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Alfredo Álamo (Página 179)

Descargar gratis La caída de los gigantes y CEDRO

AutorAlfredo Álamo el 9 de noviembre de 2010 en Noticias

La caída de los gigantes

Descargar gratis La caída de los gigantes, la última novela de Follet, era posible a las pocas horas de que se pusiera a la venta, justo igual que cualquier película en DVD o disco de moda. Lo cierto es que comprar el libro para un ebook es bastante farragoso y necesitas de un lector compatible con el DRM de Adobe para poder leerlo, así que, por poner un ejemplo, todos los usuarios de Kindle no pueden acceder a ese libro en concreto. Sin embargo, con una simple búsqueda en Google cualquiera podía acceder a una edición libre.

Al cabo del tiempo, en el blog de Kindlespain decidieron poner un enlace a uno de los cientos de lugares donde está almacenado el ebook, señalando, además, la diferencia de precios entre las ediciones españolas y las americanas. De repente saltan todas las alarmas, CEDRO deja un mensaje en el blog pidiendo la retirada del enlace. Como el blogger no hace caso se llega a bloquear de manera temporal -aprovechando la política americana de WordPress para derechos de autor-, el sitio web.

Aquí habría que matizar algunas cosas. La primera es que dejar un comentario en un blog no es la mejor manera de ponerse en contacto con alguien. Seguro que a partir de ahora desde CEDRO buscarán un poco más en las webs o en el WHOIS para conseguir un contacto más directo con el propietario del sitio. Lo segundo, que, tal y como está la ley ahora, enlazar a contenidos no es delito y que, aunque es probable que sea un ilícito civil -que no penal- en el futuro, la ley Sinde va a llevar muchísimo movimiento en los juzgados.

Sin embargo, está claro que CEDRO trata de realizar su función, aunque de una manera muy cercana a la SGAE y que puede degenerar, si sigue en la misma línea, en una gran pérdida de imagen pública. La actitud beligerante y la criminalización del usuario no ha conseguido nada en España en los últimos años, así que deberían plantearse el camino a seguir en los próximos meses, en los que la proliferación de libros digitales se va a disparar por mil.

Si la solución depende de demandas a diestro y siniestro se va a crear un conflicto de imagen entre CEDRO -y CEDRO son, a fin de cuentas, muchísimos escritores- y la gran parte de la ciudadanía. Lo que pasa es que los escritores tienen mucho más difícil lo de dar conciertos con entradas a quince euros y la solución de su modelo de negocio dista mucho de estar resuelto.

También habría que tener acceso a otro tipo de datos. ¿Cuántos libros lleva vendidos, sumando físico y digital, La caída de los gigantes? ¿Cuántos se habrán descargado gratis? ¿Cuáles eran los objetivos editoriales para este libro? ¿Se cumplen? ¿Ha llegado el fin de las tiradas gigantescas?

Igual dentro de tres o cuatro años desaparecerán las montañas de libros y los lineales comprados, dejando los best-sellers espacio en las librerías para otros títulos que hoy en día desaparecen bajo el peso de las grandes editoriales si tienen la mala suerte de coincidir con uno de sus faraónicos lanzamientos.

Pálido criminal, de Philip Kerr

AutorAlfredo Álamo el 8 de noviembre de 2010 en Reseñas

Pálido Criminal, de Philip Kerr

En Pálido criminal, Philip Kerr se adentra en uno de los temas más apasionantes del mundo nazi: el ocultismo y lo paranormal.

En esta ocasión la novela de Kerr, que continúa los hechos tratados en Violetas de Marzo, nos presenta a un Bernie Gunther establecido como detective privado en compañía de un viejo camarada de la Krippo. Juntos llevan la agencia especializándose en desaparecidos, un trabajo de lo más rentable en esa época previa a la II Guerra Mundial.

