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Quejas en los márgenes

AutorGabriella Campbell el 4 de abril de 2012 en Divulgación

Libros medievales

Ya hemos hablado, y con cierta recurrencia, del hábito de algunos lectores de anotar en los márgenes de los libros. Es una costumbre que adoptan también estudiosos, traductores y escritores, como demuestra, por poner un ejemplo notable, el decoradísimo ejemplar de Nabokov en su intento obsesivo de traducir el Eugenio Oneguin de Pushkin, traducción que le valió demasiados años de su vida, la crítica negativa de gran parte del gremio, y la amistad del gran eslavista y crítico estadounidense Edmund Wilson.

Esta costumbre no es, ni mucho menos, moderna. Ya en el medievo, mientras trabajaban de manera incansable en sus transcripciones y miniados, encontramos pruebas de que su labor no era, de hecho, tan incansable. En la revista Lapham’s Quarterly encontramos un precioso gráfico que recoge las mejores anotaciones espontáneas de transcriptores medievales, y he querido compartirlos con vosotros, ofreciendo traducciones aproximadas a los comentarios de estos sufridos copistas, quienes se lamentan de su trabajo, y en ocasiones hasta puede que intenten justificar una labor imperfecta (gracias a una mala tinta o a pergaminos hirsutos):

-”New parchment, bad ink; I say nothing more” (Pergamino nuevo, tinta mala; no digo más).

-”I am very cold” (Tengo mucho frío).

-”That’s a hard page and a weary work to read it” (Es una página difícil y cuesta mucho leerla).

-”Let the reader’s voice honor the writer’s pen” (Que la voz del lector honre a la pluma del escritor).

-”This page has not been written very slowly” (Esta página no se ha escrito muy despacio).

-”The parchment is hairy” (El pergamino tiene pelos).

-”The ink is thin” (La tinta está aguada).

-”Thank God, it will soon be dark” (Gracias a Dios, pronto será de noche).

-”Oh, my hand” (Oh, mi mano).

-”Now I’ve written the whole thing: for Christ’s sake give me a drink” (Ya he terminado por fin con esto, Por el amor de Dios, dadme algo de beber).

-”Writing is excessive drudgery. It crooks your back, dims your sight, and twists your stomach and your sides” (Escribir es demasiado penoso. Te dobla la espalda, entorpece la vista, y te retuerce el estómago y los costados).

-”St. Patrick of Armagh, deliver me from writing” (San Patricio de Armagh, libérame de escribir).

-”When I wrote I froze, and what I could not write by the beams of the sun I finished by candlelight” (Mientras escribía me congelé, y lo que no pude escribir bajo los rayos del sol terminé junto a la luz de las velas).

-”As the harbor is welcome to the sailor, so is the last line to the scribe” (Del mismo modo que le es grato al marinero llegar al puerto, le es grato al escriba llegar a la última línea).

Y no podemos dejar de hacer referencia al monje que, tras una larga y ardua labor de copia, se pone un tanto filosófico:

-”This is sad! O little book! A day will come in truth when someone over your page will say, The hand that wrote it is no more” (¡Esto es triste! ¡Oh, pequeño libro! Llegará en verdad el día en que alguien, sobre tu página, dirá “La mano que escribió esto ya no existe”).

La devoción del sospechoso X, de Keigo Higashino

AutorRaquel Vallés el 3 de abril de 2012 en Reseñas

La devoción del sospechoso X - Keigo Higashino

Keigo Higashino es un escritor superventas en Japón gracias a sus novelas de misterio que han sido adaptadas al cine y la televisión. Uno de sus personajes principales es Manabu Yukawa, excéntrico profesor de física en la universidad y amigo personal del detective Shunpei Kusanagi, al que ayuda en sus casos. La devoción del sospechoso X es la tercera novela protagonizada por Manabu Yukawa y la primera que ha sido traducida al castellano.

