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Entradas de octubre de 2010

Stephen King y los vampiros

3 de octubre de 2010 en Autores, Cómic, Literatura, Terror

American Vampire

Cuando hablamos de literatura de terror contemporánea es inevitable pensar en Stephen King. Pese a que muchos aficionados a la literatura, incluso a la de horror, arruguen la nariz frente a muchas de sus obras, es indiscutible que King logró partir de un género completamente denostado por la mayoría de lectores -al menos así lo enseñan las encuestas- y convertirse en un superventas capaz de ver publicadas sus mayores locuras (y consiguiendo venderlas, que eso ya es impresionante).

A muchos de escritores de terror les gusta por eso, a otros, y me incluyo, les gusta por cómo crea personajes perfilados con navaja que son reflejo naturalista de toda una generación americana, una que no suele verse en las pantallas de cine y que es, sin embargo, la mayoritaria en América: gente de mediana edad con trabajos de medio pelo, inmersos en vidas aburridas, con futuros rotos por la crisis económica, aferrados a sus familias, a sus coches, a un sueño americano teñido de gris. Además, claro, de su capacidad para torturarlos a base de pesadillas varias a partir de cosas tan sencillas como un perro, un viejo coche, una admiradora o una tonta maldición gitana.

Pues bien, cuando King opina hay que prestarle atención. No digo que siempre tenga razón pero podemos estar seguros de que va a decir algo interesante -además de polémico: con la edad ya no es que le queden muchos pelos en la lengua-.

Lo último sobre lo que ha opinado es sobre los vampiros. En el prólogo de un cómic que acaba de presentar, American Vampire, ha dicho:

«Esto es lo que los vampiros no deberían ser: pálidos detectives que beben bloody marys y sólo trabajan de noche; caballeros sureños desesperados de amor; adolescentes anoréxicas; chicos juguete con grandes ojos de cordero degollado.

¿Cómo deberían ser? Asesinos, cariño. Asesinos fríos como la piedra que nunca tienen suficiente de ese sabroso Tipo A positivo. Cazadores. En otras palabras, America de Medianoche. Rojo, blanco y azul, con acento en el rojo. Esos vampiros han quedado secuestrados por un montón de romance de baja estofa»

Está claro que a King no le van los vampiros adolescentes -el año pasado ya le mandó un regalito a Stephenie Meyer que levantó ampollas entre sus seguidores- y creo que desde entonces estaba con muchas ganas de acercarse de nuevo al género de vampiros. Hay que recordar una de sus mejores obras, El misterio de Salem’s Lot, como una de las novelas imprescindibles sobre el vampirismo en el horror contemporáneo.

Por mi parte, espero con impaciencia la publicación de American Vampire, que promete sangre a raudales y pocas miraditas adolescentes embriagadas de hormonas.

Vía: The Guardian

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Después de ti, nadie, de M.J Sánchez

2 de octubre de 2010 en Fantástica, Literatura, Romantica

Después de ti, nadie, de MJ Sánchez

Para los que no somos muy aficionados a la temática vampírica nos sorprende encontrar un libro como el que nos ocupa, máxime teniendo en cuenta que ha aparecido en una colección de novela romántica: por un lado, el tratamiento que se da al vampiro en Después de ti, nadie nos resulta original y, a la vez, cercano. Por otro, es una obra trabajada hasta la extenuación mucho más allá de lo evidente (el vampiro protagonista, sus motivaciones, su interés amoroso), cobrando vital importancia el contexto histórico, las relaciones de poder de la sociedad vampírica esbozada o la relación de estos inmortales con los humanos. El que crea que este trabajo no se puede notar a simple vista, se equivoca: ahora explicaré por qué. Si a todo esto añadimos que la autora es española (y no ha caído en el error de crear una trama ambientada en los lugares habituales del vampirismo literario, sino que ha creado vampiros genuinamente españoles, lo que es de agradecer) y que esta es su primera novela, parece quedar claro que estamos ante una obra a tener en cuenta.

Con respecto a la ambientación y contextualización, que ya he mencionado que eran factores importantes, yo al menos siento una gran predisposición a evitar todos aquellos libros que fallan en este aspecto. No es el caso: se nota la formación de la autora (que es licenciada en Geografía e Historia) a la hora de enfrentarse a la creación de la novela. Para no desvelar ningún detalle importante de la trama sólo mencionaré lo bien trabajado que están ciertos pasajes, no exentos (más bien lo contrario) de dificultad. Pero como también es importante eso de ir abriendo boca, ¿quién no tiene curiosidad por saber cómo uno de nuestros artistas más universales, Pablo Picasso, tiene un papel fundamental en una obra sobre vampiros? Ahí queda eso.

Los dos protagonistas Luis Rodríguez de Alcázar y Elena Medina, hacen girar sobre ellos y sus escarceos amorosos gran parte de la novela, que no toda. Esto también es de agradecer: es notorio que Luis, el vampiro centenario, ha de quedar prendado de Elena, la humana puesta a su alcance por motivos estrictamente profesionales (en este caso, la tasación de ciertas obras de arte), pero si la obra se redujera a esto perdería gran parte de su interés. También lo haría si no existiera algún “secundario” (muchas comillas) que no tuviera su papel importante, y en Después de ti, nadie hay uno que sobresale por encima de todos, tanto que se puede afirmar que es, con mucho, el personaje más llamativo de la novela. Estoy hablando de Gabriel Alcalá, el que en realidad hace que la trama sea más que notable. Su participación, no sólo en la historia sino en el universo particular en el que se desarrolla, tiene una importancia capital; más que eso, por momentos eclipsa al resto del elenco protagonista, y según parece él será el protagonista absoluto de la siguiente novela de la autora, algo que en los foros especializados de internet se está pidiendo a gritos. Por algo será.

