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Sherlock Holmes y algo más (I)

AutorRaquel Vallés el 3 de marzo de 2009 en Divulgación

Holmes

Sherlock Holmes no es sólo la creación más exitosa de Arthur Conan Doyle, él que le dio fama y fortuna, sino que es, sobretodo, uno de los personajes que más ha excitado la imaginación del público, lector o no, desde su aparición en la historia Estudio en Escarlata, allá en 1887. Desde ese momento, y a lo largo de cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, el genial detective desgranó de manera magistral sus artes deductivas sin que pudieran con él ni su peor enemigo, el profesor Moriarty, ni su propio creador, que intentó matarlo pero tuvo que resucitarlo por la gran presión de sus fans.

Sherlock Holmes aparece en una época y un lugar, el Londres victoriano, en que el público estaba ávido de información, aventuras, y estas estaban al alcance de la mano: el Imperio Británico llegaba a los confines del mundo, la ciencia y la tecnología lo podían todo, era una etapa de progreso y de cambio tal que cualquier cosa podía parecer posible. En este ambiente, donde las historias de aventuras coloniales se mezclaban con terroríficas historias de hombres de ciencia con doble personalidad o máquinas de tiempo, aparece Sherlock Holmes, un personaje que, con su capacidad de observación y de deducción (el pensamiento científico aplicado a la persecución del crimen) era capaz de desentrañar los mayores misterios, al tiempo que dejaba asombrado a su biógrafo y buen amigo Watson.

Desde el momento en que apareció, siguiendo los pasos de Auguste Dupin, Sherlock Holmes se convirtió en un estereotipo. Si Conan Doyle se basó en un profesor suyo para desarrollar su detective, éste ha servido de modelo a diferentes personajes posteriores, pudiendo encontrar rasgos suyos en creaciones tan dispares como el señor Spock, Grissom o, de manera más descarada, en el doctor House. En estos momentos, cuando la televisión se llena de series procedimentales con personajes principales más o menos peculiares, no podemos menos que ver la gran influencia que la creación del escritor escocés tiene en nuestra cultura popular.

Freud

Pero sin duda, uno de de los fenómenos más interesantes dentro de esta cultura popular es la aparición de los conocidos como pastiches, historias que continúan el desarrollo del personaje y que permiten enfrentar a nuestro detective con Fu Manchú o descubriendo conspiraciones en el Lago Ness. Dentro de estos pastiches los más famosos son los dos relacionados con el cine: La vida privada de Sherlock Holmes y Elemental, doctor Freud.

La vida privada de Sherlock Holmes es una película de Wilder con guión del mismo y trasladada al papel por el matrimonio Hardwick, quienes le vuelven a dar a Watson el papel de narrador, consiguiendo una novela más que recomendable, una rara avis entre las adaptaciones de este tipo. El encargo de una mujer para que encuentren a su marido, unos canarios muertos y unas cartas, llevan a Holmes a Escocia, en una aventura deliciosamente victoriana. Por su parte, Elemental, doctor Freud, de Nicholas Meyer, fue desde el principio una novela, un auténtico best seller que fue llevado al cine por Herbert Roos con guión del propio Meyer (director y guionista de las algunas películas de Star Treck, por cierto).

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Primer revés del Kindle 2

AutorAlfredo Álamo el 2 de marzo de 2009 en Noticias

Kindle

Desde Amazon no han querido seguir discutiendo con la Sociedad de Autores Americana. Ya comentamos en su día la polémica generada por la función de Kindle que le permitía leer -de forma mecánica- los textos almacenados en el dispositivo.

Al parecer, la polémica ha continuado y la Sociedad de Autores -que mantiene que leer en voz alta los ebooks viola el derecho de copyright de los audiolibros– se ha salido parcialmente con la suya. Digo parcialmente, ya que la posición de Amazon ha sido ofrecer a los editores la posibilidad de bloquear la función de lectura en los libros que consideren.

