Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

113.493 libros, 24.683 autores y 95.131 usuarios registrados

Pequeñas editoriales, grandes libros

AutorRaquel Vallés el 29 de diciembre de 2009 en Noticias

Pequeñas editoriales

Os vamos a hablar hoy de una exposición que pone el acento en el trabajo de las pequeñas editoriales, aquellas en que cada libro es una apuesta personal y donde la satisfacción por el resultado puede pesar más que el rendimiento económico. Organizada por el FAD (Foment de les Arts i del Disseny) en colaboración con la Generalitat de Catalunya, Pequeños editores, grandes libros se podrá visitar en la sala de exposiciones de la sede del FAD hasta el veintidós de enero, para pasar a realizar una gira itinerante por bibliotecas de toda España.

La exposición reúne casi quinientos libros publicados en los últimos quince años por más de cien editoriales con el denominador común de buscar la calidad tanto en la forma como en el contenido. Libro infantil, novela, libro ilustrado, ensayo, guiones,… son algunos de los géneros y formatos están representados en la muestra, en un reconocimiento al buen hacer de estas editoriales que sobreviven como pueden en un mercado en el que la concentración editorial, con las grandes editoriales expandiéndose gracias a la compra de otras de menor tamaño, ha sido la tónica de los últimos años.

Este reconocimiento va unido a una serie de preguntas respecto a los retos a los que se ha de enfrentar el sector editorial en general (libros electrónicos, derechos de autor,…) unidos a problemas concretos de estas editoriales (falta de recursos económicos, poca visibilidad,…). La reflexión sobre estas cuestiones, las “estrategias de resistencia“, como las han llamado los organizadores, de las pequeñas editoriales a la hora de enfrentarse a estos retos es uno de los objetivos de la exposición.

Estos libros, mimados y cuidados al detalle, parecen mejor posicionados para hacer frente a un posible “desembarco digital“, ya que son un producto diferenciado, en el que el contenido, sin duda importante, va acompañado de una presentación perfecta; es el libro fetiche al que tantas veces nos hemos referido.

La navidad de un yonki

AutorAlfredo Álamo el 29 de diciembre de 2009 en Divulgación

Burroughs

Ahora que ya ha pasado el día de Navidad y poco a poco nos preparamos para dejar atrás el año, me gustaría hablaros de un cuento de navidad posiblemente muy diferente a los que estamos acostumbrados a escuchar en esta época del año.

Porque, ¿cuántas historias de paz y amor hemos escuchado estos días? Decenas, cuando no más, bonitos relatos destinados a rellenarnos el corazón con el plumón de la conciencia y la paz y hacerlo un poco más calentito en estos días en los que el frío y la soledad nos pueden constipar el alma.

El viejo Scrooge que anida en mi interior se rebela un tanto incómodo ante tanto aparente amor y serenidad que nos rodea y nos llena de honda satisfacción. Las historias ahí fuera, sobre todo en esta latitud y longitud, son, estos días, heladas y poco halagüeñas. Así que me pregunté qué tipo de cuento de navidad podría pegar bien con esta sociedad nuestra, con estos días extraños de aviones varados y turrones de sabores exóticos. Quería un cuento de calle, un cuento diferente, un cuento que despellejara la realidad con un cuchillo afilado, que nos enseñara la verdadera medida de un milagro auténtico.

Sólo una persona ha sido capaz de escribir un relato como el que buscaba: William Burroughs, el maldito, el visionario y el perdido. Burroughs había estado en el infierno mucho antes de escribir La navidad de un yonki, así que no es de extrañar que sea capaz de dotar de una emoción mágica a la historia más triste que recuerdo en años.

Publicado por primera vez en la revista Interzone, podemos ver un corto narrado por el propio Burroughs, una animación producida por Francis Ford Coppola y que es una pequeña joya para darnos un coscorrón navideño y despertarnos del sopor entre comida y copa de cava.

Autores relacionados Autores relacionados:
William Burroughs

Don Quijote, Cazavampiros, de César Vidal, no saldrá en E-Book

AutorAlfredo Álamo el 28 de diciembre de 2009 en Noticias

Don Quijote Cazavampiros

Al parecer desde Planeta no acaban de fiarse de la tecnología digital y han decidido salvaguardar la tirada de más de un millón de ejemplares que han reservado para uno de los libros más esperados de los últimos años, la versión que César Vidal ha preparado del clásico entre los clásicos de la lengua española: Don Quijote de la Mancha.