En esta ocasión, Kerr vuelve a utilizar un viejo cliché de las novelas clásicas: todos los casos que acepte un detective al mismo tiempo acabarán por estar irremediablemente relacionados. La investigación sobre un chantaje de tipo sexual llevará a Bernie a la clínica del doctor X, quien luego será un nexo de unión con otro trabajo, e incluso con la desaparición de Y, a quien Gunther no ha olvidado en absoluto.

Pero el caso principal de Pálido criminal es el asesinato ritual de varias jóvenes alemanas, arias y adolescentes, rubias y hermosas, ante el que la policía de Berlín se ve incapaz de actuar. Por ese motivo, Bernie Gunther es vuelto a llamar a sus filas, esta vez con el cargo de comisario, para atrapara a ese presunto asesino en serie, igual que atrapó, años atrás, a Z.

La investigación de esos crímenes, que van en aumento a medida que pasan las semanas, llevará a Gunther a verse envuelto en una conspiración que llega a usar el papanatismo de algunos nazis sobre el ocultismo y los ritos paganos germanos. A destacar el cameo de, entre los conocidos jerarcas como Himmler, Otto Rahn, uno de los artífices de ese movimiento esotérico que tuvo una gran influencia.

Poco más que decir, Kerr mantiene con Pálido criminal la línea marcada por Violetas de marzo y nos entrega una sólida pieza de novela negra, en la que destaca cómo Bernie Gunther va aceptando la realidad que le rodea poco a poco y se doblega a la presión constante del Partido Nazi.

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Piel de fantasma, de Rafael Marín

AutorAlfredo Álamo el 5 de noviembre de 2010 en Reseñas

Piel de fantasma

Para quienes no conozcan a Rafael Marín habría que decir que hablamos de una de las figuras claves de la ciencia ficción en los años 80 y 90, autor de novelas tan conocidas como Lágrimas de luz, La leyenda del navegante o su más reciente Juglar.

Marín, además de un gran novelista, cultiva el relato con singular precisión, aunque cada vez son menos los sitios en los que publicar literatura fantástica de manera profesional debido a la desaparición de la mayoría de revistas en papel, como Asimov, Artifex, Solaris o Gigamesh. Hacía mucho tiempo que no podíamos disfrutar de las piezas cortas de Marín, creo, si la memoria no me engaña, que su última antología fue Unicornios sin cabeza, publicada en la mítica colección de Ultramar en 1987.

Hay que alabar la valentía de la editorial AJEC a la hora de preparar este volumen de relatos, ya que hoy en día, según se dice, es casi un suicidio publicar antologías de cuentos y más si no tienen una «identidad temática» determinada. La portada es muy sugerente y no desmerece en absoluto a los relatos; estamos, pues, ante un libro muy interesante

La antología presenta varios de los cuentos de Marín a lo largo de los últimos años, con algunos de sus relatos más conocidos, como Bibliópolis, La piel que te hice en el aire o La sed de las panteras. Todos presentan la conocida habilidad técnica del autor, cuya vertiente cercana al terror, o a una cierta inquietud, no se ha prodigado como en la ciencia ficción o en la fantasía, aunque algunos esperemos la publicación de una novela completamente de género.

En cuanto a los relatos que forman la columna vertebral de la antología habría que señalar tres, Una canica en la plamera, El último suspiro y Son de piedra, quizá los más adscritos desde un principio al terror. El resto de cuentos es más completista, con curiosidades como A veces corren, un guiño zombie, o That’s all right, mama, un minicuento.

Sin duda, un libro de gran calidad y que nos da una oportunidad para conocer la obra corta de Marín, necesaria para cualquiera interesado en conocer el género fantástico escrito en castellano, lejos de la literatura juvenil donde parece haberse refugiado en busca de tiempos mejores.

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El libro electrónico: Guía fácil para editores

AutorAlfredo Álamo el 4 de noviembre de 2010 en Divulgación

Editor moderno

Después de un buen número de artículos en este blog dedicados al mundo del libro electrónico, los ebooks y los e-readers, me he dado cuenta que muy pocas veces nos hemos dirigido al que tiene la sartén digital por el mando: el editor actual.