De ese modo parece que van a contentar a aquellos que no daban su brazo a torcer, sin ir a juicios o seguir en una discusión bizantina con los que son muchos de sus proveedores. ¿Lo peligroso? Que su decisión da alas a aquellos que buscan el dinero por derechos hasta debajo de las piedras. Por suerte no hay una resolución judicial, pero si esto prospera no sería raro ver a alguien poner la mano, qué se yo, a la salida de una lectura de cualquier autor contemporáneo. Hace poco habría dicho que era una situación imposible, pero con estas decisiones uno ya no sabe qué pensar.

Vía: Soybits

Libros inéditos de Kerouac

AutorAlfredo Álamo el 2 de marzo de 2009 en Noticias

Kerouac

La figura de Jack Kerouac se pone de moda cada cierto tiempo, como una especie de ciclo interminable en el que una generación de jóvenes descubre la intensidad del movimiento Beat, o más bien el alegre y autodestructivo encanto de lo Beatnik.

En el mundo editorial no dejan de lado ese filón generacional y buscan y rebuscan hasta sacar libros inéditos, abandonados o perdidos. Si ya habían lanzado dos libros de Jack KerouacAnd The Hippos Were Boiled In Their Tanks y Wake Up, los dos con un éxito de ventas más que aceptable- ahora prueban con la primera obra escrita por el autor y que no había sido publicada.

The sea is my brotherEl mar es mi hermano– es el título del manuscrito que Harper Collins ha decidido sacar a la luz, junto con notas sobre el desarrollo de la obra y correspondencia de Kerouac con el poeta Sebastian Sampas.

Me pregunto hasta que punto publicar obras que, con toda seguridad, habían sido dejadas de lado por sus autores resulta correcto. ¿No es un poco atrevido el publicar sin el permiso y revisión final? ¿Hará justicia el texto primerizo al autor de En el camino?

Vía: The Guardian

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El Cuarteto de Alejandría

AutorRaquel Vallés el 2 de marzo de 2009 en Divulgación

Alejandría

Lawrence Durrell es uno de los autores ingleses más influyentes de la segunda mitad del siglo veinte, siendo su obra más conocida y lograda El cuarteto de Alejandría. La historia se centra en la ciudad griega de Alejandría en los años treinta y cuarenta, es decir, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Está compuesto por cuatro volúmenes, con un orden de lectura recomendado: Justine, Balthazar, Montoulive y Clea. En cada uno de ellos, cambia el punto de vista de la historia, que es siempre la misma menos en el último de los volúmenes, Clea, donde el tiempo avanza y se nos ofrece un desenlace que cierra el ciclo. En este juego que establece en el Cuarteto, una misma historia narrada por cuatro personajes, se puede ver un intento de plasmar la teoría de la relatividad en la literatura, tal y como nos cuenta el propio Durrell:

“Tres lados de espacio y uno de tiempo constituyen la receta para construir un continuo. Las cuatro novelas siguen este esquema”

En Justine, publicada en 1957, vemos como la relación de Justine con Darley y la aparición de la pareja compuesta por ella y su marido, el poderoso e influyente Nessim, le dan la vuelta completamente a su vida. También iremos conociendo al resto de los personajes de esta trama, como Melissa, la amante de Darley. Justine funciona perfectamente como novela única, pareciendo una historia completa cuanto cierras el libro, pero, tal y como descubres al acercarte a Balthazar, Justine es un trampa, un espejismo.

Un año después de la aparición de Justine, en 1958, se publicaron Balthazar y Mountolive. Balthazar, médico, cabalista, líder de una secta, comenta el manuscrito que Darley le ha enviado, rellenando lagunas, relatando puntos que Darley no conocía y complementando una parte de esta historia caleidoscópica. Una nueva capa en la historia y los personajes. Conocemos nuevos datos y parte de la idealización que Darley había hecho se transforma en algo más real y hosco, el propio Darley comienza a diluirse ante la figura de Pursewarden, personaje fundamental en la trama. Conoceremos más a la familia de Nessim, como su deforme hermano Naruz o la matriarca familiar, Leila.

