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Problemas para P.D. James

AutorRaquel Vallés el 17 de junio de 2009 en Noticias

Muerte en la clínica privada

P.D. James es una de las más conocidas y exitosas damas del crimen británicas y creadora de Adam Dalgliesh, inspector de Scotland Yard y poeta, detective que ha protagonizado catorce novelas y ha hecho pequeñas apariciones en dos de otra de las creaciones de James, la investigadora privada Cordelia Gray. Adam Dalgliesh es el personaje principal de la última novela de la autora inglesa, Muerte en la clínica privada, la que puede ser, según la autora, la última novela que publique.

Y es que Lady James, que fue nombrada baronesa en 1997 y ocupa uno de los sillones de la Cámara de los Lores, ya tiene noventa años y después de más de cuarenta años escribiendo teme que su siguiente libro no llegue al nivel que se autoimpone y que considera que sí ha alcanzado con el último, aunque asegura que seguirá escribiendo ya que los escritores necesitan hacerlo.

P.D. James ha sido comparada en muchas ocasiones con Agatha Christie, cosa que a ella no le hace mucha gracia ya que considera que sus historias no tienen nada que ver y que cualquiera que lea sus novelas puede confirmar. Pero ser escritora de novela negrocriminal y británica y no ser vendida como “la nueva Agatha Christie” y ser incluida en la categoría de “dama del crimen” se ve que es tarea imposible. Es más, sabiendo que va a seguir escribiendo y teniendo en cuanta la rapiña que últimamente se está haciendo con los libros inconclusos, relatos que son poco más que borradores o simples apuntes desdeñados por el autor y ahora considerados publicables por algún editor en connivencia con secretarias o familiares, podemos apostar que poco después de su muerte aparecerá algún recopilatorio de apuntes bajo el subtítulo de “la Agatha Christie de Oxford” o algun lema publicitario similar.

De todas formas, le rogamos a la señora James que continúe publicando, aunque pueda bajar el nivel siempre será más alto que el de muchas novelas vendidas bajo el mismo paragüas publicitario.

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70 aniversario de Diez negritos

AutorRaquel Vallés el 17 de junio de 2009 en Divulgación

Diez negritos

Diez negritos se fueron a cenar.
Uno de ellos se asfixió y quedaron
Nueve.

Nueve negritos trasnocharon mucho.
Uno de ellos no se pudo despertar y quedaron
Ocho.

Un brillante joven, una estirada solterona, un militar ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, un juez, un médico, un detective ex colono en África, un aventurero capitán y la joven institutriz son invitados a pasar unos días a una isla en la costa de Devon, siendo atendidos por el señor y la señora Rogers a la espera de un anfitrión que no aparece. Ninguno de ellos se conoce ni saben por que están allí realmente. Una canción infantil va marcando la muerte de cada uno de ellos hasta que no queda ninguno.

Ocho negritos viajaron por el Devon.
Uno de ellos se escapó y quedaron
Siete.

Siete negritos cortaron leña con un hacha.
Uno se cortó en dos y quedaron
Seis.

Con este argumento Agatha Christie planteó una de sus novelas más conocidas, Diez negritos (And then there were none), aparecido en 1939 y de la que se han realizado varias adaptaciones al teatro (por la misma autora, que cambio el final por considerar que no funcionaba dramáticamente), cinematográficas (mi preferida es Un cadáver a los postres, aunque ya sé que no es algo serio) e incluso videojuegos.

Seis negritos jugaron con una avispa.
A uno de ellos le picó y quedaron
Cinco.

Cinco negritos estudiaron derecho.
Uno de ellos se doctoró y quedaron
Cuatro.

Se trata de uno de los mejores libros de Agatha Christie que renuncia a utilizar aquí a sus detectives fetiche (Poirot o la señorita Marple) para crear un ambiente de tensión e intriga magnífico y donde cada uno de los pasos parece pensado para llevarte donde estabas. Es también, probablemente, una de las novelas que mejor ha envejecido y su argumento sigue siendo copiado una y otra vez.

