Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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La importancia de la identidad digital

AutorAlfredo Álamo el 16 de mayo de 2012 en Opinión

Identidad digital

Hace unos pocos días surgió una polémica que llamó mucho la atención a aquellos dedicados, de manera profesional o por afición, a la reseña y crítica literaria: la editorial RBA amenazaba a un bloguero por reproducir citas de uno de sus libros con una denuncia si no retiraba su contenido del blog. Tras el susto inicial se demostró que RBA no tenía absolutamente nada que ver con esa amenaza, pero la noticia ya había corrido como la pólvora.

RBA lanzó luego un comunicado en el que recordaba cuáles eran sus cuentas oficiales en redes como Facebook o Twitter, aconsejando a todos los que seguimos la actualidad literaria que no hagamos caso de otras creadas quién sabe con qué ánimo o intenciones. Todo esto lleva a que nos hagamos una idea de lo importante que es tanto para editores como para escritores la creación de una correcta identidad digital en redes sociales.

Y es que no basta con sacarse una cuenta de Twitter a través de la cual no hacer más que mandar spam sobre tu novela, tu booktrailer o tu presentación. Cuanto más publicitario y poco personal sea tu vida en las redes sociales, más fácil le puede ser a cualquier bromista o desaprensivo suplantarte sin que nadie se de cuenta. Una letra de más en el nick, un guión bajo en medio, y ya está, tu versión troll puede empezar a decir barbaridades que luego te serán atribuidas. No, no es justo, y puede que logres unas disculpas, pero la reputación web es de las que sufren mucho por los rumores y la inmediatez.

Hace también relativamente poco se filtró la noticia de que Gabriel García Márquez había muerto. ¿Cuál era la fuente? Una supuesta cuenta twitter de Umberto Eco. Al final, como lo de RBA, resultó ser un rumor sacado de un usuario falso. Es necesario que editores y autores traten de aumentar su presencia en redes sociales, pero hace falta también que los lectores, que son muchos más, ayuden a encontrar a aquellos que se dedican a mentir detrás de un nombre que no les pertenece.

El nacimiento de la Feria del Libro

AutorAlfredo Álamo el 15 de mayo de 2012 en Divulgación

Feria del libro

Mayo es el mes habitual para que las editoriales presenten sus novedades al público lector, contando con la primavera y el buen tiempo, son muchas las localidades en las que libreros y editores aprovechan para montar sus tenderetes y traer a sus autores más conocidos para que firmen libros, además de organizar cursos, dar conferencias y, en definitiva, promover la literatura.

Pero, ¿de dónde sale esta costumbre? Si hace unas semanas os hablamos del origen del Día del Libro, no estaría de más que os comentáramos algo sobre el nacimiento de las ferias del libro, una actividad mucho más antigua y que está profundamente arraigada en nuestra cultura.

Los primeros en lograr un mercado lo suficientemente importante como para favorecer su promoción, además de tener un sistema financiero que lo pudiera soportar, fueron los romanos. En época del Imperio Romano se dieron los primeros encuentros y presentaciones, lo que posteriormente se entendería como feria (que en la época se daba de manera habitual para cualquier tipo de producto).

La Edad Media no supuso un desarrollo de esta actividad, más bien lo contrario, ya que esta época de oscurantismo arrasó con los libros, dejando a un lado no sólo a las clases populares sino también a muchos de sus dirigentes. La Iglesia Católica mantuvo gran parte del conocimiento de esos años -sobre todo el que le interesaba guardar– y fue la gran productora de la época. Nada de ferias durante siglos.

Sin embargo, llegando a finales de la Baja Edad Media y con la aparición del Renacimiento, las clases burguesas comenzaron a recibir de nuevo instrucción, y con ellas la demanda de obras menos filosóficas y más… mundanas. Estos nuevos libros comenzaron a recibir la atención de señores y comerciantes, así que hubo una cierta recuperación de la literatura, también gracias a los primeros libreros, que empezaron a cobrar cierta importancia como comerciantes.