La devoción del sospechoso X comienza mostrándonos un asesinato, conocemos nada más empezar el correspondiente reparto de culpable, víctima y causa: una mujer, Yasuko Hanaoka, que consigue librarse así del acoso de su exmarido. No se trata de un asesinato premeditado ni ella es una mujer fría o calculadora, hay poco que pueda hacer para ocultar lo que ha pasado. Pero va a contar con una ayuda inesperada, Tetsuya Ishigami, un discreto vecino que se hará cargo de todo, con una eficiencia increíble.

La policía no tarda en descubrir el cadáver y varias pistas que no van a ninguna parte. La relación entre Ishigami y Yukawa, fueron amigos y compañeros de facultad, hace que este último tome interés en el caso, más allá de ayudar al detective Kusanagi. Ishigami, un genio de las matemáticas, un investigador, es ahora un frustrado profesor de instituto, que sigue viviendo por y para las matemáticas, aunque sus circunstancias no son las mejores. Yukawa, en cambio, ha conseguido dedicarse a la investigación, acercarse al modelo de vida que se esperaba de ambos.

La historia va desgranando los avances y retrocesos de la investigación de las pistas que van encontrando siguiendo el trazado que Ishigami les ha marcado, los intentos de Yasuko Hanaoka y su hija por seguir su vida normal sin hacer nada sospechoso, y las deducciones del propio Yukawa que no puede evitar verse implicado emocionalmente.

Con un formato que está entre la novela enigma y el thriller, es una novela muy entretenida, de las que te atrapan y devoras, con un personaje central bien construido y muy interesante pero que el autor consigue que no eclipse la historia ni al resto de personajes. Espero que Ediciones B se descuelgue pronto con más novelas de Keigo Higashino. De La devoción del sospechoso X se realizó una adaptación cinematográfica, Yôgisha X no kenshin, en Japón en 2008. Así mismo, hay una serie televisiva basada en el personaje de Manabu Yukawa, Galileo.

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Los juegos del hambre arrasan

AutorAlfredo Álamo el 2 de abril de 2012 en Noticias

Película y libro Juegos del Hambre

Para aquellos que no tengan hijos adolescentes o no gusten de leer literatura juvenil por propio placer, seguro que la noticia de que una película llamada Los juegos del hambre se ha convertido en uno de los estrenos revelación de los últimos les ha pillado fuera de juego por completo.

La verdad es que Los juegos del hambre, trilogía escrita por la ahora muchimillonaria Suzanne Collins, reventó las listas de libros más vendidos de literatura juvenil hace dos años y marcó una tendencia sobre futuros distópicos que hoy en día es más que palpable con títulos como X, Y y Z. Si bien se anuncia un bajón de este tipo de literatura fantástica como tendencia en la LIJ y un repunte del realismo, está claro que el estreno de las tres películas de Los juegos del hambre pueden dar al traste con estas previsiones.

Poco a poco la película se está acercando a los 250 millones de dólares de recaudación en todo el mundo; teniendo en cuenta que su presupuesto se quedó en 78 millones y que apenas lleva dos semanas en el mercado seguro que los productores están en estos momentos más que felices con los primeros resultados. Hay que decir que el no contratar protagonistas conocidos les ha comenzar con un presupuesto asequible. Los nombres conocidos son para los secundarios, como Woody Harrelson o Stanley Tucci, y para Lenny Kravitz (!!) que pasaba por ahí.

Y es que Los juegos del hambre tiene un público fiel y dedicado, con una comunidad detrás que no se veía desde los tiempos de Harry Potter, más «literaria» por decirlo de alguna manera, que el fenómeno Crepúsculo. A mí, en concreto, no me emocionó demasiado la saga, aquí podéis ver mis comentarios, pero si hay que comparar con los vampiros brillantes y sus problemas de relaciones, no hay color: Los juegos del hambre ganan por goleada. Ahora sólo falta ver si también sus adaptaciones cinematográficas logran convertirse en un mito adolescente también en España: la cita comienza el 20 de abril.

