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Los fans entrevistan a Stephen King

AutorGabriella Campbell el 26 de junio de 2013 en Noticias

Stephen King

Aprovechando que se estrena la serie de televisión basada en La Cúpula (The Dome) aquí tienes todas las preguntas que querías hacerle a Stephen King, por fin a tu alcance.

De la misma forma que en Lecturalia os contamos cómo le fue a Chuck Palahniuk en la sesión AMA que tuvo en Reddit, hoy os traemos algunos datos interesantes que varios fans le han sacado al superventas del terror, Stephen King. Reddit es una especie de superforo que goza de gran popularidad en el mundo anglosajón, y las sesiones AMA (De IAmA, I am a, yo soy un/una) suelen tener muchísimas visitas, debido a que ofrecen la posibilidad de realizar preguntas a personas de lo más interesantes (con identidad online demostrada), ya sean actores, músicos, escritores, desarrolladores de software o creadores de dibujos animados.

Algunas de las preguntas más atractivas fueron las relacionadas con la vida y opiniones del propio King, pero también dio algunos datos curiosos acerca de su obra. A continuación reproducimos (traducidas del inglés) las preguntas y respuestas que hemos considerado más llamativas:

-¿Qué actor o actriz, en las películas que se han hecho basadas en tus obras, crees que se acerca más a tu propia visión del personaje?

Kathy Bates fue una gran Annie Wilkes (King añadió también después a los cuatro chicos que interpretaron a los chavales de Cuenta conmigo, y dijo que le había llamado la atención River Phoenix en particular).

-¿Cuál de tus novelas es tu favorita?

La historia de Lisey.

-¿Qué cosas te mantienen despierto por la noche?

No muchas, generalmente le paso mis miedos a mis lectores.

-¿Cuál es tu mayor temor?

La enfermedad de Alzheimer.

-¿Qué haces para luchar contra el bloqueo creativo?

Lo único que se puede hacer con el síndrome de la página en blanco es esperar. A veces algunas buenas historias simplemente mueren. No hay forma de explicarlo. Es propio de este trabajo.

-Vivo en Maine. ¿Podría decir cuál es la cosa más escalofriante del estado donde resido?

Lo más escalofriante de Maine son los bosques interminables. Sobre todo si te pierdes en ellos sin cobertura en el móvil. ARRGGHHH.

-Soy un gran admirador de tu trabajo, sobre todo de Apocalipsis. Mi pregunta es la siguiente: si pudieras “despublicar” alguno de tus libros y hacerle algún cambio antes de volver a publicarlo, ¿lo harías? ¿Por qué?

Si tuviera que “despublicar” una novela… hmmm. Hay algunas que probablemente reescribiría, pero… ¿”despublicar”? No creo que lo hiciera ni con El retrato de Rose Madder, que siempre me ha parecido poco afortunada.

-Recuerdo que dijiste hace un tiempo que te gustaría escribirle secuelas a todas tus novelas en algún momento. ¿Todavía piensas lo mismo? Me gustaría saber si Pennywise, o la criatura detrás de Pennywise, podría volver como antagonista principal en alguna historia futura.

No creo que pueda soportar tratar otra vez con Pennywise. Demasiado espeluznante, incluso para mí.

Para leer el resto de respuestas, no tenéis más que acudir a la conversación de Reddit y disfrutar (eso sí, en inglés), del resto de la entrevista de fans. Imprescindible para aficionados de este maestro del terror.

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Prohibido por Kickstarter

AutorGabriella Campbell el 25 de junio de 2013 en Noticias

Kickstarter

Empresas como Kickstarter comienzan a elegir qué proyectos son moralmente aceptables y cuáles no. ¿Censura o responsabilidad?

El crowdfunding, o financiación colectiva, es un fenómeno que toma cada vez más fuerza. ¿Quieres publicar un libro, producir un álbum, grabar un corto? No tienes más que crear un proyecto e invitar a amigos y extraños a que actúen de micro-mecenas, cada uno aportando una cantidad, a veces pequeña, a veces grande, para financiar entre todos el proyecto que te propongas. Esta es la función de páginas como Verkami, Indiegogo o Kickstarter. Posiblemente esta última sea la más popular de todas, a nivel de uso en su país de origen, Estados Unidos.

