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Grandes autores que se quitaron la vida

Alfredo Álamo el 10 de noviembre de 2012 en Divulgación

Escritores y suicidio

El suicidio es un tema considerado tabú, tanto por sus implicaciones emocionales, normalmente muy negativas, como por un cierto temor a un supuesto «efecto llamada» en el caso de que el hecho de quitarse la vida llegara a percibirse como algo más habitual de lo que a primera vista parece. Sin embargo, cuando el suicidio afecta a figuras públicas, como músicos o escritores, es mucho más difícil que pase desapercibido y trasciende hasta el gran público… o no. Hoy en Lecturalia os vamos a hablar de varios escritores que decidieron poner punto y final a sus vidas en un momento determinado.

Jack London fue un viajero incansable y un hombre comprometido políticamente durante toda su vida. Sus aventuras reales son casi superiores a las que describió en muchos de sus libros y recomiendo encarecidamente sus textos sobre viajes. Pese a todo, London siempre fue una persona atormentada y con numerosos problemas de alcoholismo. Muchos piensan que el 22 de noviembre de 1916, London acabó con su vida con una sobredosis de morfina.

Hunter S. Thompson, cuya figura está ahora recibiendo nuevos homenajes, fue el creador del periodismo Gonzo, no sé si más por necesidad que por buscar caminos nuevos. Thompson vivió sus últimos años entre el alcohol y las drogas, arriesgándose incluso a infiltrarse en la banda de motoristas de Los ángeles del inferno. Se suicidó a los 67 años, 17 más de los que, según él, necesitaba o quería. Se disparó con su propia arma.

Sylvia Plath fue una poeta de gran intensidad pero que jamás fue feliz en este mundo. Después de varios intentos de suicidio a lo largo de los años, Plath murió por una intoxicación de dióxido de carbono. Para saber más de esta autora americana, imprescindible su libro La campana de cristal. En 2001, el psicólogo James C. Kaufman presentó una investigación en la que hablaba del Efecto Sylvia Plath. Según su trabajo, los poetas son más dados a sufrir de enfermedades mentales que el resto de escritores, agravándose esta situación en el caso de que el poeta en cuestión sea mujer.

Otra poeta cuya vida se detuvo por su propia mano fue la argentina Alejandra Pizarnik, autora de poemarios como Los trabajos y las noches o El infierno musical, y muy conocida por La condesa sangrienta. Con 36 años, y tras varios intentos anteriores, Pizarnik se suicidó con una sobredosis de pastillas. A lo largo de su trayectoria había recibido una beca Guggenheim y una Fullbright.

Vsévolod Garshin no es uno de los autores rusos más conocidos. Hace poco reseñamos su obra La flor roja, un claro ejemplo de su desgraciado conocimiento de las instituciones mentales de su época. Garshin apuntaba a convertirse en uno de los grandes escritores de su generación. En 1882 se lanzó por el hueco de una escalera. Tenía sólo 33 años.

Escritor romántico por excelencia, Mariano José de Larra se suicidó con 27 años, siguiendo de fiel manera el trágico sentimiento de la vida en el que se vio envuelto. ¿La causa? Siendo un romántico del siglo XIX no podía ser otra que la del amor. Su separación de Dolores Armijo lo hundió en una severa depresión de la que sólo pudo escapar de un tiro en la sien.

Más reciente tenemos el caso de David Foster Wallace, novelista americano que parecía destinado a revolucionar por completo el panorama literario anglosajón gracias a obras como La broma infinita. Wallace se ahorcó en 2008, tras ser incapaz de superar una depresión que le había acompañado los últimos veinte años de su vida.

Un autor cuyo suicidio marcó su obra de una manera diferente a la de los demás fue John Kennedy Toole. Ninguna editorial quiso publicar la genial La conjura de los necios, algo que afectó al joven escritor de tal manera que acabó quitándose la vida al inundar su coche con el humo del tubo de escape de su coche. Años más tarde ganaría el Pulitzer de manera póstuma.

Sin duda, la muerte de Ernest Hemingway es uno de los suicidios más conocidos de la historia. Autor venerado en su país y de una influencia enorme en todo el mundo, Hemingway acabó sus días con un disparo de escopeta en 1961, harto de sufrir una enfermedad que en los últimos años había minado su salud y de la que no encontraba salida.

