Resumen y sinopsis de Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa
En esta novela, el premio Nobel Mario Vargas Llosa subraya el eterno debate entre verdad y mentira, entre necesidad y virtud, y las perniciosas consecuencias que depara a veces la observancia rigurosa del deber.
Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución para las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber, se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, al que se entrega con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento.
Concebida y ensamblada con pericia de maestro, Pantaleón y las visitadoras supone un giro en la obra narrativa de Mario Vargas Llosa. El realismo social presente en sus primeras obras da paso a una precisa dosificación del sentido del humor, la sátira y la ironía que enriquecen sin mesura el desarrollo de su peculiar universo literario.
«Intenté al principio contar esta historia en serio. Descubrí que era imposible. Fue una experiencia liberadora, que me reveló las posibilidades del juego y el humor en la literatura.»
Mario Vargas Llosa
Pantaleón y las visitadoras es una novela cargada de un humor satírico que aborda una ficción dentro de una realidad, algo que Vargas Llosa anticipa en el breve prólogo. Está ambientada en los años cincuenta, en Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana y a la que solo se accede por vía marítima o aérea.
Lo que pueda haber de real en esta historia, Vargas Llosa lo caricaturiza hasta el extremo de convertirla en un circo. Se inspiró en rumores y relatos para crear una misión que, al parecer, habría funcionado en el ejército peruano en la Amazonía durante los años cincuenta.
Verdadero o falso que este servicio se llevara a cabo en Iquitos, cabría pensar si fue peor el remedio que la enfermedad. La cuestión era mantener a los soldados aliviados en los deseos de la carne, dado su aislamiento, y evitar los abusos que se estaban cometiendo en la Amazonía peruana.
Por este motivo, la cúpula del regimiento destinado en Iquitos decide llevar a cabo una operación secreta: organizar un burdel ambulante para satisfacer las necesidades ya mencionadas.
El asunto es tan delicado que es necesario elegir a un militar íntegro, con buen expediente y un máximo sentido del deber: el capitán Pantaleón Pantoja. El cómo se fragua todo esto se sabrá si se decide leer la novela.
La trama es sencilla de seguir en términos generales, pero la lectura exige atención debido a los continuos cambios de escena y a la alternancia de diálogos. Es una sensación a la que el lector puede acostumbrarse según avanza la novela, pero recomiendo no despistarse.
Los reglamentos, informes, estadísticas y procedimientos que aparecen en la novela son desmesurados y muy divertidos, ya que tratan la misión con el mismo rigor y organización que una operación militar cuando el objetivo a conseguir resulta difícil de encajar en ese esquema.
Sin embargo, el lenguaje y la forma de esos documentos son perfectamente creíbles. No parecen inventados, sino inspirados en la manera real en que funcionan las organizaciones jerarquizadas como en este caso es el ejército peruano.
La extravagante misión recibe el nombre de «Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines», y consiste en llevar «visitadoras» por todos los cuarteles de Iquitos para que los soldados y rangos superiores, puedan beneficiarse de sus «prestaciones».
Vargas Llosa la lleva con buen humor, pero considero que esta situación habría que profundizarla y llevarla más allá de lo que es en apariencia.
La novela está construida en torno a Pantaleón Pantoja, un personaje con un gran sentido del deber, que cumple una orden dada y se concentra en ejecutarla de la manera más perfecta posible; no actúa por ambición ni por corrupción y no cuestiona las consecuencias que dicha misión le pueda acarrear en una realidad tan absurda.
Visto así, Pantaleón no es un hombre incapaz de cuestionar las órdenes, sino alguien que encarna el ideal militar de disciplina y cumplimiento del deber. Esto, en el contexto de un país de la época gobernado por un gobierno militar, la obediencia no es una elección personal.