Hemos hablado de los derechos de los autores, de los lectores, de definiciones varias, del mercado americano, de la situación imprecisa que vivimos en la industria editorial española, de lo que nos gustaría que fuese, de lo que viene con Google Books, de cómo los libreros tienen que adaptarse, en fin, de muchas cosas pero sin concretar unos cuantos mensajes que en muchas editoriales, por lo que he podido comprobar en los últimos meses, hacen falta como el agua. Vamos a ir por partes.

1. El iPad es una tableta no es un lector. Por mucho que a tu maquetador le vuelva loco y todos los diseñadores quieran uno y en el departamento de marketing te insistan porque hablar de Apple es ganar el favor de un sector de la prensa, un iPad sirve para leer libros de manera ocasional y es un mercado que tienes que tener en cuenta, pero no es EL mercado ni sus usuarios son los que debes buscar. Es más, cada vez que hablas del libro electrónico con un iPad como ejemplo son muchos los que piensan que no tienes mucha idea de lo que estás diciendo.

2. El DRM no funcionó con la música, así que no funcionará con tus libros. No importa lo que te cuenten, no hay protección que aguante. Los libros se podrán copiar quieras o no, lo único que consigues con el DRM es molestar a la gente que ha pagado por un libro y se encuentra que todo son problemas para poder acceder o compartir el material con otros de sus dispositivos.

3. El Kindle de Amazon se vende poco en España, pero es probable que suban sus ventas ya que es un modelo subvencionado. Su precio y la conexión 3G están pensados para que la gente compre libros. Es mejor tener a los fabricantes de e-readers como aliados, igual que a las teleoperadoras que pronto querrán entrar en el juego.

4. El precio. Es difícil de aceptar, pero si los precios son más altos que los libros de bolsillo tus potenciales compradores irán a por el bolsillo y el resto se lo bajará gratis. En el caso de que creas que la solución es no ponerlo en formato digital, no te preocupes: ellos lo harán por ti y es posible que hasta arreglen las erratas que se colaran en la edición, como ya está pasando.

5. Los usuarios no quieren todo gratis, lo quieren todo fácil. Haz que la compra de un libro sea una experiencia rápida y agradable, adórnalo de un halo social, que el libro electrónico y el físico se complementen de alguna manera. Innova. Piensa. Crea. No todo es venta directa, existe el alquiler, el acceso on-line, la fragmentación de obras…

6. Todo no va a cambiar de hoy para mañana. Estas cosas van lentas, muy lentas, y todavía quedan interrogantes por delante, pero lo que está claro es que hay que ir empezando a plantar las bases que nos servirán para que el mundo de la literatura siga adelante. Puede que creas que esto no va contigo pero, tarde o temprano, acabará por alcanzarte y para entonces es posible que te cueste muchísimo más subirte a los tiempos modernos.

Violetas de Marzo, de Philip Kerr

AutorAlfredo Álamo el 3 de noviembre de 2010 en Reseñas

Violetas de Marzo, de Philip Kerr

Violetas de Marzo, el primero de los libros protagonizados por Bernie Gunther de la serie Berlín Noir, publicado por Philip Kerr en 1989, es un ejemplo perfecto de novela negra contemporánea, ambientación y personajes creados con precisión.

Violetas de Marzo no es un título elegido al azar, durante el auge del nazismo en la Alemania posterior a la República de Weimar fueron muchos los que se pegaron al partido nazi a posteriori, esos recién llegados fueron llamados así por el propio Hitler.

En esta primera aventura -en orden de publicación, cronológicamente sería posterior a Si los muertos no resucitanKerr nos presenta a Bernie Gunther, ex inspector de la Krippo, la policía berlinesa, justo después de dejar su trabajo en el hotel Adón y que ejerce como detective privado, especializándose en localizar personas desaparecidas, un oficio con mucha demanda en la Alemania de 1936.