Kickstarter, como tantas otras, se había caracterizado por una aproximación democrática y capitalista: tú pagas y recibes un servicio, sea del tipo que sea. Hasta ahora, cuando ha surgido un proyecto que ha hecho que individuos y colectivos pongan el grito en el cielo: un libro sobre seducción que promovía, supuestamente, consejos sexistas que fomentaban el acoso al sexo femenino. En un artículo de su blog oficial titulado We Were Wrong (Nos hemos equivocado), los representantes de Kickstarter se han disculpado por incluir este proyecto en su catálogo, dando las razones de por qué no lo retiraron a tiempo y explicando que han procedido a retirar la página de este, a prohibir cualquier tipo de manual de seducción para futuros participantes y a donar 25000 dólares a una organización contra el acoso sexual. El proyecto en cuestión era para un libro que incluía extractos como el que ofrecemos a continuación:

Even when a girl rejects your advances, she KNOWS that you desire her. That’s hot. It arouses her physically and psychologically. (Incluso cuando una chica rechaza tus acercamientos, SABE que la deseas. Eso la pone caliente. La excita física y psicológicamente).

No cabe duda de que muchos de los extractos que se han utilizado por todo Internet para demonizar este proyecto están sacados de contexto y no hacen referencia a múltiples puntos donde el autor, Ken Hoinsky, insiste en la necesidad de respetar a la mujer y los límites que ella marque en el terreno de lo sexual (Hoinsky se defiende en su página web, aquí). Pero es difícil negar que hay párrafos en ese manual que son, cuanto menos, ambiguos (como el citado anteriormente), y que no dejan muy clara la diferencia entre maniobras de seducción y comportamientos de acoso y derribo. Esto no nace de la nada, como era de esperar, sino de una cultura, la estadounidense, donde cada vez cobran más popularidad este tipo de textos, procedentes sobre todo del mundo bloguero, donde los consejos y herramientas para seducir (dirigidos, casi siempre, de un hombre a otros hombres para explicarles cómo llevarse a mujeres al huerto) son cada vez más frecuentes, confundiendo con frecuencia un tema de autoestima (el superar la propia timidez para atreverse a hablar con el sexo opuesto, sobre todo en una cultura que basa sus relaciones sentimentales en el complejo entorno del dating o de las citas) con una burda manipulación psicológica que se acerca peligrosamente al acoso sexual, haciendo uso de la mentira y de recursos más propios de un matón de colegio que de un varón adulto.

¿Qué opináis vosotros al respecto? ¿Creéis que el crowdfunding debe ser completamente imparcial, y conceder libertad de expresión absoluta a los textos que quieran promoverse en su web? ¿Creéis que a Kickstarter le ha faltado información, y razones, para tirar este proyecto por la borda? ¿O creéis que hace bien en eliminar este tipo de “manuales” de su lista de literatura financiada de manera colectiva? Esperamos vuestros comentarios.

Crónicas de una diosa, de Natsuo Kirino

AutorAlfredo Álamo el 24 de junio de 2013 en Reseñas

Crónicas de una diosa - Natsuo Kirino

Grotesco y Out son las dos novelas con las que Natsuo Kirino se dio a conocer en España, dos obras negras, negrísimas, con las que horrorizó y encantó a un buen número de lectores. Duomo publica ahora Crónicas de una diosa, con la que Kirino se lanza a una aventura completamente diferente, aunque casi igual de interesante.

Crónicas de una diosa es un relato, una leyenda, una historia mitológica que Kirino crea con cuidado, buscando la voz y el lenguaje correctos para este tipo de narración. No busca adentrarse en la novela fantástica actual sino recrear los viejos cuentos contados junto a la hoguera, transmitidos de generación en generación. Por eso modela su lenguaje al estilo de los antiguos narradores y eso, además, da forma a Crónicas de una diosa, convirtiéndolo en un libro poco habitual.