Alejandría

En Mountolive, nos adentramos más en la historia, siendo el protagonista en esta ocasión es David Mountolive, embajador británico en Egipto que tuvo una relación cuando era joven con Leila, la madre de Nessim. En este libro la aproximación a la historia es más política, comenzando a entreverse cuales son los intereses reales de Justine y Nessim y haciendo una presentación bastante crítica de la diplomacia británica.

Por último en Clea, publicada en 1960, la joven pintora que aparece como una especie de nexo de unión entre el resto de personajes es testigo de cómo, al finalizar la guerra, los protagonistas recogen los pedazos de sus vidas como pueden. En Clea , Durrell nos ofrece el desenlace del Cuarteto, incluyendo, ahora si, el factor tiempo.

La ciudad de Alejandría es transfondo y personaje al mismo tiempo siendo la voz de Cavafis, el poeta de la ciudad, el hilo conductor. El Cuarteto presenta una visión de la ciudad que cautivó a muchos lectores y escritores que se acercaron a la ciudad griega buscando esa Alejandría eterna que no encontraron. Parte de la culpa de este encanto es la prosa de Durrell, densa y hermosa, muy visual y rica, lírica, con unas descripciones vívidas, tanto de personajes como de situaciones o paisajes.

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Los Protocolos de los Sabios de Sión (I)

AutorVíctor Miguel Gallardo el 1 de marzo de 2009 en Divulgación

Protocolos de Sion

Pocos libros han sido tan influyentes durante el siglo XX como Los protocolos de los sabios de Sión; y, desde luego, difícil es encontrar otra obra que haya generado más controversia, que haya sido distribuida más profusamente o que, más de cien años después de su publicación, todavía siga leyéndose de forma apasionada en ciertos círculos tomando como verdaderas las teorías conspirativas explicadas detalladamente en el compendio.

Tras muchos siglos de antisemitismo en Europa, la publicación de los protocolos en Rusia, primero por entregas en el diario Znamya, en 1903, y dos años después como apéndice a El Grande en el Pequeño: El Advenimiento del Anticristo y el Dominio de Satán en la Tierra, de Sergei Nilus, encontró un terreno perfectamente abonado para su difusión a gran escala. Dentro del contexto de los últimos años de la Rusia zarista, con un estado empobrecido por crisis agrarias constantes y guerras incomprensibles para la práctica totalidad de la población, la aparición de un panfleto que marcaba claramente con el dedo a los responsables de la situación económica insostenible en que vivía el gigantesco país fue acogido con entusiasmo a duras penas contenido por ciertas clases sociales, tales como la empobrecida burguesía urbana, el ejército, el clero ortodoxo o ciertos aristócratas venidos a menos. Además, en los Protocolos, el problema judío era directamente relacionado con el incipiente movimiento socialista y con la masonería internacional.

Protocolos de Sion

Tras la Revolución, emigrantes anti-comunistas propagaron el libro por toda Europa occidental, tal y como ya habían hecho soldados zaristas años antes en Extremo Oriente. En los confines del continente asiático los Protocolos tuvieron un impacto mínimo en sociedades que vivían ajenas a los conflictos que habían teñido Europa de sangre durante siglos: si bien existían pequeñas y relativamente prósperas comunidades judías en Kobe o Shanghai, para japoneses y chinos esta población no era más problemática que cualquier otra comunidad extranjera instalada en su país. Así, sin perjuicios más allá de los étnicos propios de la cultura japonesa, esencialmente racista, los Protocolos causaron en las altas jerarquías un impacto muy diferente al que debían de tener en el resto del mundo. A ojos de los japoneses, los judíos no eran un problema, sino una solución para sus planes expansionistas por el resto del continente asiático. Así nació en los años 30 el Plan Fugu, un ambicioso proyecto del gobierno japonés para recolocar en Manchuria y otras partes del continente, con ayuda económica estadounidense, a todo aquel judío europeo que lo deseara. La iniciativa respondía a ciertas acusaciones vertidas en los Protocolos, especialmente la máxima de que los judíos eran, casi de forma literal, máquinas de hacer dinero allí donde fueran. Además, de haberse llevado a cabo de forma exitosa, el Plan Fugu habría beneficiado diplomáticamente a Japón por partida doble: por un lado, Alemania podría deshacerse de su población judía a un coste ridículo. Por el otro, los financieros estadounidenses judíos, influyentes ya entonces en la maquinaria gubernamental de la Unión, harían que Estados Unidos cambiara la percepción de que Japón era un rival en el Pacífico, convirtiéndoles virtualmente en aliados.