Lo mejor para acercarse a Después de ti, nadie es dejarse de prejuicios. Estamos de acuerdo en que es una novela publicada en una colección de género romántico, pero es mucho más que eso. Los protagonistas principales son vampiros, por supuesto, pero no unos al uso actual de chic-vampirismo o al más tradicional de vampirismo-vintage. Tiene una contextualización histórica notable, pero tampoco es una novela histórica. De hecho, tal vez sea un hándicap el que haya aparecido publicada en una colección especializada; también lo habría sido de haber aparecido, en vez de en una colección de novela romántica, en una de género fantástico (y no habría sido extraño que hubiera ocurrido). Ignoro los entresijos de la industria editorial en el género romántico, pero es obvio que se ha delimitado su público objetivo. ¿Acaso no podría haber aparecido en una colección generalista? Yo creo que sí. Es más, tanto por tratamiento de personajes como por construcción de la trama está al mismo nivel que muchas otras obras generalistas. En cuanto a calidad literaria en sí, en eso no hay color: está mucho mejor escrita que la mayor parte de las novelas generalistas de autores noveles que se publican en nuestro país. Lástima de una portada tan horrorosa para los que no estamos habituados a este género, porque desmerece completamente el contenido, que es más que recomendable.

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M. J. Sánchez
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Guerra fría literaria

1 de octubre de 2010 en Autores, Espionaje, Literatura

El jardinero fiel

Podríamos cruzarnos por las calles de St. Buryan, Cornwall, con David John Moore Cornwell, aunque es poco probable ya que vive prácticamente recluido y apartado de las miradas de los curiosos en una casa cercana a un acantilado, y sólo veríamos en él a un viejecito de aspecto entrañable y cejas pobladas, ignorando que, pese a ser uno de los autores más vendidos de los últimos cincuenta años, lleva décadas sin aceptar premio o distinción alguna. De otra forma ya sería, con total seguridad, Caballero.

Estamos hablando, por supuesto, de John Le Carré, uno de los escritores más conocidos y vendidos del mundo, especializado durante años en novelas ambientadas en el consabido espionaje surgido entre las potencias comunistas y las occidentales durante la Guerra Fría. Él conocía ese mundo de primera mano, ya que trabajó en el Mi5 y el Mi6 durante años hasta que, tras la buena acogida por parte del público de sus novelas Asesinato de calidad y El espía que surgió del frío decidió dedicarse a tiempo completo a la literatura. También pesó el hecho de que, debido a la traición de un agente doble británico a sueldo del KGB, las actividades de Le Carré (que había publicado ya con este pseudónimo ya que, como miembro del servicio secreto, tenía prohibido utilizar su verdadero nombre) había quedado al descubierto. No parece que fuera una mala elección: siguió publicando novelas de gran éxito, muchas de ellas protagonizadas por el famoso agente Smiley, y hoy día es prácticamente imposible encontrar a un lector habitual que no haya oído hablar de él.

Es obvio que el fin de la Guerra Fría supuso, tanto para él como para otros muchos escritores especializados en la novela de espionaje, una prueba de fuego: tocaba reciclar la temática de sus novelas si no querían ser reemplazados rápidamente por una nueva generación de escritores que carecían de los lastres acumulados tras décadas de tensión entre el bloque comunista y el capitalista. Las ventas de novelas de Le Carré se resintieron, por supuesto, pero en estos últimos veinte años ha sabido adaptarse poco a poco al nuevo orden mundial y se ha ampliado la variedad temática de sus obras hasta el punto de la que es posiblemente su novela “moderna” más conocida, El jardinero fiel, carece por completo de tramas de espionaje tradicional, centrándose en los tejemanejes de las industrias farmacéuticas en África a cuenta de poder tener bancos de pruebas baratos para sus investigaciones. Bancos de pruebas humanos, quiero decir.

El jardinero fiel fue, como es habitual en las novelas de Le Carré, adaptada al cine. No puede Le Carré quejarse de las adaptaciones que sus obras han tenido, desde luego, ya que algunas son películas consideradas como clásicas, reflejen o no de forma exacta las intenciones del autor. No hay que olvidar que Le Carré siempre fue un “raro” en el mundo de la novela de espías: los agentes del bloque comunista no son malos absolutos, y los espías occidentales tienen motivaciones que, a veces, no son precisamente loables. En toda la obra de Le Carré flota la ambigüedad ética presente en los servicios secretos de todo el mundo, algo que seguramente él vivió en sus tiempos mozos. Las adaptaciones al cine y la televisión no siempre reflejan esta particularidad, pero no obstante hay pequeñas joyas que mencionar tales como la ya mencionada El espía que surgió del frío, La casa Rusia o La chica del tambor, eso sin contar la excelente El jardinero fiel, dirigida magistralmente por uno de los directores más importantes de la actualidad, el paulista Fernando Meirelles.

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