Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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El ladrón arrepentido

AutorGabriella Campbell el 11 de mayo de 2013 en Noticias

Biblioteca de Lambeth Palace

¿Qué tiene de especial la biblioteca de Lambeth Palace, sede del Arzobispado de Canterbury, en el Reino Unido? Aparte de que es una institución muy prestigiosa, donde se alojan libros de inmenso valor histórico y artístico, Lambeth llegó a las noticias internacionales hace poco por haber recuperado una buena cantidad de los más de mil libros que faltaban en sus estanterías.

No es la primera vez que nos encontramos con una historia de estas características. Siempre ha habido bibliotecarios con las manos largas; como en cualquier oficio, uno puede encontrarse con empleados poco honestos en cualquier establecimiento, y las bibliotecas no podían ser menos. Pero algunos casos son más graves que otros, como demostró Anders Burius al llevarse unos cuantos tomos de la Biblioteca Real de Suecia (podéis leer más en este artículo que publicamos en Lecturalia). Burius se llevó unos 56 libros, casi nada en comparación con los 1400 ejemplares que atesoró un antiguo empleado de Lambeth Palace durante su estancia en dicha biblioteca.

La noticia, de por sí, no es nueva, pero se ha hecho pública ahora que la biblioteca ha podido recuperar y catalogar tantísimos títulos que se creían desaparecidos. Los responsables de esta sabían que faltaban libros, pero estimaban que estos rondarían los 60 ejemplares. Durante la Segunda Guerra Mundial se habían perdido muchísimos libros (se calcula que unos diez mil), por lo que dicho empleado ladrón pudo apropiarse de muchísimas obras sin que nadie sospechase, ya que se llevaba también las fichas correspondientes. Era como si esos libros nunca hubiesen estado allí, o se hubiesen perdido en la guerra. No fue hasta que otro empleado comenzó a notar algunos huecos curiosos en las estanterías cuando la biblioteca se dio cuenta de que le faltaban libros de gran valor.

En febrero de 2011, el bibliotecario de Lambeth Palace recibió una carta del ladrón, que había quedado en manos de un abogado tras su muerte. Contenía una confesión detallada, con instrucciones sobre dónde encontrar las obras. Descubrieron un ático lleno a rebosar de libros robados y fichas bibliográficas, muchísimos más de los sesenta que habían estimado. Hay algunas fichas cuyas obras correspondientes no se hallaban en aquel ático, por lo que se sospecha que el ladrón ha podido vender dichos ejemplares.

Mientras, la biblioteca se afana por restituir los libros, recatalogarlos y que estén de nuevo disponibles al público (muchos de ellos estaban dañados, con páginas cortadas para eliminar el sello del arzobispado o con las pastas rotas, por lo que ha habido también una meticulosa labor de restauración). La biblioteca ha preferido no dar el nombre del ladrón, tal vez porque teme que los libros que siguen faltando puedan ser destruidos si sus compradores temen verse involucrados en todo este feo asunto. Y, como en el caso del robo de Burius, estos no son libros cualesquiera. Uno de los que sigue faltando es un América original de Theodor de Bry, una crónica de las primeras expediciones al Nuevo Mundo, valorado en 150000 libras, unos 180000 euros. Como anécdota, hay que mencionar que hay un viejo decreto que establecía que el propio arzobispo sería responsable del valor de cualquier libro perdido o robado. Estoy segura de que para el arzobispo bajo cuyo mandato se encontraron los libros, Rowan Williams, esta recuperación del tesoro de un ladrón arrepentido ha debido de significar un tremendo alivio.

Inferno y El último catón: unidos por La divina comedia

AutorAlfredo Álamo el 10 de mayo de 2013 en Noticias

Inferno de Dan Brown

Inferno es el nuevo libro de Dan Brown, autor que ha vendido millones y millones de ejemplares en todo el mundo, y es, sin duda, una de las novedades editoriales más esperadas de 2013. En esta ocasión, el investigador y académico Robert Langdon se enfrentará a un misterio basado en diversas pistas y enigmas que aparecen en una de las obras más conocidas de la literatura universal: La divina comedia.