Crónicas de una diosa nos cuenta la historia de Kamikuu y Namina, dos hermanas elegidas por tradición para servir a la luz y a la oscuridad en una isla perdida, al límite de las tierras conocidas por los hombres, donde se cuenta que los dioses bajaron a la tierra. Kirino crea sus propios dioses y su propio nacimiento del mundo, una cosmogonía que muestra seres con los típicos enfados celestiales, así como con las dudas que sólo un dios puede llegar a tener. Es en esa dualidad de humanidad y grandiosidad donde estos dioses se pierden y se reencuentran, viajando por el mundo de los humanos, meras comparsas de la realidad, o, en el caso de Namina, como cronistas y sirvientes. Es esta joven, elegida en principio para servir a la oscuridad, la que narra su historia y luego la que forma el nexo para mostrar el resto de leyendas, tanto de dioses como de hombres.

La historia de Namina y de los dioses Izanami e Izanaki puede que defraude a los seguidores de la Kirino de Grotesco, pero sin duda enamorará a aquellos en busca de viejas leyendas, destinos marcados y un lenguaje tan crudo como hermoso.

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Feria del libro de Madrid 2013: conclusiones

AutorGabriella Campbell el 22 de junio de 2013 en Opinión

Feria del libro - cuentacuentos

Cuando la feria del libro de Madrid de este año apenas llevaba una semana en movimiento, comenzaron a aparecer titulares en todos los medios que celebraban una subida inesperada en ventas. No me queda claro si se referían a que las ventas habían sido buenas en general, o si simplemente no habían sido tan bajas como podríamos esperar debido a la crisis generalizada en todos los sectores.

Parece ser que este año la feria ha tenido un 9,3% de ventas más que el año pasado (que fue un año muy negativo, con un descenso del 19%, que se dice pronto). ¿A qué puede deberse este amago de recuperación? No al poder adquisitivo de sus visitantes, desde luego. Probablemente sea una conjunción de factores: firmas de escritores más populares, eventos mejor organizados, la presencia de más puestos donde sentarse a tomar una cerveza entre compra y compra, quién sabe. Tal vez ha sido la asistencia de miles de escritores que acudían prestos a firmar uno o mil libros, según su fama y prestigio, muchos más que en años anteriores, o un tiempo agradable, menos agobiante que la insufrible ola de calor del 2012, que incitó a muchos a quedarse en casa o, por lo menos, a no andar de puesto en puesto echando horas bajo un sol de justicia. También puede haber influido el hecho de que este año los escritores asistentes fueran realmente escritores, y se prefiriera invitar a autores superventas de novelas que a fenómenos mediáticos de un día (aunque haberlos los había, como era de esperar). Puede que haya influido la propia crisis, ya que muchos lectores han preferido limitar sus compras durante el año para acudir a la feria y beneficiarse del descuento del 10%. Así, es posible que lo que se haya ganado esta feria en ventas acumuladas lo hayan perdido las editoriales en ventas repartidas a lo largo de estos meses. Es difícil saberlo. No obstante, Winston Manrique Sabogal en El País apunta hacia la posibilidad de que estas mayores ventas hayan beneficiado sobre todo a las grandes editoriales, restando visibilidad a las casetas menos conocidas con sus larguísimas colas de firmas.

Desconozco si Manrique estará en lo cierto, pero es inevitable la sensación, algo cansada, de lo oscurecidos que quedan los pequeños autores de a pie frente a las colas y eventos multitudinarios relacionados con los superventas de siempre. Es cierto que algunos fenómenos son flor de un día, pero uno puede acabar bastante aburrido de la omnipresencia de escritores que repiten, año tras año. La demanda de sus lectores lo exige, por supuesto, pero una vez más cabe preguntarse si la fórmula clásica de feria en Madrid no estará ya un tanto agotada, y si no se agradecerían más actos de promoción e interacción relacionados con escritores menos conocidos, que vayan más allá de aburridas presentaciones, que en realidad no ofrecen información de interés para los lectores que desconozcan a las editoriales en cuestión. En este sentido cabe aprender de los verdaderos eventos estrella de la feria: los cuentacuentos y los actos dirigidos al público infantil, que disfrutan siempre de gran éxito. Tal vez hacen falta más lecturas, más espectáculo, más recitales, más música y, en definitiva, una actitud diferente para transformar el mundo literario en algo atractivo para el visitante medio, para que pueda conocer nuevas obras y nuevas formas de entender la feria.