En esta revisitación del personaje creado por Cervantes, Vidal ha decidido acercarse a un público ante el que todavía no tenía demasiado predicamento, ese segmento de entre quince y treinta y cinco años que sólo lo conoce por sus obras sobre la historia de España y por salir en la COPE con Federico Jiménez Losantos.

Así pues, y siguiendo la estela de Orgullo, Prejuicio y Zombies, César Vidal cambia ligeramente la historia del Quijote. Haciendo uso de la misma técnica que Cervantes, la del manuscrito encontrado, el prolífico autor dice haber recibido, de fuentes anónimas, la versión original del manuscrito que Cervantes decidió modificar para comunicar la verdad tan sólo a los iniciados en la mística del cabalismo y la gnosis que el autor manco había aprendido durante su prisión en Argel.

Así pues, las primeras líneas del Quijote no serían las que estamos acostumbrados, es decir:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

Ahora tendríamos:

En un lugar de la Noche, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un cazador de los de estaca en astillero, agua bendita, rocín flaco y sabueso devorador.

Un hidalgo cazavampiros que oculta su conocimiento del mundo paranormal haciéndose pasar por loco y realizando extravagancias en cada momento. Pero la locura esconde al único mortal que se interpone entre las fuerzas del mal, comandadas por la Reina de los Vampiros, Sanguinea del Toboso, único objetivo en la mente de Don Quijote.

Afortunadamente, en su trayecto se encuentra con Sancho Panza, a quien un grupo de vampiros jóvenes había asesinado a toda su familia. Con su ayuda para hacerse pasar por loco y su hábil manejo del hacha leñera lograrán desbaratar muchos de los planes de sus enemigos, como el de la Ínsula Sanguinaria.

Sin embargo, parte de la locura de Quijote es real, adicto al hash, que consume para volverse tan mortífero como los mismos hasimitas de Aqaba, sufre de visiones que traen de vuelta a aquellos monstruos que derrota cada noche.

Aquí podemos ver otro de los momentos cumbre, lo que en el Quijote es una completa locura en la que el hidalgo lucha contra odres de vino, de repente toma un cariz mucho más siniestro:

En esto oyeron un gran ruido en el aposento, y que Don Quijote decía a voces: Tente monstruo vampiro, follón, que aquí te tengo y no te ha de valer tu colmillada. Y parecía que daba grandes cuchilladas por las paredes, y dijo Sancho: No tienen que pararse a escuchar, sino entren a despedir la pelea o ayudar a mi amo; aunque ya no será menester, porque sin duda alguna el vampiro está ya muerto y dando cuenta a Dios de su pasada y mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino. Que me maten, dijo a esta sazón el ventero, si Don Quijote o don diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos, y no es vino derramado ¡debe de ser la sangre del vampiro!

César Vidal con Don Quijote, Cazavampiros, realiza una labor similar a la de Cervantes con El Quijote, ahondando en una aparente parodia de la Caballería para lograr una obra inmortal, siendo en este caso una parodia de las novelas de vampiros, tan de moda en la actualidad, en la que además se utiliza una parodia anterior, logrando llevar este texto más allá del posmodernismo hasta un nuevo nivel dentro de la literatura popular.

Editado: Por si no quedaba claro, este post no es más que una pequeña inocentada, típica del día 28 de Diciembre. Ahora, sí que se ha anunciado la publicación para el 2010 de El lazarillo Z, así que cualquier cosa es posible.

Autores relacionados Autores relacionados:
César Vidal
Federico Jiménez Losantos
Miguel de Cervantes Saavedra
Libros relacionados Libros relacionados:
Don Quijote de la Mancha
Orgullo y Prejuicio y Zombis

Escribiendo para las masas

AutorGabriella Campbell el 27 de diciembre de 2009 en Divulgación

Hub

De todos es sabido que Internet ha multiplicado por mil la creación de contenidos escritos. Ya no hablamos sólo de literatura y de lo que los anglosajones llaman “Creative Writing” (escritura creativa, es decir, artística), sino de asuntos mucho más anodinos y mundanos y, sobre todo, especializados. ¿Para qué adquirir un libro sobre jardinería si abunda en la red información de todo tipo, desde webs generalistas a páginas muy especializadas? Y eso sin contar los recursos de carácter enciclopédico, como pueden ser proyectos como la Wikipedia o tantísimas bases de datos de acceso libre o de pago.