Cuatro negritos fueron a nadar.
Uno de ellos se ahogó y quedaron
Tres.

Tres negritos se pasearon por el Zoológico.
Un oso les atacó y quedaron
Dos.

Este año se cumplen setenta años desde su publicación y la editorial RBA ha preparado una edición especial aniversario con un concurso con un fin de semana en Londres como premio. Para participar tan sólo hay que escribir una versión propia del final del libro, si os lo habéis leído ya sabéis de que se trata, sino dejar de leer este post y empezad ya mismo. Tenéis hasta el día treinta de septiembre para sacar vuestro lado macabro y convertiros en dama del crimen británica.

Dos negritos se sentaron a tomar el sol.
Uno de ellos se quemó y quedó nada más que
Uno.

Un negrito se encontraba solo.
Y se ahorcó y no quedó…
¡Ninguno!

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Memorias de un hombre de palo, de Antonio Lázaro

AutorAlfredo Álamo el 16 de junio de 2009 en Reseñas

Memorias de un hombre de palo

Antonio Lázaro hace suya la leyenda del hombre de palo en su última novela, una recreación histórica del Siglo XVI ambientada en Toledo.

El hombre de palo, tal y como se cuenta en Toledo, donde hasta tiene dedicada una calle, al parecer era un autómata de madera creado para semejar un pedigüeño que Juanelo Turriano, relojero y matemático mayor de Carlos I y Felipe II. El tal Turriano estaba en Toledo para construir un artificio que llevara aguas del Tajo a la ciudad, algo que nadie nunca había conseguido.

Lázaro recoge la vida de Turriano y la convierte en la de un Da Vinci aventajado, recrea Toledo con fidelidad y crea un ambiente lleno de estampas locales donde se nota que el trabajo de documentación está más que trabajado. Para aquellos que sólo le piden a una novela histórica que recree de manera amena un momento pasado, sin importarles demasiado otros detalles, Memorias de un hombre de Palo [Suma] es una historia que los enganchará sin problemas.

Vaya por delante que soy un auténtico enamorado de autómatas, mecanismos, resortes y engranajes. Adoro las historias de elementos mecánicos que simulan vida, me fascina esa tecnología entre relojera y mágica que se dio sobre todo a finales del XVI al XVIII. Quizá esa esperanza de encontrarme con algo así es lo que ha trastocado algo mi lectura del libro.

Encuentro que Memorias de un hombre de palo tiene un desarrollo plano, carente de emoción. La narración es inalterable, con pocos cambios de ritmo, con una acción a cuenta gotas y que se ve venir de lejos. Se nos narra la determinación de Juanelo con su Artificio y la de Aurelio el Comunero con su amistad. No hay desarrollo, ni crecimiento, ni cambio. Tal y como empiezan los personajes, así acaban.

El hombre de palo, que se adivinaba como protagonista, o elemento de capital importancia, queda relegado a un segundo plano -cuando toma protagonismo la historia se vuelve inverosímil– y a un epílogo de lo más extraño. La decepción, quizá, me venga por el abandono de una historia que yo creía de autómatas y relojeros por una en la que no se explica nada y se atribuye todo a una suerte de mística extraña que aparece de la nada para cerrar los hilos al final de la novela.

Una historia que queda convertida en una sucesión de bonitas estampas, bien detalladas, buenos diálogos, pero carente de una vida verdadera, como le sucede, en teoría, al mismo Don Antonio, el Hombre de Palo.

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Al día con los ebooks

AutorAlfredo Álamo el 16 de junio de 2009 en Noticias

Pixel-Qi

En las últimas semanas han surgido diferentes noticias que afectan al novedoso ecosistema de los libros electrónicos, tanto en aspectos puramente tecnológicos como en situaciones de mercado. Vamos a hacer un breve repaso para ponernos al día.

Sin duda, el movimiento de Google para que Google Books se ofrezca como una nueva plataforma de venta para ebooks, dejando los precios en manos de las editoriales, supone un serio aviso para Amazon, que en estos momentos copa el mercado americano, un mercado en el que las ventas de libros electrónicos aumentaron más de un 200% en el último cuatrimestre.