Pero sin duda, la aparición de la imprenta a mediados del siglo XV supuso la revolución en la producción de libros y que convirtió el mercado librero en lo que, más o menos, conocemos hoy en día. La producción se multiplicó como nunca antes lo había hecho y a través de las ferias comerciales más conocidas de la época, comenzaron a darse los primeros encuentros. Hablamos de lugares como Lyon, Franfurt , Medina del Campo o Leipzig. Caso curioso es el de Frankfurt, donde en su feria profesional se sigue reuniendo la mayor parte de los profesionales del mundo, en este caso para negociar derechos.

A medida que la industria del libro se fue haciendo más compleja y especializada y se crearon vías de distribución, fue creciendo el papel del libro en las ferias, aunque no fue hasta el siglo XIX que podemos hablar de ferias de libro con una orientación más popular gracias al crecimiento de la alfabetización.

En España con el XX surgen las ferias tal y como las conocemos hoy en día, apareciendo en grandes ciudades como Barcelona (1926) y Madrid (1933), siendo en la época sus fechas las mismas que las del Día del Libro. Con el tiempo las fechas de las ferias se han ido escalonando para que la industria pudiera tener una presencia homogénea en todo el territorio durante los meses de primavera.

¿Cuándo cae la feria de libro de tu localidad? ¿Piensas ir este año? La verdad es que son unos días en los que se respira verdadero amor por los libros y la literatura y no hay nada como llevarse a casa un par de libros firmados por tu autor favorito.

Subrayando con tinta electrónica

AutorGabriella Campbell el 14 de mayo de 2012 en Noticias

Juegos del Hambre

Aunque nunca terminemos de ponernos de acuerdo sobre si está bien o mal aquello de subrayar y anotar en nuestros libros de papel, los lectores electrónicos solucionan el debate de forma tajante al ofrecernos la posibilidad de tomar notas y subrayar de manera digital nuestras lecturas. Y como, nos guste o no, muchos e-readers comparten determinada información con la nave nodriza, los amables señores de Amazon proporcionan datos estadísticos más que interesantes.

Entre estos destaca, por ejemplo, la información sobre cuáles son los pasajes más subrayados en Kindle. Parece ser que una de las frases más iluminadas, destacadas, subrayadas o como queráis llamar a eso de hacer presión sobre la pantalla en la línea de tu frase favorita, es la legendaria cita de Orgullo y prejuicio de Jane Austen:

Es reconocida como verdad absoluta aquella que afirma que un hombre soltero dueño de una gran fortuna ha de sentir algún día la necesidad de casarse.

Aquella oración de principio de novela con la que arranca una maravillosa historia de amor y desamor entre Elizabeth Bennet y el Sr. Darcy. A día de hoy, esta frase ha sido subrayada por más de 8800 usuarios de Kindle. Pero no es la más subrayada, sino tan sólo la tercera de la lista.

La frase más subrayada en la historia del Kindle, uno de los formatos de lectura electrónica más populares del mundo, es:

Porque a veces a las personas les pasan cosas y no están preparadas para lidiar con ellas

De En llamas, la segunda parte de la trilogía de Los juegos del hambre de Suzanne Collins, la obra que está arrasando entre jóvenes y no tan jóvenes, gracias en parte al éxito de su adaptación cinematográfica. Lo llamativo es que Collins ocupa también el segundo puesto con una cita de la primera parte de la trilogía, aquella que es, con seguridad, la más representativa del libro:

Las reglas de los Juegos del Hambre son sencillas: en castigo por la rebelión, cada uno de los doces distritos debe entregar a un chico y una chica, llamados tributos, para que participen. Los veinticuatro tributos se encierran en una enorme arena al aire libre en la que puede haber cualquier cosa, desde un desierto abrasador hasta un páramo helado. Una vez dentro, los competidores tienen que luchar a muerte durante un periodo de varias semanas; el que quede vivo, gana.

