Resumen y sinopsis de El contrabajo de Patrick Süskind
Como la pasión y poderío olfativos del protagonista de El perfume, el instrumento que es a un tiempo orgullo y condena del músico de El contrabajo, posee la rara virtud de encarnar en una particularidad obsesiva las paradojas y dobles fondos de la vida, aunando el análisis social, la comedia bufa y lo costumbrista, en un arco muy tenso que sigue con un rotundo monólogo las vibraciones del concierto humano.Esta obra trata, entre otras muchas cosas, de la existencia de un hombre en su pequeña habitación. La estancia insonorizada en cuyo ámbito transcurre íntegramente la acción es un microcosmos en el que aparece encapsulado un destino humano singular, que es a la vez el de un instrumento y el de su intérprete.La inventiva de Süskind, su frío y lúcido sentido del humor corrosivo y su capacidad de poner al descubierto el envés alucinante de la existencia cotidiana obtienen en El contrabajo una pequeña y sorprendente obra maestra de concisión y síntesis.
Ha participado en esta ficha: ERB_Lector
Absurdo y estúpido, El contrabajo, es un texto que dan ganas de estrellar contra la pared de lo cansino que es. Es verdad que es bastante corto, lo que implica que no hay que sufrirlo demasiado. Pero tanta estupidez concentrada, aunque en una dosis tan pequeña, acaba afectando al cerebro. Y no creo que sea para bien.
Patrick Süskind y yo ya nos hemos cruzado varias veces. Literariamente hablando, Süskind siempre me ha parecido un escritor aceptable que posee un estilo de escritura pesado, simplón y con una ejecución a medias. Consigue este efecto utilizando una prosa increíblemente lenta, sin ningún atractivo y con un desarrollo lamentable, un lenguaje funcional y unas descripciones estándar que si bien no invitan a la lectura, tampoco te hacen querer salir corriendo. Pero lo peor, y con diferencia, lo tenemos en los personajes. Bueno, EL personaje, porque principalmente solo hay uno. Un hombre del que desconocemos todo, salvo que toca el contrabajo en la Orquesta Nacional y que tiene una vida bastante triste.
El contrabajo es el típico libro que, mientras los estás leyendo, no deja de acosarte una pregunta en tu mente “¿por qué han publicado esto?” Pero para que entendáis mejor este razonamiento es preciso hacer una somera sinopsis. En una habitación hay un hombre escuchando música. De repente nos habla a nosotros y nos cuenta que es músico. Toca el contrabajo en la Orquesta Nacional y lo odia. No el trabajo seguro, si no el instrumento que toca. Y a partir de aquí, la historia comienza a tomar unos tintes peculiares que nos hacen pensar en si esta persona estará o no en sus cabales. El hecho objetivo es que si sabes de música, compositores, teoría musical, etc. es probable que disfrutes algo. Si no te interesa nada de esto y, además, aborreces a las personas quejicas que no dejan de lamentar su mala suerte mientras hacen poco o nada al respecto, te darán ganas de patear al protagonista. Pero es que encima el final es profundamente decepcionante. Abrupto y completamente abierto, te deja con ganas de darte cabezazos en las paredes por haber desperdiciado tu tiempo habiendo leído semejante bodrio.
En suma, El contrabajo, es una narración insufrible sobre como quejarse de todo aquello que tu mismo has decidido. No soy músico, ni conozco alguno, así que puede que el retrato que hace de éstos sea fidedigno y digno de lástima. Pero he de confesar que en lo único que podía pensar mientras lo leía era en estampar el contrabajo contra la cabeza del protagonista.
Es un monólogo de un músico, que cuenta su relación con su contrabajo, y cómo éste juega distintos papeles en su vida. Así, más que un instrumento, se convierte en su leitmotiv. Todo ello redunda en una comedia muy interesante, pero que quizás carezca de cierta profundidad.