Por otro lado, y sin dejar a Google de lado, el gobierno estadounidense está revisando el acuerdo de la empresa californiana con autores y editores -ese acuerdo al que CEDRO le faltó tiempo para lanzarse de cabeza y aceptarlo- por sospechas de una posible situación de monopolio en el mercado. Es posible que el acuerdo se tenga que modificar en un futuro, aunque todavía no se sabe nada con seguridad.

Los e-readers proliferan. Los hay de colores, más pequeños, con wifi o sin wifi, pero la ley de los 250€, precio del que no se descuelgan, sigue manteniéndolos alejados del mercado real. La opinión de los expertos es la misma: cuando bajen de precio se producirá un cierto despegue, pero ojo, los usuarios leen en cualquier dispositivo cómodo, como ordenadores o incluso smartphones; relacionar exclusivamente e-readers con la situación de demanda de ebooks puede ser un caso de ceguera editorial. En el portal de Scribd -dado a conocer por demandas, o más bien por el anuncio de demandas, desde el mundo editorial- ahora han inaugurado una tienda virtual donde Simon&Schuster -que lleva a gente como Stephen King- ponen a la venta sus ebooks. La traba es doble: no se pueden leer en Kindle y además cuestán sólo un 20% menos que su equivalente en papel

Hablando de pantallas de ordenador, hay que señalar las tecnologías que vienen pegando fuerte y que podrían, en un momento dado, cambiar los ebooks tal y como los conocemos. La tecnologia Pixel-Qi promete integrarse con facilidad en las fábricas de LCD actuales y convertir, con un sencillo botón, la pantalla de nuestro portátil en una pantalla de bajo consumo perfectamente visible incluso bajo la luz directa del sol.

Las implicaciones son enormes -pantallas quizá no tan perfectas a la hora de la tipografía, pero geniales para ver vídeo– y se avecina una dura competición. De entrada Samsung ha presentado una tecnología similar a la Pixel-Qi, así que las grandes empresas es posibile que metan la cabeza en el negocio.

Escenarios que cambian demasiado rápido, posiblemente el mayor enemigo del ebook, estar basado en una tecnología en continuo desarrollo para un uso muy específico. ¿Serán los aparatos multitarea los que acaben haciéndose con el mercado, dejando a los e-readers sólo para unos pocos? La tecnología Pixel-Qi y similares parece ir por ese camino, pero todo puede cambiar con un anuncio tecnológico mañana, pasado mañana o la semana que viene.

Libros comestibles

AutorAlfredo Álamo el 15 de junio de 2009 en Noticias

Libro comestible

Como complemento al master de edición de UAM-Edelvives, se realizó en la Feria del libro de Madrid una curiosa experiencia que lograba aunar dos mundos tan relacionados como la gastronomía y la literatura.

No estamos hablando de recetas basadas en los menús que salen en algunas novelas, aunque no habría sido una mala idea revisitar tanto las novelas de Vázquez Montalbán con Carvalho, verdaderas joyas culinarias, o bien las del comisario Montalbano, obra de Andrea Camilleri, para apreden cocina italiana. No habría que olvidar un toque gallego, como el que da Domingo Villar en Ojos de agua en la persona de Leo Caldas.

La iniciativa, menos calórica, me temo, era la de presentar las novelas editadas en el master y mostrar sus portadas convertidas en producto comestible gracias al buen hacer del chef Firo Vázquez. La idea viene también por el nombre de la editorial creada a tal efecto, Tinta de Calamar: obleas de pan pintadas con tinta, como no, de calamar, con dibujos o frases que fueron repartidas, como una comunión religiosa entre esos dos mundo, para los asistentes.

Sin embargo, ¿qué más se podría hacer? La verdad es que pan con tinta es original, pero… ¿Una portada de Rebelión en la Granja hecha con bacon recién rustido no estaría mejor? ¿Unas buenas morcillitas de arroz para presentar Nocturna, de Guillermo del Toro? ¿Arroz y pescado crudo formando 1Q84 de Murakami?