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Pagar por publicar (y II)

AutorGabriella Campbell el 1 de abril de 2012 en Divulgación

Edición de vanidad

En la primera parte del artículo analizábamos hasta qué punto ha cambiado el mercado editorial, de tal forma que ahora el que aporta la mano de obra, el escritor, puede llegar incluso a pagar por ver su libro en el mercado. Del mismo modo que en situaciones graves de paro hay quien paga por obtener una entrevista de trabajo, podría asumirse que el escritor está dispuesto a invertir no sólo su trabajo sino su propio capital para obtener un beneficio no sólo económico (que resulta poco probable debido a la feroz competencia) sino personal. En este sentido los anglosajones utilizan un término muy adecuado para la autoedición, calificándola de Vanity Press, es decir, impresión por vanidad.

Como ya hemos tratado en Lecturalia los diferentes medios de publicación para el escritor (edición tradicional, coedición, autoedición), llaman ahora la atención algunos aspectos que han ido modificándose de manera evidente desde la última vez que os ofrecimos nuestra percepción del asunto. Como ya apuntó Alfredo Álamo en su artículo ¿Una nueva autoedición?, el formato de autoedición ha evolucionado de manera que, gracias a las nuevas tecnologías y al conocimiento informático cada vez mayor del usuario medio (junto a las posibilidades del software libre y otras herramientas de gran utilidad), el autor por fin puede (otro aspecto a estudiar sería si debe) prescindir de los intermediarios clásicos. Esto es muy productivo si el escritor dispone además de conocimientos avanzados de corrección, maquetación, diseño y mercadotecnia, y es una lástima que tantos de los que se han apuntado al carro Amazon de la producción digital y a demanda no dispongan de dichos conocimientos, ni entiendan la necesidad de subcontratarlos. Demasiado a menudo se olvida que más allá de las garras de las temibles editoriales, a las que los escritores suelen ver como auténticos vampiros, existen profesionales autónomos más que cualificados para apoyarnos en la aventura de publicar, para producir un texto que, si bien no tiene una calidad garantizada, a falta de un filtro editorial, por lo menos ofrece una presentación cuidada y correcta. Tal vez una de las consecuencias nefastas de la burbuja de esta nueva autoedición de la que habla Álamo sea, aparte de ese filtro tan necesario para separar la paja del oro (no siempre eficiente, pero desde luego útil), la proliferación de obras repletas de erratas, maquetadas en fuentes ilegibles con un diseño atroz, vendidas no ya como objeto cultural, sino como ente promocional. Facebook y Twitter cobran más importancia que el valor de marca, ofreciendo una satisfacción inmediata para el ego del autor, una recepción pública mucho más rápida (y efímera) de lo que podría suministrar una editorial seria.

Y algo más está cambiando, algo que podríamos asociar a un catálogo cada vez más extenso procedente de las empresas de autoedición y coedición encubierta. En la mejor línea de la famosa Editorial Garamond en El péndulo de Foucault de Umberto Eco, aparecen incluso en editoriales reconocidas, supuestamente de edición tradicional, contratos con cláusulas nunca vistas como que el autor debe comprar una parte de los libros producidos o que debe pagar un porcentaje de los gastos de impresión, o que junto a estas condiciones además recibe un porcentaje mínimo por la venta de libros que él mismo ha costeado. Surgen autores que ofrecen, ellos mismos, cubrir el gasto de la edición con tal de ver su nombre asociado a una editorial de prestigio. Esto nos impulsa hacia un mercado donde la oferta carece de criterio preestablecido, donde hasta las grandes marcas pueden suspender su filtro de calidad. Y ahora, más que nunca, impera el boca a boca, la recomendación, las visitas a blogs y redes sociales especializadas, buscando una lista de títulos que no vayan a dejarnos un mal sabor de boca, ya sea por falta de calidad en el contenido o en la forma.

Cómo escribir un libro (I)

AutorAlfredo Álamo el 31 de marzo de 2012 en Divulgación

Bernard Shaw escribiendo

A la hora de lanzarse a escribir un libro hay que tener en cuenta una serie de consideraciones previas. Sentarse delante de una página en blanco y empezar a teclear puede ser un buen ejercicio para coger soltura pero raras veces nos va a llevar a alguna parte. Si bien cada escritor es un mundo, no está de más dedicarle un tiempo a encontrar la idea, esa historia que queremos contar y luego comenzar a modelarla.

