallina ciega en un prado, hombres casi desnudos trabajando en una fragua bajo una luz que yo identificaba con el infierno del que nos hablaban en la iglesia los domingos, jarros de barro sobre una mesa de madera oscura, un payaso triste vestido de blanco… Todos ellos formaban parte de mi vida cotidiana y muchas veces me inventaba historias, o más bien viñetas, en las que tenían el papel principal.

Ya en mi adolescencia, una gran editorial comenzó a publicar, por fascículos, una historia universal del arte; con mi asignación semanal empecé a comprarla, me enteré de que todas aquellas imágenes habían sido pintadas por algunos de los más grandes artistas de la humanidad: Goya, Velázquez, Ribera, Watteau… y descubrí muchos otros que me abrieron para siempre el mundo del arte. Luego vinieron los museos y los deslumbramientos, esos cuadros que te marcan como una herida, que dejan cicatriz y te hacen buscarlos de nuevo, observarlos, sumergirte en ellos para salir renovada, deslumbrada y feliz.

Junto a la literatura, no hay otra actividad artística que me emocione tanto como la pintura, aunque el cine y el teatro le siguen muy de cerca.

Siempre he dicho que si no fuera escritora querría ser pintora. Empecé a aprender a pintar en mi época universitaria, pero luego la vida me llevó en otra dirección y desde entonces soy espectadora, observadora de la pintura, asidua visitante de museos y exposiciones, entusiasta de documentales de arte. Pero como tengo cierta tendencia a hacer planes a largo plazo y quiero reservarle un lugar activo en mi vida futura, cuando deje mi trabajo en la universidad, hace un año empecé a aprender a dibujar.

Desde entonces veo las cosas con más intensidad, de otra manera. Siempre he sido muy visual y todas mis novelas tienen escenas que parecen cuadros o fotografías o tomas de una película, pero ahora es todavía mejor porque, a medida que progreso en el dibujo –más despacio de lo que me gustaría por falta de tiempo para practicar– más cuenta me doy de lo que quiero que vea mi lector.

Antes, cuando estaba de viaje y veía algo que me impresionaba, tomaba una foto y, al volver al hotel, escribía un par de páginas en mi diario. Ahora lo que hago es sentarme en algún lugar y dedicar unos minutos a dibujar lo que estoy viendo. En ese tiempo disfruto del sol, del viento, de la llovizna… de sentir el ambiente, y fijarme en las luces y las sombras, y de tratar de reproducir las texturas, para el recuerdo, para el futuro.

Dibujo el pasado para el futuro. Lo mismo que tantas veces hago en mis novelas. Y en algún momento empezaré a jugar con el color. Lo bueno es que, como en la escritura, nunca se llega a un final. Siempre hay otra historia que contar, otra escena que pintar, otros sentimientos, otros colores”.

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Blogger Lit Con 2013: Encuentro de blogueros en la Feria del Libro de Madrid

AutorGabriella Campbell el 11 de junio de 2013 en Noticias

Blogger Lit Con 2013

El sábado día 1 de junio tuve la oportunidad de pasarme por uno de los actos de la Blogger Lit Con, una reunión muy especial de gente joven donde se celebraba el amor por la literatura y por el mundo de la bitácora virtual o weblog. Allí, varios autores conocidos de literatura juvenil hablaban del acto de escribir, mientras otros se perdían entre la multitud de asistentes que se acomodaban sobre sus toallas en la hierba del Parque del Retiro, justo detrás de unas casetas de libros. Aproveché para sacarle unas palabras a uno de los organizadores, Javier Moriones, conocido en el entorno de los blogs como Hermochi, para que él mismo pudiera explicarnos qué es esto de la Blogger Lit Con y en qué consiste exactamente:

¿Qué es Blogger Lit Con? ¿Cuánto tiempo lleva celebrándose y dónde?

La Blogger Lit Con es un encuentro que nace con la intención de que todos aquellos apasionados por la literatura juvenil y conectados a través de toda la red se encuentren y puedan conocerse. Con el tiempo ha ido creciendo y cada vez acoge a más gente que viene de todas partes de España. Este es el cuarto año consecutivo que se celebra, aprovechando, como todos los años, la celebración de la Feria del Libro de Madrid, que es el escenario idílico para un encuentro de estas características.