Por si esto no fuera suficiente, el cuarto, quinto, sexto, octavo, noveno y décimo puesto también van para frases de la obra de Collins. Sólo se salva, una vez más, Austen, con Orgullo y prejuicio de nuevo, en un séptimo puesto:

El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.

Collins copa todos los puestos restantes hasta el número 17, en el que finalmente aparece otro autor, Abraham Verghese, con una cita de su obra Hijos del ancho mundo:

La llave a tu propia felicidad es tener tus propias zapatillas, sé el dueño de quién eres, de qué aspecto tienes, de tu familia, sé el dueño de los talentos que tengas y de aquellos que no tengas. Si te empeñas en decir que las zapatillas no son tuyas, morirás buscando, morirás amargado, sintiendo siempre que se te prometió más de lo que recibiste. No sólo nuestras acciones, sino también nuestras omisiones, se convierten en nuestro destino

Parece que conforme aumenta el número de Kindles en el mercado, aumenta la cantidad de subrayado dirigida a los libros más leídos, por lo que la victoria en este sentido de Collins, superventas por excelencia del momento, es más que lógica. Pero vosotros, ¿qué libros subrayáis hasta el agotamiento en vuestro lector electrónico? Y si preferís los libros de papel, ¿cuál posee esa cita que habéis casi memorizado, aquella que no os cansáis de leer?

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Noticias sobre lectura electrónica

AutorAlfredo Álamo el 12 de mayo de 2012 en Noticias

LG - eInk

Han pasado unos meses desde que dimos un último repaso a las novedades relacionadas con el mundo de la edición, publicación y lectura en formato electrónico, así que no está de más comentar las noticias que más nos han llamado la atención recientemente.

En el apartado técnico, el dedicado a los lectores electrónicos, no ha habido muchas novedades en lo que al gran público se refiere. En desarrollo apareció la pantalla flexible de tinta electrónica de LG, capaz de arquearse y de resistir mucho mejor impactos y caídas. También habría que mencionar que Amazon ha puesto a la venta en España el Kindle Touch, su lector más completo hasta el momento y que todavía no podía comprarse.

En cuanto al mercado local, la venta de ebooks sigue subiendo pero a un ritmo bastante lento, sin cumplir las expectativas que se habían previsto hace cuatro o cinco años. Ejemplo de esto es la desaparición de una de las empresas pioneras en la distribución y venta de ebooks, Leqtor, que ha dejado de funcionar por completo. La competencia de Amazon y el poco interés de muchas editoriales en ofrecer un producto digno a buen precio están torpedeando numerosos proyectos.

Noticias que llegan desde lejos: 3M, la multinacional dedicada desde a rollos de celo hasta computación avanzada, ha presentado un interesante proyecto de Biblioteca en la Nube, para gestionar el préstamo de medios digitales, tanto a través de quioscos digitales físicos como a través de la red, con toda una gama de dispositivos. Hay que tener en cuenta que 3M es uno de los proveedores más importantes en el campo de la gestión bibliotecaria en todo el mundo, así que, aunque desde fuera nos parezca raro, no hay que perder de vista iniciativas como esta. En España parece que Libranda también tiene un plan dedicado a las bibliotecas, pero todavía no sabemos si llegará a implantarse en un futuro cercano. En el caso de 3M, cuentan con el apoyo de numerosas editoriales, suponemos que por no ser compatible con Kindle y para echarle un capote a la gente de Barnes & Noble y su Nook.

Y para terminar, una curiosidad: Warner Brothers, el gran estudio de cine americano, va a comenzar a vender guiones de sus películas como libros digitales, en un formato enriquecido con numerosas fotos, galerías interactivas, storyboards o notas de producción. Desde luego, este es el tipo de libro electrónico ideal para tabletas y que irá apareciendo de manera cada vez más frecuente.