Literatura recomendada para el verano

AutorAlfredo Álamo el 21 de junio de 2013 en Divulgación

Metrópolis

Vamos a suponer que tendremos verano y que el calor apretará, que junto a la piscina o el mar, en la montaña o escondidos bajo el aire acondicionado, podremos sacar un buen rato para leer sin preocuparnos de nada más. Desde Lecturalia vamos a cumplir como todos los años y os ofrecemos la primera lista de literatura recomendada para el verano.

Empezamos con una novela que publica Sajalín, El partisano Johnny, la historia de Beppe Fenoglio durante la II Guerra Mundial. Sin duda, un libro más que interesante para recordar los valores europeos en contra del fascismo y el nazismo a través de los ojos de un joven idealista, enfrentado a una de las guerras más crueles de la humanidad. Un clásico contemporáneo italiano por fin a nuestro alcance.

Pongamos otra curiosidad: Metrópolis, de Thea von Harbou. Adaptación de su propio guión para la obra dirigida por Fritz Lang y que es uno de los clásicos más importantes de la historia del cine. En este libro, Von Harbou amplía el mensaje sobre los límites de la sociedad industrial. Una historia de principios del siglo XX y que, por desgracia, vuelve a estar de gran actualidad. Recuperada por Gallo Nero

Cambiemos de tercio. Para mí, la novela negra y de detectives es la reina del verano. Sobre todo si viene cargada de humor y se lee con facilidad. Así que, como muchos adivinaréis, no puedo dejar de recomendar la última novela de Camilleri, La sonrisa de Angélica, de nuevo protagonizada por el comisario Montalbano y ambientada en la calurosa, y hermosa, Sicilia.

Si no os apetece algo tan ligero, RBA saca Estambul, de Joseph Kanon, quien ya había apuntado maneras con El buen alemán y que nos trae una emocionante historia de espionaje tras la II Guerra Mundial en una ciudad llena de sombras y traiciones demasiado recientes. Heredero del mejor Le Carré, Estambul hará las delicias de los aficionados al género.

Y por último os dejo una novedad juvenil, de esas que también los adultos pueden disfrutar sin problemas, sobre todo en verano: La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina, una novela cargada de tensión, fantasía, intriga y un misterio capaz de mantenerte pegado a las páginas del libro sin descanso durante horas.

¿Y vosotros? ¿Qué novela habéis escogido este verano para que os acompañe justo antes de veros rendidos a la siesta? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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El duro trabajo del traductor

AutorGabriella Campbell el 20 de junio de 2013 en Divulgación

Nadan dos chicos

Ser traductor no es el mejor trabajo del mundo. Horas eternas y aceleradas para conseguir entregar un proyecto a tiempo, cabezazos contra la mesa al no encontrar por ninguna parte la palabra que necesitas, noches sin dormir porque vas con retraso, abuso constante de aficionados que consideran que no traduces lo bastante rápido… o que te encierren en un búnker para traducir la nueva novela de Dan Brown. Y a esto se une el hecho de que hay textos por ahí sueltos que son, hablando con claridad, intraducibles.

Algunos libros son, simplemente, muy difíciles de traducir. Un buen ejemplo es el 253 de Geoff Ryman, que describe los pensamientos de los 253 pasajeros de metro de la línea Bakerloo londinense. Cada texto perteneciente a cada personaje tiene, además, 253 palabras. Cualquiera que haya hecho sus pinitos en traducción sabe que ajustar el número de palabras de un idioma a otro es una tarea complicada. Aun así, es un objetivo plausible, y parece ser que su traductora al español, Laura Michel, lo consiguió, aunque probablemente con bastantes dolores de cabeza.