Por tanto, surge una nueva figura en el mundo de internet, la del creador de contenidos. Aunque puede tratarse de un puesto laboral propio, de una persona con conocimientos tanto del área del que se ocupa como lingüísticos, cada vez abundan más los creadores de contenidos eventuales, es decir, personas que desarrollan información y la venden al mejor postor. Aunque en España este tema todavía se halla en pañales (muchos de los colaboradores habituales de páginas web y bases de datos realizan su labor por amor al arte, sin esperar una remuneración económica en un ámbito donde los ingresos por publicidad y donaciones no son los que fueron en la época del boom del negocio internauta); Estados Unidos va por delante del resto del mundo en lo que a creación y gestión de información virtual se trata, entre otras razones por lo inmenso de su mercado y por una filosofía de la información como producto con el que se comercia, que se compra y se vende. Un ejemplo muy ilustrativo de esta filosofía es Hub Pages, una página web de libre acceso y registro donde cualquiera puede escribir artículos de mayor o menor longitud (artículos de estilo blog, habitualmente) que están expuestos a cualquier visitante que desee leerlos. Los lectores se ven bombardeados por publicidad relacionada con el artículo y la información ofrecida (desde anuncios de texto de Google a ofertas de productos de Amazon o Ebay), y cada vez que pinchan en uno de estos anuncios o adquieren un producto publicitado en dicho artículo, aportan ingresos para el creador de éste. Obvia decir que los escritores más avispados enseguida se dan cuenta de qué interesa a los lectores, y la escritura de calidad muchas veces se ve sustituida por simple verborrea sensacionalista acompañada de multitud de imágenes, encuestas y vídeos buscando la mayor cantidad de cliqueos en su publicidad asociada. De esta forma, un participante de Hub Pages puede hacer desde 0.08 céntimos de dólar al año a varios miles de dólares por semana, según su entrega, participación en la “comunidad” de la web y visión editorial. La escritura, así, funciona igual que cualquier objeto a la venta: algunos de los artículos más visitados recientemente fueron “Por qué son malas para ti las bebidas de cola” o “Mi villancico favorito, ¿cuál es el tuyo?”. La ironía también se ceba en este mundillo de escritores para las masas, ya que algunos de los artículos más productivos son aquellos que tratan a su vez de cómo hacer dinero escribiendo para Hub Pages. Al final, se trata más de tener conocimientos comerciales que de saber escribir, pero como lector la experiencia Hub puede ser fantástica, ya que entre la morralla popular se encuentran muchísimas joyas de excelente documentación y un estilo particular. Sobra decir que esta página está en inglés y está dirigida al mundo angloparlante, si bien asoman tímidamente webs equivalentes hispanohablantes aún escasamente productivas.

Helium

Un caso parecido al de Hub Pages es Bukisa, si bien éste tiene un carácter más informativo y especializado, ya que se decanta por artículos y vídeos tipo “paso a paso” de contribuyentes que se centran en determinados campos de conocimiento. Al igual que Hub Pages, Bukisa se basa en el número de visitas a cada artículo y en la publicidad. Este tipo de web funciona por ingresos publicitarios, por lo que los auténticos beneficiarios son los anunciantes y la propia empresa, mientras que los escritores no son más que creadores de contenido barato que en su mayoría producen una inmensa cantidad de información obteniendo una ínfima regalía a cambio. Caso diferente es Helium, una gran base de datos de escritores donde los que pagan son las propias empresas que buscan contenido: sean éstas páginas web generalistas, periódicos, manuales, revistas o incluso antologías. Así, en Helium se ven recompensados los escritores de estilo profesional y conocimientos reales, y funciona de manera exponencial: cuantos más escritos vendes más posibilidades tienes de entrar en una colaboración periódica con las empresas que compran tus contenidos. Todos salen ganando: los buenos escritores reciben una compensación justa por su trabajo mientras que las empresas editoras encuentran excelentes materiales que pueden adquirir según los vayan necesitando. Por supuesto hablamos de una situación idónea en la que se ve favorecida una pequeña sección de los participantes escritores, aquellos que demuestran mayor versatilidad, adaptabilidad, profesionalidad y, cómo no, algo de talento.

En definitiva, hasta que la comunidad hispanohablante se decida a tomarse más en serio la profesión del escritor por encargo tendremos que contentarnos con las opciones del mercado anglosajón. Pero para aquellos que se atrevan con el inglés, estas grandes comunidades de escritura-lectura son una forma muy entretenida de pasar el rato leyendo sobre todo tipo de temas, en una serie de macro-blogs de múltiples voces, intereses y textos.