Fallece Maurice Sendak

AutorGabriella Campbell el 11 de mayo de 2012 en Noticias

Maurice Sendak

Aquellos para los que el nombre de Maurice Sendak no significa nada no tendrían problema en reconocerlo de manera inmediata si vieran cualquier ilustración de su icónico libro Donde viven los monstruos. Sendak ha conseguido formar parte de la textualidad actual, de nuestro entorno y conciencia colectiva, algo muy raro para un autor e ilustrador de cuento infantil.

Sendak comenzó a crear de la misma manera que tantos escritores y dibujantes: una dolencia infantil lo mantuvo en cama durante un largo periodo en el que se entretenía desarrollando su capacidad artística, si bien fue la película Fantasía, de Disney, la que le dio el impulso necesario para decidirse a ser ilustrador y/o animador. Su infancia estuvo marcada por su mala salud, la tragedia de perder a miembros de su familia en el holocausto nazi (él era judío de origen polaco, aunque nació en Estados Unidos) y el peculiar sentido del humor de su padre, al que le gustaba aderezar las historias de la Biblia con ciertas escenas más adultas de lo necesario, algo que a Maurice le ganó más de una reprimenda en el colegio cuando las contaba a sus compañeros de clase. Tal vez esto lo inspiró a la hora de desarrollar su propio estilo, tal vez lo empujó a otorgarle ese toque oscuro que tienen sus dibujos, y más tarde, cuando comenzó a contar sus propias historias, a sus cuentos. Donde viven los monstruos nunca gustó del todo a padres y profesores, debido a los afilados dientes que poblaban las imágenes de Sendak, y a una trama muy alejada de la moralina habitual de los cuentos infantiles de la época (al protagonista, un niño, lo aceptan los monstruos como su rey debido a que es el más terrible y el que más asusta de todos ellos); sin embargo gozó de una aceptación muy positiva por parte de sus lectores. Lo mismo ocurrió con La cocina de noche, ya que el niño protagonista aparece desnudo a lo largo del libro, o con Outside Over There, que cuenta la historia de una niña que odia quedar a cargo de su hermana menor, hasta que esta es raptada por goblins (Sendak escribió la obra muy impresionado por el rapto mediático del hijo del conocido aviador Charles Lindbergh; a su vez, su obra inspiró a Jim Henson para gestar la película Dentro del laberinto, en la que David Bowie interpretaba al rey de los goblins). La complicada relación con sus demonios infantiles y con sus propios padres se extendió hasta su madurez: En 2007 falleció el psicoanalista Eugene Glynn, su pareja desde hacía 50 años; Sendak admitió que jamás había revelado su relación con Glynn a sus padres, por miedo a decepcionarlos.

Hace unos días, el 8 de mayo de 2012, Sendak falleció debido a complicaciones en relación a un infarto cerebral. Este amante de Herman Melville, Mozart y Emily Dickinson, que tanta felicidad ha traído a varias generaciones de niños (y algunos que no son tan niños), deja un hueco enorme en el mundo de la literatura. Para recordarlo, os recomiendo que veáis estas maravillosas páginas rescatadas del New Yorker donde se ilustra una conversación sobre el arte de crear historias y la experiencia de ser niño entre Sendak y Art Spiegelman, el único escritor que ha ganado un Pulitzer a mejor obra de ficción con un cómic, con la aclamada novela gráfica Maus.

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Ebraboo: Braille para libros electrónicos

AutorAlfredo Álamo el 10 de mayo de 2012 en Noticias

Ebraboo

Cuando hablamos del desarrollo tecnológico en ebooks y ereaders solemos hacerlo desde una perspectiva muy generalista. Está claro que sus ventajas, menor peso, mayor capacidad de almacenamiento, se ven reducidas frente a esas características organolépticas y sentimentales de los libros tradicionales; sin embargo, tras leer los resultados del certamen nacional de innovación Imagine Cup, me quedo con el proyecto que ha quedado en segundo lugar y que ha sido preparado por el CIIN de Microsoft en Cantabria.

