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La casa museo de Poe podría cerrar en breve

AutorAlfredo Álamo el 19 de agosto de 2011 en Noticias

Casa Museo Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe nunca fue un hombre tocado por la fortuna, al menos por la buena; de la mala, sin embargo, parece que su abrazo le acompañó toda la vida. Matrimonios deshechos, viudedad, alcoholismo, enfermedad… la pobreza, resultado de un cúmulo de todas las circunstancias anteriores, fue también una sombra que jamás pudo abandonar, ni siquiera en sus mejores épocas. De hecho, era normal que Poe recurriera a amigos y contactos alrededor del país para colocar reportajes y cuentos cobrando por adelantado unos cuantos dólares.

Algunos de sus momentos más felices corresponden a su estancia en Baltimore, mientras colaboraba con el Baltimore Saturday Visiter y trabajaba para otras revistas -aunque sus problemas con el alcohol hicieron que fuera despedido en varias ocasiones-, fechas en las que cortejó y se casó con su prima Virginia, de 13 años de edad cuando el contaba con 26. Durante estos dos o tres años, Poe residió en una pequeña casita en West Baltimore, en un barrio que si no era de los mejores en su época, hoy en día se ha convertido en un gueto no demasiado recomendable.

Es, en concreto, entre las calles North Amity y West Lexintong, donde hoy, en aquella vieja casa, todavía abre sus puertas la Casa Museo de Edgar Allan Poe, un lugar de peregrinaje para aficionados a la literatura del atormentado autor que se ven, de repente, envueltos en una de las zonas más deprimidas de la ciudad, siendo los únicos visitantes que se acercan al barrio como turistas. Sin embargo, estas visitas no parecen ser suficientes como para que el ayuntamiento se plantee seguir financiando el museo, en el que apenas hay otra cosa que unos grabados y una vajilla antigua.

Aunque el barrio se está recuperando, hay menos mercadeo de la droga y se está construyendo una universidad, no se sabe si las aportaciones voluntarias serán capaces de lograr que el museo siga abierto. Lo cierto es que su cierre dejaría tan sólo la tumba de Poe como legado del escritor en la ciudad de Baltimore, perdiendo así un pequeño trozo de su historia.

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Mirkwood, la novela sobre Tolkien, al cine

AutorAlfredo Álamo el 18 de agosto de 2011 en Noticias

Mirkwood

Este mismo año se levantó una gran polémica alrededor de Mirkwood, libro obra del escritor americano Steve Hillard, cuyo protagonista no era otro que J.R.R. Tolkien, autor de El señor de los anillos o El Hobbit, ya que la representación legal de sus herederos no estaba dispuesta a dejar que la figura de Tolkien fuese utilizada bajo ninguna circunstancia.

Tras llegar a solicitar incluso la destrucción de los libros publicados por Hillard, basándose en la protección del nombre y el honor, se llegó a un acuerdo por el cual la novela podía publicarse mientras se especificara claramente en el libro que se trataba de una obra de ficción.

Pese al revuelo montado, la figura de Tolkien no era menoscabada en la obra de Hillard, aunque sí es un personaje principal y la historia se basa en parte de su correspondencia. En Mirkwood, Tolkien ayuda a una joven a encontrar a su abuelo desaparecido, el cual había conocido al escritor. A partir de ese momento el libro se adentra en el filo de la realidad y la ficción, dando lugar a un libro de género fantástico. Es posible que la polémica haya dado más publicidad al libro que otra cosa, y además ahora el proyecto parece que va a ser llevado al cine aprovechando la cercanía del estreno de El Hobbit.

Por lo visto, además de seguir el esquema del libro, Mirkwood hablará también de otros aspectos menos conocidos de la vida de Tolkien, como su intención de trabajar como «rompecódigos» durante la II Guerra Mundial. ¿Tendrá éxito? El libro apenas ha llegado al millar de copias, así que tampoco esperemos gran cosa si no se aplica un presupuesto decente. Eso sí, se desconoce la posición del Trust de Tolkien sobre esta posibilidad, así que quizás, demanda de por medio, esta película jamás vea la luz.

