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Los libros prohibidos por el Opus Dei

Víctor Miguel Gallardo el 27 de noviembre de 2009 en Literatura, Narrativa, Noticias

451

El título de este post puede resultar engañoso: no estamos hablando de libros prohibidos per se, sino más bien de libros que han de ser leídos sólo bajo supervisión y/o con permiso de la autoridad superior (a excepción de los que pertenecen al nivel máximo de precaución). El Opus Dei califica los libros según seis categorías:

1 - Libros que pueden leer todos, incluso niños.
2 - Lectura en general recomendable aunque requiere un poco de formación.
3 - Los pueden leer quienes tengan formación (puede haber escenas o comentarios “inconvenientes”). Se necesita permiso del director espiritual.
4 - Los pueden leer quienes tengan formación y necesidad de leerlos. Se necesita permiso del director espiritual.
5 - No se pueden leer, salvo con un permiso especial de la delegación.
6 - Lectura prohibida. Para leerlos se necesita permiso del Padre (Prelado).

En las bibliotecas dependientes de la Obra los libros pertenecen, casi en su totalidad, a los grupos 1 y 2. Ejemplos de estos grupos serían la obra completa de J. R. R. Tolkien, los hermanos Grimm o Agatha Christie, así como la mayor parte de los libros de Arthur Conan Doyle (exceptuando Los refugiados y La gran sombra). Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, pertenece por cierto al grupo 2, toda una paradoja para un libro que habla sobre lo que habla. No deben de haberlo leído.

En el grupo 3, libros que para ser consultados y leídos necesitarían del “permiso del director espiritual”, estarían, entre otros, muchas de las mejores novelas de Delibes, El Aleph (una de las obras más universales del autor argentino Jorge Luis Borges) o, sorprendentemente, la popular novela anónima El peregrino ruso, un clásico de la espiritualidad de nuestro tiempo.

Con el nivel 4 ya entramos en palabras mayores: ya no estamos hablando tan sólo de tener que pedir permiso al director espiritual o de tener formación: además hay que tener necesidad de leerlos. Me pregunto cómo se puede demostrar semejante cosa. Pero no está de más saber que, para leer libros como Frankestein desencadenado (de Brian Aldiss), la antología poética de Vicente Aleixandre, Cañas y barro (de Blasco ibañez), El canon occidental (de Harold Bloom), El laberinto español (de Gerald Brenan), RUR (de Karel Capek), 2001 (de Arthur C. Clarke) o El club Dumas y La piel del tambor (ambas de Arturo Pérez Reverte), los miembros de la Obra habrán de cumplir esos requisitos. Incomprensible (si es que algo de todo esto tiene el más mínimo sentido) lo de la obra de Harold Bloom: yo habría creado para ella un nivel 7 como mínimo.

En el quinto nivel nos encontramos con obras muy diversas, como por ejemplo La casa de los espíritus (de Isabel Allende), El árbol de la ciencia (de Pío Baroja)… y Fundación (de Isaac Asimov). El que haya pensado que esta novela del autor estadounidense de origen ruso era totalmente inocente se equivoca, por lo visto. ¿Está la psicohistoria en conflicto directo con Dios o con los prelados correspondientes?

Almuerzo desnudo

Y ya llegados al sexto y último nivel, el de los libros “prohibidos” (estoy utilizando su terminología, desde luego), podemos mencionar, entre muchísimos otros, el Manual de Economía Política (publicado por la Academia de Ciencias de la URSS), obras de Rafael Alberti como pueden ser Coplas de Juan Panadero o Lo que canté y dije de Picasso, la humorada Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (de Woody Allen), los Textos escogidos de Salvador Allende, obras de Isabel Allende como Cuentos de Eva Luna o De amor y de sombra, el Curso de puericultura de Cuper, La negritud (de Luis María Ansón), El cuento de la criada (de Margaret Atwood), Las flores del mal (de Baudelaire), el Manifiesto del surrealismo (de André Breton), el Decamerón, La naranja mecánica (de Anthony Burgess), el Tratado de la regalía de amortización (de Pedro Campomanes), La colmena (de Cela), La ilustración gráfica del siglo XIX (de Valeriano Bozal), Rey Jesús (de Robert Graves), buena parte de la obra de Cortázar, y las obras casi completas de Fernando Arrabal, Clive Barker, Mario Benedetti, William S. Burroughs, José Caballero Bonald, Santiago Carrillo, Ricardo de la Cierva, Paulo Coelho, Auguste Comte, Bertolt Brecht y Bukowski, entre muchos otros.