El evangelio de Pedro

AutorVíctor Miguel Gallardo el 26 de diciembre de 2009 en Divulgación

San Pedro

Son muchos los evangelios apócrifos existentes, ninguno de ellos reconocido por la Iglesia Católica como integrante del Nuevo Testamento y la Biblia. Unos pocos de ellos tuvieron carácter “oficial” para algunas sectas cristianas en los primeros siglos de nuestra era; la mayor parte, de todas formas, no nos han llegado sino de forma fragmentaria. Los más interesantes, desde luego, son aquellos que añaden información a la ya contenida en los cuatro evangelios canónicos. Así, por ejemplo, el Evangelio del Pseudo Tomás relata vivencias de Jesucristo en su infancia. No hay que confundirlo con el Evangelio de Tomás, un texto gnóstico utilizado ampliamente por la secta maniquea, y que tiene una estructura muy diferente a la habitual, siendo un mero compendio de dichos atribuidos a Cristo, algunos de los cuales ya aparecen en los evangelios canónicos. Otro texto bastante significativo es el Evangelio de Felipe, también de estructura similar y también de origen gnóstico (esta vez de la secta valentiniana), pero algo más amplio, y que ha sido utilizado hasta la saciedad para intentar demostrar el supuesto matrimonio entre Jesús de Nazaret y María Magdalena. ¿Podría ser alguno de estos dos evangelios la famosa “Fuente Q”? La teoría más generalizada sobre los evangelios sinópticos (los de Marcos, Mateos y Lucas) es que se basaron en dos fuentes distintas. Una de ellas sería el propio Evangelio de Marcos, bastante más antiguo que los otros dos; la otra, la “Fuente Q”, debería ser un compendio de dichos, sentencias y parábolas, por lo que los Evangelios de Felipe y Tomás podrían serlo o, más probablemente, estar basados en dicho texto perdido.

De todas formas, uno de los textos apócrifos más conocidos es el llamado Evangelio de Pedro, que no fue, evidentemente, escrito por el fundador de la Iglesia (según la tradición él fue analfabeto, algo lógico en un pescador de aquella época y parte del mundo). Ha llegado a nuestros días incompleto, conservándose solamente el relato referente a la Pasión y Resurrección de Cristo. Los primeros fragmentos fueron encontrados a finales del siglo XIX, y a partir de ellos se dató su redacción en el primer siglo de nuestra era, pudiendo ser contemporáneo a los evangelios sinópticos. Existen referencias a este Evangelio ya desde los primeros tiempos de la Cristiandad; más concretamente se han documentado quejas por parte de algunos obispos de aquel tiempo sobre que un supuesto Evangelio atribuido al primer Santo Padre estaba circulando en algunas comunidades, alertando sobre su contenido. El problema radica en que, según el Evangelio de Pedro, Cristo pudo no haber sufrido durante la Pasión; es decir, que su dolor no fue más que aparente dada su naturaleza. Sufrió su cuerpo humano, sí, pero no la parte divina, que habría llegado a él tras el bautismo en el río Jordán a cargo de San Juan Bautista. Esto choca completamente con la doctrina oficial de la Iglesia Católica.

Fueron bastantes los seguidores de estas ideas aparecidas en el Evangelio de Pedro, y el problema fue tal que Juan, en su primera epístola (que está incluida en el Nuevo Testamento), hace referencia directa a esta herejía, conocida habitualmente como “docética”. El docetismo tiene múltiples influencias de la filosofía griega, sobre todo de ideas platónicas y también gnósticas, y pudo tener cierta relevancia en comunidades cristianas de Asia Menor. Así, una de las cartas atribuidas a Serapión (a la sazón obispo de Antioquía), fue enviada a la comunidad de Rhossos instándoles a recuperar la ortodoxia y a abandonar la lectura del Evangelio de Pedro, tal y como aparece documentado en la obra “Historia eclesiástica” del erudito Eusebio de Cesarea, uno de los más importantes personajes de su época, a caballo entre los siglos tercero y cuarto.

Como ya he comentado, los primeros textos del Evangelio de Pedro fueron encontrados a finales del siglo XIX. Más tarde han aparecido nuevos fragmentos, más cortos, que han ayudado a conocer mejor la totalidad de la obra, pero sigue sin tenerse un compendio de fragmentos que pueda ser considerado como definitivo.