Normalmente las historias encuentran a su escritor, bien por accidente o bien por insistencia. Los intereses, fobias, neuras y paranoias de un autor se dejan notar en todo lo que lee, busca o interesa. De ahí suelen salir las primeras ideas para una buena historia. Un artículo de periódico, un libro de Historia, una simple anécdota escuchada al azar… lo importante, al final, es tener claro qué quieres contar.

Una vez esa idea se ha formado en tu cabeza, lo mejor que puedes hacer es dejarla crecer y buscar algo de información al respecto, sin entrar todavía en la fase de documentación seria, de la que hablaremos más adelante, pero suficiente para que te des cuenta si esa trama, idea o historia, como lo quieras llamar, se puede sostener. En ese caso, es conveniente hacer un listado de puntos clave en la historia. No me refiero a una escaleta -también hablaremos de esto más adelante-, sino a una serie de imágenes, notas, escenarios y personajes fundamentales. Esa será la base que luego puedes utilizar para crear una estructura que sostenga la novela.

El siguiente paso es, para mí, personalmente, el más complejo. Se trata de encontrar la voz narrativa que va a conducir la historia. Ya sabéis, primera persona, narrador omnisciente, etc…, con todas las variaciones que puede haber, que son unas cuantas. A mí me gusta encontrar el estilo, la voz, la cadencia que le va a la historia, aunque es cierto que hay autores capaces de contar historias muy diferentes siempre con un estilo característico (como, por ejemplo, Paul Auster). Hay que tener en cuenta que esta decisión va a marcar por completo la novela, tanto en su desarrollo al escribirla como en la manera que va a ser leída. Digamos que es el primer momento de comunión entre el autor y el lector, aunque el lector todavía no lo sepa.

En más de una ocasión he comenzado a escribir, todavía sin tener muy claro hacia dónde, sólo para probar esa voz narrativa, para comprobar que se ajustaba a lo que yo quería. Otras veces me he encontrado atascado a mitad de la novela, dándome cuenta en ese momento que esa voz en concreto no funcionaba y volviendo a empezar a escribir desde el principio. Está claro que a unos escritores les es más fácil que a otros, pero esta elección creo que es fundamental a la hora de planificar la escritura.

Pagar por publicar (I)

AutorGabriella Campbell el 30 de marzo de 2012 en Divulgación

Pagar autoedición

En el mercado actual hay una delicada balanza que, con el tiempo, puede oscilar en una u otra dirección. Sin embargo, pocas áreas han oscilado de una manera tan flagrante como el mercado editorial, donde la contraposición oferta-demanda comienza a alcanzar cotas extraordinarias.

Hasta hace relativamente poco, el mundo editorial respondía a un encuentro económico de lo más normal: uno vende y otro compra. Por supuesto, se trata de algo mucho más complicado: “el que vende” es un conjunto demasiado amplio: escritor, corrector, maquetador, traductor, editor, imprenta, comerciales, distribuidora, librería…, mientras que el que compra es uno solo, el lector (y no dejéis de pensar en ello la próxima vez que os lamentéis del precio aparentemente abusivo de un libro en papel). En cuanto al libro digital, siguen participando unos cuantos en la producción de la obra, si bien podemos eliminar de la ecuación a la imprenta y a la distribuidora física (una lástima que en ocasiones su parte del pastel se la coman igualmente grandes plataformas de venta y editores avariciosos). De manera tradicional, el principal productor de la obra, el escritor, ofrecía un texto y a cambio recibía una cantidad fija o porcentual por las ventas de dicho texto. Esto responde a una necesidad de mercado clara: los lectores demandan textos, y los escritores reciben dinero por proporcionarlos.

Sin embargo, en los últimos tiempos viene produciéndose un fenómeno sorprendente. La posición del escritor, asociada tradicionalmente a prestigio y respeto por parte de lectores y miembros en general de la sociedad, unida a una alfabetización cada vez más democrática, se ha convertido en un oficio no sólo envidiable, sino accesible para todos. A pesar de estar, desde siempre, poco y mal pagado, existe la envidia del lector, la postura más o menos moderna (hay antecedentes, desde luego, pero nunca ha sido tan clara la situación como en los últimos años) de que cualquiera puede escribir un libro, cualquiera puede llevar a cabo esa acción antaño reservada para sabios y eruditos.