¿Cuántos asistentes habéis tenido a este último encuentro? ¿Se trata solo de un encuentro de blogueros o está abierto a cualquier participante?

En este último encuentro hemos logrado superar la barrera de doscientos cincuenta asistentes, lo cual supera por casi cien personas a los participantes que tuvimos en 2012. La Blogger Lit Con nació en principio como un encuentro de bloggers, pero sus puertas están abiertas para todos aquellos amantes de la literatura que quieran pasar un buen rato entre libros, amigos y buena literatura; cada año son más los que acuden sin tener un rincón en la red, simplemente porque quieren disfrutar de un día cuyo motivo central es la literatura.

¿De qué se habla o qué se trata en una Blogger Lit Con? ¿Tiene un plan específico o su carácter es más propio de un encuentro de amigos?

Todo gira en torno a la literatura. Tratamos de dividir el tiempo: durante gran parte de la mañana y la tarde dejamos que los asistentes se esparzan y tengan tiempo de acudir a las firmas de escritores que quieran y así aprovechen para charlar y conocerse más entre ellos; por otra parte, nosotros tenemos también una serie de actividades, juegos y concursos literarios tras la hora de la comida, donde los blogueros (y no blogueros) ponen a prueba sus conocimientos sobre literatura. También tratamos de organizar coloquios con autores: en esta última Blogger Lit Con contamos con una mesa redonda sobre fantasía con José Antonio Cotrina (El ciclo de la luna roja), Antonio Martín Morales (La horda del Diablo) y Alberto Morán Roa (El rey trasgo); así como con un coloquio con David Lozano (La puerta oscura).

¿Qué te gustaría destacar de este último encuentro?

Si tuviera que destacar algo de este último encuentro es toda la ilusión y todas las ganas que han demostrado los asistentes, cuya participación en la Blogger Lit Con ha sido fantástica. Han sido muchos los que han acudido a la quedada y, una vez más, ha quedado demostrado que los jóvenes leemos y somos capaces de movernos llevados por la literatura.

Para más información sobre la Blogger Lit Con tanto de este año como de años anteriores podéis visitar la página web oficial.

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El panorama actual de la ciencia ficción española (III)

AutorJuan Manuel Santiago el 10 de junio de 2013 en Divulgación

Otro - Muñoz Rengel

En la entrada anterior reseñábamos Cenital, de Emilio Bueso, que poníamos como ejemplo de ciencia ficción española del aquí y del ahora, de la que nos muestra el final de la civilización occidental tal como la habíamos conocido desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el comienzo de la aciaga crisis en 2008.

El sueño del otro, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, ahonda en esta idea, pero desde enfoque más subjetivo. Por establecer una comparación con los grandes nombres de la ciencia ficción de advertencia, si Bueso está en la onda de las trilogías del desastre de J. G. Ballard o John Brunner, Muñoz Rengel entra hasta el fondo en el espacio interior de J. G. Ballard (vaya, aquí tenemos un referente común para la nueva generación de autores de ciencia ficción carentes de muchos de los prejuicios del fandom) o Brian W. Aldiss, pero con un toque innegable a lo Philip K. Dick. Lo posmoderno y lo dickiano se dan de la mano, en un tour de force que puede recordar a los cuentos de Paul Park o las películas de David Cronenberg.

Xavier es un don nadie, profesor divorciado y con un padre moribundo, el típico loser, cuyos sueños consisten en vivir la vida de André Bodoc, un presentador televisivo venido a menos pero que representa los valores de un triunfador: se lleva de calle a las mujeres y lo mismo conduce a doscientos por hora por las calles barcelonesas que formula las preguntas justas para echar a perder la carrera del director de una organización internacional. El problema es que los sueños de André consisten en vivir la vida del apocado Xavier, sus miserias personales, la relación casi platónica con su compañera de trabajo Helena, los celos irracionales por el novio de su ex, y el implacable deterioro de su padre. Por añadirle un componente apocalíptico y de fin del mundo tal como lo conocemos, en segundo plano sobrevuela una pandemia que se está descontrolando y amenaza con llevarse por delante media humanidad, un tanto a la manera de Contagio, la película de Steven Soderbegh. Sería un spoiler imperdonable destripar el componente fantástico de la novela, pero bástenos decir que, a la manera de Philip K. Dick, se nos plantean los límites de lo que consideramos realidad, aunque por momentos el tratamiento esté más cerca de una película de David Lynch que de una novela de nuestro esquizoide favorito. La paranoia que monta Muñoz Rengel a costa del fake informativo organizado por André Bodoc (y no puedo dar más pistas, lo siento mucho) es de padre y señor mío. Pirandello, Escher, Dick y Aaron Sorkin conviven en esta más que satisfactoria novela, que demuestra los méritos de Muñoz Rengel, un más que solvente autor de relatos, también en distancias largas, cosa que ya se sabía desde que publicó El asesino hipocondríaco.