Un momento. Que no se mueva nadie. ¿A alguien más le suena este planteamiento? No sería de extrañar, ya que así, en frío, es muy similar a otra de las novelas más vendidas en España de los últimos quince años: El último catón, de Matilde Asensi, publicada en 2001 (dos años antes que Brown diera la campanada con su Código Da Vinci) y que también contiene un historiador (Farag Boswell), una paleógrafa (Ottavia Salina) y a un «profesional» como Kaspar Galuser. Aderezado todo con una intriga basada en la historia de la Iglesia Católica y, tachán, una serie de enigmas ocultos en La divina comedia.

Sí, está claro que la obra de Dante es universal y que su influencia es manifiesta en la historia de la literatura. El propio Brown estudió la obra durante su época universitaria y por eso la usa como base para su novela. Pero, de todas formas, es inevitable la comparación con la obra de Asensi. Misterios históricos en Italia con La divina comedia como trasfondo… es una coincidencia tan grande que, aunque los libros luego no tengan absolutamente nada que ver, va a ser imposible no generar similitudes.

A eso hay que sumarle el secretismo, a mi juicio innecesario, sobre Inferno, que ha llevado, en un acto más publicitario que otra cosa, a la editorial a reunir en un auténtico búnker sin comunicaciones a los traductores de la novela. Sin duda es un gran lanzamiento, pero lo único que consiguen es la proliferación de libros, ya a la venta, con ayudas y guías sobre Florencia, la vida de Dante y La divina comedia cuya calidad es más que dudosa. Que no estaría de más que, por efecto rebote, la obra del inmortal poeta italiano se leyera más que nunca. Eso sí que sería un verdadero éxito por el que darle la enhorabuena a Dan Brown.

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Series literarias (II): Castle

AutorAlfredo Álamo el 9 de mayo de 2013 en Divulgación

Castle

Seguimos con nuestro repaso a esas series televisivas que no son adaptaciones de obras literarias, pero que están relacionadas con el mundo de la literatura. En esta ocasión os hablaremos de una serie que ha alcanzado su quinta temporada en la parrilla norteamericana: Castle.

Richard Castle es un escritor de éxito, dedicado a la escritura de bestsellers de acción y misterio, que vive en Nueva York. En busca de inspiración, decide acompañar a un equipo de homicidios gracias a sus contactos con el alcalde. Gracias a su intuición y pensamiento «de escritor» logra ser de gran ayuda en la resolución de los casos. Además, la detective Kate Beckett pasa a ser su musa para el personaje de Nikki Heat, protagonista de su nueva y exitosa serie.

La verdad es que Castle es una serie tan sencilla como efectiva, con casos que se cierran en cada episodio, un buen arco de largo recorrido que aparece de vez en cuando y una historia de amor resuelta -por el momento- mucho mejor que en otras series parecidas, como por ejemplo Bones. El sentido del humor de los guionistas y la parodia de los tópicos de la novela negra y criminal hacen que la serie pueda volver a explorar lugares comunes sin caer en la repetición o el aburrimiento.

Además, otro de los aciertos de Castle es la recreación del mundo literario profesional del protagonista, con sus plazos, problemas para escribir, firmas, vida pública… por no hablar de sus partidas de póker con otros grandes de la novela negra, como Michael Connelly, que ya ha aparecido en varias ocasiones en la serie.

Sin embargo, una de las cosas que hace de Castle una serie literaria especial es la aparición, en el mundo real, de los libros que Richard Castle escribe en la serie. No me refiero a novelizaciones de la serie, no, sino a los propios libros que van apareciendo protagonizados por Nikki Heat, como Ola de calor, Calor desnudo, Aumenta el calor o Calor helado, varios de los cuales han llegado a ocupar puestos de superventas. Sin duda un ejemplo extraño en la que la ficción fagocita a la realidad, ¿no es cierto?

¿Te ha gustado? Lee entonces: Series literarias (I): The Following

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Por qué los escritores nunca hablan de dinero

AutorGabriella Campbell el 8 de mayo de 2013 en Opinión

Broken Piano for President

Durante las últimas semanas las redes sociales han estado dándole vueltas a artículos que reflexionan sobre las posibilidades de ganarse la vida como escritor (os las resumo: muy escasas). En concreto ha dado mucho que hablar este artículo de El Confidencial, donde se analizan las tendencias de los últimos años y se concluye, cómo no, que la cosa está muy malita. Lo curioso es que artículos como estos son, por lo general, difíciles de encontrar, o por lo menos son difíciles de encontrar con cifras y datos fidedignos porque, por alguna extraña razón, en el mundo editorial nadie quiere hablar de dinero.