Libros relacionados Libros relacionados:
La Biblia

El canon Muratoniano

AutorVíctor Miguel Gallardo el 25 de diciembre de 2009 en Divulgación

Apocalipsis

Luigi Antonio Muratoni fue un estudioso católico que vivió entre los siglos XVII y XVIII, y es considerado como uno de los padres de la historiografía italiana. Formado con los jesuitas, de los que formó parte, fue el coautor de la primera historia de Italia (los Annali d’Italia, publicados entre 1743 y 1749), entre otras muchas obras tanto históricas como religiosas. También fue uno de los responsables de la modernización de las técnicas historiográficas, pudiendo ser considerado como cercano a los ilustrados de su tiempo.

No obstante, una de las más importantes obras de Muratoni fue fruto de la casualidad. Mientras ampliaba su formación en la Biblioteca Ambrosiana de Milán halló un manuscrito fechado en el siglo VII aunque recogía información del período inmediatamente posterior a la muerte por tortura del papa Pío I, que falleció en 155 y que fue sustituido por Aniceto. Así, se tiene por comprobado que el manuscrito original en el que se basó el hallado por Muratoni fue escrito a finales del siglo II de la era cristiana. En él se enumeraban los libros de la Biblia, en concreto del Nuevo Testamento que, en la época, eran considerados como canónicos según la Iglesia Católica. No son, desde luego, los mismos libros que hoy día conforman la segunda parte del libro sagrado de los cristianos.

Para empezar, las primeras páginas del manuscrito se habían perdido, mencionándose sólo dos de los cuatro evangelios, los de Lucas y Juan. Dado que desde la Edad Media estos han sido los evangelios situados en tercer y cuarto lugar del Nuevo Testamento, nada hace pensar que los dos primeros no debían ser, ya en el siglo II, los de Mateo y Marcos. Así, se confirma que ninguno de los evangelios denominados “apócrifos” han tenido en ningún momento, ni siquiera en los primeros momentos de la Iglesia, condición de oficiales. Y no son pocos los evangelios apócrifos, de los que ya hablaré otro día, siendo algunos de ellos muy interesantes para comprender las diferencias tendencias sectarias que, casi desde el principio, dividieron a aquellos primeros cristianos, algunas de ellas tan llamativas como la de los gnósticos cainitas, que dignificaron la figura del discípulo Judas Iscariote al afirmar que él había entregado a Jesucristo siguiendo un plan fijado días antes de la Pasión.

Según el denominado Canon (o Fragmento) Muratoriano, también eran canónicos tanto el libro de Hechos de los Apóstoles como trece de las epístolas de Pablo, no estando incluida la Carta a los Hebreos, que en la actualidad sí goza de reconocimiento oficial. Sin embargo, se sabe que esta epístola no fue escrita por Pablo de Tarso: las referencias a Timoteo (al que Pablo dedicó dos cartas) y a Italia (en donde, por aquellos tiempos, debía de estar preso Pablo) fueron añadidos posteriores que buscaban darle mayor importancia al texto del que hubiera tenido siendo anónimo. Además, ni siquiera se trata de una carta dirigida a los judíos, sino de una homilía presuntamente escrita para ser leída ante una comunidad en la que debían existir un buen número de conversos judíos, lo que no es desde luego lo mismo. Así, el Fragmento Muratoriano parece indicar que, efectivamente, la “canonización” de este texto fue muy posterior a la del grueso del Nuevo Testamento, y que se hizo por motivos que iban más allá a los de una autoría demostrada. La pregunta sería, entonces, ¿por qué?

Otras dos diferencias entre el Canon descubierto por Muratoni y el actual serían la pertenencia al conjunto de sólo dos epístolas de San Juan, en vez de tres (aunque no se mencionan sus nombres), y la inclusión, además del Apocalipsis de San Juan, del Apocalipsis de Pedro. Eso sí, se demuestra que este último, ya entonces, no gozaba de popularidad alguna en ciertas comunidades al advertirse en el manuscrito que muchos se negaban a que fuera leído en aquellas primitivas iglesias. Otra pregunta, la de su caída en desgracia, que quedaría en el aire para futuros artículos.

Libros relacionados Libros relacionados:
La Biblia

Pequeños consejos para el escritor novato

AutorAlfredo Álamo el 24 de diciembre de 2009 en Divulgación

Novato

Muchos de los visitantes que tenemos en el blog de Lecturalia y de los que pasan de vez en cuando por nuestra base de datos de libros y autores tienen, en el fondo, el sueño de convertirse en escritores, de ver sus textos publicados y de lograr, quieras que no, cierto reconocimiento a su trabajo. Incluso nos llegan de vez en cuando libros enteros a nuestro correo con la esperanza de que les demos nuestro visto bueno sin saber bien quiénes somos, unos sencillos blogueros, y los llevemos en alas hasta la fama.