Pero un caso muy diferente es aquel donde la musicalidad y la forma del texto lo son todo, como ocurre en la poesía, donde la traducción puede modificar por completo el ritmo y las sensaciones que provoca la obra en el lector, o en textos de prosa exquisitamente labrada como Nadan dos chicos (At Swim, Two Boys), de Jamie O’Neill. El propio título ya es una imposibilidad traductora: la construcción at swim, two boys no tiene mucho sentido en inglés británico y americano, y suena extraña, foránea. Sin embargo, responde a las construcciones del inglés de Irlanda, por las influencias que este tiene del gaélico. En este sentido, Nadan dos chicos no mantiene el impacto del título original, ya que para nuestra lengua, donde el orden de la frase no altera la comprensión de esta, se trataría de una frase muy normal, mientras que para un lector anglosajón medio tendría un toque poético muy difícil de explicar, debido a que el inglés necesita de estructuras muy ordenadas para su correcta comprensión. Imaginad, por tanto, cómo el problema se traslada a todo el texto del libro: el prólogo de este tiene una prosa densísima para cualquiera que no sea irlandés (o británico de Irlanda del Norte), debido a las estructuras curiosas, los juegos de palabras y la imaginería brillante. Al traducirse a nuestro idioma, aunque mantiene una forma llamativa y hermosa gracias a la mano de un traductor eficiente, pierde esa originalidad, esa cerrazón y concentración extrema de un inglés que pasa por el filtro del irlandés caótico que recuerda a los pasajes más oscuros de Joyce. Y, claro, traducir a Joyce ofrece exactamente los mismos problemas.

Muchos argumentan que una traducción perfecta es imposible. Las diferencias culturales y la precisión de algunos términos y expresiones impiden que el volcado de un texto de una lengua a otra mantenga todas las características del texto original. No obstante, la traducción de Inferno, de Dan Brown, debió de ser bastante más sencilla que la de Sorgo rojo, de Mo Yan, por ejemplo; traducir a Lorca al inglés debe de ser también una tarea mastodóntica. ¿Qué libros habéis leído en su idioma original y consideráis que son intraducibles? Esperamos vuestras opiniones en los comentarios.

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Amazon salta a la televisión de la mano de Michael Connelly

AutorAlfredo Álamo el 19 de junio de 2013 en Noticias

Serie de televisión - Harry Bosch

El futuro de la televisión está en el streaming de contenidos y Amazon ha decidido ir a por todas. Tras varias pruebas y programas centrados en los más pequeños y las comedias de situación, Amazon ha decidido pasar a producir series para adultos, y lo hace, como no podía ser de otra forma, desde la literatura.

Amazon adaptará la serie de libros de Michael Connelly protagonizados por Harry Bosch, una de las más duras y realistas que se han publicado en los últimos años. Por el momento se ha dado luz verde al piloto cuyo guión está a cargo del propio Connelly y de Eric Overmeyer, a quién unos pocos conocerán por ser el creador de la excelente Treme.

Connelly ha publicado veinte novelas protagonizadas por Bosch, así que tienen material suficiente en el que basarse. Hace poco, Connelly ganó el RBA de Novela Negra gracias a La caja negra, premio dotado con 125.000 euros. Sin duda, Amazon no podía haber elegido un proyecto con una base más seria para comenzar su andadura en las series de televisión, un mercado cada vez más importante en todo el mundo.

Por el momento, de la obra de Connelly se había adaptado Deuda de sangre, con Clint Eastwood, y El inocente, con Matthew MacConaughey, ambas en el mismo universo literario que Harry Bosch, pero sin la aparición del detective, al que había mantenido al margen de las adaptaciones, al menos hasta ahora.

De Connelly he leído libros como Ciudad de huesos, El último coyote o La rubia de hormigón y cabría destacar el trabajo del autor por la verosimilitud del trabajo policial. Personalmente, lo encuentro incluso demasiado realista, tanto en los casos como en la narración, absolutamente desnuda. Sin embargo, lejos de parecer defectos, esto es destacado por sus seguidores como algunas de sus más interesantes cualidades.

En cualquier caso, no tardaremos mucho en poder ver esta interesante serie sobre Harry Bosch y comprobaremos qué tal se le da a Amazon la producción alejada de los grandes estudios, algo que ya viene haciendo desde hace unos meses uno de sus competidores, Netflix.

