Resumen y sinopsis de La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa
«El género novelesco no ha nacido para contar verdades, éstas, al pasar a la ficción, se vuelven siempre mentiras.» Mario Vargas Llosa
Ya en el título de esta novela de Mario Vargas Llosa, publicada en 1977, se recoge la doble historia en que se vertebra su argumento: por un lado, la relación amorosa del joven escritor Varguitas con una mujer de su familia mayor que él, la tía Julia; y por otro, la desaforada presencia del folletinista Pedro Camacho en la misma emisora de radio donde Varguitas trabaja. La noble pasión amorosa entre la tía Julia y el aprendiz de novelista, que la sociedad limeña de los años cincuenta trata por todos los medios de impedir, se combina en esta novela de Vargas Llosa con las narraciones truculentas del folletinista de las ondas.
El contrapunto de una encendida pasión con aires shakesperianos y su correlato melodramático y la inesperada confluencia del devoto de la alta literatura y el escribidor rastrero son algunas claves de esta narración mayor de Mario Vargas Llosa. La tía Julia y el escribidor reúne el interés de los relatos de aventuras, donde la atención del lector queda sujeta a un final feliz continuamente postergado, y el más desternillante y grotesco pasatiempo, gracias sin duda a las divertidas aportaciones del escribidor Camacho, uno de los grandes personajes del novelista peruano.
La tía Julia y el escribidor ha sido mi primera novela de Vargas Llosa y me ha quedado una impresión bastante satisfactoria. Es en parte autobiográfica y narra una etapa real de la vida del autor: su relación y posterior matrimonio, cuando tenía diecinueve años, con Julia Urquidi, que era mayor que él y además su tía política.
En la novela se alternan los capítulos impares, que cuentan la historia real de Mario y su tía Julia, con los capítulos pares, que narran las radionovelas de Pedro Camacho. Unos y otros se van alternando para dar forma a la obra.
La lectura es ligera, ágil y cargada de humor. Está escrita de forma muy sencilla, y aunque la prosa cuenta con un extenso vocabulario en el que abundan términos típicos del lugar, la novela resulta una lectura fascinante.
Esta forma de estructurar la novela me ha parecido interesante, y no sabría decir qué capítulos son más atrayentes, curiosos y divertidos. Creo que se complementan ya que, de no ser así, de haber sido escritos por separado, no le hubieran dado el mismo sentido a la novela.
La historia de Mario se desarrolla en Lima, en los años cincuenta. Mario, Marito, Varguitas, son las distintas formas en que es llamado en la novela. Es un joven aspirante a escritor que trabaja en una radio de Lima y se enamora de su tía política, Julia, divorciada, y unos cuantos años mayor que él.
Aunque su historia se podría tratar de un melodrama, me lo he tomado más como una comedia por el tono irónico y deliberado con que el autor trata este episodio de su vida. Cuando Mario Vargas Llosa escribe La tía Julia y el escribidor ya no es el joven enamorado de diecinueve años, sino un novelista consagrado que mira hacia atrás con la distancia que le ha dado la madurez.
Lo que en su momento fue una secuencia de inconvenientes para poder casarse, y el gran conflicto ocasionado en su familia que no lo aceptaba, en especial su padre, no es para menos que una tragedia familiar.
Pero Mario no se rindió en ningún momento, se aprecia con gusto por como lo narra, y consigue ablandar a todos los miembros de la familia. A su padre al final, también.
En la distancia, marcada por el paso del tiempo, la memoria permite suavizar los momentos trágicos y lo que en su momento fue un conflicto, una angustia, una pasión intensa, Vargas Llosa lo narra desde la nostalgia y la ternura, y lo convierte en literatura.
Además, esta forma de enfocar los referidos capítulos encaja muy bien con los relatos cada vez más exagerados de Pedro Camacho, el «escribidor». Este personaje es una creación literaria, es posible que basado en algún conocido compañero de trabajo. Encarna a un guionista boliviano que escribe sin descanso unas historias que le darán el éxito. Disciplinado y productivo, se toma su trabajo tan al pie de la letra que no se le conoce otra vida.