Lo cierto es que todo aspirante a escritor debería tener claras unas normas básicas y un planteamiento medianamente realista. Digo medianamente por la sencilla razón de que un escritor, desde luego, no es una persona realista, ya que entonces se buscaría otra profesión, afición o sueño y no el duro oficio de escribir.

En todo proceso creativo hay que ir paso a paso. La primera norma que un aspirante a escritor debe tener clara es que hay que tener paciencia. No me refiero al tipo de paciencia necesaria para fumarse un cigarrillo mientras se espera al autobús, no, es la de esperar años antes de lograr un mísero resultado positivo. Teniendo en cuenta entonces que el proceso de llegar a publicar un libro en condiciones no es algo que se consiga de la noche a la mañana, habría que dejar claras unas cuantas normas.

Sacar tiempo de donde no lo hay. Si quieres ser escritor eso quiere decir que tienes que estar dispuesto a sacrificar muchas horas de tu tiempo libre, muchas noches, o mañanas, dedicadas a teclear como un loco delante de una pantalla vacía. La labor del escritor es una labor solitaria, y no hay nada glamuroso en ello. Tenlo en cuenta, escribir satisface la necesidad que te recorre el cuerpo, pero es una carrera de fondo. Hay que sacrificarse. Una vez que tienes claro esto…

La corrección ortográfica. No sólo hace falta creer que se escribe de manera correcta, además hay que lograrlo. Eso suele arreglarse de varias maneras, una sería leyendo mucho y fijándose en cómo se escribe de forma correcta. También, como no, un estudio de las normas ortográficas y gramaticales del castellano tampoco estaría de más. Hay diversas guías escritas ex-profeso para aquellos que se inician en la labor de la escritura. Aunque a la gente que empieza esto pueda parecerle poco importante, no hay que subestimar la capacidad de una editorial de lanzar a la basura tu manuscrito tras encontrarle cinco o seis faltas de ortografía en el primer párrafo. En un mundo saturado de aspirantes, la primera y rápida criba se fundamenta en los detalles fundamentales.

Al fin y al cabo es algo normal: si no sabes expresarte correctamente por escrito, lo más probable es que el texto resulte inconexo y poco legible. Por poner un ejemplo sencillo: es como ser fontanero y no saber cómo hacer encajar dos tuberías.

El envío a las editoriales. No basta con imprimir tu texto, meterlo en un sobre y mandarlo a cuanta editorial conozcas. Eso no funciona exactamente así. Probablemente primero deberías acudir a registrar tu obra, es relativamente sencillo y barato, y te asegurará cierta paz de espíritu si eres demasiado nervioso. Luego, ten en cuenta que la impresión resulte clara, a doble espacio, con márgenes adecuados, y que muchas editoriales prefieren que les adjuntes un buen resumen, con sinopsis corta, larga, e incluso un análisis de las probabilidades de venta y mercado. Así es probable que logres pasar un primer corte de selección.

La espera. Una vez has enviado tu manuscrito, sólo queda esperar. Unos tres meses en el mejor de los casos y la posibilidad de nunca recibir una mísera respuesta por parte de algunas editoriales que ni siquiera se preocupan de mandar una nota de rechazo. Nota de rechazo que, no os alarméis, es más que probable que recibáis en numerosas ocasiones. Un consejo: una nota de aprobación en vuestro primer texto, increíblemente optimista y maravillosa es probable que se corresponda con una editorial de autoedición. Que queráis aceptar ese tipo de publicación para vuestra novela es completamente digno y válido, pero que no os engañen apelando a la parte más débil de un escritor: su enorme Ego.

También, con el mismo proceso y con la misma dificultad, se puede acceder a la mítica figura del Agente Literario, que moverá vuestro texto por sus contactos editoriales a cambio de un 10 o un 15% de vuestro exiguo beneficio. ¿Es importante un agente literario? Sí, sin duda. Por el momento son figuras clave en la industria literaria española. Desconfiad, sin embargo, de los que os pidan dinero por adelantado para mover vuestro libro.