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Tu libro no es solo tuyo

AutorGabriella Campbell el 18 de junio de 2013 en Opinión

Escribir en comunidad

En la eterna discusión entre los que están a favor de la autoedición (o de la coedición) y los que apuestan por la edición tradicional, hay un dicho que empieza a escucharse más y más, sobre todo en relación a la edición digital: tenemos que eliminar a los intermediarios. En una nueva era en la que cada vez es más común que un libro triunfe sin la intervención de una editorial, vendiendo a destajo en plataformas como Amazon, se vitorea el concepto de háztelo todo tú mismo. Prescinde de editor, de maquetador, de corrector, de diseñador, de distribuidor y librería, y dedícate solo a pagar el grueso del pastel a una gran infraestructura virtual. Al fin y al cabo, tu libro es solo tuyo. Como escritor, has hecho tú todo el trabajo, ¿no es verdad?

Hoy en día, tal vez más que nunca, se concede una importancia fundamental a la idea de creación. El escritor crea, luego merece todo el mérito del texto. Hace surgir de la nada una composición, le da vida. ¿Pero esto es realmente así?

Para empezar, partamos de la base de que nada surge de la nada más absoluta. El escritor tiene el peso de la influencia de todo lo que ha leído, todos los medios que lo rodean, y además no escribe exclusivamente para él mismo, sino con una figura muy concreta de lector en mente (por lo menos si busca publicar; no hablamos de escritores cuyos legajos solo van al cajón de la mesita de noche). Forma parte de un contexto, de una textualidad, es decir, está condicionado por el acervo cultural en el que ha nacido y donde se desarrolla. No hay nada nuevo bajo el sol, dicen, y por mucho que uno intente innovar, esta supuesta innovación parte como respuesta a formas tradicionales, a las que el autor les debe precisamente su deseo de antagonismo. Por otro lado, hasta el escritor más experimentado y profesional necesita lectores de prueba para comprobar que no haya erratas e incoherencias. Ese primer filtro ya nos otorga un texto ligeramente diferente del que se escribió en primera instancia.

La corrección de estilo, cuando se aplica, proporciona una dinámica extraordinaria a un texto. Los ojos de un buen corrector saben reconocer estructuras cacofónicas, torpes o desmañadas, identifican repeticiones innecesarias tanto fonéticas como gramaticales, pillan incongruencias al vuelo. Y qué decir de los lectores profesionales, que orientan de manera crítica. Todo el trabajo realizado sobre el texto original lo enriquece, forma parte de la obra y se vincula al todo que es ahora tu compendio de palabras escritas, tecleadas o recitadas.

Y, por fin, el lector es el que le proporciona auténtica vida a la obra. Ese lector aplicará sus propias emociones, inteligencia y comprensión a tu texto. Le dará una vida nueva que lo convertirá en algo más complejo y redondo. Merece tener entre sus manos una obra válida, bien escrita, bien editada. Porque si no es así, ocurrirá una de dos cosas: el lector prescindirá de esta obra, que no está a la altura de sus exigencias mínimas; o bien aceptará una experiencia de lectura mediocre que rebajará su nivel de expectativas y contribuirá a construir una sociedad con una demanda cada vez más conformista, con un criterio cada vez más reducido y una visión cada vez más limitada de las posibilidades del arte.

Tu libro no es solo tuyo. Tu libro es de todos. Es un proyecto conjunto, no existe en el vacío. La eliminación de intermediarios que pueden llegar a convertirse en innecesarios (como distribuidoras o librerías físicas) puede redistribuir los ingresos de un libro y convertir las regalías del autor en un porcentaje mucho más digno y justo (en proporción al esfuerzo de este y el tiempo invertido). Pero prescindir del equipo editorial por completo (del editor competente que sabrá adaptar tu obra a las exigencias del mercado y podrá discernir si tiene la calidad suficiente para entregarlo a este; del corrector que transformará tu libro en una lectura mucho más digna; del diseñador que le dará una apariencia mucho más atractiva y cómoda para tus lectores potenciales; incluso de los profesionales publicitarios que pueden ayudarte a llegar a rincones insospechados) puede ser un gran error. Cierto, no estamos en una sociedad perfecta en la que todos los profesionales de la edición cumplen bien su trabajo, pero esta no es razón para eliminarlos de un plumazo. Un libro sigue necesitando de filtros de calidad y de trabajadores que sepan construir, entre todos, un elemento completo del maravilloso acto de la comunicación estética.