Me siento muy orgulloso de haber leído algo de casi todos ellos. Incluso de De la Cierva.

Autores relacionados:
Agatha Christie
André Breton
Anthony Burgess
Arthur C. Clarke
Arthur Conan Doyle
Libros relacionados:
2001: una odisea espacial
Cañas y barro
El Aleph
El canon occidental. La escuela y los libros de todas las épocas
El club Dumas

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10
comentarios en “Los libros prohibidos por el Opus Dei”

  1. Los libros prohibidos por el Opus Dei « ExOpus: Los Otros Del Opus Dei dijo:

    [...] FUENTE: LECTURALIA [...]

  2. Tropos dijo:

    El acabar siempre con “los he leído y he disfrutado mucho con ellos” es el típico comentario recurrente, tópico y estúpido: ya supongo que los libros no se prohiben porque sean aburridos (la colección completa de Juan Benet o La rusa, de Cebrián, por ejemplo, estaría ahí), sino porque tenga inconvenientes morales.
    la lista es comprensible: la cantidad de gente que ha perdido la fe leyendo cosas a las que no sabían dar respuesta es larga. No es que sean argumentos sin respuesta, es que pueden afectar a la gente por una u otra razón. Por eso se pide que se consulte al director, para plantear dudas. por otro lado, la lista de gente que ha llegado a la fe después de leer también es amplia.
    Las listas, como siempre, plantean la cuestión de la generalización de juicios. Lo que a uno le hace daño, a otro le deja frío. Pero al menos, sirve para estar advertido sobre esos libros y no perder tiempo leyéndolos. De todos modos, me parece digno de elogio ese esfuerzo por leer tanto libro (muchos, auténticos ladrillos) para orientar a la gente.

  3. LBG dijo:

    Cuánto hay que decir de la Fe que un libro da o quita…..! La lectura puede influir, por supuesto, pero es uno quien decide, no? Uno decide qué leer, uno decide qué pensar de lo que leyo y sobre todo uno disfruta perdiendo el tiempo con ellos, cuando uno los elije. Qué triste que todavia existan restricciones de esta clase, pero supongo que los limites sirven para la gente limitada.
    Ah! y yo tambien me siento muy orgullosa de haber leído algo de casi todos ellos!

  4. pablo dijo:

    Valoro que haya gente u organizaciones que primen la cuestión moral sobre todas las cosas. Es lo que necesita este mundo de hoy tan superficial pero estaría bueno que la enseñanza moral se sustente sobre la inteligencia y no sobre la ignorancia. No entiendo porque en pleno siglo XXI todavía se prohíbe ciertas lecturas. Estaría bueno que se permita leer los libros de moral dudosa y luego discutir sobre el tema. Tenemos que aprender a ser adultos en todos los ambitos y responsable de nuestros actos y conocimientos. Aprender a discernir entre el bien y el mal conociendo el mal es fortaleza y rectitud. No conocer el mal, no es rectitud, es ignorancia!