Así pues, en esta entrada y la anterior hemos visto dos novelas que no hacen sino confirmar los talentos de dos de los cinco o seis miembros más visibles de la nueva ciencia ficción española. Gente sin complejos, con un nivel literario y una claridad expositiva envidiables, y más que seguros nombres fijos en los palmarés de los premios, especializados o no, de este año 2013 (Cenital) y año el que viene (El sueño del otro). Seguro que crean escuela, o tendencia, o como gusten ustedes denominarlo.

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Críticas contra Amazon por parte de las autoridades francesas

AutorAlfredo Álamo el 8 de junio de 2013 en Noticias

Críticas francesas amazon

El negocio de la venta online cada vez es mayor y no es de extrañar que surjan críticas contra Amazon por parte de las autoridades francesas, hartas, según su punto de vista, de las técnicas con las que el gigante americano usa para conseguir más clientes.

Como ya hemos comentado alguna vez, Amazon en Europa paga sus impuestos en Luxemburgo, donde el IVA es del 3%. Esta situación les permite escalar sus precios de una manera completamente diferente al resto de competidores locales en la Unión Europea, cuyo IVA suele superar el 20%. Es en el apartado de la venta de libros, uno de los puntales de Amazon junto a los ebooks, donde la diferencia se está notando más rápidamente. ¿La razón? Pese a que muchos países poseen una ley del libro que fija los descuentos y los precios mínimos, comunes a todos los libreros, de repente Amazon ha encontrado una manera de fidelizar a sus clientes: regalar cheques regalo por las compras para sus siguientes visitas. Esto, además de un supuesto dumping en el resto de productos, ha puesto en pie de guerra a las autoridades francesas, a los libreros y a un montón de minoristas en todo Europa, que se quejan amargamente de competencia desleal.

Aunque visto así, ¿acaso la Fnac no ofrece descuentos futuros a sus socios en cada compra? Algo que antes molestaba a los libreros, que han decidido hacer piña con las grandes cadenas en contra del monstruo en el que se está convirtiendo Amazon.

Pero no nos engañemos, Amazon no hace nada que no se le haya dejado hacer por parte del tejido comercial, inane desde hace años y que sólo le ha visto las orejas al lobo de la modernidad una vez la crisis ha puesto en evidencia el cambio de modelo. Amazon no era algo nuevo y estaba claro que se iba a implantar en Europa. La pregunta es, ¿a nadie se le ocurrió montar una empresa similar antes de que tuviera competencia? ¿Buscar nuevas ideas para renovar las librerías de barrio? Por lo visto, no, se vivía muy bien a remolque.

Está claro que la política de Amazon es destructiva para el tejido comercial tradicional y que este tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos, pero toda la responsabilidad no debe recaer en la compra online. Es cierto que sus tácticas son, cuando menos, dudosas, pero si los libreros esperan que sea la Comisión Europea la que saque una varita mágica y les saque las castañas del fuego… que esperen sentados.

Jóvenes, escritores y promotables

AutorAlfredo Álamo el 7 de junio de 2013 en Opinión

Literatura para jóvenes zombis

¿Por quiénes apuestan actualmente las editoriales españolas? Llevamos unas cuantas semanas de Feria del libro arriba y abajo por toda la geografía española, leyendo noticias y asistiendo a conferencias que nos cuentan lo mal que está todo y que nadie quiere arriesgar, aunque otros nos dicen que los jóvenes escritores son valores seguros. También nos hemos encontrado en varias ocasiones con el horroroso uso de la palabra promotable (por promocionable), en boca de editores y, sobre todo, de agentes. Entonces, ¿en qué quedamos?