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¿Qué es Freedom?

AutorGabriella Campbell el 17 de agosto de 2011 en Noticias

Freedom

Ser escritor hoy en día no es, necesariamente, más fácil que hace unos cuantos siglos, si lo analizamos a un nivel puramente productivo. Internet, esa gran masa de información, interacción y entretenimiento, es una herramienta peligrosa. Al mismo tiempo que nos proporciona todo lo que necesitamos, directamente, para documentarnos, promocionar nuestra obra y comunicarnos con otros miembros de la cadena literaria, desde escritores a agentes, editores y lectores, es una fuente inagotable de distracción. La abundancia de información es, al mismo tiempo, una gran ventaja y desventaja para el escritor.

Algunos ensayistas han apuntado a la rentabilidad artística de hallarse encerrado en prisión. El Marqués de Sade, que antes sólo había dejado algunos aburridos manuscritos a medias en su nombre, comenzó a escribir a un ritmo frenético una vez instalado en su cómoda celda de la Bastilla. Otros escritores que se han beneficiado de estar entre rejas han sido el conocido seductor Giacomo Casanova, que escribió su renombrada autobiografía erótica en un retiro voluntario al Castillo Dux de Bohemia, o el propio Napoleón Bonaparte, que escribió sus memorias desde su exilio en Santa Elena. El De profundis de Óscar Wilde nació en una pobre celda en la que había sido encerrado por actos contra natura. El ganador de un Nobel Joseph Brodsky escribió largamente sobre el efecto del encierro en el escritor, argumentando que el encierro solitario favorecía la creación de poesía, mientras que el encarcelamiento junto a otros presos solía complementar a la prosa. Y tantos otros escritores han elegido, a falta de crímenes confesos por los que ser encarcelados, recrear la situación del preso, encerrándose en habitaciones espartanas durante largas horas para forzar su concentración. Recientemente, además, ha surgido un equivalente virtual, un programa que puede crear un espacio de silencio informativo, un software llamado Freedom.

Freedom es un programa diseñado tanto para Mac como para Windows que nos permite bloquear la conexión a Internet de nuestro ordenador durante el periodo de tiempo que elijamos, desde unos minutos a largas horas. La única manera de detener la acción de Freedom, una vez iniciado, es reiniciar el ordenador; por lo que este software nos proporciona una libertad relativa al librarnos de distracciones innecesarias. Se está convirtiendo, poco a poco, en la herramienta favorita de escritores de todo tipo, y es constantemente recomendado por autores tan conocidos como Nick Hornby (Alta fidelidad), Nora Ephron (Cuando Harry encontró a Sally) o Naomi Klein (No logo), y por grandes gurús del márketing como Seth Godin. En resumen, cualquiera que necesite de un tiempo exclusivo para él o ella misma y el papel en blanco puede beneficiarse de Freedom. El programa cuesta 10 dólares americanos y dispone de una demo gratuita, puede encontrarse más información en su web. Por otro lado, siempre podemos dejarnos de tonterías y simplemente apagar el ordenador, agarrar un bolígrafo y un cuaderno, o incluso una máquina de escribir, y hacer las cosas a la antigua. O, ya sabéis, sencillamente desconectar el Wi-Fi.

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Con spoilers da más gustito

AutorAlfredo Álamo el 16 de agosto de 2011 en Divulgación

Spoiler

Todos tememos ese momento en el cual, mientras disfrutamos una divertida historia de asesinatos, se acerca un pariente o amigo -siempre es el mismo- que tras lanzar una mirada pensativa a la portada de nuestro libro, entrecierra los ojos, sonríe y dice algo así como «Ese libro está muy bien, me lo leí el verano pasado. El asesino era el mayordomo, qué típico, ¿no?» para luego marcharse canturreando una cancioncilla con la esperanza de que no le abramos el cráneo.

Eso es lo que en inglés se conoce como spoiler. En castellano no hay un término concreto para definir esa sutil forma de mal gusto, pero podríamos utilizar, quizás, destripe (refiriéndonos al libro o la película, claro, no al desalmado que nos ha reventado el final).