Mi amigo el demonio, de Carolyn Jess-Cooke

AutorAlfredo Álamo el 17 de junio de 2013 en Reseñas

Mi amigo el demonio, de Carolyn Jess-Cooke

Carolyn Jess-Cooke nos presenta Mi amigo el demonio, su segunda obra tras Diario de un ángel, una fábula en la que reflexiona sobre el libre albedrío a través de los ojos de un ángel… que es también una adolescente. Con el mismo estilo, Jess-Cooke nos lleva ahora al otro lado, al de los demonios que atormentan, o tal vez sería mejor decir experimentan, con el joven Álex.

Como bien dice en su pequeña y magnífica introducción, Álex tiene un amigo, se llama Ruen y es un demonio de 3000 años. La autora nos presenta la historia narrada mediante el diario de Álex, un chico de once años de Belfast, y de los pensamientos de Anya, la psiquiatra infantil que se hace cargo de su caso. Jess-Cooke presenta un tema complicado, como es el de la esquizofrenia infantil, también el de la marginación social e incluso el conflicto norirlandés, y lo envuelve en una pátina de fantasía: Álex habla con Ruen, un demonio cambiaformas que se ha convertido casi en su único amigo.

Pero… ¿es Ruen un delirio esquizofrénico o existe de verdad? Ahí es donde la trama de la novela gira, jugando al despiste mientras la historia avanza, cada vez más oscura y abocada a una situación casi insostenible. No sólo es Álex quien se ve inmerso en sus fantasías, sino que la propia psiquiatra comienza a revivir un trauma de su pasado que ha sido incapaz de superar, la muerte de su propia hija.

Mi amigo el demonio es un libro en apariencia sencillo que trata temas de gran profundidad. Se lee con rapidez y agrado, aunque muchos lectores encontrarán el final un tanto insatisfactorio por no resolver todas sus dudas. Algo que, por otra parte, no es necesario, ya que la historia principal del libro queda cerrada. Como único punto negativo para este libro, quizá la traducción, o la corrección de estilo, me ha parecido algo menos buena de lo habitual en Duomo. Nada, en realidad, que reste valor al conjunto de un libro más que correcto. Recomendable.

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Fútbol es fútbol (y ciencia ficción española)

AutorJuan Manuel Santiago el 15 de junio de 2013 en Divulgación

Madrid, de Dani Mares

¿Todavía andan de bajón por las humillaciones que han sufrido el Real Madrid y el Barça en las semis de la Champions? ¡No pasa nada! Esta entrada del blog les servirá para levantar esos ánimos.

Uno de los axiomas que te inculcan a sangre y fuego cuando estudias un máster de edición es que los libros sobre fútbol no venden. Bueno, claro, hablo de los másteres de edición que se impartían durante la década pasada, porque a estas alturas de feria está más que claro que los libros sobre fútbol sí que venden. Y un montón, añado. Dejo para otra entrada un bosquejo de esas obras literarias (de ficción, no de biografías ni de ensayos) relacionadas con el deporte rey desde un punto de vista realista, desde Mario Benedetti hasta Nick Hornby, y me centraré en las que lo abordan en clave de ciencia ficción.

Lo cual, dicho sea de paso, es un fenómeno relativamente reciente. Salvo laguna literaria mayúscula, la ciencia ficción y el fútbol no se habían llevado excesivamente bien hasta la década pasada. Ya saben: o bien el fútbol era demasiado populachero para los lectores de un género demasiado intelectual, o bien la ciencia ficción era demasiado marciana para gente tan racial como aquella a la que le gusta el fútbol los domingos por la tarde y es la mejor de sus aficiones. El caso es que hasta fechas recientes, gracias a una serie de elementos que hoy no tengo tiempo para intentar desentrañar (pero que podríamos resumir como sigue: el escritor medio de ciencia ficción pasó a ser un señor normal con los pies en tierra y sin chorradas elitistas en la cabeza), hacia el cambio de milenio comenzaron a verse algunos ejemplos de obras en las que el fútbol pasó a ser uno de los ejes de las tramas de obras de ciencia ficción. Quien dice fútbol, dice deporte en general, como podrá atestiguar el lector de Cinco días antes, de Carlos Fernández Castrosín, una intriga ballardiana con elemento político y el trasfondo de una omnipresente final de rollerball (sí, ese deporte sangriento al que jugaba James Caan en la película de Norman Jewison). O, ya puestos, el lector de Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins: vale, los Juegos son política y espectáculo, pero ¿acaso no son también un deporte extremo llevado hasta sus últimas consecuencias de sangre y arena? (Si consideran deporte el boxeo, no se pierdan Futureland, de Walter Mosley.)

