Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

73.863 libros, 14.931 autores y 59.183 usuarios registrados

Das Vampire. Desde Nosferatu a Edward Cullen

Gabriella Campbell el 3 de enero de 2010 en Literatura, Terror

Cullen Nosferatu

Parece ser que cuando uno muere pierde toda una serie de obligaciones que lo ataban a una existencia gris, moral y asexual. Así que, a no ser que uno sea zombie (por lo que sus facultades mentales se verán seriamente menguadas) o un hombre lobo (que implica estar condicionado por las fases lunares), ser no-muerto tiene una buena cantidad de ventajas. Sobre todo si tienes poderes especiales, léase superfuerza, supervelocidad y capacidad de hipnosis. Como contrapunto, no podrás salir de día, tendrás una severa intolerancia hacia los ajos y los crucifijos te provocarán urticaria. Es decir, serás uno de los seres más icónicos de la literatura universal, un vampiro.

Polidori acertó de pleno cuando presentó su vampiro como un lord, un auténtico gentleman de la época, ducho en las artes de la seducción y el saber estar. Y es que, a nivel más o menos explícito, el vampiro se asocia con la sexualidad, ya sea por el acto oral de lamer y chupar fluidos prohibidos, por sus referencias a la estética y modus vivendi sadomasoquista, o por la creencia de que se trata de un ser diabólico, vinculado al infierno, y por tanto representante de todos los vicios y pecados más terribles: desde la antropofagia hasta el bestialismo o la pederastia. No puedo ni empezar a enumerar las numerosas teorías que explican el origen de su figura: desde los casos de catalepsia por los que un supuesto muerto se levanta de la tumba hasta las leyendas relacionadas con íncubos y súcubos, criaturas descendientes de Lilith, primera mujer de Adán, amante de Lucifer y considerada por muchos como madre de los vampiros. Si Lilith es la madre, está claro que el padre es el terrible Vlad el Empalador, personaje histórico que hace relativamente poco trató Elizabeth Kostóva en La historiadora, donde la imagen atrayente del vampiro y sus secuaces (los ghouls, humanos alimentados con sangre vampírica) se remonta a la propia existencia del Príncipe Dracul, famoso por desayunar rodeado de unos cuantos enemigos, o súbditos, clavados en estacas.

Y es que el vampiro no se detiene en Vlad. Su perturbador atractivo nos persigue de miles de maneras. Una de las primeras muestras modernas en la literatura de sexualidad lésbica está presente en Carmilla, el relato de Sheridan le Fanu, donde es posible que escandalizara más la estrecha relación entre la vampiro (apenas una niña, por lo menos físicamente) y su víctima, otra mujer, que el acto vampírico en sí. Si bien el Drácula de Bram Stoker se asemeja más al terrible Empalador por su carácter medieval y siniestro, algunos puristas prefieren el aspecto grotesco y depredador del Nosferatu de la Hammer o del juego de rol Vampiro La Mascarada. Sea como sea, el vampiro siempre se ha representado con un poderoso aura de peligro: un vampiro no puede ser tu novio o tu amigo, sencillamente porque es una criatura caníbal que actúa por instinto. La escritora Anne Rice hizo mucho por modificar este concepto, presentándonos al vampiro torturado: aquel que debe alimentarse de sangre para sobrevivir pero que mantiene su conciencia humana, conciencia con la que se halla siempre en conflicto. Rice también rescató la ambigüedad sexual del vampiro, un ser que es capaz de ver belleza en ambos sexos, en seres humanos de todas las edades y razas, una belleza que trae la sangre. Si bien en el mito siempre queda claro que para el vampiro lo primordial es alimentarse, la conjunción sangre-sexualidad significó un tremendo éxito para Rice a la que desde entonces viene plagiándose de mil y un modos. Este vampiro “consciente” ha evolucionado hacia un vampiro “bueno”, un vampiro “vegetariano”, que se enamora hasta las trancas de mujeres humanas y reniega de sus colegas menos humanizados. Al descafeinar su aspecto violento y amoral, los autores ahora pueden permitirse reelaborar su perfil sexual, presentándonos a héroes narrativos como Bill Compton de True Blood u otros personajes altamente sexuales como los pertenecientes a las sagas de L.J. Smith o Laurell K.Hamilton.

Vampirella

Mención aparte merecen los conocidos vampiros de la saga Crepúsculo. Pese a sus guiños constantes a la tradición, Stephanie Meyer ha introducido múltiples características originales: estamos ante vampiros resistentes a la luz diurna, con poderes especiales más propios de una saga de superhéroes que de una crónica vampírica, retratados en una serie de novelas dirigidas al público juvenil femenino. El vampirismo en este caso parece un recurso para justificar a personajes perfectos, entidades increíblemente bellas que no envejecen, misteriosas y resplandecientes, criaturas sexualmente no agresivas. Hasta cierto punto sorprende el éxito de una narración que castra el aspecto sexual de un mito que ha perdurado precisamente gracias a ese carácter lúbrico. El tiempo dirá si la literatura aprovecha este nuevo camino iniciado por Meyer o si regresa a los aspectos más divertidos del ser vampírico; aquellos que son política y moralmente inaceptables.