Pues bien, en contra de lo que parece una opinión que yo creía generalizada, científicos de la Universidad de California han realizado un estudio en el que parece quedar demostrado que el conocimiento previo de lo que va a pasar en libro no sólo le resta interés sino que, además, hace que se disfrute más. Tras seleccionar varias lecturas, algunas de ellas con el punto clave de la historia basado en un final sorprendente, el resultado ha sido que incluso esas narraciones tienen más interés. La idea que plantean es que si el desarrollo es bueno, saber hacia dónde se dirige permite fijarse y disfrutar más de la trama.

Es una idea cuando menos chocante, aunque es cierto que un spoiler nunca me ha impedido terminar un buen libro también lo es que frente a una película que ya se anuncia como aburrida o con un libro poco atractivo, el spoiler lo que puede conseguir es que ni siquiera nos tomemos la molestia de perder el tiempo con él.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis? ¿Os molestan los spoilers? ¿Y las insinuaciones? No hay nada como decirle a un fan de Canción de Hielo y Fuego que te llame cuando llegue a la boda en Tormenta de espadas. Se ponen frenéticos al acercarse al capítulo, en el que… ¿eh? ¿qué pasa? ¡Bajad esos cuchillos!

Vía: Blastr

Literatura española… adaptada (II)

AutorVíctor Miguel Gallardo el 15 de agosto de 2011 en Divulgación

Surcos

Después de hablar de Berlanga y Azcona, de Fernán Gómez y Bardem, y por supuesto de Buñuel, debemos hablar de otros grandes cineastas españoles y de las adaptaciones que hicieron de obras literarias. Y es casi imposible no empezar por Los santos inocentes (1984), una obra maestra del cine mundial dirigida por Mario Camus a partir de la novela homónima de Miguel Delibes. No es gratuito denominarla obra maestra: es sin duda una de las cumbres del cine español de todos los tiempos, y les valió tanto a Paco Rabal como a Alfredo Landa, los dos protagonistas principales, multitud de elogios y premios, entre ellos el premio a Mejor Interpretación Masculina, compartido, en el Festival de Cannes. El retrato que Delibes hizo del campo extremeño durante la década de los 60 es trasplantado a la pantalla de forma brutal en una obra prácticamente perfecta que es de obligada visión para cualquier aficionado al cine. No es, además, la única adaptación que Camus ha dirigido: entre otras suyas son La ciudad de los prodigios (1999), basada en una obra de Eduardo Mendoza), Con el viento solano (1966) y Los pájaros de Baden-Baden (1975), de Ignacio Aldecoa o La leyenda del alcalde de Zalamea (1973), de Calderón de la Barca. Aunque, sobre todo, hay que reseñar otras tres adaptaciones de obras más que importantes de la literatura española: La colmena (1982), basada en la inmortal novela de Camilo José Cela, La casa de Bernarda Alba (1987), que convierte en cine la obra teatral de Federico García Lorca, y, esta vez para televisión, Fortunata y Jacinta (1980), basada en la obra de Galdós.

Otra importante película de nuestro cine, El sur (1983), de Víctor Erice, se basó en un relato de la pacense Adelaida García Morales. Víctor Erice es un cineasta atípico: sólo ha firmado cuatro largometrajes, el último de ellos en 1992, dedicándose desde entonces a los cortometrajes y, sorprendentemente, a los denostados mediometrajes. Su último trabajo es un corto que aparecerá en una película colectiva a beneficio de los damnificados por el terremoto y posterior tsunami que asoló el noreste japonés hace unos meses. Pero, pese a su cortísima filmografía (cuatro largometrajes en cuarenta años de profesión), sigue siendo considerado como uno de nuestros más importantes directores.

