Los fantasmas también se asustan de Pierdomenico Baccalario:
¡En casa de Moogley no hay ni un momento de paz! En plena noche, llega el fantasma de la señora Turricane y dice que su hermano (también fantasma, obviamente) ha desaparecido.
En la buhardilla donde Turricane se aparecía, Will y su amigo Tupper encuentran un líquido azul muy raro, la lyxospectrina, un temible componente utilizado en las Máquinas Absorbespíritus.
Sólo puede haber una explicación: hay un cazafantasmas en la ciudad… ¡Situación de emergencia en la Agencia Moogley!

Últimas diez críticas y comentarios de Los fantasmas también se asustan
Este libro todavía no ha sido comentado ¿Quieres ser el primero?