No, en esta entrada hablaré de fútbol a secas. Del fútbol es fútbol de los domingos, en el que son once contra once, no hay rival pequeño, hasta el pitido final no hay nada decidido y, ¡ay!, al final gana Alemania.

Aunque hay precedentes como el relato El medio punta, una historia sobre un cíborg que conseguía hacer historia en la Real Sociedad, firmada con el seudónimo de Borja Mátame Camión por el señor que se había disfrazado de Hombre Invisible en la hispacón de 1994 y aparecida en 1995 en el mítico fanzine electrónico Ad Astra, el fenómeno comenzó en 2003 con la publicación de una novela corta impecable, Ñ, de David Soriano, una ucronía cuya acción transcurría en una Espanya alternativa que, debido a que la Peste Negra diezmó el reino de Castilla, se articula en torno a Cataluña y tiene la capital en Lleida. Se produce una conspiración para asesinar al dirigente castellanista, que acaba de regresar del exilio, todo ello en el marco del partido de la máxima rivalidad. Las coñas con la España que pudo haber sido y no fue, así como los giros verbales y argumentales a la catalana, hacen de esta novela corta una de las verdaderas obras cumbre del género en España. Está recopilada en (y es el germen de) la antología Franco. Una historia alternativa, seleccionada por Julián Díez, donde también aparece otra ucronía sobre fútbol, El derbi, de Pedro Pablo García May, en la que una final de Copa entre el Atlético de Madrid y un Real Madrid cuya estrella es Pelé sirve de pretexto para urdir un atentado contra un Adolf Hitler aquejado de álzheimer y la plana mayor del Partido Nazi. Este relato está dedicado a todos los que creen que el Malditos bastardos de Quentin Tarantino es lo más.

En la misma onda delirante podemos leer la recién aparecida Orsai, de Jordi de Manuel, en la que se traza, en forma de narraciones fragmentadas, un repaso a la idiosincrasia culé, vista a través de los ojos de un forofo multimillonario. En ella vemos a profesores de matemáticas que ponen como ejercicios de clase una razón equivalente consistente en comparar el salario de Cristiano Ronaldo con los de los padres de los alumnos, o una final del Mundial de fútbol celebrada en el estadio Lluís Companys de Montjuïc en la que se enfrentan Alemania y una selección polaca que no termina de entender por qué los aficionados catalanes van a muerte con ellos, o el papel decisivo que un clon de Pelé puede desarrollar en una final del Mundial que, en un futuro lejano, enfrentará a Catalunya con Brasil. Es una lectura desquiciada y agradecida que hay que leer con lupa, so pena de perderse alguna carga de profundidad.

Con todo, y para lectura desquiciante, Madrid, de Daniel Mares, en la que el fin del mundo se cierne sobre una humanidad que está histérica ante el inminente fin de las cosas tal como las conocemos. ¿Toda? ¡No! En la Villa y Corte están pendientes de la final de la Champions, que enfrenta (¡por fin!) al Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, y cosas como el fin del mundo, un asesino en serie que está haciendo de las suyas o una inminente guerra parecen de lo más secundarias.

Como ven, el frikismo español ha conseguido interesarse por el fútbol después de varias décadas de no acercarse a él, pero lo hace a su manera, con un espíritu libre y lleno de mala leche, toneladas de intencionalidad política y, sobre todo, mucha originalidad.

Eso sí, y aquí les lanzo el guante a los escritores españoles de ciencia ficción que seguro que me están leyendo: si el fútbol nos mola y tal, pero el deporte del que uno acaba hablando con otros frikis en las convenciones de ciencia ficción es el baloncesto, ¿se puede saber por qué no he leído ninguna novela de género ambientada en el mundillo del deporte de la canasta?

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