Una película imprescindible para comprender el cine español es Surcos (1951), dirigida por José Antonio Nieves Conde, un interesante (y olvidado) director español de la posguerra, cercano a las posiciones falangistas, que aportó un toque diferencial al cine de los años cuarenta. En una época en la que primaba el cine propagandista, el moralista o el folclórico (los tres únicos géneros que contaban con el beneplácito del régimen franquista y que pasaban fácilmente los filtros de la censura), Nieves Conde firmó unas cuantas películas de cine negro hoy casi inencontrables. En Surcos, su obra maestra, contó con la ayuda en el guión de uno de los falangistas (por conveniencia, hay que añadir) más famosos, el escritor Gonzalo Torrente Ballester, todo a partir de una idea original del también falangista (aparte de escritor) Eugenio Montes. El que Montes, que había sido uno de los fundadores de la Falange, y Torrente Ballester estuvieran involucrados en la película ayudó, sin duda alguna, a que ésta, pese a ser calificada por los censores como “de contenido social muy duro”, pudiera llevarse a cabo y estrenarse. Con un coste total cercano a las ochocientas mil pesetas, la película supone el inicio en España del cine de crítica social que Berlanga y Azcona perfeccionaron.

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Clásicos literarios como juegos de mesa

AutorAlfredo Álamo el 14 de agosto de 2011 en Divulgación

El gato negro

Para aquellos que no hayan leído el cuento El gato negro, de Edgar Alan Poe, decirles que es uno de los más terroríficos de su autor, en el que el alcoholismo y el comportamiento más sádico, además de una notable violencia emocional, forman parte de su estructura, al mismo nivel que El barril de amontillado o El corazón delator.

Pues bien, jamás se me habría ocurrido que este relato de Poe sería el elegido por una iniciativa colombiana para ser transformado en juego de mesa para niños, con la intención de fomentar la lectura entre los más jóvenes. Que no se me malinterprete, la idea me parece fantástica, el cuento me encanta y sería genial que la gente joven leyera a Poe lo antes posible, pero es una elección algo curiosa.

De la dinámica del juego, poco se dice en la web de sus creadores, ya que se centra más en el método didáctico y la idea de promoción cultural. Podemos ver algunas imágenes de las cartas -y el muñeco de un gato negro… muy interesante- así como los próximos lanzamientos que tienen previstos: El diablo en la botella, de R. L. Stevenson y La nariz, de Gogol. Los dos títulos son un poco más suaves que El gato negro -bueno, todo lo suave que puede ser Gogol, claro- y siguen la idea de usar clásicos del siglo XIX cuyos derechos literarios ya pertenecen a la comunidad.

La idea me gusta, la verdad. A quién no le gustaría echar una partidita a El corazón delator, pasando los turnos a medida que suena el corazón bajo las tablas, o a El péndulo, viendo como se acercan las ratas y baja la cuchilla mientras tratamos de escapar… sin éxito. Porque en los juegos de Poe es poco probable que haya ganadores o perdedores… tan sólo víctimas.

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El libro de cocina de Popeye

AutorAlfredo Álamo el 13 de agosto de 2011 en Noticias

Cocina de Popeye

Vaya, esto sí que no me lo esperaba. Dentro de ese extraño subgénero compuesto por libros de cocina basados en novelas o películas acaba de anunciarse El libro de cocina de Popeye (The Popeye Cookbook) que llegará al mercado anglosajón a mediados de octubre.

Todos recordamos -al menos los que tenemos cierta edad- las aventuras del marinero con problemas de dicción y afición sin freno a las espinacas. De hecho, su creador, E.C. Segar, es considerado como uno de los grandes contribuidores a la mejora de la dieta americana gracias a la constante publicidad de las espinacas que hacía en sus historietas y dibujos animados. También fue muy constante con la importancia de la higiene dental, aunque lo de que Popeye fuera un fumador empedernido parece que era algo de menor importancia.

Pues bien, además de las recetas de espinacas y menta también habrá espaguetis con marisco y otros platos vegetarianos. Afortunadamente para los carnívoros como yo, el libro también deja paso a uno de los clásicos entre los clásicos de la comida en los dibujos animados, la hamburguesa a la barbacoa de Pilón. No faltarán otros platos basados en los personajes de Olivia (quien siempre me ha parecido sufrir algún trastorno alimenticio) y Brutus, al que no me imagino comiendo otra cosa que filetes crudos.

