Resumen y sinopsis de Paraíso Inhabitado de Ana María Matute
«Nací cuando mis padres ya no se querían», recuerda Adriana, mucho después de que todo haya sucedido. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección.Auténtica obra maestra en la aplaudida trayectoria de Ana María Matute, Paraíso inhabitado recrea un universo infantil delicado y maravilloso, que hipnotiza al lector desde la primera página.
Ha participado en esta ficha: bclaudia
En el mundo real existen dos tipos de personas: los niños que viven llenos de fantasía y los "gigantes", que es como la pequeña Adriana llama a esos adultos grises, serios y aburridos que solo piensan en las normas. De este choque tan triste habla Paraíso inhabitado, una de las novelas más bonitas e íntimas que escribió Ana María Matute al final de su vida. La historia nos mete en la cabeza de una niña que se siente un bicho raro dentro de su propia familia en la España de antes de la guerra. Para no volverse loca en un entorno tan frío, la protagonista se construye su propio "paraíso" secreto en el piso de arriba, un refugio lleno de cuentos, sueños y juegos donde puede ser libre.
Lo que hace que este libro te llegue al corazón es la forma tan tierna y a la vez dolorosa en la que está escrito. La autora utiliza una forma de escribir mágica que te hace recordar perfectamente lo que se sentía al ser pequeño y tener miedo a hacerse mayor. Un momento precioso de la trama es la amistad de Adriana con otro niño llamado Gavi; una relación llena de cariño que se convierte en su único salvavidas justo cuando el mundo de los adultos empieza a volverse más oscuro y peligroso por culpa de la guerra que se acerca. Al final, es un libro maravilloso y lleno de melancolía que te hace viajar en el tiempo, recordándote que, aunque todos tuvimos que dejar atrás la infancia, los libros nos permiten regresar a ella durante unas horas.
Paraíso inhabitado es un viaje a la infancia. Y, como tal, está plagado de hechos extraordinarios e inverosímiles que solo le ocurren a un ser humano durante la niñez. Por eso es inevitable sentir una poderosa nostalgia mientras lo lees. Aunque, en realidad, no hayas vivido tu periodo infantil en la misma época, ni en las mismas circunstancias que la autora.
Reconozco que le tengo un poco de manía a Ana María Matute, autora del libro. Me parece una buena escritora, pero su obsesión con los niños y las relaciones familiares resulta un tanto pesado. Literariamente hablando, su estilo de escritura en apariencia simple, resulta complejo y depurado, gracias a una prosa fluida, un lenguaje que si bien es muy sencillo, tiene pasajes de una belleza extraordinaria, y unas descripciones demasiado explicativas y tan detalladas que acaban por aburrir.
Los personajes son entrañables. En especial, aquellos que están al lado de Adriana, la protagonista, desde el comienzo. Todos ellos están bien construidos y mejor desarrollados.
Paraíso inhabitado nos narra la vida de Adriana, desde su nacimiento hasta los 11 años, aproximadamente. Adriana, es una niña callada y tranquila que recurre a la imaginación para crear un mundo propio donde protegerse de todo y de todos. Y es que, nuestra pequeña protagonista, ya resulta excluida de la familia, incluso antes de nacer, debido a la tensa relación que mantienen sus padres. Por ello, recurre a los cuentos, a los escondites y a su imaginación para soportar la existencia. Pero la vida pondrá a prueba el mundo de Adriana, enseñándola una terrible lección: todos dejamos de ser niños en algún momento, y debemos enfrentarnos a la horrible realidad de los adultos. Y así, es como descubrimos que Paraíso inhabitado es algo más que una historia acerca de la infancia. También trata sobre las ausencias, los silencios entorno a las familias, el dolor que produce crecer y dejar la niñez atrás. Así que, al final, tienes una historia abierta, un tanto abrupta, pero que te ha hecho rememorar un periodo de tu vida que, quizás, fue el mejor de tu vida. Y eso pesa en el corazón.
Definitivamente, Paraíso inhabitado ha sido una gran lectura que no dejará indiferente a nadie. Y es que, es extraño ver como el personaje principal es capaz de integrar en la realidad cotidiana, una realidad inventada que solo es capaz de ver ella. Es una capacidad portentosa que solo tenemos cuando somos niños. Y cuando crecemos, ese mundo imaginado no desaparece, permanece allí. Inhabitado. A la esperada de que, en algún momento, decidimos volver a él. Y gracias a este libro, he logrado volver a mi pequeño paraíso infantil.
El argumento es bastante sencillo, lo cual puede considerarse tanto positivo como negativo, en función del tipo de libro que uno vaya buscando. Lo que, indudablemente, sí es este libro es una recreación de la infancia desde la simpatía y la nostalgia que le despertaba siempre a la autora. También es un homenaje a la literatura y a su capacidad de evasión. Es un libro muy sencillo en cuanto a argumento, pero tierno.
La autora logra que revivamos acontecimientos de la infancia. Nos introduce en ese mundo mágico, especial, donde todo es fácil y difícil al mismo tiempo. Es una novela que parece un cuento. No es para nada infantil, es una novela que trata el tema de la infancia pero desde una perspectiva adulta. Magnífica nuestra querida Ana María Matute.
Una novela que se deja leer sin ninguna dificultad y pasar un buen rato.Me gustó bastante.
Dulce, leerlo fue una vuelta a la infancia. Me encantó esa manera de describir las sensaciones mágicas que los adultos ya tenemos completamente olvidadas.
Precioso libro. Le pongo un nueve porque sinceramente no creo que sea su mejor novela, pero aún así te cautiva de una manera que solo esta autora sabe hacerlo.
Me ha gustado mucho. He disfrutado leyéndolo. La parte mágica que tango le gusta a Ana María le abre una puerta de escape a la imaginación de la niña, que se asfixia en un entorno demasiado acotado para ella. He disfrutado con ellos, y he sufrido también con ellos. Hay una escena en el terrado del edificio que me ha hecho pensar en Barcelona y sonreír. Es la Barcelona de Ana María. Creo que es un libro muy sentimental, muy tierno y muy duro por lo realista. Y el reencuentro con la autora ha supuesto un toque de alegría, de ilusión que muchos esperábamos desde hacía tiempo.
No es de lo mejorcito de esta autora pero se deja leer.
Me ha resultado muy bonito y entrañable. Como casi todas las obras de Ana María Matute capta perfectamente la profundidad de los personajes con momentos verdaderamente emotivos. Un libro donde sobre todo triunfa la imaginación y la poesía.