Pantaleón cree que una planificación perfecta resolverá el problema, y al principio todo parece marchar bien. Pero si hay algo que no se puede planificar son las emociones, las pasiones, el punto de vista religioso, los que creen que la misión desprestigia la institución, la sociedad que no lo acepta, etc. Una serie de factores que hacen que la empresa de las visitadoras se tambalee y la responsabilidad recaiga en quien lo ha organizado.
El final deja una impresión agridulce: no termina mal, pero se puede considerar injusto según como se juzgue. Los mismos que juegan con la integridad de Pantaleón deciden para él un destino que quizá no merezca.
Concluyo diciendo que se trata de una crítica a ese intento de organizar la condición humana en la que el autor pone como ejemplo al ejército peruano, pero que puede estar dirigida a cualquier institución. es una novela cargada de un humor satírico que aborda una ficción dentro de una realidad, algo que Vargas Llosa anticipa en el breve prólogo. Está ambientada en los años cincuenta, en Iquitos, la ciudad más grande de la Amazonía peruana y a la que solo se accede por vía marítima o aérea.
Lo que pueda haber de real en esta historia, Vargas Llosa lo caricaturiza hasta el extremo de convertirla en un circo. Se inspiró en rumores y relatos para crear una misión que, al parecer, habría funcionado en el ejército peruano en la Amazonía durante los años cincuenta.
Verdadero o falso que este servicio se llevara a cabo en Iquitos, cabría pensar si fue peor el remedio que la enfermedad. La cuestión era mantener a los soldados aliviados en los deseos de la carne, dado su aislamiento, y evitar los abusos que se estaban cometiendo en la Amazonía peruana.
Por este motivo, la cúpula del regimiento destinado en Iquitos decide llevar a cabo una operación secreta: organizar un burdel ambulante para satisfacer las necesidades ya mencionadas.
El asunto es tan delicado que es necesario elegir a un militar íntegro, con buen expediente y un máximo sentido del deber: el capitán Pantaleón Pantoja. El cómo se fragua todo esto se sabrá si se decide leer la novela.
La trama es sencilla de seguir en términos generales, pero la lectura exige atención debido a los continuos cambios de escena y a la alternancia de diálogos. Es una sensación a la que el lector puede acostumbrarse según avanza la novela, pero recomiendo no despistarse.
Los reglamentos, informes, estadísticas y procedimientos que aparecen en la novela son desmesurados y muy divertidos, ya que tratan la misión con el mismo rigor y organización que una operación militar cuando el objetivo a conseguir resulta difícil de encajar en ese esquema.
Sin embargo, el lenguaje y la forma de esos documentos son perfectamente creíbles. No parecen inventados, sino inspirados en la manera real en que funcionan las organizaciones jerarquizadas como en este caso es el ejército peruano.
La extravagante misión recibe el nombre de «Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines», y consiste en llevar «visitadoras» por todos los cuarteles de Iquitos para que los soldados y rangos superiores, puedan beneficiarse de sus «prestaciones».
Vargas Llosa la lleva con buen humor, pero considero que esta situación habría que profundizarla y llevarla más allá de lo que es en apariencia.
La novela está construida en torno a Pantaleón Pantoja, un personaje con un gran sentido del deber, que cumple una orden dada y se concentra en ejecutarla de la manera más perfecta posible; no actúa por ambición ni por corrupción y no cuestiona las consecuencias que dicha misión le pueda acarrear en una realidad tan absurda.
Visto así, Pantaleón no es un hombre incapaz de cuestionar las órdenes, sino alguien que encarna el ideal militar de disciplina y cumplimiento del deber. Esto, en el contexto de un país de la época gobernado por un gobierno militar, la obediencia no es una elección personal.
Pantaleón cree que una planificación perfecta resolverá el problema, y al principio todo parece marchar bien. Pero si hay algo que no se puede planificar son las emociones, las pasiones, el punto de vista religioso, los que creen que la misión desprestigia la institución, la sociedad que no lo acepta, etc. Una serie de factores que hacen que la empresa de las visitadoras se tambalee y la responsabilidad recaiga en quien lo ha organizado.