Cuando desviamos la vista hacia los grandes mercados como Estados Unidos, nos llegan cuentos de hadas de escritores multimillonarios que se han hecho ricos gracias a la autoedición, al digital y a Amazon. Claro está que nuestro mercado es mucho más pequeño y muy distinto al norteamericano (y al anglosajón en general), pero es un atisbo de esperanza para un mundo literario que se nos presenta de lo más pesimista. Pensamos que tal vez, en un futuro, los hispanohablantes tengan todos sus Kindle, sus tabletas y sus derivados, y que estarán más que dispuestos a gastarse el eurito, eurito y medio que piden los superventas de la literatura digital. Y es que, como nos demuestra el mercado angloparlante, estar en la lista de los más vendidos de Amazon es sinónimo de tener cuatro coches, un yate y un asiento reservado para ver Fórmula Uno en Mónaco. O no.

Que se lo pregunten a Patrick Wensink, autor de Broken Piano for President, una novela que alcanzó inesperada notoriedad cuando recibió la carta amenazadora más educada del mundo de la marca de whiskey Jack Daniel’s, cuya muy reconocible etiqueta era parodiada en el diseño de cubierta de la obra de Wensink. La compañía de whiskey le envió una misiva solicitándole que modificara dicha cubierta para posteriores ediciones, para que no tuvieran que tomar acciones legales contra él. La notable cordialidad de la empresa tuvo un efecto muy positivo, no solo para esta, sino también para el libro en cuestión, ya que la carta fue compartida hasta la saciedad en todos los blogs de moda. Sin comerlo ni beberlo, de repente Wensink se vio en el número seis en la codiciadísima lista de los diez libros más vendidos de Amazon.

En un artículo reciente para la web cultural Salon, Wensink se atrevió a explicar exactamente cuánto dinero había hecho en regalías tras llegar a la lista de superventas: 12000 dólares, unos 9000 euros. ¿Y este es el sexto libro más vendido en Amazon, en un mercado tan enorme como el anglosajón? Hay que tener en cuenta que fueron muchas ventas de golpe en poco tiempo, debido a una gracieta de moda, por lo que no puede competir con obras de carrera larga, como Los juegos del hambre, de Suzanne Collins o Perdida de Gillian Flynn, para quienes además los mayores ingresos suelen llegar de adaptaciones a otros medios. No obstante, esta cifra que, sin ser digna de desprecio, es muy inferior de lo que se esperaría de un bestseller (y que el autor piensa invertir en una guardería un par de horas a la semana para tener más tiempo para escribir) podría ayudarnos a responder a la pregunta que encabeza este artículo.

¿Por qué los escritores nunca hablan de dinero? ¿Por qué nunca dicen cuánto les pagan? La solución es sencilla, dice Wensink: es porque nos avergüenza lo poco que ganamos.

Barcelona, paso a paso: la historia poco conocida de una ciudad fascinante

AutorJuan Manuel Santiago el 7 de mayo de 2013 en Divulgación

Barcelona pam a pam

Que el imaginario colectivo literario presentaba Barcelona como una ciudad decadente, sucia y llena de chulos y putas que les pasaban la mandanga a detectives sibaritas y un poco pirómanos quedó bastante claro durante toda la Transición. Barcelona era la ciudad del Makoki y la Fuga de la Modelo; la ciudad de un Barrio Chino con olor a orines y, como mucho, la ciudad quemada que había sobrevivido a una Semana Trágica, un emperador del Paralelo, varias huelgas y, sobre todo, bombardeos y posguerras en la plaza del Diamante. Todo ello, huelga decirlo, desde la perspectiva más estragantemente realista, como le corresponde al tradicional seny catalán.