Para mí, Pedro Camacho, ha sido un personaje muy relevante en esta novela. Como ya dije al principio, sin este complemento de relatos todo hubiera quedado en una historia de amor y pasión.
Por como termina la historia de Varguitas, el toque final que le da Vargas Llosa me llevó a una conclusión muy agradable sobre este personaje no olvidándose de él.
La locura de Pedro Camacho por ser tan riguroso en su trabajo, al final, se hace realidad y la historia hace creer al lector que Camacho ya ha cumplido su función. Ese creador tan desbordado, cuyos relatos tenían una audiencia masiva no podía terminar sin más.
Cuando la historia parece haber concluido, el autor vuelve a mirar hacia Camacho, algo que he considerado como un pequeño homenaje. Y sí, es un poco triste comprobar que su éxito invisible no le sirvió para mucho, aunque a sí mismo tal vez sí. Durante un tiempo fue exactamente lo que quería ser: un creador absoluto de historias.
Excelente novela muy divertida.
Cuando relees un libro puedes llevarte sorpresas.
Con 'La tía Julia' no, me divertí cuando lo leí hace muchos años y ahora con la distancia, he vuelto a pasarlo bien.
Además, con la ayuda de Google los modismos peruanos que entonces suponías que quería decir ahora los podía buscar.
Libro totalmente recomendable.
Obra con rasgos biográficos que presenta el romance entre un aprendiz de escritor, Varguitas, y su tía política, Julia, quien le lleva catorce de años de diferencia, lo cual no le impide al protagonista proponerle matrimonio, pese a la oposición de su familia. A la par, se intercalan historias que forman parte de un universo creativo volcado por el autor, evidenciando su capacidad narrativa y un manejo particular, e intencional, para cambiar situaciones y personajes en el tiempo y en el espacio, ejercicio que le permite distender un poco la trama principal, pero haciendo una correlación en la que no se pierden de vista los sueños de Varguitas de ser un gran escritor y vivir en una buhardilla de París.
Personajes entrañables: Marito Vargas, la tía Julia, Javier, Nancy, el Gran Pablito, Pascual, y el simpático y compulsivo creador de historias Pedro Camacho, junto a "personajes de ficción" como el sargento Lituma, el doctor Alberto de Quinteros, el exterminador de ratones Federico Unzátegui, el juez don Pedro Barrera y Zaldívar, el promotor médico Lucho Abril Marroquín, entre otros, con quienes el autor, en su línea humorística, ensaya diversas situaciones extrañas y muy disparatadas.
Una de las obras más conocidas del insigne escritor peruano.
No me ha gustado tanto como otros libros del autor. Es muy interesante al principio. La doble historia atrapa, una por su contenido autobiográfico y la otra, la de los radioteatros, por sus argumentos. Buscar un lugar común donde vayan a parar. Los radioteatros acaban degenerando hacia la nada, hacia lo absurdo.
Siempre es grato leer a Vargas Llosa. La gente pensaba que estaba loco cuando me reía leyendo.
Un muy buen libro de Vargas Llosa. De inicio no me atrapo del todo pero lo logra eventualmente con el pasar de las páginas. Una escritura fluida, amena; le agrega interés el carácter semibiográfico de la historia
Sigue sin decepcionarme este autor. Que buen libro, muy buena historia, las narraciones que se entrometen al correr la historia también son entretenidas. Me gustó.
Es el primer libro que leo de Vargas Llosa, he de decir que se me hizo largo en algunos pasajes, pero también que otros en los que disfruté, sobre todo en su relación con su Tía Julia.
Leeré más de este autor.
Sin ser una de sus mejores novelas, Vargas Llosa no defrauda casi nunca. Prosa exquisita, historia simple pero magníficamente hilvanada. La tía Julia y el escribidor fue un descanso, una pausa entre las maravillas trazadas por este autor.
Bien narrada. Historia con humor fino y muchas mini novelas juntas, donde lo más interesante es el relato de la propia vida de Vargas Llosa, por fragmentos me resultó aburrida.