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Como una moto, la vida de John Belushi

AutorAlfredo Álamo el 15 de junio de 2009 en Divulgación

Como una moto

John Belushi fue el cómico de más talento de toda una generación de actores americanos, pero por desgracia, ese mismo talento, esa fuerza que lo convertía en único, acabó lastrándolo hasta su misma muerte.

Cuando murió apenas tenía 33 años, se había convertido en una estrella de la televisión gracias al Saturday Night Live -aunque, y esto es un dato a tener en cuenta, el que se llevó el gato al agua del programa fue Chevy Chase-, ya había realizado varias películas y se lanzaba dentro del mundo de la música con la Blues Brothers Band.

Las películas fueron éxitos de taquilla, tanto Desmadre a la Americana -donde su papel de Bluto parece que acabó formando parte de su personalidad- como el Jake de los Blues Brothers -siempre encantador, siempre con una excusa, una mentira, un cigarrillo y una copa en los labios- y acabaron por hacer que Belushi, de algún modo, dejara a esos personajes tomar el control.

En su entorno nadie quería creer qué es lo que hacía, su adicción a las drogas fue tolerada y animada por muchos de sus amigos, que llevaban su mismo camino, nadie supo frenar la carrera hacia el abismo de Belushi que acabó en un cuartucho de mala muerte en Hollywood tras varios días de meterse todo tipo de sustancias en el cuerpo, incluso llegando a inyectarse heroína en vena, último tabú de los actores de la época.

Sin embargo, pese a todo, la viuda de John Belushi no aceptó que su muerte fuera producto de la propia autodestrucción del actor, así que contactó con Bob Woodward, conocido periodista coautor del famoso reportaje sobre el Watergate que acabó con Nixon, y le encargó rehacer las últimas horas de Belushi para conocer quién estaba con él , quién le dio las drogas, buscando alguien que cargara con la culpa de aquella muerte.

Lo que Woodward iba a convertir en una serie de artículos se convirtió en un libro –Como una moto [Global Rythm]-, una historia sobre el mundo de Hollywood y las drogas y de los últimos días de Belushi, reflejados casi minuto a minuto. Lo cierto es que no encontró ningún culpable directo, pese a la negligencia del cuerpo de policía de Los Ángeles en la investigación. El resultado es una historia triste pero que cuenta perfectamente una época que llegó a su fin con la muerte de Belushi, un hecho que marcó un antes y un después para toda una generación de actores.

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XXII Semana Negra de Gijón: Otro año más en la playa

AutorRaquel Vallés el 14 de junio de 2009 en Noticias

XXII Semana Negra

A principios del mes julio, como cada año desde hace la friolera de veintidós, dará comienzo la Semana Negra de Gijón, una de las citas más importantes que se celebran en este país alrededor de la literatura y el más importante en cuanto a literatura negrocriminal. Tras veintiuna ediciones la Semana Negra está más que consolidada, a pesar de los cambios de ubicación de los últimos años que este la llevarán a la Playa del Arbeyal, presentando un cartel que pocos pueden permitirse.

Además de su peso como encuentro literario lo que más llama la atención de la Semana Negra es su peculiar naturaleza, aunando el mundo literario con sus conversaciones y mesas redondas, y el más puramente editorial, con las presentaciones y la correspondiente feria del libro con un mercadillo, actuaciones musicales o actos solidarios, consiguiendo que esta especie de circo rabioso convierta durante una semana a Gijón en la capital de la literatura.

Este sentido, y reivindicación, del mundo literario como espectáculo y divertimento, pero siempre exigente en cuanto a calidad, es palpable también la manera que Paco Ignacio Taibo II, ideólogo y director de la Semana Negra, y el resto de componentes llevan la misma. ¿Hay alguna publicidad más efectiva que el Tren Negro que lleva a los invitados desde Madrid a Gijón?¿Algún otro festival literario ha conseguido una marca distintiva tan exitosa como los sombreros de gángster o el diario A quemarropa que se reparten a los asistentes?