El Plan Fugu falló debido a que, aunque había apoyos financieros, Alemania no colaboró, y la comunidad judía de Shanghai pidió formalmente a las autoridades niponas que dejaran de enviar emigrantes ante la incapacidad de atenderlos de forma adecuada. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial la mayor parte de los judíos asentados en Japón se trasladaron a Palestina, quedado hoy dos pequeñas comunidades, una en Tokyo y otra en Kobe, débiles reflejos de lo que pudo haber sido y no fue. Pero, no obstante, la influencia del sionismo ya era tan clara que incluso se fundaron religiones, como la Makuya, que identificaban al pueblo japonés con supervivientes de una de las tribus perdidas de Israel.

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La Generación Offbeat: Sea lo que sea, estoy contra ello

AutorGabriella Campbell el 28 de febrero de 2009 en Opinión

Beat/OffBeat

El ABC define la Generación Offbeat como un movimiento que se caracteriza por la variedad de voces y estilos y la ausencia de reglas. En su artículo, Inés Martín Rodrigo cita a Andrew Gallix al decir que: “A pesar de la diversidad, muchos escritores offbeat comparten características. La mayoría son británicos, treintañeros y creen que la escritura es mucho más que un mero entretenimiento”. Por supuesto Gallix está encantado de que el ABC haya comparado su web de escritores alternativos, 3:AM Magazine, con el ultrafamoso New Yorker.

Pero no adelantemos acontecimientos. ¿Quién ha decidido está definición? ¿Es original de Gallix o es un pastiche de otro pastiche de un copy-paste de un rumor de un párrafo escrito por un bloguero inspirado por un tertuliano de algún departamento universitario sin beca? ¿Tenemos la osadía de hablar de Generación en un mundo cuya única constante es la diferencia, en un eterno retorno que se nos antoja original e innovador? ¿En un terreno, el literario, en el que los especialistas todavía no se ponen de acuerdo sobre si las generaciones sacrosantas (las del 98, 27 y 36, por mencionar el ejemplo español) pueden definirse como tales? Cuando la única máxima es no tener ninguna máxima, y hacer lo contrario a todos los demás, ¿podemos crear arte o podemos caer en un relativismo absurdo que aprecie la falta de talento y la pereza como último grito, como algunos participantes de ARCO se empeñan en demostrarnos año tras otro?

La Generación Offbeat habla a través de Internet (mayoritariamente, a través de blogs) y de pequeñas editoriales independientes. Internet, como bien sabemos, es un instrumento de comunicación espléndido, pero carece del filtro de calidad que podría tener, por decir algo, una editorial tradicional. También es cierto que ese filtro de calidad impresa está definido por factores económicos que no influyen del mismo modo en Internet, por lo que surge la oportunidad de escuchar voces nuevas y diferentes, voces que no podrían expresarse a través de los canales tradicionales de comunicación. Por esta misma regla de tres, intentar hablar de una presencia generacional de escritores blogueros, alternativos e independientes sería como intentar hablar de una presencia generacional de usuarios de teléfono móvil: haberlos haylos, y son muchos, y algunos son buenos y otros… otros no tanto.