Y de repente nos encontramos con un contexto desconcertante: resulta que ahora la oferta es tan inmensa, y supera con tantos creces a la demanda, que la balanza se invierte y es el escritor el que se convierte en comprador, es el escritor el que debe pagar por producir un texto. Esto, en principio, no es bueno ni malo, sólo es sintomático de determinados cambios sociales y culturales. Por supuesto que, como ocurre en cualquier exceso de oferta, la calidad no es siempre óptima, pero aquí no se trata de que, como podría pasar con cualquier otro producto, gane el que venda más barato. La oferta es tal que uno tiene que plantear un precio tan bajo que entra en negativo, es decir, llegamos a la increíble situación de tener que pagar por vender. En caso de no existir los intermediarios que hemos mencionado, nos encontraríamos simplemente con una cuestión de competencia y supervivencia del más fuerte, del mejor, el más barato o el más ocurrente y original. No obstante, precisamente por esta cadena de producción tan elaborada, los que arriesgan el capital deben encontrar otros modos de sufragar el coste de la operación, y nada más fácil que alimentarse del deseo de prestigio del autor. Y aquí encontramos vertientes editoriales que responden al exceso de oferta haciendo responsable al escritor de todo o parte del gasto involucrado. Ya sabéis de qué hablo: coedición, autoedición y similares. ¿Pero en qué ha cambiado este modelo en los últimos tiempos? ¿En el fondo nos acercamos a la publicación absoluta, similar a la de los contenidos de internet, por la que debemos pagar alojamiento y nombre de dominio (plataforma de venta y copyright) para lanzar nuestras palabras al espacio virtual? De ello hablaremos en la segunda parte del artículo.

Los ebooks de Harry Potter: El mundo al revés

AutorAlfredo Álamo el 29 de marzo de 2012 en Opinión

Ebooks de Harry Potter

Los ebooks de Harry Potter han sido durante años los grandes ausentes del mercado editorial. Pese a su importancia y demanda J. K. Rowling no daba su brazo a torcer, dejando pasar los meses y la paciencia de las grandes tiendas online. Hace unos meses soltó su primer bombazo: Pottermore, el lugar de encuentro para todos los fans de la autora y, por su fuera poco, el lugar donde comprar los ebooks de Harry Potter.

De entrada parecía una jugada arriesgada, ya que Rowling sólo contaba con sus libros para echarle un pulso a empresas como Amazon o Barnes&Noble, que tienen, hoy por hoy, el gran escaparate del libro digital. Sin embargo, Rowling contaba con dos cosas: una gran base de seguidores que la seguirían hasta el mismísimo infierno si hiciera falta y la capacidad económica de poner en marcha cualquier tipo de proyecto.

Pues bien, no sé cómo funcionará Pottermore a largo plazo, pero según leo en algunos periódicos ingleses, Amazon ha dado un paso inédito hasta el momento respecto a la venta de los libros electrónicos de Harry Potter. Aunque podemos comprar los libros desde la web de Amazon, ésta realiza la transacción desde Pottermore, convirtiéndose en un «tercero», alguien que cobra una afiliación -un pequeño porcentaje- por venta realizada. Normalmente, Amazon es quien está al otro lado de la barrera y es ella quien oferta las afiliaciones. Así pues, podríamos decir que, en principio, Rowling le ha ganado el pulso a Amazon.

¿Quiere decir esto que nos encontramos ante un cambio en la estrategia comercial del ebook? Creo que Amazon no repetirá esto a menos que se encuentre con una situación tan peculiar de nuevo, aunque tengo que decir que la idea de una tienda virtual que sirva de pasarela a las páginas de autores a cambio de una afiliación me parece de lo más interesante.

En cuanto a cuándo podremos comprar ebooks de Harry Potter en español, me temo que no hay una fecha concreta, aunque se venderán a través de Pottermore. Si Rowling hará lo mismo con las tiendas online de nuestro mercado que con Amazon, la verdad es que lo dudo mucho.