¿Qué otros personajes o libros os gustaría ver con su propio libro de recetas? Una recopilación de los platos que comen en Canción de hielo y fuego no estaría nada mal, y sería bastante curioso el encontrarnos con una selección basada en el Hannibal Lecter de El silencio de los corderos, ¿verdad?

Los editores del libro afirman que son todas recetas de lo más saludable, así que supongo que será un libro ideal para compartir entre padres, madres, hijos y sobrinos.

Amazon reta a Apple

AutorAlfredo Álamo el 12 de agosto de 2011 en Noticias

Kindle Cloud Reader

Todos sabemos que Apple hace y deshace como quiere las condiciones de uso de las aplicaciones en sus productos, buscando en cada momento sacarle el mayor beneficio posible a las empresas dedicadas a vender a través de su plataforma. Ya hablamos de cómo había asustado a varias empresas y kioscos digitales al percibir un 30% de las suscripciones y nos preguntábamos cuál iba a ser el paso de Amazon al respecto.

Pues bien, han tardado unos meses pero la idea no es mala del todo: Amazon ha presentado el Kindle Cloud Reader, una herramienta para leer los libros digitales Kindle a través del navegador en HTML5. De este modo, cualquiera -no sólo los usuarios de Safari en iPad o iPhone-, podrá acceder al universo conectado que Amazon amplía año tras año. El acceso a una web ya no es considerada una aplicación que use el sistema operativo, así que en Apple no tienen muchas opciones para buscarle las cosquillas a la gran librería online.

Quizá ahora otras empresas sigan el ejemplo de Amazon y se decanten por un acceso a través del navegador como complemento a otras ofertas. Después de todo, un buen desarrollo web sirve para todas las plataformas y resulta más barato que una aplicación dedicada aunque esta quede mucho más bonita en el escritorio de una tableta. También hay algo negativo: el Kindle Cloud Reader no es compatible con el navegador Firefox.

En cuanto a otras iniciativas, como la de Google y la propia tienda iBooks de Apple, no parece que haya muchos movimientos en el mercado, aunque Google Books ha llegado ya a algunos acuerdos en Francia. Por el momento, en España, no hay fechas ni anuncios de acuerdos importantes en el mundo de los ebooks, ni siquiera una fecha aproximada para el desembarco de Amazon, que se lleva anunciando meses.

Más información: Amazon Kindle Cloud Reader

La lectura, reina del transporte

AutorGabriella Campbell el 11 de agosto de 2011 en Noticias

Lectura y Aeropuerto

Es más que habitual subirse a un vagón de metro y ver a cuatro o cinco personas con libros en las manos. Es más que habitual encontrarse lo mismo en un tren. Y también lo es en los aviones. Las salas de espera y las zonas de embarque están repletas de libros. Y en algunas ciudades españolas hasta nos regalan pequeños libros en los autobuses. Lo que no es tan normal, sin embargo, es que nos lean en alto en un aeropuerto.

El aeropuerto londinense de Heathrow ha sido el pionero en lo que se refiere a la iniciativa de adoptar a un escritor durante una semana, para deleite de sus visitantes. Heathrow regalará la friolera de 5000 ejemplares de la última antología de Tony Parsons, realizada con relatos inspirados por el aeropuerto. Parsons se dio a conocer como redactor para la prestigiosa revista musical NME, y en la actualidad goza de una gran reputación como escritor gracias a su novela Man and Boy. El escritor recibirá una cuota fija por esta tirada de libros, pero conservará los derechos de la antología, siendo su única obligación aparecer por el aeropuerto durante una semana para hablarle a viajeros y empleados de su libro. Es ya la segunda vez que Heathrow tiene un escritor residente, en 2009 hizo algo similar con el filósofo y autor Alain de Botton, con resultados muy interesantes.

