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Escritos sobre el exilio

Max Aub
Escritos sobre el exilio

Resumen y sinopsis de Escritos sobre el exilio de Max Aub

«Salí de madrugada —no lo era todavía— y eché a andar hacia San Francisco el Grande. No tenía idea de lo que quería ni es el Puente de Segovia —lugar de muerte— sitio para ver surgir el día. No. Sencillamente no podía dormir porque no podía poenr en claro la razón de mi estancia en España, en Madrid. [...] ¿Qué sentía? ¿Cómo esclarecer mis sentimientos? No podía despabilarme y  empezar a contar dos y dos son cuatro, aun suponiendo que lo fueran. Sí: no era España, no era mi España. Pero los abía con certeza de antemano y hacía mucho tiempo. ¿Qué me sorprendía? Me sorprendía no sorprenderme, que todo fuese —¡ay!— tal como me lo había figurado. [...]

¿A qué vienes? No lo sabía. Me apoyé en un árbol y, en el amanecer ya vivo, sentí que lloraba. Lloraba calmo, por mí y por España. Por España tan inconsecuente, olvidadiza, inconsciente, lejana de cualquier rebeldía, perjura.

¿Por qué perjura? Perjuros son los muertos, traidores son los muertos. ¿Mas éstos vivos ahora? ¿Qué juraron y no respetaron? No tienen delitos que pagar. ¿En qué, por qué te ofende la normalidad? Estás inficionado. ¡Ahí tienes a tus jóvenes admiradores, ahí están los que comulgan con el recuerdo de Antonio Machado, de Federico García Lorca, de Miguel Hernández, de César Vallejo...! Grita: —¿Y los demás? ¿Qué les importó Moratín? ¿Y Goya no fue pintor de Corte hasta en Burdeos? Pintó monstruos. Y el 2 de mayo, ¿no es el principio de la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis? ¿Sobre qué lloras? ¿Sobre los mineros de Asturias? ¿Sobre los obreros de Sabadell o de los alrededores de Madrid? ¿Sobre los campesinos andaluces? No me hagas reír. Lloras sobre ti mismo. Sobre tu propio entierro, sobre la ignorancia en que están todos de tu obra nostrenca, que no tiene casa ni hogar ni señor ni amo conocido, ignorante y torpe...»

(Max Aub, La gallina ciega, 29 de septiembre de 1969)

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