La niña que pisó el pan de Hans Christian Andersen:
La pequeña Inger, era una niña hija de padres pobres, pero orgullosa y altanera. A medida que fue creciendo, se volvió peor. Hermosa sí lo era, para su desgracia, pues de otro modo habría llevado buenos azotes.
- ¡Una buena paliza, necesitarías! – le decía su propia madre -. De pequeña me has pisoteado muchas veces el delantal; mucho me temo que de mayor me pisotees el corazón.
Entró a servir en una casa de personas distinguidas, que la trataron como a su propia hija, y se avergonzaba de tener por madre a aquella tosca mujer y no quería ir a verla.
La señora le insistió que fuera a ver a sus padres y le dio pan de trigo para que se los llevara. Inger se puso el mejor vestido y los zapatos nuevos. Levantándose la bonita falda, caminaba con gran precaución para no ensuciarse el calzado. Llegó a un punto en que el sendero cruzaba un cenagal y el agua formaba un gran charco, y tiró el pan al suelo, en medio del barro, para poder apoyar el pie sobre él y no mojarse los zapatos. Y mientras estaba con un pie sobre el pan y con el otro levantado, se hundió el pan y la muchacha desapareció en el agua.
Pero, ¿qué fue de ella? Pues fue a parar a la mansión de la mujer del pantano, que habita en su fondo. Precisamente aquel día el diablo y su abuela estaban allí con ella.

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yiyolon

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6.5
2 de noviembre de 11
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