Para esta primera entrega, Kerr optó por un desarrollo clásico dentro de la novela negra. Sin dejar sitio a giros demasiado originales, el escritor escocés se centra en lo que sabe hacer bien, y la verdad es que lo borda. En Violetas de Marzo nos encontraremos a un magnate del acero quien contrata a Gunther para que encuentre al asesino de su hija y de su yerno, ofreciéndole una buena cantidad si recupera las joyas de la familia, robadas durante el crimen. A eso hay que sumar que la esposa del industrial es una espectacular actriz que no titubea en utilizar su cuerpo para beneficio propio y que Gunther se ve acosado, como parece que se convertirá en costumbre, por la Gestapo.

El peso de la narración recae en Bernie Gunther y sus frases demoledoras, su sarcasmo y desprecio por los nazis, una posición que si bien en este libro es muy patente, ya en la parte final -con la aparición del campo de Dauchau- nos lleva a un sentimiento que nace en Gunther y que será paradigma de la sociedad alemana de la época: el no querer saber nada, el no involucrarse, el dejarse llevar. Si el horror es demasiado fuerte como para enfrentarse a él, es mejor no hablar de ello y actuar por instinto.

En Violetas de Marzo, Gunther hará tratos ya con personajes tan importantes como Hermann Goering y, como siempre, acabará irremediablemente enamorado de una mujer misteriosa… más elementos clásicos de novela negra que Kerr integra a la perfección en el marco histórico elegido.

Exceptuando lo forzado del final, y eso es un detalle de apreciación personal, Violetas de Marzo es un libro muy entretenido, que ofrece un par de lecturas y que sienta las bases para una de las series de novela negra más importantes de los últimos quince años.

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Samhain, Halloween y Todos los santos

AutorAlfredo Álamo el 31 de octubre de 2010 en Divulgación

Mujer abrazada a un cuervo

Llega la noche del 31 de octubre y con ella un sinfín de tradiciones cristianas y paganas. Para los culturalmente globalizados, como yo, es una noche de tintes terroríficos y que lleva asociada desde maratones de películas de serie B a cuentacuentos sentados junto al fuego.

Es cierto que el origen de todo esto es el Samhain celta, más antiguo que cualquier otra celebración y que significa el comienzo de un nuevo año tras la cosecha. Se acaba el buen tiempo y llegan las noches largas y frías, así que algo habrá que celebrar antes de que las tardes se llenen de hojarasca y el cielo se tinte de gris plomizo. Lo ideal es salir a pasear hasta que las brujas decidan hacer sus aquelarres, pero como no todo el mundo es joven y atrevido para desafiar a las fuerzas de la oscuridad, desde Lecturalia vamos a recomendar unas cuantas lecturas para los que decidan quedarse abrigados en la supuesta seguridad de sus casas.

Si en realidad hay poco tiempo para leer, lo mejor es dedicarse a los minicuentos, pequeñas dosis de terror encerradas en apenas unas líneas, unas palabras escogidas para enroscarse alrededor de vuestra columna vertebral y producir dolorosos escalofríos. A ese respecto, Nocte, la asociación de escritores de terror, ha preparado como todos los años una recopilación de lo más interesante: Hatajo perverso. Libro gratuito para su descarga en la web de la editorial y en formato ePub gracias a 23 escalones.

Con algo más de tiempo que dedicarle a la lectura llegamos a los cuentos. Piezas de relojería creadas con el único interés de agarrar del cuello al lector y sumergirlo en el mundo deforme y extraño que el escritor ha creado para exorcizar sus propios demonios. A destacar una novedad reciente: Aquelarre, una antología de lo mejorcito del terror contemporáneo español con nombres como Somoza, Pilar Pedraza, Cristina Fernández Cubas que Salto de Página ha editado con mucho cuidado en un tomo imprescindible para los amantes del género.