El final deja una impresión agridulce: no termina mal, pero se puede considerar injusto según como se juzgue. Los mismos que juegan con la integridad de Pantaleón deciden para él un destino que quizá no merezca.
Concluyo diciendo que se trata de una crítica a ese intento de organizar la condición humana en la que el autor pone como ejemplo al ejército peruano, pero que puede estar dirigida a cualquier institución.
Obra que navega entre la sátira social, la crítica moral y la reflexión que implica el cumplimiento del deber, con resultados y consecuencias no siempre acordes con las acciones emprendidas. Tal es la situación del capitán Pantaleón Pantoja al recibir el encargo de organizar un enorme y clandestino "burdel ambulante" para atender las "necesidades" de la soldadesca apostada en las guarniciones de Iquitos, en la Amazonía peruana. El plan, que funciona al principio, eventualmente se le irá de las manos a Pantoja. Un suceso con una "visitadora", Olga Arellano, precipita el final y abre un conjunto de revelaciones en la que entran en juego temas como la lealtad familiar, el chantaje periodístico (con el personaje de Sinchi), el ocultamiento de la verdad, la falsa solidaridad, además del cinismo y la falta de escrúpulos en altas esferas del poder militar y civil, elementos reflejados con un toque narrativo humorístico de gran mérito por parte del autor, sin caer en la vulgaridad, y con una mezcla de diálogos, confesiones, cartas y memorándums que requieren una atención particular a la hora de abordar su lectura y así comprender mejor la historia.
Uno de los clásicos de Vargas Llosa.
Autor de luces y sombras, capaz de escribir genialidades como la Fiesta del Chivo y auténticos tostonazos como la reciente Tiempos recios, esta novela en concreto me gustó mucho. De la época cuando escribía historias super originales de la selva del Perú. Recomendable y divertida.
No he acabado por engancharme con el particular estilo que Vargas Llosa utiliza en esta historia. Inserta varias conversaciones entre diferentes actores y sobre diversos temas al mismo tiempo, lo cual obliga a una total concentración por parte del lector. El libro es una comedia al más puro estilo Eduardo Mendoza. El protagonista debe reclutar a un contingente de mujeres para aplacar la lívido de unos reclutas en el Amazonas, tema no muy acertado tampoco por sus connotaciones sexistas. En suma, tenía ganas de pasar a otra cosa.
Obra que yo situaría en el segundo escalón de las novelas de M.V.L. al lado de La tía Julia, La ciudad y los perros y La fiesta del chivo, pero detrás de Conversación en la Catedral, La casa verde y La guerra del fin del mundo.
Pero aún así se nota que pertenece al mundo narrativo de la primera etapa del gran autor peruano. Muy recomendable.
En una entrevista MVLL confesó que este libro era el que más gratos recuerdos le traía y en el que más se divirtió a la hora de escribirlo. Simplemente genial, divertido, ameno.
Excelente novela de una de las voces más representativas del "boom" latinoamericano.
Con esta obra describe la hipocresía de una sociedad de mediados del siglo XX.
Al final se hace un poco pesado, pero siempre es un lujazo leer al grandísimo escritor Vargas Llosa.
El capitán Pantaleón Pantoja es encargado de la "secreta" misión de fundar un servicio de meretrices para satisfacer a los abnegados soldados peruanos destinados en la selva amazónica, esto traerá grandes problemas y disgustos tanto familiares como profesionales al capitán Pantoja.
Me costó muchísimo terminarlo dado que sus diálogos mezclados confunden mucho. Es una historia distinta y real, pero al estar escrita de esa manera dificulta la lectura y se pierde. Creo que si estuviera relatada de otra forma se apreciaría mejor.
Por encima de todo se trata de una novela muy divertida. Vargas Llosa crea una histórica ambientada en el ejército peruano cargada de mucho sentido del humor. El personaje de Pantaleón Pantoja es toda una caricatura exagerada , inocente e ingenuo por momentos, necio y grotesco en otros.