Pero no sólo de novela negra se habla en la Semana, también tiene espacio propio la ciencia ficción y la fantasía, géneros a los que se les dedica la Asturcón el primer fin de semana de la Semana Negra. Otro género que va haciéndose fuerte es la novela histórica, concediendo incluso un premio propio, el Espartaco a la mejor obra de novela histórica en castellano.

Fred Vargas, Kiril Yeskov o Andreu Martí son algunos de los muchos autores que podremos encontrar en la única semana de once días de todo el año; apuntad las fechas, del diez al diecinueve de julio.

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La tercera virgen, de Fred Vargas

AutorAlfredo Álamo el 13 de junio de 2009 en Reseñas

La tercera virgen

Ya hemos comentado en otra ocasión algún libro de esta escritora francesa. Hay que dejar claro que no es una lectura de novela negra normal. Fred Vargas siempre plantea los libros de una manera en la que te tienes dejar llevar, es un acuerdo en el que si no entras, puede que llegado un punto de la lectura te preguntes si en realidad no tenías nada mejor que hacer.

En La tercera virgen[Siruela] nos encontramos de nuevo al comisario Adamsberg, recién llegado de su valle en los pirineos y tan meditabundo y reflexivo como de costumbre, puede que más. Dos cadáveres de unos criminales habituales levantan las sospechas del comisario pese a que todo indica que es un asunto de drogas. Mientras investiga las muertes, Adamsberg se reencuentra con una forense con la que trabajó cuando iniciaba su carrera, al mismo tiempo que tiene que lidiar con unos asuntos en Normandía y sus secos habitantes y con el fantasma de la monja sangrienta que al parecer vive en su nueva casa.

Vargas retoma al comisario Adamsberg y al microcosmos de la comisaría con Danglard a la cabeza, mientras saca a la luz elementos del pasado pirenaico del comisario en forma de un recién llegado a la unidad, originario del valle montañés contiguo al de Adamsberg, entre los que existe una rivalidad milenaria. Como nota distintiva, este nuevo compañero improvisa versos y habla con ellos para dar explicaciones, lo que saca de quicio a Danglard.

De nuevo nos encontramos con unos diálogos rápidos e interesantes, una narración fluida como es habitual en Vargas, y también con esos elementos peculiares, casi mágicos en ciertos momentos, que tienes que creer casi en un acto de fe, de comunión con el universo tan parecido y diferente al nuestro que ha creado Fred Vargas para situar sus ficciones.

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Los mundos de Coraline, Selick vuelve al Stop-Motion

AutorVíctor Miguel Gallardo el 12 de junio de 2009 en Noticias

Coraline

Los mundos de Coraline, recientemente estrenada, es el tercer largometraje en animación stop-motion creado por el director de Nueva Jersey Henry Selick. Ya iba siendo hora: sus dos anteriores películas de animación, la aclamada Pesadilla antes de Navidad (1993) y la interesante James y el melocotón gigante (1996), ya hace tiempo que se convirtieron en clásicos. Luego tuvo la (mala) ocurrencia de embarcarse en un proyecto de cine convencional, Monkeybone (2001), que no convenció a nadie. Ahora, tras ocho años, nos presenta la que para gran parte de la crítica especializada es su mejor película.

Si Pesadilla antes de Navidad estaba basada en un poema y unos dibujos de Tim Burton, que además produjo la película, y James y el melocotón gigante (también producida por Burton) en una novela de Roald Dahl, Los mundos de Coraline hace lo propio con una obra del polifacético autor británico Neil Gaiman. Gaiman es un importante escritor de género fantástico (suyas son, aparte de Coraline, algunas buenas novelas como Buenos presagios, que escribió junto a Terry Pratchett, Neverwhere o Los hijos de Anansi), ha trabajado en múltiples guiones para cine y televisión (por ejemplo en Beowulf o Stardust, adaptación de una novela suya) y, por encima de todo, es uno de los autores de cómic más importantes de los últimos veinte años. Según parece, Selick ha conseguido captar por completo el mundo que Gaiman planteó en Coraline, superándolo incluso en opinión de muchos, lo que en principio parece resolver la duda creada tras Monkeybone: parece ser que Selick puede hacer buenas películas aunque el bueno de Tim Burton no esté involucrado en ellas. También al revés, por supuesto, aunque la única aproximación de Burton como director al mundo de la animación stop-motion, la película de 2005 La novia cadáver, dejó un regusto amargo (seguramente en parte culpa de las distribuidoras, que insistieron en su parentesco con Pesadilla antes de Navidad).