Es cierto que asistimos a una inusitada búsqueda de jóvenes talentos a lo largo y ancho del mercado en castellano. Todos quieren tener en sus filas autores sin demasiado pasado a sus espaldas, poco conocidos y que acepten sin demasiados problemas las condiciones que las editoriales tengan a bien imponerles. Con esto no quiero decir que estén buscando al próximo Antonio Muñoz Molina o a un nuevo Javier Marías. El tiempo de los autores jóvenes en busca de la, supuesta, excelencia literaria y que parecía que iban a comerse el mundo ha pasado tan deprisa que casi nadie se acuerda de sus nombres y se han quedado para vestir blogs. Para qué nuevos si en realidad ya tienes a Muñoz Molina o Javier Marías. Los experimentos nocilla se diluyen y pocos autores van a quedar a flote. Entonces, ¿qué pasa con esos autores jóvenes que tanto se buscan?

Autores jóvenes de género, esa es la pieza clave. Se busca joven de buen carácter que escriba género, fantástico, negro, ciencia ficción, juvenil, romántico, o mezcla de todo lo anterior. Es el nuevo objetivo: buscar ese target de jóvenes adultos (o adultos jóvenes) que además de lectores también tienen sus propios sueños literarios. Gente que mantiene un afán comprador, coleccionista, e incluso fetichista, sobre los libros de papel en esta época de crisis y que ven con agrado la aparición de autores que, en cierto modo, aparentan ser uno de ellos que ha conseguido dar el salto.

¿Tiene esto algo que ver con la calidad de los libros publicados? No más que antes. Cada editorial mantiene sus baremos, con la excepción de aquellas que han decidido bajar un peldaño en la corrección de estilo, algo que se nota, y bastante, en todos sus últimos lanzamientos, sean de jóvenes, de autores traducidos, o incluso de veteranos.

Por otro lado, ya que no todas las editoriales van por el mismo camino, se apuesta mucho, más que nunca, por el autor extranjero de medio pelo, esos que han publicado una serie juvenil de quince libros en su país con un éxito discutible, y cuyos derechos están a buen precio. Si es sobre vampiros adolescentes, zombis rubias o machos alfa que castigan a dulces secretarias, mejor que mejor.

Así que si eres un joven, escribes género y tienes un buen book de fotos, no te lo pienses más y envía tu manuscrito: no vas a encontrar un momento más receptivo por parte de las editoriales para leer tus textos y valorar su publicación. Eso sí, por favor, no dejéis vuestros trabajos todavía.

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El panorama actual de la ciencia ficción española (II)

AutorJuan Manuel Santiago el 6 de junio de 2013 en Divulgación

Cenital - Bueso

En la entrada anterior esbocé el panorama de la ciencia ficción española de los últimos veinte años, para llegar a la conclusión de que los autores punteros de la presente década comparten algunos elementos que los convierten en una generación en la misma medida en que es lícito hablar de una generación de la década de 1990 y otra generación de la década de 2000: escriben ciencia ficción y terror de manera indistinta, les gusta mezclar géneros y subgéneros y, cosa novedosa, no rehúyen utilizar la ciencia ficción como herramienta de advertencia y de diagnóstico del mundo actual; en resumen, le están dando la espalda al escapismo y se han liado la manta a la cabeza para utilizar la ciencia ficción como metáfora del mundo enfermo en que nos ha tocado vivir.

