Resumen y sinopsis de La lluvia de verano de Marguerite Duras
La acción de "La lluvia de verano" (1990) se teje en torno a una familia de inmigrantes cautivadora en su pobreza: el padre, un obrero italiano enamorado de su esposa con la pasión de quien vive obsesionado por un temido abandono; la madre, rodeada por un halo de misterio, ignorante de su poder de fascinación, ajena, animada por el recuerdo luminoso del amante de una noche en un país lejano; los hijos, seductores natos en su atractivo físico, en su libertad, en su clara inteligencia, y sobre todos ellos Ernesto, el mayor, quien, dueño de un talento privilegiado y cobijado en la complicidad que experimenta con su hermana Jeanne, se levanta en medio de una árida soledad sin recursos como el árbol que, insólito en su belleza, crece en un yermo paisaje.
En "La lluvia de verano" el lector reconocerá algunos de los temas recurrentes en la obra de Marguerite Duras (1914-1996), como son la infancia, la soledad, el amor, el dolor, la desesperanza.
Imagínate dejar de ir al colegio simplemente porque allí te enseñan cosas que no sabes. Esa es la increíble respuesta de Ernesto, el niño que protagoniza La lluvia de verano, una de las novelas más bonitas, poéticas y extrañas de Marguerite Duras. La historia nos lleva a un barrio muy gris de las afueras de París para enseñarnos la rutina de una familia de inmigrantes que vive completamente apartada del sistema. Lo más mágico del libro es ver cómo este niño aprende a leer de milagro gracias a un libro quemado, demostrando que no necesita de ninguna escuela para entender lo grande que es el mundo. La autora nos regala un relato precioso que no va de grandes sorpresas ni de acción, sino de sentimientos, donde la lluvia constante funciona como un escudo que limpia y da una dignidad sagrada a la pobreza de la familia.
La forma de escribir es muy curiosa, usando frases muy cortas, repeticiones y un montón de silencios que te meten de lleno en una atmósfera llena de melancolía. La relación de Ernesto con sus padres y, sobre todo, el cariño tan especial que le une a su hermana Jeanne están contados con una delicadeza tan grande que te olvidas de juzgarlos y simplemente te dedicas a quererlos. Es verdad que al no pasar grandes cosas en la trama, el libro puede parecer demasiado lento o confuso para quien busque una novela con mucho movimiento. Sin embargo, termina siendo una joya literaria que te atrapa por su pureza y te invita a mirar la vida con los ojos de alguien que se niega a que los adultos le digan cómo tiene que pensar.