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No abras los ojos, de John Verdon

AutorRaquel Vallés el 28 de marzo de 2012 en Reseñas

No abras los ojos - John Verdon

No abras los ojos es el segundo libro protagonizado por el policía retirado David Gurney tras el éxito de Sé lo qué estás pensando. En esta ocasión Gurney sigue con su idílico retiro en su idílica casa de campo junto a su esposa Madelaine. El único problema es que él no es precisamente un hombre de campo y su trabajo como policía de homicidios tampoco le ha preparado para que su máxima preocupación sea como abonar los espárragos, por mucho que lo intente por el bien de su matrimonio.

Una petición de ayuda para resolver un caso de asesinato encallado desde hace meses le permite volver a la brecha aunque sea como asesor. Su clienta es Van Perry, la madre de la joven asesinada. Gurney acepta asesorar en el caso por la insistencia de su ex compañero Jack Hardwick, al que ya conocimos en Sé lo que estás pensando, que ha sido apartado del caso y que no está de acuerdo en como se está llevando adelante ante la falta de resultados. Se trata de una muerte brutal, mediante la decapitación, en el mismo banquete de su boda ante cientos de invitados, que convierte al sospechoso huido no sólo en un sádico sino también en un temerario. Pero hay cosas en este caso que no tienen sentido aunque todo (motivo, medio, oportunidad) parece ser coherente.

El marido/viudo, Scott Ashton vive en la exclusiva zona de Tambury, donde se realizó la boda y tuvo lugar el asesinato. Ashton es también el director del exclusivo colegio Mapleshade para féminas de buena familia con problemas psicológicos, a la que acudió la que más tarde sería, durante unos minutos, su esposa Jillian. Ashton es un prestigioso doctor especializado en abusos sexuales pero, sobre todo, es el que acogió, primero como jardinero luego como hombre para todo y experimento personal, a Héctor Flores, el hombre que asesinó a Jillian. Pero ¿es una venganza contra el doctor?¿o tendrá algo que ver el pasado de Jillian?

No abras los ojos es un thriller que hace honor a su género, entretenido, sin complicaciones, de lectura rápida y ágil, y personajes principales más que correctos, pero que adolece de varias fallas para ser un buen libro de género negro; podemos decir que las “costuras” son demasiado evidentes y, a pesar de la acumulación de información y de los cambios de escenarios, algunos momentos son previsibles, no por que sepas que va a pasar (hay mucha información que desconoce el lector) sino porque ves las incoherencias, cuales son los puntos débiles del caso. De todas formas, si os gustó el primer libro, o simplemente os entretuvo, no podéis dejar pasar este segundo volumen de la trilogía.

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Publican nueva novela corta de Kurt Vonnegut

AutorGabriella Campbell el 27 de marzo de 2012 en Noticias

Basic Training - Vonnegut

La editorial estadounidense RosettaBooks acaba de publicar una novela corta del escritor Kurt Vonnegut, hasta ahora inédita. Sesenta años después de que la obra fuese rechazada por el Saturday Evening Post (antes de que el escritor alcanzara fama a nivel internacional con obras como Matadero cinco o El desayuno de los campeones), RosettaBooks recupera este texto de 22.000 palabras titulado Basic Training (Entrenamiento básico), obra que han seleccionado de entre cientos de otros textos no publicados que los responsables de los derechos de Vonnegut les ofrecieron en su momento. La editorial afirma que han elegido esta novela porque incluye los grandes temas clásicos del escritor: “la locura de los reyes; la improbabilidad de la existencia; la lucha del héroe con el amor y el deber; y el significado del heroísmo”. Lo mejor de esta noticia es que estará disponible directamente para Kindle por tan sólo $1,99 (1,5 €), sumándose así a una creciente lista de obras más que deseables que se ofrecen en formato electrónico a precio muy apetecible. Con todo, no deja de resultar curioso que este texto siga el camino de la revolución digital, teniendo en cuenta el carácter a veces tecnófobo de su autor, quien desconfiaba de aquellos que dependían demasiado de los ordenadores, y de las “comunidades electrónicas”.