Si salimos del trillado circuito de lo habitual, desde la poesía de la experiencia pasando por el costumbrismo y la generación X, podemos encontrar miles de voces offbeat en nuestro propio idioma. Ellos no se hacen llamar generación, ni movimiento, ni grupo. Simplemente crean, y no se les da nada mal. La Bella Varsovia, un colectivo joven radicado en Córdoba pero con escritores de todos los lugares, expresa perfectamente esta vinculación no comprometida a ninguna norma ni regulación; interesados en la libertad de expresión y la performance al igual que la Generación Offbeat, no se toman a sí mismos tan en serio: para ellos la literatura sí puede ser diversión sin dejar de ser rebelde, recogen la tradición de los e-zines y de la literatura underground transformándola en hermosas plaquettes y novedosos festivales que celebran la palabra. Esta no-jerarquía, no-estructura, se repite en grupos dispersos por la red, unidos sólo por amor a las teclas. Algunos de sus agregados tienen sus propios blogs, que funcionan con la misma radicalidad que sus contemporáneos anglosajones, y con la misma belleza.

Marco Antonio Raya

Y es que la gran telaraña virtual está llena de voces nuevas y radiantes, voces que nos desesperan, cultivan o embrutecen, voces únicas como las de Raúl Quinto, Marco Antonio Raya o Mercedes Díaz. Existen, asimismo, cientos de blogs que promocionan la micronarración como género existencial, llenando pantalla tras pantalla de textos cuidados y únicos, como el Breves no tan breves, tutelado por el escritor argentino Sergio Gaut vel Hartman, que trabaja intensamente tanto en la red como en el papel, o las Ediciones Efímeras de Santiago Eximeno, que se abre a las nuevas posibilidades del Creative Commons. Algunas editoriales más comerciales, como Alfaguara, han visto las posibilidades del blog de una forma distinta: como una muestra extensa, flexible y exhibicionista del autor que puede ser llevado al papel, como muestra su proyecto Boomeran(g); pero sin duda un proyecto de este calibre pierde el encanto de lo rebelde, de lo que no se atiene a las normas, en definitiva, de lo offbeat.

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Juan Ramón Jiménez inédito

AutorCarlos Sánchez el 27 de febrero de 2009 en Noticias

Juan Ramón Jiménez

Perdido entre las paredes de la Universidad de Puerto Rico existe un océano de legajos de papel que constituye parte del legado del poeta y Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez. Los profesores Rocío Bejarano y Joaquín Llansó se han submergido en sus aguas para realizar la primera edición crítica y facsimilar de “Dios deseado y deseante”, la obra más espiritual del poeta, que acaba de ser publicada por la editorial Akal.

En sus indagaciones por el bosque de papel puertorriqueño los investigadores han rescatado un poema inédito que casualmente fue compuesto por Juan Ramón Jiménez durante el proceso de creación del poemario -las iniciales “d,d,d” manuscritas en uno de sus lados parecen confirmarlo-. Bejerano y Llansó han incluido el poema en su trabajo, junto a varias versiones de cada uno de los poemas que componen el libro. Juan Ramón Jiménez se pasó hasta el último momento de su vida retocando y actualizando sus textos, en un serpentear de palabras y construcciones lingüísticas hacia la pureza y la perfección. Ahora disponemos de la primera edición crítica para tratar de seguirle el rastro.

Aquí tenéis el texto:

Hasta tu nombre

Al vivirla, al gozarla, al contemplarla,
creador, poeta,
estos nombres que el hombre,
puso a tu creación
los pisé yo con dulce peso,
y ellos me dejaron que yo los pisase
como pisa el amante a la amada
en el goce supremo que el amor engendra
en nombre sucesivo hasta tu nombre.

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Premio Azorín 2009: Lola Beccaria

AutorAlfredo Álamo el 27 de febrero de 2009 en Noticias

Beccaria

Ya tenemos ganador del Premio Azorín 2009, y no es otra que Lola Beccaria, escritora gallega que ya ganó el Nadal en el año 2001 y que ahora se acaba de embolsar los 68000 euros con los que la Editorial Planeta y la Diputación de Alicante dotan al premio.