Los concursos. Mundo del que hemos hablado largo y tendido en Lecturalia. Qué decir, a veces están preparados u orientados a determinados participantes, a veces no. ¿Cómo diferenciar unos de otros? Es complicado y muchas veces se aprende, como todo en esta vida, a base de la prueba y el error. No hay nada como la experiencia personal para desarrollar cierto ojo crítico. De todas formas, el ganar un premio, aunque sea uno pequeño, siempre cuenta para pasar ese primer corte editorial del que hablábamos con anterioridad.

Moverse por círculos literarios. Esta parte no es sencilla. Es más fácil para aquellos que vivan en capitales importantes, tengan tiempo libre y facilidad para socializar. Acudir a presentaciones, conocer gente de la industria editorial, a otros escritores y ser simpático y agradable… pues para que os voy a engañar, es un plus que añadir a todo lo anterior.

Novato

Bien, estas son unas normas básicas. Quizá habría que añadir que lanzarse directamente a la escritura de novelas de ochocientas páginas sin haber practicado antes con cuentos o novelas cortas, tampoco es demasiado aconsejable. Que repetir los esquemas y argumentos de los autores a los que admiramos acaba por lastrar cualquier intento por nuestra parte de resultar originales. Sobre todo que para escribir es necesario tener algo que contar, necesidad por gritarlo y paciencia para apretar los dientes durante años.

En cuanto a la posibilidad de vivir exclusivamente de la literatura, hoy por hoy, es algo realmente complicado. A un 10% sobre el precio, sin IVA, de un libro, habría que vender una muy buena cantidad de libros cada año para mantenerse. A eso, claro, hay que añadir la posibilidad de dar cursos, conferencias y otros apaños a los que los escritores que no son estrellas editoriales tienen que recurrir para seguir en la brecha. Y es que escribir es una droga que no se puede eliminar una vez te ha infectado, quedándose en tu cuerpo dando vueltas para siempre jamás.

Los escritores y las redes sociales

AutorAlfredo Álamo el 23 de diciembre de 2009 en Opinión

Enfado escritor

Los tiempos en que los escritores podían parecer seres inalcanzables, lejanos en sus cristalinos pedestales, visibles apenas para compartir unos canapés cada dos años, echar unas firmitas y dar entrevistas por la radio parece que están llegando a su fin.

Si, aunque muchos todavía se aferren a sus viejas máquinas de escribir marca Olivetti mientras, supongo, ven la televisión en blanco y negro y fuman celtas sin boquilla para mantenerse auténticos, la verdad es que el mundo digital se nos viene encima a todos sin remedio y, a algunos más que a otros, les está viniendo un poco grande.

Antes apenas se mantenía contacto con los lectores más que de forma muy ocasional y, en contadas ocasiones, mediante la tradicional correspondencia. El correo electrónico empezó a facilitar el acceso a los fans a sus escritores favoritos y ahora, con las redes sociales, los blogs y las webs de literatura, como esta misma, a veces pueden generar curiosos encuentros y desencuentros.

Por ahora ha pasado varias veces, quizá el caso más sonado sea el de una escritora americana, Candance Sams, que se lanzó a degüello sobre una mala crítica que un usuario de Amazon había dejado en su último libro. Puede que ignorar a gente en el Facebook sea fácil, pero dejar pasar una mala crítica es un ejercicio zen, una labor homérica, un trabajo hercúleo para cualquier escritor, sobre todo si es mal comentario está justo al lado de “Comprar este libro“.

Anne Rice también hizo sus pinitos en el arte de la incorrección social con frases como “Has usado este sitio como si fuera un urinario público para publicar falsedades y mentiras“. Eso es el mercado americano, en el hispano no conozco demasiados casos, pero está claro que la incorporación del ejemplar autóctono a todos los aspectos de Internet todavía no ha llegado al nivel americano.

De todas formas habría que sentar unas bases, tanto para autores como para internautas. Para los autores, tienen que tener en cuenta que sumergirse en el mundo de las opiniones personales es perder la perspectiva. Antes había dos críticas, tres como mucho, ahora puede haber cientos de ellas, algunas correctas, otras no, y otras simplemente dejadas caer para hacer un poco la puñeta, que de todo hay en los mundos de la red. Contar hasta diez antes de meterse en un foro a repartir estopa es un gran consejo.

Para los internautas, poco que decir, la verdad. Tan sólo tened en cuenta que los autores pasan mucho tiempo delante de la pantalla del ordenador y que puede que se estén googleando cada diez minutos. Es un vicio habitual. Si habláis de ellos, os encontrarán. También son personas. Tratadles bien.