Tras la muerte de Vonnegut, se encontró todo un tesoro de obras inéditas en su residencia de Indiana, algunas de ellas escritas, como Basic Training, tras regresar el escritor de su participación en la Segunda Guerra Mundial, en la que había sido prisionero, capturado en la Batalla de las Ardenas. Al volver, y tras estudiar Antropología en la Universidad de Chicago, consiguió un trabajo como relaciones públicas en General Electrics, lo que influyó de manera notable en su estilo sencillo y conciso. Debido al carácter público de su empleo, utilizó el pseudónimo de Mark Harvey para mover sus textos literarios. Tanto su labor en General Electrics como su experiencia en la guerra influyeron en su obra (Vonnegut fue uno de los siete prisioneros americanos que sobrevivieron al bombardeo de Dresde, y entre los horrores que vivió se incluye el apilamiento y quema de cadáveres cuando estuvo preso en un almacén alemán conocido como “Matadero Cinco”, que luego inspiraría su novela más célebre), pero a la vez el escritor se encontraba atrapado entre el tipo de literatura que solicitaban publicaciones de moda como el Saturday Evening Post (cuyo rechazo hacia Basic Training, obra de tono antimilitarista que atacaba el carácter conservador del estadounidense medio, no es de extrañar teniendo en cuenta el público objetivo de la revista) y la siempre tentadora llamada de la ciencia ficción, su medio favorito pero a la vez todavía un subgénero carente del prestigio literario que él perseguía.

La publicación de este texto nos lleva una vez más a preguntarnos si es buena idea recuperar obras que nunca llegaron a publicarse, por el mero hecho de haber salido de la pluma de un nombre reconocido. Algo a lo que no tendremos respuesta hasta haber leído la novela corta de Vonnegut que, por suerte, a $1,99, es un riesgo que muchos estarán dispuestos a permitirse.

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Philip Pullman revisitará a los Hermanos Grimm

AutorAlfredo Álamo el 26 de marzo de 2012 en Noticias

Hermanos Grimm

Jacob y Wilhelm Grimm se convirtieron en figuras eternamente conocidas gracias a su labor como folcloristas, revisando y anotando decenas de viejas historias y leyendas populares que corrían de boca en boca por los bosques y montañas de la Europa del siglo XIX.

Su trabajo sirvió para fijar en un momento determinado esos cuentos populares que habían ido cambiando desde hacía siglos, leyendas que llegaron a su fin evolutivo al ser asentadas en negro sobre blanco, pero que se hicieron también mundialmente famosas, fuera de sus lugares de origen.

Pues bien, se acerca el 200 aniversario de la primera publicación hecha por los hermanos Grimm y esa fecha ha motivado al escritor Philip Pullman para revisar cincuenta de sus cuentos favoritos y realizar una adaptación, «clara como el agua», en el que además añade numerosos comentarios y contexto sobre los relatos.

Pullman no es un novato en esto de los cuentos para jóvenes, su trilogía de La materia oscura ha sido un superventas, llegando a ser adaptada al cine bajo el título de La brújula dorada. También es cierto que Pullman es uno de los autores más denunciados por asociaciones cristianas debido a su discurso científico y laicista y sus libros han sido prohibidos en numerosas bibliotecas americanas. Justamente por esto me parece una noticia reseñable: un peso pesado de la literatura juvenil menos complaciente revisando los clásicos de entre los clásicos.

Pullman trabajará con títulos como Rapunzel, Blancanieves o Cenicienta y ha asegurado que el resultado agradará tanto a jóvenes como a mayores. Lo cierto es que parece haber un pequeño resurgimiento de estas historias, con series de televisión como Grimm, que mezcla leyendas y detectives, o Once upon a time, que está logrando unos muy buenos índices de audiencia.

Sea como sea, el 6 de septiembre verá la luz el libro de Pullman con Penguin y espero ansioso a que alguna editorial española le esté siguiendo la pista para ofrecernos una buena traducción lo antes posible.

Vía: The Guardian

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