Emilio Salgari se quitó la vida al estilo del suicidio ritual japonés tras varios años de frustración completa al ver cómo sus obras se vendían por todo el mundo mientras que él, como autor, apenas recibía dinero de sus editores. Su carta de despedida fue una acusación muy dura y se levantó una fuerte polémica a su alrededor.

Ryunosuke Akutagawa fue uno de los principales escritores de Japón; en su homenaje se entrega actualmente el más importante de los premios literarios de su país. Akutagawa fue otro de los que murieron demasiado pronto, con apenas 35 años decidió tomar una sobredosis de barbital al no poder sobrellevar los síntomas de una incipiente esquizofrenia.

Uno de los autores que gozaron de una gran popularidad y que luego fueron olvidados fue Sándor Márai, escritor húngaro cuyo estilo realista y su activismo político contra los nazis le llevaron al exilio en Estados Unidos. En 1989 acabó con su vida de un disparo, cansado de luchar contra un duro cáncer. Hoy en día su obra se está recuperando y se le sitúa al mismo nivel que otros autores como Joseph Roth.

Cesare Pavese destacó tanto por su obra literaria, de las más importantes del siglo XX italiano, como por su compromiso social y político. Precisamente, su desengaño sobre la política y problemas personales desembocaron en una depresión de la que sólo escapó con una sobredosis de barbitúricos en 1950. Ese año ganó el Premio Strega, el más prestigioso de su país.

La lista no acaba ahí, claro. Es mucho más larga. Estremecedoramente larga, diría. Me hace pensar si es por el hecho, como ya he comentado, de ser figuras públicas o si la vida al filo del escritor influye en buscar este tipo de salida. Resulta entristecedor leer sobre todos esos jóvenes autores, con apenas 30 años, que no encontraron su lugar en este mundo cuando tenían tanto que ofrecer. Una verdadera lástima.

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Alfredo Álamo

en

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

13
comentarios en “Grandes autores que se quitaron la vida”

  1. Ana dijo:

    Faltan muchos, en efecto. Stefan Zweig, Jan Potocki, Cioran, Alfonsina Storni, Kawabata, Mishima, Tsvietaieva… os animo a una segunda parte del artículo sobre tan interesante tema.

  2. Juanma dijo:

    Y, para la segunda entrega, Alfonsina Storni, Virginia Woolf, Yukio Mishima… y un suicidio que no fue, el de Timothy Leary, que se pasó años avisando de que iba a retransmitir su suicidio pero al final se murió de cáncer.

  3. Jhon Mikali Fullen dijo:

    Si asiento contigo Juanma faltan varios sobre todo uno de los suicidios mas famoso es justamente el que mencionas de Alfonsina Storni. Pero aun así hay en este post varios que desconocida. Gracie

  4. marymar dijo:

    A lo largo de la historia de la vida todos los seres humanos buscamos algo, ya sea para llenar nuestro ser , nuestro corazón, nuestro bolsillo, nuestro ego , nuestro gustos efímeros etc.. Este es un tema demasiado complejo para mi. Las decisiones que tomamos en relación a la vida ( y digo vida no nuestra vida ) No decidí venir a este mundo, ¿ acaso fueron mis padres ?, no lo creo. ellos planearon un embarazo pero no sabían que yo ” marymar iba a venir. Entonces ¿ quién decidió que existiera? En lo personal no gusto de tomar lo ajeno y decidir sobre ello. ¿ qué es lo que le sucede a la humanidad ? búsquedas erradas?, decisiones equivocadas? Equilibrio, armonía, satisfacción son palabras que se ven bien cuando las leemos en un libro o cuando las pronunciamos. ” Cuando tengo sed de agua fresca me levanto de mi asiento busco un vaso limpio y lo lleno de agua. Si el agua que quiero beber es gasificada preparo mi salida a un lugar en donde sé que la voy a encontrar, obvio que tengo que dar algo a cambio ( en este caso dinero para pagarla ) si la sed es mucha la bebo en el lugar en donde la encontré y sacio mi sed “. Si hasta un ciego la encuentra porque la busca hasta encontrarla. Si buscamos fama y no nos llena, si buscamos éxito, salud dinero y amor como se dice por ahí.. y no nos satisface, entonces me pregunto a mi misma ¿ misma ,

    nuestra búsqueda está errada?.Creo firmemente que no se busca solo el vaso limpio para tenerlo y mirarlo, debemos terminar nuestra búsqueda y encontrar también el agua que es lo esencial, intrínseco del ser humano para sobrevivir sin sed. Esa es nuestra responsabilidad y necesidad. La vida que la tome el que la creo.-