Por supuesto, hasta que llegaron los Juegos Olímpicos de 1992 y la recuperación urbanística y sociológica de la ciudad (léase «los turistas japoneses y las Erasmus borrachas»), lo que conllevó un movimiento de reivindicación de las raíces canallas de Barcelona, desde una perspectiva absolutamente desacomplejada, heterodoxa y, sí, lo diré, posmoderna. El género fantástico dejó de dar miedo, Roberto Bolaño era lo más, el Barrio Chino se convirtió en el Raval, cualquier mocoso podía consumir absenta sin que los de la secreta salieran de la nada para exigirle el carné, el boom urbanístico acabó con bastiones de la canallesca local como Can Tunis o la Ribera y, en resumen, y mal que les pese a los puristas, el paradigma de novela sobre Barcelona dejó de ser Últimas tardes con Teresa y devino en La sombra del viento. Todo el mundo escribía su novela de misterio y bibliofilia con mestizaje de thriller, fantástico y policíaco; algunos con más acierto que otros (por ejemplo, Julián Sánchez, con El anticuario), pero siempre teniendo presente quién era la protagonista total y absoluta de la historia: Barcelona.

Lo más curioso del caso es que todo este boom de la Barcelona eterna como materia literaria en sí misma se produjo en el intervalo de tiempo en que el libro emblemático sobre la ciudad estuvo agotado. En efecto, Barcelona pam a pam (Barcelona paso a paso), de Alexandre Cirici, es La Obra Que Tienes Que Consultar Si Quieres Conocer La Idiosincrasia De Barcelona. Editada en 1971, ofrecía un exhaustivo recorrido histórico por las calles barcelonesas, impecablemente fotografiadas por Oriol Maspons. Abundaban las explicaciones, barrio a barrio, sobre toda la Barcelona medieval y, en su tramo final, los ensanches decimonónicos y algunas localidades anexionadas y adyacentes. Pero, en líneas generales, era una guía impresionante de la Ciudad Vieja, que no se dejaba prácticamente ni una calle sin comentar… y que, a estas alturas, solo se encontraba de segunda mano o de viejo y, huelga decirlo, se había quedado muy desfasada.

Por todo esto es una grata noticia la reedición de la obra, con cubierta en color que sustituye a la tradicional en blanco y negro, además de un opúsculo de Itzíar González, Per no perdre peu (Para no perder pie), que actualiza esa Barcelona retratada por Cirici, víctima de remodelaciones internas no siempre acertadas, y la sitúa, literalmente, en el siglo XXI.

¿Que, aun así, Barcelona pam a pam no les interesa demasiado, porque no deja de ser una obra demasiado densa y con demasiadas plantas y alzados de edificios? No pasa nada: pueden complementarla con otra lectura tan deliciosa como la Guía secreta de Barcelona, de Josep Maria Carandell, que sí les cuenta con pelos y señales cómo martirizaron a santa Eulalia, dónde se dejaba ver la Moños y en qué lugares de la Ciudad Vieja se traficaba con carne humana, viva o muerta. Todo esto, claro está, si la encuentran: no se reedita desde 1982, cuando todo era como les he contado en el primer párrafo, y decir Barcelona equivalía a decir Tarzán Migueli, el asalto al Banco Central, y el Torete y el Vaquilla, alegres bandoleros.

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Cosas que no sabías sobre Chuck Palahniuk (II)

AutorGabriella Campbell el 6 de mayo de 2013 en Divulgación

El cub de la lucha

Como ya os narramos en la primera entrega de este artículo, hace poco el autor y periodista estadounidense Chuck Palahniuk estuvo conversando en la red de foros Reddit (una especie de Menéame cruzado con ForoCoches) con sus seguidores, como parte de la sección IAmA, dedicado a personas famosas o protagonistas de hechos singulares (estas personas deben acreditarse y demostrar que son quienes aseguran ser y, a continuación de dicha acreditación, entran en comunicación con todos los visitantes al foro e interactúan con estos en formato pregunta-respuesta). Aquí os dejamos algunas perlas más de información sobre este autor que fueron surgiendo a lo largo de su conversación con fans y miembros de Reddit:

-Muchos ya sabíais que Palahniuk es homosexual, y que tiene una relación seria desde hace años (esto salió a la luz debido a una entrevista polémica para Entertainment Weekly, que acabó en un enfrentamiento algo absurdo entre el escritor y la periodista Karen Valby). En la conversación de Reddit aclaró que su novio se llama Mike, y que este, desde el principio de la relación, le dejó muy claro que quería permanecer en el anonimato, razón por la que nunca lo menciona ni habla de su relación de pareja.

