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El verano como momento idóneo para fomentar la lectura

AutorYolanda Galiana el 5 de mayo de 2021 en Divulgación
  • Los meses de verano son los más esperados del año, especialmente por los más pequeños.
  • El tiempo del que se dispone se puede aprovechar para introducir a los niños en el mundo de los libros.

Dos niños leyendo

El verano es uno de los momentos más ansiados del año. Los adultos se despojan de su rutina y su estrés diario y pueden dedicarse, por fin, a disfrutar de tiempo para ellos y para estar con los suyos. Los más jóvenes, por su parte, van a liberarse de la carga lectiva; sin embargo, hay que evitar que pierdan el ritmo de aprendizaje de la escuela o el instituto. Para ello, son fundamentales los cuadernos de verano, que ayudarán a refrescar la memoria tanto en primaria como en secundaria y bachillerato.

Pero si hay alguien que está deseando con ansia que lleguen los meses de verano esos son, sin duda, los niños. Tras un largo año escolar, su momento favorito ha llegado: las vacaciones. Sin clases, sin profesores, sin madrugar… ¡Parecía que no llegaban nunca!

Con tanto tiempo entre las manos, son muchísimas las actividades que pueden realizar los niños: ir de campamento, jugar en el parque, pasar el día en la playa, ver sus dibujos animados favoritos, dibujar, pintar y, la que más nos gusta a nosotros… Leer.

Y es que los meses de verano son uno de los mejores momentos para fomentar la lectura en los más pequeños. Al disponer de tanto tiempo, se puede combinar con otras actividades y convertirla en parte de su juego. Si el niño entiende que leer puede ser divertido, habremos dado un paso gigantesco con respecto a su desarrollo.

Para iniciarles en el mundo de los libros es fundamental tener en cuenta que, a esas edades, hay mucha diferencia en cuanto a capacidades de un año a otro. Por ello, es necesario saber qué libros son adecuados para el momento del desarrollo en el que se encuentran.

La edad a la que se recomienda empezar a introducir la lectura es a partir de los 6 meses. En esta etapa, de los 0 a los 12 meses, nos centraremos en incluir, poco a poco, la lectura en su rutina. Bastaría con leer en voz alta unos 5 o 10 minutos para que el bebé entre en contacto con ella. Siendo tan pequeño, al principio querrá utilizar el libro como juguete: intentará manosearlo, llevárselo a la boca, lanzarlo… Para captar su atención sería necesario que la obra contara con poca letra y numerosas ilustraciones, además de ser manipulativa (con desplegables, distintas texturas…).  Cuanto más lo sea, más partido se le podrá sacar en este período evolutivo.

De 12 a 24 meses, las capacidades del pequeño le permitirán prestar más atención a la actividad, por lo que podemos aumentar el tiempo de lectura. Cuando se le lea, es importante utilizar diferentes entonaciones para captar su interés, así como preguntarle sobre las imágenes para favorecer el desarrollo del lenguaje. Los libros deberán contener grandes ilustraciones, pero esta vez con más letra y de tamaño grande. En esta etapa el niño intentará pasar él solo las páginas de los libros, o incluso garabatearlos si tiene a mano lápices o rotuladores. Para aprovechar esto, unos libros muy útiles para generarle interés serían los de pegatinas o para colorear.

De los 2 a los 3 años, se considera un período excepcional para iniciar a los niños en el aprendizaje de la lectura, puesto que cada vez usan más palabras y comprenden más conceptos. En esta etapa se puede dedicar entre un cuarto de hora y veinte minutos a la tarea de leer. Aquí entran ya en juego los gustos y preferencias personales del niño. Claramente, si elegimos un libro que trate sobre un tema de interés para él (por ejemplo, los dinosaurios), su atención ya la tendremos captada desde el primer momento. Para los niños de 2 a 3 años es conveniente adquirir diferentes tipos de libros: con texto e imágenes, con recortables, con dibujos para colorear… Así no solo fomentamos la lectura, sino también su creatividad y psicomotricidad.

Si hemos seguido todos estos pasos, seguramente de 3 a 5 años, el niño ya se habrá empezado a interesar por los libros. Para motivarle aún más, es imprescindible ver al padre o a la madre —¡y si son los dos mejor!— leer diariamente. De este modo, el pequeño querrá imitarles. En esta etapa la elección del libro ya será con más texto y menos ilustraciones, puesto que ya es capaz de crearse imágenes en su mente sobre la historia. También puede ayudar a fomentar la lectura llevarlo a la biblioteca —así ya se va familiarizando— o realizar actividades complementarias a la lectura (por ejemplo, si está leyendo un libro sobre animales, aprovechar y llevarlo al zoológico).

Yolanda Galiana

Lectora empedernida desde que tiene uso de razón. Disfruta perdiéndose entre las hojas de cualquier buena historia que caiga en sus manos y compartiendo las reseñas de sus lecturas en su propio blog literario, donde da rienda suelta a sus opiniones.

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