Ahora hay que hablar para aquellos que ya tienen lista la manta y el sofá, la sopa caliente y las pantuflas, y no piensan moverse esta noche más que para acercarse a la cama. Para ellos lo mejor es recomendar una novela, así que vamos a hablaros de dos. La primera es extranjera, su autor es el hijo del príncipe de las tinieblas (es decir, Stephen King). Estamos hablando de Joe Hill que vuelve a las librerías con Cuernos, una historia en la que un hombre se va transformando en un encantador diablo… Después de El traje del muerto, Hill promete horas de inquietud y diversión con esta novela.

La otra novedad recomendable tiene un título mucho más poético, Mujer abrazada a un cuervo, de Ismael Martínez Biurrun, mezcla géneros sin ningún tipo de complejo, anunciando la llegada apocalíptica de la posmodernidad. Investigación, fantástico y terror en una novela difícil de clasificar y que atrapará a todos los amantes de la línea difusa que separa el sueño de la vigilia.

Si de todas formas eres un clásico romántico y perverso aunque te quedes en casa esta noche, siempre puedes echar mano de las viejas ediciones de Le Fanú o Poe, los poemas de Baudelaire o Rimbaud, las obras de Stoker o de Washington Irving. Todo por no pasar una noche aburrida más como otras que ya han pasado y que eres incapaz de recordar.

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De la televisión al libro: La ficción se devora a sí misma

AutorAlfredo Álamo el 29 de octubre de 2010 en Divulgación

Ola de Calor, de Richard Castle

Hasta ahora habíamos visto numerosas adaptaciones de libros al cine, no en vano el séptimo arte se dedica a coger todo lo que puede de donde puede para salir adelante. Luego, con el tiempo, llegó la misma idea a la televisión, medio del que se nos dijo que era ideal para plasmar una novela; lejos de los tiempos medidos con lupa del cine, en la pequeña pantalla la narración podía alargarse durante horas, días, e incluso seguir más allá de la obra original.

De ese modo tenemos, por poner algunos ejemplos, miniseries televisivas sobre El día de los trífidos o Los pilares de la tierra, de Ken Follet, y se han llevado acabo curiosas y mestizas adaptaciones de Alicia en el País de las Maravillas o El mago de Oz.

Lo curioso es que, a diferencia de la mayor parte del cine actual, en la televisión parece que se ha refugiado una generación de guionistas de primera calidad, muchos de ellos novelistas, y que no parecen necesitar de libros anteriores para estructurar sus creaciones. Fruto de esa inventiva son series como Los Soprano, The Wire, Weeds o Californication por poner algunos ejemplos.

Me gustaría destacar dos novedades del mundo editorial que han dado el salto televisión-libro, pero no en el sentido habitual de La filosofía y los Simpson y otros libros que usan personajes televisivos como excusa, sino como mezcla de realidad y ficción. Una de ellas viene de la serie Mad Men, una premiada serie sobre el mundo de la publicidad en la América de los 50 y de la que surge la biografía de uno de sus personajes carismáticos, Roger Sterling.

De este modo el equipo guionista va más allá y recrea la vida y filosofía de su personaje más «paradigmático», el que representa un buen montón de connotaciones negativas derivadas de la época que vive y disfruta.

El otro ejemplo es una vuelta de tuerca más sobre el mismo tema. En la serie de ficción criminal Castle, Richard Castle es un escritor de intriga y suspense de gran éxito que acompaña a la policía en algunos casos de homicidio. Gracias a esa colaboración, Castle escribe dos libros (en la ficción) Ola de Calor y Naked Heat, que reflejan su trabajo policial. Pues bien, esas dos novelas fueron publicadas en EEUU (el primero de ellos ya está en España) con gran éxito en el mundo real. Incluso se utiliza a un personaje Jameson Rook que es el personaje de Castle en su propia ficción.

Otros casos son los textos que el equipo de guionistas recoge al terminar una serie, procesos, pensamientos, reflexiones, textos inéditos. Un buen ejemplo sería The Wire, firmado por David Simon y publicado por Errata Naturae.

¿Creéis que aparecerá más ficción desde la televisión? No estamos hablando de novelizar las series -algo que se ha hecho toda la vida-, sino de que elementos concretos, partes, den el salto hacia la literatura. A mi, de entrada, me gusta mucho este juego.