El proyecto trata de la creación de un lector electrónico en lenguaje braille, ya sabéis, el que usan las personas ciegas o con grandes problemas visuales, para leer con los dedos. La idea parece sencilla: transformar un ereader de pantalla eInk en uno capaz de traducir directamente los libros a braille y con una pantalla que cambie físicamente a cada página, reproduciendo los puntos y formas de dicho lenguaje.

Esa capacidad sería una verdadera revolución en el acceso a la lectura por parte de las personas con problemas de visión, ya que ahora dependen de la traducción que hacen las organizaciones como ONCE. Está claro que hay otros proyectos orientados a las funciones de los ereaders, pero se han centrado en los últimos años en paso de texto a voz (text-to-speech) un proceso que convierte cualquier libro en un audiolibro. Una gran ventaja, pero… que te lo cuenten no es lo mismo que leerlo.

Así pues esperamos que este proyecto, llamado Ebraboo, crezca, evolucione, sea puesto en práctica y consiga un mayor acceso a la cultura y a la información (no olvidemos que podría ser usado para leer periódicos, por ejemplo) para aquellos que hoy en día no pueden acceder a ella de una manera normal.

Vía: Europa Press

Predicciones de 1962 para el mercado literario actual

AutorGabriella Campbell el 9 de mayo de 2012 en Divulgación

Futuro del libro

Suele ser divertido encontrar referencias del pasado a cómo nuestros antepasados pensaban que sería el futuro; del mismo modo que, con seguridad, nuestros descendientes encontrarán una fuente de inagotable entretenimiento en las predicciones de hoy. El blog Letterology, que pertenece a un profesor de diseño y tipografía de Seattle, Estados Unidos, recogió hace poco algunas de las predicciones más interesantes que se realizaron allá por 1962 acerca de cómo serían los libros en nuestros tiempos. Algunos eran bastante acertadas; otras, no tanto, y aparecieron en un artículo del periódico Seattle Times titulado Libros parlantes entretendrán e informarán a los lectores del siglo XXI. Recojo aquí las que me resultan más llamativas, traducidas para vuestro (espero) deleite:

Los libros se distribuirán de forma diferente. Se venderán en tiendas de comestibles, ultramarinos y en gasolineras”. Y tanto que sí. Lo que en 1962 podrían ser tiendas locales especializadas hoy en día se traducen en grandes superficies y centros comerciales que, por supuesto, venden libros. Y sí, hasta en algunas estaciones de servicio con gasolinera podemos encontrar algún que otro superventas. El libro ya no es un producto especializado propio de puntos de venta exclusivos.

Todo será más fácil para investigadores y académicos. Podrán acceder a todo tipo de información de cualquier parte del mundo desde la comodidad de su propio hogar a través del televisor. La mala noticia es que los únicos libros en papel que se salvarán serán los libros de bolsillo”. Aquí dan en el clavo, anticipándose al uso generalizado de Internet y su funcionalidad documental, si bien visualizan la pantalla del televisor como fuente de información en vez del monitor de ordenador que hoy conocemos. Lo de los libros de bolsillo es curioso, ya que de llegar el ebook a dominar el mercado editorial, lo que probablemente sobreviviría sería lo contrario, el libro joya, una edición de lujo con el que el lector electrónico no puede competir.