Un buen ejemplo de esta ciencia ficción anclada en la realidad es Cenital, de Emilio Bueso, de la que ya hemos hablado en este blog. Tan solo un año después de publicar su novela definitiva de terror, Diástole, el castellonense entrega su novela definitiva de ciencia ficción poscatastrófica de futuro inmediato, como debe ser para que el componente de advertencia resulte más efectivo. Podríamos decir, sin temor a exagerar, que es la primera novela de ciencia ficción ballardiana hija de la crisis mundial y del 15-M. Ballard se da de la mano con Mad Max y nos presenta un futuro con fecha de caducidad (la acción transcurre en 2014) en el que los combustibles se han agotado y la humanidad ha involucionado a la barbarie con suma rapidez. Dos brillantes activistas, Destral y su inseparable Agro, lo vieron venir y montaron en la sierra del Maestrazgo una ecoaldea sostenible imbuida de los principios del survivalismo. Que, evidentemente, no resulta ser ninguna utopía, ya que debe hacer frente a las amenazas procedentes de un exterior cada vez más incivilizado. Las entradas del blog que Destral publica en los años previos a la catástrofe nos muestran, con datos contrastados, por qué el mundo tal como lo conocemos tiene los días contados y, en cierto modo, la actual depresión es el mal menor. Los capítulos acerca de los miembros de la ecoaldea nos muestran todo el espectro sociológico de afectados por la crisis (y, por lo tanto, potenciales integrantes de una comunidad como la soñada por Destral), que no tiene por qué coincidir con lo que cualquier delegada del gobierno llamaría «colectivos antisistema».

La vuelta al anarcoprimitivismo contrasta con la violencia de un nuevo mundo sin reglas, por lo que el mensaje y el tono de Cenital son duros, más en la línea de las ya citadas películas de Mad Max o de La carretera de Cormac McCarthy que de las visiones bucólicas o simbólicas de La tierra permanece, de George R. Stewart, o Héroes y villanos, de Angela Carter. La última página, implacable y destructiva, nos resarce de un tercio final de novela un tanto divagatorio, y hace cierta la afirmación de Julián Díez: Cenital es, tal vez y a falta de ver cómo la trata el tiempo, una de las cinco mejores novelas de ciencia ficción española de la historia. Y, en todo caso, añado yo, la mejor novela de ciencia ficción española aparecida en 2012 (con el permiso de La isla de Bowen, de César Mallorquí) y el tipo de novela que necesitaba la ciencia ficción española para hacerse creíble, subversiva, madura y anclada en el aquí y el ahora, como le corresponde a un género que siempre se ha caracterizado por reflejar de manera fiel la realidad de la época en la que se escribe. Cenital es un compendio de todas las inquietudes de la sociedad actual, y debería convertirse en un libro de culto, no solo entre los consumidores de literatura «indignada», sino también entre los amantes de J. G. Ballard y los interesados por comprender el fin del mundo occidental tal como lo conocemos.

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Feria del libro de Madrid de 2013: primer fin de semana

AutorGabriella Campbell el 5 de junio de 2013 en Noticias

Cartel Feria del Libro de Madrid 2013

Un año más nos hemos trasladado a la feria del libro de Madrid para disfrutar de un par de jornadas de libros y de actos relacionados con la lectura en el idílico entorno (siempre que no seas alérgico al polen) del Parque del Retiro. La feria en sí dura más de dos semanas, del 31 de mayo al 16 de junio, y este año ha modificado su horario (de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:30 de lunes a viernes, y de 11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:30 los sábados, domingos y festivos).

Durante el primer sábado de este evento, feria del libro ya ha sido trending topic en Twitter, lo cual dice mucho de la gran popularidad de estos días de paseo, socialización y (esperamos) compra. Es un plan perfecto para el fin de semana y los días de ocio y, si bien tendremos que esperar a ver cómo se desarrollan las ventas en relación con años anteriores, durante el sábado y el domingo las casetas han estado atestadas de curiosos y consumidores, además de las siempre esperadísimas firmas. Las colas más largas se formaban el sábado para ver al cocinero Alberto Chicote y a la escritora de literatura fantástica juvenil Laura Gallego. Chicote firmaba el libro de recetas del programa Pesadilla en la cocina, y Gallego su esperada novedad El libro de los portales, que figuraba también en alguna que otra camiseta de jóvenes aficionados. A lo largo del domingo, nombres como Arturo Pérez Reverte o Almudena Grandes atraían a sus fieles habituales, alternando con nuevos fenómenos del momento en ámbitos de autoayuda, cocina, política o cómic. En las casetas había libros omnipresentes: el Inferno de Dan Brown, el Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa o El maestro del Prado de Javier Sierra.