El club de la lucha fue un fracaso: Al contrario de lo que podríamos pensar, su novela más conocida fue, en su momento, un desastre de ventas. Y la película tampoco ayudó, ya que recaudó mucho menos de lo esperado cuando se estrenó. Tuvieron que pasar bastantes años antes de que esta adaptación cinematográfica se convirtiera en una obra de culto y que, como consecuencia, comenzara a venderse el libro de forma notable. Hoy en día es un clásico de la literatura contemporánea y forma parte de un elenco de escritores que se han hecho grandes con un estilo sucio y conciso, con obras que se han llevado con gran éxito a la gran pantalla, ese elenco donde sobresalen títulos como Trainspotting o American Psycho.

-Le envía regalos a los que le escriben cartas: Palahniuk tiene por costumbre responder a algunas de las cartas que recibe de fans con cajas llenas de regalitos aleatorios; cosas como casetes, bisutería o paquetes de pipas.

-Su consejo para los que empiezan a escribir: Escribe algo que la gente tal vez no “disfrute”, pero que nunca olvide. Nuestros gustos cambian con el tiempo, y algo que persiste tiene mayor oportunidad de ser apreciado en el futuro.

Y, para terminar, os dejo con una de mis frases favoritas de un autor que, por lo menos en un foro de internet, ha dado la impresión de ser simpático, modesto, divertido y entrañable, por mucho que escriba sobre masturbación, vómitos, sangre y flemas:

There’s an old saying: “No piece of writing is ever finished, it’s just abandoned.” But my own rule is: “No piece of work is done until you want to kill everyone involved in the publishing process, especially yourself.”

(Hay un viejo dicho: Un texto nunca se termina, simplemente se abandona. Pero mi propia regla es la siguiente: Un texto no se termina hasta que quieres matar a todo el mundo involucrado en el proceso de publicación, sobre todo a ti mismo)

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Lev Grossman, Los magos y la New Adult Fiction

AutorAlfredo Álamo el 4 de mayo de 2013 en Divulgación

Los magos, de Lev Grossman

Hace poco que hablábamos sobre la literatura para jóvenes adultos y un nuevo tipo de segmento, al que se ha llamado New Adult Fiction (Ficción para nuevos adultos), es decir, libros con elementos adultos (como por ejemplo una sexualidad explícita) pero que mantienen ciertos puntos de conexión con la literatura juvenil. Es complicado explicar esta situación sin un buen ejemplo, así que voy a hablaros de un libro (en realidad dos) que podríamos definir como pionero en este ámbito. Me refiero a Los magos, de Lev Grossman.

Grossman inició su andadura en literatura desde la crítica y el articulismo, publicando para revistas y medios como Wired, el New York Times o Time, donde realizó una amplia serie de artículos sobre tecnología y cultura popular actual. Poco a poco se inició en la novela y ha publicado desde tecnothriller a novela fantástica. Para los amantes de las anécdotas, comentar que a Grossman lo pillaron con «las reseñas en la masa», cuando se descubrió que subía comentarios favorables a sus propias novelas en Amazon.

Pero lo que nos interesa hoy es su visión de la literatura fantástica, volcada en dos libros, Los magos y El bosque mágico, su continuación. El primer referente que nos viene a la cabeza al iniciar la lectura de la obra de Grossman es Harry Potter, solo que en lugar de encontrarnos con un niño que va al colegio nos encontramos a un adolescente que inicia su camino universitario. La escuela de magia a la que asiste, Brakebills, es un college anglosajón, con sus profesores, sus secretos, sus misterios y su aburrida vida académica. Pero las similitudes van cayendo a medida que el protagonista, Quentin, avanza en su vida universitaria hasta completarla antes de la mitad del libro. Lo interesante de Los magos es la visión realista de un momento mágico. Pese a sus poderes, los estudiantes de Brakebills parecen post-adolescentes clásicos que buscan librarse de sus estudios, beber cerveza y practicar sexo.

En cierto modo, Los magos, y parte de El bosque mágico, aglutina grandes influencias de libros como El guardián entre el centeno, por poner un ejemplo, sin dejar de introducir fantasía en su aspecto más clásico. La obsesión del protagonista sobre el mundo mítico de Filory -una referencia casi directa a la Narnia de C.S. Lewis– se va adueñando de la narración, pero siempre desde ese punto de vista en la que los protagonistas mantienen una actitud real, pragmática y, en ocasiones, totalmente narcisista.