Aunque Heathrow es el primer aeropuerto que ha tomado a un escritor bajo sus, nunca mejor dicho, alas, no es la primera institución que decide apadrinar a un autor de manera oficial. En 2002, la escritora Fay Weldon fue residente del hotel Savoy durante tres meses. Sus obligaciones incluían trabajar en su novela, dar tres conferencias y ejercer de redactora para la revista del hotel. A cambio, se llevó nada menos que tres meses de alojamiento gratuito (valorado en 350 libras esterlinas por noche, unos 405 €) con desayuno incluido. Es un acuerdo que beneficia a ambas partes: por un lado el escritor recibe techo, comida, tal vez un sueldo, por otro la institución pertinente puede ofrecer algo realmente único a usuarios y clientes. Algunas bibliotecas también se han visto inspiradas por la idea, y comienzan a contratar a autores para escribir obras especialmente para ellas, y para poder interactuar de manera periódica con sus lectores. Si bien para algunos esto podría adquirir connotaciones negativas típicas de la literatura de compromiso, para otros podría verse como una forma positiva de revalorizar el oficio del escritor dentro de un sistema laboral que cada vez le ofrece menos, sobre todo teniendo en cuenta que incluso las funciones secundarias atribuidas a los escritores, como la redacción especializada e incluso la crítica, comienzan a perderse, prefiriendo las grandes publicaciones conceder estos puestos a profesionales de la información en nómina, cuya producción no depende de un coste por palabra que las grandes publicaciones ya no pueden permitirse. Esta cesión de trabajo a personas educadas en el ámbito de la comunicación, pero no en el de la escritura ni en el de la crítica, ha despertado la ira de los seguidores de muchos de los grandes periódicos a nivel internacional. Tal vez, debido a la crisis y a la iniciativa de Heathrow, veremos ahora poetas recitando a bordo de los vuelos de bajo coste, novelistas repartiendo ejemplares de sus libros subidos a un Talgo, o incluso algún que otro redactor repartiendo artículos a la salida de cualquier estación de autobuses.

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20 días por libro

AutorAlfredo Álamo el 10 de agosto de 2011 en Divulgación

Biblioteca ebook

Me quedo perplejo al leer una noticia en el diario Aragondigital.es en el que ofrece la opinión de la directora de la Biblioteca de Aragón, Pilar Navarrete, sobre los datos acerca del préstamo de ebooks en las bibliotecas públicas. Resulta que según los datos que maneja la Biblioteca de Aragón, la mayoría de los usuarios devuelve el préstamo digital en 20 días, cuando tienen 30 en total para poder quedárselo en préstamo.

El resultado del análisis sobre este dato es que el libro electrónico aburre, que su lectura no convence ya que en 20 días no da para poder leerse una obra completa. ¿20 días? Reconozco que soy un lector compulsivo, puedo leer un libro detrás de otro, empalmándolos como un fumador nervioso hace con los cigarrillos, y que hay semanas que termino tres o cuatro libros. Entiendo que no es mi caso, pero… veinte días creo que es un periodo más que suficiente para que un aficionado a la lectura -después de todo, ha sacado el libro de la biblioteca, ¿no?- se termine, por lo menos, una obra.

Otra cosa es el nivel de información sobre el uso del lector electrónico, o que las obras disponibles en el dispositivo de préstamo sean clásicos sin derechos de autor, muchos de las cuales ya están más que releídos o bien son, directamente, un aburrimiento para la mayoría de los lectores de hoy en día.

Me llama la atención otra frase:

Hemos comprobado que existe más una curiosidad hacia este tipo de libros que realmente una afición y mucho menos una costumbre de leerlos

Los ebooks son libros. Un libro electrónico es tan bueno o malo, divertido o aburrido, como su equivalente en papel, no son diferentes más que en el formato, como si fuera bolsillo, rústica o tapa dura. No puede existir una afición al libro electrónico más que a otro tipo de encuadernación. Hay que diferenciar entre dispositivo –lector electrónico– y contenido –ebook-, y de informar de sus posibilidades, sobre todo a la gente más mayor, los principales beneficiarios de su escaso peso y la capacidad de aumentar el tipo de letra.

Un consejo gratis: Sería ideal organizar un taller de uso del libro electrónico en las bibliotecas para mayores de sesenta años. Después de eso igual si que surge una «afición», como en el fútbol.