Autores relacionados:
Anne Rice
Bram Stoker
Elizabeth Kostova
John William Polidori
Joseph Sheridan Le Fanu
Libros relacionados:
Carmilla
La historiadora

Entradas relacionadas:

8
comentarios en “Das Vampire. Desde Nosferatu a Edward Cullen”

  1. l3stat dijo:

    Buen artículo, aunque el foco ya lo había leído antes. Te recomiendo que le sumes a tu lectura “Dejala entrar” de John Ajvide Lindqvist, de la cual luego se hizo una película. Esta novela sueca (por suerte) no continúa con la tradición de los vampiros secos que se ha puesto de moda últimamente.
    Mas hollywoodense, y de una calidad de escritura más pobre, está la del director de cine Guillermo del Toro ‘The Strain’, primera parte de una trilogía sobre vampiros en NY que tampoco son nada glam. Saludos.

  2. Gabriella Campbell dijo:

    Pues precisamente tengo en mi lista de lectura la obra de Lindqvist, de la que sólo he oído cosas buenas. Gracias por las recomendaciones.

  3. Soledad dijo:

    Me ha gustado mucho tu artículo.. felicitaciones!!! ah y en lo personal yo prefiero los vampiros de antes. Creo que ese es justamente parte del encanto de las historias vampìricas, por ello aunque he leído la saga de Meyer, creo nada puede compararse con el trabajo de Annie.

    Saludos, nuevamente felicidades! :D

  4. Sergio Castro dijo:

    No es muy conocido pero el libro Soy Leyenda, en el que se baso la película, del mismo nombre, de Will Smith es otra prisma sobre el papel de los vampiros en una sociedad moderna, desde criaturas violentas enloquecidas por el hambre hasta criaturas capaces de organizarse… bueno no les arruino el final.

    Dos aclaraciones importantes: primero la película, me imagino que en un arranque de libertad creativa volvió a los vampiros en seudo-zombis, bue, que se le puede hacer. Segundo el final es muuuy distinto al final de la película (ni mejor ni peor, solo diferente). Leanlo, altamente recomendable.

  5. Gabriella Campbell dijo:

    Gracias por mencionarlo, Sergio, esa obra de Matheson es una de mis favoritas, y estoy de acuerdo contigo en que la adaptación al cine fue menos que perfecta (vaya final le pusieron).

  6. EKELEDUDU dijo:

    Sólo DRÁCULA me encanta entre los libros de vampiros. DÉJAME ENTRAR me gustó en su formato cinematográfico, pero no la novela, bastante más morbosa. En cuanto a CREPÚSCULO, leí sólo el primer libro y me pareció soporífero hasta la exageración. Gracias por el artículo, y saludos.

  7. soldominig dijo:

    yo les recomiendo que traten de leer la saga completa de crepusculo , yo no era tan amante a la literatura,para mi cumpleaños me regalaron el primer libro(crepusculo)fue algo increible tanto me gusto que en tres noches termine de leerlo,al mes tenia los cuatro libros y ruego que pronto este el quinto sol de medianoche.MUY LINDA LA PAGINA ES LA PRIMERA VEZ QUE ENTRO Y ME HA GUSTADO MUCHO..

  8. EKA dijo:

    Muy bueno tu articulo y mejor la lista de Autores citados y te doy la razón.. Pero me gustaría agregar que se debe tomar en cuenta que no todas las personas ( en su mayoría adolescente y jóvenes de esta nueva generación) tienen esa atracion por el morbo que envuelve al vampiro tradicional. Ademas el romanticismo por lo general pinta todo de rosa y le da sabor dulce a lo amargo, esa es su característica imperante.. Personalmente soy amante a las historias vampiricas clásicas. Pero creo que meyer solo adapto el vampirismo a un publico mas sensible mas joven.Que poco a poco comenzara a apreciar con mayor madures este personaje y sus características mas natas..

    Debo felicitarte por lo genial de tu pagina.. Es muy amena e informativa. Es la primera ves que visito el espacio y me encanto.. muy buen trabajo.

Añade un comentario


Lee lo siguiente antes de aceptar tu comentario:

Debes tener en cuenta que se requiere corrección ortográfica y gramatical:
- No se admite lenguaje sólo en mayúsculas o minúsculas.
- No se admite lenguaje SMS o abreviado: Frases completas y con sentido.


Política de Privacidad

A efectos del cumplimiento con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa de que los datos facilitados por Ud., incluyendo la dirección IP del equipo desde el que accede, serán incluidos en un fichero propiedad de Lecturalia S.L., cuya finalidad será la gestión y mantenimiento de las relaciones comerciales con nuestros clientes y usuarios y la atención de consultas, sugerencias o dudas en relación con nuestros productos o servicios. Cuando expresamente se indique, los datos marcados con un asterisco (*) serán obligatorios, sin los cuales no podremos tramitar este servicio. Mediante el envío de la información anterior, presta Ud. consentimiento al tratamiento descrito, así como al envío de comunicaciones comerciales relativas a nuestros productos o servicios. Sus datos serán tratados de forma confidencial, aplicándose las medidas técnicas u organizativas establecidas en la legislación vigente para evitar su acceso, manipulación o eliminación indebidas, sin que, salvo consentimiento expreso por su parte, vayan a ser cedidos a otras entidades o terceras personas fuera de los casos legalmente permitidos. No obstante, Ud. puede, en cualquier momento, ejercer sus derechos de acceso, cancelación o rectificación en relación con dichos datos, solicitándolo a cualquiera de las direcciones indicadas en la Información Legal.

Gracias por tu colaboración.


Lecturalia Lecturalia