Los libros serán más suaves, rápidos y esbeltos”. De nuevo aquí aciertan. La irrupción del ebook convierte el lector electrónico en un aparato de diseño, un gadget que intenta sustituir la experiencia táctil del libro tradicional ofreciéndonos una textura suave y una forma elegante y ligera. Conforme se desarrollan, los e-readers son cada vez más rápidos y la experiencia lectora, más fluida. Sin embargo, uno de los entrevistados para el reportaje en cuestión también anticipaba que “el viaje espacial será una poderosa influencia”, y no me queda muy claro hasta qué punto eso podría ser cierto, más allá del desarrollo de ciertas temáticas dentro del género de la ficción especulativa. Aunque los ebooks actuales podrían tener una apariencia ciertamente futurista, no sólo para alguien de 1962 sino incluso para alguien de principios de los años 90, éstos no se han desarrollado como respuesta a una necesidad de ocio de los astronautas, sino como una posibilidad mucho más práctica para el lector medio, algo que cada vez tienen más claro grandes empresas tecnológicas.

Las mejores películas basadas en libros

AutorAlfredo Álamo el 8 de mayo de 2012 en Divulgación

El Padrino

IMDB es una de las webs más famosas dedicadas al mundo del cine, donde miles de usuarios valoran películas, tanto si les han gustado como si les han parecido completamente aberrantes. Al cabo de los años se han ido destacando ciertos títulos, que si bien no se corresponden con lo que muchos críticos especializados pensarían, sí que reflejan, más o menos, lo que vendríamos a llamar como «opinión popular».

Así pues, podemos acceder a listados donde se detallan las mejores películas, según los espectadores y votantes de IMDB, de los últimos años. Pero, ¿cuántas de esas películas -lo mejor de lo mejor- están basadas en libros? ¿Serán esos libros mejores, peores o sencillamente diferentes de sus adaptaciones cinematográficas? Hay que tener en cuenta que IMDB tiene una orientación norteamericana, y eso se nota en los títulos que dominan el listado, además, claro, de que la edad de los votantes se comprende en una horquilla mayoritaria entre los 20 y los 40 años.

De entre las 25 mejores películas de todos los tiempos hay bastantes basadas en libros. Por ejemplo, en el número 24 nos encontramos El silencio de los corderos, basada en la novela de Thomas Harris, en el 22 La ventana indiscreta -escrita a partir del relato corto de Cornell Woolrich- y en el 18 Ciudad de Dios, adaptación de la novela de Paulo Lins. En ambos casos, excelentes películas de muy buenos libros. Uno de los nuestros, la inolvidable gangster-movie de Scorsese, se basó en Wiseguy, de Nicholas Pileggi, un libro de ensayo que no ha tenido demasiado movimiento en nuestro idioma (no así su obra más conocida, Casino).

En los puestos 15, 9 (y 26) nos encontramos con las tres películas con las que Peter Jackson adaptó El Señor de los Anillos, siendo El retorno del rey la obra más valorada, ocupando el puesto número nueve. En este caso, las dudas sobre la adaptación son legendarias y hay muchas voces críticas sobre el guión, pero por lo visto las películas han conquistado a más seguidores que detractores.

En el número 12 aparece El club de la lucha, obra iconoclasta, irreverente y brutal que adapta con maestría la novela de Chuck Palahniuk del mismo nombre. En este caso, aunque la novela me encanta, la película me hizo disfrutar como un enano.

Milos Forman alcanzó la gloria con su versión de Alguien voló sobre el nido del cuco, una película basada en la novela de Ken Kesey y que se llevó los cinco Oscar más importantes: mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz y mejor guión adaptado. ¿Qué más se puede pedir?

El caballero oscuro no está basado en un libro, pero es una excelente visión de los míticos tebeos de DC, por lo que alcanza el número 8, justo antes de la obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, que utilizó un libro no muy conocido hasta el momento como era El arca de Schindler, de Thomas Keneally.

En los puestos 3 y 2 nos encontramos con las dos primeras partes de El Padrino, en las que Francis Ford Coppola lo da todo y, en mi opinión, no sólo rompe la idea que las adaptaciones siempre pierden con respecto al original, sino que revienta lo de que «nunca segundas partes fueron buenas». Dos de las mejores películas de la historia frente a su equivalente literario… en mi opinión el trabajo final de Coppola supera con creces al de Mario Puzo, aunque esté acreditado como guionista.