Pero no todo es glamour y estrellato. Pensad en los editores que dedican horas interminables a llevar de un lado a otro pesadas cajas de libros, buscar aparcamiento, lidiar con escritores invitados, acompañarles y ocuparse de ellos, resolviendo problemas con hoteles, restaurantes y taxis. Pensad en los escritores que deben ir corriendo de una caseta a otra (generalmente cada una en una punta opuesta de la feria) para llegar a tiempo a un encuentro con un editor, a un acto de presentación o a una sesión de firmas. Pensad en sus pobres muñecas acalambradas (eso si tienen suerte y son lo bastante conocidos para tener que firmar bastante) o sus estómagos vacíos mientras las firmas o el acto de turno se alargan más de lo esperado, en sus nervios mientras reúnen valor para presentarse ante algún editor en concreto, un compañero autor de prestigio o incluso algún blogger de reseñas incandescentes. Pensad en los organizadores, el personal de seguridad, los camareros de mesitas repletas de lectores sedientos, en los profesionales que mantienen limpios los aseos (y ya sabéis cómo se ponen los aseos en cualquier encuentro multitudinario), en todo el personal que pasa horas eternas al sol. Uno no puede dejar de considerar todo lo que se pone en movimiento para que nos paseemos con tranquilidad y hojeemos libros. Una reunión de este tipo siempre resulta extraordinaria: una oferta tan dispar en un espacio tan grande, donde uno puede comprar o el superventas de turno o alguna edición obsoleta de un libro desconocido, parece ir más allá de un simple intercambio de dinero. Durante unos días al año, un antiguo paseo de carruajes se transforma en una demostración de afecto por el libro. Y eso, ahora mismo, es más necesario que nunca. Por mucha revolución digital que haya, es difícil trasladar al ámbito virtual una experiencia de interacción como esta: no solo para visitantes lectores, sino para la propia industria del libro, esos mismos editores y escritores, y todos los profesionales relacionados con el sector.

Al finalizar la feria, haremos un resumen como acostumbramos, con datos y estadísticas de ventas y otra información objetiva y numérica. Pero por ahora nos gustaría conocer algo mucho más subjetivo: vuestras impresiones acerca de lo que habéis vivido de la feria hasta ahora, y a qué libros le habéis dedicado vuestro interés (¡y dinero!). Esperamos vuestras aportaciones, como siempre, en los comentarios.

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¿Plagio de Kipling en el Libro de la selva?

AutorAlfredo Álamo el 4 de junio de 2013 en Noticias

Kipling - Cartas

Hace poco se subastaron una serie de cartas manuscritas de Rudyard Kipling en las que hablaba de proceso de creación de una de sus obras más conocidas, El libro de la selva. Un par de frases llamaron la atención de los expertos: Kipling reconocía que se había ayudado de otras fuentes para elaborar las conocidas leyes de la selva. Pronto saltó a la prensa y la bola de rumores empezó a rodar camino al precipicio de la ignorancia.

Lo que reconoce Kipling en esas cartas es que utilizó, entre otras muchas fuentes, las normas de ciertas tribus esquimales que le venían bien, para dar forma a la idea que tenía en la cabeza. Vamos, que ni siquiera las utilizó literalmente, simplemente encontró en ellas la estructura que le permitió redactar esas leyes que Baloo enseña y que luego se volverían uno de sus poemas más celebrados.

Kipling, como el resto de escritores -qué demonios, como el resto de personas- procesa la información y entiende el mundo a base de comprender y asimilar la información que ha encontrado a lo largo de su vida. Es de lo más normal encontrar ayuda en fuentes para concretar una idea, es más, el reconocimiento de Kipling de que ha usado tal o cual fuente previa en el desarrollo de su obra es para quitarse el sombrero por su sencillez.

El libro de la selva es un cúmulo de leyendas e historias pasadas por el tamiz de la imaginación de Kipling y creo que es precisamente su raíz popular real la que consigue que funcione y se haya convertido en un clásico incontestable. Sin embargo, este reconocimiento por parte de Kipling sólo ha servido para que surjan extrañas acusaciones sobre el autor británico. Un buen escritor es el que tras recoger esas leyendas, esas canciones, esos poemas, esas conversaciones y contemplar el mundo a su alrededor es capaz de producir una narración llena de matices, ecos y conexiones. A mi juicio, la carta de Kipling es un ejemplo de lo que todo escritor debería reconocer. Es una cuestión de oficio.

Nadie es una isla y todos estamos conectados. Hoy más que nunca.

Fuente: The Guardian

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