Coraline

Los mundos de Coraline llegan, además, en un momento clave para la industria de la animación, una de las que más dinero genera y de la que más merchandising produce en la industria cinematográfica actual: por una parte, hace una década que se impone la animación 3-D; por otra, Disney, que empezó a explotar este tipo de animación tras los sonoros batacazos de sus últimas películas 2-D hasta la fecha (Zafarrancho en el rancho, Hermano Oso, El planeta del tesoro, Lilo & Stitch, Atlantis: El imperio perdido y El emperador y sus locuras), que estrenadas entre 2000 y 2004 naufragaron en un mercado donde, en los años 90, la compañía había hecho millones al no tener que competir con la animación en tres dimensiones, ha decidido volver a la animación tradicional en fechas recientes, aunque sin renunciar al 3-D, por supuesto. Así, nos encontramos con la mayor compañía (Disney) haciendo a la vez animación por ordenador y tradicional, y a dos compañías más, Pixar (ahora subsidiaria de Disney) y Dreamworks copando el mercado de la animación por ordenador. Por eso es de agradecer que gente como Selick, como Nick Park y Steve Box (creadores de los imprescindibles héroes Wallace y Gromit, de Aardman Animations) o como Ilion Animation Studios (estudios de animación españoles que próximamente estrenarán Planet 51, la película española más cara de la historia) sigan en la brecha ofreciéndonos más opciones a todos los que consideramos el cine de animación como uno de los que mejores películas ofrece hoy día.

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El mediodía de la Gioconda crepuscular, de J.G Ballard

AutorAlfredo Álamo el 12 de junio de 2009 en Reseñas

Playa terminal

Hace poco que nos dejó Ballard, en mi opinión uno de los grandes visionarios del futuro cercano, un futuro que ya nos ha alcanzado en algunos aspectos, y me gustaría rescatar uno de mis cuentos favoritos del escritor inglés.

La Gioconda del mediodía crepuscular, incluida en Playa Terminal , nos plantea una situación sencilla: Richard Maitland sufre de ceguera temporal y descansa junto a Judith, su mujer, en la casa de la playa. Ballard nos cuenta cómo se adapta progresivamente a esa falta de visión y también el proceso por el cual se agudizan el resto de sus sentidos.

Así contado, desde luego, parece una historia manida y contada cien veces: el descubrimiento de las cosas bellas de la vida, esas que por fijarse sólo en lo que vemos, dejamos pasar por alto. Crecimiento personal, desarrollo, autoestima, algo digno de un telefilme para la sobremesa de los domingos.

Ballard nos lleva un paso más allá, como hace con su protagonista. A medida que pasa el tiempo profundiza, tanto en sí mismo como en un pasado que imagina o cree recordar, un momento, un lugar del que ni puede ni desea escapar. Esta es una de las constantes en Ballard, el mundo interior que más que liberar, atrapa en una mezcla de placer y horror.

El cuento finaliza de una de las maneras más horrorosas y poéticas a la vez que yo haya leído, y ahí es donde se aprecia la grandeza de Ballard en un cuento corto e intrascendente capaz de dejarme fuera de combate a partir de una premisa más que usada. La versión onírica de Ballard mezclada con una realidad demasiado cercana, la violencia incontenida e irracional, elementos del universo del escritor que me fascinan y atrapan al mismo tiempo que producen un rechazo visceral.

Por eso no puedo dejar de recomendar a Ballard, sobre todo sus cuentos cortos. Puro veneno para el alma sencilla.

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