Y llegamos al primero de la lista, el número 1, la película que más votos y mejor puntuación ha recibido en la historia de la IMDB: Cadena perpetua, dirigida por Frank Darabont que adaptó una novela corta de Stephen King, Rita Hayworth y la redención de Shawshank. Como curiosidad, esta película no se llevó ningún premio Oscar.

Bien, ¿qué os parece? ¿Se acaba el mito de que en toda adaptación el libro es mejor que la película? ¿Cuáles son vuestras películas favoritas basadas en libros? ¿Y esas que no soportáis en absoluto? ¡Esperamos vuestros comentarios con impaciencia!

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Publicidad en los libros

AutorGabriella Campbell el 7 de mayo de 2012 en Divulgación

Publicidad en los libros

Para muchos, los términos publicidad y libros son claros antagonistas. La simple noción de usar el noble formato literario para vender un producto puede resultar repugnante, no obstante, este concepto se ha puesto en práctica antes, se pone en práctica en la actualidad y, con seguridad, se llevará a cabo en el futuro. La diferencia estriba en el cómo.

La publicidad en los libros no es algo novedoso. Ya a principios del siglo XX aparecían novelas seriadas con inserciones publicitarias que ayudaban a costear los gastos de la edición, y era muy frecuente ver anuncios de productos que poco o nada tenían que ver con la temática de la obra cuando uno compraba bolsilibros o literatura pulp en algunos países. Este caso fue particularmente sangrante en Alemania, donde la costumbre de realizar dolorosos insertos literarios se popularizó sobre todo alrededor de los años 60, pero que siguió en activo hasta bien entrados los 90. Tal vez el caso más conocido de la repercusión de esta poco acertada costumbre fue lo que ocurrió con el escritor de fantasía cómica Terry Pratchett por aquella época cuando, en pleno ascenso hacia la fama que hoy lo avala, cambió de editor cuando descubrió un anuncio de sopas mal camuflado en una de sus obras (en Rechicero, los protagonistas se sientan a disfrutar de una sopa “realizada en cinco minutos”, pero parece ser que en Pirómides la escena se repite de manera similar). Tanto Pratchett como sus editores anglosajones se quejaron a Heyne, la editorial alemana responsable, pero ésta no podía asegurarles que la situación no volviera a repetirse, por lo que finalmente el autor decidió dar el salto a Goldmann. En resumen, Heyne perdió a una estrella del género por aferrarse a una publicidad, cuanto menos, dudosa, ya que los anuncios en libros no tienen ni un público objetivo definido ni una cantidad de lecturas aseguradas. Y ya en los 90, años en los que esta política de anuncios quedaba obsoleta, podía tener efectos contraproducentes, como ocurrió, en efecto, en esta ocasión. Hoy en día se siguen anunciando productos y empresas en los libros tradicionales, pero en general sólo si se trata de obras patrocinadas, ediciones no venales, etc.

Cada vez oímos con mayor frecuencia aquello de que la publicidad clásica está agotada. Incluso en el caso de la publicidad de internet, los usuarios se vuelven, poco a poco, ciegos a métodos habituales como banners estáticos o anuncios de texto, exigiendo unos anuncios cada vez más interactivos e impactantes para llamar su atención. Afianzan terreno los enlaces de contenido relacionado, las recomendaciones personalizadas o los minijuegos, en resumen, una publicidad divertida y/o estrictamente relacionada con el contenido con el que se está interactuando. Y es en esa dirección en la que se dirigen ahora las grandes editoriales que invierten en digital, interesados en incluir publicidad pura y dura en los e-books a través de diversas aplicaciones o de los propios dispositivos de lectura. Algo muy diferente (y quién sabe si positivo) a un anuncio de sopa insertado de mala manera en un libro en papel.