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Escritores y redes sociales

AutorAlfredo Álamo el 28 de octubre de 2010 en Divulgación

Hablar en Redes sociales

Una de las principales consecuencias de este rápido avance de la tecnología en la que todo va a ritmo social 2.0, con Facebook, Twitter, Tuenti marcando la jornada diaria de miles de personas, es que desde las editoriales se apremia a los autores a que se acerquen a las redes sociales.

Ya no es que un autor haya crecido en el medio digital o bien que haya encontrado una manera genial de hacerse un nombre participando aquí o allá, como antes se hacía a base de cartas al director o enviando poemas escritos a máquina vía postal a una revista desconocida, ahora el acercarse a los lectores ha llegado también a todo tipo de autores, conocidos, medio conocidos, insoportablemente desconocidos sin que ellos lo sepan, estrellas mediáticas o futuros gurús de la autoayuda u las dietas sanas.

El ejemplo más reciente ha sacudido las redes españolas y hasta ha llegado al extranjero, Pérez Reverte burlándose del ex-ministro de exteriores Moratinos y luego insultándole desde su cuenta de Twitter. Hay que decir que Reverte lleva usando el Twitter desde hace tiempo y la verdad es que lo hace manteniendo el mismo nivel que usa para sus columnas semanales. Lo cierto es que en esta ocasión a muchos les ha parecido que se le ha ido la mano, aunque leyendo el resto de sus opiniones habituales tampoco es que se vaya mucho de su habitual chascarrillo cruel.

Lo cierto es que lo que me parece más importante es la presencia de un autor superventas en Twitter, con una participación muy activa (aunque tras leer su timeline me lo imagine con una botella de orujo frotándose las manos como un troll de la vieja escuela esperando que se metan con él), algo que pronto veremos más a menudo, sobre todo a medida que las editoriales hagan presión sobre los autores e incorporen cierta dedicación a perfiles sociales dentro de los contratos.

Esto, que puede parecer un acercamiento directo autor-lector, puede derivar en situaciones incómodas para muchos, tanto autores como lectores. Las redes sociales tienen sus códigos y reglas, muchas veces desconocidas al principio, y, lo que es peor, pueden ayudar a descubrir qué tipo de escritor o escritora es ese capaz de reflejar tu vida en palabras: genial, torpe, tímido, soberbio o insoportable.

De hecho me imagino como serían los tuits de algunos grandes literatos de la historia si tuvieran que explicarse. Algo así como:

@Byron: a mi mujer no le gusta que me lo haga con mi hermana :( @Shelley , vámonos de fiesta a Suiza

@Rimbaud: en cuanto termine esta venta de armas saco pasta para publicar otro poemario

@HMiller: hoy he terminado el tratamiento de purgaciones. Ah, la France.

@Dragó: Nunca he tenido trato erótico con menores.

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OYO, el e-reader silencioso

AutorAlfredo Álamo el 26 de octubre de 2010 en Noticias

OYO

Kindle, Papyre, Sony Reader, Inves, Nook, Ilyad, Booq, Fnacbook… a cualquiera interesado en el mundo del libro electrónico le sonarán estos lectores de e-books. Es normal, son las puntas de lanza de librerías tan importantes como Amazon, Barnes & Noble o la Fnac, aquellos que ofrecen una alta calidad y una buena campaña mediática.

Muchos de ellos se pueden comprar desde España y otros pronto lo harán, queda la incógnita de si el Fnacbook llegará a España y con qué operadora telefónica, ya que, al igual que el Kindle, ofrece conexión 3G para descargar sus libros desde cualquier parte.

El diseño del Fnacbook es bastante original y diferente, estando su precio alrededor de unos 250 euros, no demasiado alto si tenemos en cuenta esa conexión que se nos ofrece. Pero… tras una pequeña búsqueda por Internet nos encontramos con que ese diseño no es exclusivo de la Fnac, el Fnacbook tiene un hermano del que apenas conocemos nada, el OYO.