  5. Francisco Salazar dijo:

    El Vaticano abolió hace ya varios años el “índice de libros prohibidos”, que pesaba sobre todos los católicos del mundo como una obligación en virtud de la autoridad y magisterio de la Iglesia. ¿Qué sentido tiene continuar con dicha censura en el día de hoy? Si se trata de niños, la censura tiene sentido: Los infantes no pueden ver o leer cualquier cosa. Sin embargo, respecto a nosotros los adultos ¿tiene sentido que nos dejemos tratar como niños? Nuestro amigo Tropos nos dice que algunas lecturas pueden ser dañinas para la fe. No sé en qué sentido ello puede ser cierto, ya que la fe es una virtud teologal, es decir la infunde Dios mismo en nuestro espíritu y no depende de nuestros méritos o actos. No es algo que se pueda ganar o perder por lo que hacemos. Si hemos de ser rigurosos con la doctrina católica, un hombre de auténtica fe no la va a perder por leer unos libros, por muy “picantes” o blasfemos que sean.
    Me temo que esta regresiones culturales que ocurren, como la revitalización de la censura, responde a otros intereses. Hay quienes le temen al debate, a la opinión disidente, a la visión cultural diferente, a la libertad de pensamiento… en el fondo le temen a la verdad; ya que muy en el fondo de sus conciencias saben que su postura de fe no se sustenta racionalmente y disfrazan su temor con un supuesto celo de pureza religiosa, política o cultural (por ejemplo, la actual China).
    En cuanto a la fe, dicho temor es estúpido e injustificado porque la fe necesita ser constantemente confrontada con la razón y la verdad (venga de donde venga la crítica) o si no, terminamos creyendo cualquier cosa. Como decía San Agustín, una fe sobre la cual no se reflexiona, deja de ser fe.

  6. Henrique dijo:

    Antes de ser nombrado por Juan Pablo II prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (el antiguo Santo Oficio), las obras del Cardenal Ratzinger (¿les suena?) estaban en las categorías 4 y 5. ¡Y tuvieron que correr a sacarlas de su índice!

  7. Josep Miquel dijo:

    La prohibición de libros únicamente responde a un afán de dirigir moralmente al adepto para que no se desvíe del carril. Por supuesto, el director espiritual tiene una ventaja, al menos teórica, como supuesto conocedor de las artimañas del diablo en forma de celulosa y tinta, eso si es que ha leido los libros que prohibe y de los cuales “aconseja”. El control de la lectura deriva en el control de la formación y en la formación a conveniencia de los miedos e inseguridades del adepto, así como en la formación de su intolerancia frente a elementos externos distorsionadores del ideario dispensado por el grupo. Nunca un individuo es totalmente libre, y si que se ha de formar, para poder entender, mejor o peor, o mas bien dicho, de un modo u otro, las obras que lee. Sin embargo el individuo, aparte de formarse, debe poder acceder al conocimiento por si mismo, para poder debatir. Tal vez lo mas sano sería promover el bedate, no la censura ni la manipulación intelectual y espiritual,pero claro, eso no puede ser tenido en cuenta por una organización(secta) nacida bajo el amparo den NacionalCatolicismo franquista.
    Es lamentable que dicha organización tenga tantos privilegios en el Vaticano y sea una prelatura personal en relacción directa con el papa.

  8. Josep Miquel dijo:

    Quise decir “debate”, no “bedate”. Disculpas.

  9. Pepeteportu dijo:

    Sin comentarios,eso es el Opus Dei y muchiiiiiiiiiiiiiiisimas cosas más.Cada día estoy más de acuerdo con Buñuel:”Soy ateo por la gracia de Dios”.Lo digo con conocimiento de causa.

  10. JMG dijo:

    No entiendo cómo estos libros pueden influir en la Fe de los verdaderos creyentes. Hay creyentes que conviven dia a dia con robos ,asesinatos, violaciones ,prostitución infantil y todo tipo de barbaridades en muchas partes de este mundo. Se abrazan a esa Fe para continuar viviendo y muchas veces para enfrentarse a esas situaciiones y ayudar a sus semejantes. Que los pensamientos u opiniones vertidos en las hojas de un libro por una persona sean considerados peligrosos para alguien que comparta esa misma Fe me parece desproporcionado y con poca fe en su Fe (perdón per el juego de palabras, pero no me pude resistir)

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