El jurado, compuesto por Nativel Preciado, Juan Eslava, Fernando Sánchez Dragó, Luis Belda y Celso Serrano, concedió el premio a El arte de perder, una novela inmersa tanto en relaciones personales como en las nuevas tecnologías, integrando elementos comunes para todos como los e-mails y los sms para narrar una relación.

Según la ganadora, se sacó un perfil en una red social para investigar y añadió que:

“Internet es un sitio donde uno es espectador de la vida de otros, en vez de ser protagonista de su propia vida”

Al Premio Azorín se presentaron 127 novelas, 98 de ellas procedentes de España.

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Homenaje a Antonio Machado en Colliure

AutorAlfredo Álamo el 27 de febrero de 2009 en Noticias

Radio

Ya hemos hablado del 70 aniversario de la muerte de Antonio Machado, abandonado a su suerte en Colliure. Dejando a un lado nuevas celebraciones, me gustaría destacar, por lo emotivo que resulta, el homenaje a Machado que podemos escuchar en el archivo de la Biblioteca Cervantes.

Se trata de una grabación radiofónica llevada a cabo en 1970 por Julián Antonio Ramírez, locutor entonces para Radio París. Merece la pena perder un rato escuchando el documento que nos pone a disposición la Biblioteca Cervantes dentro de su portal dedicado a la memoria del exilio.

Escuchar Homenaje a Antonio Machado en Colliure (WMP)

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Lawrence Durrell

AutorRaquel Vallés el 26 de febrero de 2009 en Divulgación

Durell

Lawrence Durrell nació en la India de principios del siglo XX hijo de padres británicos. Fue enviado a Inglaterra a la edad de once años para completar su educación y allí permaneció hasta principios de los años treinta, cuando, como cualquier aspirante a artista que se preciara en ese momento, se instala en París para ser escritor. Allí conoce a Henry Miller, forjando una amistad que duraría años, a quien envió el primer manuscrito de El libro negro, una de sus primeras obras publicada en 1938, en la cual es muy evidente la influencia de Miller. Con el escritor americano mantuvo una correspondencia constante que fue publicada a finales de la década de los ochenta.

En 1935 se marcha a la isla griega de Corfú con su familia, en uno de sus múltiples viajes. Su hermano Gerald, naturalista y escritor, que hace un retrato de la vida de su familia en esa época, en Mi familia y otros animales, en un tono desenfadado y sumamente divertido, describiendo a su hermano mayor Larry como un afectado aspirante a escritor. El mundo mediterráneo, sea Corfú, Alejandría, Rodas o el Chipre que nos presenta en Limones amargos, es una constante en la obra de Lawrence Durrell.

Su trabajo para el Foreign Office en varias embajadas, le sirvió, a parte de para subsistir económicamente, para presentar en sus obras una visión irónica del mundo diplomático, visión que llega a la comedia en Antrobus, una obra menor en su bibliografía pero, sin duda, un libro más que recomendable. Pero su trabajo en las embajadas le sirvió para algo más importante: durante la Segunda Guerra Mundial estuvo destinado a la embajada de Alejandría, marco y protagonista de la mejor de sus obras, El Cuarteto de Alejandría.

El amor, un intento de definirlo, es uno de los temas de El Cuarteto, como también lo fue de El quinteto de Avignon, otra obra magna, no tan conseguida como el Cuarteto pero altamente recomendable, donde Durrell vuelve a la Segunda Guerra Mundial teniendo en esta ocasión como escenario principal Europa y donde, nuevamente, el amor el sexo y la importancia de los personajes femeninos, marcan las novelas. Publicadas entre 1974 y 1975, Monsieur, Livia, Constance, Sebastian y Quinx, nos ofrecen otro juego: no hay un orden concreto de lectura marcado por el autor.

Hay que destacar también obras como La revuelta de Afrodita, compuesta por Tunc y Nunquam, o El laberinto oscuro (Cefalú), aunque sus obras sobre viajes, como Limones Amargos o Las islas griegas, son una magnífica opción para conocer a este autor. Lawrence Durrell murió en 1990 en el sur de Francia donde vivía desde los años sesenta.

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