Autores relacionados Autores relacionados:
Anne Rice

Minicuentos (algo sangrientos) para Navidad

AutorAlfredo Álamo el 23 de diciembre de 2009 en Noticias

Nocte de Paz

La mayoría de la gente, cuando llegan estas fechas navideñas, se vuelve más afable, simpática, resuelta a disfrutar de las fiestas en familia… vale, quizás exagero, a lo mejor hay más personas de las que parece que no disfrutan de la centésima reposición de Qué bello es vivir y se plantean, como quien no quiere la cosa, que habría que esperar a Santa Claus tras alguna esquina oscura y darle lo suyo al gordo ese.

No me estoy refiriendo a vosotros, claro. Seguro que todos disfrutáis de unas navidades edulcoradas con villancicos, turrón y cava. Sin embargo, a lo mejor, os gustaría dar rienda suelta a ese impulso oscuro y destructivo que se enfrenta a los Papás Noeles escaladores que trepan por la fachada de tu casa o ese cuñado que se te bebe el güisqui de marca cada cena de nochebuena.

Si ese es el caso, estáis de enhorabuena. La Asociación Española de Escritores de Terror NOCTE, con una firme voluntad de servicio público, os ofrece gracias a Ediciones Efímeras una desestresante antología de minicuentos de terror dedicada a estas fiestas entrañables. De manera totalmente gratuita y en formato PDF o ePub, podréis relajaros con animadas fantasías de la mano de autores como David Jasso, Rubén Serrano, Sergio Mars, Roberto Malo, Santiago Eximeno y Óscar Bribián, entre otros.

Desde los relatos de un par de líneas a los de apenas media página, tan sólo unos segundos bastan para leer uno o dos relatos, trinchar el pavo, agarrar con fuerza el cuchillo y sonreír enseñando mucho las encías para disfrute de los sobrinos y miedo de familiares adultos.

Puchero de Navidad, gambas y langostinos, candelabros coronados por velas rojas, música alegre de villancicos y alrededor de la mesa mi madre, mi padre, mi hermana pequeña, los primos Tomás y Andrés, la tía Rebeca y el abuelo Antonio. Nunca un rápido curso de taxidermia logró Navidades tan hermosas.

Todo esto y mucho más en Nocte de paz.

Autores relacionados Autores relacionados:
David Jasso
Oscar Bribián Luna
Roberto Malo
Rubén Serrano Calvo
Santiago Eximeno

Arte para El perseguidor de Cortázar

AutorRaquel Vallés el 22 de diciembre de 2009 en Divulgación

El perseguidor

El ilustrador José Muñoz ha puesto imágenes a la novela corta de Julio Cortázar El perseguidor en el cincuenta aniversario de su publicación, en una nueva edición a cargo de la editorial Libros del Zorro Rojo. Son una veintena de ilustraciones en blanco y negro que recrean la historia de Johnny Carter, saxofonista genial con problemas de drogas, en la que Cortázar recrea en parte la historia de Charlie Parker, cambiando Nueva York por París, al tiempo que adelanta algunas de las claves de la que será una de sus obras cumbre Rayuela. Cortázar tenía la idea del relato pero no encontraba el personaje central, podría ser un escritor o un pintor, cuando leyó la noticia de la muerte de Parker y parte de su biografía y decidió que ese era el personaje que estaba buscando para su historia.

Bruno, el narrador, es un crítico de jazz y admirador del músico, que es testigo de la decadencia de un hombre, rodeado de aduladores que ven como se hunde, mientras la locura y las drogas, o quizás su genialidad, le hacen vivir el tiempo de otra manera, que ningún otro puede alcanzar. Pero no sólo es un relato con el jazz de fondo o sobre el mundo del jazz, sino que la música parece haber marcado la esencia de la narración, como si de una partitura se tratase.

José Muñoz, historietista argentino con una larga y exitosa carrera en Europa, se atreve a enfrentarse a esta versión ilustrada después de haber puesto imágenes a otra historia sobre jazz en este caso centrada en la figura de Billie Holliday que realizó junto al escritor Carlos Sampayo. En El perseguidor su estilo en blanco y negro refleja las noches del París enloquecido de los años cincuenta. Tenemos la oportunidad de contemplar las ilustraciones de José Muñoz en el Espacio Sins Entido (c/ Válgame Dios 6, Madrid) y un magnífico regalo de Navidad.

Autores relacionados Autores relacionados:
Julio Cortázar
Libros relacionados Libros relacionados:
El perseguidor