OYO es el nombre con que Bertelsmann-Direct Group, uno de los conglomerados editoriales más importantes de Europa, va a sacar su e-reader, un lector de libros electrónicos similar al Fnacbook pero sin gran parte de su conectividad. Tras alcanzar acuerdos en Francia, Holanda y Alemania -ahí es nada-, OYO se venderá por 149 euros… un precio que lo sitúa en el tramo más bajo de los lectores de tinta electrónica.

Por lo visto el lector OYO no tiene 3G y no se sabe nada de si incorporará WiFi, pero con ese diseño, la pantalla táctil y una buena calidad, desde luego que nos encontramos con un dispositivo muy interesante y que estará disponible mucho más cerca de lo que pensamos.

Por ahora no se sabe nada de si Direct Group en España, socios de Editorial Planeta en Círculo de Lectores, piensa lanzar el OYO también en el mercado español o bien seguirán a la espera de que alguien de el primer paso para hacerse con la mayoría del mercado.

El autor umbral

AutorAlfredo Álamo el 24 de octubre de 2010 en Opinión

Autor Umbral

Tras pasar por un par de eventos dedicados tanto a la literatura como al mundo del cómic no puedo dejar de pensar en algunas de las reflexiones y conversaciones que he mantenido con compañeros y visitantes, sobre todo las dedicadas al mundo profesional y al salto que hay del amateurismo a la semi-profesionalidad.

Lo primero, y esto es algo que me hicieron notar, yo soy de natural despistado, la mayor parte de los interesados en conferencias, presentaciones y otros eventos, eran, en su mayoría, aspirantes a escritores o dibujantes -o editores, que el masoquismo no siempre va en la misma dirección-, con un pequeño bagaje a sus espaldas pero con unas ganas tremendas por conseguir el sueño definitivo: vivir de hacer lo que más les gusta, crear.

No tengo que decir que el mundo de la literatura, el del cómic, igual que otros dedicados a la creación, es un lugar en el que convive el profesional absoluto, a los que se pueden contar con los dedos de una mano -Zafón, Somoza, Reverte-, con aquellos que en mayor o menor medida pueden acortar su jornada laboral para dedicarle más tiempo a la escritura. Luego están los más, los que necesitan arrancarle horas al sueño cada noche para pulir un par de páginas y que, más o menos, están en el proceso de ser profesionales. Alrededor, y mirando, están los que, manuscritos en mano, aguardan su oportunidad para avanzar un par de círculos en el infierno editorial.

Muchos de ellos se cansan de esperar y optan por la autoedición o la coedición, convirtiéndose en objetivo deseado de numerosas editoriales que, hoy más que nunca, ofrecen precios muy competitivos. Además, claro, tenemos la facilidad de publicar vía web: nunca antes fue tan sencillo compartir nuestra obra con los demás, aunque luego queda el detalle de conseguir a alguien que quiera prestarnos atención.

Entonces, ¿cuáles son los ánimos para todos esos profesionales en potencia? Poco hay que decir excepto que toda obra es susceptible de mejora y que no hay que hacer demasiado caso a los que, tras leerte, se asombran de que no hayas sido publicado. Las palmaditas en la espalda están bien, pero lo que todo escritor necesita es sangre en las páginas y puñaladas traperas para mejorar los textos. Con el trabajo constante, la paciencia y el movimiento se consiguen resultados… normalmente.

Desde luego que nos acercamos a una revolución, que no será tan rápida como creen algunos, en la que el modelo tradicional (buscarse un agente, encontrar una editorial, lanzar miles de ejemplares) tendrá que ajustarse a la realidad social y económica del libro digital y las tiradas bajo demanda. Si bien no hay que dejar de lado a las nuevas tecnologías y sus usos creativos, todavía no podemos apartarnos, los autores umbral, al menos, de las editoriales y sus sistemas tradicionales, que siguen siendo la referencia en el mercado.

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