  5. Lucía Fernández dijo:

    A mí también me gustaría saber algo más sobre este tema ¿ Cioran y Wolf también se suicidaron? Vaya, no lo sabía. Aunque desde luego de otros escritores me habría sorprendido más. Algunas de sus reflexiones…
    ¿Estáis seguros de que Jack London murió de la sobredosis de morfina y no de la enfermedad que pretendía aliviar? Me da la sensación de que ese caso no está muy claro.
    Sea como fuere, muy interesante este artículo. Felicidades

  6. Alfredo Álamo dijo:

    Sí, el caso de London es algo ambiguo, por eso lo he matizado en el post. Miraré lo de Cioran y Woolf, aunque me parece que el caso de Cioran tampoco está muy claro.

  7. mariajo dijo:

    Muy interesante el artículo, también me gustaría leer una segunda parte, como han dicho por ahí =)

    Otro que os falta es Thomas Chatterton, representado precisamente en la pintura de Henry Wallis que habéis elegido, y que se suicidó con arsénico con sólo 17 años

  8. Esther dijo:

    Yo no creo que se trate tanto del estilo de vida del escritor como de que la escritura es una forma de catarsis, al igual que otras disciplinas como la pintura. Es una forma de dar salida a los demonios interiores, por eso no es de extrañar que entre los escritores haya una proporción notable de personas atormentadas. La gallina antes que el huevo, vamos (en mi opinión). Felicidades por el artículo, es muy ilustrador e interesante. Saludos.

  9. Liliana dijo:

    De mi País Horacio Quiroga, Alfonsima Storni,Leopoldo Lugones y seguro que hay más pero ahora no los recuerdo.!!!!

  10. Czarina dijo:

    ¿Y qué pasa con Jerzy Kosinski?

  11. Margarita dijo:

    Falta el espléndido Romain Gary quien tambien se suicidó.

  12. leon reno dijo:

    Quiero mencionar otro gran hombre publico y brillante politico argentino que se suicido: Lisandro de la Torre y tambien el actor argentino Carlos Thonson ademas del prestigioso medico Rene Favaloro

  13. Héctor Domingo Páez dijo:

    AMIGOS, COLEGAS

    Desde Chilecito-La Rioja. Argentina-Con el mayor de los respeto. Les remito mis reflexiones
    ¿PORQUE ALGUNOS ESCRITORES SE SUICIDAN?

    Desde que tomé conciencia del poder de las palabras; hoy busco afanosamente la manera de propiciar en mí, cualidades que me permitan reflexionar mi expresión antes de hablar. Cierto es que nuestras dicciones se forman influenciadas por nuestras emociones, lo que hace necesario generar emociones positivas como sonreír, dedicarnos más a generar o crear situaciones que nos den alegría, evitar las discusiones, buscar constantemente bienestar, felicidad. Comprendí que es importante desarrollar emociones positivas que nos haga crecer en el valor de la empatía. Amoldar nuestro modo de pensar en un marco sustentable de amor.

    La palabra es realmente materia espiritual, se la puede sentir (escuchar) pero no se la puede coger (asir, agarrar), tampoco verla. Las sagradas escrituras, nos advierte de este fenómeno, nos asegura que la palabra es verbo que puede crear, encarnar, según su naturaleza, por leyes universales.
    San Pablo se refiere a este fenómeno: “No contamina al hombre lo que entra por la boca, porque lo que entra por la boca va al intestino luego pasa a la letrina. Lo que contamina es lo que sale por la boca”

    He citado todo esto, para advertir lo importante que es ser un creador positivo, todo escritor debe saber que es muy necesario para nuestra salud y bienestar generar escritos sustanciados de amor. Hasta hoy he participado en más de 200 encuentros literarios de la palabra, reuniones poéticas y otros de carácter local, nacional e internacional. Quedé realmente atónito de saber que la mayoría de los escritores, entre ellos la gran mayoría académicos, desconocen el poder profético que manifiesta la palabra. Desconocen totalmente que sus creaciones literarias, según su naturaleza puede afectar seriamente sus vidas. Todo escrito es producto de nuestros pensamientos, poseen cargas emotivas pueden generar vaticinios, profecías de felicidad o infelicidad.