Las dos novelas no dejan de seguir el clásico ciclo del héroe, con sus matices, claro, y nos encontramos ante una historia iniciática y de descubrimiento interior. La edad de los personajes y su lenguaje -en el que la tecnología es algo normal y habitual que conocer y usar- ayuda a la identificación con los jóvenes. Pero que por fuera todo sea humo y espejos no quita que la narración contenga esos elementos adultos que ayudan a que vaya un poco más allá y pueda gustar tanto a jóvenes lectores -ya creciditos-, como a un amplio rango de adultos.

Grossman recibió en 2010 el Alex Award, un premio que se otorga a los libros para adultos que gustan también a adolescentes. De hecho, viéndolo hoy en día, habría que decir que Los magos es un libro fronterizo, de difícil clasificación y que entraría, como ya decíamos, en esa nueva categoría, todavía por acabar de definir, de la New Adult Fiction.

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Cosas que no sabías sobre Chuck Palahniuk (I)

AutorGabriella Campbell el 3 de mayo de 2013 en Divulgación

Chuck Palahniuk

Reddit es una red social que tiene un peso tremendo en el mundo anglosajón. A diferencia de otras redes de interacción como Facebook o Twitter, Reddit mantiene el formato foro para crear tablones, posts e hilos completos de conversación. Es, como cualquier foro, un arma de doble filo: una fuente interesantísima de conocimiento, donde puede tratarse cualquier tema (por muy extraño y específico que sea), y a la vez es un lugar donde puede lucirse lo más barriobajero de internet. No obstante, merece la pena como punto de encuentro con autores significativos, que detrás de una pantalla de ordenador pueden sentirse más abiertos y menos expuestos, menos cohibidos a la hora de hablar de su vida personal, como ha ocurrido con el escritor estadounidense Chuck Palahniuk, conocido por libros como El club de la lucha y por describir su literatura como ficción transgresiva (con razón).

Y es que Palahniuk tiene mucho que contar. Con su propia vida ya tendría para escribir varias novelas. Para empezar, perdió a sus padres a una edad temprana. Se divorciaron cuando Chuck tenía unos catorce años, y su padre inició una relación con otra mujer, cuyo ex-novio acabó por asesinarlos a ambos. Como autor, busca crear impacto: en las lecturas de su relato Guts (Tripas) pide a sus asistentes que contengan la respiración durante la duración de la narración; a día de hoy es responsable de más de setenta desmayos en sus lecturas en público (y si no entendéis por qué, solo tenéis que acercaros al texto, que narra múltiples accidentes relacionados con el acto masturbatorio). Y sin embargo hay mucho más, toda una retahíla de datos curiosos que el escritor compartió con los foreros de Reddit. A continuación os dejamos algunas de las joyas del intercambio fascinante que surgió a raíz de dicha interacción:

-Acerca de su pose de escritor borracho: Al comentarle un fan que se quedó impresionado por ver cómo le pegaba un trago a una botella de Jack Daniels sin parpadear en una presentación, Palahniuk admitió que se trataba de un truco que utilizó durante aquella gira en particular: en realidad la botella estaba llena de té Lipton.

Le parece bien que robes sus libros. Palahniuk asegura que robó un ejemplar de El placer de sexo de Alex Confort allá por 1975 o 76. Se lo metió en los pantalones y salió de la tienda con él; cuando un fan le confesó que había robado una copia de El club de la lucha, Palahniuk le aseguró que, para los veinticinco céntimos que habría obtenido de ese libro en regalías, tampoco pasaba nada, que le comprara su nuevo libro y ya estaría libre de pecado.

Se afeita la cabeza cuando le toca revisar un libro. Asegura que cuando tiene que llevar a cabo ediciones realmente duras se deshace de su pelo, que es “un poco como morir”, porque eso hace que se sienta luego mejor a la hora de matar (recortar) párrafos y escenas que todavía ama.

En la segunda parte del artículo, os contaremos más curiosidades que fueron surgiendo en esta singular conversación con internautas. Mientras esperáis, ¿por qué no leer un libro de Palahniuk? Asfixia, por ejemplo, que no es de los más desagradables, y del que hablamos en su momento aquí en Lecturalia.