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Leer con prisas

AutorGabriella Campbell el 5 de mayo de 2012 en Divulgación

Lectura rápida

No sé si habréis oído hablar del speed reading, una forma de lectura que intenta sacar la máxima información de un texto en el menor tiempo posible. Gracias a determinadas técnicas, uno puede sacarle un rendimiento máximo a su lectura, sea ésta profesional, literaria o para estudio. De hecho, muchas empresas animan a sus empleados a utilizar estos métodos, ya que consideran que aumentan la productividad, y organizan conferencias y seminarios donde se imparten clases para aprender a leer rápido. No sólo esto, existen hasta concursos a nivel mundial de lectura rápida (Anne Jones, una de las ganadoras habituales, se leyó Harry Potter y las reliquias de la muerte en 47 minutos y un segundo). Aquí dejamos algunos consejos para los que quieran sacarle el máximo partido de su lectura y disponen de poco tiempo para hacerlo (disponibles en formato infográfico aquí):

  • Mide la velocidad a la que lees: Para empezar, debes saber con qué marcas cuentas. Cronometra la lectura de una página de un libro que no hayas leído antes.

  • Elimina las distracciones. Lo ideal es leer en una habitación tranquila y silenciosa, sin nada que pueda interrumpir tu tarea.
  • Decide qué estás buscando y ajusta tu lectura a ello: Si estás leyendo no ficción, debes determinar si estás interesado en fechas, números, nombres, etc. Si se trata de ficción, tal vez necesites identificar temas, personajes, argumentos, etc. Encuentra lo que buscas y concéntrate en ello.
  • Lee por adelantado: Antes de ponerte a leer en serio, analiza lo que vas a encontrarte. Subraya títulos, marca por adelantado puntos importantes, léete el índice.
  • No releas: Concéntrate sólo en lo que estás leyendo en este momento, resiste la tentación de releer palabras o párrafos anteriores. Esto te ayudará a enfocar la lectura y absorber mayor conocimiento de aquello con lo que estás trabajando. Si es necesario puedes usar una tarjeta o un folio para ocultar el texto anterior.
  • Usa el dedo: Aunque puede parecer una costumbre infantil, usar el dedo para seguir el texto nos ayuda a concentrarnos en la lectura presente, y a no perdernos visualmente dentro del párrafo y la página.
  • No leas en alto en tu cabeza: Muchas veces, sin darnos cuenta, lo que hacemos es una lectura “en alto” dentro de nuestra cabeza, repetimos las palabras que leemos mentalmente (subvocalizamos). Muchos expertos de la lectura rápida aseguran que es una pérdida de tiempo; intenta seguir las palabras con los ojos y no con los oídos.
  • Cronométrate de nuevo: Una vez más, mide la velocidad a la que lees para ver si esta ha mejorado. Repite este ejercicio de una manera periódica para analizar tus resultados.

Por supuesto, leer rápido no implica leer por encima sin entender nada. Generalmente las pruebas de lectura rápida incluyen unas preguntas sencillas de comprensión lectora al final para comprobar que el lector ha comprendido y aprovechado el texto. Hay otras muchas técnicas que pueden resultar muy útiles y complementarias a estas, como la lectura en diagonal o el scanning, pero todas tienen sus detractores y ha habido cierta polémica sobre si realmente pueden alcanzarse las cotas de velocidad propuestas por los profesionales de este tipo de lectura manteniéndose una comprensión lectora adecuada; por otro lado muchos críticos defienden a ultranza el uso de la subvocalización ya que la consideran fundamental para el reconocimiento de palabras. Sin embargo, sí que es cierto que estas técnicas básicas pueden mejorar nuestra velocidad de lectura y, siempre que nos aseguremos de que estamos extrayendo todo lo que necesitamos del texto, pueden producir resultados muy positivos, sobre todo para textos que no leemos estrictamente por ocio o en busca de relajación.