Resumen y sinopsis de La maldición de Ra de Naguib Mahfuz
Mientras Keops, en el apogeo de su poder, emprende la construcción de la gran pirámide, su corte se enfrenta a un grave problema que el faraón intentará resolver mediante el asesinato de un bebé. Sin embargo, no es ésta la única amenaza a la que debe enfrentarse Keops.
Con su habitual capacidad para sumergir al lector en el ambiente de épocas pasadas, Mahfuz recrea en esta ocasión la vida en la corte durante la IV dinastía, una de las épocas más apasionantes del Egipto de los faraones, dentro su serie de novelas dedicadas a recuperar la historia de Egipto, como Akhenaton, el rey hereje.
Ha participado en esta ficha: bclaudia
La primera novela del nobel egipcio y primera parte de su trilogía histórica encuentra su inspiración en “Edipo Rey” y demás relatos trágicos sobre lo inevitable del destino, frente al que no podemos sustraernos, sin importar el estatus y el poder terrenal de un hombre como Keops, artífice de la gran pirámide, que se cree tocado por los dioses y que quiere perpetuarse en la eternidad. Pues está escrito por los hados que el hijo del sacerdote le sucederá, en lugar de su propia descendencia, de modo que decide, como lo haría un Herodes, sacrificar al recién nacido para imponerse al designio divino.
El misterio del libro no está tanto en el qué, sino en el modo en que ese temible destino dispondrá sus cartas, la acumulación de azares y ocultamientos de identidades que llevarán a su cumplimiento, con la diferencia de que no supondrán la ruina para el héroe, sino su engrandecimiento. Aún así, lo que vemos tras esta historia de ascenso social y político no es la fortaleza del espíritu humano, sino la ceguera de este, el escaso control que tiene sobre sus acciones, gloriosas o miserables, siempre dirigidas por una fuerza superior y misteriosa.
El libro tiene también algo de alegoría en torno a un gobernante que recordaría a un dictador moderno, déspota terrible que mantiene a su pueblo en un puño para la consecución de su gran obra arquitectónica, y hasta sus allegados más íntimos le temen tanto como le respetan. Se presenta una noción anacrónica de “patriotismo”, el faraón se identifica a sí mismo con la nación, con un punto paternalista y una conciencia de su propia debilidad y finitud como ser humano.
La narración es ágil, con un antiguo Egipto sospechosamente parecido al mundo árabe (se habla de las díscolas tribus beduinas del desierto). Es bastante cursi en algunos pasajes y descripciones, con un par de frases sobre las mujeres que son un poco para taparse la cara y con algunos personajes secundarios muy estereotipados y acartonados, como los dos hermanos del héroe, sacerdote y artista, de personalidades opuestas… otros, como sus padres adoptivos (Zaya, la sirvienta, y Bisharo, el funcionario), son un poco más interesantes, al encontrarse ante ciertas disyuntivas que les ponen en un compromiso y les obligan a cometer ciertos actos reprobables.
Mezcla armoniosamente elementos sobrenaturales (profecías infalibles, designios de los dioses) con otros muy humanos para tejer una historia de amor que, a pesar de enmarcarse en el antiguo Egipto, posee muchas características universales. Es un libro breve y muy agradable de leer.