Sigue leyendo: Cosas que no sabías sobre Chuck Palahniuk (II)

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Series literarias en televisión (I): The Following

AutorAlfredo Álamo el 2 de mayo de 2013 en Divulgación

The Following

Cada vez son más las series basadas en libros o bien que toman su punto de partida del mundo literario. Un ejemplo de este grupo de series de televisión sería The Following, serie producida por Oterbaks y Warner Bros y que emite la cadena Fox.

The Following está creada por Kevin Williamson, guionista dedicado habitualmente a las películas de terror para adolescentes y que dejó su marca en Scream, Sé lo que hicisteis el último verano o The Faculty, sin dejar de lado la televisión, con series como Dawson crece o The Vampire Diaries (basados en la obra de L.J. Smith).

Pues bien, The Following está relacionada con la literatura de una manera directa: el malvado Joe Carroll es un profesor de literatura y escritor obsesionado con la obra de Edgar Allan Poe, hasta tal punto que, tras un revés de la crítica con su primer libro, decide dar rienda suelta a su fascinación mórbida matando a varias de sus estudiantes. La idea de Carroll (interpretado por James Purefoy) es que la concepción y ejecución del asesinato es una forma de arte. Tras ser encerrado, Carroll recluta a un grupo de seguidores que comparten la misma visión del mundo que él… pronto el agente que lo capturó, y retirado del FBI, Ryan Hardy (papel ejecutado por Kevin Bacon) tendrá que volver para enfrentarse a él.

El desarrollo de la serie se inspira en la obra de Poe, aunque con referencias menos conocidas de lo habitual -nada de pozos y péndulos, por ejemplo-, conexiones nacidas más del análisis literario de Carroll que de las imágenes creadas por el escritor de Baltimore. De ese modo se le da importancia a los ojos de las víctimas por cómo se les trata en relatos como El gato negro.

Además, la idea de la serie se plantea como un juego narrativo en el que la realidad forma parte de una novela que Carroll ha planificado y que va escribiendo a medida que la acción se desarrolla; todos son personajes que bailan dentro del esquema que el autor ha planeado, lo que produce, en ocasiones, situaciones sin demasiado sentido que sólo más adelante cobran significado.

Así pues, The Following no sólo es una serie que toma elementos literarios clásicos, como las obras de Poe, para su desarrollo, sino que introduce un juego metaliterario en el que se integran las reglas de la novela, con su desarrollo, sus momentos de tensión y sus héroes y villanos.

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Desayuno con partículas, de Sonia Fernández Vidal y Francesc Miralles

AutorAlfredo Álamo el 30 de abril de 2013 en Reseñas

Desayuno con partículas

Dentro de los libros dedicados a la divulgación científica hay un apartado que muchos autores temen: la física cuántica. No vamos a sorprender a nadie si decimos que este apartado presenta una barrera difícil de superar, tanto para explicar como para entender. El mundo cuántico está en el borde del acto de fe, así que no hay demasiados libros que se atrevan a lanzarse a hablar del tema.

En Desayuno con partículas los autores, Sonia Fernández Vidal y Francesc Miralles, no sólo se atreven, sino que además se arriesgan a llevar la divulgación a un nivel básico, de completo neófito en física, comenzando desde la Antigua Grecia hasta la actualidad, pasando por Kepler o Einstein. Narrado de una manera muy didáctica, que recuerda, en cierto modo, a un diálogo de las antiguas academias griegas, los autores aderezan la teoría física con elementos más accesibles para el público, anécdotas, referencias a autores literarios… consiguiendo un avance fluido en el que explicar al lector no sólo qué es la mecánica cuántica sino también de qué modo afecta a nuestra existencia.

Desayuno con partículas es un libro de divulgación apto para cualquiera que se quiera acercar a la mecánica cuántica, que hace gala de una relativa sencillez para explicar problemas complejos y que supone un buen punto de partida para profundizar en el tema más adelante. Eso sí, aquellos ya un poco versados en física encontrarán pocas novedades, al menos hasta pasada la mitad del libro, cuando ya se entra a fondo en las teorías más complejas.

Además, al final encontraremos unos interesantes anexos donde se desarrollan de manera más concreta conceptos y teorías que se nombran durante el libro de una manera más sencilla, perfecto para aquellos que necesiten un poco más de «sustancia». En resumen, un libro ameno que nos ayuda a comprender mejor algunas de las teorías fundamentales que hoy en día nos ayudan a asomarnos, aunque sea sólo un poco, a la inmensa estructura del universo.

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