    Nuestra emoción forma nuestro modo de pensamientos y consecuentemente expresan nuestro estado de ánimo, y ello nos hacen “comer y beber nuestro propio juicio”.

    Mi sed de conocimiento me llevó a investigar, el hecho de que estadísticamente existen una mayoría de escritores, especialmente poetas, que han tomado la decisión en algún momento de suicidarse, quitarse la vida, algunos de manera horrenda.
    Investigando sus obras descubrí que la mayoría de sus productos estaban sustentadas de negativismo, expresiones compuestas de palabras tóxicas, carentes de esperanzas y vacías de fe. Esta fue la causa de sus inconscientes decisiones, el mal espíritu del negativismo, fruto de sus creaciones obraron en sus emociones vaciándolos de esperanzas.
    En estos autores tenemos a:
    Virginia Woolf, Ernest Hemingway, Cesare Pavese, Jack London, Sandor Marai, Alfonsina Storni, Jack London, José Asunción Silva, Yukio Mishima, Jacques Rigaut, Horacio Quiroga, Anne Sexton, Vladimir Maiakovski… Mariano José de Larra, etc. Etc. Etc.
    Mariano José de Larra. En sus últimos artículos publicados en El Español le embarga un creciente pesimismo, en el que confluía su amarga visión de la sociedad española y sus conflictos amorosos. El anochecer de 13 de febrero de 1837, tras mantener una entrevista con Dolores Armijo, pone fin a su vida disparándose un tiro en la sien.

    A continuación damos un ejemplo de cómo un autor con problemas usa la poesía como terapia para vida, quebrantada su salud por unas porfiadas almorranas, él usa el amor, el positivismo para sacar su mal. Lo expresa de la siguiente manera:

    “¿Hasta cuándo traidoras almorranas
    después de quedar sanas,
    y ya purificadas,
    volvéis a las andadas?
    ¿Por qué irritáis con bárbaro prejuicio
    la paz del orificio,
    que acostumbrado a irse de bareta
    su posesión nadie inquieta
    y en lícitos placeres
    hace sus menesteres?
    No le deis más tormentos:
    dejad que expela en paz, sus excrementos”.

    A una situación adversa el poeta usa la belleza expresiva para sacar sus males

    Las sagradas escrituras revelan a toda luz estas inconciencias o consecuencias verbales, advierte que depende de nosotros el de darnos sanidad o enfermedad, felicidad o infelicidad, vida o muerte a nuestra existencia. Todos los problemas que tiene el hombre en su vida las genera el mismo, maldice su vida inconscientemente, toda discordia causa separación como en los matrimonios, pues se maldicen empleando palabras toxicas, sin esperanza, después sufren las consecuencias de sus expresiones; “comen y beben sus propios juicios”. Reciben el fruto de sus creaciones verbales.

    Jesús dijo: “¿Pues no conocéis que todo cuanto entra en la boca pasa de allí al vientre, y se hecha en lugares secretos? Mas lo que sale de la boca, del corazón procede; y eso es lo que mancha al hombre; porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias; estas cosas sí que manchan al hombre. Mas el comer sin lavarse las manos, eso no mancha al hombre” (Mat.15; 10 al 20)

    Queridos colegas, Poeta, Escritor, Cantor debes necesariamente tomar conciencia, saber, conocer que nuestras expresiones en palabra, escrito o en alabanza (canto) deben estar sustanciadas de amor. Para tu bien, para tu felicidad, para tu bienestar, para tu sanidad física y espiritual.
    Debemos enaltecer, prestigiar la poesía; nuestra poesía debe necesariamente expresar vida, belleza. Debe constituirse en nuestra terapia de bienes emocionales, debe ser positiva, catártica.
    La poesía bien expresada, es una terapia que nos puede cambiar la vida, usando palabras amorosas nos puede sacar de un estado negativo, transportar a un estado positivo, al bienestar, a la felicidad, a la paz.
    Cuando hablas, escribes o cantas, estás profetizando, estás sembrando, estás creando tu modo de vida.
    No debemos olvidar que todo pensamiento, escrito o expresión verbal posee fecundidad, creatividad, y según su naturaleza condicionará nuestro modo de vida.

    La afinidad espiritual, es la ley tan exacta e inexorable como las leyes matemáticas. El bien siempre saldrá al encuentro del bien; el mal responde indefectiblemente al mal, el odio sucederá al odio y el amor siempre acompañara al amor.-
    Héctor D. Páez

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